CAP. 20 Delante de la ventana
Los días pasaban y casi me olvidé de mis sospechas hacia Demian, pero estas volvían cada vez que se escabullía de noche ¿A dónde demonios iba? Estaba segura de que algo ocultaba, tras esa mirada tan misteriosa.
Una noche, decidí seguirlo en una de sus ¨escapadas¨
Vi que salía por la puerta principal, y rodeaba el enorme edificio, para ir a los jardines traseros. Una vez allí, miró en todas direcciones (por suerte yo estaba bien escondida, y no me vio), después hizo aparecer su escoba y salió volando en dirección norte.
¨¿Pero qué demonios está haciendo? El bosque está en dirección sur...¨
Yo me propuse ir tras el, pero no me dio tiempo a hacer aparecer mi escoba cuando él ya había desaparecido en la oscuridad de la noche.
Esto me dejó muy claro que Demian no era quien estaba experimentando con los animales en el bosque, ya que él había salido volando en dirección opuesta. No obstante, mi curiosidad acerca de lo que hacía cuando se marchaba del castillo se incrementó. Me juré a mi misma que algún día averiguaría qué se traía entre manos.
En los días siguientes me dediqué solo a mi chico, y a mis estudios. Esto tenía sus ventajas: Godric y yo pasábamos muuucho tiempo juntos XD, pero también tenía sus inconvenientes: con los días, me fui dando cuenta de que tanto Godric como yo pasábamos cada vez menos tiempo con nuestros amigos. Esta idea me preocupaba, ya que no quería que pensaran que nos habíamos olvidado de ellos...
Una tarde, Godric y yo habíamos quedado en la sala de estudio. No podíamos ir al lago porque estábamos en diciembre, y hacía demasiado frío.
En esta sala había un enorme ventanal desde el que se veían los hermosos jardines. Mi jardincito (el que planté para pasar el cuarto desafío) destacaba sobre los demás. Cada día encontraba un ratito para regarlo, podarlo, y mantenerlo bien cuidado. Las plantas son para mí como mascotas, a las que hay que cuidar y mimar diariamente para que estén sanas y fuertes.
Hablando de mascotas: mientras me encontraba sumida en mis pensamientos, noté que algo tiraba de mi vestido, a la altura de mis tobillos. Aparté la vista del ventanal, y miré a mis pies. Ahí estaba Silver, reclamando mi atención.
- ¿Qué pasa, bichito? No me digas que tienes hambre... Es increíble lo que puedes llegar a comer.
Pero lo cierto es que lo único que quería eran mimitos. El pequeño tejón se había acostumbrado a mí. Ya llevaba dos meses conmigo, y le había cogido mucho cariño. En ese tiempo había crecido, y la herida de su patita estaba totalmente curada. Le encantaba que le acariciara entre las orejas, así que le complací. Parecía un gatito mimoso. Me hacía recordar al modo en que Salazar trataba a las serpientes.
Entonces sentí unos brazos rodeándome, y un tierno beso en la mejilla.
- Hola, preciosa – dijo Godric.
Yo aún tenía a Silver en brazos, pero me volví para corresponderle con un beso en los labios.
- Aauuch!!
En ese momento el pequeño tejón mordió a Godric en la mano que tenía sobre mi cintura.
- Valla, parece que tu mascota es bastante celoso... – dijo sonriendo, y agitando la mano dolorida – Pues amiguito, lo siento, pero yo la vi primero.
Dejé a Silver en el suelo.
- Bichito malo, eso no se hace.
El pequeño animal bajó las orejas, como pidiendo disculpas. Y se fue de la sala.
Entonces pudimos seguir con lo que el bichito había interrumpido.
- Godric, ¿no te parece que estamos dejando un poco de lado a Rowena y a Salazar?
- ¿A qué te refieres?
- A que desde que estamos juntos, casi ni les vemos. No quiero que mi mejor amiga piense que me he olvidado de ella.
- ¿Tu crees? Está bien, desde ahora deberíamos encontrar más tiempo para estar con ellos.
En ese momento Godric estaba sentado frente a la ventana. Se puso pálido de repente. Supuse que había visto algo que lo había sorprendido bastante. Eso me asustó, ya que el no era un chico fácil de tomar por sorpresa.
Se frotó los ojos con las manos, para asegurar que no estaba viendo visiones. Se levantó y se dirigió a la ventana.
Yo le seguí y miré hacia el lugar que el señalaba. Allí había una pareja, besándose en los jardines. En un principio eso no me sorprendió en absoluto, y no entendía por qué Godric se sorprendía tanto. Después de todo, nosotros hacíamos lo mismo muchas veces...
Pero un rayo de luna cayó sobre la pareja de los jardines, permitiéndome reconocerlos. En ese momento, yo también palidecí.
Esa parejita eran, ni más ni menos que nuestros mejores amigos: Rowena y Salazar.
- Y tu preocupada porque casi no pasamos tiempo con ellos. – dijo Godric sonriendo.
- Si, en este momento no parece que eso les importe mucho, ¿verdad? – respondí.
Al poco rato, entraron los dos en la sala de estudios, ignorando que Godric y yo habíamos visto todo por la ventana (eso si, sin querer).
- Hola chicos, ¿qué tal? – dijo Salazar.
- ¿A qué vienen esas risas? – preguntó Rowena.
- Qué calladito lo teníais, ¿eh? – dijo Godric
Salazar y Rowena se miraron sin entender.
- ¿ A qué te refieres? – dijo Salazar.
- A lo vuestro – respondí.
- ¿Qué?, pero si no... ¿Cómo os habéis enterado? – preguntó Rowena, sorprendida.
- La próxima vez que no queráis que os pillen, procurad no besaros delante de una ventana – dijo Godric sonriendo.
- Ooops, jeje. Descuida, la próxima vez tendremos más cuidado. – contestó Salazar.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Gracias por leer. Hasta el próximo cap.
