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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ
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Un Ángel entre Vampiros.
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.
Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?
¡¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!!
Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange y para el futuro, ya verán X3
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo. Por cierto, si no se entiende el lenguaje bebé, por favor avísenme. XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 21: Ángeles en peligro.
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Pese a todo, los cuatro chicos pensaban que sus problemas no eran tan graves. Porque era hasta esa noche que no habían recibido noticias de sus padres. Eso significaba que alguna deidad allá arriba aún los tenía en consideración y nadie había alertado a sus padres de lo del castigo. Lo que ellos no sabían, era que esa deidad era el mismísimo Albus Dumbledore, que contuvo a sus los Jefes de Casas de los chicos involucrados para que no alertaran a sus padres, y es que él ya estaba viejo y no quería a ocho padres furiosos que lo acusaran de no cuidar bien de sus niños. Y tambien, teniendo en cuenta que había encontrado la capa invisible en la Torre de Astronomía… él también tenía algo de culpa en ello.
Esa noche, Harry y Hermione caminaron a paso lento hasta las puertas del vestíbulo de entrada, en el camino se encontraron con Neville, quien venía leyendo un libro de bolsillo (él no eran tan fanático como la Gryffindor, que llamaba lectura ligera a un libro de 1000 páginas) y por último vieron que Draco Malfoy ya estaba junto a Filch, fulminándolo con la mirada, porque el conserje no podía mirar más satisfecho al estar a punto de castigarlos. Sobre todo a Harry y Draco, porque sus padres le dieron muchos dolores de cabeza en el pasado.
-Síganme.- dijo con aires de grandeza, mientras habría las puertas.- De ahora en adelante pensarán dos veces antes de romper las reglas, ¿verdad?
-Nope, de ahora en más pensaremos una forma de escondernos mejor para que no nos atrape.- dijo Harry, sonriente.
-Harry…- siseó Hermione en tono de advertencia.
El moreno solo se encogió de hombros al ver la furia en los ojos del viejo conserje. Neville puso los ojos en blanco y Draco bufó.
-Insolente, igual que tu padre.- gruñó Filch.- Debería hablar con el director para que me permita utilizar los viejos métodos de castigo. Colgándolos de las muñecas por el techo, aún conservo las cadenas en mi oficina y diariamente las engraso por si en algún momento puedan llegar a necesitarse.
Malfoy lo miró con incredulidad, mientras reprimía un escalofrío. Los primos bufaron con desdén, seguros de que nunca podrían satisfacer las locuras masoquistas del conserje y Hermione palideció un poquito. Agradecieron a Merlín de que llegaron a la cabaña de Hagrid, quien sería el encargado de darles su castigo.
-¿Cómo que al Bosque?- Draco fue el que preguntó lo que tenían todos los niños en mente.- Hay criaturas peligrosas allí, Hagrid.- masculló.
-Oh, vamos. No nos adentraremos demasiado, Draco. Yo voy a ir con ustedes y tenemos a Fang con nosotros.
-Te recuerdo que ese perro es un cobarde.
-¿Qué pasa, rubito? ¿Estamos algo miedosos de algunos árboles altos y la oscuridad?- preguntó Harry con burla.
-Eso quisieras, Potter.- gruñó Draco, fulminándolo con la mirada.- Vamos Zallio, dejemos a los Gryffindors idiotas por si solos.- siseó, arrastrando al Ravenclaw sorprendido.
-¡Espera, Draco!- gritó Hagrid.- ¡Acompáñalos Fang y avísame si ven algo!
El perro ladró y corrió tras los dos niños, mientras el semi-gigante guiaba a Hermione y Harry para que los siguiera por otro sendero hacia el fondo del Bosque Prohibido. Caminaron un poco hasta que el guardabosque encontró algo que parecía ser una pista de lo que parecía estaba atacando a los unicornios, un líquido plateado que el adulto reconoció como la sangre de esos inocentes animales. Era bastante asustadizo, porque antes de ello escucharon algo que parecía deslizarse por el piso y que los estuvo acechando hace muy poco.
De repente, escucharon el sonido de dos gritos y Hagrid los apremió para que corrieran hasta el lugar. Cuando llegaron al lugar, vieron que Neville y Draco estaban tirados en el piso, mirando a un… ¿un hombre o un caballo? De la cintura para arriba, un hombre, con pelo y barba rojizos, pero por debajo, el cuerpo de pelaje zaino de un caballo, con una cola larga y rojiza. Harry y Hermione se quedaron boquiabiertos, tanto como los otros dos niños.
-Oh, eres tú, Ronan.- dijo Hagrid.- ¿Cómo estas?
Mientras el semi-gigante conversaba con la criatura extraña, Harry corrió a levantar a su shockeado primo, intentó ayudar al Slytherin, pero él levantó la barbilla y se incorporó por sus propios medios.
-¿Qué es eso, Nev?
-¿Eres idiota?- el Ravenclaw puso los ojos en blanco.- Es un centauro.- susurró con admiración.- ¡Espera a que se lo contemos al lelo!
-Wow, nunca pensé ver uno. Son iguales a los de los libros… ahora que lo pienso…
Su conversación se vio detenida cuando otro centauro se acercó y Hagrid lo reconoció como Bane. Después, luego de que el semi-gigante se quejara de que los centauros nunca daban respuestas directas, siguieron buscando. Esta vez el mayor sugirió un cambio de grupos para proveer compañerismo, y Hermione y Neville se fueron con él, dejando a Harry con Draco y el gran perro. El Gryffindor y el Slytherin no parecieron muy felices con ellos, pero no se quejaron y comenzaron a caminar a la dirección contraria de donde desapareció el otro equipo.
Anduvieron caminando media hora, internándose cada vez más profundamente, hasta que el sendero se volvió casi imposible de seguir, porque los árboles eran muy gruesos. Harry pensó que la sangre también parecía más espesa. Había manchas en las raíces de los árboles, como si la pobre criatura se hubiera arrastrado en su dolor.
-Mira...- murmuró viendo más adelante y levantando un brazo para detener a Malfoy.
Se trataba de un unicornio muerto y desangrado. Ambos corearon un "Ewww" y trataron de acercarse para ver mejor, cuando un ruido proveniente de los arbustos junto al animal muerto llamó la atención de los dos. Ellos, más el perro, se paralizaron al ver un figura encapuchada que venía gateando, como estando al acecho. Pudieron ver como se acercaba hasta el unicornio y comenzaba a beber su sangre.
Harry apenas fue conciente del grito de terror de Draco antes de que lanzara las chispas rojas con su varita y salir a correr junto con Fang. Sintió al chico llamarlo para que huya junto con él, pero el moreno solo podía mirar lo que pasaba frente a él. Entonces, la figura se incorporó y comenzó para acercarse a él.
Esta vez fue el turno de Harry para gritar, pero del dolor que provenía de su cicatriz en forma de rayo.
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Lancelot dejó por un momento el agarre feroz que tenía sobre la cintura de su amour, pero no así sus labios, para poder abrir la puerta de la habitación que compartían. Lograron entrar, y con un puntapié certero cerró nuevamente la puerta y guió a su pareja hasta la cama. Allí renovaron sus caricias y besos y comenzaron a desvestirse. Habían llegado de caza y la lujuria los invadió, así que decidieron hacer algo al respecto.
El rubio se incorporó un poco para poder desvestirse, mientras León hacía lo mismo. Cuando estuvieron completamente desnudos, ambos atacaron nuevamente sus bocas, hasta sacar un poco de sangre de sus labios, la cual compartieron con gula. Una mano de cada uno se apoderó de la erección del otro y comenzaron a masturbarse. Lestat clavó sus colmillos en el cuello del moreno, obteniendo un ronroneo como premio.
Continuaron tocándose hasta que Lancelot acomodó sus rodillas en la cama y levantó con ímpetu el cuerpo más pequeño para que se sentara a horcajadas sobre sus muslos. León se encargó de tomar ambas erecciones en su mano y las frotó juntas, mientras el otro vampiro guiaba una de sus manos para que sus dedos prepararan su entrada, la otra mano agarraba su cabeza, para inclinarla un poco y así profundizar aún más el beso y hacer que sus lenguas jueguen a gusto.
Faltaron unos toques más para que ambos se vinieran con un jadeo ronco. León se aferro al cuello de su amante como si se tratara de un salvavidas y Lancelot levantó un poco su cuerpo para poder meter su nueva erección en el ano ya agrandado. El vampiro gimió gustoso mientras se llenaba de su amor y enseguida comenzó a mover su cuerpo sensualmente, dejando pequeños besos sobre el hombro derecho de Lancelot.
El otro, por su parte, enterraba su mano en el cabello negro y sedoso de su amante, algo que le gustaba sobremanera. Sonería al sentir las caricias cariñosas y casi inocentes que su petit amour siempre le daba cuando tenían sexo, su otra mano estaba en la cintura de León y lo ayudaba a hacer los movimientos que su miembro necesitaba. El moreno jadeaba al sentir como su erección chocaba contra el estómago plano y musculoso de su amante y mordió su labio al sentir que una nueva culminación estaba cerca.
El rubio apremió al menor para que aumentara el ritmo de sus movimientos, porque también sentía el orgasmo cerca. Así que el moreno comenzó a subir y bajar frenéticamente, echando su cabeza para atrás, buscando respirar mejor. Lancelot se aprovechó de esto y sacó su lengua para poder lamer las tetillas erectas de su amante, mientras sus dos manos se anclaban a ambos lados de las caderas del otro para que el movimiento sea lo más rápido posible.
No tardaron mucho hasta que sus dos cuerpos dejaran salir el líquido blanco que culminaba su acto sexual. Ambos suspiraron satisfechos y se dejaron caer en la cama. El menor sobre el cuerpo del otro, sin romper el contacto entre sus sexos.
-Il a été parfait... comme toujours.- susurró el rubio. (Fue perfecto… como siempre)
León sonrió, dejo un pequeño beso sobre el hombro de su amour, y luego se acurrucó mejor contra su pecho. Lancelot lo envolvió en sus brazos y acercó una manta para tapar sus cuerpos desnudos.
De repente, el moreno tensó todo su cuerpo y se levantó bruscamente de entre los brazos de su amante.
-León… ¿qué…?
-Harry…- susurró, mirando por la ventana con una mueca ilegible en su rostro.- Creo que algo no anda bien en Hogwarts, Lancelot. Quiero hablar con él ahora, necesito asegurarme de que esté bien.- se levantó del regazo de su amante y comenzó a buscar sus ropas.
-¡Pero Leo! ¡Son casi las 12 de la madrugada!
-¡No me importa! ¡Siento que algo malo le pasó a mi niño!- el moreno gruñó, sus ojos verdes velados por la preocupación por su hijo y el enojo hacia su pareja.
-¡Bien, vamos!- exclamó levantando los brazos exasperado. Con movimientos enfadados, comenzó a vestirse y salió tras León, que ya se había ido hace mucho.
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Innecesario decir, las familias Zallio, Malfoy y Leuchtenberg no fueron muy felices al no enterarse de lo ocurrido durante esa semana en el colegio. El director tuvo que decirles que él no juzgo muy grave la falta, por eso no les informó antes de lo ocurrido. Para suerte de los pequeños, el susto que pasaron sus padres ante lo ocurrido en el Bosque Prohibido impidió que los sermonearan hasta que tuvieran treinta años. Pero tampoco se hacían ilusiones de que cuando llegaran a casa ellos no les tuvieran preparado un buen castigo. Sobre todo para Draco, ya que su padre estuvo furioso de que se haya dejado engañar por Gryffindors y fuera castigado.
-Awww, pero papi… fue por una buena causa.
Sin embargo, el puchero y los ojos de cachorro perdido no parecían hacer efecto esta vez en Lancelot, quien aún tenía un ceño en su hermosa cara.
-A tu papi Leo casi le da un ataque cuando el director le dijo lo que pasó en el Bosque, ¿sabías? Tuve que detenerlo para que no se viniera en ese mismo momento para Hogwarts.- lo miró con reproche.- Pensé que nos habías jurado que no volverías a hacer alguna tontería cuando regresaste al colegio luego de Navidad.
-Bien…- Harry miró sus manos atentamente.- Se suponía que nadie debería enterarse de lo que íbamos a hacer…
El rubio puso los ojos en blanco ante la excusa coja de su hijo, que lo hundía más en vez de salvarlo.
-Ah… Harry.- suspiró, atrayendo al chico a un abrazo. Rendido finalmente ante la actitud abatida del menor. ¡Y él que pensaba que era a León al único a quien tenía comiendo de su mano!- ¿Qué vamos a hacer contigo…?
-No sé… tal vez cuando sea más grande sea más prudente.- proveyó, acurrucándose en el abrazo de su padre.
-Eso espero.- Lancelot bufó.- Porque si tus líos crecen a medida que aumenta tu edad… voy a tener que darle sedativos a mi León, para que soporte las sorpresas que nos das.
-Tampoco es para tanto.- masculló.- Te prometo que de ahora en más voy a comportarme. Total, ahora vienen los exámenes y todo eso, voy a tener mi mente ocupada en otras cosas que no sean meterme en problemas.
-Le ruego a los Dioses por eso.
Sin embargo, cuando Harry regresó a su habitación, luego de la charla con su papi Let, su capa de invisibilidad estaba en su cama, junto a una nota que decía: "Por las dudas" y tal vez eso era un mal presagio para la salud mental de León.
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-.Mansión Malfoy.-
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-¿Dices que la sangre de unicornio se utiliza para alargar la vida de una persona?
Remus asintió a la pregunta de Atón, mientras terminaba de dar de beber la leche a su nuevo cachorro. Con los años, la aversión a la raza del novio de su amigo se había aplacado bastante, gracias a sus propios esfuerzos. Sin embargo, estando con su bebé en brazos, el lobo interno no podría estar quieto ante la posible amenaza, pero Lupin estaba completamente seguro de que el vampiro no le haría nada al niño. No por nada Lucas y Camila estuvieron incontables veces al cuidado de la pareja Rodolphus/Atón.
-Así es, pero matar a un unicornio para beber su sangre es algo monstruoso y te maldice en el momento que tus labios tocan su sangre.
-¿Pero quien podría estar tan desesperado como para hacer algo así…?
-El Señor Oscuro.- murmuró Lucius, desde su sillón favorito, donde estaba bebiendo un vaso de whiskey de fuego, mientras escuchaba la conversación de su esposo y el vampiro.
-¡Oh, mi Dios, Lucius! ¿En serio piensas que puede ser él?- preguntó Rodolphus aterrado, haciendo que su pareja tomara su mano para calmarlo.
-Deberías saberlo, Rodolphus. Él era demasiado poderoso como para ser derrotado por un mocoso, al igual que el viejo chocho, yo también pienso que él solo estaba escondido en algún lugar esperando el momento indicado para volver.
-¿Te refieres a la reaparición de Harry…?- preguntó Remus, con un hilo de voz.
-Si algo sé al respecto de Lord Voldemort, es que era un hombre muy vengativo.- dijo seriamente. Hace años, y por influencia de Remus, había perdido el miedo de decir su nombre.- Y que Potter esté en Hogwarts, relativamente indefenso, es algo muy jugoso para él…
-Mierda.- juró el vampiro.- Creo que esto lo tiene que saber Lancelot. Con su permiso, me retiro.- asintió a los dueños de casa, antes de levantarse de su asiento.
-Te acompaño, amor.
El licántropo hizo una mueca de aprensión, abrazando mas apretado a su bebé recién nacido contra su pecho.
-¿Crees que los niños y Draco estén bien…?
-Claro que si, mi amor.- dijo el rubio, acercándose para confortar a su esposo.- Dumbledore ya está al tanto de todo, no creo que permita que algo malo les suceda.
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.:.Días después.:.
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Los exámenes habían pasado y Harry y Neville podrían decir que les fue muy bien, al segundo mejor que al primero, claro está. Sin embargo, todo el alivio que sentían por el paso de los exámenes se esfumó luego de tener una charla muy interesante con Hagrid.
-¡Se los dije!- Harry chilló.- Firenze mismo me dio la pista. Voldemort necesita la Piedra para volver a la vida con todo su poder y Snape intentará robarla esta noche para entregársela, aprovechando que Dumbledore no estará.
-¡No estamos seguros de que sea Voldemort, Harry!
-¡Es él…!- el otro replicó.- ¡¿Cómo explicas que mi cicatriz que esté doliendo más de lo normal si no es así?! ¡Cuando soñaba con él en el pasado me dolía un poco! ¡Pero ahora que Voldemort está cerca me duele más!
-¡No creo que Voldemort esté en el colegio!
-¡Dejen de decir su nombre!- rugió Ron, colorado hasta las orejas.
-¡Oh, vamos, Weasley!- dijo Neville con desdén.- ¡No puedes temerle a un nombre!
El pelirrojo se cruzó de brazos y miró hacia otro lado indignadamente.
-¿Pero que podemos hacer?- preguntó Hermione.
-Bien… mmmhhh…- Harry miró a su primo para ayuda. El chico puso los ojos en blanco y suspiró para calmarse.
-Si vamos a cometer esta locura…- dijo entre dientes.- Lo primero es mantener vigilado al sospechoso.
-¡Exacto!- el moreno cerró un puño en su palma.- Debemos mantener vigilado a Snape y seguirlo si sale. Hermione es la indicada para ello.
-¿Por qué yo?
Los tres niños le mandaron una mirada incrédula.
-Es obvio.- dijo Ron.- Puedes fingir que estás esperando al profesor Flitwick, ya sabes cómo…-la imitó con voz aguda.:- "Oh, profesor Flitwick, estoy tan preocupada, creo que tengo mal la pregunta catorce b...".
-Oh, cállate.- dijo Hermione, pero estuvo de acuerdo en ir a vigilar a Snape.
-Y nosotros iremos a vigilar el pasillo del tercer piso.- dijo Harry.- Vamos.
Sin embargo, el plan no funcionó, porque fueron descubiertos y amenazados por nada menos que McGonagall, quien lucía ya muy irritada con ellos. Pese a todo, y mucho a la exasperación de Neville, su primo pensó en otro plan mucho más peligroso y alocado. Esa misma noche, ellos cuatro iban a buscar cuál era la puerta del tercer piso que llevaba a la Piedra Filosofal e iban a impedir que Snape la robara. Neville intentó protestar, pero su primo no lo escuchó, así que aceptó que lo vaya a buscar esa noche con la capa de invisibilidad para tener una nueva aventura.
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Llegó la noche y, luego de buscar a Neville en la Sala Común de Ravenclaw (Harry tenía la contraseña), los cuatro niños se las arreglaron para caber bajo la capa de invisibilidad y llegar hasta el tercer piso, esquivando graciosamente a Peeves por el camino, usando a su favor el temor del poltergeist al Barón Sanguinario.
Cuando estuvieron en el tercer piso, se dividieron en dos grupos para buscar la puerta que los llevaría a la Piedra. Nos les tomó mucho tiempo, ya que veinte minutos después de comenzar a buscar, escucharon un grito horrorizado:
-¡Demonios sangrientos!
Se trataba de Ron, así que Neville y Harry se apresuraron a llegar a una puerta que estaba abierta y vieron como la castaña y el pelirrojo estaban muy pálidos mirando lo que sea que estaba allí dentro. Ellos se acercaron y vieron un inmenso perro negro de tres cabezas que aparentemente estaba dormido.
-Así que éste es el famoso Fluffy.- susurró Neville.
-Es enorme.- musitó Harry.- Si quieren regresar no los culparé, eso parece peligroso… aunque este dormido.
(N/A: Recuerden que ellos nunca han estado aquí antes en mi fic, solo saben del Cerberos por comentarios de Hagrid.)
-No seas tonto, iremos contigo.- dijo Ron, saliendo de su shock.
-Miren, un arpa…- señaló Hermione a los pies del monstruo.- Hagrid dijo que la música lo calmaba y supongo que la puerta junto a él nos llevará hasta la Piedra…
-¿Pero como vamos a abrirla…? ¿Y si despierta…?
-Yo me quedaré aquí, conozco un hechizo que logrará mantener el arpa funcionando.- dijo de repente Neville.
-¿Qué?- chilló Harry y luego se llevó las manos a la boca al ver que el perro se removió inquiero.- No puedes quedarte.- siseó.
-Si, si puedo.- discutió.- Con ustedes tres es suficiente. Yo me encargaré de mantenerlo dormido, porque, cuando salgamos, nadie nos asegura que esté dormido.- miró a su primo seriamente.- Pueden irse, yo estaré bien… y ten cuidado Harry.
El moreno miró a su primo y asintió. Se dieron un pequeño abrazo antes de que los tres Gryffindors pasaran junto al perro para luego bajar por la puerta en el piso.
-Bien, espero que el hechizo funcione.- suspiró el castaño, antes de lanzar el encanto que volvió a poner en macha una música relajante en el arpa.
Abajo, el primero de los desafíos que debió sortear el grupo de tres fue una enorme plantación de El lazo del diablo, el segundo fue un poco más difícil, porque tuvieron que encontrar una llave de entre miles que pudiera abrir la puerta que estaba frente a ellos. Gracias al excelente vuelo y vista de Harry lograron atraparla sin muchas complicaciones. El tercero miraba aún más complicado, pero el ingenio de Ron en el ajedrez los ayudó a pasar, pero él quedó mal herido. Y ahora el moreno y la castaña se enfrentaban solos a la cuarta prueba. Pero Harry era bueno en los acertijos, así que seguro de si mismo, mandó a la chica a cuidar de Ron, mientras él recuperaba la Piedra.
Pasó sin contratiempos esa cuarta prueba y, para su alivio, fue la última. Con decisión entró a la habitación, solo que el malo maloso que todos pensaban que quería robar la Piedra no era Severus Snape, ni siquiera Lord Voldemort…
-¿Profesor Quirrell…?
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-.Mansión de los Vampiros.-
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Lancelot suspiró fastidiado, cerró su libro ruidosamente y miró con el ceño fruncido a su pareja. Desde hacía horas que León no para de caminar de aquí para allá, frotando sus brazos y mirando por la ventana con aprensión.
-¿Me vas a decir de una vez que te pasa?- gruñó.- Estás inquieto desde esa vez que Harry estuvo en el Bosque, pero hoy estás peor.
-Tengo un mal presentimiento…- musitó, desviando la mirada.
-¿Cómo puedes saber cuando está en peligro…?- sus ojos se angostaron.- ¿Qué es lo que hiciste, León?
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-.Recuerdo.-
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-¿Y por qué vamos a hacer eso, papi Leo?
León hizo una mueca, mirando seriamente al niño.
-Porque es necesario, mon petit chat. Papi Leo moriría si alguien te apartara de su lado y si no supiera donde estás en todo momento. Entiendes, ¿verdad?
-Oui, papi.- dijo Harry asintiendo vigorosamente.
-Nadie debe enterarse nunca, mon ciel. ¿Prometido?
-Ship, prometido.- sonrió.
-De acuerdo, ahora estira tu brazo derecho y comenzamos…- con precisión y cuidado León cortó un poco de la piel del brazo de su hijo, aprensivo ante el gesto de dolor del niño.- Ssshhh… ya pasará amor, ya te curaré.
-Duele…
-Sé, petit chat…- besó su brazo mientras presionaba un pañuelo sobre la herida. Sin perder tiempo hizo una misma incisión en su propio brazo y lo acercó al de su hijo para dejar que las sangres se combinaran. Harry vio con curiosidad como su padre susurraba unas palabras en un idioma que no entendía, mientras sus pieles se tocaban.- Listo.- dijo el vampiro con un sonrisa, unos minutos después.
-¿Ahora estaremos conectados, papito?
-Oui, mon petit chat. Ahora papá sabrá siempre donde estás… y si te encuentras en peligro.- dijo León antes de desinfectar la herida de Harry y vendarla con firmeza.
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-.Fin de Recuerdo.-
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-No lo hiciste…- susurró Lancelot con incredulidad.- ¡¿Creaste un lazo con Harry?!- preguntó escandalizado, el otro asintió.- ¡Sabes que eso está prohibido, León!
-¡¿Qué querías que hiciera?!- gritó.- ¡Era la única manera de saber si en algún momento pudiera estar en peligro! ¡Casi muero aquella vez que lo secuestraron! ¡No puedo vivir sabiendo que mi niño puede estar en peligro!
-¡Pero Harry es un mortal! ¡No podemos crear lazos con ellos!
-Por favor, entiende.- rogó, tomando las manos de su pareja.- Era la única manera de saber si está en peligro o no… sin llegar a convertirlo. Tengo que saber, Lancelot. Mi amor por Harry no es lo mismo del que siento por nadie… ni siquiera a lo que siento por ti… perder a Harry simplemente me mataría.
Lancelot hizo una mueca al escuchar la declaración, no pudiendo evitar que su vena posesiva saltara de celos. Por supuesto que lo sabía desde hace mucho, siendo su amour tan maternal, Harry había llegado a tener un lugar muy importante en el corazón de León, aún más importante que él mismo. Aunque la diferencia sea mínima, la había.
-Merde, Louis...- suspiró el rubio, abrazando a su pareja.- Ustedes dos van a terminar matándome sin necesidad de una estaca.
-Je t' aime.- murmuró el otro cruzando sus brazos por la espalda de su pareja.
-Hn… manipulador.- gruñó.
-No puedo evitarlo…- murmuró sonriente.- tu nos dejas a ambos tenerte comiendo de nuestras manos.
Estuvieron abrazados durante unos minutos, hasta que León se separó bruscamente, jadeando y tomándose su brazo con fuerzas.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?!
-¡Es Harry!- exclamó entrando en pánico.- ¡Algo muy malo le está pasando! ¡Debemos ir a Hogwarts ahora!
-¡No, no! ¡Espera…!- gritó, deteniendo a su amante por la cintura fuertemente, ya que León luchó y pataleó para que lo soltara.
El escándalo atrajo a Darío y Esteban, quienes estaban cerca del la sala privada de los amantes en ese momento.
-¿Qué pasa…?- preguntó Darío alarmado.
-¡Algo está mal con Harry!- chilló el moreno.
-¡Esteban por favor, ayuda!- pidió Lancelot y el vampiro castaño se adelantó a sostener a León.- ¡León, escúchame!- exclamó sosteniendo la cabeza del vampiro.- Yo voy a ir a ver que sucede, tú te quedarás aquí esperando noticias, ¿de acuerdo?
-¡No! ¡Siempre que pasa algo tú vas solo!- negó frenéticamente.- ¡Sé que esto es más grave que otras veces! ¡Yo voy…! ¡Quieras o no!
-No, no vendrás.- dijo tranquilamente.- Estás muy alterado, por favor mi amor.- lo abrazó.- Iré y preguntaré si esta todo bien, sino es así mandaré por ti, ¿bien?
-No, no me hagas esto, por favor… quiero ir…
-Lancelot tiene razón, León.- intentó Darío esta vez.- Confía en él, si algo le pasó a Harry no te lo ocultará, pero déjalo ir primero.
Viendo los rostros aprensivos de todos, el vampiro cedió y Lancelot se apresuró a ir rumbo a Hogwarts.
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-.Hogwarts.-
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-¿Quién diría que el gran Harry Potter llama padre a unas criaturas oscuras…?- se burló el rostro de Lord Voldemort, que estaba acoplado a la cabeza de Quirrell.- ¿Sabías que criaturas como tus queridos papitos me ayudaron a matar en mi antiguo reinado…? A sangre fría, sin importarle nada…
-¡CALLATE!
-Todos son iguales, Potter… y tus padres son los peores de todos.
-¡MENTIRA! ¡MIS PADRES NO SON ASI!
-Que conmovedor… el salvador del mundo mágico defendiendo a unos vampiros que se alimentan de sangre humana.- dijo con una mueca repugnante.- Y por eso me placeré en asesinarlos de la misma manera que hice con tus verdaderos padres, haré que me pidan misericordia… al igual que los Potters…
-¡NUNCA!- gritó Harry, antes de dar media vuelta para intentar traspasar la puerta envuelta en llamas, la Piedra Filosofal bien aferrada en su mano.
-¡Atrápalo!- escuchó que la cosa gritaba.
Lo siguiente que sucedió fue un shock tanto para Harry como para Quirrell. El tocarlo, el profesor comenzó a desintegrarse, pero Harry no pudo ser consiente de lo que siguió, porque el cansancio, más el dolor de su cicatriz, lo llevaron a la inconciencia. Antes de caer al piso, creyó escuchar la voz de su papi Lan, pero no estuvo seguro.
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Harry se removió en su cama y sintió como una mano cálida se apoyaba en su frente. Pestañeó varias veces hasta abrir los ojos y se encontró con la mirada preocupada, pero revelada de su papi Leo.
-Papi.- dijo el niño con voz queda.
-Oh, mon petit chat.- León susurró antes de abrazar con fuerzas a su hijo.- Estaba tan asustado, hijo. ¿En que estabas pensando? ¡Pudiste haber muerto! ¡Si no fuera por el enlace…!- sollozó.- ¡Casi enloquecí de preocupación!
-Lo siento…- murmuró Harry contra su pecho.
-"Lo siento…", tu siempre lo sientes, hijo, pero nunca piensas en los dolores que me causas con tus pequeñas aventuras.- reprochó, sin embargo en este momento no podía estar enfadado con su hijo, mucho menos cuando lo sentía sacudirse por el llanto entre sus brazos.
-Pero lo importante es que está muy bien.- dijo Dumbledore, que en ese momento venía entrando junto con Máximo y Lancelot. Los vampiros se veían sombríos, dejando en claro que sea lo que sea que hablaron con Dumbledore era muy serio e insatisfactorio.
-¡Papi! ¡Lelo! ¡Director!- chilló el niño, al verlos entrar.
-Hola, Harry, estás despierto y muy bien, por lo que veo.
-Sip.- dijo el niño, aceptando el abrazo de su papi Lan y la sonrisa de Máximo. León no soltó la cintura de su hijo en ningún momento, mientras miraba con todo el enojo y desconfianza que sus ojos verdes podían reunir al director.- ¿Cuánto dormí?
-Dormiste tres días, peque.- contestó Lancelot, mientras revisaba los dulces que los amigos y admiradores de Harry le enviaron.- La enfermera dijo que tuviste agotamiento mágico.
-Wow, fue mucho.
-Oui, y ahora que estás despierto creo que podemos ir a casa.- dijo León forzando una sonrisa.
-Me temo que no, Señor Le Rond.- dijo el director, ganándose un fulgor de muerte del aludido.- Falta muy poco para el final de clases y creo que Harry querrá estar en el banquete final.
Lancelot y Máximo hicieron una mueca al ver que el moreno casi lanzaba chispas por los ojos. ¡Ese anciano mortal no apreciaba su vida!
-Creo que usted y yo debemos intercambiar algunas palabras, Dumbledore.- dijo en tono bajo y peligroso, León.
-¡Wa! ¡Cera de oído, que asco!- gimió Lancelot, dejando de lado una de las cajas de dulces del chico.
-¡Ja! ¡Eso te pasa por comerte mis dulces!
-¡DEJENOS PASAR, SEÑORA! ¡EL ES MI PRIMO!
-¡Y NUESTRO AMIGO!
Se escuchó de repente que alguien protestaba airadamente tras las puertas de la enfermería, todos los presentes miraron a la puerta con una ceja enarcada.
-¡Bien! ¡Pero solo cinco minutos!- gruñó la voz de Madame Pomfrey.
-¡Harry!- gritaron al unísono Neville, Ron y Hermione, cuando al fin pudieron entrar a la enfermería. Los tres se ruborizaron al ver a todos los adultos y que seguro escucharon el escándalo que estuvieron haciendo.
-¡Ey, chicos!
Pasaron algunos días hasta el fin de curso, en los cuales León no abandonó a su hijo en ningún momento. Ni Dumbledore, Pomfrey o Lancelot pudieron persuadirlo de lo contrario, temiendo de que su complejo de madre gallina pudiera estallar y hacerles daño. El día del banquete final, Harry se vistió y fue permitido asistir, sin importarle las protestas de su papi o la enfermera. Sus amigos vinieron a buscarlos, mientras que su papi Leo terminaba de guardar todas sus cosas en su baúl para partir enseguida. Ellos iban a viajar esa noche por Traslador, ya que León insistía en tener un medio de transporte más seguro y rápido que el Expreso de Hogwarts.
-¡Uf! ¡Comida de verdad! ¡Estaba harto de la que me daban en la enfermería!- festejó Harry, mirando ansioso las bandejas.
En ese momento las puertas del Gran Comedor se abrieron, dando paso al ser más hermoso que los alumnos de Hogwarts hayan visto jamás, sin contar a Lancelot Leuchtenberg, por supuesto, porque éstas eran bellezas diferentes. El otro era rubio, con actitud pícara y despreocupada, mientras que este moreno se notaba que era cariñoso y tranquilo. Lados opuestos de las monedas, si los querías comparar.
-¡Papi Leo! ¡Aquí!- Harry se levantó, sacudiendo una mano.
León sonrió tiernamente, haciendo derretir a más de uno. Desde que llegara, el vampiro no se despegó del lado de Harry, por lo que nadie a excepción de la enfermera, el director y los amigos de Harry sabían que estaba allí. Para todos era un sorpresa total saber que éste era el otro padre de Potter.
-"Que buena suerte."- masculló más de uno con envidia.
-Ya está todo preparado, mon petit chat.- dijo, con su acento francés, que sacó suspiros de las chicas. Se sentó junto a su hijo y besó su mejilla.- Terminado esto nos vamos.
-Ok, estoy ansioso por regresar a casa.- comentó, mientras llenaba si plato de comida.
-No creo que todo eso sea saludable, hijo.
-Awww, papi. Déjame… estuve comiendo verduras y carne hervida por edades.- exageró.
-Mmmhhh…
-¡Otro año que se va…!- el inicio del discurso de Dumbledore detuvo lo que Louis iba a decir, haciendo a Harry sonreír triunfante. -Bien, tengo entendido que hay que entregar la Copa de la Casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Hufflepuff, con trescientos doce puntos; en tercer lugar, Gryffindor, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene trescientos setenta y seis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.- Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin.- Sí, sí, bien hecho, Slytherin.- siguió Dumbledore.- Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.
Todos guardaron silencio ante esto. (N/A: Los puntos están cambiados, porque recordarán que como Nev es un Ravenclaw, Gryffindor no perdió 150 puntos como en el canon)
-Tengo algunos puntos extra que entregar. Primero a Neville Zallio, por pensar a futuro y quedarse en la retaguardia para asegurar la salida de sus compañeros… 50 puntos a Ravenclaw.- el chico sonrió de lado, mientras era felicitado por sus compañeros. Harry levantó los pulgares a su primo.- Segundo a Ronald Weasley… por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos. Tercero a la señorita Hermione Granger... por pese a las adversidades, confiar en las capacidades de su amigo y regresar a socorrer a otro, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos. Y por ultimo, premio a al señor Harry Leuchtenberg...- continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa, León tomó la mano de su hijo y la exprimió.- por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos.
Y así, entre chiflidos, llantos (Hermione) y sonrojos (Ron), la Casa de Gryffindor pasó a tener quinientos doce puntos, quedándose con la Copa de las Casas de ese año, mucho a la indignación de las Serpientes.
-¡Felicidades, mon amour!
-¡Gracias, papi Leo!
Continuará…
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X3X3X3X3X3X3X3X3X3UnÁnGeLeNtReVáMpIrOsX3X3X3X3X3X3X3X3X3
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Notas de Uko-chan¡¡¡Hola!!!
Bien, en este chap se resuelve aquel recuerdo inconcluso. Como vieron, León empujó al máximo sus instintos de madre gallina, creando un lazo con su bebé XD no sé si los vamps pueden hacer eso… ¬¬ Pero como esto es un AU, yo lo uso ñ.ñ
Y aquí se termina el primer libro, a partir del próximo chap ya comienzo las aventuras del segundo.
¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!
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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.
Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD
Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.
Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.
Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3
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