A WHISPER OF A THRILL

"El ruido de la tormenta no se amortiguaba y mientras mis pies descalzos y sangrantes se iban clavando con las ramas de suelo del bosque. No podía explicarme que hacía un espejo en medio del bosque, pero aun asi me pudo la curiosidad y me acerque a el.

Pero no era mi imagen la que proyectaba. La hermosa mujer de detrás del espejo imitó mi gesto de incertidumbre con perfección. No pude evitar esbozar una sonrisa que ella reproducción idénticamente. Después nos dedicamos a analizarnos la una a la otra.

Una punzada de envidia me invadió al contemplar su maravilloso rostro de diosa mirandome con la misma sorpresa con lo que yo lo hacía.

Sus ojos verdes me lanzaban una mirada curiosa y su hermosísimo pelo castaño con mechas doradas y cobrizas se ondeaba, debido al viento que la tormenta provocaba, de forma angulosa y sinuosa como si tuviese vida propia.

Admiré su vestido blanco que tan perfectamente le marcaban sus redondas curvas, comparando las mías, escasas en volumen y número. Al igual que los míos, sus pies estaban sangrando considerablemente, como si hubiera estado caminando durante horas sin descanso.

Su mano buscó la mía cuando yo hice el gesto de extenderla. El cristal del espejo nos separó a ambas del contacto.

Al volver a sonreir, su rostro me recordó al de alguien muy familiar.

Pronto su sonrisa se desvaneció y sus ojos se oscurecieron volviéndose fríos como esmeraldas al mirar a alguien que me acechaba por detrás.

Ante su advertencia, me di la vuelta y me topé con Aro de frente a frente. Su rostro era amedrantador y sus ojos opacos me indicaban que toda su piedad se había desvanecido. Elevó su mano para intentar golpearme.

Un frío intenso invadió mi cuerpo y me protegí este con mis brazos cruzados.

Pero Aro golpeó el espejo con fuerza, rompiéndolo en mil pedazos emanando sangre de ellos.

La mirada de este se volvió a mí y me dedicó una sonrisa lasciva para luego mirar debajo de mi cuerpo.

Cuando seguí su mirada comprendí de donde procedía un olor a oxido que hacía que me marease Mi vientre cubierto por mis manos, estaba cubierto por sangre. Y era mía. El vestido blanco se tiño de borgoña y yo me desvanecí mientras en mis oidos resonaba la risa estridente de Aro y sustituía a los truenos…"

Me desperté chillando, sofocando mi grito con el puño. Mientras la tenue luz del amanecer-Como decía mi madre, despues de la tormenta venía la calma- se filtraba por las persianas y me costó un tiempo darme cuenta que estaba a salvo-Aunque tampoco podría cantar victoria si los Vulturis seguían en el salón teniendo una amistosa charla con los Cullen-en mi confortable cama.

Cerré los ojos de nuevo y en la oscuridad que mi mente me proporcionaba una figura se iba perfilando hasta quedar completamente nítida y clara.

Era la persona-Exceptuando a Edward, quizás-más bella que jamas había imaginado ver. Pero su belleza en aquel momento me pareció completamente inhumana e inasequible, aunque muy distinta a la beldad que podrían tener Rosalie, Carlisle o Leslat. Sus ojos brillaban con tonalidades verdes, pero en ellos se podían intuir millones de sentimientos en los cuales el amor y la piedad no existían.

Su pelo largo y ondulado le hacía resaltar a la perfección un sencillo vestido blanco que apenas se diferenciaba de su piel.

Con su imagen invocaba a una diosa griega pero no una Afrodita o una Atenea, tan caprichosas y benévolas, a veces, con los mortales, sino a una completa Némesis.

No pude soportar más el influjo de su mirada y volví a mi acogedora habitación. No pude reprimir un sobresalto de sorpresa y espanto cuando algo gélido tocó mis hombros y me atrajo hacia una superficie dura y fría como una piedra. Pero al reconocer ese olor tan intensamente fresco y masculino, enseguida me relajé y todos mis miedos se desvanecieron como si una colcha me cubriese y me reconfortase.

Aun asi, tardé unos segundos en mover la cabeza y dirigirla hacia su rostro, que en aquel momento parecía desgarrado por todos los acontecimientos sucedidos en aquel salón. A pesar que Leslat le había llevado de caza y sus ojos tenían el color del ámbar, no brillaban como otras veces. Me conmoví verle tan mal. Parecía un ángel al que la crueldad del mundo le habia roto sus alas y fuese incapaz de volver al lugar donde tenía que estar, lejos de un mundo que no se dejaba ablandar por algo tan hermoso y puro.

Le acaricié su sedoso cabello para proporcionarle un poco de consuelo, y en parte funcionó, porque una sonrisa iluminó su cara de nuevo, para luego suspirar pesarosamente.

-¿Se han ido ya los Vulturis?-Rompí el silencio.

Asintió en silencio torciendo el labio con desagrado para despues acariciarme el rostro delicadamente, como si fuese una figura de porcelana. Como si me fuese a romper de un momento a otro.

-¿Me vas a contar lo que paso con Aro en ese comedor?-Le pregunté en vano-Algo muy malo tuvo que hacerte para que tu perdieses los estribos de esa manera y pusieses en peligro a Carlisle, Esme y tus hermanos-Mi voz tenía un leve toque de reproche que desapareció al ver reflejado una congoja que amenazaba con hacerme llorar. Nunca antes había visto a Edward tan vulnerable y tan roto, como si diese un paso y se desmoronase en miles de cachos imposibles de recomponer. Jamás había sido tan hermoso…ni tan humano.

"One look and I'm crying 'Cause you're so beautiful", Mi mente canturreo. Y nunca fue más cierto que en aquel momento.

Nunca había tenido un amigo desde que tenía doce años, que no hubiese sido Leslat, y no sabía como consolar a alguien cuando se encontraba en las mismas condiciones que Edward. Solo recordaba que cuando estaba triste o angustiada- sobre todo en las primeras épocas de cazavampiros-Leslat me ponía su abrigo de cuero negro para cubrirme y me acunaba en sus brazos cantándome una canción de HIM y dándome calor por fricción-No sabía como lo hacia siendo un vampiro-hasta que por efecto de las lágrimas o su olor tan varonil o su cuerpo esculpido a modo de estatua representando a un dios griego, me relajaba hasta olvidar todas mis penas y quedarme dormida en sus protectores brazos.

No sabría si funcionaría con Edward, pero empujé las mantas con impaciencia y le hice un gesto golpeando la colcha para que se tumbase conmigo.

Enarcó una ceja, sorprendido, pero aceptó mi invitación sin dudarlo, le hice un hueco en la cama y en cuanto se tumbó, volví a taparme con las mantas. Inesperadamente, Edward se abalanzó sobre mí y me rodeó con sus fuertes brazos pero sin ejercer demasiada presión entre su cuerpo y el mío.

A pesar que su cuerpo era frío como un témpano de hielo, las corrientes eléctrica producidas en el mío debido al contacto de su pecho con el mio, hacían que apenas percibiese nada de su gelidez.

Le acaricié los brazos con fricción y al hacerlo me deleite en sus venas azuladas, tatuadas en estos.

-¡Hum!-Se limitó a contestar ante el estimulo.

-¿Suficiente calor?-Le musité al oído.

Negó con la cabeza y antes de que pudiese decir nada, Edward puso su cabeza en mi pecho, acomodándose a él. Su rostro denotaba una extraña serenidad.

Si no hubiera estado muerta de vergüenza, le hubiese metido una buena patada, echándole de mi cama. O eso creía yo.

"¡Aprovéchate, tonta!", Me inducía la parte más sucia de mí, "Nunca sabrás cuando un hombre estará mas a tiro que en este momento y en el fondo hasta estas deseando que te las toque y todo. Que Edward puede ser un vampiro, pero no deja de ser un hombre. ¡Y Menudo hombre!"

Al librarme de mis pensamientos poco decorosos-por no decir obscenos-comprendí que Edward solo estaba deleitándose con los latidos de mi corazón que se aceleraba a cien por hora.

Sencillamente, me dejé llevar por el momento y cerré los ojos, relajada y feliz, y por un breve instante me evadí del mundo sin pensar en nada ni en nadie. En donde estaba ahora con Edward, los Vulturis no podrían hacernos daño ni con todos sus poderes y triquiñuelas.

Un suave roce me devolvió a la habitación y al abrir los ojos, me topé con el rostro de Edward a escasos centímetros de mí. Una sonrisa le daba la luminosidad que solo los dioses olímpicos podrían poseer. Sus dedos se deslizaban por mi rostro como alas de mariposa y aquello hacía que mi corazón se pareciese mas a las alas de un colibrí y me doliese el pecho por sus golpes.

-Gracias por estos momentos-Musitó.

Me acerqué a su oído y yo le musite a él:

-Gracias por mi nana. Es tan hermosa.

Mis manos se fueron a su rostro y por unos instantes me negué a moverlas de allí. Cerré los ojos y mi mente canturreo otra estrofa de mi cancion favorita.

"Just one kiss and I'm alive, one kiss and I'm ready to die 'Cause you're so beautiful…"

Aun no se como sucedió pero de lo único que fui consciente, era que mis labios, rozaban con algo suave y pulido como un cristal recien tallado y su aliento me quemaba.

Ante mi beso, Edward no se movió, pero sus perfectos labios presentaron una resistencia pasiva a mis labios cada vez más insistentes a causa del ardor y el valor que había sentido en aquellos minutos y dudaba que volviese a tener.

La respuesta de Edward no se hizo esperar y con su mano buscó mi cintura, levantando levemente mi camiseta haciendo que temblase pero no por su fría mano, si no por algo infinitamente más intenso y gratificante. Gracias a su tacto descubrí el significado de la palabra placer. Por inercia pose mis brazos en sus fuertes hombros y mis manos pasaron a su pelo.

Este arqueo mi cuerpo, acercándome al suyo.

Al final sus labios dejaron de oponer resistencia y se rindió a lo que era inevitable. Por su respiración frenética, comprendí que entreabría más sus labios, haciendo que tuviese que robar al aire cada molécula de oxígeno que tuviese para poder seguir besando a Edward y no morir en el intento. Aunque esta no era una mala forma de hacerlo.

Un cosquilleo invadió mi paladar cuando sentí su lengua atravesar la barrera de mi boca y buscar la mía con una elegante timidez que le caracterizaba. Apreté más mi mano a su nuca para aproximarlo más a mí y aumentar la intensidad del beso.

"Te quiero, te quiero, te quiero…", Era lo unico que tenía en la cabeza, mientras mis sentidos se concentraban en cada roce que Edward me dedicaba.

Me descuide demasiado o no tuve en cuenta el autocontrol de Edward, y sentí en mi garganta un liquido amargo que recordé haber bebido en aquel extraño deja-vù y que me quemaba la garganta. Y por un segundo mi lengua rozó algo fino y punzante. Mi instinto me dictó que me alejase de Edward. Lo cual hice bruscamente y me volví a mirarle.

Sus ojos negros me quemaban como el carbón y me enseñaba los dientes con sus colmillos al descubierto.

Debería estar temblando y estar pidiendo ayuda, a pesar de saber que era inútil y que antes de que alguien pudiese subir a ayudarme, Edward ya se me habría lanzado a la yugular.

-Edward, no lo vas a hacer-Mi voz sonaba demasiado serena y autoritaria, pero algo me decía que a pesar de sus impulsos, no me haría daño. Me limité a quedarme muy quieta, mirándole fijamente a los ojos, insinuando que no le tenía el más mínimo miedo.

Edward agarró las sabanas con fuerza y se agazapó como un depredador al acecho.

Todo mi valor empezó a quebrarse. Aun asi, fui lo suficientemente coherente para replicarle.

-No-Me volví a dirigir a él, aunque notaba que mi voz perdía aplomo.

Sin saber como y por primera vez, gané una batalla y Edward cerró los ojos, inspiró profundamente y movió la cabeza con pesar.

Relajada ante un peligro que había pasado, me deje desplomar, dando mi cabeza con la almohada.

La mano de Edward se dirigio a mi rostro, pero la estuvo manteniendo en vilo durante unos segundos sin decidirse a rozar mi rostro o retirarla del todo.

Acabé decidiendo por él, me acerqué su mano a mi rostro, a pesar de sus reticencias.

-Yo…lo siento-Se trabó con las palabras y me pareció increíblemente humano…y adorable.

-No es tu culpa-Le disculpé.

-Sí lo es-Me rebatió para apoyarse en mi pecho y desahogarse-Sabiendo lo que tu sangre hace conmigo, debería alejarme de ti todo lo que pueda, pero mis sentimientos me hacen ser una criatura increíblemente egoísta y me he convertido en un adicto a tu presencia-Se rió amargamente-Y lo peor de todo, que me niego a desengancharme. Eres como la peor y la mejor de las drogas. El síndrome de abstinencia de tu ausencia es peor que un delirium tremens. No sé si eres capaz de entender a lo que me refiero…

-Creo que yo también sufro delirium tremens porque creo que eres una alucinación y lo pero de todo que quiero que esa alucinación este en mi vida-Musité a modo de suplica- Por lo tanto somos un par de alcohólicos sin remedio-Le seguí la broma para animarle. Este se rió con ganas y se relajó-Sé a lo que te refieres, por lo menos la segunda parte-Suspiré con pesar-Sé que no debería sentirme asi, se que debería ser mas consciente de mi condición y ser más realista. Estoy cruzando arenas movedizas y lo peor…o lo mejor de todo, es que no me importa hundirme en ellas…creo que ya estoy hasta el cuello-Me encogí de hombros.

-¿Cómo crees que me siento yo?-Se rió histérico-Hace falta que yo cometa una mala acción para que tu katana me rebase el cuello y yo estoy deseando besar el suelo que pisas. ¡Cazador cazado!

-Ídem-Me uní a sus risas por lo ironico de la situación.

Después de desahogarnos, nos miramos a los ojos y Edward con timidez me cogió las manos, estrechándolas entre las suyas. Las palabras que se morían por salir de mi boca estaban en la punta de mi lengua.

-Yo te…-Dijimos al unísono hasta que alguien llamo a la puerta y la suave voz de Carlisle interrumpió todo.

Este abrió la puerta y entro educadamente, aunque el daño ya estaba hecho.

-Anda, Edward. Si estabas aquí- No parecía enfadado por sorprender a su hijo en la cama de una chica humana, ya que su rostro emanaba serenidad, como si hubiera visto esto un millón de veces-Tenemos que hablar…-Despues frunció el ceño, algo preocupado-Chicos, ¿Interrumpo algo?

Edward sonrió tensamente mientras le dedicaba una mirada furibunda aquel magnifico vampiro de imponente presencia.

La voz de Leslat rebosó las paredes de mi cuarto y enseguida me di cuenta que estaba apoyado en el marco de mi puerta con los brazos cruzados y una sonrisa de oreja a oreja.

-Desde luego, Karlitos, con todo mi cariño, te tengo que decir que a las personas que hacen lo que tú haces se les llaman tocapelotas. ¡Que los chicos necesitan intimidad para realizar cierto tipo de cosas! ¡No ves que si se estresan, la cuevita de Bella se puede estrechar y dejar atrapada en ella a la serpiente de un solo ojo de Edward! ¡Que eso no es ninguna leyenda urbana!-Fingió escandalizarse para luego echarnos un vistazo y fingir un alivio muy teatral-La verdad que tampoco has interrumpido gran cosa. Por lo menos los pantalones de Edward están en su sitio. Eso me asegura que las bragas de Bella están a salvo.

-¿Se puede?-Alice se aproximó a la puerta y no pareció muy sorprendida de vernos a Edward y a mí de esta guisa. Jasper entró con ella con la tranquilidad que le acostumbraba, y se sentó en la alfombra junto a Alice.

Esme entró junto a Rosalie y Emmett, poniéndose al lado de su marido mientras que Emmett y Rosalie se sentaron junto a Alice y Jasper.

Carlisle cerró la puerta y se puso en plan firme. Esto me olía a reunión seria y algo me decía que se trataba sobre mí y lo que había visto Alice en la cocina con Aro, ya que Edward le lanzó una mirada llena de intenciones a esta.

Leslat fue el primero que rompió el silencio. Por lo severo de su rostro, el asunto era increíblemente serio.

-Parece ser que la reunión se va a celebrar aquí.

-Por lo menos estamos aquí todos-Señaló Carlisle, fijándose en cada uno de nosotros.

-Carlisle, desembucha-Le ordenó Edward, algo cansado de que estos se fuesen por las ramas-La visita de Aro no era por cortesía, ¿Verdad?

Carlisle negó con la cabeza.

-Es verdad que no venía con la intención de tomar represalias, pero estaba muy interesado en Bella.

-Y por la cara que ha puesto al irse, Bella ha superado las expectativas-Leslat apretaba los puños con fuerzas-¡Maldito hijo de…!

Edward gruñó como replica a la protesta de Leslat y Esme miro angustiada a todos. Los demás no se atrevían a levantar la mirada del suelo. Solo Alice se mantenía confiada y tranquila.

-Bella, siento haberte puesto en esta situación-Carlisle se disculpó conmigo y parecía que por primera vez se le trababan las palabras-No te hubiera puesto en peligro si no hubiera sido completamente necesario…pero aun así estamos en una situación que…

-No te culpo de nada-Le disculpé-Tu familia es lo más importante.

-Gracias-Musitó, pero aquello no sirvió para disipar la angustia de su perfecto rostro.

-Pues yo no veo el problema por ninguna parte-Emmett parecía que se animaba ante la expectativa de poder pelear con alguien y ya se estaba imaginando una pelea con Demetri o con Felix-A mí me dejáis a los grandotes y los demás para vosotros. En ultima estancia, Bella podría cargarse al viejo con ese rollo místico de las líneas de muerte.

-¿No has pensado que para que Bella pueda hacer eso tendría que estar demasiado cerca de Aro?-Inquirió Rosalie a Emmett, levemente molesta.

Esme chirrió con los dientes como si esa idea de verme frente a frente en las fauces de un vampiro le fuese horrible.

-¡Ese no sería problema!-Emmett se golpeó la palma de la mano con el puño-Nosotros lo distraemos y Bella le corta en trozos como hizo con Edward-Me guiñó un ojo-Sabemos ese don que tienes de ver esas líneas de muerte. Con Edward no se puede tener secretos-Ignoró la mirada envenenada de este para continuar con su buen humor habitual-La próxima vez que ese viejo decrepito se nos acerque, Bella estará preparada con su Katana.

Hice un gesto de morderme el labio, ya que yo no estaba tan segura de tener tanto éxito con la katana. No haberle visto las líneas de muerte me daba muy malas sensaciones.

Y Carlisle pareció confirmar mis terrores más profundos.

-Emmett, me temo que no servirá de nada, si Bella no ha sido capaz de ver las líneas de muerte en Aro.

-Carlisle, Bella ve las líneas de muerte de todos los vampiros. Nunca ha habido una excepción-Le contradijo Leslat.

Como respuesta Carlisle negó con la cabeza para luego dirigirla hacia Edward, que por un instante se sintió incomodo por ser el centro de atención.

-¿Cómo no me dijiste que no viste las líneas de muerte en Edward?-Me preguntó Leslat atónito.

-No le di importancia en aquel momento-Me disculpé-Pensé que se debía al estrés de la situación y cuando supuestamente le maté, no le di la mayor importancia…hasta…

Leslat se apoyó en el borde de la puerta, desanimado, entendiendo la situación.

-Nena-Me suplicó-Dime que has visto en los Vulturis líneas de muerte.

-Las he visto en todos…menos en…-Balbuceé antes de tragar saliva y decir el nombre que tanto me amargaba en la boca-…el Maestro Aro.

Eso acabó con el estado de euforia de los ocupantes de la habitación y oí a Edward gruñir por lo bajo, soltando un millón de maldiciones, que a mí misma me daría vergüenza repetir.

-Me imaginaba que algo asi sucedería con Aro-Musitó Carlisle-No podemos matarle tan fácilmente, por lo que tenemos que evitarle a toda costa e impedir que Bella caiga en sus garras, porque sino, este sería nuestro fin.

Edward evaluó con la mirada a Carlisle por un momento y se miraron a los ojos.

-Carlisle, será mejor que digas lo que crees que has averiguado. Posiblemente solo sea una teoría, pero cualquier cosa vale-Le animó este cuando terminaron su conversación mental. Siempre me sorprendería la compenetración que Carlisle y Edward tenían entre ellos.

Carlisle suspiró y por un momento mantuvo un incomodo silencio, como si tuviese que pensar lo que iba a decir mientras todos le mirábamos expectantes.

-Desde que le prometí a Bella que estudiaría lo de sus poderes. Lo estuve dando vueltas cuando salí con Esme de caza y al volver, me di cuenta que tenía un pequeño libro muy antiguo y escondido en un rincón bastante recóndito de la biblioteca. Esta datado del año 1500, escrito en latín y su autor era un tal William Swan-Con ese apellido ya aclaraba gran parte del asunto. Seguramente seria un antepasado mío-No sé como ese libro fue a parar a mis manos, pero me acordé de él y antes de recibir la visita de nuestro invitado, logré traducir la mayoría del texto. Había una página arrancada…

Después me miró fijamente a mí y empezó a preguntarme, sin saber donde quería llegar a parar.

-Bella, ¿Cuando ves las líneas de muerte?

-Las veo cuando veo al vampiro por primera vez o cuando éste está atacando a una persona o a mí.

-Ya…-Susurró para el mismo y luego se volvió a dirigir seriamente, sin saber interpretar los gestos de su hermoso rostro-Supongo que sabrás que nosotros, los vampiros solo tenemos una reserva de sangre en nuestro primer año de vida, cuando somos neófitos y esta reserva se va agotando hasta no quedar nada y tener que ser sustituida por la sangre de nuestras victimas, ya sean humanos o animales. Eso explica que cuando se nos acaba la sangre de nuestro organismo nuestros ojos sean de color negro y cuando la tomamos de nuestras victimas sean de color borgoña o dorado según nuestra dieta. Pero al contrario de lo que se piensa, esa sangre no se distribuye por todo el cuerpo, sino por ciertas zonas que sean de mayor relevancia para el vampiro, normalmente suelen concentrarse por las muñecas, el cuello, las piernas y los tobillos, pero eso es muy relativo de cada vampiro, ya que cada uno tiene unos centros de concentración de sangre muy diferentes.

-Eso quiere decir que yo lo que veo son las reservas de sangre de los vampiros-Era increíble.

-Exactamente-Me sonrió Carlisle al ver que lo había comprendido a la primera-Nosotros tenemos las líneas de muerte siempre presentes, pero al estar acostumbrada a nosotros te has ido habituando a ellas y cuando te atacamos es porque la necesidad de la sangre es mayor en nosotros.

-¿Por qué yo?-Le pregunté por sentirme un bicho raro.

Carlisle me sonrio comprensivo.

-Es un mecanismo de defensa que algunos Swan habéis desarrollado para mejorar vuestra tarea de cazar vampiros, asi como alguno de nosotros hemos desarrollado habilidades especiales para cazar a nuestras victimas. Eso es el Darwinismo, Bella.

Asentí con la cabeza, maldiciendo a Darwin, su evolución de las especies y a Mendel y todos sus tratados de genética y toda la herencia que me había tocado a mí. Para que luego digan que ser una especie superior no daba trabajo.

-Y luego están los vampiros de sangre pura- Continuó Carlisle mientras que Edward empezó a prestar mayor atención a sus palabras.

-¿Cuándo hemos desviado la conversación de vampiros a caballos?-Preguntó Emmett perdido.

-Esto parece más un libro de Harry Potter que una conversación de vampiros-Bromeó Leslat-Aunque presumiendo de donde pueden ir los tiros, ya se de donde se pudo basar la mujer esa que escribió los libros para sacar a Voldemort. ¿No os habéis fijado que son idénticos y dicen las mismas majaderías?

-Pues ahora que lo dices, es verdad-Confirmó Emmett.

-Yo lo veo más parecido a un Nazgul-Contradijo Jasper-Pero lo que hay que admitir que es feo hasta decir basta.

-Yo me lo encuentro en un callejón oscuro y me muero de la impresión-Admitió Emmett.

-Mas bien se parece a la madrastra de Blancanieves cuando se transforma-Opinó Rosalie con gesto de disgusto.

-¡Es verdad, que eran gays!-Se animo Emmett

-Ese tío no es gay-Le contradijo Jasper-Si no mira que pedazo mujer tiene a su lado. ¡Lo que hace el poder!

Alice le propinó una fuerte colleja.

-Ya te digo-Chasqueó Carlisle con gesto de fastidio para luego corregirlo ante la mirada de furia de Esme-Pero este no era el tema del que estamos hablando. La vida de una persona corre peligro.

-Y la "no-vida" de unos cuantos también-Apostilló Leslat.

-Carlisle, ¿Qué son los vampiros de sangre pura?-Le volví a preguntar para retomar el tema.

Carlisle volvio a poner el semblante serio y necesitó unos segundos demasiado largos para lo que yo suponía que necesitaría un vampiro para pensar algo y contarlo.

-En determinadas ocasiones, algunas familias o solo algunos miembros de esa familia- para ello pueden transcurrir generaciones y no suceder-por circunstancias desconocidas, que también pueden ser factores de supervivencia, tienen latente en su sangre algo tan fuerte que si pasan a otra vida convirtiéndose en vampiros, nunca perderán parte de su sangre humana, haciendo que esta se regenere constantemente.

Edward se irguió sutilmente y por el rabillo del ojo, observe que la teoría de Carlisle le interesaba más de lo que queria admitir.

-¿Tienen un rasgo que les caracterice, Carlisle?-Preguntó Leslat seriamente.

-Físicamente, no. Solo que Bella no ve las líneas de vida.

-Pero si tienen sangre humana, eso debería hacerles más débiles. Se han llevado consigo una parte de su esencia humana-Intenté comprender el punto de vista de Carlisle pero había cosas que se me escapaban.

Carlisle me sonrió enigmáticamente.

-En eso te equivocas, Bella. Tú, desde tu perspectiva humana, jamás podrías comprender lo importante que es la sangre para la vida. No hay nada más fuerte que eso. Y si algo asi pasa a formar parte en tu vida como vampiro, las probabilidades son infinitas. A pesar de necesitar beber sangre como cualquiera de nosotros, esta clase de vampiros son mucho más fuertes, rápidos, si han adquirido habilidades extrasensoriales, pueden ir incrementándolas a lo largo del tiempo y sobre todo son prácticamente invencibles ya que si son cortados por el acero y quemados por el fuego, son capaces de regenerarse y ser aun más fuertes. Incluso pueden llegar a tener poderes que ninguno de nosotros puede llegar a imaginar.

Nos quedamos en silencio tras las palabras de Carlisle, porque realmente ninguno sabíamos que decir a todo aquello. Al final Esme fue la que se decidió a hablar.

-Pero estamos hablando de teorías, Carlisle-Le temblaba la voz-Nada nos asegura que esto sea cierto.

-Sin embargo eso no es una leyenda-La voz de Jasper se extendió por toda la habitación para luego agazaparse tímidamente. Nunca le había gustado ser el centro de atención y parecía estar incomodo al hablar del tema-Yo he visto cosas tan increíbles que jamás me han hecho dudar de que esa clase de vampiros existan.

Volvió a callarse y comprendí que escondía algo y no iba a revelar en aquel momento, a pesar de que mi curiosidad por el tema no quedó saciada. Por la expresión de sorpresa de la propia Alice, adiviné que ni siquiera ella sabía de qué se trataba. Jasper debio ocultar muy bien lo que estaba pensando, por el gesto de frustración de Edward.

-¿Puedes explicar de otra manera lo que sucede con Edward o supuestamente con Aro, Esme?-Se dirigió Carlisle a ella.

Esme bajó la cabeza como signo de resignación.

Jasper sonrió a Edward maliciosamente y este le lanzó un gruñido.

-¡Jasper!-Le regañó Carlisle-La sangre de Edward no se bebe.

Este bajó la cabeza arrepentido y avergonzado.

-Perdón-Se disculpo-Es la sugestión. Es que hablar de sangre me entra mucha sed.

-Vayamos a cosas más practicas-Sugirió Leslat-¿Por qué si tienen reservas de sangre como nosotros, Bella no es capaz de verlas?

-Eso no lo ponía en el libro. La única conclusión que puedo sacar es que sea un mecanismo de defensa para proteger algo tan vulnerable. Posiblemente por ahí se pueda matar a un vampiro de sangre pura, pero todo esto son especulaciones.

-Eso nos lleva a la pregunta a la pregunta clave, ¿Se puede matar a un vampiro de esa clase?-Preguntó Leslat prácticamente y luego se dirigio a Edward-Querido, no te sientas incluido en la conversación que me caes muy bien y no lo voy a utilizar para matarte…aun-Se rió siniestramente para luego dirigirse a Carlisle-¿Ponía algo el libro?

-Sí-Confirmó Carlisle, sintiéndose cohibido por todas las miradas que impusimos sobre él, expectantes y esperanzados-Pero por desgracia, esa parte del libro esta cortada y no he podido sacar nada en claro-suspiramos desanimados.

-¡Pues vaya ratón de biblioteca estás hecho, Karlitos!-Se quejó Leslat.

-¡Oye!-se hizo el ofendido-Soy capaz de leer libros en latín sin esforzarme ya que es mi segunda lengua natal, pero aun no he conocido a nadie, ni vampiro ni humano que sea capaz de leer libros con las hojas cortadas.

-Es verdad, Karlitos. No me acordaba de que estás hecho todo un abuelito y cuando naciste, prácticamente todo el mundo hablaba latín.

-Y bien útil que es-Refunfuñó-Y si no recuerdo mal, tú tienes dos siglos más que yo.

-Pero donde yo nací, nadie hablaba latín-Se rascó la barbilla-Además creo que nací en un lugar que ahora ya ni existe. ¡Que cosa más triste!-Se encogió de hombros resignado.

-Pero creo que has encontrado algo que nos dice como poder vencerlo, ¿No?-Cortó Edward exasperado, refiriéndose a Carlisle.

Carlisle mantuvo el suspense.

-Había una frase antes de donde la hoja fue cortada-Se lo pensó antes de citarla en latín-"Sanguis abolitum sanguis"

"La sangre destruye a la sangre", Era mucho más significativa de lo que parecía suelta. Solo que en aquel instante nadie cayó en su significado.

-Eso no nos dice mucho, Carlisle-Refunfuñó Edward.

-Lo sé-Admitió-Es una frase fuera de contexto y no podemos descifrar nada más sin ese trozo que falta.

-¡Joder!-Exclamó Leslat-Esto solo puede pasar en los libros, en las películas y en las situaciones donde este Bella-Le lancé una mirada envenenada.

-Aun hay algo que tenemos que resolver-Continuó Carlisle-Gracias a la visión de Alice, hemos ganado mucho tiempo pero, si Aro estaba interesado en Bella, ahora que la ha visto en persona, su codicia ha aumentado.

-¿Cuanto tiempo hemos ganado?-Preguntó Leslat ansioso y mordiéndose el labio.

-Nos han dejado de margen hasta la graduación de Bella-Pronosticó Alice-Por lo menos, no he visto que pase nada hasta esas fechas. A partir de entonces no veo nada. Pero no creo que actúen el mismo día que la graduación.

-Eso significa que tenemos algo más de un año-Concluyó Leslat y repentinamente se movió y se dirigio a mí-Pues no la encontraran tan fácilmente. Bella, vete haciendo las maletas. Esta noche nos vamos a Roma con los Stregoni. Ellos se encargaran de protegerte mientras nosotros nos encargaremos de averiguar la manera de anular a ese malnacido.

Se me hizo un nudo en la garganta al pensar que tenía que abandonar a los Cullen tan repentinamente y sobre todo cuando empezaban a ir las cosas tan bien…sobre todo con Edward. Intenté rebelarme y protestar como una niña pequeña, pero comprendí que solo lo hacían por protegerme, pero la idea que hacía unos meses creí que era la peor de mis pesadillas, en aquel momento sentía como mi interior se hacía añicos, al pensar en abandonar esta casa.

-¿Es necesario?-Preguntó Esme muy bajito, rebelándose contra la idea de ver como me tendría que ir esta noche.

-No tenéis otra salida-Le recordó Leslat-No quiero a los Vulturis rondando cerca de Bella ni que vosotros corráis peligro.

Aunque ya me estaba haciendo la idea de abandonar esta casa, mis piernas se negaron a responder.

-La idea de Italia no es la mejor, Leslat-Fue la primera opinión que dio Edward sobre el tema. Parecía desdeñoso y de mal humor-No me fío de los Stregoni Benefici y puede que cuando te presentes con Bella en Roma, te la manden de vuelta o…

-Ellos no harían eso, Edward. Lo que insinúas es una traición contra nuestra institución-Le advirtió Leslat con la voz acerada.

-No te estoy diciendo que tú seas como ellos, Leslat-Le replicó Edward en el mismo tono-Pero dudo mucho que ayuden a Bella cuando los Vulturis estén metidos en el asunto. No se arriesgaran a una guerra.

-La misión de los Stregoni es defender a personas como Bella-le recordó Leslat.

-Por desgracia, el único Stregoni que piensa asi eres tú-Edward negó con la cabeza-Además, creo que Aro espera que hagamos eso y cuando Bella esté fuera de nuestro alcance, pueden que aprovechen para llevársela consigo y dudo mucho que los Stregoni te ayuden.

-¿Se te ocurre alguna idea?-Preguntó Leslat, intentando controlar la calma.

-Esperar a la graduación y luego nos alguno de nosotros se vaya con Bella lo más lejos posible y la esconderemos en algun lugar que ellos no puedan relacionar.

-Buen plan-La voz de Leslat rebosaba sarcasmo-Por si se te habia olvidado, los Vulturis tienen medios para encontraros. Si ir más lejos, Demetri es un rastreador de primera. Capta el gusto mediante la mente. Nunca le he visto fallar-Se me revolvió el estómago al pensar lo escaso de nuestras probabilidades.

-Pero sabemos que Bella es inmune a sus poderes y respecto a ella están ciegos-La sonrisa de Edward era condescendiente-No la encontraran tan fácilmente.

-Pero podrían encontrarte a ti o al acompañante que vaya con ella-Recordó Leslat con un leve tono triunfal.

-En eso no estoy tan seguro-Intervino Carlisle-¿No visteis lo que paso cuando Jane intento utilizar su poder con Edward y Bella le agarró de la mano? No le paso nada. Y posiblemente eso le podría pasar con Demetri.

-¿Tienes alguna explicación para esto?-Edward estaba feliz porque creía que se saldría con la suya.

-Solo teorías-Carlisle movió la cabeza y despues susurro-"Sanguis abolium sanguis"

-Me encanta cuando te pones a hablar en latín, Karlitos-Leslat puso los ojos en blanco.

Vi que Alice iba a mover los labios para hablar pero un bufido, procedente de la boca de Edward, la disuadió de esa idea y se quedó quieta y callada en el sitio aunque su rostro se tensó y sus ojos se oscurecieron.

-Los dos tenéis razon en parte-Carlisle iba a acabar con la discusión-Y puede haber un termino medio entre las dos ideas.

Edward lo comprendió y pareció que no le disgustaba la idea, ya que sonrió levemente.

-Creo que lo que Carlisle intenta decir-Intervino Esme-es que Bella se puede quedar lo que quede de este curso aquí y el que viene. Y el día despues de su graduación, puede irse a Italia con Edward y allí los Stregoni encargarse de ellos. Porque no creo que los Vulturis solo vengan a por Bella-Nos miro maternalmente a los dos.

-¡Eso es una buena idea, Esme!-Exclamó Leslat feliz-Solo te falta acostarte conmigo para que seas perfecta.

-Me gusta como soy, gracias.

-Lo que podríais hacer-Prosiguió- es que Carlisle vaya contigo a Roma, explique a los Stregoni la situación y les intente convencer para que dentro de dos cursos acepten a Edward y Bella. Podrían ser como Erasmus en la universidad y estar vigilados por ellos.

Del alivio que sentí en aquel momento por poder quedarme hasta que terminase el instituto estuve a punto de saltar y dar un beso a Esme, aunque supuse que lo había hecho para que yo me pudiese quedar. No había palabras que expresasen mi gratitud.

Todos parecían satisfechos con la propuesta de Esme. Solo Alice parecía algo disgustada.

-Cariño-La felicitó Carlisle-Es una idea fabulosa, pero no entiendo porque tengo que ser yo el que vaya con Leslat a hablar con los Stregoni. Si no te conociera, pensaría que es una indirecta para que desaparezca de casa un tiempo.

Edward se mordió el labio inferior para evitar romper a reírse a carcajada limpia.

-Cielo-El tono de Esme se acero y sus ojos se oscurecieron. Carlisle empezó a echarse para atrás-No te estoy lanzando una indirecta. Es una directa. Te viene bien irte de casa un mes para que sepas apreciar lo que tienes y no lo vayas a buscar en una fulana cualquiera. Por lo tanto quiero que esta noche estés en el aeropuerto y tengas un mes de reflexión para que veas lo que te pierdes.

-No te preocupes, cariño-Leslat se abrazó a Esme-Yo me asegurare de que se entere de lo que se pierde y podemos empezar esta noche.

-¡Tú estás incluido en el paquete!-Le rugió Esme enseñándole los colmillos.

A Edward se le rompió el dique del autocontrol, y empezó a reírse a mandíbula batiente de las "desgracias" conyugales de sus padres.

Como tenía la cabeza como un bombo, decidi salir de mi cuarto e irme al comedor. Alice pareció que intentaba seguirme.

Una vez allí me senté en el sofá de cuero beige y me puse a hacer zapping en la televisión. Sentí como alguien se sentaba en el sofá a mi lado.

-No hay nada en la tele, ademas Leslat quiere salir a comer contigo-Me informó Alice mirando la pantalla pero sin ver nada realmente.

-Gracias-Musité.

Nos quedamos un rato en silencio y eso me pareció muy extraño, ya que normalmente, Alice era de aquellas personas que llenaban los silencios con las mejores ocurrencias.

-Parece que no te alegras que me vaya a quedar con vosotros un curso más-Comenté de pasada, aunque realmente si me molestaba que Alice no se hubiese mostrado tan entusiasmada como cuando me quedé a vivir con ellos.

-Sabes que me encanta que estés aquí, Bella-Su voz era monocorde y carente de emoción.

-Pero…-decidí añadir por ella.

Entonces me miró y eso acabó por romper su compostura.

-Edward, Leslat, Carlisle, Rosalie…-Meneó la cabeza decepcionada-…no lo comprenden. Lo de tu huida a Italia, no servirá de nada. No se puede eludir lo inevitable. Yo lo he visto y es inefable. Incluso tú lo sabes y lo deseas. Estoy segura. Si no mi visión no hubiera sido tan nítida…

-¿Te refieres a la visión que tuviste con Aro?-Le pregunté con voz temblorosa y algo me decía que yo sabía a lo que se refería. Mi fuero interno se rebelaba a ser convertida contra lo que me habían enseñado a destruir desde pequeña… ¿Pero realmente estaba tan segura?

Alice asintió lentamente.

-¿Qué viste?-Realmente no estaba segura de si quería saber lo que había visto.

-Bells-Me llamó Leslat y eso hizo que Alice se envarase y se levantase del sofá.

-Te veré luego-Se despidió con una triste sonrisa.

Leslat se acercó a mí y me dio mi abrigo.

-Por desgracia, mi visita no ha sido tan placentera como había deseado. Pero por lo menos voy a robar unas horas a los Cullen de tu presencia y te invito a comer a Port Angeles-Me guiñó un ojo.

-No tengo hambre-Musité

-¡No me seas medrosa!-Puso los ojos en blanco-Que ellos se alimenten una vez al mes, no significa que tú lo tengas que cumplir. No estás lo suficientemente gorda para hacer dieta y te prometo que te invitare a una hamburguesería barata para que no te quejes de que me gasto dinero en ti. Además-Se le iluminó la cara como si hubiese conocido al amor de su vida-quiero presentarte a mi nueva niña de mis ojos. Me lo han traído hoy de Italia. Pensaba que iba a estar más tiempo aquí-Suspiró mientras salíamos y nos dirigíamos al garaje-Tendré que ir despues al departamento del aeropuerto para que me lo vuelvan a llevar a Italia-Abrió la puerta del garaje y en el vi un impresionante Mercedes CLK de color negro. Lo acarició como si se tratase de su amante más deseada.

-¿Y que pasó con tu querido Jaguar?-Pregunté quisquillosa y con ganas de chincharle un poco-Eres tan poco fiel a los coches como a las mujeres.

-¡Los primeros amores nunca se olvidan!-Exclamó aparentemente indignado mientras subíamos en él y me fijaba en el cristal roto de mi Audi que tendría que llevar a reparar-mi pequeño se ha quedado en Italia. Pero como no son celosos, tengo que dar una oportunidad a este. Tenemos que irnos, antes que el "duende de los coches" lo vea y se le antoje-Apremió y empezó a dar las marchas.

-Creo que el "duende de los coches" te habrá leído el pensamiento y no tardara en ir a echar un vistazo.

Leslat esbozó una sonrisa traviesa.

-Karlitos me ha enseñado a eludir esa fea faceta de su querido hijo y para que me deje en paz estoy haciendo un repaso de las últimas chicas desnudas que he visto en la revista playboy. Como no le interesan las chicas-o eso nos hace creer-pues dejara en paz a mi chiquitín.

Se rió mientras nos adentrábamos en el bosque a toda velocidad.

-No me puedo creer que te estés poniendo a dieta-Se rió Leslat al señalar mi plato medio lleno de ensalada y el filete de hamburguesa cortadito en finos trozos expandidos por el plato-Pues que sepas que no me pienso mover de aquí hasta que decidas a comerte todo lo del plato.

Me crucé de brazos y le mire torvamente mientras se reía.

-Yo tampoco me pienso mover de aquí hasta que te hayas acabado tus spaguettis-Le señalé al plato que se había pedido para aparentar frente a los humanos. Puro atrezzo.

Echo una ojeada, asqueado, y enroscando su tenedor en la masa de spaguettis, hizo en gesto de llevárselo a la boca y luego tragar lo más deprisa que pudo para que no permaneciese su sabor en su paladar. Siempre me había preguntado a que sabría la comida humana para los vampiros.

Me reí de el, mientras intentaba disimular un gesto de nauseas y de buen grado empecé a comerme la hamburguesa.

-Deberías estar contenta-Me replicó-Te vas a quedar con los Cullen un año y medio más.

-Lo que queda de este y el que viene-Le corregí-En verano creo que me marchare con mamá a Phoenix. Creo que será lo justo. Estoy deseando ver a Renee-En parte era verdad, y me sentí increíblemente egoísta por no haberla echado tanto de menos como me suponía hasta este instante. Me imaginé que sería porque hablaba todos los días una hora al menos…o quizás algo más.

Leslat disimuló un gesto, no del todo feliz, que no escapó de mi vista, a pesar de lo rápido que lo simuló con una sonrisa.

-No puedo ir a Phoenix por el tema de los Vulturis, ¿Verdad?-Mi animo se disipó rápidamente para luego encontrar la solución al asunto-Bueno, si tan preocupados estáis Carlisle y tú, no habría problema en que Alice y Edward se viniesen conmigo-No sabía porque esa idea me gustaba-Por camas ni comida habría problemas y aunque sea un poco claustrofóbico permanecer en casa por el día, siempre podríamos salir de excursión, lejos de las miradas de los humanos-Tenía muchas ganas de ver como reaccionaban Edward y Alice al ver la maravillas del Cañón del río Colorado y como el sol se reflejaba en sus pálidas pieles robándoles pequeños destellos a la luz del atardecer. Quería compartir con ellos las mismas sensaciones que me invadían cuando iba con Charlie todos los veranos una semana a acampar en el desierto.

-No es ese el problema, Bells-Leslat parecía disgustado con lo que me tenía que decir-Hace una semana estuve hablando con tu madre y me ha dicho que este verano va aprovechar que Phil está libre para irse de vacaciones al Caribe y como yo la aseguré que estabas bien con los Cullen…-Suspiró porque le costaba decir esto-…ella me dijo que no se atrevía a contártelo y que yo fuera quien te diese la noticia…

Me mordí el labio e intenté no parecer decepcionada por no poder ver a mi madre en mucho tiempo.

-Bells…-me llamó Leslat con voz suplicante para luego ponerme dos dedos en mi mentón y levantarme con estos la cara para que le mirase a sus perfectos ojos dorados-Por favor no te lo tomes asi. Ya sabes como es tu madre y ahora que ha encontrado a alguien…-Hizo una mueca de disgusto. El y Renee se llevaban a las mil maravillas pero Leslat siempre la criticaba por su carácter infantil, inmaduro y su poca dedicación maternal hacia mí.

-La he dejado sola mucho tiempo-Repuse defendiéndola en parte. A pesar que ella sabía lo que acarreaba ser la madre de una Swan, nunca acababa de resignarse a la idea de que yo estuviese detrás de un vampiro en algun remoto país lejos de su maternal regazo.

Cuando la palabra "madre" vino a la cabeza, mi mente dibujo la silueta de Esme con una sonrisa mientras me servía las tostadas del desayuno y yo intentaba simular una sonrisa de agradecimiento, mientras maquinaba la forma para no romperme los dientes al meterle el primer mordisco. El pensamiento me dolió, pero a pesar de querer tanto a mi madre, ella y yo nos habíamos convertido en completas desconocidas. Empezaba a pensar que aquello marcaba un antes y despues en mi vida y la líneas entre el día y la noche de mi existencia cada vez estaban más difuminadas.

-Me pidio que le dijese a Carlisle que te dejase quedar en su casa las vacaciones de verano-Me explicó Leslat, rompiendo la línea de mis pensamientos-Dijo que te veía tan feliz allí que seguro que no estarías tan triste por no pasar con ella el verano. Lo he estado hablando con Carlisle y cree que es lo mejor. Ademas no creo que Esme te deje ir sin antes haber intentado atarte a una silla. Te quiere tanto que la mataríamos de un disgusto si tú sales de esa casa-Se rió entre diente mientras me emocionaba que Esme me quisiera tanto.

Repentinamente Leslat se dejo de reír y me miro algo nostalgico.

-Creo que no es la única en esa casa que ha llegado a quererte-Su tono era serio y eso era raro en él.

-Alice es encantadora-Le repliqué a pesar que sabía que no se estaba refiriendo a ella.

-Sí-Me dio la razón Leslat-Pero no es por Alice por lo que tienes esos ojos llorosos y esa cara de estar todo el día en las nubes. Conozco esa expresión en tu rostro…más bien, nunca te he visto esa cara antes y por eso se lo que está pasando.

-Cuando un Vulturis va a mi casa y me amenaza con llevarme a Volterra a partir de un año, es normal que esté algo asustada-Añadí, picajosa, eludiendo un tema que no quería sacar a colación.

-Esto me recuerda cuando tú tenías siete años y empecé a hablarte de las abejitas y las flores-Me recordó nostálgico y sus ojos me resultaron tan antiguos como jóvenes.

-En realidad tenía seis años y nunca me hablaste de flores y abejitas. Empezaste directamente con serpientes de un solo ojo y cuevitas. Recuerdo que lo primero que me dijiste, fue que nunca dejase entrar a una serpiente de este tipo sin capuchón en mi cuevita si no quería que me saliese un huevo en la tripa y que a Charlie le diese un infarto cardiaco, ¿A que viene todo esto?

Forzó una sonrisa y me explicó:

-Lo único bueno que tendría esta relación es la cantidad de capuchones que te ahorrarías-Le levanté un dedo en señal de advertencia para que fuese más claro. Suspiro y siguió-Cuando nos fuimos a cazar hablamos de muchas cosas: Coches, magnicidios frustrados, las ganas que tenía de matar a Demetri y me controlé…

-¿Por qué quieres matar a Demetri?-Le interrumpí, curiosa de que ese nombre saliese a la luz. Jamás había visto a Leslat tan furioso por la simple mención de ese nombre.

Miro los spaguettis para luego reprimir un brillo de ira en sus ojos. Se rió amargamente:

-Gracias a él, estoy contigo sentado, comiéndome un plato de spaguettis en una triste cafetería de Port Angeles en el siglo veintiuno. Creo que si no hubiera sido por Carlisle y por ti, le hubiera matado en cuanto tuve la más mínima oportunidad y he tenido unas cuantas en los más de quinientos años que llevo de existencia.

Solo me di cuenta que tenía la boca abierta por la impresión, cuando me obligué a mi misma a cerrarla. Leslat empezaba a abrirse mas a mí y estaba dispuesto a desgarrarse un poco para desvelarme algo que él quería enterrar para siempre junto su mujer y su hija. Aunque pensé que por mucho que dijese que el pasado estaba atrás, un pequeño fantasma perseguiría a Leslat hasta que consiguiese matar a Demetri.

Al ver mi expresión anonadada, sonrió y decidió volver al tema primigenio. No le gustaba hurgarse en sus propias heridas.

-Bueno en definitiva esa caza fue muy productiva y al final de una charla que todo hombre debe tener sobre quien de los dos la tenía más larga-Puse los ojos en blanco-y cuyo resultado no voy a contarte porque es un secreto de hombre a hombre, al final…muy al final hablamos de ti…

Abrí los ojos desmesurada y sorprendida. No podía saber que podría haber dicho Edward de mí con Leslat.

-Bueno …a parte de contarme que eres un autentico imán para los problemas, que si fuese humano empezaría a tener migrañas por todos los quebraderos de cabeza a los que le sometes y que eres la humana más rara con la sangre más exquisita que ha visto nunca-Ese comentario le hizo mucha gracia, pero no lo hizo tanto lo que me iba a contar en aquel momento, ya que sus ojos se oscurecieron a pesar de mantener la sonrisa congelada en la boca-…me ha confesado que no le eres indiferente en absoluto.

Si en aquel momento no hubiera estado sentada en la silla, me hubiera caído de bruces al suelo. Eso era un punto. Aunque realmente no sabía si era positivo o negativo.

-¿Eso es bueno o es malo?-Inquirí tímidamente.

-Eso me gustaría a mi saber-Emitió una corta carcajada para luego volver a su inhabitual seriedad-Es alguien increíblemente inteligente, culto, sensible, protector y por que no decirlo, a pesar de no irme ese rollo, es el chico más guapo que he visto nunca…en definitiva sería la clase de chico que me gustaría para ti como novio e incluso si algún día decidieses sentar la cabeza, me gustaría que fuese él si…

-Si no fuese un vampiro, ¿Verdad?-Contesté yo por él un poco molesta

-Ya no es por lo que eres ni dejas de ser, Bells. Estar con un vampiro implica sus riesgos. No es una relación rentable a largo plazo.

-Eso será por todas las relaciones serias que tu has tenido en cuatrocientos años-Le repuse picajosa.

-Solo quiero lo mejor para ti-Puso los ojos en blanco-A pesar que has madurado tan deprisa, a veces tengo que recordarme a mi mismo que solo tienes diecisiete años y me resultaría muy triste que habiendo empezado el amanecer de tu vida tengas que renunciar a más cosas de lo que ya has renunciado-Me levantó un dedo para impedirme replicar, ya que quería continuar con la charla. Era la primera vez que se ponía tan protector conmigo-De esta situación pueden salir cuatro resultados y no sé si me gustan demasiado.

"La primera, que sería la menos mala y está en que lo vuestro solo sea un calentón y cuando se os pase la fase de fogosidad y os acostéis juntos, comprendáis que solo era una reacción química fuerte y poco más…posiblemente con el tiempo, hasta lo recordéis con unas risas y os hagáis amigos-Arrugó su perfecto labio-Pero conociéndote a ti y a él, dudo que sea un camino que utilicéis.

"La segunda es que tú acabes colada hasta los huesos por él y para el solo sea un simple juego. Eres una persona muy tenaz y no cambias de opinión tan fácilmente ni olvidas los hechos que te hacen daño, aunque los reprimes, y no quiero que sufras por nada.

"La tercera es que sea al revés. Que solo le uses para jugar y él acabe besando el suelo por donde pisan tus pies-Se mordió el labio nervioso-No me gusta cuando un vampiro se obsesiona con alguien. Recuerdo un caso que…-Cerró los ojos para intentar evocar mejor para luego abrirlos por no gustarle lo que estaba recordando y negar con la cabeza-Además he aprendido a cogerle cariño y no me gustaría que acabase herido, y mucho menos por tu culpa, Bells.

"No creo que esa tercera opción sea la que se ajuste a mi caso", Me guardé mi opinión para mi misma.

-¿Cual es la cuarta opción?-Pregunté aun sabiendo que esa podría ser la opción que a Leslat era la que más le disgustaba.

-Que los dos sintáis lo mismo y caigáis sin remedio el uno en los brazos del otro-Repuso impasible pero con un atisbo sombrío en su voz.

-Eso no sería tan malo…-Titubeé.

-Hay demasiadas cosas implicadas y a lo que tú tendrías que renunciar para estar con un vampiro. Demasiado en juego…Además alguien como Edward que…

-¿Que ocurre con Edward?-Me dispuse a ponerme a la defensiva aunque realmente no sabía el motivo-…¿ Acaso Carlisle o Esme te han dicho algo de que estén disgustados por la situación?-La verdad que ningún padre, por comprensivo que fuese dejaría mantener una relación sentimental a su hijo con una enemiga suya por naturaleza y que ademas sea una "loca de la Katana", como me definía Emmett, y a la mínima que su hijo saltase al cuello de alguien inocente, yo le tuviese que rebanar la cabeza…aunque en el caso de Edward le volvería a su sitio.

Leslat negó divertido.

- He estado hablando con Carlisle y Esme de la situación y a ellos no les importa en absoluto-Abrí los ojos incrédula-Es mas, creo que te pondrían un monumento por conseguir que Edward se interese por algo más que no sean sus propias heridas-Se volvio a poner serio-Tú solo lo has conocido tres meses, Bella y no lo habrás notado, pero Carlisle y Esme que llevan con el casi un siglo con él y yo que le conocí siendo un neófito, si hemos notado un cambio increíblemente brusco en él y ha sido para mejor…y eso te lo deben a ti. Edward es mucho más complejo que el típico chico guapo rebelde y misterioso que el mismo se ha creado. Es solo una coraza de defensa al exterior. Es muy frágil y tiende a autodestruirse a si mismo-Me asusté y me entristecí por el comentario de Leslat respecto a Edward-Ha tenido un pasado increíblemente difícil y mucho más duro que el de cualquier vampiro-Si Leslat sentía compasión por alguien es que algo muy malo debio pasar. Yo no había conocido historia más triste que la de Leslat, aunque él mismo me había comentado que detrás de un nacimiento de un vampiro, había una historia humana con final trágico. Me pregunté que no me había contado Carlisle sobre Edward. Tenía la sensación que en esa historia había demasiados cabos sueltos. Leslat me sonrió al ver mi cara más pálida de lo habitual-…Creo que eso es algo que el propio Edward tiene que contarte. Solo asi se librara de sus demonios interiores y podrá ser feliz y hacer feliz a alguien.

Estuve a punto de preguntarle si todo esto tenía que ver con Elizabeth Masen y su asesinato, pero recordé como se había puesto con el tema la última vez que lo mencioné y decidí guardármelo.

Pero sorprendentemente ese tema salió a relucir por boca del propio Leslat.

-Bella, ¿Recuerdas cuando te deje por primera vez en casa de los Cullen y tú me pediste que investigase algo que Charlie había descubierto?-Asentí sin saber a donde nos llevaría esa conversación- Lo he estado pensando y me porté fatal contigo aquella noche y pienso que tenías toda la razón con lo de Elizabeth Masen.

-¿Por qué ahora, Leslat?-Le pregunté aun sabiendo que se andaría por las ramas.

-Tal vez sea una corazonada mía y no sea exacta, pero algo me dice que si averiguo algo más de ella, podremos saber en que situación te encuentras tú y que eso te pueda ayudar. Creo que va a ser un poco absurdo, pero cualquier pista vale-Suspiró y musitó-"Sanguis abolitum sanguis" ¡Que gran verdad!

-Edward me contó que nació en Chicago en 1901 y que Carlisle le convirtió en 1918-Me envalentoné y decidí contarle a Leslat mis más profundos temores sobre Edward y Elizabeth Masen-Justamente en la fecha que ocurrió el último asesinato…El de Elizabeth Masen-Tragué saliva.

-¿Que me estas insinuando con eso?-El tono de voz de Leslat se acero hasta quedar convertido en algo frío y lacerante y sus ojos se volvieron oscuros. En esta ocasión me recordo su verdadera naturaleza. Y le temí.

-No se lo diré a Carlisle…si es a el al que estas intentando proteger...pero si quieres que ande con cuidado con Edward necesito saber esto…es importante para mí-No del todo porque yo ya me había jurado a mi misma que no me importaría lo que Edward hubiese hecho en el pasado. Seguramente, Leslat mató a mucha más gente que Edward, y mi cariño hacia él no habia disminuido ni un ápice-Solo quiero saber si Edward tuvo algo que ver con el asesinato de Elizabeth Masen. No le voy a culpar de nada…Seguramente el era un neófito y se escapó de la supervisión de Carlisle y Elizabeth tuvo la mala suerte de toparse en su camino. Seguramente él mismo se estaría reconcomiendo por la culpabilidad-Empecé a pensar que seguramente los problemas de Edward fuesen causa de ese encuentro con Elizabeth y en mi fuero interno, maldije a esa desconocida por causar tanto daño a Edward, para luego recordar que la victima era ella y sentirme miserable.

Leslat me cogio de las manos y me las estrechó contra las suyas, haciéndome estremecer por el contraste de temperaturas.

-Esta conversación no debe salir de aquí-Me suplicó-No sabes el daño que puedes hacer con esto a Carlisle, pero sobre todo a Edward si esto sale de aquí-Se lo prometí y el suspiro aliviado-No puedo contarte mucho por lealtad a Carlisle pero una cosa te puedo decir. Posiblemente Edward pueda tener las manos manchadas de sangre, pero ten una cosa clara, ni aun siendo neófito, Edward mataría a Elizabeth Masen.

-Eso quiere decir que Edward conocía a Elizabeth Masen-Leslat asintió-…Incluso cuando era humano.

-Solo te puedo decir que Elizabeth Masen es el origen de los problemas de Edward-Su frase fue lapidaria. Por lo que entendí, Leslat debio conocer a Elizabeth y no tenía una buena opinión de ella. A lo mejor si se había merecido que la matasen. Empecé a volver a coger manía hacia aquella desconocida por hacer daño a Edward. Esta vez confirmado por Leslat-Solo te puedo decir eso y hasta que no averigue los motivos por los que fue asesinada y Edward no suelte prenda, yo no puedo decirte nada-Despues me dedicó una sonrisa y me acarició la cara-La verdad siempre saldrá a la luz. Los fantasmas del pasado siempre vuelven y la mejor forma de exorcizarlos es hablar de ellos una vez para que no vuelvan nunca más-Leslat se puso la cazadora y pidio la cuenta a la camarera que hacía un buen rato que no le quitaba el ojo de encima y se reía como una tonta cada vez que Leslat la miraba y le guiñaba el ojo. Era alta, voluptuosa, de cabello caoba largo y ondulado y una sonrisa de anuncio de pasta de dientes. El tipo perfecto para un revolcón de Leslat.

Esta se acercó con un estuche de cuero y despues se acercó al oído de Leslat. Por la sonrisa traviesa de cazador jugando con su presa, comprendí como iba a terminar esto. La camarera se alejó con una sonrisa radiante y pegó un gritito histérico cuando Leslat le pellizcó el culo. Y luego me acusaban que mis hormonas estaban revolucionadas.

Por costumbre, puse la mano para que me diese un fajo de billetes de cien dolares y me fuese a comprar algo al centro comercial.

-¿Cuánto tiempo?-Le pregunté, resignada a sus calentones Express. Este me devolvió una sonrisa cómplice.

-Con media hora ya habré acabado con ella-Calculó-Solo le dan cuarenta minutos de descanso.

Me dispuse a levantarme cuando me agarró de la muñeca y me miro seriamente.

-Cuando estuve hablando con Edward, este me pidio que te dijese que antes de darte una respuesta definitiva, necesitaba tiempo para saber a que atenerse-Mantuve la boca cerrada para que mi corazón no se me saliese de la boca-Eso te da a ti una ventaja para aclarar tus sentimientos. Aprovecha ese tiempo, Bells. Una vida puede dar un cambio radical en un minuto.

Me limité a asentir y mientras Leslat se dirigía en busca y captura de la bella camarera, me puse la cazadora y salí al centro comercial para comprarme un MP4.

Las sabanas me pesaban más que nunca y el gélido ambiente de la habitación me impedía concentrarme en el sueño. Me pregunté donde estaba "Little Lamb" y haciendo un acto de esfuerzo me liberé de las sabanas de una patada y me puse a buscarla por toda la habitación.

¿Dónde diablos se había metido?

No la encontré en el armario y cuando me dispuse a dar la vuelta para volver a la cama, reprimí un grito al comprobar que no estaba sola. Ella y su perfecta belleza espectral estaban ahí enfrente de mí, mirándome sin ver nada. Su vestido blanco estaba manchado de sangre por la zona del abdomen. Eso hizo que me estremeciese por un momento.

-¿Qué es lo que quieres y por que no me dejas en paz?-Le desafié a pesar de lo asustada que estaba.

-"Sanguis abolitum sanguis"-Se limitó a decir guturalmente mientras me enseñó con sus manos ensangrentadas un puñal lleno de sangre.

-Bella-La dulce voz de Edward me impidió que me pusiese a gritar como una histérica-Vuélvete a dormir. Solo ha sido una pesadilla.

Asentí, aterrada ante el hecho de volver a encontrarme con aquella mujer en mis sueños, pero Edward me cantó una nana, que reconocí enseguida, y pronto todo el temor se disipo de mi cuerpo haciéndome volver a los brazos de Morfeo y esa vez tuve sueños sin pesadillas.

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Hola de nuevo. Estoy actualizando un poco mas rapido de lo habitual, debido a que como en el foro de crepusculo tengo que empezar a colgar desde donde lo deje, aquellas personas que no se lo han leido, puedan hacerlo desde aqui. Con eso no quiere decir que no continue la historia aqui....¡Ni mucho menos! La historia seguira hasta el final. Y os aseguro que aunque a esta parte le falte poco para el final, todavia hay mucho Haunting shadows por descubir.

Y os doy las gracias por vuestros RR. No sabeis como me animais.^^ Solo deciros que el foro crepusculo, a partir de la semana que viene, tambien colgare ya lo que no colgue la anterior vez. Solo por si os quereis pasar. Aunque cuando acabe el capitulo, como siempre, lo colgare aqui.

Bueno, ya empiezan a revelarse ciertas cosas. Espero que lo de la sangre haya quedado claro. Por ahora, no os puedo decir nada mas, porque todo queda en suspenso, si no vaya porqueria de historia, si todo se descubriese en un minuto...XD

Ha sido un trozo aburrido pero necesario. Aunque solo tres cosas:

-¿Fundamos un club pro-Leslat? ¿Quien se pide ser la presidenta?

-¿Quien se apunta para matar a Carlisle?

-¿Os parece bien lo que Esme ha hecho a Carlisle?...XD

Besos y hasta la proxima actualizacion...¡Que llegamos a los 300rr!

Somos las mejores...!!!!

^^Maggie.