Capitulo 19

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¿Qué? —susurro sorprendido Klaus.

Sí, es por eso que se muestra un poco decaído. Ha recordado cosas que tal vez el quería olvidar. Sabíamos que esto pasaría algún día. Traten de apoyarlo y hacerle saber que están con él. En cuanto se vayan tendré que hablar con el oficial Shane, seguro que se alegrará al saber las noticias —sonrió triste.

Klaus se encontraba atónito, no sabía que decir.

Por supuesto, entiendo. Haremos lo que esté en nuestras manos para que pase este amargo rato.

Gracias Klaus. Y pues creo que nos vemos la próxima sesión.

1 mes después

—No voy a ir.

—Por favor, amor. Necesito esos informes.

—Cariño, ¿no podemos disfrutar de un tranquilo fin de semana? —Klaus acerco a Caroline a su lado y dejo un beso en la frente de su esposa.

—Sí, pero no quiero retrasarme en el trabajo.

—Nena, Bonnie dijo que debías descansar, eso incluye nada de trabajo.

—Pero dijo que podía recuperar poco a poco mi estilo de vida, solo voy a leerlos y mandar algunos correos electrónicos.

—No y es mi última palabra —Klaus tomo un puñado de palomitas y se lo metió a la boca.

Katherine rió quedito desde el sofá continuo, ella mecía a Alison que se había quedado dormida después de jugar. Chris estaba acostado sobre su estomago viendo la película que están trasmitiendo en el canal de niños.

—Bien, entonces supongo que tendré que ir yo por ellos. —Caroline se quito de encima una cobija que la cubría del frío, bajo las piernas del sofá y se levanto. Quedo frente a Klaus con las manos en forma de jarra.

—No te atreverías —le dijo su esposo. Caroline alzó una de sus cejas y lo miro desafiante. Klaus tragó, estaba seguro que si se atrevería.

—Vamos hijo, no creo que a Caroline le afecte hacer un poco de trabajo, además estará aquí en casa, sentada y sin hacer ningún esfuerzo.

Klaus rodó los ojos, ahora todos se habían puesto de parte de su esposa.

—Bien, iré —Klaus suspiró y se levanto de su asiento —Solo trata de no estresarte mucho con el trabajo ¿bien?

—Bien —Klaus la tomo por la cintura y la beso castamente, no pudo fijarse al cuerpo de su esposa completamente porque una pequeña barriga de tres meses se lo impedía. Caroline, al ser delgada, hacía imposible que su pequeño bultito pasara desapercibido.

—Regreso en un rato, descansa por favor. Nos vemos, mamá. Chris.

Chris al escuchar como su padre se despedía de él, se levanto del suelo y corrió hacia su papá para enredar sus brazos en sus piernas.

Ados.

/

Klaus entro a su carro y manejo rumbo a la oficina de su esposa.

Por fin parecía que todo iba bien en sus vidas: el embarazo de su esposa iba bien después de aquel fuerte susto que habían tenido al inicio; Chris aunque seguía un poco perturbado a la idea de tener un nuevo integrante a la familia, en ocasiones se sentaba junto a Caroline y ponía su orejita en su barriga, también parecía estar adaptándose a su nueva vida junto a ellos.; y Alison, ella era otra cosa, estaban seguros que pronto estaría hablando como una parlanchina, por lo pronto parecía un torbellino corriendo con pasos torpes por toda la casa, tuvieron que quitar algunos jarrones y fotografías de la sala y además poner protectores en los enchufes eléctricos, Klaus se apiadaba de Katherine quien era quien se encargaba de la niña la mayor parte del tiempo.

Respecto a las investigaciones del caso, después de que Chris hubiera hablado con Davina, pareciera que la investigación se había tornado más rápida y cada día se resolvían nuevos enigmas que habían surgido, pero también el asesino de la madre de Chris y Alison parecía ser muy escurridizo.

Stefan se había unido a la investigación recientemente, así que Shane y el trabajaban como un equipo. Habían ido a varios lugares de mala muerte de la ciudad, interrogando a varios de los amigos y de los conocidos de esa persona. Cada uno los había mandado a distintos puntos de la ciudad para encontrarlo, pero al llegar al escondite de este, solo quedaban vestigios de que él había estado ahí por algunos pocos días. Era un claro signo de que estaba huyendo y escondiéndose de la justicia, por lo cual no tenían nada de qué preocuparse.

/

Katherine bajo de las escaleras después de dejar a Chris y a Alison tomando la siesta en su habitación. Dirigiéndose hacia la sala para hacerle compañía a Caroline, el timbre de la casa sonó, por lo cual camino por el pasillo principal hasta detenerse en la puerta.

Se acerco a la mirilla de la puerta para observar quien era. Nadie estaba ahí, Katherine se iba a retirar de la puerta hasta que el ojo de otra persona se miro por la mirilla. Katherine salto del susto mientras ponía una mano en su pecho tratando de tranquilizarse.

La persona al otro lado de la puerta volvió a presionar el timbre y luego toco la puerta insistentemente.

— ¿Quién es?—pregunto desde el otro lado Katherine. Caroline se levanto de su asiento y se quedo en la entrada de la sala esperando que la otra persona respondiera — ¿Quién es?

—Buenas tardes, señora. Traigo servicio de jardinería.

Katherine abrió la puerta dejando la cadena puesta.

—No, gracias. Por el momento no necesitamos un servicio de jardinería —le sonrió amablemente al hombre al otro lado de la puerta. Este pareció quedarse pensando por algunos segundos.

—Señora, por favor. Necesito el trabajo para poder regresar con mi familia a Alaska.

Katherine se mordió el labio sin saber qué hacer. Estaba claro que el hombre necesitaba el trabajo por la forma en la que estaba vestido, también suponía que llevaba días sin probar un buen plato de comida. Su corazón se empezó ablandar por aquel pobre hombre.

—Katherine ¿qué pasa?—le pregunto Caroline.

—Espere un momento —le dijo Katherine al hombre —Es un chico que ofrece trabajos de jardinería.

—Oh… bueno, por el momento no ocupamos ninguno.

—Hija, el hombre parece necesitado. Deja que haga algo del jardín y yo lo pago —Caroline miro el rostro de Katherine. Sabía que su suegra tenía un corazón muy débil cuando se trataba de ayudar a alguien en lo más mínimo.

—Está bien —suspiró derrotada —Puede recortar los arboles que están en el jardín trasero. Que pase por la puerta de afuera.

—Gracias cariño —Caroline le sonrió a Katherine y regreso al sofá donde estaba antes.

Katherine acompaño al hombre hacia el patio trasero y le indico que tenía que hacerle a los arboles, prácticamente le hizo algunos dibujos de las proporciones en las que debían ser podados los arboles y cómo debían quedar.

Caroline los observaba desde la distancia mientras acariciaba su vientre.

/

—Buenas tardes, Meridith. No sabía que trabajabas también los sábados —Klaus entro al edificio y se acerco a la chica.

—Hola Klaus. Solo trabajo medio día. Estaba a punto de retirarme.

—Oh bueno, eso está bien. ¿Puedo pasar a la oficina de mi esposa por algunos papeles?

—Por supuesto—Meridith saco una de las llaves de repuesto y se las dio a Klaus.

Klaus camino por el largo pasillo hasta llegar a la oficina. Abrió la puerta y se acerco al escritorio donde estaban los informes que necesitaba. Los recogió y salió de la oficina, le dejo las llaves a Meridith y se despidió con un asentimiento de cabeza.

Se subió al coche y manejo con rumbo a su casa para ver de nuevo a su esposa. Una vibración dentro del bolsillo de sus pantalones hizo que bajara el volumen de la música y que, en el siguiente semáforo pudiera contestar.

Miro la pantalla del teléfono en donde claramente marcaba Stefan.

—Hey.

—Klaus, ¿podrías hacerme un favor?

—Claro, Stef. ¿Qué ocurre?—Toco algunos botones para que se pusiera en altavoz y siguió manejando.

—El coche se me ha averiado cuando venia por un café y unas rosquillas ¿podrías darme un aventón a casa?

—Acaso eso es lo único que comen los polis —bromeo Klaus —Por supuesto, dime la dirección.

Klaus terminó la llamada y retornó en la siguiente calle, Stefan no estaba muy lejos de ahí.

Unos diez minutos después, Klaus se estaciono en la vereda frente a un Starbucks. Stefan se levanto de su asiento y tomo la caja de donas con una mano y su café en la otra.

—Gracias por recogerme, amigo— le dijo después de hacer algunas piruetas para poder abrir la puerta del coche y sentarse con las manos ocupadas.

—No hay por qué.

— ¿Y Caroline y los niños?—le preguntó curioso Stefan, le dio una mordida a una de las rosquillas.

—Primero, no vayas a dejar tus migajas en mi auto y segundo, ellos están en casa. Caroline me pidió que fuera por unos informes a su oficina y aquí estoy.

Ambos siguieron conversando por unos minutos cuando el teléfono de Stefan sonó. Contestó rápidamente y con su voz profesional, así que supuso que era del trabajo.

—Mierda. No dejen que esta vez escape. Adelántense sin mí, llegare en unos minutos. Lleva refuerzos y cerquen la casa y establezcan un cerco por toda la manzana. Llegare en unos minutos. Estoy cerca —Stefan colgó y respiraba pesadamente para tratar de tranquilizarse.

— ¿Sucede algo?—Klaus aparto la mirada de la carretera por un segundo para ver a su amigo.

— ¿Te importaría llevarme a las afueras de la ciudad? Parece que estamos cerca de atrapar al loco que mato a la chica Victoria.

—Claro, solo dime la dirección. —Klaus acelero el auto dirigiéndose hacia donde le había dicho su amigo.

/

Al doblar en la siguiente cuadra, Stefan enseño su placa a una patrulla y lo dejaron pasar. Klaus se estaciono detrás de una de los automóviles y apago el motor. Todo se miraba muy tranquilo y Stefan se esperaba lo peor, que el tipo se haya escapado de nuevo.

Bajo del auto y Klaus lo siguió de cerca. El oficial Shane los encontró a la mitad del camino y los intercepto para darle las noticias. Negó con la cabeza cuando se puso frente a ellos.

—No está, parece que no llegamos en hora de visitas.

— ¿Qué quieres decir?

— Hemos encontrado un montón de sus pertenencias, como si solo hubiera salido de su casa a dar un paseo, aun hay vestigios del desayuno de hoy. Tengo a los chicos revisando el lugar de arriba abajo. Cuando terminen prepararemos una emboscada.

—Bien, entrare para ver los alrededores. Klaus podrías quedarte aquí un rato.

—Por supuesto —Klaus camino hasta recargarse en su coche y quedar frente a la destartalada casa. Tomo su celular y llamó a Caroline para decirle que se demoraría un poco más en llegar a casa.

Stefan entro a la casa y una de las oficiales le entrego un par de guantes para que no dañara la evidencia. Camino por la pequeña casa, observando y dando indicaciones a algunos de los miembros de su equipo de peritaje que estaban ahí.

— ¡Jefe venga a ver esto! —alguno de los hombres grito desde adentro de alguna habitación.

Stefan y Shane caminaron hacia la habitación principal. Un ropero había sido movido hacia la izquierda para descubrir una puerta que daba a un cuarto rojo de impresión de fotografías.

Ambos, Stefan y Shane entraron y se quedaron anonadados con lo que se encontraron. En suelo estaba lleno de botellas y cajas vacías de comida rápida. Había un olor a rancio y a guardado que les hacia revolver el estomago; pero lo que más les sorprendió a ambos, fue encontrar tapizada una de las paredes de fotografías de los dos niños- Chris y Alison-, de Caroline y de Klaus. Todas en lugares diferentes, en días diferentes. Incluso había algunas tomadas desde afuera de la casa. Había imágenes quemadas, rayadas, rotas, arrugadas y otras con disparos de algún arma.

Stefan se acerco a la pared y su mente dio un clic. El cuerpo se le congelo y empezó a sudar frío.

—Mierda, hijo de puta ¿Dónde está el maldito expediente? —se volteó y empezó a salir de la habitación — ¿Qué alguien me dé el maldito expediente? —No supo quien fue, pero en tres segundos alguien se lo había puesto en sus manos. Arranco la fotografía del sospechoso y corrió hacia fuera.

—Klaus ¿Conoces o has visto a este hombre? —Le lanzo la fotografía— Vamos responde rápido.

Klaus la tomo en el aire y lo observo, aunque no había visto al hombre se le hacía conocido de algún lado. No, no lo conocía, aunque…

—Es el hombre que encontró a Chris cuando se perdió en el juego de beisbol al que fuimos.

—La puta madre que lo pario. Dime que Caroline y tus hijos están en casa de tus padres.

—No, ellos están en nuestra casa.

—Mierda Klaus. El es Tyler Lockwood, el mismo hombre que mato a Victoria y que ha estado siguiendo sus pasos por los últimos meses.

—No me jodas, Stefan —Klaus se paso la mano por el cabello preocupado.

—Stefan, tenemos que irnos a casa de la Señora Mikaelson, inmediatamente —Shane avanzó a paso rápido hacia los hombres —Lockwood esta tan desquiciado que ha grabado videos anunciado sus planes y entre ellos recuperar a su familia aunque tenga que matarlos a todos.

— ¡¿Qué?!—Stefan y Klaus gritaron al mismo tiempo.

—No hay tiempo que perder, espero que mis sospechas no sean ciertas, pero hoy el hombre quiere recuperar lo que es suyo.

/

—Cariño, ¿no te importaría quedarte un rato sola? Necesito ir al supermercado a comprar algunas cosas para la cena.

—Claro que no Katherine. Klaus no debe tardar en llegar, creo que me las apañare bien algunos minutos.

—Muy bien querida, si necesitas cualquier cosa o tienes algún antojo no dudes llamarme al celular. Tyler ya casi termina el trabajo, no creo que tarde mucho. He dejado su paga en la mesa de la cocina.

—Claro, yo me encargo de eso, ve con cuidado —Katherine se despidió con la mano y salió de la casa.

Caroline bostezo y siguió viendo una película aburrida que estaban pasando por televisión.

—Mami —Una vocecita hizo que parara a la mitad su segundo bostezo. Chris entro a la sala arrastrando los pies y tañándose sus ojitos.

—Hola tesoro, aquí estoy —Chris se subió al sillón con esfuerzo y se recostó contra su mamá, Caroline rápidamente lo rodeo con su brazo y lo acomodo a su costado.

—Tengo seño.

—Bueno, cariño. Entonces vuelve a dormir, yo cuidare tus sueños.

—No quedo dodmil quedo estal contigo —le explicó como si fuera lo más obvio.

—Perdón señorito—rió Caroline —Si no quieres dormir no lo hagas —lo beso en la cabeza y ambos sonrieron.

El teléfono de la casa sonó y Caroline se estiro para tomarlo.

— ¿Amor? —No alcanzo a saludar cuando la voz angustiada de Klaus sonó al otro lado del auricular.

— ¿Klaus? ¿Qué pasa? —le contesto de vuelta preocupada.

—Escúchame bien, necesito que te encierres en casa y que no le abras a ningún extraño hasta que estemos ahí.

— ¿Klaus que pasa? Me estas asustando.

—Ca…

Sintió algo frío siendo presionado junto a su sien. Su corazón se paralizo y sintió que la sangre se le iba a los pies.

—Cuelga el teléfono ahora o te vuelo la cabeza.

Caroline aparto el teléfono suavemente de su oreja y presiono el botón de colgar. Chris seguía paralizado a su lado sin saber qué hacer.

—Muy bien hecho preciosa, ahora párate y trae al mocoso contigo.

Caroline lo hizo obedientemente y rodeo el sofá hasta estar frente al individuo, Tyler, el mismo que había entrado a su casa para trabajar. Trato de mantenerse serena por el niño, aunque por dentro temblaba y rezaba.

—Amor, nos volvimos a encontrar de nuevo, te dije que nadie nos separaría —Acarició el contorno de su rostro con la punta del revolver negro. Caroline cerró los ojos mientras aguantaba el miedo y las lagrimas — ¿No me vas a responder, perra? ¿Quieres que te haga hablar a la fuerza?—Deja el arma entre sus ojos.

— ¿Qué quieres de mi? —Caroline no pudo impedir que el sollozo no saliera de sus labios.

—Vicky, tu eres mía, siempre vamos a estar juntos, incluso en el infierno en donde nos vamos a quemar.

—Yo no soy Victoria —le señalo.

—Por supuesto —movió la pistola de adelante a atrás burlándose —solo por salir con el pendejo snob, no te hace una zorra diferente…por cierto, lo voy a matar —sonrió sádicamente.

— ¿Qué?— la voz de Caroline sonaba estrangulada.

—Hm… muévete que tenemos que irnos, amor. Camina hacia las escaleras y no intentes gritar o escapar porque te daré un tiro por la espalda.

Caroline tomó la mano del niño fuertemente y caminaron hacia la escalera.

El hombre se recargo en la pared mientras los observaba caminar.

—Chris, quiero que cuando estemos arriba te encierres en tu habitación con seguro, toma a tu hermana y entra al closet sin hacer ruido, no salgas por nada del mundo —le susurró al niño cuando estaban a una distancia considerable y estaba segura que Tyler no los escucharía.

Chris quería decir que no, pero pareciera que lo único que sabía hacer su cuerpo en ese momento era caminar y llorar silenciosamente.

—Te amo.

—Hey, espera —Caroline y Chris se quedaron petrificados en su lugar. Tyler camino con paso lento y confiado hacia ellos —Voltéate —le dijo a Caroline, esta no respondió — ¡Dije que te voltearas! —Cargo el arma, Chris grito y se apretó contra Caroline cerrando los ojos. Caroline acarició el cabello del niño para tranquilizarlo y se volteo desafiante ante Tyler. Puso a Chris tras de ella.

—Así que el tipo te dejo preñada, puta — Se acercó hasta quedar frente a ella. Se quedaron viendo unos segundos. Tyler levanto su mano y le propino una cachetada que le dejo la mejilla roja. La cara de Caroline se volteo hacia la izquierda, se había mordido el labio y ahora un hilito de sangre corría por su boca.

— ¿Sabes? No puedo —Tyler levanto las manos al cielo consternado —Amor, no puedo estar contigo si tienes un bastardo de otro tipejo. Lo soporte con este —Señalo a Chris que seguía apretado contra Caroline con los ojos cerrados —Pero otro, ya no. Eres una puta y siempre lo serás. Ahora por tu culpa tendremos que deshacernos del nuevo bastado

Se acercó a Caroline y posiciono la punta de la pistola sobre su barriga, su mano descansaba en el gatillo, Caroline solo rezaba y rogaba al cielo de que sus hijos y Klaus quedaran a salvo y que ese loco nunca pudiera ver la luz del sol. Caroline sollozo cuando sintió presionarme más el arma contra su cuerpo.

No, no, no. Esto no podía estar pasando de nuevo. Quería gritar, pedir auxilio, salvar a su mami y a su hermana. Pero no iba a poder hacerlo de nuevo. Sus pies no respondían, su voz no respondía como aquel día, sus ojitos que permanecían cerrados fuertemente no querían abrirse, tampoco sus manitas que seguían agarradas con fuerza al pantalón de su madre.

No, no quería volver a pasar por lo mismo, no quería que aquel señor le quitara de nuevo las cosas felices de su vida. No volvería a pasar lo mismo, el no mancharía lo mejor que tenía en el mundo, el no se lo arrebataría de nuevo.

Sintió como su mami temblaba con más fuerza y sus sollozos incrementaban. Recordó las indicaciones de su mami, no las seguiría. Ella soltó un grito ahogado.

—Vamos a estar juntos, amor. Nosotros cuatro, como siempre debimos estar.

— ¡No! —Chris corrió y empujo al hombre.

— ¡Chris! —Caroline gritó.

/

Ya casi estaban cerca de casa, solo dos cuadras más y por fin podría quitarse ese horrible vacío que sentía en su estomago, desde que Stefan le contó todo lo que había en esa casa y que involucraba a su familia y más aun, cuando una voz desconocida le dijo a su esposa que colgara.

No sabía si quería vomitar o matar a alguien con sus propias manos.

Stefan iba conduciendo su auto, pues él no se sentía capaz de hacerlo en esas circunstancias, tras ellos venían otras seis patrullas más con cuatro agentes cada uno. Shane venia en uno de ellos.

Giraron en su calle, cuando el sonido de un disparo se oyó demasiado cerca.

—Mierda Stefan, acelera.

No quería pensar en nada, no quería ni hacer especulaciones, trato de bloquear su mente de conjeturas estúpidas.

Stefan paro el auto encima de la acera igual que las otras patrullas. Sin esperar indicaciones de su amigo y sin saber cómo, tomo el arma de Stefan de su cinturón y salto del auto. Iba a matar a ese bastardo sin importar nada.

— ¡Klaus, espera!—Este corrió hacia la casa ignorando a los otros agentes.

/

—Tu niño estúpido ¿Cómo te atreves?—Tyler sujeto su cabeza sangrante. Al momento de caer se había golpeado con el filo de la mesa, arriba Alison lloraba.

—Estoy Harto ya. No me importa... los voy a matar a ustedes dos, a la mocosa arriba y al estúpido que se hace llamar tu papi. Tú eres la causa de todos los males —Dijo señalando a Chris con el arma.

Después de que Chris empujara a Tyler contra la mesa, el arma se había accionado disparando contra el techo, Caroline había tomado a Chris entre sus brazos y ahora estaban en el suelo sentados. Caroline mantenía a Chris contra su pecho, sujetándolo fuertemente, tapando sus oídos, para que no escuchara todos los insultos que le estaba lanzando aquel hombre. Intentaba aislarlo del momento aunque eso fuera imposible.

Caroline cerró los ojos hacia lo inevitable.

Una puerta se abrió.

Se escucho una detonación.

Luego silencio.

Pensó que todo había acabado. La muerte no dolía, solo esperaba que su cuerpo hubiera sido suficiente escudo para proteger a su hijo.

Empezó a escuchar sirenas y miles de voces y gritos por todo el lugar.

¿Era así el cielo o el infierno?

—Klaus baja el arma—Reconocía aquella voz con acento sureño.

Caroline contó hasta tres y abrió los ojos. Estaba en su casa, su niño estaba a su lado. Miro al frente y vio el cuerpo inerte de Tyler sobre un charco de sangre, no quiso verlo así que aparto la mirada.

En la puerta vio a su esposo inerte apuntando hacia donde antes se encontraba Tyler parado.

Tras él, el oficial Shane se encontraba en la misma postura.

—Señor Mikaelson, haga caso al detective Salvatore.

— ¿Yo…yo dispare?

—No señor, usted no lo hizo. Tranquilícese y vaya con su esposa.

Stefan se acerco a su amigo y quito su arma de las manos de Klaus. Luego empujo a su amigo dentro de la casa.

—Caroline ¿Están bien? —se arrodillo junto con ellos, los abrazo y beso sus cabezas.

—Klaus, ve por Alison, por favor. No sé cómo esta— Caroline le roge entre lágrimas.

—Claro, ya voy —Klaus se separo de ellos y subió las escaleras hacia el cuarto de los niños.

Caroline seco sus lágrimas con el dorso de la mano y acarició la cabeza del niño.

—Chris, ¿cariño? —El pequeño seguía temblando y su cabeza seguía escondida —Sh… amor, ya todo acabo. Déjame ver tus ojos.

Su hogar estaba lleno de agentes de policías. El personal forense recogió el cuerpo inerte de Tyler.

—Estoy aquí bebé, te aseguro que ya estamos bien. Tyler ya no está, los policías y papá llegaron para salvarnos como los superhéroes.

Chris levanto la cabeza poco a poco, creía en su mamá pues había escuchado la voz de su papá y se sentía como aquel día en la oficina de los policías con todas las voces.

—Eso es amor, estoy aquí.

Klaus bajo las escaleras con Alison en sus brazos.

—La pequeña está bien. —Klaus se volvió a arrodillar junto a su familia y los abrazó — Por favor, no me vuelvan a hacer esto—Klaus beso las cabezas de sus hijos y los labios de su esposa, apretando sus bocas fuertemente como si tuviera miedo de que desapareciera.

—Ya paso, la pesadilla ha acabado —le dijo Caroline.

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19/06/14