CAPITULO 21
EPÍLOGO
No puedo creerlo mi amor esta es la tercera edición, estoy contenta me han hablado para una segunda parte pero esa la harán mis hijos o mis nietos con nuestras memorias.
— Espero que pasen muchos años cariño, quiero ver a mis nietos crecer y ser un abuelo consentidor, a mis cincuenta y tantos.
— No quiere decir su verdadera edad señor Andrew.
— No, así estoy bien. Albert pasa una fresa por los labios de Candy, estaban sentados cerca de la chimenea, cojines a su alrededor, el crepitar de la leña y el fuego que iluminaba la estancia, dando ese calor de hogar.
— Empezamos a leer nuevamente, no has querido cambiar la portada.
— No, me gusta con las flores, el pasto verde, es la imagen cuando nos conocimos.
— Que si venia del espacio ja ja ja mi amor que recuerdo, tu hermosa sonrisa y tus lindos ojos verdes no pude olvidarlos.
— Los caracoles arrastrándose ja ja ja.
Candy junto a su esposo leían la última edición de su libro, escribió una dedicatoria a la tía abuela, desde que salió a la venta la primera edición se agotó, todo mundo quería saber su historia, muchas mujeres se sentían identificadas con ella, por salir adelante sin la ayuda del imponente apellido Andrew, al saberse que fue adoptada por los Legan, y del maltrato que fue objeto. Los legan fueron desterrados, las damas de sociedad nadie quería decir que los conocía, no eran invitados a los grandes eventos que algún día formaron parte, terminaron por vender su último hotel, Raymond trabaja en un banco pequeño a comparación del banco de Chicago de la familia Andrew. Eliza a sus cuarenta y cuatro años seguía soltera, su madre había caído en depresión al ser señalada por las damas de sociedad que en su momento compartieron con ella una mesa de té, o en una reunión de algún evento. Sara se tomó un frasco de pastillas provocando su muerte. Dejo una carta para sus hijos y su esposo pidiéndoles perdón por ser ella la causante de su desgracia y no Candy como siempre les hizo creer llenando de odio a sus hijos en contra de esa pobre niña, que su único pecado fue ser abandonada por sus padres. Sara se había culpado para que su esposo no corriera a su hija.
Neal se había casado con una buena muchacha que trabajaba en una tienda departamental, su padre lo había recomendado para trabajar en el banco al retirarse, era cuidado por su hija, cuando se iba a dormir lloraba en silencio al ver su hija soltera, sus amigas le habían dado la espalda, nadie quería saber nada de ella, se arrepentía de haber sido un padre ausente, no quería ser una carga para su hija, Neal mal que bien había encontrado una buena esposa y tenían una hija que le había puesto por nombre Sara. Ellos no volvieron a ver a Candy, se enteraron del fallecimiento de su tía abuela por los periódicos, en su testamento la señora Elroy había dejado una pequeña fortuna a Eliza, con la ayuda de su hermano compro unos departamentos que rentaba con eso se ayudaba ella y su padre, no querían ser una carga para Neal, a pesar de su amargura seguía odiando a Candy, verla en la sección de sociales elegante y a lado del tío William, derramaba lágrimas su padre le decía que ya no viera el periódico que eso le hacía daño.
— La odio padre.
— Nunca he entendido ese odio hija.
— Anthony la prefiero a ella.
— Anthony nunca mostró interés en ti hay que ser honestos, Candy no tiene la culpa de nada ella supo ganarse a la gente con su buen corazón, eso quiero que entiendas hija siento que en cualquier momento puedo morir y quisiera irme tranquilo al saber que tu odio por Candy no existe más.
— No podre padre es más fuerte que yo.
— Te haces daño. Mírate en Annie Britter creció con Candy, se dejó influenciar por su madre, ahora pareciera que envejeció de golpe tras el escándalo de su divorcio a los ocho días de casada. Cuando se supo que no era señorita y la vida que había llevado antes de conocer a su esposo, un excelente partido asociado con los Andrew.
— Estoy segura que Candy tuvo que ver en ese divorcio.
— Hija escúchate si así hubiera sido, por que llegar hasta el matrimonio para después divorciarse, la familia Morrinson fue la afectada y rompió cualquier trato con los Britter, la fortuna de ellos se vio disminuida tanto que el señor Britter sufrió un infarto, después de eso su salud se ha visto afectada, corrió a su hija. La madre que fue la causante de todo no se fue con ella, abandono a su hija a su suerte. Aquí Candy no tuvo nada que ver.
El señor Legan no sabía que su hija había odiado a Candy desde el momento mismo que llego, y fue ella la que con sus intrigas uso a su hermano y a su madre culpando a Candy de todo. Tenía tanto dolor por la muerte de su madre cuando había sido ella misma la causante de todo, era algo que se había guardado, sabía que si hablaba su padre la abandonaría, no podía soportar estar sola en esas cuatro paredes, que habían sido su refugio, ver a Candy hermosa junto a su tío el misterioso abuelo William y su familia… La odiaría el resto de sus días. Meses después de hablar con su hija Raymond Legan es internado en el hospital, donde fallece a causa de una infección. Albert se hizo cargo de los gastos era lo único que podía hacer, se lo había prometido a su tía abuela.
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— Mi amor cada que leo mi historia termino con un nudo en la garganta ha pasado tanto tiempo y parece que fue ayer, cuando me dejaste en este departamento sola.
— Nunca me he perdonado haberte dejado, te hice sufrir. Estamos juntos y en nuestro lugar favorito.
— Recuerdas éramos felices con tan poco llegábamos con lo justo a fin de mes.
— Ahora solo estamos de espectadores de nuestros hijos, los tres felizmente casados, trabajamos muy duro mi amor, para dejarles un patrimonio, nuestro pequeño George le gusto Francia casado con Claudine Domecq que resulto ser la nieta de la ex primera dama de Francia y en espera de su segundo hijo. Charles en Londres muy feliz a lado de Daphne en espera de sus primeros hijos serán dos, Will casado con Evelyn aquí en Chicago donde asesora a sus hermanos, él desde chico sintió protegerlos aunque tienen la misma edad, la madurez que mostró me dejo sorprendido, en espera también de su segundo hijo y nuestra pequeña Candy recientemente casada con Colin, ellos están haciendo su vida.
Archie y Chantal viven en New York sus tres hijos también son de mucho apoyo en la familia, Archie y Chantal también guiando a sus hijos, no pudimos darle una hermana a Candy pero con Chanti la hija de Archie han hecho excelente trabajo ellas aquí y con la ayuda de sus cuñadas y tía Paty en Europa todo va bien, los negocios están rindiendo frutos. Y no se diga de todos los hijos que tenemos en los orfanatos, tu pequeño proyecto ha crecido, hay chicos que trabajan con nosotros los que no fueron adoptados, otros buscaron su propio camino como tu mi amor, y lo maravilloso es que dan su aportación al hogar donde pasaron su infancia para ayudar a otros niños, ellos así lo han querido.
— Soy muy feliz, la tía abuela disfruto a sus nietos, la sorpresa fue la que nos dio mi madre y George.
Albert porque dejaste que me pasara de copas, Chantal y yo no podíamos contener la risa por la ingesta de alcohol, no volveré hacerlo la cabeza me taladraba al día siguiente, estaba feliz por mi madre y George, nunca sospeche que ellos tuvieran una relación.
— Bueno cariño, lo que paso en nuestra alcoba esa noche la tengo grabada, mi hermosa esposa dándome un show solo para mí, te sonrojas.
— Bueno es que no me acuerdo bien, pero dices que me quite todo y baile desnuda para ti.
— Así es y de qué manera bailaste cariño. Albert haciendo un guiño y besando a Candy.
— Es mejor que no recuerde me muero de la vergüenza.
— No te apenare más, no siempre las salidas era por asuntos de negocios que se ausentaban yo lo sospechaba pero respete a George.
— Fue muy emotiva la boda me da gusto que estén juntos, George no ha dejado de trabajar sigue en el banco.
— Él lo ha pedido así, desde aquí checa los negocios con Will y ayuda a nuestros hijos, Charles Leblanc también ha sido de mucho apoyo para nuestro hijo.
— Quien lo diría que él y Annette terminarían casados.
— Gracias al apoyo de todos ellos, podemos disfrutarnos más mi amor, ya nuestros hijos saben que les corresponde a cada uno, nosotros nos la pasamos viajando y regresamos aquí, no sabes cuándo andamos fuera como extraño nuestro departamento solos tú y yo.
— Yo también, pero cuando vienen todos tenemos que irnos a Lakewood.
— Amo a mis hijos ahora disfruto de nuestros nietos, es otra etapa ver correr y reír a esos chiquillos, quien se podía imaginar que aquí empezó todo en este pequeño departamento, donde nació nuestro amor, que estabas celosa de la señorita de la tienda de ultramarinos, yo solo tengo ojos para mi esposa.
— Albert sigo siendo celosa no lo puedo evitar, tu figura llama la atención eres un hombre sumamente atractivo a tu edad muchas jovencitas suspiran cuando te ven pasar, me entra la nostalgia tal vez sea los cambios hormonales.
— Mírame mi vida, solo quiero a una persona a mi lado y esa eres tú, nunca te he faltado Candy ni con el pensamiento mi amor. Que te dijo el doctor no pude acompañarte estaba en una junta con Will y George.
— Pensé que podría estar embarazada.
— ¡Candy! Me encantaría tener otro hijo pero primero está tu salud.
— Solo fue una falsa alarma, empezare con mis periodos irregulares hacer ejercicio me ayudara a llevar estos cambios que se dan con la edad, pero estoy feliz sabes cómo sufría con ello.
— No sé diga más haremos ejercicio caminaremos en el parque y correr o andar en bicicleta. Haciendo un guiño Albert y tocando con su dedo la punta de la nariz de su esposa.
— La etapa de abuelitos consentidores me llena de satisfacción, cabalgar con ellos, nadar en el lago es grande nuestra familia, hermosos momentos que hemos vivido aunque también han existido sin sabores.
— ¿Te refieres a Annie?
— Si a ella y los Legan, en un momento pensé en perdonarla pero después de su comportamiento en la gala para recaudar fondos que eran para el hogar de Pony, me lastimo bastante.
— Fue más doloroso por nuestros hijos, el escándalo…
Flasback
— ¡Hola, Albert! Te han dejado solo.
— Estoy esperando a mi esposa.
— A la aburrida señora Andrew.
— nNo te permito expresarte de esa manera de mi esposa.
— Tu y yo podíamos pasarla muy bien. Annie acercándose a Albert, con su vestido entallado, resaltando su busto parecía que en cualquier momento quedarían expuestos, con unas copas demás su aliento alcohólico puso en alerta a Albert. Él la sostuvo de los brazos para evitar su acercamiento, un reportero estaba cerca de los hechos toma varias fotos.
— Padre ¿quién es esta señora?
— Vaya si no puedo tener al padre tal vez se me haga con el hijo.
— Deja en paz a mi familia, Annie. ¡Plasf! ¡plasf! Sonó en la mejillas de Annie que no se esperaba que Candy escuchara.
— ¿Cómo te atreves a golpearme? ¡Infeliz huérfana! ¡Plasf!
— Por mi familia soy capaz de todo.
— Eres una maldita muerta de hambre.
— No cambiaras Annie me das lastima, has lastimado a la familia que te adopto, el señor Britter es una excelente persona, un padre que te dio todo y le fallaste de la peor manera, deseabas tanto tener un papá y una mamá, pero tu egoísmo acabo contigo mírate estas sola porque ni tu madre quiere saber de ti.
— Señores saquen a esta mujer de aquí. Un molesto Albert se acerca al oído de Annie te quiero lejos de mi familia, el periodista ya se había escabullido antes de ser detenido por la seguridad.
Al día siguiente esa nota por primera vez empañaba una gala de los Andrew-Hinault, Annie al leer el periódico lloro, su vida era un desastre que ella misma se buscó, había lastimado a Candy como siempre lo había querido, pero al leer sobre el hogar de Pony fue suficiente para sentir vergüenza de ella misma, ese mismo día abandono la ciudad y se fue a los Ángeles, lugar donde reside en una casa de citas.
Fin del flashback
— Fue más la nota del periódico amarillista, al decir que tenía una amante, lo bueno que nuestros hijos entendieron quién era Annie. Fue un trago amargo, el acoso de la prensa. Era la primera vez que hacíamos un evento de recaudación aquí en Chicago, todos habían sido en Londres y Francia.
— Pensar que esta irreconocible, la vida que lleva y repudiada por su padre.
— Está bajo vigilancia mi amor, no la quiero cerca de ti ni mucho menos de mis hijos al igual que los Legan. Si salen de la ciudad seré informado, han hecho daño sin medir las consecuencias, Eliza no cambiara Raymond me dejo una carta que me entrego Neal, no te había comentado para no preocuparte pero en esa carta, me dice que su hija te sigue odiando y nunca entendió el porqué de ese odio hacia ti, que te cuidara de ella, aunque es su hija él es consiente que te hizo daño.
Con la herencia que le dejo la abuela y la ayuda de Neal saldrá adelante, no los quiero cerca de mi familia. El señor Britter esta delicado de salud, quiere venderme sus acciones y darle dinero a su esposa para que ponga un negocio.
— Hazlo mi amor el señor Britter fue amable conmigo, lamento que su salud no mejore también nos haremos cargo de los gastos del hospital.
— De acuerdo, pero si decides ir a verlo no quiero que vayas sola, no quiero que veas a la señora Britter. Albert acariciaba la mejilla de Candy, la acurrucaba en su pecho, escucho suspirar a Candy.
— Ese suspiro es para mí.
— Si señor Andrew me tiene loquita si es lo que quiere saber.
— Ja ja ja Candy.
— Mi amor esas canitas que se te notan te hacen ver más seductor, eres muy guapo Albert, tu porte todo me gusta de ti.
— Así que soy muy seductor señora Andrew.
Albert acercándose a Candy, jugo con su nariz, se apodero de sus labios con un beso demandante, escucho gemir a Candy, se separó y la llevo a la habitación, dejándola en medio de la cama, mientras él se desvestía, rompiendo su camisa, los botones salieron volando su cuerpo había reaccionado al beso y gemidos de Candy, a sus cincuenta y tantos no se cansaba de amar a su esposa, habían trabajado arduamente junto con George, Geraldine, Charles y Archie se habían repartido estratégicamente el trabajo, para que ninguno pudiera viajar tanto y separarse de su familia, la única vez que se separó de Candy fue cuando ella fue a Francia y él tuvo que quedarse con los trillizos, Will el mayor por escasos minutos había enfermado, él prefirió que Candy hiciera el viaje en compañía de Paty y Chantal, estarían acompañadas de Charles, él por nada del mundo la dejaría sola, en un momento se sintió atraído por ella, pero en el corazón no se manda. Al ver sola a Candy, Bristol no perdió la oportunidad de bailar con Candy, había pagado a un fotógrafo para que le tomara varias fotos con la señora Andrew. Albert al ver la imagen en el periódico, estaba molesto por el atrevimiento de Bristol, confiaba en su esposa, después se supo que él había pagado para que se tomaran las fotos sin el consentimiento de Candy. Los negocios que tenía con los Andrew-Hinault fueron liquidados, provocando perdidas a Bristol, recibió una cachetada con guante blanco de parte de Candy. Candy no iba a dejar pasar esa osadía, cuando fueron tres hojas del periódico dedicadas a ella y Bristol lo cual la tenía molesta, hablando con Charles decidió dar por terminada cualquier relación de negocios con Bristol & Co. Ese hecho hizo que Albert se sintiera orgulloso de su esposa, no le pidió permiso para actuar cuando fue enterado ya estaba finiquitado todo lo relacionado con Bristol.
— Te amo tanto Candy, no me cansare de decírtelo mi amor estas aquí. Señalando Albert su corazón, Candy con su dedo dibuja un corazón en su pecho.
— Y tú en el mío, te deseo tanto hazme el amor de nuevo. Albert no lo pensó dos veces, era lo que deseaba fundirse con su esposa, dentro de tres días viajarían a New York para la gala de recaudación de ahí se irían con su hijo George a Francia para cerrar un negocio en Kuwait, querían estar cerca de su hijo en esa negociación que les dejaría ganancias e incrementarían su fortuna. El futuro de sus herederos y nietos estaba asegurado.
¡Muchísimas gracias! Por todos sus comentarios
Que el 2019 sea un año de mucho éxito en todo lo que emprendan.
Nos leemos XOXO
