Capitulo 21:Mi final feliz

Hades no paraba de dar vueltas. Había planeado meticulosamente con Hécate cómo iban a desarrollar el plan. La primera parte tenía que llevarla a cabo él, tenía que hacer que Perséfone comiese la granada del Inframundo. Estaba todo muy bien pensado, no podía fallar, pero no podía evitar pensar lo que días atrás le habían dicho las parcas sobre lo que ocurriría si se coronaba rey del Olimpo.

Sin casi saber cómo fue caminando y llegó hasta donde ellas estaban. Sabía que no le darían más información de la que le habían dado, pero... ¿Y si se equivocaban? Ellas siempre contaban lo que querían contar, prueba de ello era su no tan lejana derrota en el incidente titán.

Se asomó, pero las arpías no estaban allí. Miró por toda la estancia y vió algo que le sorprendió: en medio de una mesa se encontraba el ojo que compartían y con el que se podía ver el futuro...

Se acercó sigilosamente ¿Cómo habían podido ser tan estúpidas de haber olvidado algo tan importante allí? Cogió el ojo con sus manos, y éste comenzó a flotar y a mostrarle imágenes.

Se veía a si mismo en el valle de las granadas dándole una granada a Perséfone. Ésta confiada dió un gran mordisco, y tras morder varias veces la fruta un resplandor inundó la habitación. Cuando el resplandor finalizó, se vió a si mismo recogiendo a la muchacha del suelo. Su mirada denotaba preocupación, el Hades de la imagen no estaba seguro al cien por cien de que Perséfone se encontrase bien, se la llevó a su habitación y la tendió en la cama, tras darle un beso en la frente.

Lo siguiente que se vió en el ojo de las parcas era una estancia a oscuras. Perséfone despertaba tras haber comido la granada que la encadenaría al Inframundo para siempre. La joven estaba confusa, no sabía muy bien como había llegado hasta allí. Tenía la sensación de llevar días durmiendo. Observó que llevaba un vestido de color negro en lugar de su habitual vestido blanco.

Al salir de la habitación Perséfone se encontró con Hypnos, que custodiaba la habitación.

-Hypnos...¿qué ha pasado?¿Dónde esta Hades?.-

-El señor está resolviendo unos asuntos en el Olimpo, dijo que volvería pronto. - Fue la respuesta del dios de ojos dorados.

-Lo esperaré en la sala del trono.- Respondió la joven, que fue seguida por Hypnos.

Al llegar a la sala del trono no pudo evitar preguntarle al dios del sueño:- ¿Qué es lo que ha pasado?.-

-En cuanto Hades venga te explicará todo.- Respondió el espectro con su aire imperturbable.

Lo siguiente que se vió fue a si mismo entrando en la sala del trono, tenía un aura de color azul, y vio una amplia sonrisa al ver a Perséfone, mezclada con una mirada de miedo. Hades se alegraba de ver a Seph despierta y bien, pero tenía que explicarle lo que habia pasado, y temía su reacción.

Tras abandonar Hypnos la sala, Hades le explicó que había vencido a los dioses y que ahora era el dueño de todo. Perséfone llevaba varios días dormida, y en esos días había cambiado la reorganización del cosmos.

El dios de los muertos sujetaba las manos de Seph:- Seis meses es el límite que tienes para estar fuera del Inframundo sin morir, pero empezarás a encontrarte mal mucho antes. De momento hasta que te recuperes del todo sería mejor que no salieses de aqui, yo estaré siempre que pueda aquí contigo.-

Perséfone rompió el agarre. Las lágrimas se acumulaban en sus mejillas:- ¿Cómo has podido?¿Me traicionas y encima me conviertes en tu prisionera?.-

-Seph no eres mi prisionera... puedes moverte libremente por todo el Inframundo, todo esto es tuyo... el mundo es tuyo... quiero que seas mi reina.-

La joven se fué entre lágrimas de la sala del trono, dejando a un abatido Hades, que ni siquiera se atrevió a salir tras ella.

-Hypnos.-Llamó, y el dios de ojos dorados apareció.- Vigila que Perséfone no salga del Inframundo. Todavía está muy débil y no quiero que le pase nada.-

-Si mi señor.-

-Y por favor... que no te vea...-

Hades tragó saliva ante lo que acababa de ver en el ojo de las parcas. Se sentía un miserable por la escena que acababa de presenciar. La reacción de Seph le había dolido más que cien puñaladas. Continuó observando.

La imagen cambió y se vió a si mismo en el salón del trono del Inframundo. Estaba con Pena y Pánico, y por lo que escuchaba parecía que estaban organizando el mundo marino. De repente se vió entrar a Seph. Sus ojos se veían enrojecidos de llorar, y en su mirada no se veía odio, sino tristeza y decepción. Se dirigió a la escalera sin decir nada y desapareció de su vista.

-Continuaremos con esto más tarde.- Dijo el señor de los muertos, y subió tras la joven. Vió la puerta de la habitación contigua a la suya abierta, y dentro estaba Seph organizando unas cosas.

-¿Significa eso que te quedarás?.- Hades se había acercado dulcemente a la joven rubia y la abrazaba por detrás. Seph bajó la mirada sin deshacerse de su agarre y respondió:-No tengo elección.-

-Entiendo que estés enfadada por no haberte hecho participe de mi plan, pero quiero que sepas, que todo lo que hemos vivido desde que nos conocemos ha sido de verdad,lo que siento por ti es de verdad.-

Perséfone estaba rigida, cerró los ojos y dos lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.

-Me has estado utilizando todo este tiempo...-

- Perséfone yo... te quiero. No era mentira, todo era de verdad, de hecho ahora que eres inmortal quiero que nos casemos y seas mi reina.-

Los ojos de la muchacha se abrieron como platos al escuchar aquella confesión de amor. Se dió la vuelta y miró a Hades, que le ofreció una melancólica sonrisa.

-Te quiero. Desde la primera vez que te vi.- Dijo el dios.

-Márchate Hades. Por favor.Déjame sola.- No hacía falta ser un genio para ver que Perséfone se acababa de romper por dentro.

Y Hades salió de la habitación que de ahora en adelante sería de Perséfone, para ir a su solitaria habitación.

El ojo de las parcas se envolvió de neblina. Hades sin darse cuenta tenía una mano en su pecho, no podía olvidar esa mirada de Seph. La conocía, sabía que en su mirada había amor a pesar de todo, no había enfado, sino tristeza y dolor, y eso se le hacía insoportable. ¿Cómo iba a soportar ver Seph así todos los días?

Nuevas imágenes aparecían en el ojo de las parcas:

Perséfone se encontraba sentada en la terraza que daba a Tebas. Se la veía tranquila, observando el paisaje y lo que hacían sus gentes sin ser vista, cuando Hades irrumpió en la escena. Se sentó junto a Perséfone, que se volvió hacia él.

-Tengo que hablar contigo.- Dijo el dios.

-Te escucho.- Dijo ella.

Él acarició su mejilla.-Nos casaremos mañana en mi templo.-

El semblante lleno de paz de la joven cambió, se la veía perturbada.

-¿Porqué quieres casarte conmigo Hades? Llevo dos semanas durmiendo en otra habitación, todo ha cambiado. Eres el rey del cosmos, conseguiste de mi lo que necesitabas para engañar a los dioses y conquistar el Olimpo, puedes conseguir una esposa que te adule y te dé lo que necesitas.-

Los ojos de Perséfone miraban a los de Hades, pero en ellos no había enfado... ¿ era súplica?¿miedo de que realmente él hiciese lo que ella acababa de decirle?

¿ quería escuchar que él la quería a ella?

-Porque te quiero Seph. Sólo a ti.¿Qué es lo que según tú necesito?-

La joven de cabellos rubios bajó la mirada.

-Bueno ya sabes... lo que necesitáis todos los hombres. Lo que desde que paso todo esto yo no te doy-

-¿Crees que lo que necesito es sexo?Me da igual que no me des sexo. No te voy a mentir, me encantaría, pero... no voy a renunciar a ti por eso. Sólo... solo quiero que todo vuelva a ser como antes. Que duermas abrazada a mi, que me sonrías... que me des la mano... te hecho de menos. No puedo soportar que estes enfadada conmigo.- y Hades cogió con suavidad el rostro de la joven, que tenía sus grandes ojos azules muy abiertos, y de nuevo las lágrimas comenzaron a caer. El dios comenzó a besar las lágrimas de sus mejillas, y finalmente, al ver que Seph no oponía resistencia, besó los labios de ella.

Ella al principio se quedó quieta, pero después le devolvió el beso. Tras unos segundos Perséfone se separó de él, poniendo sus manos en el pecho de Hades para frenarlo.-Ojalá estuviese enfadada.-Dijo ella llena de dolor.

Se iba a levantar y marcharse, pero el dios de pelo de fuego la sujetó, y la abrazó. Perséfone no pudo evitar romper a llorar abrazada a él.

-Te daré todo el tiempo que necesites para perdonarme Seph.-

La imagen se alejó y el ojo volvió a verse borroso. -Así que ese debe ser el futuro del que me hablaron las parcas en el que la convierto en mi esposa.- Murmuró Hades para si mismo. Quizás a pesar del dolor provocado las cosas terminaban bien para los dos. Ella no parecía odiarle y eso ya era un paso. Aunque odiaba verla llorar, y mucho más odiaba ser él el responsable.

Una nueva imagen comenzó a verse clara:

Meg y Perséfone discutían en una de las estancias del Inframundo. Ya debían estar casados porqué Perséfone tenía un aura morada de diosa.

-Aunque llegase al tártaro donde están encerrados los dioses, están custodiados, no puedo liberarlos.- Decía Perséfone.

-¡Hércules está allí encerrado también!¡Tienes que ayudarme!.-

-No puedo. Pero puedo hacer que Hades te deje ir a verlo, si se lo pido yo lo hará. Incluso si renunciase a sus poderes puede que Hades lo liberase y pudieseis volver a casa.-

-¿Te estás escuchando? No quiero la caridad de Hades, quiero acabar con él.- Respondió Meg.-

-¿Qué crees que pasaría si liberamos a los dioses?.- Preguntó Perséfone a su hermana.

-Que todo se reestablecería y encerrarían a Hades en el tártaro, o mejor aún,se lo darían de comer a un cracken.-

La rubia se quedó en silencio.

-No me lo puedo creer.- Dijo la mujer de ojos violetas observando el rostro dubitativo de su hermana.- Tú le quieres.-

-Yo... no quiero que le hagan daño. Eso es todo.- Respondió Perséfone con la mirada gacha. No se atrevía a mirar a su hermana tras esa confesión.

-A mi no me engañas, tu le quieres,¿¡Pero cómo puedes quererlo?!.-

-Yo...¡No lo sé!Sería mucho más fácil para mi si fuese el dios despiadado y malvado que todos creéis. Pero conmigo es amable, es atento... Podría vivir en el Olimpo y sigue en el Inframundo la mayor parte del tiempo porqué estoy yo. Duerme todos los días en el Inframundo, siendo que yo ni siquiera duermo con él, porque sabe que estoy en la habitación de al lado. Me pide perdón todos los días,y a pesar de que intento ignorarlo y que me deje tranquila siempre que puede está junto a mi.-

-¡Eso es patético!¡ Te has enamorado del enemigo!¡Y eso nos ha metido en este lío!- Respondió Meg furiosa.

-¿Y crees que no me odio por ello?¿Crees que no me odio por soñar con él por las noches?¿Por desear que entré en mi habitación por la noche y me lleve en brazos a su cama?Me odio a mi misma pero no puedo evitar lo que siento.-

-¿Y qué piensas hacer?.-

-Estoy segura de que él tampoco es feliz asi. Si pudiese hablar, con él, convencerle de hacer un trato con Zeus, y liberar a los dioses a cambio de permanecer en el Inframundo... una especie de rendición.Sé que Hades me escucharía-

-No puedes pensar con claridad debido a tus sentimientos Per,tendré que actuar yo por ti-

La imagen volvió a difuminarse. A pesar de escuchar que Seph le seguía queriendo a pesar de todo ,no pudo evitar sentirse el ser más despreciable del universo. Ella no se merecía ni una gota del dolor que estaba viendo iba a provocar en ella. Y desde luego él no se merecía un amor tan profundo y leal como el que ella sentía por él.

La imagen se volvió nítida de nuevo:

Perséfone corría tras su hermana:

-¡No lo hagas Meg!-

Hades reconoció el lugar. Era el tártaro. Las dos hermanas estaban corriendo por el tártaro. Seph perseguía a Meg , que llevaba una llave en su mano y el tridente de Poseidón en la otra. El cómo lo había conseguido era un misterio.

Llegaron a una celda, y Meg apuntó con el tridente a su hermana.

-No quiero hacerte daño Seph. Liberaré el cracken y sólo le ordenaré matar a Hades. Después podremos liberar a los dioses y a Hércules, y todo volverá a la normalidad.-

-No lo hagas Meg... encontraremos otra manera ,pero por favor no lo hagas.-

Se acercó un poco más a su hermana pero esta puso la punta del tridente en su cuello. Una lágrima resbaló por el rostro de Megara.

-No hay otra solución Per, tengo que hacerlo.-

La joven de ojos violetas abrió la celda, de la cual salió un sonido escalofriante.

-Imagino que no llamarás a Hades voluntariamente.- Dijo Meg mirando a su hermana.

-No lo hagas... si lo haces no te lo perdonaré nunca.-

Megara arrancó una pulsera de la muñeca de Seph, le dio la vuelta y llamó tres veces a Hades.

Hades observaba el ojo sin apenas moverse. Le hervía la sangre al ver a Meg apuntando a Perséfone con el tridente de Poseidón, y volvió a recordar lo que le dijeron las parcas:`` En todos los futuros en los que seas rey del Olimpo Perséfone morirá.´´

Se vió a si mismo apareciendo en el lugar, al mismo tiempo que el cracken salía de su jaula.

-Mátalo.- Dijo Megara.

Pero Perséfone cogió el tridente que la apuntaba y comenzó a forcejear con su hermana.

-¡Mátalo!.-

-¡No lo mates!.-

-¡Si!-

-¡No!.-

El cracken estaba confundido, se movía nervioso por el lugar. En el forcejeo el tridente cayó, y Perséfone le dió una patada antes de que Megara lo alcancase, cayendo en un risco. Hades corrió hacia el tridente, pero el cracken al no ver a nadie con el tridente comenzó a correr hacia Hades.

Cuando iba a darle un zarpazo Perséfone se puso en medio.-¡Noooo!.-

Cuando Hades consiguió recuperar el tridente vió a Perséfone en el suelo llena de sangre, antes de que el cracken volviese a atacarla de nuevo lo apuntó con el tridente y lo mandó de vuelta a su celda.

Megara y Hades se acercaron corriendo a la vez hacia la joven.

Meg lloraba.-¡Per despìerta!¿Porqué has tenido que hacer esa estupidez?.-

Las lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Hades cuando comprobó que no tenía pulso y que el cracken la había matado. No podía devolver su alma a su cuerpo, lo sabía, y no había nada que pudiese hacer para salvarla. Al darle de comer la granada de los muertos la había condenado.

Cogió entre lágrimas el cuerpo sin vida de la diosa, y el grito de dolor que dió se escuchó hasta en la tierra.

La imagen se volvio borrosa, y el ojo de las parcas volvió a la mesa, volviendose a convertir en un ojo corriente.

Hades apenas podía respirar después de lo que había visto. Sabía que no se podía devolver el alma a un cuerpo que había comido la granada de los muertos. Se alejó de la estancia antes de que llegasen las parcas, ya había visto suficiente.

Sentado en su trono no podía parar de darle vueltas a la cabeza. En realidad todo lo había estropeado Megara, había sido la responsable directa de la muerte de Seph, no él. Si tenía controlados todos los elementos, incluído Meg, podía conseguirlo. El plan que había establecido con Hécate era perfecto, sabía que podía conseguirlo. Sólo tenía que proteger a Perséfone. Ella le seguiría amando después de todo.

Pero cuando llegó el momento de darle la granada a Seph no pudo hacerlo. Las imágenes de ella muriendo para salvarle del cracken volvieron a su cabeza. Las lágrimas, el dolor, el estar separados... el amor que ella sentía a pesar de haberla traicionado. No podía hacerlo. No quería hacerlo, y apartó de su mano el fruto antes de que le diese un mordisco.

Las parcas vieron desde su ojo en directo como Hades evitaba que Perséfone comiese la granada del Inframundo, y con ello perdía su posibilidad de conquistar el Olimpo para siempre. Las tres se echaron a reir. Habían dejado el ojo a posta para que Hades lo encontrase y viese el terrible destino que le esperaría a Perséfone si se convertía en dios supremo.

-Acabamos de asegurar la existencia de Macaria.- Dijo Láquesis.

-Y la nuestra propia.- Añadió Átropos entre risas.

-Dentro de 16 años tendrá lugar la guerra definitiva, esto son solo preliminares.- Dijo Cloto.

Y las tres arpías rompieron a reir.

Hola! Aqui está el capítulo que pediais sobre el futuro alternativo en el que Perséfone muere. La verdad que me hubiese gustado explayarme más, porque yo creo que ésto daría para un minific, pero sino me quedaba el capítulo demasiado largo. La verdad tenía muchas ideas sobre Perséfone luchando contra sus sentimientos y Hades intentando sin descanso que la perdonase e intentando protegerla del futuro que le habían augurado las parcas. Hades sabiendo que Megara venía a ver a Perséfone y permitiéndolo para que ésta no sufriera, Perséfone pidiéndole que dejase a Meg ver a Hércules...( de ahí vendría que Meg hubiese podido acceder al tridente y robarlo).

Por cierto creo que queda claro, pero este capítulo se encuadra cuando Hades y Hécate hacen un pacto para conquistar el Olimpo. Cuando Perséfone está a apunto de morder la granada, Hades lo impide y Hécate lo traiciona.

Y por cierto, la canción de Avril Lavigne de my happy ending, si la escuchais traducida al español, me recuerda a este capítulo, a lo que sentiría Perséfone hacia Hades. Si escucháis traducida al español How you remind me de Nickelback sería más el como se sentiría Hades. También hay otra canción, que se llama love me again, de john newman, que si la escucháis traducida al español sería de Hades pidiendo perdón a Perséfone.

En el primer fic recuerdo poner varias canciones traducidas al español con los protagonistas cantando, pero me enteré que podían reportarte un capítulo por cosas de los derechos de autor de las canciones y tal. Además en este caso, me gusta más leer el capítulo con las canciones que os he dicho de fondo, a modo de banda sonora.

Hablando de canciones, la canción de eurovisión de España no podía evitar al escucharla pensar en Hades y Perséfone, es lo que tiene que la canción sea taaaaan disney jajaja. Por si alguno no sois de españa y queréis escucharla, se llama tu canción, de amaia y alfred.

En el siguiente capítulo saldrán Macaria y Melinoe, que hace mucho que no escribo nada de ellas y las hecho de menos.