Era viernes, Evin corría de un lado a otro organizando todo para su fiesta de pijama, Bra la ayudaba con los detalles bajo la estricta supervisión de su sobrina.
Por otro lado, Trunks que ya estaba recuperado, se dispuso a revisar el nuevo equipo que se encontraba en el laboratorio, antes de llevarlo a la empresa, sentía gran curiosidad por esa nueva tecnología.
¿A dónde vas? Preguntó Evin siguiendo sus pasos de cerca.
Voy al laboratorio. Respondió Trunks sin detenerse.
Evin, tu tía quiere saber qué golosinas vas a servir en tu pijamada. Indicó Kony con la lista de dulces en su mano.
Todas. Exclamó la niña con indiferencia. Era más entretenido ir al laboratorio con papá, que cualquier fiesta que podría organizar. Trunks suspiró, no estaba en sus planes que Evin lo siguiera, siempre tocaba algo indebido u ocasionaba algún problema, pero ya era tarde, ambas estaban entrando.
Trunks enchufó el aparato, mientras esperaba a que iniciara se retiró a contestar su celular, era Gloria informándole que le mandaba algunos documentos con Bulma, para que firmara en forma urgente.
Al prender la apreciada máquina, aparecieron las mismas opciones y ventanas que el día anterior, Evin palideció, se acercó a la joven que estaba junto a ella para que intentara ayudarla antes que apareciera su papá.
Kony, ayer estuvimos jugando con Sebastián y creo que la descompusimos, fue un accidente. Explicó la niña lamentándose de lo ocurrido.
Evin, siempre tocas las cosas de tu padre. ¿Cuándo entenderás? Sermoneó Kony. Leyó las carpetas de la pantalla, sin lugar a dudas estaba desconfigurada, se asomó a la puerta y vio a Trunks hablando por celular.
Bueno, te voy a ayudar, pero no vuelvas a tomar las cosas de tu papá. Se acercó al teclado y rápidamente comenzó a presionar teclas y opciones, Evin la miró sorprendida ante la gran habilidad manifestada, que hasta entonces había visto solo en su abuela y padre, cuestionó un poco algunas alternativas, pero Kony le pidió que la dejara solucionar el problema.
Kony eres increíble. Exclamó la niña, el equipo inició perfectamente, estaba todo solucionado y nadie se enteraría de nada.
Es fantástica. Habló Trunks a sus espaldas, Ambas miraron hacia atrás, ahí estaba parado observando fijamente cada movimiento, Kony se levantó de la silla nerviosa, sintiendo que sus pasos eran seguidos. Tu tía quiere ir contigo a comprar los pasteles y dulces para tu fiesta. Evin se fue comprendiendo que querían conversar a solas, cuando Trunks cerró la puerta tras ella le quito toda esperanza de poder escuchar la conversación.
Manejas perfectamente los equipos que fabrica la empresa de tu padre. Indicó Trunks sentándose en una de las sillas del lugar, para quedar frente a ella. Kony se ruborizó, quiso explicarle, pero las palabras se atoraban en su boca sin salir.
¿Desde cuándo lo sabes? Preguntó con voz baja, sintiéndose una presa a punto de ser devorada.
Lo sé hace mucho tiempo, he estado esperando que tú me lo digas. Llamas mucho la atención para ser una niñera. Trunks se oía calmado, eso la preocupó aún más Kony nuestras vidas son públicas. Tomó una de las revistas que estaban en la mesa y se la entregó, Claro ahí estaba ella, junto a su familia. Las revistas empresariales jamás fueron de su atención, prefería sin dudar las revistas de moda y estilo. No necesité buscar mucho. Sé todo de ti, sé que estudias para ser científica y no medicina como me dijiste, pero lo que no sé es ¿Por qué trabajas como niñera? Se detuvo, esa pausa fue eterna, él estaba pidiendo una explicación y ella tenía tantas cosas que decir pero no sabía cómo empezar.
Debí decírtelo el primer día, pero no me hubieses dado el trabajo. Kony comprendía que postergó absurdamente algo que debió decirle desde un comienzo.
¿Dónde está Evin? Preguntó Bulma entrando inoportunamente al lugar.
Salió con Bra a comprar pasteles, porque hoy tienen una fiesta de pijama. Habló Trunks, la conversación con Kony tendría que postergarse.
Oh, eso significa que hoy habrá una gran cantidad de niñas en casa. Vegeta estará feliz. Bulma rió imaginándose al cariñoso abuelito rodeado de niñas tan lloronas y caprichosas como su nieta.
Sí, pero estaré de regreso temprano, para evitarle problemas a mi padre.
No te preocupes, nosotras nos encargaremos de todo. Dijo Bulma,
Ya en la tarde, Evin y sus amigas disfrutaban una película, Bulma pensó que era una buena forma de tenerla entretenida con sus amigas, pero lamentablemente no las detuvo por mucho tiempo, comenzaron una guerra de almohadas, los gritos y risas se escuchaban en la mayoría de los pasillos. Vegeta se encerró en el dormitorio, pero el ruido era demasiado, prefirió ir a entrenar, así calmaría su malhumor.
Vegeta ¿A dónde vas? Preguntó Bulma con una bandeja con pasteles en la mano. Vegeta abrió la puerta de la habitación de su nieta, al ver que Bulma lo intentaba sin lograrlo. Las niñas salieron del lugar, golpeándose entre ellas.
Voy a entrenar. Contestó indiferente.
Abuelito. Evin lanzó una almohada a su rostro, con la intención de integrarlo al juego. Vegeta gruño e hizo un desprecio, jamás se rebajaría a jugar con esas niñas tan chillonas.
No golpees a tu abuelo, puede responderte. Agregó Trunks integrándose al grupo, sin alcanzar a obtener respuesta, una de las almohadas se detuvo en su estómago.
Liz, ten más cuidado. Reprochó Evin a su querida invitada.
Disculpe señor, fue sin querer. Contestó Liz.
No te preocupes. Habló Trunks. Ayudó a Bulma con la bandeja y la dejó al alcance de las muchachitas escandalosas.
Bra recibió una llamada y salió, ya son las once y media y, todavía no quieren dormir. Explicó Bulma, Cerró la puerta para evitar el ruido y poder ser escuchada por Trunks.
Entiendo. Gracias mamá, yo me encargaré ahora. Entró al lugar de la fiesta y Bulma fue a buscar a Vegeta, para avisarle que ya podrían dormir.
Muy bien niñas, recojan este desorden, es hora de dormir. Dijo con voz alta para ser escuchado.
Las niñas se detuvieron, miraron desafiantes no estaban dispuestas a dormir tan temprano, luego una lluvia de almohadas cayó sobre un sorprendido Trunks.
No me gusta repetir una orden. Se detuvo frente a Evin. Devolvió las almohadas, camino a la puerta y cruzado de brazos esperó que acomodaran todo, Liz y Evin reclamaron un poco pero fueron ignoradas. En cuanto estuvo todo listo, apagó la luz para irse.
