MISTERIO, LA HISTORIA DE MEPHILES

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Hace miles de años, el tema de los vampiros era muy común de oírse. Sí, todo el mundo les temía y los aborrecía, mataban los ganados escaseando la comida y a la vez las ventas para aquellos granjeros que se esforzaban por sacar algo de dinero para alimentar a su familia o a ellos mismos. Eran lo peor que le pudo pasar al mundo, así lo describían muchos. Nunca se había escuchado que un vampiro bebiera la sangre de un humano asesinándolo por lo que solo se creó la leyenda de que solo mataban al ganado por ser su alimento principal.

Los híbridos no existían en esos tiempos solamente estaban los vampiros de alto nivel, los que habían nacido como vampiros y siempre lo fueron.

Ellos rondaban por las calles como personas normales, nadie se daría cuenta de su presencia al mismo tiempo que a las personas les daba igual si estaban compartiendo la calle con los mismos.

Era otoño, una época del año bastante lluviosa y fría, si caminabas por la acera apenas si podrías distinguir una que otra sombra rondando por el sitio debido a las gotas constantes de lluvia.

Un erizo de tonos oscuros y vetas azul verdosas caminaba por una de las calles más solitarias de la ciudad. Vestía de unos pantalones bien hechos y una camisa blanca cubierta por un chaleco y este mismo por una gabardina verde militar que le cubría del cuello a la espinilla, de su mano se sostenía una sombrilla la cual cubría al dueño de los golpes casi mortales del horrendo clima.

Era un día como cualquier otro, trabajaba comerciando tierras y desalojando a los que no pagaran lo que les correspondía, todos los días era igual y cada noche, justo antes de regresar a casa mataba a una que otra oveja. Se relamió la poca sangre que aun permanecía en la comisura de sus labios y sonrió, ¿Qué mejor venganza hacia alguien que lo había insultado esa misma mañana que matando a una de sus ovejas? La ultima que le quedaba al pobre desgraciado.

Se detuvo en seco tras pisar un charco al escuchar un sollozo no muy lejos de su ubicación. Giro su torso y miro detrás de él, estaba solo en la calle, probablemente había sido su imaginación pero esa vaga idea se desvaneció en cuanto escucho el sollozar de un niño. Su buen oído no lo engañaba, ese sonido provenía de una callejuela que había pasado hacia unos segundos, camino hacia ella y se asomó.

.- ¿Hola? – Llamo para obtener respuesta.

El sollozo se calmó con un suspiro sorpresivo.

.- ¿Hola?... – Contesto la voz del fondo.

Su vista era perfecta sobre todo en la noche pero era profundo el pasillo, no distinguió más que la voz de un niño pequeño.

.- ¿Qué estás haciendo aquí? – Pregunto con sorpresa.

El pequeño niño camino hacia afuera del callejón para encontrarse al erizo azabache de frente. Lo miro mejor, un erizo de tonos blancos, sus púas estaban realzadas, ojos azules, y pelo en pecho de un tono amarillo que parecía tener no más de 10 años de edad, su ropa delataba que vivía en esa calle, desgarrada y sucia, no estaba cubierto con casi nada para el frio que hacia esa noche.

.- Y-yo… - Intento hablar, pero las lágrimas llegaron antes de que pudiera pronunciar una palabra, con los puños cerrados intento secar sus lágrimas mientras sollozaba de nueva cuenta.

.- Oye, tranquilo – Se agacho a su altura y se aseguró de cubrirlo con la sombrilla – Vamos, si no te calmas no podre ayudarte – Hablo con voz pasiva.

.- Es que… mi mamá… - Giro la cabeza hacia dentro del callejón.

.- ¿Qué le paso?

.- Ella… - Las lágrimas aparecieron de nuevo - ¡la mataron! – Exclamo haciendo su llanto más audible y ensordecedor.

No se iba a quedar de brazos cruzados, lo abrazo fuertemente siendo correspondido dejando la sombrilla caer a su lado. No dejaba de llorar, parecía lo más horrible que había presenciado, sospecho que el cuerpo seguía en el callejón y que el asesinato había sido hace poco tiempo, miro hacia todos lados y lo tomo de ambos brazos.

.- ¿Nadie está contigo? – Pregunto mirando sus azulados y rojizos ojos por el llanto.

.- N-no… ahora estoy solo… - Parecía estarse calmando pero el dolor era evidente.

Chasqueo la lengua, no podía dejarlo ahí en donde había ocurrido una tragedia y mucho menos solo. Rápidamente se deshizo de su gabardina y cubrió al pequeño con la misma, no estaba del todo mojada y el calor que de sí mismo se impregno en la prenda, eso ayudaría al niño a no tener frio, recupero la sombrilla y se incorporó estirándole la mano sobrante.

.- Acompáñame, no puedes quedarte aquí…

.- Pero… - Miro el callejo de nuevo – Mi mamá…

.- No te preocupes, yo mismo vendré en la mañana… por ahora necesitas un lugar en donde dormir.

Nunca había sido tan generoso con alguien, siempre era un engreído con todos aunque esa no era su verdadera naturaleza, la verdad, sentía miedo de que los demás supieran que tenía "corazón de pollo"

El erizo pequeño dudo pero al final lo tomo de la mano y camino junto a él.

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Unas calles más adelante dieron vuelta hacia la derecha, en todo el trayecto el pequeño secaba sus lágrimas pero otras nuevas las remplazaban y continuaba sollozando lastimosamente. Subieron unas escaleras y se plantaron frente a una casa pequeña de dos pisos, parecía una unidad habitacional puesto que todas las casas se parecían, en lo único que se diferenciaban era en el color de las paredes.

.- Aquí es Saco un manojo de llaves y al encontrar la correcta la inserto en el pomo para girarla y que esta se abriera.

Dejo que el pequeño erizo entrara por su cuenta, tardo, puesto que no sabía si podía confiar en ese erizo tan raro. Cerro la puerta tras a ver entrado ambos y luego encendió la luz.

.- Wow… - Exclamo con asombro.

La casa parecía más amplia de lo que se veía por fuera y a pesar de que no tenía demasiadas cosas estas mismas estaba en orden y sin desacomodar. Se podía respirar un suave olor a vainilla en la estancia, nunca había visto nada igual a eso.

.- No tengo ropa para ti pero creo que puedo encontrarte algo – Camino con parsimonia hacia la escalera hasta que se percató de que no lo seguía – Anda, ven.

.- S-Si señor – Asintió para apresurar el paso y subir las escaleras tras él.

Caminaron por un pequeño pasillo y llegaron a una puerta color crema, la abrió dejando ver una bañera de porcelana al fondo siendo cubierta por una cortina semi transparente, el lavamanos a la izquierda y la taza de baño a la derecha, era amplio y muy bonito para él.

.- Necesitas bañarte, de lo contrario te vas a resfriar, estuvimos mucho tiempo bajo la lluvia – Se acercó a la bañera y corrió la cortina para poder abrir las llaves del agua.

.- Lamento molestarlo… - Se disculpó apenado.

.- No te preocupes – Sonrió con confianza – Ahora vuelvo, buscare algo de ropa y una toalla, no te muevas de aquí.

El erizo solo asintió y se quedó admirando los detalles de la habitación.

Jamás se imaginó darle apoyo a un humano, ni siquiera un niño, pero no podía simplemente dejarlo, no era tan cruel como para hacerlo. Fue a un ropero de su propia habitación de tonos caoba y una elegante cama bastante amplia como para rodar dos veces sin caer de ella, corrió la puerta y tomo una de las muchas toallas que permanecían dobladas en un mismo lugar luego paso a otra puerta y busco entre varias prendas algo pequeño para ponerle al erizo, por suerte, encontró un suéter de lana que se había encogido pero era del tamaño del niño aunque, sonrió y con las prendas regreso al baño.

.- No encontré más que esto pero creo que te puede servir, mañana buscaremos algo más para ti – El erizo oji-azul se sobresaltó.

.- No tiene que hacer esto de verdad estoy bien.

.- Lo hago con gusto – Le entrego los pedazos de tela en sus manos.

Se remando la camisa y se acercó a la bañera, aun no se llenaba por completo pero era suficiente, cerro la llave y tengo la temperatura del agua, parecía estar bien, cálida pero no demasiado.

.- Anda, entra, te ayudare – Ordeno mientras le quitaba la toalla y el suéter de los brazos.

Con algo de pena se deshizo de la ropa que llevaba puesta y entro con ayuda del mayor a la bañera, nunca había tomado un baño caliente y de verdad que era agradable, quedo sentado y suspiro, tenía la nariz fría pero el vapor del baño la volvió cálida, el aroma era de rosas, no sabía porque pero así era. Giro un poco para ver al azabache tomar algo de jabón en una esponja remojándola.

.- ¿Cómo te llamas? – Pregunto mientras colocaba la esponja enjabonada sobre sus hombros y fritaba.

.- Venice…

.- ¿Solo Venice? – Este asintió.

.- ¿Y tú? – Alzo el brazo derecho.

.- Mephiles The Dark… solo Mephiles – Tallo el brazo derecho con cuidado - ¿Cuántos años tienes?

.- Umm… - Miro a un lado y a otro con nerviosismo.

.- ¿Qué pasa? – Pregunto un tanto preocupado.

.-… ¿prometes que no te vas a enojar?... – La pregunta le parecía un tanto rara.

.- Claro, no lo hare – Siguió con su trabajo.

.-… 102… - Mephiles se detuvo.

.- ¿Qué?...

.- Tengo 102 años… - Un silencio incomodo inundo la habitación.

.- Hmph, eres muy joven… - Siguió con su trabajo pero el asombro de Venice lo interrumpió.

.- ¿No te es raro? – Lo miro a los ojos confundido.

.- No, yo tengo 700 años…

.- ¿También eres un vampiro? – Mephiles lo obligo a regresar a su postura original para continuar bañándolo.

.- Claro que si, por eso no me sorprende.

.- Ya veo… - Suspiro – Creí que eras humano…

.- Ya somos dos.

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Terminado el baño Mephiles le coloco el suéter el cual estaba un poco más largo de lo que creía pero podía caminar bien, eso era solo por esa noche, camino acompañado de él a la cocina, Venice tomo asiento con el permiso de Mephiles sobre una silla frente a la mesa de madera.

.- Oye, ¿Qué se siente vivir tantos años? – Pregunto curioso mientras movía sus piernas hacia enfrente y hacia atrás en el aire pues no alcanzaba el suelo.

.- Nada – Contesto secamente, tomo una olla y se dispuso a preparar chocolate.

.- ¿Vives solo? – Miro alrededor.

.- Si

.- ¿Y tus parientes?

.- No tengo.

.- ¿Por qué?

.- Nunca los conocí y no he tenido la necesidad de buscarlos.

.- "Nunca desees estar solo pues te arrepentirás" eso siempre lo decía mi ma… - Mephiles se giró para verlo, cubría su rostro con ambas manos cubiertas por las mangas de la prenda que poseía – mi… - A paso lento se acercó a él y se puso en cuclillas poniendo ambas manos sobre sus pequeños hombros.

.- Escúchame, no debes llorar por aquello, tu madre va a sentirse muy mal si te ve llorando de esta manera.

Venice lo miraba con ojos llorosos, hizo un puchero y abrazo fuertemente a Mephiles llorando a todo pulmón, este simplemente le correspondió el abrazo sin decir una palabra.

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1000 años pasaron desde entonces, Mephiles se encontraba en una biblioteca revisando libros al azar hojeándolos con rapidez, su físico no cambio en mucho, solo era un poco más alto que antes. Era un día soleado y la tibiez del viento relajaba a cualquier persona para brindarle un "buenos días" bastante agradable.

Salió del establecimiento abrazando 3 libros bastante gruesos de pasta gruesa y con el título grabado en un repujado muy fino y bien delineado.

Caminaba directo a casa, se había mudado unas 10 veces en esos años pues ya era muy raro que siguiera siendo joven y no quería que nadie supiera que era un vampiro, tenía un gusto peculiar por las casas de doble pisos y los colores cálidos como el café, se acercó a la reja de su casa y a abrió con la llave, siguió su caminata hasta la puerta y antes de que pudiera poner la llave para abrir esta lo hizo automáticamente.

.- ¡Tardaste muchísimo! – Grito frente a él un erizo plateado solo unos 20 centímetros menor que él – Eres un maleducado…

.- Si, si, si, bienvenido y todo eso – Entro cerrando la puerta tras de sí.

.- ¿Qué me trajiste? – Pregunto ansioso brincando detrás de el – Dime, dime, dime, dime, dime, dime, dime.

.- Venice cálmate por favor, me duele la cabeza a mares – Dejo los libros sobre una mesa de centro frente al sillón donde se dejó caer soltando un pesado suspiro.

.-… dime… - Un cuadro envuelto en papel aterrizo a mitad de su rostro.

.- Eso te traje, ahora déjame descansar…

Venice sostuvo el intento de misil con sus manos antes de que callera al suelo, lo examino y tras no poder adivinar que era se dedicó a abrirlo con cuidado dejando ver una tableta oscura con un aroma delicioso.

.- ¡CHOCOLATE! – Sostuvo la golosina en una mano para abalanzarse sobre Mephiles - ¡Gracias! – Restregó su cara sobre el pecho del azabache mientras lo abrazaba.

.- Si, de nada, ahora quítate, quiero dormir – Hizo al erizo a un lado dejándolo cae del otro lado del sillón.

.- Aguafiestas… - Se encogió de hombros con expresión disgustada mientras mordía el chocolate – Por cierto, te estaban buscando.

.- ¿Quién? – Contesto sin dejar su pose.

.- No lo sé, era… mmm… no sé, no me dijo su nombre, pero quería que fueras a la plaza a las 6 – Dio otro mordisco.

.- ¿Cómo era?

.- Como de tu tamaño y tenía una chaqueta negra… se cubría la cara pero me dejo ese recado – Se levantó y fue directo a la cocina.

Mephiles no le dio importancia, tal vez sea de su trabajo, no lo sabía, se quedó dormido ahí en el sillón después de unos minutos. Venice regreso secándose el agua previamente consumida con el antebrazo y sin dejar de lado su golosina. Se acercó al azabache con cautela.

.- Oye… - Con el dedo índice picoteo una de las mejillas del mayor - ¿Mephiles? – Dejo el chocolate en la mesa mientras lo veía con atención, sonrió – Gracias por todo lo que me has dado…

Camino escaleras arriba y entro a su habitación, un cuarto de tonos crema con café bien amueblado, se acercó a la cama individual se agacho para estirar el brazo bajo el mueble y sacar una caja gruesa color café con su nombre grabado en repujado, un regalo que le dio Mephiles hacia unos años y que conservaba muy bien. Abrió la caja y saco su contenido: un cuaderno reciclado con pasta de madera y una pluma con tintero.

Se acomodó en su escritorio y se dedicó a escribir sobre la libreta, un regalo también del azabache. Escribía con prisa y entusiasmo, lleno la primera página y continuo con la segunda, nada lo podía interrumpir, su mirada se clavaba en el cuaderno.

10 páginas ya escritas y no habían pasado ni 2 horas, continuaba su labor sin detenerse, la tinta estaba por acabarse pero el continuaba sin siquiera dar una pausa. Parecía que había llegado al final pero en ese momento su mano se detuvo temblorosa, se quedó pensando sin dejar de mirar cada palabra que había escrito, inseguro continuo su redacción pero se detuvo de nuevo cuando vio una gota de agua caer sobre el papel, estaba llorando, no sabía que podía llorar ya a esas alturas, se había convertido en erizo fuerte y alegre, supero lo de su madre, la masacre que vivió cuando esta intento protegerlo y lo escondió cuando ese vampiro la ataco.

Con el antebrazo aparto las lágrimas y continuo escribiendo hasta que por fin termino y cerro el cuaderno suspiro con pesadez, no sabía que aquello le causaría tal efecto, miro el reloj, ya casi eran las 5:30, debía despertar a Mephiles para el gran final, lo único que lamentaba de sí mismo era no poder hablar de frente con el azabache puesto que este le causaba un poco de terror cuando de hablar seriamente se trataba, sonrío, su labor había terminado. Coloco el cuaderno, el tintero vacío y la pluma dentro de la caja poniéndole la tapa al final, su mano se detuvo sobre esta, con delicadeza rozo el repujado con la yema de sus dedos "Venice" era lo que decía, un muy bonito detalle, las lágrimas salieron de nuevo, era inevitable, no podía contenerlas más. Se incorporó y guardo la caja debajo de la cama.

.- Sabrás donde encontrarlo, sé que has estado visitando mi cuarto sin permiso solo para limpiar, erizo maleducado – Rio con melancolía.

Limpio sus lágrimas de nueva cuenta y se dio a si mismo unas palmadas sobre sus mejillas para espabilarse y salió de la habitación con calma.

Bajo las escaleras con la mano resbalando del pasa manos y vio el sillón, aún seguía durmiendo en esa posición tan incómoda, se acercó a él plantándose de frente, lo miro con detalle, debía mantenerlo en su memoria al igual que el cariño que le tenía, era su hermano, no biológico, pero era su hermano, uno como el que nunca tuvo y Mephiles pensaba igual, casi siempre lo llamaba por su nombre pero siempre que le presentaba a alguien se refería a él como "Es mi hermano menor" y era muy lindo de su parte. Suspiro pesadamente.

.- Meeeee… - Salto sobre su regazo sacándole el aire - …philes ya es hora ¡Levántate holgazán!

.- ¿Qué diablos? ¡Venice! – Exclamo molesto- No tenías que despertarme de una manera tan salvaje.

.- Perdón pero se te hace tarde – Se quitó de encima de él. Mephiles suspiro con pesadez.

.- Esta bien… - Se incorporó curveando la espalda hacia atrás con apoyo de sus manos tronándose la columna – Regreso más tarde…

.- No, quiero ir contigo.

.- Pero ni siquiera sabias quien era, ¿y si es de mi trabajo?

.- No importa, yo quiero ir, llévame, llévame, llévame, llévame, llévame, llévame.

.- Agh está bien, está bien – Exclamo – Vámonos entonces…

Venice salto con alegría y fue hacia la puerta, Mephiles lo siguió pero luego se detuvo mirando la mesa de centro.

.- ¿No vas a terminar tu chocolate? – Pregunto dudoso - ¿No te gusto?

.- Si, me encanto – Exclamo sonriente – Pero vendré a terminármelo, quiero degustarlo el mayor tiempo posible.

Mephiles se encogió de hombros y salieron de la casa rumbo a la plaza. En el transcurso podía notar que Venice estaba muy serio y pensativo.

.- ¿Qué ocurre? – Pregunto deteniéndose en seco para llamarle la atención al de ojos azules.

.- Nada, ¿Por qué? – Pregunto con duda.

.- Estas algo raro, ¿te sientes bien? – Coloco una mano sobre su frente.

.- Si, estoy súper – Sonrió – Venga vamos.

Siguieron caminando pero eso no le quitaba la preocupación al azabache.

Al llegar a la plaza vieron a mucha gente reunida alrededor de la torre de donde se apreciaba un reloj de oro marcando las 5:58 p.m. y en el centro a tres personas, una de ellas exclamaba un discurso.

.- Hemos de recurrir forzosamente a este plan.

.- ¿Scourge?... – Exclamo Mephiles con sorpresa al ver al erizo verdoso aclamando, miro alrededor y se dio cuenta de que todos los presentes eran vampiros como ellos dos.

.- No podemos hacer eso – Exclamo una mujer cargando a un niño.

.- Eso nos pondría en riesgo – Grito alguien al fondo – Además, tu más que nadie sabe que nosotros convivimos con ellos.

.- ¡No tenemos alternativa! – Scourge parecía eufórico – Estamos organizados con todo el mundo… en cuanto de la hora comenzara el ataque masivo de manera mundial… y aquel que se oponga… - El reloj toco automáticamente la campana anunciando las 6 de la tarde – Acaba como los humanos… muertos…

Muchos vampiros aparecieron de la nada en los edificios y saltaron sobre toda la multitud, Mephiles retrocedió tomando a Venice del brazo. Los asechadores comenzaban a matar a los vampiros reunidos, a lo lejos se podía ver que muchos más atacaban a los humanos, Mephiles no sabía qué hacer, retrocedió un poco más al ver a uno de los cazadores frente a ambos cercarse rápidamente, el azabache dio una patada en el aire golpeándolo fuertemente y giro sobre sí.

.- Corre – Declaro Mephiles mientras comenzaba a correr tomando a Venice de la mano quien le intentaba seguir e paso a tropezones.

Venice daba rápidas miradas hacia atrás, estaba asustado, de verdad jamás se había sentido tan asustado como en ese momento, de solo pensar que muchas personas en el mundo estaban siendo atacadas en ese momento le daba asco y mucho miedo, regreso la mirada hacia en frente y vio a Mephiles, se veía asustado también pero no perdía la calma, esquivaban a todo vampiro que intentaba saltar sobre ellos para matarlos.

Mephiles hacía gala de sus poderes y produjo materia oscura haciendo una barrera al pasar frente a un montón de vampiros cazadores. Estaba más preocupado por Venice que por él, a pesar de ser un vampiro nunca desarrollo poderes, si, bebía sangre al igual que todos pero por más que buscaba no encontraba alguna habilidad propia por lo que no podía defenderse por sí solo y mucho menos a los dos.

.- ¡MEPHILES ARRIBA! – Grito Venice frenando en seca y jalando a Mephiles hacia él provocando la caída de ambos, un cazador casi caía sobre el azabache. Ambos se incorporaron.

.- Quédate detrás de mi Venice… - Cubrió al erizo con su cuerpo poniéndose entre el cazador y su hermano, lo miraba desafiante.

.- Mephiles… - su voz era temblorosa y con pánico, el nombrado dio un vistazo alrededor, los habían acorralado.

.- ¿Por qué a nosotros? – Grito con histeria.

.- Ustedes extinguirán a nuestra especie – Exclamo uno de ellos – Están clasificados como vampiros pacíficos, vampiros que pondrían su vida primero para defender a los humanos, son una amenaza.

El cazador se acercó a una velocidad increíble y golpeo a Mephiles fuertemente haciéndolo volar hacia una pared de concreto puro la cual se destruyó y se derrumbó sobre el con el impacto. El concreto lo cubría por completo pero podía ver alrededor, se quejó, no podía moverse y la vista se le nublo, pudo ver Venice siendo acorralado por los cazadores.

.- V-Venice… corre – Susurro al borde de la inconsciencia – corre… Acumulo su fuerza e intento incorporarse.

Venice no se movía, tenía los ojos clavados en el suelo, uno de los vampiros salto sobre el dirigiéndose hacia su cuello pero un campo de energía apareció alrededor del erizo plateado, Mephiles se quedó anonadado por lo que estaba viendo, un aura amarilla rodeo a Venice y se expandió lo suficiente como para aventar a todos los vampiros alrededor de él, giro y vio a Mephiles, levanto la mano y levemente, el concreto se alzaba y se alejaba del azabache, se acercó al semi-inconsciente.

.- Perdón por no decirte nada al respecto, pero… esto solo se puede hacer una vez.

.- ¿Qué?... – Mephiles seguía aturdido por los golpes, Venice sonrío.

.- Perdón si nunca te lo dije de frente pero… gracias por todo…

.- ¿De qué hablas?...

.- Adiós Mephiles… ya me reemplazaran luego, ten fe – Se dio la vuelta y camino hacia donde estaba antes.

.- V-Venice… ¿Qué haces? Regresa… - Como pudo se arrastró hacia Venice, este se detuvo y giro de nuevo.

.- Te quiero hermano… - Sonrió ampliamente mientras un mar de lágrimas recorrían sus mejillas.

.- ¿Venice?...

Sus ojos azules brillaron con mayor intensidad mientras su propia aura amarilla elevaba su cuerpo hacia el cielo.

.- ¡Hermano! – Mephiles intento incorporarse, tenía un brazo roto y el tobillo casi destruido pero se levantó.

Se escuchó un sonido ensordecedor en todo el lugar, cubrió sus oídos fuertemente y miro alrededor, habían unos cazadores a su lado quienes se cubrían las orejas con frenesí, después de unos segundos cayeron desmayados mientras escupían sangre a montones. Mephiles no sabía que estaba pasando, miro hacia el cielo, este ahora era rojizo y muchas nubes se arremolinaban entre ellas, después, una explosión que soltó una ráfaga de aire demasiado fuerte alcanzando a todos en tierra, Mephiles se mantuvo en su mismo lugar con toda la fuerza que tuvo, unos segundo después todo se calmó. Miro a todos lados, luego hacia arriba.

.-… hermano… hermanito… - Cayo de rodillas - ¡VENICE!

Una tormenta apareció y empapo todo a su paso, la sangre corría de la mano con el agua derramada en la acera, mucha gente, humana y vampírica muerta.

Abrió la puerta de la casa y se dejó caer en seco al frio suelo, su corazón le dolía más que sus fracturas, estaba empapado de pies a cabeza pero eso le podía importar menos. Se arrastró como pudo cerrando la puerta, tomo un paraguas y lo ato con un pedazo de estambre tirado en el suelo, con su mano sana logro levantarse y agarrando del mango el paraguas hizo un bastón improvisado, camino lentamente a las escaleras, pudo ver su bufanda en el perchero, la tomo he hizo un nudo, lo coloco en el cuello y luego su brazo sobre este para apoyarlo mejor, regreso la mirada a la mesa, ahí seguía su golosina de la tarde, nada se sentía bien, toda la casa era fría y muda.

Subió como pudo apoyado del barandal, el único cuarto cercano era el de Venice y por la melancolía que sentía quería estar un rato recordándolo antes de que le cayera el veinte de que jamás lo vería.

Entro y se sentó en la cama, suspiro, parecía que en cualquier momento él podría entrar al cuarto como si nada hubiese pasado, hizo el pie hacia atrás y este choco con algo hueco, se sobre salto, se agacho un poco y estiro la mano para sacar una caja muy bonita, la recordaba, la mando a hacer especialmente para su hermanito.

Con dificultad abrió la tapa y vio en ella un cuaderno con un tintero vacío y una pluma, sostuvo el costado del cuaderno con la mano y la puso sobre su regazo, abrió la portada de madera y comenzó su lectura.

Leyó todo, de principio a fin, sus expresiones cambiaban radicalmente, su semblante era serio pero las palabras escritas de Venice le sacaban una sonrisa hasta que llego a una parte de las notas.

"…lo recuerdo muy bien! Por cierto, hay algo que siempre quería decirte pero no sabía cómo hacerlo… resulta que desde hace un par de cien años puedo generar energía, creo que esa es mi habilidad especial, algo así como lo que tú haces de materia oscura pero a mi manera. El caso es que también he tenido sueños muy raros, en uno de ellos me encontraba en un cuarto algo lúgubre y solo se veía un cuadro donde veía cosas que pasaban, al despertar, esas cosas que vi se hacían realidad, parecía que podía ver el futuro y eso es algo ¡súper!... pero… hace un par de días… soñé que morías… varios vampiros te mataban y todo porque no te acompañe… sé que si estás leyendo esta parte es porque de seguro ya no estoy así que quería explicarte que fue lo que sucedió… pero… hare lo que sea por mi hermano mayor… después de todo siempre te admire y te quise demasiado, eras lo único que tenía en mi vida y agradezco todo lo que has hecho por mi… jamás lo olvidare…"

Pudo notar como una de las palabras escritas estaba algo arrugada y redondeada, la observo con determinación luego vio una gota de agua caer al lado de la marca, llevo una mano a su rostro, las lágrimas aparecieron sin que se diera cuenta, siempre fue alguien serio e indiferente, no sentía compasión por nada ni nadie pero esa vez no contaba, quería sentirse débil por primera vez y hacer lo que los demás hacían, siguió leyendo.

"¿Sabes? Ayer tuve un sueño muy raro, soñé conmigo mismo pero a la vez no era yo, solo cuida de esa persona ¿Quieres? Me debes un favor y esto es lo que te pido…

Gracias por todo…

Venice The Dark"

Cubrió su boca con una mano ahogando un gemido, sabía que iba a morir y todo, no le dijo nada, tal vez para no alterar su visión pero de todas formas pudo haber ayudado en algo, hubiera preferido su propia muerte que la de él, estaba devastado, se sentía de lo peor a lo que le seguía, por una vez en su vida dejo que los sentimientos fluyeran, ya tendría toda la eternidad para calmarse pero ahora necesitaba desquitarse lo más que podía.

Unos días después, una nueva especie de vampiro apareció, los llamaron "híbridos" o "de segunda clase", humanos convertidos en vampiros, humanos que fueron mordidos el día de la masacre donde Venice se sacrificó.


FIN DE ESTE CAPITULO

Próximo capítulo: Discípulo o memoria.

GRACIAS POR LEER, los quiere:

Sharia / / S-Shadow-S