Apagón…tu eres la luz en mi obscuridadEtto…. nop Inuyasha y toda la bola de locos fueron creados por la rara y maravillosa mente de Rumiko Takahashi…. SOLO LE PERTENECEN A ELLA (para mi desgracia)INU X KAG SANG X MIROKU SESH X RIN
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CaPiTuLo 21: Aun separados
Los rayos del sol que se colaron por la rendija de su rosada cortina, dieron directo de en su cara, despertándola y regresándola a la realidad. Abrió sus ojos lentamente y parpadeó para dar un suspiro a continuación. Lentamente las imágenes de estos últimos días acudieron a su cabeza, despertándola por completo y provocándole escalofríos, miedo y una sensación de soledad, decidió sacudir su cabeza para espantar esas ideas. A pesar de estar herida, había dormido muy bien, había soñado que Inuyasha se había quedado toda la noche con ella, cuidándola, mimadora, protegiéndola e incluso pudo jurar que la había besado… se sintió tan bien y tan real que odiaba el hecho de que solo fuese un sueño, pero solo era eso, un sueño, Inuyasha jamas la besaría… jamas, sus besos le pertenecían a otra persona. Con ese pensamiento sus ojos se llenaron de lágrimas y miró alrededor, nada, no había rastros del Hanyou. Volteó la cabeza y pudo divisar que en su escritorio junto a los fragmentos de la perla, estaba su bolso que guardaba en su interior esa diadema tan extraña y que encerraba demasiados misterios que necesitaba resolver. Trató de incorporarse pero por accidente apoyo su brazo dañado y soltó un gritito de dolor.
Un olor salino lo despertó seguido de un alarido de dolor, instantáneamente lo sacó de su sueño y lo puso en alerta. Levantó la cabeza y la vió, estaba despierta… demonios nisiquiera sabía cuando se había quedado dormído. Cuando olió sus lágrimas se levantó de donde estaba sentado y dormido a los pies de la cama y se posó a un lado de ella, justo frente a su cabeza, inclinando su cuerpo, preocupado.
-¿Qué sucede? ¿Te duele? ¿Te ayudo? ¿Te sientes mal? ¿Tuviste una pesadilla?- El muchacho tomó su rostro preocupado y secó con su pulgar sus lágrimas
Sus preguntas la bombardearon, dejándola aturdida por unos segundos pero al final no pudo evitar esbozar una sonrisa de felicidad, si, estaba muy feliz, él, Inuyasha, el Hanyou testarudo y orgulloso se había quedado a cuidar de ella, dejando al lado su orgullo. Negó levemente con la cabeza trató de nuevo incorporarse pero esta vez unas manos la tomaron de la cintura ayudándola sin dificultad.
-Gracias- susurró con voz seca y baja. Demonios, se sentía tan mal -inuya… ahhh- se dejó caer de nuevo a la cama, solo que sus fuertes brazos la sostuvieron para que no fuera la caída tan brusca y se lastimara.
-¿Kagome te sientes bien?- Mostró preocupación en su rostro
-Si… solo…estoy que dormiré un poco más- Un dolor punzante le recorría todo el cuerpo, rayos, se sentía como si un camión la hubiese arrollado y luego un tren hubiera pasado sobre ella para después una máquina de esas que ponen pavimento y lo aplanan con un rodillo gigante. Trató de recostarse pero los brazos del chico no la dejaron
-Lo siento Kagome pero ya has estado sin comer por tres días y no te hará bien- la interrumpió con tono severo pero preocupado.
El chico examinó a la azabache y después de meditarlo por unos minutos se decidió. De hecho él tampoco estaba muy de acuerdo a que se moviera, por él que se quedara en la cama todo un mes, hasta que se recuperara y él pudiera atrapar a ese maldito, no importaba si tenía que atarla a la cama, lo haría con mucho gusto.
-Espera aqui-
El muchacho la soltó cuidadosamente e incorporándose salió de la habitación desapareciendo de su vistan dejando sola por completo. Kagome suspiró al verle marchar y cerró los ojos… más imágenes de lo sucedido aparecieron en su cabeza, no pudo evitar sacudirla para espantar esas y ideas y evitar de esa forma que le torturasen. Pero a pesar de todo, no pudo evitar pensar en las muchachas de ese lugar, ¿Cómo estarían, habrían regresado a sus hogares, con su familia o simplemente estarían cumpliendo sus sueños? De cualquier forma esperaba que todo estuviera bien. Inuyasha regreso unos segundos después, traía la bandeja del desayuno y se acercaba cuidadosamente de no derramar nada a ella, se sentó a un lado de la cama y le ordenó.
-Come-
Al escuchar su voz abrió los ojos y le miró intrigada, luego bajo la mirada y vió que el muchacho sostenía una pequeña charola que contenía el desayuno, para luego moverla y colocarla en sus piernas.
-Inu… yasha…-
Estaba un poco sonrojada, sorprendida y… hambrienta. No pudo evitar imaginarse a un Inuyasha como esposo dandole de comer de esa forma. Su sonrojo aumentó y no pudo evitar sacudir la cabeza para espantar esas ideas. Esposo, puf estaba soñando. Tomó los palillos tratando de olvidar lo último que había pensado y diciendo su "Itadakimazu" comenzó a comer como nuca creyó que podría en la vida, por dios, cuanto había extrañado la comida caliente, cocida y tres veces al día, prometía nunca más volver a desperdiciarla. Inuyasha no pudo evitar mirar a la chica impresionado, comía como loca y casi no podía ver el movimiento de sus palillos tomando comida y dirigirse a su boca de lo rápido que se movían, parecía que le pagaban por comer todo lo que pudiese. Un sentimiento de culpa lo inundó… si tan solo no la hubiera dejado sola…. Kagome no podía parar de comer, pero aun asi no pasó desapercibida para ella la sombra que cruzó por el rostro de Inuyasha y se detuvo un momento, lo sabía, ahí estaba de nuevo eso que era tan característico de su Hanyou, el culparse por lo sucedido a sus seres queridos aunque ,el no tuviera nada de culpa.
-¡Toma!-
Inuyasha no tuvo tiempo de reaccionar cuando al instante siguiente se encontró con un pedazo del desayuno de Kagome en su boca logrando mirarla sorprendido, ella no pudo hacer nada más que sonreír y preguntar.
-¿A que está bueno?-
Inuyasha lo masticó y tragó para después sonreír.
-¡Esta delicioso!- Inuyasha se acercó un poco más a ella y mirándola como cachorro le dijo -Dame un poco más-
Kagome alejó el plató de él.
-Ni hablar, esto es mio- no iba a decirle que no había comido en muchos días porque eso solo traería de regreso ese sentimiento que no quería notar en Inuyasha
-¡Feh! Eres una egoísta mujer, ahora me das- Inuyasha trató de alcanzar el plato pero Kagome al tratar de alejarlo hizo un movimiento muy brusco y lastimó su brazo.
Lanzando un grito de dolor soltó el plato y este hubiera ido a parar al suelo con todo y su contenido de no ser por Inuyasha quien gracias a sus buenos reflejos consiguió tomarlo antes de que la ley de gravedad terminara con el.
-¡Kagome!- el chico dejo el plato en el buró y rápidamente puso toda su atención en la chica que había derramado algunas lágrimas a causa del dolor
-E… es…esta bien- logró apenas articular la chica
Al ver su estado deplorable, su hambre, su pálida pero hermosa y golpeada piel y sumando a eso las lágrimas que escurrían por su rostro no pudo contenerse más-¡No no esta bien Kagome!- explotó el Hanyou al fin dejando a una muy sorprendida Kagome -¡NADA ESTA BIEN! ¡ESTAS HERIDA, CASI TE MATAN Y NO SUPE DE TI DURANTE UN MES! ¿¡¿¡CREES QUE ESTA BIEN? ¡LO PEOR ES QUE ESTO ES LA SEGUNDA VEZ! ¡YA TE HABIA PERDIDO Y NI ASI TE PUDE PROTEGER! ¡SI TAN SOLO NO TE HUBIERA DEJADO SOLA Y TE HUBIERA ACOMPAÑADO NADA DE ESTO HABRÍA PASADO! ¡POR ESO TE DIJE QUE NO TE ACERCARAS A MI MUJER! ¡SOLO TRAIGO DESGRACIAS A QUIENES SE ME ACERCAN! !MI MADRE,MI PADRE KIKYOU, SANGO, MIROKU, LA ANCIANA KAEDE E INCLUSO TU! ¡LO MEJOR ES QUE ME APARTE DE TODOS USTEDES, DE TI, DE ESA MANERA YA NO DAÑARE A NADIE! ¡VIVIRE SOLO COMO VIVI TANTO TIEMPO!-
Las lágrimas se acumulaban en los ojos de la chica, no podía tolerar escuchar a su Hanyou culparse de esa manera, como si el tuviera toda la culpa o como si su sola existencia fuese ya un horrible pecado. Sacudiendo su cabeza fuertemente y derramando algunas lágrimas fue su turno de explotar -¡ESTAS LOCO!- esa pequeña muestra de sus pulmones lo dejo aturdido y confundido -¡YO NUNCA, PERO ESCUCHAME BIEN, NUNCA TE CULPARIA DE LO QUE HA PASADO! ¡NUNCA LO HARIA Y MENOS APARTARME DE TU LADO O DEJARTE SOLO OTRA VEZ! ¡¿¡LO RECUERDAS! ¡TE PROMETI NUNCA APARTAME DE TU LADO PORQUE LO ERAS TODO PARA MI! lo eres…- ante esta ultima afirmación su voz bajo considerablemente de tono logrando captar su atención por completo -Tu, Sango , Miroku, Shippou, Kirara, la anciana Kaede, Kouga, Ayame, Kikyou, Rin, e incluso Sesshomaru son lo mejor que me ha podido pasar en la vida -giró su cabeza para mirar por la ventana- son como mi cuento de hadas, el que todos soñamos vivir cuando somos pequeños. Todos son muy importantes para mi y nunca cambiaría nada de lo que he vivido…- cerró los ojos y respiró profundamente para tranquilizarse- ninguna lágrima… ningún gesto… ninguna batalla… ninguna aventura… ninguna discusión… ninguna palabra… nada… -Kagome le miró de nuevo y colocando una mano sobre la mejilla del Hanyou sonrió de la manera más cariñosa que pudo y le dijo- Nunca cambiaría por nada el hecho de haberte conocido… Inuyasha…
Al escuchar esas ultimas palabras el chico no pudo evitar dejar escapar algunas lágrimas que cayeron en la mano que la chica tenía en su mejilla y dejando que otras se perdieran en el suelo.
-Kagome… - Inuyasha le miró con esos ojos ámbares inundados en tristeza y oro y cerrando sus ojos lentamente susurró un débil - gracias…-
La Miko sonrió neutralmente
-Parece que no pudo resistirlo- su voz, vacía, como siempre
-Sango ¡SANGO! ¡SANGO DESPIERTA!- el monje movía inutilmente a la muchacha, parecía haberse muerto en sus brazos, su respiración era pausada y sus latidos casi nulos -¡SANGO!
-Es triste, la madre no ve a su hija en mucho tiempo, y cuando se logran reencontrar por azares del destino ella se desmaya, triste- repitió
El monje giró la vista pero sin soltar a la castaña de sus brazos -¿De que estas hablando?-
Pero la Miko no le dedicó ni una mirada más, solo se dió media vuelta y comenzó a caminar para perderse en la profundidad del bosque, dejando atrás unas hermosas flores de campanilla en su tumba
-Señorita Kikyou!, ¡SEÑORITA KIKYOU! ¡RESPONDAME POR FAVOR! ¡SEÑORITA! ¡REGRESE POR FAVOR! ¡SEÑORITA!- pero sus gritos fueron en vano, porque viajaron atravez de los árboles, perdiéndose, siendo consumidos por el silencio
Por un momento se quedó en silencio, pensando, meditando en las palabras que la mujer le había dicho. Pero solo fueron unos segundos porque después toda su atención volvió a la chica que tenía inconsciente en sus brazos, inconsciencia que no tenía motivo. -Será mejor que te lleve con la anciana Kaede- acomodó mejor a la muchacha en sus brazos y comenzó su camino hasta la aldea. Otras dos horas de caminata hubieran matado a cualquiera en su lugar, más llevando peso extra, pero ser monje también tenía sus ventajas como atravesar la montaña todas las mañanas solo para traer agua, ir y volver, con la obligación de levantarse apenas al alba y caminar mientras el sol fuera subiendo hasta llegar por encima de su cabeza y regresar cuando estuviera más caliente y a mitad del día.
-¡ME NIEGO!-
-¡INUYASHA NO SEAS TERCO!-
-¡ESTAS LOCA!-
-¡NO ESTOY LOCA SOLO BUSCO LA SOLUCIÓN MÁS RÁPIDA Y FACIL!-
Los gritos retumbaban por toda la casa haciendo eco en las paredes, chocando contra los muebles o cualquier otra cosa que estuviera en su camino. La pareja dispareja llevaba horas discutiendo de esa manera sin llegar a un acuerdo, menos mal que estaban ellos solos y en la casa no había nadie más si no ya los hubieran vuelto locos, a excepción del pobre Buyo que no hacía más que esconderse entre las cobijas del cuarto de su amo y estaba pensando seriamente el ir y tomar los tapones de oído que el hombre mayor usaba para las infecciones.
-¡POR FAVOR INUYASHA NO SERÁ MAS QUE UN MOMENTO!-
-¡¿ACASO ESTAS SORDA? ¡NO LO HARE!-
-¡ABAJO!-
Kagome se tomo el rostro con las manos ya cansada de tanto discutir con el Hanyou, no podía hacerle entender que el era la única opción y necesitaba su ayuda, el Hanyou por el contrario se levantaba muy enfadado y se sentaba en un rincón de la habitación cerca de la puerta en su muy típica pose india dandole la espalda a la muchacha.
-Por favor Inuyasha- suplico ya cansada una última vez, pero no hubo respuesta -Bien- la chica se levantó con dificultad de la cama -Si no me ayudas lo haré yo sola- Caminó hacia donde estaban sus libros y se posicionó debajo del estante
El muchacho no dejaba que su orgullo fuera pisoteado como siempre en esas batallas, por lo tanto no se dignó en siquiera voltear la cabeza para mirar a la muchacha, pero eso no era necesario puesto que ella sabía que a pesar de aparentar estar enfadado y nada interesado en ella, le prestaba toda la atención del mundo debido al movimiento de sus afelpadas orejitas cada vez que caminaba o cambiaba de posición. Un ruido seco se dejo escuchar en el cuarto seguido de un gruñido femenino. Inuyasha se paró inmediatamente asustado por el sonido que provenía de donde la chica estaba y al voltearse se encontró con ella y un libro a pocos centímetros abierto en el suelo.
-Fallé por poco- la escuchó susurrar.
La azabache se posición debajo del estante, lista para intentar de nuevo pero justo cuando iba a saltar una fuerte voz la detuvo
-¡Pero que estas haciendo mujer! ¡¿Te has vuelto loca?- Inuyasha llegó a su lado de un parpadeo mirándola como si le hubiera crecido otra cabeza
Kagome no le miro -Te dije que si no me ayudabas lo haría yo sola-
-¡Feh! ¿Y como planeas hacerlo? ¿Consultando un libro?- su espíritu de macho alfa y de hombre que siempre se llevaba la última palabra apareció irritando de sobre manera a la chica
-No consultando libros tonto- le dijo haciendo enojar al chico quien iba a refutar pero fue interrumpido por una sonrisa de la chica que lo dejó confundido -Asi-
Kagome saltó de nuevo pegándose en la cabeza con el estante, Inuyasha iba a reirse de ella cuando notó que perdía el equilibrio al caer y un libro del estante se dirigía justo a ella. Rápidamente y con la velocidad y agilidad ya tan característica de él para este tipo de aprietos tomó a la chica antes de que lograra caer y capturó el libro amenazante entre sus manos.
-¡¿QUE SUCEDE CONTIGO! ¡ESTAS LOCA!- le gritó aun en la misma posición
La chica se separó algo avergonzada y sin mirar al platinado a la cara le respondió -Dijiste que no me ayudarías y que yo lo haría sola ademas ya es como la tercera vez que me llamas loca si sigues repitiendo eso pareceras disco rayado-
-Dis...co tayado?- preguntó el muchacho confundido ocasionando que la chica rodara sus ojos. Definitivamente debía recordar no usar esas palabras tan extensas con el muchacho
-Olvidalo-
Inuyasha sintió unas ganas inmensas de gritarle y si fuera un hombre estaba seguro de que ya tendría a la azabache por el cuello, esa muchacha lograba despertar sus más obscuros instintos asesinos, tanto; que daba miedo, pero como Kagome NO era un hombre y NO la podía tomar por el cuello respiró hondamente como le había visto tantas veces hacer a ella y trató de calmarse. Era irónico, parecía que habían cambiado de papeles, ella la niñita malcriada y él el adulto que "piensa las cosas".
-¿Y pensabas hacerlo dejando caer un libro del estante hacia tu brazo lesionado?- preguntó con una calma inusual en él y voz peligrosamente ronca
-Si- respondió sin interes
-¡¿ACASO SE TE ZAFÓ UN TORNILLO?- le gritó de nuevo
-No- volvió a responder
Inuyasha no pudo más y miró a Kagome con esos ojos ámbares mezclados en tristeza y miedo, odiaba que Kagome le ignorara, se sentía solo de nuevo, no le agradaba esa sensación, le traía recuerdos en los cuales no quería regresar ni indagar.
-Kagome por favor entiéndeme-
-No tu entiéndeme Inuyasha- le cortó la chica ya enfadada -Hay todo un mundo que nos espera en ese lugar- dijo refiriéndose a el otro lado del pozo -Una batalla, amigos, una aventura- pausó -Una misión… y no podré cumplir esa misión si no me ayudas Inuyasha. Llevó, llevamos- se corrigió -Más de un mes ausentes, debemos continuar, y no puedo esperar más a causa de esto- dijo señalando su brazo herido -Esto tardará en curarse más de un mes, tu bien lo sabes y ya no podemos perder más tiempo por trivialidades y lo peor es que esto ya nos ha pasado y…- estaba por continuar cuando Inuyasha le interrumpió, enojado y mirándole intensamente con esos ojos dorados ahora más obscuros y con un pequeño matiz rojo que daba a entender que estaba enfadado y que se estaba tomando las cosas enserio.
-¡TRIVIALIDADES! ¿¡Crees que lo que pasó en esa mansión fueron trivialidades? ¿¡Crees que tu brazo y tus heridas son trivialidades?- Inuyasha se acercaba peligrosamente a ella como lo hacía un gato con su presa -¡Kagome estuviste un mes en ese lugar! ¡Un mes con quien sabe quien y lo peor es que te azotaban como si fueras su perro! ¿¡Y QUIERES QUE YO TE HAGA MAS DAÑO!- su voz se suavizó -No puedo… no puedo - Y como un cachorro desvalido pegó sus orejitas a su cabeza y se hecho para atrás -No puedo Kagome-
La chica al entender la causa de su comportamiento no pudo mas que sonreír conmovida.
-Por favor Inuyasha es la única solución, ademas tu antes me dijiste que podías curarme, bien confío en ti- se acercó a el a paso decidió y extendió su brazo -Hazlo- demando autoritaria
-No- volvió a responder cortante
-Bien- Kagome enfadada y sabiendo que no podría convencerlo se paró frente a su cama, respiró hondo para infundirse valor y dando un salto lo más alto que su lastimado cuerpo le permitió fuertemente se dejó caer al suelo del lado de su brazo lastimado. Inuyasha se alarmó al escuchar un sonido seco y claramente lo que podrían ser el crujir de unos huesos rápidamente volteó solo para ver a la chica en el suelo soltando lágrimas y gritos desgarradores, inmediatamente llegó hacia ella y desesperado la tomó en brazos.
-¡KAGOME! ¡¿QUE TE SUCEDE ESTAS DEMENTE?- le preguntó entre enojado y asustado buscando su mirada chocolate
-I..in..intuyas..sha me… due..le..- dijo esta con lágrimas de dolor recorriendo sus mejillas y los dientes fuertemente apretados
-¡CLARO QUE TE DUELE!- le gritó -¡HASTA A MI ME DOLERÍA! ¡ERES UNA TONTA!- Inuyasha planeaba continuar con sus insultos poco caballerosos cuando empezó a notar que la chica estaba a punto de perder el conocimiento por el dolor. No… pensó, no dejaría que pasara de nuevo. ¡Se acababa de despertar! Rápidamente y con sus instintos guiándolo miró el brazo de la chica que ahora se ponía morado y tenía un notorio levantamiento. -¡MIERDA!- soltó antes de mirar a la semi-inconciente chica desesperado en sus brazos a los ojos -Perdoname Kagome- y con todo el dolor del mundo jaló fuertemente el brazo de la chica dejandose escuchar el claro crujir de sus huesos al ser bruscamente jalados y acomodados. Kagome volvió a gritar fuertemente solo que esta vez su grito fue interrumpido por unos cálidos labios que se posaron sobre los suyos repentinamente, ahogando su grito y disminuyendo el dolor poco a poco, sumergiéndola en un abismo de ternura y… ¿Amor?
-Inu…yasha- susurró entre sorprendida y adolorida una vez se hubiera separado de sus labios
-Yo.. lo siento- se disculpó el muchacho sin poder perdonarse el haberle hecho daño y con un fuerte sonrojo adornando sus mejillas -yo…- pero fue interrumpido por unos suaves dedos que se posaron en sus labios haciendo incrementar su sonrojo
-¿Vamos no empecemos de nuevo si?- dijo ya sabiendo hacia donde se dirigían sus palabras compartiendo el mismo color rojo que él -Solo… ya estoy mejor- le regaló una de sus mejores sonrisas y acarició su mejilla -Perdoname… ¿Si?- le miró con lágrimas en los ojos
Inuyasha juntó su frente con la de ella y a pocos centímetros de su rostro murmuró -Tonta…- acababa de comprobar hasta que grado llegaba su testarudez y no estaba dispuesto a volverá a ver en su punto máximo otra vez.
-¿Ella está bien anciana Kaede? ¿Se repondrá? ¿Se curará? ¿Vi…vivirá?- Ante esto último sus palabras se quebraron y las lágrimas empezaron a brotar de sus grandes y hermosos ojos esmeralda. Era extraño ver como el pequeño zorrito no dejaba de cuestionar a la anciana mientras esta curaba y revisaba a la chica que se encontraba acostada en el futón, tomando constantemente su pulso y dandole medicamentos para la respiración después de no haber pronunciado palabra alguna en un mes entero que estuvo con ellos.
-Oh cielos claro que vivirá- dijo reprochándole la anciana Kaede -No es algo grave… parece producto de alguna impresión muy fuerte- después de decir esto miró hacia la "puerta" de la cabaña y sus pensamientos se dirigieron a aquel monje que había llegado muy agitado a mitad de la noche con una chica inconsciente en sus brazos. Lo más extraño de todo es que al asegurarse de que ella estaba bien y no corría peligro había salido hacia alrededor de una hora, aun estaba obscuro y no parecía tener intenciones de regresar en algún tiempo… eso… le preocupaba…
-Me preguntó que habrá dejado tan impresionada a Sango- dijo el pequeño acariciando con suavidad el cabello castaño de la muchacha
-También yo Shippou también yo…- miró esta vez a la chica y luego al niño -Ven pequeño hay que dormir, falta todavía para que amanezca-
-¿Kagome estas segura?- preguntó la mujer parada tras su hija preocupada
-Si mamá- respondió con fastidió por enésima vez, luego suavizó su tono al comprender la preocupación de su madre -No te preocupes no me sucederá nada-
Su madre le miró aun no muy convencida
-Ademas Inuyasha estará alli- le regaló una hermosa sonrisa a su madre -No me sucederá nada con él-
-Lo se- dijo ya más convencida su madre. Confiaba en él como nadie, podría confiarle a su hija. En todo este tiempo él la había traído ilesa, tal vez raspada o algo golpeada pero de eso ni en la ciudad donde no existían los monstruos alguien se salvaba. Solo le preocupaba su corazón, su hija le había hace algún tiempo contado todo lo que sabía de Inuyasha y en verdad que era esa una historia muy triste, digna de ser honrada por años, por eso, mientras sus padres no estuvieran ella sería como su madre, ademas…. miró a su hija, ella era capaz de sanar las heridas más profundas del corazón, los dos se necesitaban, los dos estaban destinados… solo que aun no lo lograban ver.
-Gracias- dijo Kagome mientras su madre le amarraba el listón en su cabeza. Este era blanco, contrastando perfectamente con su cabello azabache y combinando con su vestido de mangas largas , largo hasta las rodillas algo tableado y zapatillas.
-No hay de que hija, solo hay que esperar a que Inuyasha esté listo- su madre sonrió mientras tendía su mano para ayudar a su hija a levantarse de su cama y llevarla escaleras abajo donde esperarían a Inuyasha
Kagome no pudo evitar reír al imaginarse como la estarían pasando su abuelo y su hermano vistiendo a Inuyasha. Debería de ser una odisea, ademas cuando el chico se enterara de que no podría llevar su espada a donde tenía planeado ir… estaba segura de que iba a arder Troya.
Demonios iba a matar a Kagome. Fué lo único en lo que pensaba el chico mientras iba escaleras abajo. Esta ropa que usaban en su época era realmente apretada e incómoda, nada a comparación de su cómodo Haori. Y también esas cosas que llamaban zapatos no le gustaban en lo absoluto, no podía sentir bien las vibraciones de la tierra, ademas de que disfrutaba caminar descalzo para poder degustarse de la textura en la que fuese que estuviera caminando. Se sentía demasiado apresado.
Pudo escuchar como reían desde abajo y no pudo evitar detenerse un momento para saciar sus ahora escondidas orejas de esa hermosa miel que era su risa, había estado tanto tiempo sin escucharla. Demonios, ella causaba tantas cosas en él aunque eso no le quitaba el enfado.
-¡Kagome!- le llamó fuertemente y con un notable tono de molestia desde las escaleras ya apunto de llegar al piso de abajo
Las mujeres instantáneamente cesaron su plática en la que habían estado sumergidas por varios minutos solo para ver aparecer a un muchacho muy enfadado, el cual las dejó sin aliento.
Kagome no podía creer lo que veían sus ojos, era el ser más apuesto que había visto sobre la tierra, que va, sobre el universo. Si antes pensaba que Inuyasha era muy apuesto, ahora pensaba que era un dios. Ya no llevaba sus característicos ropajes rojos a los que tanto se había acostumbrado, esta vez llevaba una camisa negra de manga corta que se le pegaba perfectamente al cuerpo, marcando sus bien formados pectorales y músculos, ademas de que el muchacho llevaba unos ajustados jeans que le robaban el aliento. Llevaba puestos unos tenis negros que combinaban con la playera y le daban un toque de muchacho atlético y salvaje. Al subir la mirada notó que sus hermosas orejas que tanto adoraba ya no estaban, en su lugar una gorra igualmente negra le dió la bienvenida, y su tan característico cabello plateado estaba atado en una coleta baja, dejando solo sus mechones rebeldes cayendo libremente del amarre. Y todo eso, contrastaba enormemente con sus hermosos y misteriosos ojos dorados, esas lagunas abra que tanto amaba y que ahora le miraban intensamente….
Inuyasha por otra parte estaba igual o peor que Kagome. Ella por el contrario a él, hiba vestida de blanco, dandole un toque perfecto de inocencia pero a la vez pureza. Llevaba un listón blanco sobre su cabeza el cual el muchacho pudo notar resaltaba muy bien con su cabello azabache, el vestido, tenía mangas largas acampanadas, con la espalda descubierta, llevaba un escote no revelador pero aun asi muy apetecible, marcando su hermosa figura. Este último pensamiento lo hizo sonrojarse de sobre manera y tragar duro asi que rápidamente continuó con su escurdiño reprochándose mentalmente el pasar tanto tiempo con ese moje pervertido. El vestido iba pegado a la cintura y después caía como una cascada libremente hasta sus rodillas, dejando sus largas y bien torneadas piernas al descubierto. Bajó su mirada y pudo notar que llevaba unos extraños zapatos, solo que estos eran abiertos por la parte de arriba y bajos, casi como si ella estuviera tocando el suelo, quitándole algunos centímetros que se ganaba gracias a sus zapatos escolares. Había unas cintas que eran parte de los zapatos subiendo en espiral por sus piernas, rodeándolas hasta llegar y terminar en un moño a la mitad de sus piernas, dejando espacio entre estas y sus rodillas. Subió la mirada y notó que también llevaba un listón amarrado al cuello, solo que este tenía un colgante dorado con una piedra rosa oscuro en el centro, al igual que unos aretes que colgaban como hilos libres por sus orejas. Subió hasta chocar con su mirada, haciéndole a la muchacha sonrojar al instante, perdiéndose en esos mares chocolates que tanto deseaba probar. Parecía un ángel.
Su madre al notar como los dos se quedaba mirando embobados fija y largamente como su hijo Souta miraba la tele, no pudo evitar una risilla que se escapó accidentalmente de sus labios. Logrando que los muchachos rompieran el contacto visual rápidamente y voltearan la mirada apenados y sonrojados hasta la médula. Esto solo confirmo sus sospechas. Ademas de que no culpaba a su hija, el muchacho era un hombre muy apuesto, alto, atractivo, con un muy buen cuerpo, "poderes" como ella les llamaba, y características demasiado extrañas pero demasiado hermosas. Una mirada nostálgica apareció en su rostro, le recordaba tanto a su fallecido esposo. La tensión en el ambiente era palpable asi que como buena intuitiva y madre que era decidió romper el ambiente.
-Veo que la ropa de mi esposo te queda muy bien- dijo sonriendo al muchacho captando inmediatamente la atención de todos -Menos mal que la guardé, sabía que algún día me sería muy util- dijo guiñándole un ojo al muchacho ocasionando en el un sonrojo mayor y una risilla por parte de Kagome. Pero como a toda madre, le encantaba jugar a los dos bandos -También me alegro de haber guardado ese vestido- mencionó esta vez mirando a su hija -Sabía que algún día lo necesitaría ademas de que tienes muy buen pecho como para rellenarlo y que no se note que te quede algo grande- dijo riendo por el notorio sonrojo que apareció en los dos muchachos en especial en la chica al su madre mencionar esa parte de ella
-¡Mamá!-
-Ya, ya, no se enojen, ahora anden la noche es joven- les dijo divertida la mujer empujándolos a la salida y cerrando la puerta tras ella
-Lo dice como si fuéramos a ir a alguna fiesta o algo asi- dijo la chica entre dientes caminando aun algo apenada, pero se detuvo al ver que el chico no la seguía, en su lugar se había quedado observando el bamboleo de sus caderas como hipnotizado -¿Inuyasha?- le preguntó extrañada sin notar sus intenciones
El muchacho rojo y muy apenado al haber sido descubierto en su indecente acción solo atinó a caminar más rápid pasando por ella -Feh- definitivamente, iba a dejar de juntarse con ese monje… al que tanto extrañaba...
Kagome negó levemente con la cabeza y no pudo evitar sonreír al verlo encaminarse a las escaleras, con esa ropa, caminando despreocupado, sin su espada y sus hermosas orejas a la vista no pudo evitar imaginárselo como un muchacho de su época, como un chico más, estudiante de secundaria, con padres, tarea, preocupaciones simples y siendo amigo de todos.
Miró al cielo, era una hermosa noche, despejada, las estrellas y la luna brillaban intensamente y a pesar de que su espalda aun le ardía un poco, se sentía como nueva. Cerró los ojos y dejó que el aire meciera sus cabellos para después abrirlos suavemente aun sin quitar la sonrisa de sus labios y encaminarse junto con el chico que le esperaba para bajar las escaleras.
-Señor Sesshomau-
Hubo unos minutos de silencio en los que solo se podía escuchar el susurrar del viento y las hojas siendo quebradas bajo sus pies.
-Dime Rin-
-Yo.. yo..- la pequeña niña aun no sabía bien que decir, pues la situación que había pasado anteriormente había sido la peor en años, no entendía como había pasado, solo se había dejado arrastrar por la tristeza y el dolor y sabía bien que la iba apagar caro. Con lágrimas en los ojos y el corazón apunto de desgarrarse por el miedo se tiró a los pies de su señor haciendo una reverencia como la que le hacían a los príncipes de esa época y con lágrimas resbalando desde sus mejillas hasta el suelo le suplicó -¡Por favor discúlpeme- El platinado la miró asombrado por tan inesperada reacción -Porfavor disculpe a esta torpe y sucia humana, que se ha dejado llevar por el estúpido dolor del corazón, por favor perdónela, nunca volverá a pasar, se lo asegura pero por favor ¡No se deshaga de ella!- le gritó lo último desesperada y con los nervios a flor de piel, esperando que su dolor y su mas grande miedo no incrementaran o se hicieran verdad. Al escuchar que su respuesta había sido el silencio temió lo peor, temió haber cometido el error de su vida, temió que después de recibir el no, no le quedaría mas que vagar sola, sin alma y esperando morir de hambre o que algún demonio se la comiera. Ya no tendría hogar, ya no tendría… familia. Como no escuchó sonido alguno se preparó para levantarse y encontrarse con que su señor ya la había dejado para nunca más volver, pero en lugar de eso, al subir la mirada, se encontró con lo que menos creyó encontrar… una sonrisa, sip, leyeron bien, la sonrisa de su señor… Era la cosa más hermosa que hubiera contemplado, siempre creyó que el amo Sesshomaru era un Demonio muy hermoso, fiero honorable y con una belleza única, pero ahora… con esa pequeña sonrisa en sus labios, en lugar de eso… parecía un dios.
El platinado instantáneamente paso de largo a Rin, dejándole contemplar esa sonrisa que sin saber el porque había formado en sus tiesos labios y deteniendo su marcha a unos metros de ella dijo le dijo.
-Aun no cachorra humana, todavía me eres de utilidad- después de eso siguió caminando sin esperarle, aunque sabía que con esa respuesta ella le seguiría y se sentiría feliz, sin saber el porque, le habían comenzado a preocupar las emociones de esa humana… y no quería verle triste
Rin no pudo evitar sonreír y derramar más lágrimas porque aunque para cualquiera esa respuesta hubiera resultado cortante y humillante, pero para ella, eran las palabras más hermosas que le hubieran dicho jamas, porque estas aseguraban que ella tendría ese pedacito de calor y felicidad por un largo tiempo más. Sonriendo y recuperando su vitalidad de niña pequeña, corrió hasta alcanzar a su señor que ya hacía un rato, la había pasado.
-Se que está ahí señorita Kikyou, por favor salga- habló amablemente el joven a la obscuridad que le rodeaba. La noche estaba fría y repentinamente se había nublado, ocultando todas las estrellas que habían decidido salir a empapar el firmamento. Arrastrándose junto consigo a la plateada y brillante luna, dejando solo obscuridad…
-Veo que es muy astuto... exelencia- pronunció la muchacha de cabellos ébano saliendo de entre algún lugar no determinado
-Me halaga que diga eso de mi señorita, pero no estoy aquí para recibir sus bellas palabras que tal vez no merezca- hablo con humildad y amabilidad
-Lo se- fue su única respuesta
El monje se puso repentinamente serio, y endureció su semblante, sabía que con esta mujer se hablaba enserio y eso es lo que pensaba hacer, eso era a lo que venía. Se sentía muy extraño hablar con esa Miko de barro y huesos que hace tanto había partido al otro mundo, pero dejando atrás su sed de venganza y rencor, dando paso en algún ser maligno y sin corazón que ahora vagaba en este terreno que hacia tiempo había dejado de pertenecerle o ser partícipe en el, era como una pieza negra del lado blanco del ajedrez.
-No soy yo la indicada para contarle la historia…- hablo en un susurro obscuro y suave -Simplemente hice mi trabajo de ayudar a las almas en vela e encontrar el descanso eterno…-
-Con todo mi respeto señorita, pero creo que la menos indicada para hablar del descanso eterno y de almas en vela… es usted…- habló. Un pequeñísimo frunce en su rostro demostró cuan fuerte había sentido esas palabras, pero fue tan pequeño que si hubiera parpadeado en ese momento o no hubiera estado tan concentrado en su semblante nunca hubiera podido haber sido testigo de ello. -Ya que se dedica a vagar por este infierno cuando hace mucho ya debió de haber partido para reunirse con Buda- continuó
-Con todo respeto, ese asunto no le concierne- pronunció cortante y con un mínimo deje de amargura en su voz
-Lo lamento demasiado- respondió inclinando la cabeza en señal de respeto -Creo que he hablado y metido mi nariz en un asunto donde no debía…, pero como un moje, y el camino que debo seguir, solo intento ayudar a aquellos que necesitan mi ayuda y perdonar a aquellos que merecen mi perdón, ese señorita, es mi camino a seguir… mi ruta trazada en el destino y no estoy dispuesto a luchar contra el si eso es lo que Kami-sama quiere… seguiré su ruta trazada por su lápiz bendito y aceptaré mi destino- pronunció levantándose y mirándola por unos seguros con una mirada retadora a los ojos- Estoy seguro de que él sabe que hará con nosotros y porque lo hará- se volvió a inclinar unos segundos -Pero por favor perdone mi insolencia, creo que he sido poco caballeroso y amable, tal vez me inmiscuí demasiado en sus asuntos
-Creo que si- Dijo aun con esa pequeña nota despectiva en su voz y dando dándole la espalda al monje enfadada en su interior ¡Pero como se atrevía a insultar a la guardiana de la perla de Shikon! Ya se las pagaría al igual que esa niñita insolente que se había llevado a su amado hace más de un mes
El muchacho solo atinó a mirar a la mujer alejarse, siendo consumida poco a poco por la obscuridad, al igual que había sucedido con su alma y cambió instantáneamente su semblante y mirada por una de lástima, pobre mujer, aun no se daba cuenta de que su tiempo en este mundo ya había terminado, su reloj de arena se había vaciado todo lo que había venido a hacer a este mundo había llegado a su fin o había sido cumplido. Mirando al obscuro cielo y sintiéndose satisfecho por haber obtenido la respuesta a su pregunta susurró…
-Siempre rezaré para que encuentre el descanso eterno, senorita...- y se encaminó nuevamente a la aldea….
NDA:
Hola! como están! jaja perdónenme porfavor por todo este tiempo de ausencia pero es q entré en época de exámenes y tenía q estudiar, ademas ya me han dado mis calificaciones y gracias al cielo no he reprobado nada jaja ahora que ya estoy despejada ya podré dedicarle tiempo a la escritura, si! Ahhh y por eso les he hecho este largo capitulo como disculpa, que también ha sido motivo de mi retraso XD.
Para los q quieran saber y ya estén artos d leer les informo q esta historia ya esta a nada d terminar, quizá uno o dos caps más jaja. También quisiera informarles q ya no podré estar actualizando los viernes, por q ahora tngo muchas mas cosas q hacer, no como antes q teina todo el día para perderme en mis historias. Pero les aseguro q las actualizaciones no pasaran de 3 semanas… espero. Ademas de q haré un poco mas largos los caps jaja. Ahh y también perdonen el titulo d este cap pro es q no tenia la mas remota idea de como ponerle jaja
Ademas de que me sucedió algo muy gracioso, ya habia publicado el cap pro cuando lo mire me di cuenta d q por alguna razon (q hasta ahora desconosco) me parecio como si la compu se hubiera olvidado por completo de que existia la barra espaciadora! jaja fue de lo mas divertido y ahi me ven a mi poniendo los benditos espacios jaja, por eso tuve q borrarlo y despues volver a publicarlo jaja. GOMEN! por las q lo leyeron y y se quedaron con cara d, q naranjas dice aqui? jajaj
(Espero haber respondido a tu pregunta aries96 XD)
Muchisisisisissmas gracias por estarme acompañando y espero no se enfaden mucho conmigo jaja
REVIEWS SIP? Quisiera llegar por lo menos a los 50 jaja
Loveanimegirl1000
