Hey hey hey hey hey!

No, aún no he muerto :D Siento mucho no haber actualizado antes, estaba saturada de exámenes Dx Pero esta semanita tengo vaciones y puede que suba otro dentro poco como disculpa :/ no zhé.

Muchas gracias a todos por leer, sobre todo a:

Cate: Ya te echaba de menos D: Se lo crueles que son los profesores con los exámenes u_u Pongo muchas referencias a Haikyuu como ya te habrás dado cuenta xD Me alegra que te haya gustado el momento beso :) me costó escribirlo porque no sabía como hacerlo XD Rize no podrá matar a Judal... si no la mato yo antes e_e

RoseLight4254: ME ALEGRA DE QUE FANGIRLEES :DDD ES MUY BUENO PARA LA SALUD! XD No te preocupes, le diré a Eli que de un cachito de Judal... tal vez un pelo (?) xD o que te lo deje un ratito :3

Kirara213: Rize no podrá evitar que el JudEli se haga canon sino la mato ò_ó Rize es toda una mujer, matando a todo tío que se mete con ella XD Ally ve Fairy Tail pero realmente su fav es Gray (?) no se xD No te tomes tilas, yo estoy igual a veces ewe y es bueno para la salud :D Graaacias por decir que mi historia es genial, me emociono :'D Me alegra haberte hecho fan de otra pareja de Judal xD aunque nunca salga en la serie... umu ya haré yo Photoshop por ahí eue (?)

Okami Laevatein: eres muy inocentilla onee-chan xDD los sueños de Ju-chan son raros :/ Ten esperansa con el HakuryuuxRize, tal vez haya... o no ewe solo yo lo sé :D Tu masho patata aparecerá, pero no se cuando xD

Rena Hibari Bonnefoy: Ally es una incomprendida xD Judal huirá a la antartida del mundo real si hace falta por conservar su vida :DDD y si, es un idiota xD ALABEMOS A KOGYOKU Y SUS ARTES DE PSICOLOGA! Rize y Hakuryuu van a ser la pareja que más me cueste creo XD son bien raros (?) SEGUIRE FANGIRLEANDO SI ES HAIKYUU *-* amo al búho de bokuto :3 tal vez haga fics de haikyuu y todo, no se xD

Advertencias: estoy con los nervios de punta por el cap de Haikyuu que ha salido hoy (y no puedo ver) así que si veis a Judal muy Ooc es por eso XD

Magi no me pertenece.


–¿Y bien? –volvió a preguntar la pelirroja, cruzándose de brazos. –¿Me vas a explicar que demonios haces con Eli, Judal?

–Um... Rize...

–¿Huh? –le cortó Judal. –¿Y a ti que te importa? –preguntó Judal, cogiendo a la rubia por la cintura, haciendo que esta se sonrojase. Por el contrario, la vena de la frente de Rize parecía que iba a explotar de un momento a otro.

–Me importa bastante. Ya que... –cogió el brazo de la rubia y la apartó de un tirón. –...soy la encargada de protegerla.

–¿Ri-Rize? ¿Qué estas diciendo?

–Lo que oyes.

–No me toques las narices, pelirrojita. –dijo entre dientes Judal, enfadándose. Se acaba de declarar -ugh, alguien debía de recordarle no pensar en eso- y ¿ahora no le dejaban siquiera tocarla?

–No tengo porque obedecerte, magi de pacotilla. Eli, vamos. –sentenció la chica, arrastrando a la otra.

–¡¿Crees que voy a dejarte?! –vociferó el pelinegro, cogiendo la otra mano de la rubia.

–Em... chicos...

–¡Sueltala! –tiró de Eliza hacia ella.

–¡No tengo porque hacerlo! –tiró el también.

–Eh...

–¡QUE LA DEJES! –tiró de nuevo.

–¡TE PUEDO MATAR SI ME DA LA GANA, MALDITA FANALIS! –tiró otra vez.

–¡BUENA SUERTE EN ESO, ANTISOCIAL! –siguió tirando.

–Chicos...

–¿¡QUE MIERDA ES ESO?! –volvió a tirar.

–¡TÚ!

–¡CALLATE YA!

–¡CALLATE TÚ!

–¡CALLAOS LOS DOS DE UNA MALDITA VEZ! –gritó esta vez Eliza, harta de aquel tira y afloja. –¡NO SOY NINGUNA COSA! ¡¿DE ACUERDO?! –volvió a gritar, furibunda, soltándose de un tirón de ambos agarres, para acto seguido marcharse dando zancadas.

Los otros dos parpadearon, un tanto paralizados. Cuando reaccionaron, se miraron con ganas de asesinar al otro y corrieron detrás de la rubia.

Por su parte, Eliza estaba que echaba humo. Principalmente, entendía la reacción de Rize, pero ¿Que era eso de que ella era la que la protegía? ¡Ella sabía defenderse muy bien! Además, Judal no había intentado nada raro...

–¡Eli!

–¡Eliza!

–No me sigáis, pesados. –bufó la rubia, apretando el paso.

–¡NO ME VENGAS CON ESAS! –le gritó Rize, alcanzándola y cogiéndola de un brazo. –¡La que tenía que estar enfadada era yo! ¿¡Ya has olvidado lo que te ha hecho sufrir este subnormal?! –le dijo, señalando a Judal.

–No... pero...

–¡Ni peros ni mierdas! ¡No me seas masoquista!

–Hey, pelirroja. No pienso hacerle daño, así que no veo el por qué de tu enfado. –dijo Judal, llamando la atención de las dos chicas.

–Ya, claro. ¿Qué es lo próximo? ¿Que vayas por el mundo ayudando a la gente?

–Sigue soñando. –dijo con una carcajada burlona el pelinegro.

–No empecéis, por favor. –suspiró Eliza, pellizcándose el puente de la nariz. –Primero que nada, yo tomo mis propias decisiones, Rize...

–No te he dicho lo contrario. Solo que estés atenta a las consecuencias. –gruñó la pelirroja, fulminando con la mirada al peli-negro, quien la miraba triunfante.

–Pero eso no quiere decir que vaya a irme contigo como si nada, Judal. –dijo ella, haciendo énfasis en el ''pero''. El otro lo único que hizo fue quedarse congelado, mirándola con los ojos muy abiertos.

–¡Ja! ¡Para que veas, idiota! –rió fuertemente Rize, con una sonrisa de superioridad. La rubia siguió mirando al chico con seriedad. No iba a confiar en él así como así... por mucho que le gustase.

–¿¡HUH?! –reaccionó Judal. –¿¡Por qué?!

–No puedo... confiar en tí.

–¡Pero si ya te he dicho que...!

–¡Sé-sé lo que me has dicho! –tartamudeó la rubia, sonrojándose mínimamente. Recordarlo le daba vergüenza... –Aún así no puedo.

–Estoy orgullosa de tí, Eli. –dijo con una sonrisa burlona la medio fanalis, palmeándole la espalda.

–En cuanto a ti –siseó la rubia, fulminándola con la mirada. –¿Qué eso de que me proteges? Sabes que puedo hacerlo sola.

–Ya. Pero dos son mejor que una. –explicó la pelirroja, encogiéndose de hombros. –Mi padre no paraba de dar la lata con eso y... como tú estabas en modo emo... pues... eso.

–No me lo creo. ¿Te preocupabas por mí? ¿¡QUIEN ERES TÚ Y QUE HAS HECHO CON RIZE?! –gritó/rió Eliza, haciendo una pose dramática. La otra solo bufó y se cruzó de brazos.

–Eso no ti-tiene nada que ver. De todas formas... Judal. –miró al chico con una gotita en la cabeza. Se había quedado congelado pero bien. No estaría muy acostumbrado a que le diesen calabazas o algo... –Ejem... Si quieres que te deje estar con Eli... tendrás que hacer dos cosas.

–Rize, ¿quién te ha dado el permiso para meter la nariz en-?

–A callar bicho, aquí mando yo. –sentenció Rize, con un aura oscura a su alrededor, haciendo que la otra sudara frío. –Como decía... Primero, tendrás que demostrarme que esta idiota te importa y que no es otro de tus caprichitos.

–No lo es. –dijo neutralmente Judal, saliendo de su estado. Lo dicho, un bipolar en toda regla. Cabe decir que el sonrojo de Eli aumentó.

–Eso ya lo veremos. Y, por último, tendrás que ganarte su confianza. ¿Te parece bien, bakaeli?

–Um... s-sí... –murmuró la rubia, un tanto avergonzada. Que Rize dijese eso daba la sensación de padre sobreprotector. Era como si le hubiese presentado su novio a su padre... Espera, espera ¡JUDAL NO ERA SU NOVIO! ¿¡EN QUE ESTABA PENSANDO?! Su sonrojo aumento un tanto más, poniendo su cara del color del vino. Los otros dos la miraban raro.

–Eli, ¿estás pensando en cosas pervertidas? –preguntó Rize alzando una ceja.

–Ohh~ ¿En serio, Eliza? –preguntó Judal, sonriendo macabramente. –Por mi no hay ningún problema si quieres hacer algo de eso...

–¡ESO NO ES LO QUE ESTOY PENSANDO NI DE LEJOS, PERVERTIDO!

PAF

–¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡ELI POR DIOS TE AMO! ¡ESO HA SIDO DIGNO DE SAITAMA! –rió a carcajada limpia la pelirroja, viendo al magi tirado en el suelo medio muerto a causa del puñetazo en la cara que le había propinado la rubia.

–Ah... Ups. –dijo Eliza, con una gotita en la cabeza. Se había dejado llevar. Se agachó junto al chico, quien no daba señales de estar vivo. Tal vez lo había matado y todo...

–¡ONE PUUUUUUUUUUUUUNCH! –gritó Rize con los brazos al cielo, riendo como una posesa.

–Rize... creo que lo he matado...

–¡¿Ah, sí?! ¡Esa es mi Eli! ¡A partir de ahora te llamaré one punch woman! ¡ANDA! Eli, ¿¡DONDE TE HAS DEJADO A GENOS!?

–¡RIZE DEJA DE FANGIRLEAR DE UNA VEZ, JUDAL NO RESPIRA!

–¡ME PARTO!

–¡RIZE JODER QUE NO TIENE GRACIA!

–¡Eli! Se que te gusta mucho Judal pero... ¡SI LO BESAS SERÁ NECROFILIA! ¡JAJAJAJAJA!

–¡ME CAGO EN TODO RIZE, TE MATO!

–¡OH, NO, ONE PUNCH WOMAN VIENE A POR MIIII! ¡JAJAJAJAJA!

–¡NO GRITEIS TANTO, MALDICIÓN! –gritó de repente Judal, incorporándose de golpe.

–¡GYAAAA! ¡UN ZOMBIE!

–¡JAJAJAJAJAJAJA...! ¡EH! ¡NO, ESO NO VALE! ¡NO PUEDES REVIVIR! –gritó Rize, volviendo a su estado de enfado natural. La locura la invadía a veces... Que podía decir, juntarse con Ally no era bueno para la salud.

–Um... ¿perdón? –se disculpó la rubia, viendo la nariz roja de Judal... de donde salían pequeños riachuelos de sangre.

–Oh, eso me ha recordado... Is it too late to say sorry?~ –se burló Rize, ganándose una patada por parte de Eli, que esquivó con una carcajada.

–Aún no entiendo de donde sacas la fuerza... –gruñó el chico, chasqueando la lengua mientras se agarraba la nariz con la mano.

–La comida. La comida es la fuente sagrada de todo. –dijo Rize, metiéndose en la conversación. Los otros dos solo la fulminaron con la mirada.

–¿Solo piensas en comer?

–Nop, no soy una cavernícola.

–Eso es discutible... –murmuró Judal, aguantándose el dolor.

–¿¡Cómo has dicho?!

–Haya paz, por favor... –suspiró Eliza. La chica simplemente gruñó y desvió la mirada, mientras que Judal chasqueó la lengua.

–Pues eso, mientras que no demuestres nada de eso no te dejaré acercarte a Eli. –sentenció Rize, agarrando a la nombrada por el brazo y apartándola.

–...

–Ahora vámonos Eli, es la hora de comer.

–Ah... sí. ¡Perdón por el golpe, Judal! –gritó a lo lejos la rubia, con una gotita en la cabeza. Le había dolido la mano y todo... pobre.

Judal se quedó sentado en el suelo durante un rato, pensativo. Debía hacer algo. No se había... ugh, declarado para nada. No se movió hasta que notó que la sangre de su nariz le llegaba a la barbilla, goteándole. Ahogó una maldición para si mismo y se levantó, en busca de que alguien le curara aquel golpe.

.0.0.0.

Allysa corrió por uno de los tantos pasillos de la Academia de Magnostad, en dirección a un aula mucho más apartada de las demás. Los chicos estaban, junto con Titus, dando un vuelta por la ciudad. No es que no quisiese ir pero... sabía lo que pasaría y no tenía ganas de líos. Además, su nueva profesora le había prometido ayudarla con sus experimentos.

Sí, por lo que sabía, aquella maga había entrado a la Academia hacía relativamente poco, pero por lo visto era muy inteligente. La primera vez que se la había cruzado, le había costado diferenciar su género. Simplemente porque iba tapada de la cabeza a los pies con una larga capa con capucha verde claro. Ni siquiera sabía de que color eran sus ojos, ya que llevaba gafas y era complicado intentar entrever el color. Solo sabía que tenía el pelo negro.

Pero bueno, aquello le interesaba más bien poco, lo único que ella quería era ayuda con sus ''locuras'' como llamaba la gente a sus experimentos. Ella simplemente se reía y pensaba que si esa persona o personas usasen cualquiera de sus futuras herramientas mágicas, los mataba.

Pegó en la puerta de madera con energía, hasta que escuchó un ''pase'' desde dentro.

–¡Buenas tardes, Lotus-sensei! –saludó alegremente Allysa a la mujer que había allí dentro, haciendo a saber qué entre pilas y más pilas de libros polvorientos por el suelo, sentada en la silla que había delante de la mesa que le correspondería al profesor, teniendo esta llena de tarros de cristal de contenido dudoso.

–Ah... Allysa, buenas tardes. –respondió la mujer, con un asentimiento de cabeza.

–¿Qué está haciendo? –preguntó con curiosidad, asomando la cabeza por encima de su hombro. La más mayor estaba a espaldas de la puerta, con un libro entre las manos. –¿Leer?

–Sí, lo ví y me trajo muchos recuerdos...

–¿En serio? ¿Usted estudió aquí? –preguntó la peli-negra, cogiendo una silla y sentándose a su lado.

–Así es. Hace bastantes años ya.

–Ugh, Lotus-sensei, no me diga que usted es más vieja de lo que aparenta...

–¿Y cuanto aparento? –preguntó la mujer, con una venita palpitándole en la frente. Maldita niña.

–No sé... ¿Treinta? ¿Treinta y dos? No le he visto nunca la cara, así que...

–Mi apariencia es lo que menos importa ahora. Ah, y tengo veintinueve años. No soy tan vieja. –siseó la mujer, con un pequeño tic en el ojo. Cosa que a Ally le costaba ver.

–De todas formas, ¿qué haremos hoy? –preguntó ansiosa la chica, dando pequeños saltitos en la silla.

–Lo que quieras. ¿Qué ideas tienes? –preguntó Lotus, dejando el libro sobre la mesa.

–Um... estaba pensando en algo como un llave... que abriese una puerta a cualquier lugar, ¿me entiende?

–Uh... sí, es una buena idea, aunque bastante difícil.

–¡Yap! ¡Pero sin dificultad no tendría gracia! ¡SERÉ COMO LUCY HEARTPHILIA! –gritó con entusiasmo, poniéndose de pie en la silla. –Ah, perdón sensei...

–No importa. –dijo la mujer, con una pequeña sonrisita... como de nostalgia.

–¿Por donde podemos empezar?

–Pues verás...

.0.0.0.

Como Judal dijo, al final acabó haciendo algo. Y ese algo era perseguir a Eliza a todas partes. Y cuando digo todas partes significa exactamente eso. En ningún lugar se libraba. ¿Qué era lo que pensaba el magi? Bueno, creía que si no la perdía de vista podría protegerla de cualquier cosa, y así demostrarle a la maldita fanalis -o lo que fuese- que no era un capricho cualquiera. Porque sí, podría decirse que era un capricho, pero era uno diferente. Era un capricho que sentía que nunca iba a saciar en cuanto a la chica. Cuanto más tiempo estuviese con ella, mejor. Y pobre de aquel que intentase acercársele.

Por ejemplo: No habían pasado ni dos días después de que empezó aquel ''juego'' y la rubia se había acercado a un criado para preguntar por direcciones. Este respondió nerviosamente y luego Eliza se fue. Judal, como buen ninja que era desde hacía poco, la había seguido desde las sombras, y cuando había visto la reacción del criado se había enfadado... un poco. Para que mentir, se había cabreado tanto que casi lo mata. Tan solo le dejó claro que aquella chica era de su propiedad. Uh... a lo mejor eso sonaba muy posesivo. Pero que se le iba a hacer, a Judal no se le cambiaba así como así.

Claro está, que aquella situación no le gustaba a Eliza ni un pelo. Se sentía acosada y observada a todas horas, y aquello le hacía sentir nerviosa. Varias veces lo había encontrado y le había pegado -por instinto, o eso decía ella-. Todo por culpa de Rize y sus estúpidos ''arreglos''. Ah, eso le recordaba también otro problema: la pelirroja no la dejaba en paz en ningún momento. Tal vez a veces, cuando ella se iba a entrenar, y cuando pensaba que estaba sola venía Judal... a acosarla de nuevo. Varias veces le había robado un beso y... bueno para que mentir, ella se dejaba llevar un poco. Como aquella vez en la que Judal y ella habían acabado sentados en el jardín -lo sé, un lugar idóneo para la privacidad-. La chica sentada encima del pelinegro rodeándole el cuello con los brazos y este agarrándola de la cintura, sin parar de besarse.

...Luego vino Rize y mandó a volar a Judal, con un cabreo de mil demonios. Eliza tampoco acabó muy bien. Poco faltó para que la pelirroja no practicase sus torturas con ella, y aún así, comenzó una pelea a puñetazo limpio. Conteniéndose, claro esta. No hubo demasiados daños, tan solo el miedo a la muerte en la rubia... cosas sin importancia.

Y bueno, en aquel momento Eliza estaba andando tranquilamente por los pasillos del palacio, aburrida como una ostra pero disfrutando de la soledad. Rize estaba entrenando y no sentía la presencia de Judal por ninguna parte, así que se sentía bastante libre.

–Um... ¿Se-señorita Tyd? –la llamó alguien, desde detrás suya.

–¿Sí? –preguntó ella, girándose. Se encontró con un criado... o un guardia. El tío era tan grande y musculoso que no sabía que demonios era.

–Eh... –a pesar de su complexión el tipo parecía nerviosísimo. –S-su madre la llama... por favor, acompáñeme.

–¿Mamá...? De acuerdo... –murmuró la chica, poniéndose seria rápidamente. Si su madre la llamaba sería para comunicarle algo... quizá le diría que no tenía porque irse. Aún le quedaban cuatro días allí, pero... Aún así le dejaría claro que no tenía la más mínima intención de irse de allí.

–Sígame. –dijo el tipo, comenzando a caminar. La chica lo siguió. –Um... señorita Tyd, perdone mi insolencia pero... ¿Qué tipo de relación tiene usted y el jóven oráculo?

–¿El joven oráculo...? –aquella pregunta la tomó por sorpresa. –Ah, ¿Judal, no? Uh... bueno, es algo complicado. –dijo con un risilla, sin poder evitar que sus mejillas se tornasen de un tono rosado. Cosa que el criado notó.

–Ya veo. Perdone mi insolencia. –se disculpó el hombre. La rubia alzó una ceja, le había parecido que... ¿sonreía?

–No te preocupes.

–Aquí es. –dijo el tipo, abriéndole una puerta. Cuando la chic entró, la habitación estaba completamente a oscuras.

–¿Mamá? –preguntó, extrañada.

La puerta se cerró fuertemente a sus espaldas.

–¿¡Pero qué...?!

.0.0.0.

Judal frunció el ceño y bostezó. Joder, no recordaba que demonios hacía antes de haber conocido a Eliza. ¿Cómo mataba el aburrimiento? No tenía ganas de ir a molestarla y ganarse otro golpe. Y allí estaba, tumbado en su cama, aburrido mortalmente. ¿Y si iba a molestar a su tonteza? Buf, que va, no tenía ni ganas. Le daba pereza volar hasta Sindria.

–¡JUDAL! –escuchó de gritar a alguien, después de haber abierto la puerta con violencia.

–¿Huh? ¿Quién demonios-?

–¿¡DONDE HAS METIDO A ELIZA?! –le gritó Rize, cogiéndolo por el cuello, con cara de asesina.

–¿¡PERO QUE MIERDA DICES?! ¡SUELTAME!

–¡NO ME MIENTAS, PERVERTIDO! ¿¡YA LA QUIERES VIOLAR?!

–¡¿TE ESTÁS ESUCHANDO?! ¡NO LA HE VISTO EN TODO EL DÍA, JODER! –gritó de nuevo el chico, perdiendo la paciencia. La pelirroja lo soltó con furia y se quedó pensativa.

–¿Estás seguro? ¿No me mientes? –preguntó con desconfianza ella, entrecerrando los ojos.

–¿Para qué iba a mentir? –se le ocurrían varias razones, pero las omitió en su cabeza. –¿Le ha pasado algo?

–No la encuentro por ninguna parte.

–...¿¡QUÉ?!

–Ni en su habitación, ni en el jardín, ni en el baño. Tal vez ni esté en el palacio. –dijo entre dientes, frunciendo el ceño. Judal se levantó de un salto.

–¿¡Por qué no la estabas vigilando!?

–¡Yo también tengo derecho a hacer lo que quiera, pesado!

–¡PERO ERA TU DEBER!

–¡CALLATE YA, NI SIQUIERA SABEMOS SI LE HA PASADO ALGO!

–Um... disculpen. –ambos, se giraron, sin disipar su aura oscura, hacia el hombrecillo que había entrado a la habitación. Este sonrió, triunfal. –Parece que se han dado cuenta de la ausencia de su amiga.

–¿Huh?

–¿Quién mierda eres, viejo? –preguntó Judal, alzando una ceja.

–Solo te diré, maldito magi, que pagarás por haber destruido nuestra ciudad.

–Wow, ¿destruiste su ciudad? Avísame la próxima vez, eso tiene que ser divertido. –caviló Rize, llevándose una mano a la barbilla. Judal la fulminó con la mirada.

–Tenemos a tu amigita. –esta vez, ambos reaccionaron activando su aura asesina a la vez. –Si te entregas pacíficamente, tal vez-

–¿Dónde está? –preguntaron a la vez, acercándose al tipo con una rapidez impresionante. Rize tenía un cuchillo en su cuello y Judal su varita. Ambos igualmente de peligrosos.

–N-no lo diré...

–¿Ohhh~? Judal, ¿Qué te parece si te enseño mis hermosas torturas? Son muy divertidas...~ –dijo la pelirroja, sin apartar el cuchillo del tipo, con una sonrisa macabra.

–Me parecería genial, pelirrojita. Y si este tipo dice lo que sabe, mejor~ Así no tendré que molestarme en matarle atravesándolo con un millón de estalactitas o quemándolo vivo...

–Habla o muere. –dijeron a la vez, con ganas de asesinarlo. El hombre tragó saliva, sudando.

–...¡De... de acuerdo, de acuerdo...!

.0.0.0.

Eliza suspiró y miró neutralmente como los tipos que la habían ''secuestrado'' mostraban un nerviosismo anormal en cuanto al peligro. La habían llevado a una casa a las afueras de Rakushou, y la habían atado a un poste fuertemente, tan fuerte que si se movía tan solo un poco se quemaba la piel. También la habían amordazado... ''para que no pidas ayuda'' le habían dicho.

Le habían tendido una trampa. Cuando había entrado a la habitación y se había cerrado la puerta, el ''criado'' que la había traído allí le había dado un golpe en la cabeza con algo -aún no conseguía saber que demonios le había hecho aquella herida- y la había traído junto con otros dos, por lo que pudo ver, ya que despertó antes de entrar a la vivienda.

–¿Seguro que vendrá? –preguntó uno de los tipos, sentado en el suelo. La habitación estaba únicamente iluminada por una antorcha, y no habían ventanas.

–Segurísimo. Hyô dijo que los veía juntos cada dos por tres. Incluso los vió besarse. ¿Verdad?

–Ajá... aunque me da pena por ella... –dijo el hombre que la había golpeado, mirándola con arrepentimiento.

–Así que el muy cabrón también tiene buena compañía... –dijo otro, mirando a la chica. Esta solo frunció el ceño.

–Será mejor que nos escondamos... cuando venga seguramente irá a por la chica, y ese será nuestro momento de atacar. –volvió a decir el primero que había roto el silencio, mientras que los otros tres que lo acompañaban asentían y se levantaban.

''Esta gente es idiota...'' pensó con furia la rubia. ''Como me suelten los mato ¡No soy ninguna damisela en apuros, maldición!''

Nada más que el grupo de hombres desapareció, la puerta corredera se abrió lentamente.

–A-aquí es... –dijo el hombrecillo que había la puerta, con nerviosismo. A sus espaldas, Judal entró tranquilamente, acercándose a la chica. Esta lo miró con sorpresa. No se esperaba que viniese...

–¿Estás bien? –preguntó el peli-negro, quitándole la mordaza con delicadeza.

–S-sí... –dijo ella, asintiendo con la cabeza. La cara del chico se crispó al ver la sangre seca de su frente. –Ah... me golpearon antes de traerme aquí. No es nada.

–Te desataré. –dijo Judal, sin mencionar nada. Eliza lo miró extrañada. Estaba demasiado tranquilo.

Nada más que el chico se agachó de nuevo delante del nudo de la cuerda, preguntándose como mierda la iba a desatar...

–¡AHORAAAAA! –...se le abalanzaron los cuatro hombres, mientras que el hombrecillo que había guiado a Judal se tapaba los ojos, aterrorizado.

PUM

De repente, todos los tipos se estamparon contra la pared, sin haber tocado al peli-negro. Este rió malévolamente, mientras se levantaba y los miraba con diversión.

–¿Qu-qué mierda...?

–Buf, si sois unos debiluchos... –dijo Rize, saliendo de entre las sombras, vestida enteramente de negro.

–¿Rize? –dijo Eliza, intentando ver que ocurría a sus espaldas, sin resultado.

–¡¿Aún no la has desatado?!

–¡No tengo por qué hacer eso! –vociferó Judal, enfadado.

–Ju... ¡JAJAJAJAJA! ¡NO ME DIGAS QUE NO SABES DESATAR UN NUDO! –rió Rize, agarrandose el estómago, haciendo enfadar aún mas al magi.

–¡VETE A LA MIERDA, CAVERNICOLA!

–¿¡COMO HAS DICHO?!

–¡CREO QUE NO ES EL MEJOR MOMENTO PARA PONERSE A DISCUTIR, IDIOTAS! –gritó Eliza, cabreada, sobresaltando al otro par.

–Um... cierto. –murmuró la pelirroja, no sin antes matar con la mirada al otro. –Veamos... ¿Qué podemos hacer con estos~? –preguntó, crujiendose los nudillos mientras se acercaba al grupo de hombres.

–¡N-no te tenemos miedo...!

–Deberíais. –dijo neutralmente ella, sacando un cuchillo de vete tú a saber donde, haciendo palidecer al grupo.

–No deberíais haberla secuestrado. –dijo esta vez Judal, sacando su varita y dándole vueltas entre los dedos.

–¡Principalmente, no la queríamos a ella, si no a tí!

–¡Nada está saliendo como debería...!

–¡AGH, Y YO QUE QUERÍA HACERLE PAGAR A ESTE TÍO! –gritó otro, señalando a Judal. Seguramente eran los habitantes de alguna ciudad... destruida por él.

–¿¡Por qué ha venido esta tipa?!

–Porque me dió la gana. –contestó Rize, encogiéndose de hombros. –Ah, y porque soy la guardaespaldas de esa chica de allí. –volvió a decir, señalando a Eliza, quien pataleaba en el sitio, intentando desatarse.

–¡DESATADME DE UNA VEZ! –la pelirroja miró a Judal, y este se encogió de hombros. Rize suspiró y se agachó junto a las cuerdas, empezando a cortarlas con su cuchillo.

–Cállate ya. No tardo.

–Bueno... ¿Preparados para vuestro castigo? –preguntó macabramente el peli-negro, mientras su varita brillaba y los hombres gritaban.

.0.0.0.

–Judal, te odio. –dijo Rize, con una venita palpitandole en la cabeza.

El otro le sonrió triunfal, mientras aterrizaba y dejaba a una sonrojada Eli en el suelo, a quien traía en brazos. Nada más haber ''castigado'' a aquellos hombres y haber soltado a a rubia, Judal la había cogido al estilo nupcial y se había marchado volando, dejando a Rize atrás. Claro está que la pelirroja no se quedó muy rezagada. Corría como si tuviese el culo ardiendo, sin exagerar.

–Um... gracias por venir, chicos. –dijo Eliza, avergonzada. No le sentaba muy bien el saber que la habían secuestrado cuando le había dicho a Rize que podía protegerse sola.

–Es mi deber. Además, no iba a dejar que te hicieran cualquier cosa. –dijo Rize, restandole importancia.

–Supongo que ahora confiarás en mi ¿no? –preguntó Judal, sonriendo con diversión.

–Si no sabes ni desatar un nudo, no. –dijo Rize con malicia.

–¡Cállate!

–Si te soy sincera... la última cosa que creía que pasaría es que vinieras. –confesó Eliza, con una gotita en la cabeza.

–No te iba a dejar sola. Además, si alguien toca algo que es mío, lo pagará. –explicó el peli-negro, cogiéndola de la cintura y pegándola a él.

–N-no soy una cosa.

–Ugh, mejor me voy, no quiero ver una escenita amorosa. –dijo Rize, con cara de asco. La rubia la miró sorprendida. Aquella era su manera de dejarla estar con el chico...

–No la soporto. –siseó Judal, mirando por la dirección en la que se había marchado, chasqueando la lengua.

–Rize es así. –dijo con una risilla la rubia.

–¿Y bien? Que sepas que confíes en mi o no me trae sin cuidado. –dijo Judal con tranquilidad. –Solo quiero estar contigo.

–¿Otro capricho?

–Puede ser~ El capricho más grande que he tenido en la vida. Y el que más quiero que dure.

–Pe-pensé que no te gustaban estas cosas... –murmuró la rubia, sonrojándose.

–Y no me gustan. Pero es la primera vez que me siento tan raro. –dijo el chico, encogiendo los hombros. Acto seguido la besó, cogiéndola desprevenida. –Además, sé que te encanto.

–Egocéntrico...

–Gracias. Ahora vámonos~ –dijo él, cogiéndola de nuevo, haciéndola gritar.

–¡¿QUÉ DEMONIOS HACES?! ¡VAJAME!

–Mejor nos vamos a mi habitación, allí tendremos más privacidad. –dijo neutralmente, haciendo que la cara de la rubia se tornase de un tono bermellón.

–¡Y UNA MIERDA! ¡PERVERTIDO!

Y, por segunda vez en el día, Judal se ganó un puñetazo.


Voila!

¿Quién será esa tal Lotus ewe? ¿Qué pensáis de Rize y sus artes intimidadoras? ¿Pensáis que Judal y Rize formaran el club de ''tocas a Eli y te mato'' xD? ¿Eli se morirá ante las peleas de estos dos? ¿Rize se volverá más loca aún? Si queréis contestadme a esto con un comentario diciendo que os parece el cap :D

Referencias: Saitama y Genos - One Punch Man

Voy a seguir muriéndome por no poder ver Haikyuu :D

Chao!

-Blue