Dominando a un Inu-Hanyou

CAPITULO 21

Los personajes de Inuyasha no son míos, ni nunca lo serán, pertenecen a Rumiko Takahashi

Kagome se desesperó al pensar que era Sesshomaru el que la hacía sentir todas esas maravillosas sensaciones. Se apartó del alcance del joven.

‒ No me vuelvas a tocar o te purificaré ‒ amenazó Kagome de espaldas al joven caminando hacia la salida de la cueva. Este caminó apresurado y la tomó sujetándola por la cintura y pegándola a su pecho, aspirando profundamente el olor de sus cabellos mientras pasaba sus garras por el vientre de la mujer.

‒ Aléjate por favor ‒ pidió jadeante por las caricias que le propiciaba su acompañante, este soltó una risa sádica.

‒ Yo sé que no quieres alejarme, pídeme que te penetre duro, es lo que deseas ‒ aseguró oliendo su cuello, Kagome gimió retorciéndose contra el miembro erecto del macho a sus espaldas, este puso sus manos en los senos de la hembra presionándolos mientras lamia las vertebras de su cuello. ‒ dime que me deseas ‒ ordenó roncamente.

‒ Si, te deseo ‒ aseguró Kagome embriagada por las caricias, esté al escucharla rompió la camisa que llevaba puesta, luego descendió sus manos hasta las caderas de la joven colocando sus garras en un borde de la pollera y despojándola de las prendas que la cubrían. ‒ Perdóname Inuyasha ‒ pensó lagrimeando su cuerpo necesitaba ser poseído y no escuchaban a su mente que le gritaba que lo alejara. Su acompañante la azoto duro por sus glúteos por lo que ella soltó un grito de placer.

‒ No tratarás más de escaparte ‒ ordenó antes de despojarse de sus ropas tirándolos a un costado de la cueva, Kagome miró la ropa deseosa que fuera el traje de Inuyasha pero solo vio tela blanca caer al suelo.

Por Kami no ‒ pensó desesperada sintió el cuerpo caliente de ¿Sesshomaru? A sus espaldas y gimió cerrando los ojos, él la tomó por las caderas y frotó su miembro contra la entrada de la hembra que lo tenía como embrujado, ambos gimieron, la empujó levemente por la espalda.

‒ Camina perra ‒ pidió y ella dio los pasos mecánicamente, no paraba de llorar, Inuyasha nunca la perdonaría y ella lo sabía, la levantó por las caderas como si no pesara nada dejándola suspendida en el aire, frotó su miembro contra la entrada de la joven que gemía colocando sus manos contra la fría y húmeda pared para sostenerse, él la sujetó por el vientre bajo en un abrazo y la embistió penetrándola profundamente por lo que ella soltó un alarido de placer mientras se retorcía y gemía arqueando la cabeza hacia atrás. El pasó el filo de sus colmillos por la espalda de la joven pegando el cuerpo de la hembra por la pared y dobló sus piernas a un lado de sus caderas ella se dejaba hacer lo que fuera y cerraba los ojos gimiendo con cada embiste.

‒ Mmm… Inu sigue ‒ pidió Kagome cerrando los ojos y haciendo como si el que la tomaba era su compañero, su acompañante obedeció aumentando el ritmo. Ella temblaba y subía sus caderas y los bajaba metiéndolo hasta la empuñadura en su interior era todo muy salvaje, él la mordía en los hombros haciéndola sangrar levemente para luego lamerla, y ella gemía aumentando sus movimientos arqueando la cabeza

‒ Así hermosa perra, estás deliciosa ‒ jadeaba descontrolado.

‒ Siii sigue más duro ‒ pedía gritando Kagome, el joven sonrió sádicamente, en esa posición no la podía penetrar como él deseaba, era un tanto incomodo por lo que la bajó rudamente colocándola en cuatro patas y la embistió con todas sus fuerzas, Kagome gritaba complacida y él gemía alto, se sentía tan cobijado en el interior caliente de esa hembra, no sabía el motivo pero la sentía suya no importaba nada más que estar en su interior y hacerla suya, succionaba la piel de su hombro despacio, vio la marca de un Inuyoukai en su hombro, ella ya tenía un dueño y eso lo entristeció, pues sabía que tocar a una hembra marcada significaba la muerte, aún así siguió embistiéndola y pasando sus manos por ese cuerpo que deseaba, ella gemía alto y lo aprisionaba en su interior arqueando la espalda, terminó llenándola con su esencia y soltó un aullido antes de morder la marca en su cuello.

‒ Nooooo ‒ gritó ella y se retorció peleando para que sacara sus colmillos de la marca, no sabía lo que conllevaría ser marcada nuevamente por otro macho que no fuera Inuyasha, ya lo había traicionado con otro y ahora tendría que llevar el sello de esa traición en su cuerpo, él continuó embistiéndole con una velocidad y fuerza bestial haciendo caso omiso a sus protestas sin soltar la mordida en su cuello lo que la dejaba sumisa y deseosa de él.

‒ Ahhh…gritó la joven al llegar a su éxtasis y comenzó a llorar desgarradoramente por lo que el joven paró sus embistes, aflojó la mordida y salió de su interior preocupado, retirando también sus colmillos y lamiendo la sangre de sus hombros logrando un gemido en la joven.

‒ ¿Te lastimo? ‒ preguntó. Sabiendo que la hembra era humana y quizás la había poseído con mucha fuerza, Kagome negó con la cabeza deseosa de que la siguiera poseyendo, pero ella se debatía en una lucha entre el cuerpo y el alma. El joven se posicionó frente suyo Kagome no podía mirarlo por la orden dada anteriormente por lo que bajó la cabeza aunque deseaba con todas sus fuerzas poder verlo, no podía su cuerpo cumplía a cabalidad la orden, aún así pudo divisar su cabello pateado.

‒ Deja…déjame verte por favor ‒ suplicó tartamudeando entre sollozos, si era Sesshomaru necesitaba saberlo de una vez.

‒ Mírame ‒ ordenó aprobando el pedido de la joven, ella subió la vista lentamente hasta que divisó los ojos verdes brillantes de sus acompañante, este se acercó besando sus labios ella por instinto respondió. El se encontraba arrodillado frente a la joven que se posicionó sobre su miembro metiéndolo en su interior y gimiendo al ser llenada nuevamente, este puso sus manos en la cadera de la joven ayudándola a ir más rápido hasta que la cueva ser convirtió nuevamente en un retumbar de gemidos y aullidos de placer.

‒ Mmm…si eres deliciosa perra ‒ susurró en un gemido el hombre antes de romper su sujetador desde el centro con sus garras, y tomar un pezón entre sus dientes, lo mordía exquisitamente entrando en ella tan profundamente que no daban tregua a los gemidos de placer.

Ella subió y bajó su cuerpo a un ritmo cada vez más frenético retorciéndose como poseída sobre su amante que gruñía complacido mientras lamía su cuello y acariciaba su espalda. La empujó lentamente dejándola acostada en el suelo sin salir de su interior, y continuo con su asalto ella cerraba fuerte sus ojos y él lo entendía,

Seguramente se siente mal por estar traicionando a su compañero ‒ la excusaba, pero él ya no podía parar la deseaba, era una hembra deliciosa y si su compañero la abandonaba en una etapa de apareamiento no merecía una hembra tan hermosa, tomó sus labios en un beso que la joven correspondió lentamente. ‒ Te gusta ‒ preguntó el hombre y ella gimió en respuesta, la embestía lentamente pero Kagome lo sentía ir profundamente por lo que se retorcía contra él levantando sus caderas, y arañando la espalda de su amante quien gruñía complacido.

‒ Si, es delicioso sentir tu pene adentro mío ‒ contestó jadeante por lo que el joven sonrió y continuó.

‒ Me gustas mucho perra ‒ susurró besándola ella abrió los ojos y lo miró interrogante por lo que él sonrió. ‒ Tu interior caliente, tu dulce voz me dejan deseoso de tenerte ‒ aseguró y ella lo besó más profundamente.

‒ Siempre me tendrás ‒ susurró ella entre besos y acariciando su espalda, por más que él quería creer en sus palabras sabía que eso no era posible aún así sonrió. Sacó su miembro y ella soltó un gemido de protesta por lo que el sonrió. ‒ mételo ‒ pidió y el joven cumplió la orden metiéndolo en un embiste rudo en su otro orificio Kagome gimió de dolor hacía tiempo que nadie la tomaba que molestaba y mucho.

‒ Mmm…eres tan estrecha y caliente ‒ musitó roncamente contra su oreja antes de lamerlo por lo que Kagome gimió, sacó un poco su miembro y se introdujo nuevamente más lentamente, levantó las piernas de Kagome juntándolas. Ella gemía cerrando los ojos, él lamía la planta del pie de la muchacha quien se retorcía por las cosquillas proporcionadas. Siguió con su asalto penetrándola cada vez más hondo y rudamente.

‒ Ahhh…ahí…siii… ahh ‒ gemía curvando su espalda ante cada embiste dado por el joven. El cerraba los ojos y la penetraba acariciando su punto máximo de placer con sus dedos, metió dos dedos en su interior y ella gritó, era delicioso la tortura que recibía.

El joven gruñía descontrolado aumentando el ritmo, toda ella era exquisita y él no quería dejar de poseerla, sintió su semilla abandonar su cuerpo por lo que soltó un aullido de placer y de desplomó sobre el cuerpo de Kagome respirando dificultosamente ella lo acarició lentamente por la espalda y besó su hombro, el levantó la cabeza y fijó su mirada en la chocolate de Kagome, descendió sus labios y la besó apasionadamente, ella correspondió y gimió al sentir nuevamente el miembro de su acompañante ponerse duro.

Por Kami, es incansable ‒ pensó Kagome a quien el cuerpo ya le pesaba del cansancio.

Había llegado la tarde del día siguiente, Kagome jadeaba recuperándose de su reciente éxtasis mirándolo con una devoción que el joven no entendía, él se encontraba en su interior, ella estaba sobre el cuerpo de su amante, recostó su cabeza sobre su pecho aspirando profundamente su olor, el joven sonrió y la abrazó posesivamente, sintió la respiración de Kagome acompasada y sonrió, la deseaba aún, no entendía cuál era el motivo, pero sabía que ella necesitaba dormir por lo que solo acarició su espalda disfrutando del tierno contacto, y el cuerpo caliente de esa hembra sobre el suyo.

Muy entrada la noche Kagome despertó y miró con una sonrisa al macho que la observaba fijamente, lo besó apasionadamente moviendo sus caderas, que aún apresaba el miembro erecto de su amante.

‒ Me gusta despertar teniéndote así en mi interior ‒ gimió Kagome ‒ Te extrañé compañero ‒ aseguró antes de besar los labios del confundido macho quien continuó tan dulce contacto la tomó por las caderas y la embistió aumentando más el ritmo y continuando con el beso, sus lenguas se fundían y gemían entre besos. Ambos cuerpos encajaban perfectamente él se sentía completo estando en su interior.

No sabes cuánto quisiera que en realidad fueras mi perra ‒ pensó el joven embistiéndola más rudamente, mientras la tomaba por las caderas, ella recostaba su cuerpo pegándola a la de su amante, el gemía ante el contacto de los senos calientes de la hembra contra su torso la embestía sin cansancio hasta que pasó. Terminó la época de apareamiento y los ojos del joven se tornaron nuevamente dorados, este se derramó en el interior de la hembra que poseía para luego mirarla con terror, la empujo bruscamente alejándola de su cuerpo por lo que Kagome soltó un gemido de dolor al impactar su trasero contra el duro suelo, él la detalló completamente mirándola horrorizado.

‒ Perdoneme… yo…yo… ‒ pidió un Inuyasha tartamudeando mirándola con esos ojos cristalinos que Kagome tanto amaba.

‒ Inuyasha tranquilo soy yo Kagome ‒ musitó la joven acercándose e intentando tocarle el rostro pero este retrocedió como un cachorrito atemorizado hasta que su espalda toco una de las paredes de la cueva dejó caer su cuerpo metiendo la cabeza entre sus rodillas flexionadas, Kagome lo miró interrogante acercándose para tocarlo.

‒ Lo siento, se lo juro que nunca había hecho algo así, jamás tomaría a una hembra humana, discúlpame ‒ musitaba aterrado, evitando la mirada de la joven.

‒ Shhh… tranquilo, musitó Kagome acercándose y poniendo una mano en el hombro del aturdido hanyou.

‒ Aléjate…aléjate por favor ‒ pidió Inuyasha contrayendo aun más sus cuerpo alejándose del contacto de las manos de Kagome y aguantando la respiración, su cuerpo estaba descontrolado, deseaba a esa hembra su olor lo estaba torturando, anunciaba que esa perra era suya y él deseaba tomarla nuevamente, no podía apartar de su cabeza todos los recuerdos de la noche anterior. ‒ Kami que hice ‒ pensó abatido.

‒ Todo está bien, tranquilo ‒ musitó Kagome extrañada ante su actitud.

‒ Na…nada está bien ‒ musitó tartamudeando Inuyasha ‒ me he apareado con usted, ahora que le diré a Asagi ‒ musitó desesperado dejando a Kagome es shock.

Continua…

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Bueno que les diré yo soy super cuadrada en relación con la pareja Inu/ Kag, nunca e leido un fic que los involucre con otra pareja pues me traumaría de por vida jajaja lo siento por las niñas que esperaban que fuera Sesshomaru, pero aún no he tenido la valentía de escribir un lemón de Kagome con otro y menos teniendo como amante a semejante especimen masculino, no creo que con mi Inu en su "cama" desee a otro jajaja…la intriga continua… bueno en el próximo capi veremos que vivió Inuyasha estos dos meses lejos, quien será Asagi (bueno quien vio la cuarta peli ya lo sabe) jaja pero bueno nos vemos en el próximo capi. Espero que les haya gustado el capi y pues muchas gracias a todos los que leen y comentan, casi morí de la emoción recibí mi review 99 jeje casi llegué al 100 y esta fue mi reacción O.O jeje. En fin nos leemos próximamente.

Mizune - Mei