Los personajes son de Sthepanie Meyer, la historia es completamente mia.

Gracias a lupita-jely-C, yasmin-cullen, zujeyane, obmy, Ale7, janalez, Melania, Guest, Emma, Mystery Twihart, sus reviews son muy importantes para mi.

Nos leemos abajo!


Capítulo 20

Bella POV

Los tres días de campamento pasaron volando y entre risas, historias frente a una fogata, encontrar tesoros escondidos, jugar en el lago y dormir todos juntos mirando las estrellas, ambos equipos habíamos quedado empatados en el "Campamento de Alice" así que todos estaban felices. Los niños no habían querido separarse el día en que todos volvimos a la civilización –como le llamaba Jacob- así que todos harían una pijamada en la casa de Rose y Emmett, mientras tanto Jacob me había convencido de acompañarlo a un discoteca gay, si tan solo mis amigos supieran de sus gustos dejarían de tratarlo como si quisiera robarse a sus chicas.

Cada pareja se fue a su casa, Rose y Emmett se llevaron a los niños, Edward tenía que revisar unas cosas que tenía pendientes y nos dejó a Jacob y a mí en mi casa, mire por la ventana el cielo que empezaba a oscurecer, estos días habían sido maravillosos, eran como un sueño pero por alguna razón tenía un mal presentimiento, temía que todo esto terminara, era un miedo irracional e incontrolable que prefería ignorar, me repetía una y otra vez que nada iba a pasar, que todo estaría bien pero luego ese sentimiento volvía a molestarme de nuevo.

Jacob me distrajo con uno de sus comentarios divertidos cuando se dio cuenta de mi humor, me recordó las dos apuestas que habíamos hecho, le había prometido que el escogería mi ropa para ir al discoteca si ganaban los chicos el juego de encontrar tesoros y el me había prometido dejar que yo escogiera a su próxima cita si ganábamos el juego de beisbol, el miro su reloj y me empujo a mi habitación para que me bañara mientras el elegía algo "adecuado" entre mi ropa.

Salí del baño con una toalla alrededor de mi cuerpo, Jacob estaba acostado en mi cama con los brazos detrás de la cabeza y un pie sobre el otro, se veía muy cómodo y con una sonrisa divertida mientras señalaba con la barbilla un vestido negro que estaba junto a él, lo recordaba, era uno que él me había regalado hace un par de años en mi cumpleaños, jamás me lo había puesto y puse los ojos en blanco al ver que había encontrado la lencería a juego que también me había regalado.

- No pienso ponerme eso –le dije con firmeza mirándolo.

- Oh vamos Bella, ¡Me lo prometiste! –entrecerré los ojos ante el recuerdo y le di la espalda mientras me ponía esa estúpida ropa que debí haber tirado hace tiempo.

El sostén era negro de encaje sin tiras, las bragas a juego eran negras y también de encaje, eran sencillas pero gracias a Dios cubrían lo que debían cubrir cuando me las puse, mire mal a Jacob mientras me secaba el cabello.

- ¡Voy a escoger a alguien realmente feo para que sea tu cita! –lo amenace, pero el solo empezó a reírse- ¡Es enserio!

- Lo sé –y siguió con sus risas, puse mis manos en mi cintura mirándolo con ganas de asesinarlo- Ya, ya no me mires así, pero no sé porque te quejas, te vez bien.

- ¡Así no soy yo!

- ¡Deja de gritarme! Además podrás enseñárselas a tu muñequito –empezó a mover las cejas pícaramente y no pude evitar sonrojarme causando que el muy imbécil se riera de mí.

- No sé cómo te acepte esto en primer lugar –masculle señalando mi ropa interior- debería habértelas lanzado por la cara, o mejor aún, hacértelas comer.

- Si me gustaran las mujeres diría algo así como: "Claro nena, me las comería pero si las llevas puestas" –me sonroje hasta la raíz del cabello mientras él se reía a carcajadas, me acerque a la cama y tome una almohada para empezar a golpearlo.

- ¡Pervertido! ¡Deja de ver películas raras heterosexuales! –sus carcajadas se hacían cada vez más fuertes, tanto que al final se volvieron contagiosas y termine riéndome también.

- A propósito, yo conduciré hoy, ese auto tuyo está bien para los niños pero conmigo tendrás que ir con clase.

- No subiré en tu BMW señor abogado, ¡y mi auto no tiene nada malo! –le tire la almohada a la cabeza antes de caminar hacia el vestido y tomarlo, camine al espejo de cuerpo completo.

- No importa ya lo dije, así que… -Pero sus palabras murieron cuando la puerta de la habitación se abrió con fuerza hasta golpear la pared, Jacob y yo miramos a la vez quien había entrado tan precipitadamente.

Edward se encontraba en el marco de la puerta con las mejillas encendidas, se había bañado recientemente porque su cabello aún estaba un poco mojado y rizándose en las puntas, tenía puesta ropa limpia también, una camisa abotonada a la perfección y unos pantalones de vestir, pero lo que más me sorprendió fueron sus mejillas rojas y sus ojos verdes oscurecidos mientras me miraba fijamente, recordé que estaba casi desnuda y me cubrí con el vestido aunque no me cubría mucho que digamos.

- ¿No se supone que tenías que atender unos asuntos pendientes? –Pregunto Jacob con un tono travieso después de unos minutos de absoluto silencio.

Edward lo miro como si fuera la primera vez que se percataba de su presencia, su expresión de sorpresa y de shock fue en parte divertida mientras miraba de Jacob hacia mí, su miraba iba y venía una y otra vez de cada uno de nosotros hasta que apretó los puños.

- ¿Qué demonios haces tú aquí? –Gruño mirando con odio a Jacob, habíamos hablado durante el campamento sobre seguir torturando a Edward o si contarle sobre la sexualidad de Jake, al final y por decisión unánime habíamos quedado en jugar un poco más con él, era divertido verlo celoso y a una parte de mi le agradaba tanto el saber que podía provocar los celos de un hombre como Edward Masen que prefería seguir torturándolo.

- Pues como veras estaba disfrutando de la vista, y por si no lo sabes muñequito, yo vivo aquí. –Jacob Black no conocía el concepto de sutileza eso era seguro.

Edward mascullo un par de cosas antes de acercarse a mí, sus ojos desprendían fuego, puso una mano en mi cintura y otra en mi nuca antes de acercarme con fuerza a su cuerpo, me beso de una manera ruda y posesiva, la dulzura y el encanto se habían perdido, sentí que mis piernas temblaban y si no hubiera estado sujetándome juraría que caería al suelo, abrace su cintura mientras le devolvía el beso y él se separó, nos miramos a los ojos mientras jadeábamos buscando el tan preciado oxígeno, vi la satisfacción en su rostro y sonreí al saber que sus celos habían provocado ese beso.

- ¿Van a algún lado? –pregunto suavemente, su mano seguía en mi cintura acariciando mi piel expuesta y sentí como me sonrojaba, un escalofrío me recorrió por completo al sentir sus manos en mi piel, sabía lo que le costaba tratar de confiar en mí y se lo agradecía con todo mi corazón.

- Si, íbamos a tomar un par de copas.

- Esta bien –me dio un corto beso, solo un rose de labios que me dejo queriendo más- vine porque ya te extrañaba, y… y…

- ¿Paso algo? –le pregunte preocupada, eran muy pocas las veces en que Edward dudaba en hablar.

Edward apretó la mandíbula con fuerza y me miró fijamente.

- Alice está embarazada –murmuro enojado, Jacob se sentó en la cama mirándonos fijamente y luego empezó a reírse como un loco.

- ¿Grabaste la cara de ricitos de oro cuando se enteró verdad? –y siguió riéndose, las manos de Edward apretaron mi cintura mientras su rostro empezaba a sonrojase de furia.

- ¿Lo sabían?

- Si –le respondí, tome su rostro entre mis manos- Alice quería que todo fuera una sorpresa, nos prohibió decir algo sobre el asunto y nosotros respetamos su decisión.

- Pero…

- Déjalo Edward, ella ya es adulta y ama a Jasper, no tienes por qué enojarte. –Edward suspiro para tranquilizarse y asintió.

- Este bien es solo que… Es como mi hermanita y… yo… -me miro con una tímida sonrisa- te necesitaba para no ir y mata a Jasper.

- Sé que no lo harías –sonreí mirándolo- pero, ¿Qué paso con las cosas que tenías pendientes?

- Debo volver a casa y terminarlas.

- Aun así sigo viendo a tu novia casi desnuda –canturreo Jacob con ganas de seguir torturando a Edward, vi la duda nublar sus hermosos ojos verdes y me puse de puntitas para besarlo.

- Recuerda lo que te dije Edward, te amo y no voy a serte infiel… menos con este idiota sin remedio.

Edward asintió antes de apoyar su frente contra la mía, suspiro y su aliento golpeo mi rostro.

- Esta bien entonces me voy, aún tengo mucho trabajo que hacer… diviértete y cuídate mucho, dulzura –me beso de nuevo de esa manera arrolladora y posesiva.

- Cuídate mucho cariño, nos vemos –le respondí mientras caminaba hacia la puerta, se giró y me recorrió el cuerpo con los ojos antes de irse.

- Parece que tu muñequito tenía ganas de jugar a la casita contigo cuando te vio así –murmuro Jacob divertido, puse los ojos en blanco intentando ignorarlo, ya me vengaría luego de él pensé mientras me ponía el vestido que en algún momento había dejado caer en el suelo.

Era un corsé que se ceñía por completo a mi cuerpo y terminaba en una falda que me llegaba hasta los muslos, era un vestido que remarcaba todas las curvas que me había dejado el embarazo, era simple y hermoso, perfecto.

Jacob me paso unos tacones negros y altos, pero lo suficiente como para que pudiera manejarlos, saco un collar de su madre que era largo y tenía el adorno de una flor hecha en plata, venia en conjunto con unos aretes largos y unas pulseras, me ayudo a peinarme dejándome el cabello suelo, el maquillaje fue sutil resaltando mis ojos y al final no podía creer que la mujer que me devolvía la mirada en el espejo era yo.

- Aunque no me agrado la idea en un principio… Gracias.

- No hay de que –me sonrió mientras se acercaba para besar mi mejilla- sabes que te quiero, y que eres una de las cosas más importantes de mi vida.

- No soy una cosa Jake –intente reírme y el me abrazo, sabia lo duro que era para el ver algo de su madre, ella al igual que Benjamín había muerto de cáncer y había sido un golpe muy duro para todos, pero en especial para Jacob Black, el chico para el cual su madre era como el aire que respiraba.

- Eres como ella –murmuro contra mi cuello- siempre haces cosas buenas por mí.

- Eres mi mejor amigo Jacob Black, y tú también haces muchas cosas buenas por mi… Ahora anda a arreglarte y vayamos a ese discoteca, necesitas bailar un poco para volver a ser tú mismo -Se separó de mi con una amplia sonrisa antes de ir a su habitación.

Tres horas más tarde habíamos llegado a Seattle, la discoteca gay de la ciudad estaba abarrotado de gente, la música resonaba por el lugar, Jacob estaciono su BMW negro y nos bajamos del auto, estaba muy guapo con sus jeans negros que caían por su cintura y una camisa negra que marcaba todos sus trabajados músculos, entramos directamente porque Jacob conocía al hombre de seguridad y eso me recordó a la fiesta a la que fui con los chicos.

El lugar era un poco iluminado, en especial la pista de baile en donde mujeres y hombres bailaban con sus parejas, debía admitir que desde que conocía a Jacob me encantaba acompañarlo, en estos lugares se conocía gente maravillosa que bailaba muy bien, gente a la que no le importaba ni el color de piel ni el gusto ni siquiera la ropa. Jacob se encontró con un amigo que conocía y me presento, sonreí antes de ir a la barra, un camarero con un pantalón de vestir y un chaleco me atendió, me sonrió y antes de que le pidiera algo me dio un sexo en la playa, dijo que era más de mi estilo.

Junto a mi había un hombre tomando una cerveza, se giró hacia mí y nuestros ojos se encontraron, sus ojos eran de un gris tormenta, su cabello era negro y caía sobre su rostro dándole una apariencia peligrosa, era alto y se veía intimidante vestido solo de negro, su camisa tenia los primeros botones sueltos dejando ver un pecho musculoso, tenía una sonrisa de lado que era entre divertida y socarrona, un rostro fuerte y unos labios que se veían muy suaves, cuando me reconoció su sonrisa se hizo más amplia.

- Bella, no sabía que venias a este tipo de lugares.

- Ni yo –le sonreí de vuelta- ¿Qué haces aquí Embry?

- Pues más de lo mismo, beber un trago, bailar... ¿Viniste sola?

- No, vine con un amigo.

- Sé que esto te pone en una situación incómoda, pero no me gustaría tener que perder a un paciente como tú o como Diego solo por mis preferencias sexuales, ¿Lo entiendes?

Asentí sonrió con esa forma tan característica suya, haciendo iluminar su rostro.

- Bien, entonces dime, ¿Es guapo tu amigo?

- Muy guapo, y te caerá muy bien –vi una mano moverse en medio de la gente y sonreí al ver a Jacob que se acercaba a la barra, se detuvo cuando estaba cerca para mirar a Embry y Embry se dio la vuelta para mirar a Jacob, sonreí ampliamente mirándolos.

- Invocamos al diablo por hablar de él, Embry él es mi amigo Jacob Black, Jake él es el psicólogo de Diego Embry Call.

- Gusto en conocerte –Jacob extendió su mano para estrechar la de Embry, sonreí contra el borde de mi copa mientras ellos se veían directamente a los ojos y se sostenían de la mano más de lo estrictamente necesario.

- Te equivocas –Dijo Embry con una voz muy sexy- el gusto es completamente mío.

Se miraron un rato más y no pude evitar aclararme la garganta, ellos parpadearon mientras yo sonreía divertida cuando se percataron de que todavía estaba allí, había descubierto por fin la manera en que podría vengarme de Jacob por hacerle pasar ese momento de celos a Edward.

- ¿Ahora seré un mal tercio? –Jacob se rio poniendo su mano sobre mis hombros.

- No te preocupes, aunque si viene una de esas chicas a intentar coquetear contigo yo no diré nada y así iremos emparejados.

- ¿Y si voy a casa? –"y si me dejas salir de aquí para ir a ver a Edward" pensé pero no lo iba a decir.

- Oh no –hablo Embry- ustedes están aquí para divertirse, no creo que quieran arruinar su noche por alguien como yo, no quiero incomodar.

Puse los ojos en blanco mientras me terminaba mi copa, sonreí inocentemente mirando a Embry, me aguante las ganas de reír lo más que pude.

- ¿Estas soltero?

- ¡Bella! –me regaño Jacob pero Embry solo sonrió.

- Sí.

- Sé que ganas bastante dinero, ya que se cuánto cobras, así que ¿Te interesan los abogados? –Embry se rio entre dientes mientras Jacob se dejaba caer contra la barra.

- He creado a un monstruo –murmuro detrás de mí.

- En realidad los abogados son los más sexys si me lo preguntas, todos inteligentes y rudos –me guiño el ojo mientras empezaba a recorrer el cuerpo de Jacob.

- Bueno, entonces no nos arruinaras la noche en absoluto.

- Te odio –murmuro Jacob con un puchero.

- Yo sé que me amas.

- Vamos a buscar una mesa entonces –Propuso Embry.

Pasamos el resto de la noche hablando, en ocasiones ellos dos iban a bailar, aprovechaba cuando Jacob se iba a buscar algunas bebidas para responder las preguntas de Embry, desde el principio me había caído muy bien y quería de todo corazón que esa atracción que ellos sentían se convirtiera en algo más para que mi amigo pudiera sacar de su corazón a ese despreciable Sam Uley.


Aquí dejo otro cap, se que me deben querer asesinar por demorarme tanto tiempo pero de verdad que no me había quedado la oportunidad de publicar antes, he tenido algunos problemas personales y familiares que me han ocupado mucho tiempo y para felicidad de todas y mía debo decir que por fin salí a vacaciones así que poder publicar más seguido.

Ya conocimos al último personaje que necesitaba para completar la historia, y aclaro que Embry fue el que le ayudo a Diego a superar sus pesadillas después del accidente de Bella.

¿Qué les pareció el cap.? ¿Les gusto? ¿Qué piensan sobre la pareja Jake/Embry? ¿Cuántas quieren una escena romántica entre Edward y Bella para el próximo cap? Dejen un review!

Besos!