Quiero darles las gracias a todas las personas que me han estado escribiendo y que han estado interesadas en la continuacion de mis fanfics. Aclaro que no he dejado de escribir sino que he tenido compromisos personales que me lo han impedido.
La verdad que se siente muy bien regresar a esto de los fics y espero que muy pronto pueda actualizar Draconis, que ya esta en los finales.
Agradesco en el alma todo su apoyo y mil disculpas si no conteste los correos electronicos tan rapido como quisieran.
Espero que este capitulo no los decepcione, porque la verdad como que me senti un poco fuera de linea cuando lo empece a escribir.
Les mando mis saludos desde el bello pais de Mexico.
Atte
Jaina
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CAPITULO 21
Un frío recorría todo su cuerpo, era toda una mezcla de nerviosismo y miedo. Era la primera vez que experimentaba una sensación como la de ese momento. Le hacia falta las fuerzas para levantar el rostro y mirar a la persona que se iba moviendo lentamente hacia el frente.
Toda ella temblaba, el color de sus mejillas había subido de tono y el ritmo de su respiración se había acelerado. Se mostraba un poco torpe al querer agarrar las hojas de papel que estaban esparcidas a su alrededor. Llego el instante en el que la persona se paró y fue agachándose hasta quedar a la altura del rostro de Hermione. La bruja seguía negándose a levantar la mirada.
La otra persona parecía observarla sin reparo, mas bien la inspeccionaba. El silencio entre ambos estaba matando de los nervios a la chica, que sin desearlo totalmente, no tuvo más remedio que armarse de valor e ir levantando lentamente su mirada.
Su corazón parecía querer salirse del cuerpo cuando notó la palidez de la piel del mago pero su agitación se vio consumida cuando sus ojos tropezaron con unos ojos verde-miel.
Hermione entreabrió los labios y dejó escapar un suspiro. Lethar Malfoy sonrió ampliamente cuando se dio cuenta de este gesto en la chica.
- ¿Aliviada?.- Preguntó Lethar con una sonrisa picara.
La joven bruja se desconcertó y no supo como responder a la pregunta. Era obvio que Lethar intuía el porque de su reacción, lo único que logró hacer fue balbucear unas palabras, que la hicieron verse como una tonta.
Lethar pareció divertido con la actitud de Hermione y él fue quien terminó de levantar todas las cosas de ella. Con toda caballerosidad, el hombre le ofreció una mano para ayudarla a incorporarse.
- Aquí están el resto de sus cosas.- dijo Lethar fijando la mirada en la estudiante.
- G-gracias.- dijo llena de vergüenza.
El mago la observó unos segundos y sus ojos brillaron de una manera extraña. Hermione se sintió algo incomoda pero no dijo nada.
- ¿En realidad se sintió aliviada o decepcionada?.- Preguntó en voz baja.
El ceño de Hermione se frunció y fingió no entender de que estaba hablando.
- No entiendo su pregunta Señor Malfoy.- Contestó.
- Creo que si lo sabe.- El mago sonrió de lado haciendo que la chica pensara que ese gesto era característico de los Malfoy. Draco por lo general sonreía de esa manera cuando se mostraba irónico.
- Si se refiere a que en algún momento pensé que usted era Draco Malfoy...
- ¡Aja!.- Exclamó Lethar moviendo su dedo índice de un lado a otro.- Entonces si creyó que se trataba de mi sobrino.
Hermione tragó saliva y apretó sus papeles contra el pecho. No tuvo mas remedio que seguir caminando hacia la salida de la biblioteca, como se había propuesto en un principio hacer antes de que Goyle la empujara.
- Disculpe usted si la importuné.- dijo Lethar caminando detrás de ella.- No fue mi intención inquietarla por el simple hecho de mencionar a Draco.
La bruja lo miró por encima de su hombro tratando de encontrar una explicación a la actitud de Lethar Malfoy. Parecía como si el mago quisiera hablar sobre el tema de Draco en un plano más profundo. ¿Sabría algo que ella no supiera?. ¿Qué escondían realmente sus palabras?.
- No entiendo, Señor Malfoy, su insistencia en hablar de él delante mío. - dijo Hermione en tono serio.
El hombre se alzó de hombros.
- Solo tengo una simple curiosidad.
- ¿Curiosidad?.- Preguntó la chica alzando una ceja.- Pienso que hay algo más que una simple curiosidad en todo esto.
Lethar suspiró.
- Puedo contarle más al respecto.- dijo.
Hermione se detuvo y miró fijamente al mago. Lethar levantó un poco su sombrero para mirar a la chica.
- Sinceramente, señorita Granger me recuerda mucho a una vieja amiga. Usted es capaz de enfrentarse a lo que sea.
Hermione se sonrojó. Simplemente el tipo tenia una actitud tan serena y segura que a ella le inspiraba confianza. Lethar la observó unos momentos antes de continuar hablando.
- No me atrevería a decirle esto Señorita Granger si no supiera que puede llegar a pasar. Me sentiría aliviado de que mi sobrino pudiera escapar de las ataduras moralistas que le han inculcado desde niño. Pienso que Draco tiene un porvenir menos incierto que el mío. Su carácter es mucho más fuerte que cuando yo tenia su edad.
El hombre dio algunos pasos alrededor de la muchacha mientras ella le escuchaba atentamente.
- Pertenecemos a un linaje de magos muy antiguo, con una serie de costumbres que hay que respetar, inclusive con la misma vida. Todos, de alguna manera, tenemos que sacrificar algo para acatar las reglas. Esa es la parte desagradable, la que hizo que yo me separara de mi familia.
La muchacha aguantó un momento la respiración. Ambos se encontraba solos en aquel pasillo pero el tema de la platica era demasiado delicado como para tratarlo de esa forma. Sin embargo, a Lethar parecía no importarle y que deseaba sacar a flote lo que estaba sintiendo.
- Sr. Malfoy.- dijo Hermione en voz baja.- ¿No cree que este asunto deberíamos dejarlo para otra ocasión?. No me siento muy cómoda hablando de su familia en medio del pasillo del Colegio.
Lethar sonrió de lado.
- Entonces hablaré sin rodeos. Señorita Granger, para mi es una total sorpresa darme cuenta de la atracción que siente Draco hacia usted... ¡Ah!. No me interrumpa Señorita Granger, realmente quiere saber lo que estoy pensando al respecto.
- No existe ninguna atracción entre...
- No estoy seguro de que usted la sienta pero él si.- dijo Lethar interrumpiéndola.
- No...
- Pude notarlo en el baile.- Aclaró inmediatamente.
Hermione guardó silencio.
- Si Draco le demostrara que es un hombre del que se puede confiar, ¿usted le permitiría llegar hasta su corazón?.- Preguntó el mago rompiendo el silencio.
La chica lo miró entre asustada y sorprendida. ¿Hasta donde quería llegar Lethar Malfoy con aquella pregunta?.
- Eso no va a pasar.- Contestó ella con frialdad.
Lethar asintió con la cabeza pero no pareció muy convencido.
- Talvez las cosas sean diferentes en el futuro.
- Yo no lo creo Señor Malfoy.- dijo Hermione tratando de mostrar seguridad.
El mago sonrió ampliamente y dio una caballerosa reverencia.
- Me despido Señorita Granger, tengo que ver al Profesor Dumbledore y me parece que este es el camino.
Hermione apenas pudo moverse para la despedida. Se encontraba totalmente desconcertada. Le parecía inaudito tanto atrevimiento del Malfoy y, sobre todo, en sus exageradas declaraciones sobre una 'atracción' por parte de Draco Malfoy. Era como si dijeran que la luna verdaderamente es de queso o que en las islas del pacifico cae la nieve.
Lethar se separó de ella en silencio pero no sin antes guiñarle como símbolo de picardía. Hermione apretaba muy fuerte sus papeles contra el pecho mientras pensaba en todo lo que había dicho aquel mago.
Aquella conversación le había exaltado más de lo normal y lo peor de todo es que en ese instante tenía un deseo totalmente desquiciante. De alguna manera u otra, deseaba encontrarse con Draco Malfoy en ese mismo momento.
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El viento soplaba con cierta intensidad. La presencia del otoño estaba latente en el extenso patio de Hogwarts. Varios de los estudiantes, ataviados con guantes y bufandas, se dirigían con entusiasmo hacia el campo de quidditch, donde se llevaría a cabo el juego de Gryffindor contra Hufflepuff.
En una sección se visualizaban los banderines con los colores de las dos casas, se escuchaban las porras para sus respectivos equipos y los aplausos animados de los estudiantes.
Harry y Ron sonreían nerviosos ante el publico femenino que les mandaban besos con la mano. Ginny observaba la escena con el ceño fruncido, no le era muy grato que el ojiverde tuviera tantas admiradoras en los últimos meses.
El semblante de Harry denotaba vergüenza pero a su vez preocupación, un sentimiento que no podía ocultar tan fácilmente a su mejor amigo: Ron Weasley.
La curiosidad embargó al pelirrojo, quien no se hizo esperar para preguntar.
- ¿Qué es lo que sucede Harry?.
Harry volteó a mirar a Ron y trató de sonreír sin éxito.
- Hay algo que le preocupa a Hermione.-dijo con cierta seriedad.
Ron frunció la nariz.
- ¿Por qué lo dices?.
- Ha estado con la mirada perdida casi toda la mañana, ni siquiera parece estar dándose cuenta de lo que esta haciendo.
- Exageras Harry, Hermione siempre se preocupa cuando los exámenes se aproximan.
- Creo que esto es algo diferente.
Ron le dio unas palmadas a Harry.
- Yo no veo la diferencia.
El moreno permaneció callado, era obvio que Ron no poseía el don de observación como él. Era inútil hacerle ver que su mejor amiga estaba pasando por alguna crisis y, lo peor, es que no sabia de que se trataba para ayudarla.
El silbato de la Profesora Hooch los hizo reaccionar, dando aviso al comienzo del juego. Los Gryffindor eran los que vitoreaban con más animo sin importarles los abucheos de las serpientes.
Blaise Zabini, Charles Meredick y Zoe May lanzaban letreros de humo verde con textos nada consoladores para el equipo de los Leones. Draco Malfoy observaba todo sin ninguna diversión reflejada en su rostro.
Draco, como capitán del equipo de quidditch, debía estar atento a todas las posibles jugadas de ambos equipos pero su mente estaba bastante alejado del campo. El rubio buscaba con cierta ansiedad entre el publico el rostro de una muchacha castaña.
El corazón del Prefecto latía apresuradamente mientras sus ojos grises revisaban con insistencia cada figura estudiantil. Era inaudito pero no podía evitar mordisquearse el labio con el solo hecho de recordar el beso que había robado a Hermione Granger días antes.
Las palabras de Irina Sands le resonaban en la cabeza. ¿Por qué ella tenia que inmiscuirse en sus asuntos?. El hecho de que ella anteriormente fuera su tutora no quería decir que ahora podía aconsejarle en su vida.
Sencillamente él no podía cambiar, ni deseaba hacerlo. Tenia su ideología y no creía en el destino ni en el amor ni en nada que se le pareciera. Era absurdo pensar en que él podía enamorarse y modificar el rumbo de su destino.
Sin embargo, sentía una extraña emoción en el pecho cuando pensaba en la posibilidad de tomar la mano de Granger o de volver a sentirla entre sus brazos, aunque en esta ocasión sin forcejeos.
No podía explicar lo que estaba sintiendo pero era extravagante y confuso, al mismo tiempo. Se trataban de emociones desconocidas pero que le provocaban chispas en la mirada. Sus delgados labios sonreían con solo imaginar una sonrisa de la joven Gryffindor dirigida hacia él.
- ¡ESTUPIDO!
Draco dio un respingo. La voz de Zabini le había hecho reaccionar y tuvo la oportunidad de ocultar su nerviosismo antes de que este se diera cuenta.
- ¿Viste lo que hizo el idiota de Ryan?. ¡El muy cretino dejó escapar la snitch!. Potter casi la atrapa y no ha transcurrido ni una hora de partido.- dijo el moreno con los ánimos encendidos.
Draco frunció el ceño. Obviamente no entendía ni una ápice de lo que estaba hablando su amigo.
- ¡Vamos Malfoy, no me digas que no lo viste!.
- Claro que es un idiota.- dijo Draco alzando una ceja pero sintiéndose torpe dentro de si.
Blaise apretó los puños mientras seguía atento al juego. Draco revoloteó su mirada unos segundos en el campo y volvió a su tarea de buscar a Hermione.
No la encontraba. Ella tenia que estar en las gradas, sabia que no se perdería un juego de los de su Casa, sobre todo cuando sus mejores amigos estaban jugando... pero ¿dónde estaba?. Sin meditarlo siquiera, Draco se levantó de su asiento, bajo la mirada extrañada de sus compañeros.
- ¡Hey!. ¿a dónde vas Malfoy?.- Fue la pregunta de Zabini.
- No te importa.- Contestó Draco con una sonrisa maliciosa.
Parkinson y May se susurraron entre si pero la mirada del prefecto las calló. Los ojos grises del muchacho relampaguearon enojados. Goyle y Crabble se miraron entre ellos pero nadie dijo nada. Únicamente Zabini parecía entender la actitud de su amigo de la infancia.
El rubio fue bajando las escaleras de las gradas con dirección al Colegio. Ya no le interesaba si ganaba Potter o no. Lo que quería hacer era ver a Hermione, hablar con ella. Buscar en sus ojos color miel la respuesta del porque su corazón palpitaba más rápido cuando la veía o porque su cuerpo temblaba ansioso por sentir su respiración en el rostro.
Sin embargo, pese al animo descontrolado, se detuvo. Sus ojos recorrieron a los alrededores y un escalofríos le cubrió.
- ¡¿Qué demonios estoy haciendo?!.- Exclamó Draco con molestia.
Sus puños se apretaron con fuerza y sus labios dibujaron una horrible mueca. Se sentía impotente y estúpido. Ya no deseaba ver únicamente a Hermione, deseaba besarla y sentir que ella le correspondía. Se estaba volviendo loco y las palabras de Irina Sands le golpeaban como miles de martillos en la cabeza.
¿Podía él enamorarse y ser correspondido?. ¿Podría conquistar el corazón de la bruja más inteligente de Hogwarts?. Sus dedos pálidos se hundieron en su cabello rubio mientras trataba de respirar profundamente y de nuevo se dirigió al campo de juego.
- Definitivamente estoy loco.- dijo en voz baja.- ¿En que estabas pensando Malfoy?.
La respuesta no surgió de su mente para contestar a la pregunta sino que todos sus sentidos se detuvieron bruscamente. Por un momento el oxigeno no circuló por sus pulmones, de su garganta no pudo emitir ningún sonido y todo su cuerpo se negó a moverse.
Justamente en ese instante Hermione Granger se encontraba al pie de la escalera de las gradas de la Casa de Gryffindor.
¿Qué podían decir ambos muchachos?. ¿Hola?. ¿Un hola estaría bien?. No, por supuesto que no. Entre estudiantes de Gryffindor y Slytherin no podía haber un simple hola, tenia que haber algo más como insultos, burlas y toda esa clases de cosas que lastiman.
Su trabajo era herirla, hacerla llorar, aprovechar el momento en que todos estaban en la parte superior y no los veían. Inclusive podía besarla y nadie se daría cuenta... todo podría ser tan rápido...
"Efectivamente... podía besarla..."
Hermione estaba sorprendida, no esperaba encontrarse a Draco en ese momento. De hecho, ella se encontraba viendo el juego o algo parecido pero no podía concentrarse, se supone que iría a la Sala Común a descansar y, posteriormente, pedirle disculpas a sus amigos por perderse del juego.
Ahora ella se encontraba ahí, a solas con el muchacho que no la dejaba en paz en sus pensamientos. Todos estaban arriba, nadie los vería... si ellos hablaban... nadie sabría.
- ¿Estabas mirando el juego?.
Hermione dio un respingo. No esperaba que Draco hablara, no de esa manera. Simplemente no pudo contestar, únicamente acertó a entreabrir sus labios. Draco, por su parte, estaba temblando. ¿cómo se había atrevido a preguntar aquella cosa?. Tenia que ser un retrasado mental como para hacer una pregunta así. ¿Dónde estaba el orgullo Malfoy?.
Sin embargo, pasó lo que nunca esperó que pasara.
- Si... estaba mirándolo.- Contestó Hermione mientras terminaba de bajar el escalón.
Draco estuvo a punto de decir: "¿Estabas ahí?. Porque no te vi por mas que te busqué con la mirada" pero obviamente no iba a decirlo.
- Supongo que no pudiste soportar todas las atrocidades que está haciendo el equipo de Gryffindor, ¿verdad?.- dijo Draco con una sonrisa burlona.
Hermione frunció el ceño. ¿En que estaba pensando?. ¿Creyó que Malfoy le diría algo amable?. Con toda la dignidad posible, levantó el rostro y caminó en dirección a él pero no para decirle algo sino para irse hacia la escuela.
Justo cuando pasó a lado de Draco, la tomo de un brazo y la atrajo hacia sí. Hermione iba a replicar pero el chico no la dejó puesto que sus labios comenzaron a acariciar los suyos con desesperación.
La prefecta, por unos momentos, comenzó a empujarlo para evitar que este continuara besándola pero sus besos estaban embriagándola, la estaban haciendo perder completamente la razón. Draco se había apoderado por completo de ella.
Las manos pálidas del chico la tomaban con fuerza de la cintura mientras sus delgados labios saboreaban los suyos. Draco estaba completamente fuera de si, su corazón estaba desbordante de pasión y lo podía saber con el solo hecho de escuchar los latidos de su corazón.
Hermione cerró los ojos y se entregó a la deliciosa caricia. El chico estaba fuertemente complacido al ver que su 'victima' había sucumbido, que ahora ella estaba correspondiéndole, aunque no con la intensidad con que él lo hacía. Los besos de Hermione iban fuera de ritmo porque estos eran más suaves y pausados.
De pronto, unos gritos de estudiantes los asustaron y se separaron inmediatamente. Sus rostros se voltearon para no mirarse el uno al otro mientras trataban de investigar a que se debían esos gritos.
El partido de quidditch había terminado. Gryffindor había atrapado la Snitch Dorada.
Hermione no esperó a que Draco dijera una sola palabra, sus ojos miel estaba humedecidos por la vergüenza y la confusión. Como pudo, volvió a subir a la grada de su Casa. Draco apenas pudo moverse pero sabía que tenia que volver a encontrarse con los suyos para no levantar ninguna sospecha.
Estuvo a punto de caminar cuando visualizó a una figura que no esperaba encontrar. Su tío Lethar Malfoy estaba justamente al frente.
- ¡Hola!. – Fue el saludo del mago del Ministerio.
Draco se sintió un poco desconcertado. ¿Qué hacia Lethar en Hogwarts?. ¿Habría visto algo?.
- Tío Lethar.- dijo Draco con una reverencia tratando de ocultar su nerviosismo.
- Siempre tan ceremonial muchacho.- El mago le dio unas palmadas en la espalda y comenzó a guiarlo de camino a Hogwarts. Draco frunció el ceño.
- ¿Qué hace usted en Hogwarts?.- Preguntó sin rodeos.
- Vine por unos asuntos del Ministerio Americano, ya sabes, negocios con Dumbledore.
- No esperaba volver a verlo.
- Seguro que no pero ya ves que es todo lo contrario.
- ¿Estará mucho tiempo por aquí?.
- ¿En Reino Unido?. Solo hasta que se terminen unas negociaciones escolares entre el Colegio de Hechiceros de Salem y el de Hogwarts.
Draco desvió un poco la mirada. En aquel instante le vino el recuerdo de Granger. Apenas si podía creer que minutos antes la había besado igual que lo había hecho noches atrás.
- Te has sonrojado.- dijo Lethar mirándolo de reojo mientras ambos se dirigían al Colegio.
Draco dio un respingo. En seguida su mirada se tornó más fría.
- No es nada malo sonrojarse cuando se piensa en la persona que nos gusta.- Lethar sonrió satisfecho de ver el semblante de Draco.
- No se de que habla.- dijo el chico.
- Estabas pensando en Hermione Granger.
- ¡Shh!.
El muchacho se colocó un dedo índice en los labios.
- ¿Ha perdido la razón?. ¿Por qué me dice esas cosas delante de toda esta gente?.
Lethar miró por encima de su hombro mientras se acomodaba su capa.
- ¿Te refieres a estos estudiantes entusiasmados que solo tienen su atención al equipo ganador y que ni siquiera están escuchando?.
- Siempre hay alguien que escucha.- dijo Draco con cierto mal humor.
- Eso es cierto.- El rostro del mago se tornó serio.
Draco suspiró. Tenía una mezcla de sentimientos que le estaban ahogando y la presencia de su tío no le ayudaba, prefería estar solo para poder asimilar lo que había pasado con Granger. Era vanidoso por naturaleza pero... ¿Granger le había correspondido o fue su imaginación?. No quería hacerse ilusiones por algo así.
- No tengas miedo Draco.- dijo Lethar en voz baja y cuidando que solo el chico lo escuchara.- Tu padre no puede hacer nada para impedirlo. Si eso es lo que quieres, entonces hazlo.
- ¡Draco!.- Una voz se escuchó a lo lejos, impidiendo que él diera una respuesta.
Ambos rubios se detuvieron y dieron la vuelta para mirar quien había hablado. Blaise y Pansy se iban haciendo camino entre la aglomeración de estudiantes.
- ¿Dónde has estado?.- Preguntó Pansy con cierta agitación.
- Blaise, Pansy. Les presentó a mi tío: Lethar Malfoy.- dijo Draco haciendo caso omiso a la pregunta de la chica.
Los ojos verdes de la bruja se abrieron sorprendida. Blaise reaccionó más rápido y con todo lo propio de un mago de su categoría, hizo una reverencia al pariente de Draco. Lethar contestó el saludo de la misma forma.
- No sabia que era usted pariente de Draco.- dijo Pansy con una de sus maravillosas sonrisas.- Es un placer.
Lethar sonrió aunque fingidamente.
- Ahora si nos disculpan.- dijo Draco con seriedad y caminando de nueva cuenta. Lethar le siguió el paso.
- ¿Qué significó eso?.- Preguntó Lethar sin mirar a su sobrino.
- No significó nada, solo que no quiero hablar con nadie.
- Aquella chica, ¿no es Pansy Parkinson?. Al muchacho lo reconocí, es un Zabini. ¿no es cierto?.
- Si.
- Debes sentirte muy solo, no parecen unos compañeros muy amigables.
- Son mis mejores amigos.- dijo Draco queriendo hacerle ver que no era nada de lo que él se estaba imaginando. Él no se sentía solo, ni necesitaba más amigos, ni tampoco deseaba el amor. ¡Solo quería que lo dejaran solo!.
Lethar se detuvo y Draco hizo lo mismo. Ambos magos permanecieron callados, los ojos verde-miel de Lethar recorrieron el rostro serio del prefecto de Slytherin. En el corazón sentía un grande pesar por la amargura de su sobrino. Justamente el chico se comportaba como alguna vez lo hizo y no quería que cometiera los mismos errores que él. Draco, por su parte, trataba de comprender la actitud del hermano menor de su padre, de aquel hombre que alguna vez apreció con todas sus fuerzas y que le inspiraba confianza y respeto.
Había una enorme brecha entre ambos Malfoy. Una brecha que contenía el orgullo, la frialdad, la ira. No había sido un problema entre los dos, había sido algo entre Lucius y Lethar pero eso estaba separándolos cada vez que se veían.
Los estudiantes caminaban a sus lados y algunos se preguntaban que hacia Draco con aquel hombre que tenia tanto parecido a él pero ninguno parecía notarlo. El silencio se prolongó e hizo que las palabras fueran más difíciles de pronunciar.
¿Cómo podía decirle Draco a Lethar que no deseaba volver a hablar con él?. No solo era porque había dado su palabra a su padre de que no lo volvería a hacer sino que cada vez que hablaban las cosas se tornaban más confusas. Lethar insistía demasiado en Hermione Granger y él no quería pensar en ella. Por algún momento solo deseaba que las cosas fueran un error y pensar que él estaba pasando por algún trance que lo estaba llevando a la locura.
Lethar reaccionó y con una débil sonrisa se despidió de su sobrino. Entendió sin palabras que el muchacho estaba confundido y que deseaba estar solo. Recordó que así se sentía exactamente a su edad y que, pronto, habría un momento de rebelión. Talvez no era el momento adecuado para Draco decirle lo que pensaba. En algún otro día lo platicarían.
Lucius Malfoy había hecho un excelente trabajo. Draco era un muchacho con serios problemas para expresar sus sentimientos. Podía comprenderlo, él mismo había sido así cuando más joven. Había perdido tantas cosas por la falta de valentía, por eso se había decidido por impulsar al joven Malfoy en elegir el modo de vida que más le gustara. No permitiría que Lucius le arruinara la existencia a su sobrino. Draco era el único pariente por el cual se preocupaba, porque sabia que en el fondo, el muchacho era otro.
Lethar no se dio cuenta que sus pasos le habían dirigido hacia el jardín de la Profesora Sprout y de pronto se vio admirando las diferentes clases de flores que crecían ahí.
En eso algo gris le hizo voltear a mirar a su costado. El mago sonrió al darse cuenta de la presencia de un gato con hermoso pelaje gris. El animal veía al rubio con el semblante sereno y eso le causo gracia al hombre.
- ¡Júpiter!. Júpiter, ¿dónde estás?.
Una voz femenina se escuchó a unos pasos de ahí. El gato no se movió al llamado de su dueña sino que comenzó a lamerse una pata.
- ¡Oh Júpiter, gato desobediente!. ¿No escuchabas mi llamado?.- dijo Irina Sands cuando surgió entre unas paredes con enredaderas y vio a su mascota.- Es hora de cenar.
El gato maulló e Irina se inclinó para tomarlo pero una presencia cerca le hizo detenerse. Sintió como alguna especie de frío y por alguna razón, no quiso voltear rápidamente a ver. De pronto, la figura comenzó a moverse hacia ella e Irina levantó su mirada hasta encontrarse con unos ojos verde-miel.
Las piernas de la Profesora, la traicionaron y estuvo a punto de caer al suelo sino fuera porque Lethar reaccionó con rapidez y la tomó en sus brazos.
Lethar estaba confundido, emocionado y a la vez desesperado. Frente a él, entre sus brazos, se encontraba la mujer que él había amado intensamente. A la bruja que él tanto buscó en mucho tiempo. El amor de su vida.
Irina Sands.
Su Irina.
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Wah!, Final del capitulo. Como siempre, espero sus comentarios al respecto... y por favor... snif no me maten si el capitulo estuvo demasiado malo.
Bien, pues entonces nos vemos en el capitulo 22 y en la continuación de DRACONIS.
Jaina
14/Noviembre/2004
p.d. Mi cumpleaños se acerca... yujuuu! (solo 4 días más)
