Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 21: Fobias.

Akane estaba entrenando con su papá antes del amanecer sobre el tejado, los dos tenían unas barras largas de madera y se trataban de golpear con ellas, Akane sonreía con arrogancia al ver como su papá no le daba ni un solo golpe cuando ella ya le había propinado unos cuantos.

Ranma se despertó por el ruido en el tejado, se asomó por la ventana y vio dos siluetas, una de una chica y otra de un hombre con pelo largo. Los dos peleaban con unas barras de madera, se asombró al ver Akane que puso la punta de la barra sobre la de su padre alzándola y quedar vertical con las piernas en alto, la vio sonreír orgullosa de su logro. El señor Soun agitó la barra y la chica saltó justo a tiempo, poniendo la barra en el suelo y saltar hacia atrás mientras la giraba como si fueran hélices de helicóptero.

—Acéptalo viejo, soy mejor que tú —le dijo la chica.

—No seas presumida, mocosa, todavía te falta mucho para superarme —respondió el señor Soun.

El padre de Akane intentaba dar golpes los cuales eran detenidos por la barra a gran velocidad. La chica se agachaba y saltaba antes de ser alcanzada por un golpe. El señor Soun salió disparado hacia la barda con un golpe que Akane le dio en el pecho.

—Tú, niña desconsiderada, ¿no ves que tu pobre padre ya está viejo y tú golpeándolo sin importante lo mal que puedo quedar? —acuso Soun mientras soltaba el llanto dramáticamente.

—Papá yo… —Akane bajó la barra y caminó hacia su padre con los ojos tristes—. ¡No te creo ni los buenos días! —lo alzó con la barra, giró y lo aventó hacia el techo.

—Akane —habló Ranma que observaba todo desde la ventana, salió por ahí y luego saltó para quedar justo al lado de la chica—. ¿No crees que fuiste algo brusca con él?

—Ranma, se ve que no conoces a mi padre —Akane le puso la mano sobre el hombro y meneó la cabeza de un lado para otro—. Es más falso que si Nabiki te regalara dinero.

Akane saltó frente a Ranma utilizando sus hombros como soporte, alzando su cuerpo y quedar tras del chico, para esquivar los ataques del señor Tendo. La chica volvió al tejado y tras de ella su padre. Ranma suspiró.

—Nabiki nunca regalaría dinero —se dijo Ranma entrando a la casa, aprovecharía que se había despertado temprano para bañarse.


Estaba dentro de la bañera, relajándose con el agua tibia, cerraba los ojos mientras tarareaba una canción.

—Estúpido viejo, distraerme de esa forma para lograr golpearme, ah ya no debería de extrañarme, ese imbécil utiliza cualquier truco por tal de ganarme —escuchó la voz de Akane, se oía molesta.

No sabía qué hacer, sí avisarle a Akane que estaba bañándose o sumergirse en el agua.

Akane abrió la puerta de la bañera, tenía una toalla alrededor de su cuerpo, al ver a Ranma ahí, se sonrojó y de inmediato cerró la puerta.

—Lo siento, no sabías que estabas ahí —escuchó a la chica antes de oírla cerrar la puerta del baño.


En el salón E-2 estaba Kuno sentado frente a Nabiki que le mostraba unas fotos de Akane, el chico babeaba de tan solo verlas, no lo pensó dos veces y le entregó el dinero que Nabiki le dijo que costaba cada fotografía. Nabiki sonrió complacida mientras contaba los billetes.

—No puedo creer que la hermosa Akane viva bajo el mismo techo que Ranma y sea su prometida, ella debería de estar con alguien de su altura, como yo… ese Ranma Saotome, debería de retarlo a un duelo y así Akane se daría cuenta que yo soy mejor que ese idiota —musitaba Kuno, sus ojos denotaban coraje—. Oye, Nabiki, ¿cuál es la debilidad de tu hermano?

—¿Qué? Kuno, por dios, ¿por quién me tomas? Cómo crees que voy a revelarte algo así, soy su hermana mayor y mi deber es protegerlo, jamás te revelaría algo tan delicado como eso —dijo Nabiki que posó su mano izquierda sobre su pecho y mostraba una mirada de indignación.

—Te doy 5 mil yens por tu información —Kuno mostró los billetes.

—10 mil y te diré lo que sé —negoció Nabiki esbozando una sonrisa cínica.

—Bien —aceptó Kuno.

Nabiki contaba el dinero recibido con mucho cuidado.

—Está completo —le dijo Kuno.

—Kuno, querido, no es que desconfíe de ti, pero hay que asegurarnos que todo esté en orden —soltó Nabiki que seguía sonriendo.

Al terminar de contar el dinero y ver que sí estaba completo, Nabiki se cruzó de brazos poniendo la expresión más seria de su vida.

—Pues la debilidad de Ranma… —empezó hablar, haciendo que Kuno le pusiera más atención y se inclinara hacia ella—. No tengo idea de cuál sea —determinó la chica haciendo que Kuno azotara su cabeza en el pupitre.

—¡Te pague 10 mil yens para que me dijeras lo que sabes! —le reclamó el chico que hasta agitó el cabello castaño de Nabiki.

—Pues eso te estoy diciendo, que no sé cuál sea la debilidad de mi hermanito, pero ya que quieres saber, por 50 mil yens yo te investigo —sonrió Nabiki extendiendo su mano.

—Olvídalo —Kuno se levantó para irse del salón.

—Pero qué tacaño —bufó Nabiki que lo miró con molestia, pero luego sonrió al ver todo el dinero que ganó en menos de 5 minutos.


Nabiki iba saliendo de clases cuando unos pétalos de rosas negras cayeron del cielo, atisbó hacia arriba encontrándose con la figura femenina de Kodachi.

—¡Nabiki Saotome! —llamó la pelinegra quedando frente a la castaña.

—Te traeré más fotos la semana que viene —le dijo con tranquilidad Nabiki y luego tomó de su jugo de naranja.

—¿Tienes más del chico de ojos plateados? —interrogó Kodachi acercándose a Nabiki.

—No, ya te vendí todas —contestó Nabiki mirando a Kodachi.

—Bueno, no es por eso que te hablaba, sólo quiero saber si tú conoces alguna debilidad de Akane Tendo —Kodachi se cruzó de brazos, cerrando los ojos.

—No puedo creer en que concepto me tienes, Kodachi, ¿por qué tendría yo que revelarte algo así? Akane es la prometida de mi hermano, jamás haría algo que le cause algún daño —Nabiki se cruzó de brazos y miró a otra parte.

—Pagaré por tu información —Kodachi sacó su monedero del busto.

—10 mil yens y te diré todo lo que sé sobre las debilidades de Akane —Nabiki tendió su mano, sonriendo ladinamente.

—Habla —Kodachi le entregó de mal humor el dinero, vio como la mediana de las Saotome contaba el dinero—. Está completo.

—No es por desconfianza, pero siempre hay que estar seguros —contestó Nabiki que continuó con su tarea—. Pues bien, sí, está completo. Verás, las debilidades de Akane son el pastel, el helado, chocolates y caramelos.

—¡No me refería a eso, Nabiki! Sí no a algo que ella le tenga miedo o que la haga más débil ante una batalla.

—Ah, pues no sé —Nabiki se llevó el dedo índice a su mentón poniendo una expresión pensativa.

—¡Regrésame mi dinero! —exigió la hermana menor de Kuno.

—Kodachi, yo te dije que te diría todo lo que sé sobre las debilidades de Akane y eso hice, no te estafé, pero ya si quieres, por 50 mil yens te averiguo cuáles son sus más grandes temores —Nabiki volvió a extender su palma.

—Olvídalo, ambiciosa —Kodachi se fue brincando.

—Pero qué tacaña, hermanos tenían que ser —bufó Nabiki—. Vaya, los dos están interesados por saber cuáles son las debilidades de mi hermano y Akane, ya me entró la curiosidad de saber a qué le tienen miedo esos dos —sonrió la castaña.


En una sala se encontraba Kuno contemplando una foto tamaño natural de Akane que tenía un vestido verde y con una sonrisa angelical, sintió la presencia de alguien tras de su espalda y sin abrir los ojos el chico de la espada de madera habló.

—Sasuke, quiero que espíes a Ranma Saotome y me averigües cuál es su punto débil o temor más grande —le ordenó.

—Sí, señor —el aludido que estaba en las sombras salió de ahí.

—¡Sasuke! —era Kodachi que estaba en otra sala con un Kimono puesto.

La chica contemplada dos posters, uno de Ranma vestido con unos jeans azules, tenis y una playera roja y encima una camisa blanca desabotonada, en una pose de lo más seductor, y en el otro se encontraba el chico rubio de ojos grises, con una playera color negra, pantalones de mezclilla color azul claro, con las manos dentro de los bolsillos del pantalón y unas muñequeras negras, el chico sonreía angelicalmente y su mirada era muy cristalina, la pose del chico estaba recargado sobre la pared con una pierna flexionada como si sostuviera el muro.

—A sus órdenes, señorita Kodachi —dijo el hombre.

—Quiero que vayas a la casa de los Saotome y espíes a Akane Tendo para encontrar su punto débil o el temor más grande —ordenó la chica.

—Sí, señorita Kodachi, en seguida —el hombre desapareció del lugar.


Akane caminaba por el pasillo se notaba enfadada porque su padre quería atacarla por sorpresa pero ella siempre terminaba eludiendo el ataque y se lo regresaba. Se sentó en la sala y encendió la televisión.

—Ya viejo, ríndete, sabes que ya te superé —dijo Akane que atrapó una piedra y luego la arrojó, dándole el golpe en la frente a su papá.

—Eso no es cierto, todavía te falta aprender mucho, Akane, ponte tu gi que iremos al dojo y demostraras tus habilidades marciales —sentenció el señor Tendo que tenía un chichón en la frente que lo hacía ver como un rinoceronte.

—Bueno, sí así me vas a dejar en paz, nos vemos en el dojo en diez minutos —aceptó Akane que se levantó de mala gana, otra vez detuvo un palo y se lo arrojó a su padre dándole en toda la cara.


En el dojo, la familia estaba reunida, Akane tenía puesto un gi color blanco y cinturón negro, miraba a su padre que estaba frente a ella, el señor Soun tenía una expresión seria, con los ojos cerrados, Akane empezó a reírse, desconcertando a todos. Su papá tenía el chichón morado y sobre la cara una línea gruesa marcada de rojo.

—Akane, ha llegado el momento en que te enfrentes con alguien de tu nivel —dijo el señor Soun a quien le apareció un tic en la ceja izquierda.

—¿Ah sí? ¿Y quién es? —preguntó Akane burlonamente, se cruzó de brazos y le dedicó una mirada de soberbia.

—Tu prometido —el señor Soun ya tenía frente a él a Ranma que ni supo cómo llegó ahí, sólo parpadeaba incrédulo.

—¿Eh? —Akane también estaba incrédula, miró a su papá y luego poso sus ojos en el chico de la trenza.

—Ha llegado el día en que nuestros hijos tengan que pelear y demostrar sus habilidades marciales —habló Genma que se levantó y empuñaba su mano a la altura de su pecho mientras cascadas de lágrimas salían de sus ojos.

—Oigan, yo no peleare con Akane, ella es una chica, no quiero lastimarla —se defendió Ranma, mirando con reprobación a su padre y al de Akane.

—Eso tiene solución, hijo —Soun le aventó agua fría a Akane, haciendo que la chica se convirtiera en chico.

—Aun así, sigue siendo una niña —señaló Ranma.

—Papá, ya déjalo en paz, ¿no ves que tiene miedo? —dijo Akane con un tono burlón.

—Yo no tengo miedo, marimacho —soltó Ranma, enojado.

—¿Ah no? Sí todo el tiempo te la pasas evitando un combate entre nosotros porque dices que soy niña cuando en realidad es que tú eres un gallina —retó Akane que le picaba el pecho al pelinegro con su índice.

—Yo no soy ningún gallina —Ranma estaba furioso por esa ofensa, retiró la mano de Akane bruscamente.

—Ranma, todo este tiempo te la has pasado de flojo y no has entrenado, no te caería nada mal una pequeña pelea, no creo que Akane llegue a ser muy dura contigo —expresó Nabiki que tenía una bolsa de papitas fritas y se metía unas a la boca.

—Sí, Ranma, te prometo que no te va a doler nada —sonrió Akane con arrogancia mientras se cruzaba de brazos y lo veía de forma petulante.

—Está bien, pero luego no andes llorando como nena —aceptó Ranma.

—Ya veremos quien llora como nena —respondió Akane complacida de ver a Ranma enojado.

—¿Quién crees que gane, mamá? —preguntó Kasumi.

—No lo sé, pero por si las dudas, ve por el botiquín de primeros auxilios —respondió Nodoka que derramaba unas lágrimas de felicidad.

Ranma miró con desafío al rubio que estaba cruzado de brazos y con los ojos cerrados, aquello lo molestaba de sobremanera, ésa Akane estaba muy confiada en su victoria. No le haría mucho daño, sólo la derribaría para quitarle esa expresión presumida que adornaba su rostro.

—Por favor, Ranma, no le hagas ningún daño a mi princesa —le pidió el señor Soun que trataba de sonar melodramático pero esa sonrisa que tenía en la cara decía otra cosa.

—¡Ya cállate viejo, sí bien que quieres que me rompa los huesos! —contestó Akane mirando con furia a su padre.

—Akane, por favor, no seas muy dura con mi pequeño —fue Nodoka que lloraba.

—Eh… tía… —musitó Akane extrañada, ahora sí no sabía qué hacer.

—No le hagas caso, Akane, no tengas compasión de mi hijo, él tiene que mejorar como artista marcial y si perder con su prometida lo hace mejor, pues que así sea —apoyó Genma.

—¿Ah? —Akane estaba confundida, mirando a los padres de Ranma que empezaban a mirarse con desafío.

—Ranma, aprovecha ahora que está distraída —lo empujó el señor Soun.

—Oiga eso… —Ranma ya estaba frente al rubio.

—¿Pensabas atacarme mientras me distraje? —interrogó el rubio que miró a Ranma acusadoramente.

—Tu papá me dijo que lo hiciera —señaló Ranma al señor Soun que en un segundo estaba convertido en panda jugando con una pelota.

—Es un canalla… Ranma, la verdad es que no quiero pelear contigo, sé de tu condición y no se me hace justo, por eso, mejor di que te sientes mal o algo por el estilo —propuso el ojigris.

—Oye, no me subestimes, soy tan bueno o incluso mejor que tú —respondió Ranma con molestia.

—Lo que dijo Nabiki es verdad, tú has estado de flojo durante mucho tiempo y no has entrenado, te falta condición —Akane se molestó pero trataba de mantener la calma.

—No, yo estoy en perfectas condiciones y te lo voy a demostrar —Ranma se había enojado.

El chico de la trenza se puso en posición de combate, mirando fijamente al rubio que se había echado para atrás.

—Bueno, sí así lo quieres —manifestó Akane soltando un largo suspiro—. Así será.

Ranma dio puñetazos que el rubio esquivaba con facilidad, ahora era más rápido que la última vez que pelearon o ¿acaso él era más lento con sus movimientos?, el rubio saltaba y se agachaba; saltaba encima de él, lo estaba desesperando porque Akane no estaba haciendo nada por golpearlo. Giró y vio al rubio correr hacia él, no hizo nada, no supo ni porqué se quedó como idiota, sólo vio al rubio que lo agarró de la solapa mientras saltaba por encima de él y en un segundo ya estaba en el aire para después ser azotado en el suelo, dejándolo con sus manos hechas cuernitos.

—Lo derrotó en un minuto —dijo Nabiki, impresionada, tenía una papita en la mano a punto de metérsela a la boca.

—Como chico debe tener más fuerza —habló Genma que estaba igual que toda la familia, sorprendido.

—Ranma, ¿estás bien? —preguntó Akane al muchacho.

—Marimacho —soltó Ranma, recibiendo una patada en la cabeza que hundió su rostro en la duela del dojo.

—Muy bien hecho, mi niña —Soun le vertió agua caliente a Akane.

—Yo te lo advertí, idiota —Akane restregaba su pie en la cabeza del chico—. Y tú, dándole malos consejos, ¿atacarme mientras estaba yo distraída? ¡Valiente padre resultaste! —se giró hacia su padre, mirándolo de forma amenazadora.

Soun empezó a sudar frio ante la mirada de su hija, agitaba sus manos a la altura de su pecho y retrocedía lentamente, mientras que Akane avanzaba hacia él. Con una patada salió el señor Soun volando por el techo del dojo.

—¡Desde este momento te desconozco como hija! —se escuchó decir al hombre en el aire.

—¡Pues mejor para mí, es una vergüenza tenerte como padre! —contestó Akane.

—¿De qué me perdí? —preguntó Kasumi que llegaba con el botiquín en las manos.

—Akane venció a nuestro querido hermano en un minuto —resumió Nabiki, que finalmente se metió la papita a la boca.

—Qué vergüenza, mi hijo derrotado por una mujer —lloró Genma con su antebrazo sobre sus ojos.

—¿Qué tiene de malo que una mujer venza a un hombre, eh, Genma? —preguntó Nodoka tétricamente mientras empuñaba su mano.

—Nada, absolutamente nada, de hecho es algo muy honorable —cambió el señor Genma, levantándose de golpe, con la mano empuñada a la altura de su pecho.

—Oh, entonces eso quiere decir que Akane es más fuerte que Ranma —Kasumi sonrió.

—¡Eso jamás, Akane no es más fuerte que yo! —exclamó Ranma recuperándose al instante y señalando a la mencionada.

—Creo que ya no será necesario el botiquín —Kasumi sonrió—. Mamá, prepararé la comida.

—Sí, por favor, yo iré a comprar unas cosas, ¿me acompañas, Nabiki? —la señora Nodoka se ponía de pie.

—Claro, aprovecho para comprar una blusa que me encantó —Nabiki siguió a su mamá.

—Yo iré a darme un baño, necesito relajarme —habló el señor Genma, dejando a Akane y a Ranma solos.

—Esperen, no me dejen solo con esta salvaje… —Ranma tragó saliva y miró hacia atrás con temor.

—Eh, Ranma —Akane se acercó a él, le puso la mano sobre su hombro, el chico se tensó sintiendo un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, dejándole los pelos de punta—. ¡Te gané! —se burló mostrándole la lengua.

—Eso no es cierto, yo no quise usar toda mi fuerza contigo.

—Pretextos, yo soy más fuerte que tú, debilucho —continuó Akane que no dejaba de hacerle muecas infantiles al chico.

—¡Ya cállate, presumida! —exclamó Ranma poniéndose rojo de coraje.

—Niñas y niños, con ustedes el payaso más divertido —escucharon una voz extraña, los dos giraron y vieron a un payaso.

—¡Ahhhhh! —exclamó Akane ensanchando sus ojos y refugiándose tras de Ranma.

—Señorita, pero que linda —el payaso se acercaba a ellos.

—¡Aléjate, aléjate, aléjate! —exclamaba Akane llena de horror, tenía los ojos llorosos.

—Le haré una flor con globos —siguió el payaso.

—¡Que te alejes maldito payaso! —Akane dio una patada en la cara del payaso y salió corriendo como loca del dojo mientras gritaba horrorizada.

—Tío, ¿por qué hizo eso? —preguntó Ranma curioso acercándose al payaso que se convulsionaba, gritó asustado cuando el payaso se incorporó.

—Es la única manera que tengo para controlar a mi hija cuando se pone así de presumida, ella le tiene pavor a los payasos —respondió Soun que se quitó la peluca, la nariz roja y se limpió el maquillaje.

—Pues vaya, sí que la asustó, gracias —Ranma sonrió con suficiencia, le había encantado que callaran a la chica—. Qué tonto, tenerle miedo a los payasos

—Akane tiene esa fobia a los payasos, que se llama payasofobia —dijo Soun asintiendo como si fuera un sabio.

—¡Viejo idiota, sólo me das vergüenza no puedo creer lo ignorante que eres, así no se llama la fobia, imbécil! —recriminó Akane que le daba de patadas a su papá en el piso.

A Ranma se le resbalaba una gota de sudor en la nuca porque Akane había regresado en un ratito.

—¿Con que tratándome de asustar? ¡Pues yo te tengo un regalito! —Akane sacó un gato blanco con manchas negras y lo restregó en la cara de su padre.

—¡Ga-ga-gato! —gritó Ranma que empezó a sudar frio y sus ojos parecían desorbitarse.

Akane dejó a su padre en paz y miró curiosa a su prometido, le puso el gato cerca de la cara y Ranma gritó como loco, se lo acercó todavía más y el chico se echó para atrás despavorido casi a punto de desmayarse.

—Vaya, qué curioso, así que tú también le tienes miedo a los gatos —musitó la peliazul y miró a su papá que tenía una expresión de horror en su cara mientras lloraba como nena.

Llevó el minino a fuera de la casa, regresó por Ranma que al menos él todavía estaba de pie, a su padre le vació agua fría dejándolo como panda y todavía seguía en shock, tomó la mano de Ranma y lo llevó hacia la sala.

—Supongo que tu papá intentó enseñarte la técnica del gato, vaya, tenían que ser amigos sin duda alguna —sonrió Akane que le pasó un poco de alcohol bajo la nariz a su prometido.

—O-o-odio a los gatos —musitó Ranma que seguía medio ido.

—Sí, lo sé —contestó Akane, acordándose de su papá.


En la sala donde Kuno bebía té y no dejaba de ver aquella foto de Akane tamaño natural, entró un hombrecito.

—Señor Kuno, he encontrado la debilidad de Ranma Saotome —dijo Sasuke.

Al escucharlo, Kuno escupió el té y empezó a reírse como loco.

—Qué ridículo, miedo a los gatos —Kuno volvió a carcajearse.

En otra sala que tenía dos posters de un chico de trenza y el otro con uno rubio, se encontraba Kodachi que tomaba té.

—Señorita Kodachi, ya he encontrado la debilidad de Akane Tendo —anunció Sasuke que entró sigilosamente.

—Habla, Sasuke —ordenó Kodachi.

Al oírlo escupió el té que bebía y empezó a reírse como loca.

—Qué ridículo, miedo a los payasos —Kodachi volvió a carcajearse como loca.


A la hora de la comida, Akane le preguntó curiosa a su tío Genma de sí Ranma había aprendido la técnica del gato, a lo que Genma se puso muy nervioso.

—¿Y cómo sabes de esa técnica, Akane? —preguntó Genma que tragó saliva haciendo ruido.

—Mi papá también intentó enseñármela, pero a mí no me agradó los métodos que quería usar para que yo la aprendiera, de hecho no sé si él la aprendió —contestó Akane tranquila, su padre estaba a su lado, abrazándose las piernas mientras se mecía y con la mirada perdida, susurrando gato repetidas veces.

—Bueno, esa técnica era un escrito de nuestro maestro y nos la prestó, decidimos copiarla y nos prometimos enseñársela a nuestros hijos. Cuando Ranma tenía 6 años, decidí que era momento que la aprendiera, seguí las instrucciones al pie de la letra, le puse salchicha para gato en todo su cuerpo mientras lo sumergía a un hoyo donde se encontraban gatos salvajes y hambrientos, lo sacaba lleno de arañazos e inconsciente, pensé que no era suficiente y lo volví a meter cubierto de pescados…

—¡¿QUÉ HICISTE QUÉ?! —exclamó Nodoka sacando fuego por los ojos.

—Nada malo, cariño, sólo quería que mi hijo aprendiera esa técnica, sólo que no me había fijado lo que decía la otra hoja —a Genma le escurrían las gotas de sudor ante la mirada de su mujer.

—Qué no se tenía que practicar con humanos —terminó Akane, mirando acusadoramente a Genma que se puso nervioso.

—¡MALDITO, LE CAUSASTE UN TRAUMA A MI POBRE BEBÉ! —Nodoka se le echó encima, haciéndose una bolita de polvo de la cual de repente se veía a Genma pidiendo ayuda y en la otra a Nodoka con un mazo dándole al señor Genma.

Unos minutos después, Genma estaba lleno de golpes, arañazos, moretones, con los lentes rotos y sin dos dientes, Nodoka por su parte abrazaba a Ranma como si fuera un niño chiquito.

—Ya mi bebé, de haber sabido lo bruto que era tu padre contigo en los entrenamientos, jamás te hubiese dejado ir con él —le decía Nodoka con su voz maternal, Ranma por su parte se dejaba apapachar.

Akane esbozó una sonrisa, enternecida por la escena, pero luego le dedicó una mirada de furia a su padre que seguía en el mismo estado de trauma.

«Y pensar que tu querías que a mí me pasara lo mismo, maldito viejo abusivo» pensó Akane fulminando a su papá.

—Ahora entiendo porque cada vez que regresaban de un entrenamiento, Ranma parecía odiar a papá —se acordó Nabiki—. Akane, dices que tú papá también intentó hacer que aprendieras esa técnica, ¿entonces por qué es él quien le tiene fobia a los gatos?

—Bueno, yo tenía 9 años y ya conocía las mañas de mi papá, cuando me dijo lo de la técnica del gato, yo leí el escrito antes que la aplicara conmigo, fue entonces que la primera vez que me llenó de comida para gatos y me acercó a un hoyo lleno de éstos, yo le metí unas cuantas salchichas y pescados a él en sus bolsillos y lo arrojé al hoyo —respondió Akane.

—Vaya, que lista —admitió Nabiki, mirando a Akane comer tranquilamente—. ¿Y tú miedo a los payasos? No me digas que también existe una técnica que tenga que ver con payasos.

—Eso fue culpa del viejo, me llevó a ver una película cuando yo tenía 4 años y ahí salía un payaso asesino —bufó Akane, molesta—. Y luego me llevaba a las casas embrujadas donde también salían payasos demacrados y con sonrisas escalofriantes.

—Entiendo —Nabiki comía lentamente mientras veía curiosa a Akane.


Muy temprano tocaron a la puerta de la casa, Kasumi fue la que atendió y recibió un paquete. Al entrar a la sala se encontró con Akane que tenía el cepillo de dientes dentro de la boca, se notaba curiosa por abrir el pedido.

—¿Para quién es? —preguntó Akane.

—Para mi hermano, es de Shampoo —leyó Kasumi unas letras en japonés torpemente escritas.

—Oh —Akane miró la caja con desdén.

—Dice que debe ser abierto en cuanto esté en la casa —Kasumi abrió la caja de la cual salió un gatito color morado con un curioso copete, sus patitas parecían tener botas color guindas.

—Ay pero que bonito gatito —Akane se enterneció.

—Es gatita, Akane —confirmó Kasumi que sonrió.

—Pero que linda, gatita, gatita —Akane se acercó al minino pero recibió un arañazo en la cara y le gruñó mirándola con desafío—. Ya no es tan bonita, claro si la manda Shampoo seguro que tiene su genio —bufó Akane que se tocaba la mejilla derecha.

—Déjame curarte antes de que se te infecte —se ofreció Kasumi que dejó a la gatita en la sala y fue en busca del botiquín.

—Gata fea —Akane le enseñó la lengua.

Kasumi le puso agua oxigenada en la herida y Akane cerró el ojo por el ardor que sintió, después la hermana mayor de Ranma le colocó un curita.

—Listo, ¿y la gatita? —preguntó Kasumi al no ver al animalito.

—No sé, pero me dieron ganas de patearla, no sé por qué su mirada me recordó a Shampoo —contestó Akane todavía molesta por el arañazo.

Escucharon un grito desgarrador en la habitación de Ranma, Akane se levantó de inmediato y subió las escaleras velozmente, abriendo de golpe el cuarto de su prometido. El chico tenía un tic en el ojo derecho y la boca abierta, el pobre no se podía mover y sobre él estaba la gata que ronroneaba.

—¡Ah, quítale ese animalejo a mi hijo que se está muriendo! —exclamó Nodoka asustada al ver el estado que se encontraba Ranma.

Akane agarró a la gata y ésta daba de arañazos al aire con las intenciones de volver a dejarle marca en la cara a Akane. La chica sacó a la gatita por la ventana y la cerró.

Ranma se estaba chupando el dedo mientras que Nodoka lo abrazaba y lo meceaba.

—Ya mi niño, tu padre tendrá su merecido por haberte dejado traumado —le decía Nodoka que le dio un beso en la frente.


Los dos jóvenes corrían apresurados rumbo a la escuela, Ranma tardó un poco en recuperarse del shock de haber tenido al gato sobre su panza. El ojiazul miró una bandita en la mejilla de Akane.

—¿Qué te pasó? —preguntó curioso.

—Esa gata estúpida que te mandó Shampoo me arañó —respondió Akane notándose cierto rencor en su voz.

—Seguro le hiciste algo o se espantó al ver tu cara —dijo Ranma.

—Ranma, será mejor que te calles o si no te juro que yo me encargaré de arrojarte a un callejón lleno de gatos y ahí sí, que dios te salve —Akane le dedicó una mirada seria, por la cual Ranma prefirió callarse mientras tragaba un tanto de saliva.


Ranma estaba en su casillero sacando sus zapatillas deportivas y encontró una nota donde lo citaba en el gimnasio de la escuela.

«Ranma por favor, ven a rescatarme, unos chicos muy malos me secuestraron. Soy Akane»

—Akane, ¿quieres que te vaya a salvar? —le preguntó a la chica que estaba a su lado que también sacaba sus zapatillas, le enseñó la nota.

—Pues si no es mucha molestia, puede que me hagan mucho daño —respondió Akane con sorna, ella también encontró una nota dentro de una zapatilla—. ¿Quieres que vaya por ti a la bodega? Dice que tienes algo muy importante que decirme y ¿desde cuándo le dibujas rosas negras en las esquinas a tus notas?

—Déjame ver… —Ranma miró la nota— las dibujo cuando no tengo nada que hacer…

—Vaya, los que dejaron estás notas deben ser unos idiotas descerebrados —dijo Akane sonriendo con burla.

—¿No te entra curiosidad de saber quién las puso en nuestros casilleros? —preguntó Ranma.

—La que yo encontré no pudo ser más que Kodachi, no sé qué quiera esa tipa y ni me interesa saber, seguro es otra más de sus locuras, pero donde yo estoy secuestrada y en peligro de muerte, suena más interesante, ¿no crees? —contestó Akane.

—Sí —Ranma empezó a reírse al igual que Akane—. Pues vamos.


Los dos chicos abrieron las puertas del gimnasio el cual estaba vacío, vieron en la tarima a una persona que se encontraba amarrada, a Akane se le resaltó una vena en la frente al ver a un hombrecito feo usando una peluca de cabello corto color azul oscuro.

—¡Auxilio, Ranma, soy Akane, sálvame por favor! —gritaba el hombre con una voz fingida de mujer.

—¡Akane! —Contestó Ranma yendo a la tarima y saltando para quedar al lado de ese hombrecito—. ¿Qué te han hecho, linda Akane?

—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó Akane que saltó para quedar justo al lado de ellos, se notaba la molestia que tenía la chica.

—Te estoy salvando Akane, por dios, es tu hermana gemela, si son igualitas —se burló Ranma sonriendo travieso.

—¡¿Cómo puedes compararme con ese hombre horrible?! —reclamó Akane tomando a Ranma de la camisa y zarandeándolo.

—Es que sí se parecen y mucho, son como dos gotas de agua —se le extendió la sonrisa al pelinegro.

Akane se estaba tensando y le soltó una bofetada marca diablo dejando a Ranma idiota.

—¿Y usted que está pretendiendo? —le preguntó Akane mirando con ganas de asesinar al sujeto que ya se estaba quitando las sogas.

—Eh, no yo, nada… —el hombrecito jugueteó con sus dedos intimidado por la mirada de Akane.

—Hable ahora o… —Akane se estaba tronando los dedos.

El hombrecito esbozó una sonrisa y luego jaló una cuerda que estaba a su lado, en la tarima se abrió una compuerta donde Ranma cayó.

—Ranma, ¿estás bien? —preguntó Akane.

—Sí —respondió el chico.

—¿Quién diablos eres tú? —le preguntó Akane al hombrecito que osó a imitarla.

—Yo soy Sasuke, sirviente de la familia Tatewaki, a sus órdenes, señorita Tendo —se presentó el hombrecito haciendo reverencia.

—¡Maldito enano, cómo te atreviste a imitarme y todavía lo hiciste mal! —Akane le dio una patada mandándolo al hoyo junto a Ranma.

Escuchó maullidos provenientes de donde estaba Ranma y aquel hombrecito, miró a su prometido que empezaba a ponerse muy nervioso, por lo que en un ágil salto estaba ahí con él.

—Bienvenido a tu infierno, Ranma Saotome —habló Sasuke sonriendo victorioso.

Akane vio como relucían los ojos de los gatos en la oscuridad, los maullidos sonaban aterradores y Ranma empezaba sudar y a poner expresiones de desquiciado mental.

—¿Q-quién te dijo que yo le temo a los gatos, eh? —habló Ranma a quien el cuerpo se le pasmaba de repente.

—¿Qué no le tienes miedo a los gatos? —preguntó Sasuke incrédulo.

—¡Por supuesto que no! Y-yo no le tengo miedo a los ga-gatos ni a nada —respondió Ranma que empezaba a reírse de una manera tétrica.

—¿En serio? —Sasuke se veía desilusionado.

Pronto se vieron rodeados por muchos gatos que no dejaban de maullar, Akane notó como Ranma empezaba a perder la razón y reía como maniático.

—Ah, suficiente, vámonos de aquí —Akane empujó a Ranma hacia una puerta.

—¡No, por favor no abra esa puerta! —detuvo Sasuke.

—¿Por qué no? —preguntó Akane mirando con molestia al hombrecito.

—Es que ahí hay… —Sasuke no pudo terminar porque Akane bufó y abrió la puerta.

La chica sintió tropezar con algo blando, al separarse notó la presencia de un tigre gigante con ojos hambrientos. En un segundo Akane y Sasuke se estaba refugiando tras de Ranma a quien el cuerpo le temblaba como gelatina.

—¿Por qué diablos trajiste a un tigre, pedazo de animal? —le preguntó Akane molesta al hombrecito.

—Es que pensé que si Ranma no le tenía miedo a los gatos, tal vez a un tigre sí lo tendría —contestó Sasuke temeroso por la mirada de aquel enorme felino.

—¡Un tigre asusta a cualquiera, imbécil! —reclamó Akane.


Mientras tanto en la sala de la casa Saotome, Genma bebía un poco de té.

—Entonces quisiste curar a nuestro hijo usándolo como carnada para gatos y lo único que terminaste haciendo fue traumarlo más —habló Nodoka que emanaba un aura asesina.

—Bueno, así como lo dices suena feo, pero yo pensé que así se le quitaría la fobia a los gatos —sonrió Genma nervioso ante la mirada asesina de su esposa.

—Y cuando su miedo aumenta mi hermano empieza a maullar —Kasumi se llevó la mano a la boca, preocupada.

—Pues sí, cuando el miedo se adueña de Ranma, él se convierte en gato… y es muy difícil controlarlo —admitió el señor Genma que bajó la cabeza, vio que su taza de té se agrietó—. Esto es un mal presagio, Ranma.

—¡¿Pues qué esperas por ir a ver cómo está nuestro hijo?! —Nodoka le dio una patada a su esposo mandándolo por los aires.

El señor Soun que barría la entrada, vio a su amigo pasar por encima de la barda, por lo que decidió ir ayudarlo.


El tigre rugió haciendo que los gatos se subieran al cuerpo de Ranma y este temblara todavía más.

—Tranquilo, gatito, tranquilo —decía Ranma desesperado.

El gran felino se acercó a Ranma a tal punto que puso su nariz sobre la de él. Ranma bajó la cabeza y se quedó quieto, Akane pensó que el chico había perdido la consciencia, pero un extraño sonido proveniente de Ranma la dejó inquieta. El chico había maullado.

—Ranma —musitó Akane, sorprendida.

El chico se puso en cuatro patas y maulló con fiereza al tigre que retrocedió, extrañado. El chico levantó las manos y un pie.

Kuno iba caminando en el gimnasio, sonriendo con suficiencia.

—Al fin Ranma Saotome, tendrás tu merecido y Akane sólo será mía —Kuno empezó a carcajearse como loco, extrañando a los muchacho que habían llegado para jugar basquetbol.

Sintieron como un temblor y luego ante sus atónitos ojos vieron salir un remolino con gatos, Kuno visualizó a Akane entre todos esos animales.

—¡Akane, yo te atrapare! —exclamó Kuno.

Atrapó a Sasuke.

—Gracias, pero no es mi tipo —dijo el hombrecito que se sonrojó, Kuno lo dejó caer y vio que Akane iba hacia él.

—¡Akane, mi amor, ya te tengo! —extendió sus brazos para atraparla.

—¿Tu amor? ¡Mangos! —Akane utilizó la cara de Kuno como plataforma, poniéndole los dos pies y luego saltar tras de él cayendo magistralmente en el suelo, ganándose el aplauso de los chicos.

El espectáculo terminó al ver a un enorme tigre caer y con él a Ranma que seguía maullando como gato. Los chicos salieron despavoridos al ver al enorme felino. Ranma saltó sobre el tigre teniendo una pelea y arañándolo, se vio al gran animal caer y a Ranma saltar por una de las ventanas que estaba a una altura considerable.

—Ranma —Akane vio al felino—. Pobre tigre —se compadeció por el enorme felino fue hacia el animal y le acarició la cabeza, el animal abrió un ojo mirándola y ella sonrió.

—Esa chica es muy extraña —observó Sasuke al ver como la chica acariciaba al gran felino y no mostraba nada de miedo.

Ranma maulló con celo al ver esa escena, llamó la atención de Akane, notando como el joven la veía con molestia y luego saltó al otro lado.

El chico de la trenza estaba en una rama del árbol más alto de la escuela, ahí se veía rasguñar el tronco sacándole considerables capas de madera.

—¡Ranma, baja de ahí! —gritó Akane.

—Mi hijo no entiende razones cuando se convierte en gato —habló Genma llegando repentinamente y asustando a Akane.

—¿Qué se convierte en gato? A mi papá no le pasa eso, sólo queda en shock —habló Akane que vio a su padre también al lado de Genma.

—Pues Ranma sí, sólo queda una forma de ayudarlo, cuando entraba en ese estado, una ancianita muy amable del pueblo donde entrenábamos lo confortaba en su regazo, sólo así se calmaba —dijo el señor Genma que dejó caer un costal.

—Oh, vaya… —Akane observó a Ranma que seguía rasgando el árbol—. ¡Pero qué rayos…! —se asustó al ver al señor Genma disfrazado de una ancianita, tanto que hasta abrazaba a su papá que también se había sorprendido.

—Por dios, Genma quítese eso que da vergüenza —habló Soun, que miraba a todos los jóvenes curiosos que empezaron a cuchichear y señalar a Genma, el papá de Akane hacía como que no conocía a Genma.

—Yo soy adoptada —habló Nabiki que también estaba avergonzada al ver a su padre así, poco a poco fue retrocediendo, perdiéndose entre el alumnado.

—¡Todo sea por el amor que le tengo a mi hijo! —habló Genma con voz de mártir y derramando lágrimas a cascadas.

—Y miedo a Nodoka —completó Soun, Akane asintió con la cabeza dándole la razón a su papá.

Genma le escurrió una gota de sudor tras de la nuca.

Lo vieron brincar hasta donde estaba Ranma, se cubrieron los ojos al ver como el chico gato le daba de arañazos y golpes al pobre hombre, vieron caer a Genma convulsionándose en el suelo.

—Se lo merece —dictaminó Akane que no sintió ni una pizca de lástima por el señor Saotome.

—Creo que con algo de calamares podemos calmar a Ranma —habló Soun mostrando el costal.

—Bien, ¿pero cómo le haremos para que llegue hasta ahí? —preguntó Akane mirando la altura donde Ranma se encontraba.

—Akane, eres una Tendo, esa altura es insignificante para ti, anda ve —le dio un empujoncito su papá.

«Así que quieres que Ranma me lastime a mí, viejo miedoso» pensó Akane mirando a su padre con reproche.

—¿Qué listo, no? ¿Por qué no vas tú, méndigo viejo? —Akane agarró a su papá de la solapa y lo mandó directamente a donde estaba Ranma.

El señor Soun de puro milagro logró llegar a la rama, se puso muy nervioso al ver la mirada de furia que Ranma. Corrió con la misma suerte del señor Genma, salió volando y al caer al suelo, rodó, una cubeta de agua fría le cayó encima y terminó estampado en un árbol convertido en panda.

—Ah, no puede ser que nuestros padres sean tan inútiles —Akane se sobó la sien, miró a su lado a un chico que tenía un arco—. Oye, préstame eso —sólo lo dijo por cortesía porque se lo arrebató de mala manera.

En la punta de la flecha amarró el costal con calamares, apuntó hacia donde estaba Ranma. Esperaba que aquello funcionara. Tiró la flecha. Ranma saltó arañando el costal, se vio caer junto con los calamares, en el aire dio una vuelta cayendo de pie como todo un gato sabe hacerlo. Le dedicó una mirada a Akane, la chica se sintió extraña. Ranma se impulsó para saltar sobre ella.

—Cielos —Akane no reaccionaba, seguro que ahora Ranma la atacaría a ella, cerró los ojos esperando el golpe, pero cayó por el peso del chico que estaba sobre su regazo.

Ranma se veía feliz sobre sus piernas, empezó a ronronear y apretaba ligeramente sus puños como si fuera un gato sobando.

—¡Ah, pero mira qué lindo, reconoció a su novia! —clamó una chica encantada por la escena.

—Sí, se ve que la quiere mucho para que sea a la única que no le ha causado daño —escuchó de otro chico.

—Míralo lo feliz que se ve —habló otra compañera de la escuela.

—Ranma —Akane sonrió, realmente se veía lindo con sus ojos cerrados y ronroneando feliz.

El chico acarició su cabeza en su estómago y luego subió hasta su boca, dándole un beso, hecho que dejó a todos impactados, pero no tanto como lo estaba Akane que abrió los ojos como platos y se ruborizó enseguida, no podía creer lo que Ranma estaba haciendo, luego el chico volvió a encogerse sobre su regazo, ella esbozó una ligera sonrisa, había sido algo muy lindo sentir los labios de su prometido sobre los de ella.

—Ah, también sale de su trance con un poco de agua —habló Genma que traía con él un balde de agua.

Vació el agua sobre Ranma, Akane de puro milagro la esquivó, prácticamente dejó a Ranma en el aire mientras ella saltó ágilmente hacia atrás antes de que le cayera el agua encima a ella también y transformarse ante todos.

—¡Tenga más cuidado! —le exclamó Akane mirando con furia al señor Saotome.

—Perdón, Akane —se rascó la nuca el hombre.

—¡Akane Tendo! —escuchó la voz de Kodachi.

Vio a la chica llegando con varios payasos tras de ella, sus ojos se engrandecieron mostrando terror.

—Pa-pa-payasos —tartamudeó la peliazul, empezaba a sudar frío, tragó una gran cantidad de saliva.

Salió huyendo de ahí gritando como loca ante la mirada desconcertada de todos.

—¡Tras ella! —ordenó Kodachi señalando a Akane con su listón, los payasos obedecieron y se echaron a correr tras de la peliazul.

—¿Qué me pasó? —preguntó Ranma que se agarraba la cabeza.

—Oh, nada hijo —contestó Genma que conservaba el disfraz de abuelita.

—¡Por dios, quítate eso que me das vergüenza! —reclamó el chico de la trenza que se puso rojo.

Escucharon gritar aterrados a varios chicos, entre ellos a Kodachi, abrieron paso a una bola de payasos que corrían despavoridos junto con la hermana de Kuno, tras de ellos venía un gran tigre el cual era montado por Akane quien sonreía con orgullo. Ranma vio pasar a los payasos cerca de él dejando una cortina de polvo y luego Kodachi a toda velocidad, a pocos segundos vio a Akane sobre el tigre que dio un gran salto.

—Akane —musitó Ranma.

—Akane es genial, mira que domar a un tigre sin problemas —habló una chica, maravillada.

Todos se fueron tras de Akane y el tigre, dejando a Ranma y al señor Genma que miraban aquella escena con desconcierto.

—Parece que Akane le perdió el miedo a los payasos —comentó Ranma mirando hacia donde iba la bola de curiosos.


Hola! Yo aquí presentándoles el capítulo 21, basado/adaptado en un capítulo que también me gusta mucho =3 Ranma convertido en gato (es tan lindo *o*) Espero que sea de su agrado n.n

Muchas gracias por leerme, por comentarme, me hacen muy feliz y les juro que cuando leo sus comentarios, empiezan a surgir muchas ideas para la historia y me pongo a escribir como loca, por eso actualizo rápido, gracias a ustedes. Jamás me cansaré de agradecerles por apoyarme tanto, muchisimas gracias n.n

gracias a: Rutabi, Katy28, xXx-aihiwatari-xXx, Dayana, Pame-chan Neko, ilkane, Krizz, Suzuki, roxy, akarly, kamy0709, marleen, Elena, Lucero, MiLiLiLiPiLy n.n

Katy28, disculpa que el beso haya sido como en el estado de gato, pero te prometo que sí habrá un beso (varios) donde Ranma esté en sus 5 sentidos.

Pame-chan, no habrá lemon, soy malisima para escribir algo así, todavía soy cohibida en ésas situaciones U/U

Lucero, gracias por leerte todo el fic, en serio estoy muy sorprendida que te hayas puesto al corriente tan rápido, muchisimas gracias por tu tiempo y tus comentarios n.n

MiLiLiLiPiLy, muchisimas gracias por leerme y por leer todos estos capítulos, me sorprenden de verdad, muchisimas gracias n.n

Muchisimas gracias, de verdad, me alegran muchisimo cada vez que los leo y hacen que mi cerebro de pongan a trabajar en el siguiente capítulo. Un millón de gracias n.n

Se despide con un beso y un abrazo: maxhika

nos leemos pronto n.n

bye bye