Waaa! Finalmente pude escribir aunque fuera un poquito para publicárselos aquí ^^ este capítulo es cortito, minúsculo, pero me gustó, traía la idea desde hace mucho pero no había sido capaz de escribirla. Hasta hoy! Espero les guste y comprendan qué está pasando xD

¡COMENZAMOS!


Disclaimer: Inuyasha y sus personajes y conceptos son propiedad de Rumiko Takahashi y Yomiuri TV Corporation. Esta historia está hecha sin fines de lucro.


Título - ¿Era este nuestro destino?

Capítulo 21: Ira.


Ira.

Era todo de lo que era capaz de estar consciente en ese momento.

De una brutal y gigantesca ira.

Simplemente no podía creer que finalmente, eso estuviera sucediendo. ¿Quién rayos se creía el destino que era? ¿Por qué rayos se atrevía a arrebatarle a lo más preciado que tenía en el mundo?

No sabía si llorar o romper lo primero que se atravesara en su camino.

Observó a su medio herm... no, a su hermano, quien se encontraba con una expresión muy parecida a la suya... a él también, ese mismo día, le habían arrebatado algo muy valioso.

Sayuni y las demás chicas, no paraban de llorar, Miroku no hacía más que rezar por el bienestar de esos dos seres que se encontraban frente a ellos.

Seideca e Izumi observaban algo impactadas todo lo que acontecía en ese lugar... como si nunca antes hubieran visto algo semejante.

Y era comprensible, no todos los días ocurrían tragedias como esta en la aldea.

-No exageres, te guste o no, esto no es una tragedia. - Escucha a su esposa hablarle.

Cierto, aunque ella también está llorando su rostro luce... sereno, resignado... ¿hasta podría decirse feliz? ¿Además, en qué momento él había hablado en voz alta?

Los niños corrían de un lado a otro, desesperados por irse.

Y esas dos siluetas ahí, enfrente de las tumbas de la anciana Kaede y de la sacerdotisa Kikyo, sin mover un músculo.

Observó nuevamente a su hija, esta vez olvidando todo lo demás y notando sus reacciones, debía estar bien. Él había jurado protegerla.

¡¿Pero, por qué?! ¿¡Por qué tenía que haberla mantenido viva, velando por ella, cuidándola, protegiéndola de todo mal si no había sido capaz de salvarla de ese maldito ser que se encontraba justo a su lado?

Y pese a todas las ganas que tenía de destruirlo, no lo hizo. No pudo moverse.

-Hermano, comprendo tu dolor, pero no deberías gruñir...

Maldición, ¿ya no tenía autocontrol siquiera? ¿Y desde cuándo su hermano le daba instrucciones sobre qué o no hacer?

-Esto no te incumbe.

-¿Ah no? Temo decirte que uno de mis hijos también me ha sido arrebatado... ¿crees que me gusta la idea?

-En lo absoluto pero…

-Papá, tío, por favor, guarden sus disputas para otro momento.

¡Oh Rayos! Ya ni siquiera era capaz de charlar con su hermano sin que lo mandaran a callar, ¿en qué sitio se encontraba, en una especie de recinto humano al que todos llaman templo?

Momento, sí, estaba en el templo de la aldea. ¿Qué rayos hacía ahí?

Dios, su cerebro estaba comenzando a hacerle malas jugadas. Su hermano no lucía mejor que él...

-Acepto.

Y todo se volvió negro para Inuyasha y Sesshomaru.


Voces

Era todo lo que podía escuchar en ese momento, unos murmullos leves y unas cuantas risas. Abrió sus ojos y se encontró en el mismo lugar, el templo, pero esta vez estaba en el suelo, en el regazo de Kagura. Su hermano yacía exactamente igual que él, pero en el regazo de Kagome.

-¡Y con lo que batallé para conseguirles trajes de mi época y que les quedaran bien! ¡Mírense, están llenos de tierra!

-Ya, Kag, no los regañes, ¿no ves que los dos han sufrido un fuerte impacto? - habló Sango, riéndose ante las ocurrencias de su amiga.

-¿Que me sucedió? - Exigió saber Sesshomaru.

Fue en ese momento que todos observaron hacia el frente, Rhin se acercaba a Sesshomaru a la par que Shippo lo hacía hacia Inuyasha.

-¿Te encuentras bien, papá? Te desmayaste... y eso que juraste que sería yo la que se sentiría nerviosa... - habló Rhin, medio sonriente

-¿Y tú también? - Shippo lucía incrédulo - Tanto que me dices de la fuerza de los hombres y esas cosas, y mira lo que haces.

Sesshomaru en ese momento olvidó toda su ira, al igual que Inuyasha. El observar a sus hijos, ahí, frente a ellos, fue como olvidar todo lo que habían tenido que pasar durante esas últimas horas.

-No quiero ni verlo... - continuó diciendo Shippo - si te desmayaste en mi boda, ¡En la mía, papá! ¿cómo te irás a poner en la boda de Kanna y Kohaku?

En ese momento Inuyasha perdió nuevamente el poco color que había en su rostro.

¿Por qué rayos existían las bodas? ¿Para arrebatarles a sus hijos uno a uno? No si él podía evitarlo.

-¡Ah, no señor! - Kag leyó su expresión - Prometiste entregar a tu hija el día de su boda y no permitiré que por caprichos tuyos le impidas su felicidad.

-Pero si no será para siempre... solo hasta que yo me muera.

Todos rieron a carcajadas por los celos absurdos del joven.

Shippo y Rhin se observaron un momento, antes de sonreir con todos los demás. El joven kitzune tomó delicadamente la mano de Rhin y la haló hacia él, en un abrazo protector.

-La novia aún no me ha dado el beso.

Rhin se sonrojó hasta la médula y sonrió tiernamente, a la par que se acercaba más al joven y lo besaba en los labios, lentamente.

Ahí fue cuando Inuyasha y Sesshomaru también sonrieron...

Resignados, pero felices.


¡Ta tán! =D Siiii finalmente casé a Shippo y Rhin, se que fue inesperado y esa era la idea xDD espero les haya gustado y por hoy es todo, que ando con prisas xDDD

Se que no tengo perdón, pero bueno, esto es lo que hay, finalmente mi muza volvió lo suficiente para permitirme escribir aunque fuera un poco, en verdad lamento que sea tan cortito T.T

Por favor dejen sus comentarios! Que me alegran el día =D