"Jackson, dime por favor que no has comprado estos patines para mí", le digo, un poco enojada, pues no me gustaría que hubiese gastado dinero en algo tan innecesario como un par de patines, ¡Precisamente también por eso nunca había patinado!, nadie en la aldea puede darse lujos como ese, el hecho de comprar unos patines nuevos, significa que primero, debió haber ahorrado mucho dinero, tal vez lo de uno o dos meses, trabajando en cualquier cosa, y, si logró reunirlo, debió haber hecho un largo viaje hasta el centro de Pennsylvania, para comprarlos ahí; cuando me los probé, no los vi bien, y pensé que tal vez ya eran viejos, pero no, se ven nuevos.
"No, no los compré, esos patines eran de mi mamá, pero ella los cuidaba mucho, y casi no los usaba, hace mucho tiempo que ya no le quedan bien, así que por eso se ven nuevos, y no te preocupes, ella me dijo que los podía tomar y prestártelos", me dice él, sonriendo, y yo suspiro aliviada; el todavía no ha terminado de ponerse bien los patines, así que levanto la mirada hacia el cielo, y me le quedo viendo, pensando en que ha sido una verdadera suerte que su madre haya tenido el mismo tamaño de pies que yo, pues me he dado cuenta de su forma de ser, y seguramente, si hubiera sabido que no me quedarían, hubiera hecho todo lo posible por comprarme unos que si me quedaran bien, y hasta entonces, hubiera esperado a traerme aquí.
