Saludos! Sí, sigo viva todavía. La inspiración me vino hace muy poquito, la verdad pensé que tardaría más con la continuación, pero me alegro que no fuera así. Las cosas han mejora un poco, aunque todavía tengo muchos asuntos pendientes. En fin, todo a su tiempo, y este es tiempo del fic.

Gracias a Marishka16 por su review, la verdad es que si es triste pensar que Emily sólo puede ser espectadora de un momento que, aunque si es latoso por la planificación y eso, es memorable. Hace poco fue la toma de fotografías de mi generación y vaya que la organización dejó mucho que desear, pero el tener puesto la toga y birrete, y ver a mis amigos conmigo fue una sensación tan agradable.

Bueno, la graduación ya pasó ¿Qué sigue? Lo vamos a averiguar.

A disfrutar.

Capítulo 20 "¿Por qué me llama?"

Emily había llegado a tiempo a casa de Danny, voló tan rápido como pudo y agarró el primer libro que encontró. Se sentó en la cama, abrió el libro simulando leer. No tardó mucho en entrar Danny con una gran sonrisa.

- ¿Sigues despierta?

- No tengo sueño –Bromeó

- ¿Estás leyendo el libro de matemáticas? –Alzó una ceja extrañado.

- ¿Es de matemáticas? No me di cuenta, sólo empecé a hojearlo –Dijo rápidamente con algo de nervios.

Danny sólo lo dejó pasar, ya que seguía feliz por esa increíble noche junto a su novia. Se dejó caer en la cama, a un lado de Emily, suspirando con felicidad.

- Te ves muy feliz –Comentó Emily sonriendo.

- No tienes ni idea, fue una noche increíble.

- Me lo imagino

- Me sentí en las nubes bailando con Sam, más cuando pusieron una canción. Voy a buscarla para bajarla. Te va a gustar, te la pondré cuando la encuentre.

- Estoy segura que sí –Asintió de acuerdo, después de todo, estaba Danny en lo correcto. Le había gustado la canción.

Todo era muy extraño. Normalmente no tenía visiones tan nítidas de sus recuerdos. Aunque ese lugar no recordaba haberlo visto en vida. Era como una gran mansión, blanca pero con toques que le parecían siniestros. Esas gárgolas en el tejado daban un aspecto grotesco y deforme. Sentía que la estaban mirando fijamente, como si estuvieran a punto de atacarla. Quería retroceder, pero también tenía la sensación de que caería si lo hacía. Avanzó despacio, pero se detuvo al escuchar una voz de hombre, tan tétrica que, si tuviera sangre, se le hubiera helado.

- Ven pequeña, ven conmigo.

Emily negó frenéticamente, completamente asustada. Esa voz le daba mala espina. No conocía esa voz, y no quería volver a escucharla jamás. Sin embargo, algo hizo eco en su mente, esa voz la había escuchado antes ¿Pero dónde?

- Tranquila, nos veremos pronto, pequeña.

Emily abrió los ojos de golpe, y todavía estaba oscuro. Se levantó, casi volando por el techo, y observó que Danny estaba roncando. Esa voz la había asustado bastante, pero a la vez se le había hecho familiar.

- ¿Dónde escuché esa voz? –Murmuró, tratando de recordar –En un lugar la escuché, estoy segura ¿Pero dónde?

Después del baile de graduación, Sam se había vuelto a enfocar en su amiga. A pesar de tener una leve pista de Madame Esme sobre los guías desaparecidos, todavía no se aventuraban a la Zona Fantasma. Necesitaban un plan, y primero debían averiguar todo lo que pudieran sobre el tal Max Winter. Le ponía nerviosa dejar sola a su amiga, pero tampoco se iba a quedar de niñera y dejar que Danny y Tucker arriesgaran sus vidas. Estaba pensando en dejar a Jazz a cargo de Emily, y seguramente sus amigos pensarán lo mismo. Abrió su laptop y siguió buscando sobre el asesinato de Max Winter, encontrando la misma nota que Tucker les había enseñado. Suspiró frustrada y siguió buscando en internet. Llamaron a la puerta, y con un seco "Pase" entraron sus padres. Se veían muy felices, algo no le daba buena espina.

- Sam, esto te va a encantar. Como ya saliste de vacaciones y las inscripciones a la preparatoria son hasta el siguiente mes, decidimos planear unas vacaciones de Cancún –Chilló emocionada su madre por lo último.

- Iremos los tres juntos –Continuó su padre con el mismo entusiasmo.

- ¿Qué? No puedo salir ahora, estoy en medio de una misión

- Pero Sam, ya hicimos las reservaciones, no podemos cancelarlas. Vendrás con nosotros –Demandó su madre.

Al principio Sam se quedó mirando sorprendida a su madre, jamás le había hablado así, pero enseguida reaccionó y mantuvo su postura.

- No iré, me necesitan para esta misión

- Samantha Manson, vendrás con nosotros quieras o no. Esto es momento familiar

- ¿Qué parte de "misión importante" no entienden? ¡Esto es de vida o muerte!

- ¿Cómo puede ser de vida o muerte? Emily ya está muerta

Esas duras palabras callaron a Sam, pero no de buena manera. Sus padres no tenían la menor idea del golpe bajo que le habían proporcionado con tan sólo decirle lo obvio, pero a la vez lo más doloroso.

- Sam, estoy segura que ellos lo podrán resolver solos, además, Emily ya es un fantasma, no creo que sea difícil para Danny llevarla a descansar. Y con respecto a ese fantasma malvado, Danny ha enfrentado cosas peores, no creo que te necesiten aquí.

Sam comenzó a dudar ¿Y si tenían razón? ¿Y si realmente no era tan necesaria como pensaba? ¿Y si sólo estaba ahí por querer estar con Emily? Suspiró derrotada y sólo dijo "Déjenme sola", y salió de su casa, aún con los llamados de sus padres.

Había dado una caminata por el parque, para despejar su mente. La verdad no tenía ganas de irse de vacaciones, mucho menos en esos momentos. Realmente su madre había dado en el clavo, pero no iba a admitir frente a ella, no señor. Ella todavía quería pensar que era necesaria para tan importante misión. Enseguida las palabras de Madame Esme la asaltaron. Ella le había dicho que debía ser fuerte, y que habría una prueba muy dura que debía pasar junto con Emily.

- ¿Será que Emily ya no me necesita? No, nada que ver. Sigo sin saber qué quiso decir.

Aunque sabía, en lo más profundo, que estaba mintiendo.

- No puedo creer que mis padres me obliguen a ir de vacaciones –Se quejó Sam por el video chat con sus amigos.

- Oye, uno quisiera salir de viaje a un lugar lleno de chicas en bikini –Se quejó Tucker.

- ¡Pero no es momento para vacaciones! –Regañó Sam

- Sama, no te enojes –Emily apareció a un lado de Danny –si tienes que ir de vacaciones, no te preocupes por nosotros.

- ¿Cómo que no me preocupe? ¿Qué voy a estar haciendo allá? ¿Tomar el sol mientras ustedes pelean contra un fantasma desconocido?

- Sam, sé que te molesta, pero no puedes hacer nada –Trató de decir Danny.

- ¿Qué no? –Saltó, molesta –Eso lo veremos.

Sam cortó la comunicación, y sus amigos sabían de lo que era capaz. Tucker fue el primero en hablar.

- Estoy seguro que Sam se escapará o algo así.

- Tenlo por seguro –Danny conocía a su novia, sabía de lo que era capaz. –Sólo espero que no vaya a haber un pleito fuerte.

- ¿Pleito fuerte? –Preguntó Emily

- Sam y sus padres no congenian demasiado, son muy diferentes.

- ¿Desde cuándo?

Danny se abstuvo de contestar, y Tucker sólo desvió la mirada. Tucker sabía que desde niña había sido así, y sólo Danny sabía con certeza desde cuándo comenzó a cambiar.

Las maletas estaban listas y unos enormes guardaespaldas estaban detrás de Sam, quién no quitaba su mirada de profundo coraje. Resulta que sus padres previnieron su fuga de casa, contratando un sistema de seguridad que involucraba a dos gigantescos guardaespaldas que bien les recordaba a dos gordos gorilas.

- Esto no era necesario –Se cruzó de brazos.

- Si es necesario para que pases tiempo de calidad con tus padres, entonces sí –Contestó la señora Manson

- ¡Esto es estúpido! Les estoy diciendo que me necesitan para una misión ¡No es momento para ir a la playa!

- Ellos podrán resolverlo, mientras tú descansas y te diviertes con nosotros.

Sam estaba por replicar pero el claxon del auto la calló.

- Llegaron por nosotros –Festejó la señora Manson –Bien, tendremos un verano lleno de diversión.

El señor Manson sonrió como su esposa, y Sam sólo rodó los ojos. No veía manera de escapar de esa ¿Podría Danny sacarla de esto? Guardó su celular en su bolsillo, bajo la atenta mirada de los guardias. Necesitaba pensar en un plan para pedir refuerzos y burlar al par de gorilas que la escoltaban.

Emily se encontraba sentada en la cama, bastante aburrida. Danny había salido hace poco, y no le dijo a dónde iba. Había tenido ganas de seguirlo, pero mejor se quedaba esperando por si algo sucedía. Además, su mente seguía pensando en esa voz y esas visiones ¿Qué significaba todo eso? ¿Y en dónde había escuchado esa voz?

- Sigo sin recordar en dónde la escuché –Murmuró para sí misma.

Suspiró cansada y se acostó en la cama. No pasó ni cinco minutos y mejor se levantó y salió de la habitación.

- Tal vez Jazz pueda jugar conmigo.

Estaba por caminar hacia la habitación de la susodicha y enseguida una voz volvió a llamarla.

Volvía a decir su nombre con esa tétrica voz.

Voló hacia esa voz, justamente a donde la había escuchado aquella vez ¡El laboratorio Fentom! Llegó tan rápido como pudo, notando que estaba a oscuras. Caminó a ciegas por el lugar, volteando a todas partes, esperando que la voz volviera a hacer acto de presencia. Quedó en silencio un buen rato, hasta que el portal Fentom se abrió. Asustada, retrocedió varios pasos. Quedó hipnotizada por el vórtice verde y caminó lentamente hacia él.

- Ven pequeña, es hora de que sepas la verdad.

- ¿Verdad? –Emily se detuvo – ¿Qué verdad?

- Tú moriste por una razón.

- Fue un accidente, morí en un accidente.

- Oh, pequeña ingenua ¿En verdad crees que fue un accidente todo esto?

- Lo fue, el señor Sánchez lo dijo.

- ¿El señor Sánchez? Lamento decirte que él fue utilizado para esto.

- Él no fue utilizado, no se dio cuenta.

- Pequeña Emily, estás completamente equivocada.

La niña fantasma estaba confundida ¿Cómo podría estar equivocada si ella vivió todo eso? Hablaron con el señor Sánchez, con su papá y mamá. Madame Esme no dijo nada respecto a eso ¿Cómo le podría creer a un desconocido con voz que daba miedo? Negó con la cabeza y retrocedió.

- No estoy equivocada, yo sé lo que pasó.

- Al igual que yo, yo estuve ahí pequeña. Vi todo y te puedo asegurar que no fue un accidente.

- ¿Dónde estabas en ese momento?

- Viendo todo desde las alturas. Fui testigo de un asesinato.

- ¿Asesinato?

- Así es, alguien te quería muerta.

Emily se quedó quieta y con los ojos abiertos ¿La querían muerta? ¿Por qué? ¿Qué había hecho ella?

- Yo sé por qué te pasó todo esto, por qué estás muerta. Yo te lo diré todo, pequeña, yo te diré la verdad.

Estaba confundida, sin saber qué creer. Ella estaba segura de que todo había sido un desafortunado accidente, pero ahora no sabía qué pensar. Estaba completamente segura de eso como…lo estaba de su propósito. Abrió los ojos al recordar que al principio, antes de encontrarse con Sam de nuevo, estaba segura que una vez cumplidos sus asuntos pendientes, debía irse a descansar, pero al ver que eso podría afectar a su amiga, ya comenzaba a dudar ¿Entonces qué podía pensar ahora? Bajó la mirada, sin saber qué hacer.

- No dudes más, ven y yo te haré ver la verdad. Confía en mí.

Emily alzó la vista al portal y, a paso lento, avanzó. Extendió sus manos hacia el resplandor verde, a punto de atravesar el portal.

- Ya no quiero tener más dudas –Rogó en murmuros

- Y no las tendrás, te lo prometo.

Con esas palabras, Emily entró en el portal, que después de que lo atravesó, éste se cerró.

El aeropuerto estaba lleno de gente, y Sam no podría estar más atenta. Seguía buscando la manera de escapar de los guardaespaldas, pero esos gorilas no le quitaban el ojo de encima. Sus padres no dejaban de hablar animadamente de los planes que tenían para su tour turístico, cosa que no le importaba en lo más mínimo a Sam.

- Atención a todos los pasajeros del vuelo M-35 con destino a Cancún, México. El vuelo ha sido cancelado por un ataque de fantasmas. Les pedimos que ordenadamente abandonen las instalaciones.

Nadie se movió de su lugar, y el silencio reinó en el lugar. Sam, al principio, pensó que se trataba de algún truco de Danny y Tucker para sacarla de ahí. Pero al ver una horda de fantasmas verdes con rostros aterradores, su primera impresión se borró de su mente. Estaba por sacar el láser de su brazalete blanco, cuando uno de sus guardaespaldas se la llevó del brazo.

- ¡Oye! Yo puedo protegerme sola y debo detener a esos fantasmas –Gritó mientras se zafaba del agarre del guardaespaldas de un tirón.

Los fantasmas venían directo hacia ella y eso asustó a los guardaespaldas, huyendo despavoridos.

- Qué valientes –Murmuró con ironía.

Apuntó con su brazalete a los fantasmas que volaban en picada hacia ella. Logró sacar el láser antes que el primer fantasma extendiera sus manos, y disparó a quemarropa. Los primeros fantasmas se desintegraron apenas sintieron el disparo, pero el último esquivó todo disparo y logró tirar a Sam al suelo. El fantasma se elevó por los aires y miró su objetivo. Volvió a descender en picada, listo para atrapar a Sam. Ella apenas se estaba recuperando de la caída, cuando, al alzar la mirada, soltó un grito ahogado. El fantasma estaba muy cerca y no le daba tiempo de disparar. Sólo atinó a cubrirse con los brazos y esperar el golpe. Pero este nunca llegó. Abrió los ojos y frente a ella estaba el fantasma hecho una plasta. Danny Phantom estaba a unos metros de ella, con la mano encendida de un verde fosforescente. Corrió directo hacia ella y Sam sólo suspiró de alivio.

- ¿Estás bien?

- Si había tenido tiempo, yo hubiera dejado esa cosa como plasta –Sonrió levemente –pero sí, estoy bien.

Danny le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Sam le sonrió y abrazó por un breve instante.

- Por un momento pensé que habías sido tú el que canceló el vuelo.

- Bueno, ese era el plan –Confesó apenado –pero esos fantasmas aparecieron a hacer el desastre.

- ¿De dónde salieron?

- Tengo la teoría que se escaparon del portal Fentom, quizás mi padre lo dejó abierto de nuevo.

Danny cargó en sus brazos a su novia y salieron volando de ahí, rumbo al laboratorio Fentom. La cabeza del chico fantasma estaba en Emily, sola en casa y con fantasmas sueltos. No quería preocupar a Sam y decidió no mencionarla, pero lo que no sabía el héroe juvenil es que con sólo mencionar las palabras "portal abierto", Sam comenzaba a preocuparse por la niña fantasma.

Tenía un mal presentimiento.

Llegaron a casa de Danny, atravesando las paredes hasta el cuarto del chico. El miedo comenzaba a apoderarse de ambos al no ver a la pequeña fantasma.

- Debe estar en otro lugar de la casa –Sugirió Danny, tratando de guardar la calma.

Escucharon gritos en la planta baja y corrieron a la sala de estar. Jazz estaba llamando a Emily, ya notándose su preocupación.

- Danny, qué bueno que llegas. No encuentro a Emily por ningún lado ¿No está contigo? Y Sam ¿No te ibas de vacaciones?

- Había fantasmas en el aeropuerto y cancelaron todos los vuelos –Contestó Danny –Y Emily se supone estaba en cuarto.

- Cuando llegué de un mandado la fui a buscar, pensando que estaría aburrida, pero no estaba. Llevo un buen rato llamándola –Contó Jazz.

Los tres pensaron lo mismo y sin decir nada, corrieron al laboratorio Fentom. Jack Fentom estaba en su mesa de trabajo, arreglando una bazuca mientras comía un sándwich de mantequilla de maní y jalea.

- ¡Papá! ¿Has visto a Emily? ¿Ha estado aquí? –Preguntó Jazz al entrar primero, seguida por Danny y Sam.

- ¿Quién? Ah, la niña fantasma. No, no la he visto en todo el día ¿Ya le preguntaste a tu madre?

- ¿Preguntarme qué?

Maddie entró con una bandeja con una jarra de limonada y dos vasos.

- Mamá ¿Has visto a Emily? –Preguntó ahora Danny.

- No, no la he visto ¿Por qué?

- No está –Dijo Jazz.

- Y unos fantasmas atacaron el aeropuerto y creemos que salieron del portal.

- Eso es imposible hijo –Se levantó Jack –He estado aquí un buen rato y no he visto nada extraño.

Danny no dijo nada y prefirió acercarse al portal. No es que no confiara en su progenitor, pero ya había tenido experiencias de las despistadas que tenía su padre cuando se sumergía demasiado en un trabajo, ignorando absolutamente todo. Checó el registro de la computadora, pero estaba en blanco. Extrañado, siguió buscando hasta que su madre llegó a su lado.

- Mamá, ¿Hicieron alguna limpieza en la computadora?

- Nunca hacemos tal cosa. Espera, debe haber un respaldo por aquí.

Maddie buscó en las carpetas y en cualquier archivo, pero no encontraba el registro de las aperturas del portal Fentom.

- Nadie puede entrar a esta computadora más que yo. Ni tu padre sabe la contraseña.

- ¡Oye! Claro que la sé.

- Si, pero siempre se te olvida y me preguntas –Contestó Maddie sin siquiera mirarlo –Es imposible que esto ocurra, alguien debió hackearla. Es posible que fuera un fantasma como el que siempre presume mucho de sí mismo. ¿Pero por qué harían eso?

Danny volteaba a todas partes, como buscando alguna respuesta, y encontró una cámara instalada hace no más de un año.

- La cámara debió captar algo. Mamá, ¿tienes acceso a ella?

- Sí, la computadora está conectada a ella mediante un programa de seguridad que instalé.

Tecleando algunos códigos, la imagen fue reemplazada por una grabación de portal Fentom. Vieron todo lo sucedido sin audio alguno, desde la entrada de Emily al laboratorio hasta que el portal se cierra. Sin embargo, Danny observa en todo momento el portal y nota algo extraño.

- Mamá, devuelve un poco la grabación, antes de que entre Emily al portal.

Maddie lo hizo de inmediato y Danny gritó que detuviera la imagen. Emily estaba a pocos centímetros de entrar, cuando una figura amorfa en el portal se le hizo conocida.

- Ese rostro lo hemos visto antes, estoy seguro ¿Pero dónde?

Él y Sam se miraron y ambos tuvieron la misma respuesta y el mismo miedo reflejado en sus rostros.

- Max Winter… -Comenzó Danny

- Tiene a Emily –Terminó Sam la frase.

¿Qué puede saber Max Winter sobre la muerte de Emily? ¿Realmente fue un asesinato? ¿Emily estará en peligro?

En el próximo capítulo, Max Winter contará algo de su muerte, de la que nadie sabe más allá de esa nota de periódico ¿Qué secretos ocultará su asesinato?

Próximo capítulo: "Vivos o muertos, siempre hay secretos"

Espero sus reviews para animarme a continuar con esta historia. Y pido paciencia porque no sé cuando volveré a actualizar, porque tengo cerca mi examen final.

Hasta la próxima