Autor Original: YenGirl

ID: 1441036

Notas de la traductora:

¡Aloha~!

Dios mío, sí que he tardado en traducirlo… De veras siento este PEDAZO de atraso de un mes para actualizar. Tal y como le dije a maru ryu en respuesta a su mensaje privado, apenas he tenido mucho tiempo para traducir por la universidad, además de que este fanfic no es algo mío solo, sino que es continuar el trabajo de traducción de otra persona y, en cierto modo, da un tanto de miedo meter la pata. Es un inglés mucho más complejo de lo que estoy acostumbrada y algunas frases me ha costado sacarlas. Y, además, también temo que las traducciones mías queden muy diferentes de las de su anterior traductora, VaneCaos, lo cual solo os haría más extraño a vosotros el leerlo.

Pero bueno, espero que os guste este capítulo y de veras siento el atraso.

Remarcar que, en solidaridad con este fanfic, no he actualizado ninguno de los otros que también tengo abiertos a pesar de que tenía los capítulos más que traducidos, ya que no me parecía justo actualizarlos mientras este se quedaba en espera. Puede parecer una tontería pero así es como lo veo.

En fin, no me entretengo más. No puedo prometer más velocidad en traducir este fanfic por los exámenes de febrero de la universidad y por temas de cosplay (sí, soy cosplayer, ¡sorpresa! XDDDD), pero os prometo que haré lo que esté en mi mano para que el tiempo de actualización no sea demasiado.

Así que, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!

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Casi una semana había pasado desde que Kaname regresó a la Academia Cross con Zero. El director estaba encantado por el hecho de que Zero estuviese de vuelta en la institución pero, aparte de unas cuantas sonrisas significativas y asentimientos hacia cierto purasangre de pelo oscuro, no dijo nada que pudiese haber incurrido ante la mirada penetrante del prefecto. Zero estaba bastante seguro de que a Kaname le habían echado una mano con esta reticencia inusual pero el purasangre sólo había sonreído enigmáticamente antes de cambiar de tema hábilmente.

La única cosa que estropeaba su felicidad ahora era Yuuki. La pequeña prefecta de cabello castaño había tomado el trabajo de evitarles a ambos desde la noche en que Zero vomitó en su habitación. Llegaba tarde a las clases, pasaba todo su tiempo libre y almuerzos con Sayori y no apareció en absoluto para el cambio de clase. En cambio, era el Presidente Cross quién estaba con Zero fuera de las puertas del Dormitorio de la Luna cada noche.

Kaname no podía evitar sentirse herido y culpable por esta separación. Yuuki, quién siempre había sido su única fuente de confort y calidez en el pasado, se mostraba inflexible en lo que se refería a mantener las distancias con Zero y con él. Era obvia que todavía estaba molesta por que el purasangre le veía a quién veía como su salvador y amor secreto, ya no estaba interesado en ella de ese modo y, peor, había confesado sus sentimientos a – de entre todas las personas – su hermano adoptivo y su alguna vez enemigo. Kaname podía darse cuenta de que esto debía ser un trago amargo para que Yuuki lo asumiese. Después de todo, él mismo había creído que ella era con la habría querido pasar el resto de su vida y sabía que su amor por Zero debía verse como una de las peores traiciones para ella. Aun así, esto no podía seguir así. Ambos la querían muchísimo y aunque ninguno de ellos lo dijese en voz alta de primeras, siempre fue algo que rondaba por sus mentes – sonaba egoísta… pero aun así deseaban de todo corazón su bendición, no su indeseada aceptación.

El viernes por la noche llegó y cuando la Residencia de la Luna abrió sus puertas, todavía era el Presidente Cross y no Yuuki, quién estaba al lado de Zero enfrente de las chicas de la Clase Diurna que gritaban. Kaname sonrió mientras sus ojos se posaban en la alta y conocida figura de Zero Kiryuu. Ya sabía que el prefecto estaba de pie fuera, cortesía de un leve pero agradable cosquilleo en el cuello y se preguntaba si Zero sintió lo mismo, pues a pesar de que el purasangre solamente le había mordido una vez, en comparación con las dos veces que el prefecto le había mordido. Kaname decidió preguntarle esta noche. Zero no se había alimentado de él otra vez desde esa vez en el hotel el lunes por la mañana y Kaname sentía que era momento de que se alimentase. E incluso si no lo fuese, bueno, Kaname quería que Zero le mordiese de nuevo. Quería sentir esa cercanía una vez más. Para Kaname, era más que solo ser generoso o útil… era saber que era necesitado y apreciado. Tenía a Zero tratándole como si fuese la cosa más preciada del mundo, la única cosa que le importaba o quería. Estaba siendo capaz de mantener a Zero entre sus brazos, estaba sintiendo su cálido cuerpo presionándose contra el suyo, estaba escuchando el suave aliento que rozaba su cuello y el corazón latiendo al estar presionado su pecho contra el de él, oliendo el suave y amado olor de Zero y dejando que le rodease como un manto de ternura y cariñosa calidez. A Kaname le encantaba todo.

Y, sin embargo,…el purasangre frunció el ceño un poco mientras que él y los nombres empezaban a andar hacia las puertas entre los gritos de las estudiantes de la Clase Diurna. Sentía que a pesar de la promesa de Zero, el prefecto todavía era tímido sobre lo de acercarse a él únicamente por su sangre – ¿Por qué otra razón se habría acercado a él antes? Parecía que Kaname tendría que convencerle esta noche y como casi todo lo demás cuando se trataba de Zero, Kaname esperaba con ganas esa agradable tarea.

El prefecto de cabello plateado había mantenido obstinadamente su cabeza mirando a otro lado pero mientras Kaname se acercaba a él, se giró. No podía evitarlo, simplemente…tenía que hacerlo. Y de la misma manera en que había sido las noches anteriores, el marrón cálido se encontró con el tímido violeta. Dos pares de labios relajados y sonriendo a la vez. Zero ignoró la amplia sonrisa de Cross, el griterío habitual de las fans y las variadas expresiones en las caras de los otros nobles. Kaname hizo lo mismo. Solamente se veían el uno al otro.

Takuma estaba andando en su lugar habitual al lado de Kaname y Shiki estaba a su otro lado. El modelo a tiempo parcial le dio pequeño codazo a su amante mientras inclinaba la cabeza hacia su ensimismado líder purasangre y Takuma no pudo evitar darle una sonrisa a Shiki como respuesta "¿No se ven dulces juntos?" articuló el asistente del Líder de la Residencia en silencio y Shiki solo rodó los ojos como respuesta.

Entonces, Takuma miró tras él para observar la expresión de Aido. El de pelo rubio alborotado estaba bastante tranquilo en los últimos días. Asistía sólo un par de horas a clase, casi no hablaba con nadie y tenía una expresión sombría que sólo se veía empañada por grandes bostezos y el frote constante de sus ojos. Todos los estudiantes de la Clase Nocturna eran ahora conscientes de su castigo pero, sorprendentemente, Aido no dejaba su buen comportamiento – o no – por las burlas, incluso cuando Kain no estaba a su lado para desviarlos. Parecía que realmente había aprendido la lección esta vez, reflexionó Takuma para sí mismo mientras seguía con la mirada divertida clavada en la mirada persistente que Kagame todavía intercambiaba con un Zero cada vez más nervioso. Después de un tiempo, el noble de ojos verdes miró por encima del hombro a la otra belleza rubia melada caminando al lado de Kain. Los ojos de Ruka se veían abatidos, como si ella no quisiese ver en donde estaba clavada la mirada y la atención de Kaname pero, sorprendentemente, considerando su comportamiento más bien hosco de la noche del domingo, ahora parecía resignada al hecho de que Kaname nunca correspondería sus sentimientos.

Pronto, los estudiantes de la Clase Nocturna pasaron a la mayor parte de sus chillonas fans. Zero y el Director comenzaron a guiar a las chicas de vuelta a los Dormitorios del Sol. El prefecto de pelo plateado estaba un poco más acostumbrado a tener los adorados ojos marrones de Kaname clavados en él pero eso no quería decir que su corazón no latiese un poco más rápido cada vez. No había tenido muchas oportunidades para estar juntos ni una vez desde que regresaron el lunes por la noche a la Academia Cross – Zero tenía la tarea adicional de ponerse al día y, sin embargo, por mucho que quisiese negarlo, todavía tenía un pequeño problema con el hecho de pasar algo de tiempo en la habitación de Kaname. Zero solamente accedió a hacerlo esta noche porque el purasangre no tomaría un "no" por respuesta y era viernes. Además, el prefecto también había empezado a sentir una apretada e incómoda sensación en su pecho desde ayer y sabía lo que significaba – otra sesión de alimentación se acercaba.

No es que Zero se sintiese todavía culpable por tomar de más de Kaname. Bueno, de acuerdo, quizás todavía lo estaba…solo un poco. Pero no podía evitar preguntarse si Kaname haría avances con él después de eso, habiendo visto cómo el purasangre reaccionó al compartir sangre, incluso cuando era solo una donación. Zero se había sentido bastante excitado también la segunda vez que se alimentó de Kaname, pero era inquietante descubrir que los vampiros se sentían generalmente de esa manera y Zero no planeaba llevar las cosas demasiado lejos de su zona de comodidad. Bueno, al menos por ahora…

Además, todavía estaba el asunto de Yuuki sin resolver. Zero sabía que aun debía estar profundamente herida por lo que parecía una completa e inexplicable traición por parte de los dos. Quizás deberían arrinconarla y sacarle todo. Sí… Zero asintió para sí mismo mientras reconocía brevemente la animada despedida de Cross e ignoraba el astuto guiño que le siguió. Él y Kaname debían pillar a Yuuki este fin de semana para ver si podían arreglar su relación con ella. Después de todo, seguía siendo la persona más cercana a ellos y sabía que ambos la querían mucho, aunque solo fuese ahora en un sentido platónico.

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Unas pocas horas más tarde, Zero cuadró los hombros y se fue a la Residencia Luna. Las lecciones de la Clase Nocturna todavía estaban en marcha pero, como habían acordado previamente, Kaname estaba ya de vuelta en su habitación y esperando a Zero. No pudo evitar sonreír cuando vio que el prefecto se había duchado y llevaba una camiseta y unos vaqueros limpios. No llevaba la nueva de color violeta y Kaname no estaba sorprendido en lo más mínimo. Zero seguramente pensaba que sería guardado como una ocasión especial o algo por el estilo.

Hubo un breve y divertido enfrentamiento justamente en la puerta mientras Kaname intentaba besar a Zero antes de dejarle entrar y más tarde intentaba entrar en la habitación por sí mismo con la puerta cerrada antes de que sucediese. Acabó en una especie de empate, ya que Kaname ya estaba besando a Zero cuando este último logró empujó a ambos a la habitación y tanteó detrás para coger el pomo de la puerta.

"Kaname, espera - ¿Qué pasa con Yuuki?" la voz de Zero se había suavizado, sin aliento para ello hasta que pudo hablar de nuevo "De lo de esconderse de nosotros…sabes que esto no puede seguir así para siempre"

Kagami hizo una pausa y entonces suspiró, sus manos se deslizaron de la cintura de Zero con reticencia "Ya hemos hablado con el director Cross de eso" dijo lentamente y Zero frunció el ceño "¿Y?"

Kaname se encogió de hombros "Dijo que si le dábamos un poco más de tiempo a Yuuki…ella vendría"

El ceño fruncido de Zero se mantuvo "¿Pero cuando?" preguntó. Encontraba un poco extraño el no hablar con Yuuki todos los días – normalmente iba a buscarlo por alguna u otra cosa. Era molesto, por supuesto… pero ahora Zero de algún modo lo extrañaba. Se acercó a los ventanales y apartó las cortinas para mirar hacia fuera, a los terrenos escolares de la luna "Bueno, espero que lo haga y pronto" murmuró.

Una sonrisa tranquila apareció en los labios de Kaname mientras se desabrochaba la chaqueta de la escuela y se la quitaba. Zero siempre pensaba en los demás más que en sí mismo "Estoy de acuerdo" dijo el purasangre "Vamos a darle una semana más para pensar las cosas y si todavía sigue evitándonos, la llevaremos a su café favorito en la ciudad para cenar la semana siguiente" sugirió mientras aflojaba su corbata y se la quitaba también. la postura de Zero se relajó visiblemente y se giró con una sonrisa hacia el purasangre "Eso es una buena idea, aunque sabes que acabaremos comiendo nada más que helado" acordó con ironía. Kaname se encogió de hombros mientras se acercaba a su amante "Todo por una buena causa" aseguró mientras cerraba sus brazos entorno a la cintura del prefecto desde atrás "Y hablando de sustento, Zero… ¿Por qué no has venido a buscarme por sangre antes de esta noche?"

El cuerpo de Zero se tensó un poco como si supiese que Kaname, de algún modo, le preguntaría eso "Yo… no estaba realmente hambriento antes" murmuró pero su cabeza se había deslizado automáticamente hacia delante mientras Kaname empezaba a darle suaves besos en la parte trasera de su cuello – no podía evitarlo. La camiseta gris claro de Zero era sin cuello y en lo que se refiere al purasangre, era tan buena como cualquier invitación. Zero podría haber pegado una pegatina de 'Bésame aquí, Kaname' en la parte posterior de su cuello.

"Bueno, ¿estás ahora?" murmuró Kaname, sabiendo ya la respuesta mientras su experta boca lentamente y sin prisa recorría el área de mordedura de Zero en el lado derecho de su cuello, sintiendo los suaves temblores que recorrían el cuerpo del chico mientras lo hacía. Tan deliciosamente sensible a mi toque, pensaba felizmente Kaname.

"Mmmm…" la sola mención de ese rico y carmesí néctar ya estaba causando que los ojos de Zero se volviesen rojos. Soltó la cortina y cerró sus brazos entorno a su delgada cintura mientras inclinaba la cabeza hacia la izquierda, concediéndole a Kaname más acceso. Como siempre, el purasangre olía delicioso. Zero dejó salir un ligero y tembloroso suspiro mientras se recostaba en el abrazo de Kaname, frunciendo entonces el ceño de nuevo al sentir algo firme comenzando a chocar contra sus nalgas.

Kaname sintió que Zero intentaba crear un poco de espacio entre sus cuerpos y no pudo evitar reírse un poco antes de lamer la pálida piel debajo de sus labios "¿Estás preocupado de que te tire en mi cama y te viole sin sentido, Zero?" susurró burlonamente y sintió la mejilla que estaba presionada con la izquierda suya arder con rapidez y en silenciosa respuesta. Sin embargo, no hubo respuesta verbal y Kaname se detuvo "¿Zero?" preguntó. Entonces, el prefecto dudó sobre lo de separarse de él. Automáticamente, Kaname aflojó el abrazo para permitir el darle la vuelta y los confundidos ojos amatistas miraron los suyos "¿No vas a hacerlo?" preguntó Zero en voz baja.

Kaname parpadeó. ¿De dónde venía este adorable e incluso un poco preocupante timidez? Sabía que la reticencia de Zero por el afecto físico estaba ampliamente superada por lo que seguramente Kaname no le había dado la impresión a Zero de lanzarse sobre su hombro izquierda en cualquier momento y lanzarle bruscamente en la cama antes de hacerle el amor de manera salvaje e imparable. Después de todo, habían dormido en la misma cama en cuatro ocasiones separadas hasta ahora y estaba todavía total y firmemente intacto – Kaname se negaba a incluir sus dos sesiones íntimas anteriores en la ecuación.

Aun así…el purasangre le dio una triste sonrisa mientras entrelazaba sus dedos en la parte baja de la espalda de Zero y le atrajo hacia él hace delante para que sus caderas se uniesen una vez más. Se envalentonó al sentir que algo se movía vivamente contra él por lo que habló con seriedad "Zero, por supuesto quiero hacer el amor contigo. Pero ya te lo dije, no te empujaré a algo para lo que no estás listo"

Zero tragó mientras sentía que sus mejillas se calentaban un poco más. Su mirada se deslizó a la lejanía y empezó a morder su labio inferior con sus dientes. Kaname esperó, anhelando ya la suavidad de su lengua recorriendo sus labios enrojecidos.

"No es que no…mmm…quiera. Con el tiempo, eso es" murmuró Zero "Es solo que… eh…"se detuvo y volvió a mirar a Kaname quién estaba sumido en un inútil silencio ahora y simplemente mirándolo con una mirada amable pero divertida. Zero resopló "Mira, sé lo que va a pasar, Kaname. Cuando lo hagamos" terminó de manera repentina, las palabras salieron de manera estrangulada al final, Ahí está – lo había dicho.

Las elegantes cejas de Kaname se alzaron un poco. ¿Cuándo lo hagamos?

"¿Estás hablando de los preliminares…o de lo que viene después de eso?" preguntó con voz cuidadosamente neutral. Sabía que tenía que ser lo último ya que a Zero realmente no le había importado en las ocasiones anteriores, pero no quería cometer el error de asumir que siempre estaba en lo cierto, incluso si… bueno, incluso si casi siempre lo estaba. Zero rápidamente agachó su cabeza ante las palabras de Kaname. Geez, incluso sus orejas estaban sonrojadas ahora, ¡podía sentirlo! "Umm, lo que viene después" murmuró.

Kaname sonrió de nuevo. Así que estaba en lo cierto y sabía exactamente lo que Zero quería decir. Después de todo, el prefecto nunca había pensado que alguna vez podría terminar con un amante masculino y, a pesar de que Kaname tampoco lo había pensado, aun así lo encontraba algo más fácil de aceptarlo de lo que era para Zero "Hacer el amor contigo será hermoso, Zero" dijo suavemente, deseando enormemente el ser creído. A pesar de que no tenía…no. No pienses en eso ahora, no es importante. Esto lo es.

"Lo será, te lo prometo" continuó, con su voz suave y persuasiva. Zero permaneció en silencio y Kaname finalmente tuvo que desenlazar sus manos para poder alzar la barbilla del obstinado prefecto "¿Estás asustado?" preguntó directamente y Zero de manera un poco temblorosa ante eso. Le dio a Kaname una sonrisita irónica y negó con la cabeza "No, no exactamente" respondió "Solo un poco…no lo sé, solo se siente extraño el pensar en eso" murmuró y encogió los hombros, un poco avergonzado.

Kaname sonrió ante la honesta respuesta de Zero - ¿Cómo no podría? "Entonces, no lo pienses" dijo suavemente, rozando con la punta de los dedos la mejilla aun sonrojada "Se dará naturalmente cuando llegue el momento, Zero. Créeme" murmuró Kaname. Le dio un suave beso en el pelo plateado y luego se apartó un poco para ver la reacción de Zero. Los ojos violetas todavía estaban un poco nublados por la duda. Kaname había sonado – a pesar de haber amado solo a Yuuki antes que a él – aterradoramente experimentado y Zero no pudo detenerse a sí mismo de balbucear "¿Kaname? ¿Alguna vez…eh, has hecho eso con un chico antes?"

Maldita sea. Zero realmente no había tenido intención de preguntarle eso a Kaname pero ahora que lo había hecho, se dio cuenta de que realmente quería saber la respuesta. No era realmente importante, por supuesto – solo estaba siendo estúpido pero, aun así, él…solo quería saber si Kaname lo había hecho. La mirada de asombro en los ojos marrones era sorprendentemente reconfortante, sin embargo "No, Zero. Serás mi primero en cuanto a eso"

Las cuidadosas palabras en la frase pasaron desapercibidas para Zero en su alivio y sonrió, complacido y emocionado al mismo tiempo pues estaban iguales en cuanto a inocencia incluso si Kaname exudaba mucha más confianza que él. Pero entonces, serlo y sonar seguro era algo en lo que el pura sangre destacaba. Zero respiró profundamente e incluso pensó que no debería esperar que Kaname supiese todas las respuestas.

"Bueno, eso – eh, leí que duele" murmuró, sintiendo su cara arder de nuevo y expresándolo en voz tan baja que Kaname no estaba del todo seguro de haberlo oído correctamente. El pura sangra parpadeó. Estaba satisfecho con que Zero, aparentemente, hubiese hecho algunas averiguaciones por su cuenta pero, al mismo tiempo, un poco desconcertado por descubrir que, ya fuese consciente o inconscientemente, el prefecto ya se había relegado a sí mismo a la posición de… bueno, de ser el que acababa recibiendo. Eso no era del todo como Kaname había previsto en cuanto al aspecto físico de su relación, pero ahora, se centró en las palabras que Zero había usado y sintió un picor repentino en sus ojos.

"Confía en mí, Zero, me esforzaré para minimizar eso" prometió en un susurro antes de inclinar la cabeza un poco y ajustando sus labios a los de Zero en un cariño beso suave. Será diferente para ti, lo prometo…

La boca de Zero se abrió bajo la suya e intercambiaron unos pocos besos más, sintiéndose Kaname aliviado al sentir el cuerpo de su amante relajarse contra el suyo. Después de otro beso largo y persistente, volvieron a intercambiarse una sonrisas "Entonces…has estado leyendo sobre el tema, ¿eh?" Kaname no pudo evitar burlarse solo un poco más y Zero le lanzó una mirada seca antes de asentir con reticencia "Un poco" confesó. Sólo para no parecer un completo idiota cuando llegue el momento…

Kaname sintió que su corazón se hinchaba casi dolorosamente en su pecho – "¿Entonces sabes que esperar?" preguntó. Otro reticente asentimiento "Mmm, sí" murmuró Zero e hizo una mueca antes de poder detenerse. No podía negar el hecho de que estaba solo un poco intrigado – DE ACUERDO, más que un poco, pero solo porque sería con Kaname – pero una parte de él todavía veía extraño el que… bueno, el unirse físicamente, para decirlo sin rodeos, por eso de que los dos eran hombres. De algún modo, Zero solo no podía alejarse de ese hecho.

Kaname leyó esas dudas en los confusas profundidades violetas y besó a Zero de nuevo "Estará bien" susurró "Y te prometo que sólo cuando estés listo para ello. Solamente cuando me digas que estás listo"

Zero parpadeó y sus ojos registraron un sentido mucho más profundo de alivio. Si, sólo tenía que acostumbrarse a la idea, eso era todo… y amaba a Kaname por ser tan paciente con él. Pero, realmente, ¿quién si no iba a estar bien con él, aparte de Kaname?

"Gracias" murmuró mientras se inclinaba hacia adelante y besó al purasangre a cambio. Kaname respondió con entusiasmo y luego se rio un poco cuando dijo "Así que deja de actuar como una virgen tímida y pasa más tiempo conmigo en mi habitación a partir de ahora, ¿de acuerdo?"

Zero retrocedió de nuevo, desgarrado entre el deseo de fruncir el ceño y reírse por la vergüenza, sabiendo que una vez más, Kaname había adivinado la razón por la que se quedaba lejos. Por ahora se conformaba con rendirse y besar al purasangre de nuevo. Con sus dudas calmadas por Kaname, Zero dejó que el beso se hiciese más apasionado y libre. En poco tiempo, estaba acompañado otra vez con el sabor de la sangre – la de ambos esta vez. En cuanto el delicioso aroma de la mezcla golpeaba el aire, Kaname se estremeció y se apresuró a alejar sus labios, temeroso de dejar que eso le tentase a morder a Zero de verdad. Podía ver que los ojos amatistas estaban completamente carmesí ahora y los colmillos de Zero había aparecido. El purasangre sintió que su deseo aumentaba bruscamente ante la tentadora visión.

"Creo que necesitas morderme. Ahora" dijo un poco vacilante mientras se desabrochaba la camisa negra con prisa. O seré el que acabe mordiéndole.

Algo de eso debía estar mostrándose en sus ojos marrones porque Zero no necesitó más persuasión para agarrar los brazos de Kaname y darle la vuelta, dejando al purasangre apoyado contra la pared. Kaname no tenía ningún problema con eso y sin vacilar echó la cabeza hacia atrás. Zero se apretó contra él y rozó su rostro contra el pálido cuello frente a él – el mismo lado derecho, inhalando el olor de Kaname antes de ofrecerle una lamida de preparación. El suspiro tembloroso del purasangre estaba teñido de permiso y aliento pero Zero se detuvo. Descubrió que no solo quería morder a Kaname…también quería…algo más. Algo que haría esto un poco más significativo que una mera transacción, incluso si ninguno de los dos pensaba en este como algo tan impersonal.

"¿Kaname?" susurró Zero, su cuerpo aun presionado contra el del otro.

Los ojos de Kaname parpadearon, abriéndose "¿Sí?" preguntó, preguntándose por qué Zero tenía el rostro todavía enterrado en su cuello, pero no le había mordido todavía "¿Hay algo malo?"

La melena plateada negó en respuesta, pero Kaname sintió las manos de su amante apretar sus brazos "No, nada. Es solo que…Kaname, quiero…"

La voz de Zero se apagó de nuevo y la confusión en Kaname se profundizó, embotando momentáneamente el agudo dolor de querer ser mordido. Sus manos se deslizaron hasta los hombros de Zero para tirar del prefecto, apartándole de para poder ver su rostro "¿Qué quieres, Zero? Dime" preguntó Kaname con gentileza, viendo el avergonzado rubor en el rostro de Zero, extrañamente incongruente con los signos más evidentes de la lujuria de la sangre. Zero se humedeció los labios secos de repente y Kaname sintió que el latir de su corazón se aceleraba. Por amor de Dios… Zero, ¿estás pidiéndome que… que…?

Si, lo estaba…Kaname se respondió a sí mismo con aturdimiento aunque Zero no había dicho ni una palabra. De alguna manera, Kaname lo sabía…y sus labios se abrieron en una brusca inhalación encantada. Zero escuchó eso y dio una respiración profunda e inestable "Quiero que me muerdas también, Kaname…" susurró. Tocado a través de la incredulidad, Kaname se obligó a negar con la cabeza "No lo necesito, Zero, no del modo en que tú lo haces" susurró de nuevo, tratando de encontrar las palabras más allá del enorme nudo que había aparecido de repente en su garganta. Pero sí, lo quería, intensamente pero Kaname no podía evitar replicar inmediatamente en busca de una confirmación "¿Estás…Estás seguro?"

La sonrisa que tembló en los labios de Zero tocó el corazón de Kaname y lo llenó de un doloroso calor que trajo lágrimas a sus ojos "He estado seguro desde la noche en que compraste tus primeras camisetas, Kaname" murmuró Zero con voz ronca "En el bosque. Yo…intenté decirte cuanto quería que me mordieses entonces pero no sabía cómo decirlo en voz alta"

Kaname tragó saliva y negó con la cabeza, aturdido "Pensé que lo estabas…pero me dije a mi mismo que solamente estaba imaginando cosas" dijo con voz ahogada. Zero no pudo evitar reírse suavemente a pesar del deseo que serpenteaba sinuoso a través de él, a pesar de la opresión en el pecho y el feroz latido en su mandíbula "No estabas imaginando cosas, Kaname. Entonces,… ¿lo harás?"

El purasangre tuvo que parpadear con rapidez antes de sonreír y asentir con la cabeza "Sería un honor para mí" murmuró mientras enterraba su rostro en el lado derecho del cuello de Zero y sentía que este hacía lo mismo con él. Zero, te amo tanto…

Seguidamente estaban besándose y acariciándose entre sí, la intención por el momento era dar placer en vez de recibirlo. Pero el recibir placer ya era un hecho - ¿cómo no emocionarse por el hecho de que estuviese rindiendo su debilidad a su amor con solo su toque? Kaname usó sus labios y lengua con habilidad experta, lamiendo y mordisqueando deliberadamente la cremosa piel del cuello de Zero, lo que causó que murmurase incoherencias contra el cuello del purasangre antes de que sus colmillos, todavía novatos, se deslizasen un poco demasiado pronto y con profundidad.

A Kaname no le importaba casi nada de eso ya que el placer que había pasado a través de él tan pronto como los labios de Zero le habían tocado el cuello, solamente incrementó profundamente, casi borrando el breve pinchazo por la penetración. No le importaba que Zero no fuese tan hábil como él, no le importaba siquiera si Zero siempre tomaba de él con rudeza a pesar de que sabía que el prefecto nunca estaría dispuesto a eso. Kaname simplemente cedió a las sensaciones de que Zero se alimentase de él, sintiendo su propia sangre celebrarlo en sus venas ante el mismo pensamiento. Mientras tanto, preparaba expertamente el cuello de Zero y anticipando el momento en el que sus colmillos se clavarían en el otro chico, feliz en el momento que se rozaron ligera y tentadoramente contra la piel humedecida.

La paciencia de Kaname estaba deshaciendo a Zero. Beber esa poderosa e intoxicante sangre pura era una cosa – tener a Kaname molestándole sin descanso de ese modo sin realmente morderle al mismo tiempo era muy diferente y después de momentos de ansiedad, le había marcado, con Zero murmurando incoherencias y empujado su cuello aún más contra aquellos dientes afilados, finalmente deslizando sus propios colmillos fuera para exigir con voz temblorosa, casi con desesperación "¡Maldita sea, Kaname, muérdeme ya!"

En ese momento, Kaname podría haber gritado de alegría. Esto era lo que él quería – tener a Zero suplicando para que le mordiese por encima de todos y cada uno de sus temores y recuerdos desagradables. Rápidamente, los afilados y conocidos colmillos del purasangre se deslizaron casi sin dolor en el cuello de Zero, haciendo que las rodillas del prefecto se debilitaran y haciéndole gemir de alivio antes de abalanzarse de nuevo sobre el cuello de Kaname, creando otra serie de heridas al lado de las primeras. El primer sorbo de la sangre de Zero fue verdaderamente el más delicioso que Kaname había probado nunca – mejor que la primera vez que había mordido al prefecto, mejor que cualquiera de los sorbos accidentales que llegaron antes y después. Esto es lo que el purasangre había anhelado, y durante tanto tiempo… en cuestión de segundos, ambos estaban perdidos en el placer de morderse mutuamente y, lo más importante, totalmente consensual. La felicidad pura de tomar el uno del otro era multiplicada por diez y, en poco tiempo, Kaname y Zero se habían deslizado hasta el suelo, con los ojos cerrados por el éxtasis, todavía envueltos en los brazos contrarios, aún perdidos en el sabor, aroma y placer de ambos.

Lo que ocurrió después de eso fue inevitable. Ninguno de los dos había experimentado antes el disfrute de beber sangre mutuamente pero wow. Cuando los dientes de Kaname dejaron el cuello de Zero unos pocos minutos después, lamió los restos de sangre que quedaban mientras sus dedos encontraban y desabrochaban los pantalones vaqueros del prefecto. Zero estaba reacio al principio a dejar de beber pero tan pronto como lo hizo, fue a desabrochar la camisa de Kaname antes de quitársela. Seguidamente estaban quitándose frenéticamente las prendas el uno del otro y exploraban cualquier parte de la piel expuesta, descubriéndose al mismo tiempo. Kaname tuvo que luchar para mantener la nueva promesa que había hecho ya que Zero parecía haberlo olvidado pero después de ese beso mucho más apasionado que de nuevo sacó algo de sangre, de las lenguas de ambos esta vez, el purasangre atrapó a Zero entre sus brazos, alzándole y llevándole hacia su dormitorio. Ambos cayeron sobre la gran cama, correctamente hecha, todavía besándose salvajemente.

El lado más agresivo de Zero había despertado una vez más y Kaname, de repente, se encontró tumbado de espaldas y mirando los oscurecidos ojos amatistas aun con un ligero toque carmesí, un espectáculo que hizo que su corazón acelerase mucho más los latidos en su pecho. Zero se inclinó sobre él, equilibrando su peso con una mano sobre la almohada mientras besaba profundamente a Kaname. Había un poco más de salvajismo en su muestra de amor que no había existido en las dos sesiones anteriores pero Kaname estaba lejos de quejarse.

Entonces, Zero tiró un poco hacia atrás y Kaname se arqueó cuando una fuerte mano se cerró entorno a su erección con creciente y deliciosa familiaridad. El purasangre gruñó y cogió la rígida longitud de Zero, posicionándose muy convenientemente enfrente él. Pasó su pulgar sobre la húmeda punta una y otra vez, haciendo que Zero se estremeciese y gimiese. Después de eso, solo los sonidos de respiración forzada y temblorosos jadeos llenaban la habitación mientras trataba de aliviar la dura y dolorosa tensión que crecía y crecía en los cuerpos tensos de cada uno. Ambos podían ver y sentir la tensión y placer del contrario y en sí mismo. Las áreas sensibles de sus cuellos hormigueaban de nuevo mientras contemplaban las reacciones del otro y en sus ojos despertaba la flagrante codicia y deseo.

La cabeza de Zero todavía daba vueltas con la potente sangre pura fluyendo por él. Inclinado sobre Kaname con su frente apoyada en el hombro del purasangre, gritó mientras llegaba primero al límite, salpicando su pasión por el estómago de ambos. Sus estremecimientos casi violentos y gritos impotentes con el nombre de Kaname llenaron al purasangre de satisfacción. En cuestión de segundos, se vino en el puño de Zero con un grito alto y ronco, arqueando su espalda y presionando su pecho contra el de Zero mientras marcaba sus cuerpos con el líquido caliente. Entonces Zero cayó sobre Kaname y el purasangre rápidamente pasó sus brazos alrededor de la palpitante y reluciente espalda de su amante mientras jadeaban juntos entrecortadamente, perdidos en una espiral temblorosa de pura felicidad.

Hacer el amor con Zero, incluso así, era hermoso y Kaname sonrió mientras sentía los suaves besos y lamidas en su hombro y cerró sus brazos aún más alrededor de Zero. El purasangre estaba vagamente orgulloso de sí mismo por mantener su promesa y presionó sus amorosos labios en el húmedo cabello plateado, sonriendo entonces con satisfacción.

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Zero despertó al amanecer. Al principio, estaba un poco desconcertado de encontrarse a sí mismo desnudo y tumbado al lado de un Kaname igualmente desnudo y profundamente dormido pero, mientras de levantaba de la cama, Zero se encontró ruborizándose profundamente. La única cosa cubriendo su cuerpo ahora era una capa de sudor seca y pegajosos fluidos corporales, olor que le recordaba muy profundamente porqué estaba ambos desvestidos en primer lugar. Aun así, en realidad no era un mal sentimiento y Zero se encontró moviendo la cabeza y sonriendo de un modo avergonzado mientras que rápidamente se dirigía hacia el baño para una ducha muy necesaria, algo de lo que estaba seguro es que Kaname también querría nada más despertar.

La cálida agua fluyendo sobre el airea de mordida de su cuello le hizo sentir un hormigueo de nuevo y los ojos de Zero se cerraron mientras rozaba el piel curada con sus dedos, recordando cómo los besos y colmillos de Kaname habían provocado que la calidez se expandiese desde su cuello hacia abajo, y cómo su cuerpo se había estremecido profundamente en respuesta. Realmente era diferente esta vez. Era algo que Zero había querido por su propia voluntad, a pesar de sus temores y pesadillas. De hecho, era algo que había empezado a desear, y no solo querer. La mordedura de Kaname esta vez fue verdaderamente un mundo lejano al de esa fatídica noche en la que el prefecto se había convertido e incluso de la primera mordida que Kaname le había dado. Zero sintió sus ojos llenarse con lágrimas de alivio. Ser mordido por aquel al que amos era verdaderamente algo por lo que esperar, no temer, y Kaname se había tomado el trabajo de asegurarse de que fuese una experiencia encantadora. Zero se descubrió a sí mismo sonriendo mientras esperaba que fuese el último de esos desagradables temores que le habían atormentado durante tanto tiempo…

Antes de irse, Zero se inclinó para rozar con un suave beso los cabellos oscuros que medio oscurecían el rostro del purasangre "Duerme bien, Kaname" susurró Zero casi inaudiblemente "Te veré más tarde…"

No había nadie en los alrededores de la Residencia Luna en ese momento y Zero salió fuera. El sol solamente estaba empezando a elevarse sobre el horizonte y el prefecto no pudo evitar que una rara sonrisa se extendiese por su rostro mientras estiraba los brazos sobre la cabeza y aspiraba profundamente. Iba a ser un hermoso sábado y estaba muy, muy contento de estar vivo…y de tener a alguien a quien amar y ser correspondido por ese alguien. Si solo Yuki… pero le daría tiempo.

Zero empezó a andar por el camino que conducía a las aulas con su enérgica caminata de costumbre, pero cuando sus sentidos de cazador empezaron a tintinear, se detuvo. Alguien estaba en los baños que estaban conectados con las aulas por un pasillo cubierto… ¿pero quién podría ser? Zero caminó hasta el edificio y se detuvo en la puerta de los baños masculinos. El suelo estaba mojado y todo el lugar apestaba a limpiador de inodoro. Había un par de botas de goma debajo de uno de los compartimentos de baño más cercano y Zero no pudo evitar una repentina sonrisa. Sabía quién era.

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Aido suspiró para sí mismo mientras dejaba caer el cepillo y retiraba la espuma del jabón del suelo de baldosas. Había lavado el último cubículo de este baño así que… Solamente me quedan cuatro baños más, dos de hombres y dos de mujeres, antes de poder irme a la cama…

Y nada más que la misma horriblemente asquerosa, apestosa y aburrida rutina para las siguientes once semanas y dos días…Aido sintió que sus rizos decaían ante la sola idea. Salió del cubículo, todavía sujetando la manguera en su mano mientras una línea de Shakespeare pasaba irreverentemente por su mente – 'Todos los perfumes de Arabia no endulzarán esta pequeña mano'. A pesar de que los guantas de goma gruesos y horriblemente rosas que llevaba ofendían tanto a sus ojos como a su delicado sentido del olfato, eran todavía preferibles a tener que manipular directamente los repugnantes cepillos y escobas con sus propias manos. Después de todo, cuando piensas – a pesar de no quererlo – que has tocado las superficies que has limpiado… Aido se estremeció y deliberadamente apartó sus pensamientos a bastantes metros de distancia.

Al menos, no tenía público y eso era definitivamente un alivio. Un grupo de burlones nobles de la Clase Nocturna – no el grupo al que era cercano – había persistido en seguirle por ahí durante las tres primeras noches pero después de que Aido decidió que la falta de sueño era infinitamente mejor que la mortificación y cambió su horario de limpieza desde la medianoche hasta por la mañana temprano, decidiendo que no valía la pena la pérdida de su preciado sueño. Aun así, Aido sabía que tendría que revertirlo después de la limpieza de medianoche de nuevo una vez que el fin de semana hubiese acabado – sabía que moriría con seguridad si alguna de las chicas de la Clase Diurna le pillaban en esto.

Con su nariz llena del fuerte y áspero olor del detergente de limpieza y perdido en sus infelices pensamientos, Aido no se dio cuenta de que ya no estaba solo hasta que alzó la mirada y dejó caer la manguera por la sorpresa, salpicando agua por todas partes "Oh…¡Kiryuu!"

Zero había dejado de sonreír en el momento en que vio que el sudor deslizarse por el rostro de Aido y su expresión abatida. El prefecto sabía que era demasiado suave, pero sin importar lo que el rubio hubiese hecho, sin importar lo cerca que había estado de caer al nivel E o de tener su cuerpo permanentemente dañado…Zero no podía sentir ni diversión remota ante el castigo de Aido ahora. Quizás era porque Kaname le había salvado, después de todo, y ahora estaban incluso más cerca que antes. Quizás era porque Aido había, de hecho, querido darle su sangre a Zero y parecía haberse arrepentido de todo el asunto…

"Hey, vas a perder horas de sueño de este modo" observó tranquilamente Zero, más que decir algo era realmente recordarle a Aido la hora – estaba seguro de que el noble amante del sueño era más que consciente de la hora que era. Parecía que el personal de limpieza de la Academia Cross estuvo disfrutando de algo de tiempo libre en su rutina durante la semana pasada y continuarían haciéndolo durante los próximos dos o tres meses.

Aido se agachó y buscó a tientas la manguera que todavía dejaba salir el agua a borbotones, con los ojos sorprendidos en la cara de Zero y su rostro enteramente rojo ahora por la vergüenza "Lo sé. ¿Tú, eh, quieres usar el baño?" murmuró, mordiéndose entonces su labio por la estúpida pregunta. ¿Por qué alguien iría hasta las clases un Sábado por la mañana solo para usar el baño cuando podían estar holgazaneando en la cama o usando los baños de los dormitorios?

Zero negó con la cabeza con gravedad. Miró el suelo mojado de nuevo y recordó que cada uno de los tres baños públicos para hombres en el campus (excepto los que estaban la Residencia del Sol y la Luna y los cuartos del Presidente y dormitorios) tenían cuatro cubículos, cuatro urinarios y dos lavabos cada uno. Los baños de las chicas debían ser lo mismo, solamente que sin los urinarios. Eso significaría…vamos a ver…

"Veinticuatro cubículos, doce urinarios y doce lavabos en total" respondió Aido por él con cansancio, pasándose la manga por la frente "He hecho el lavabo de las chicas de al lado y casi terminé este por lo que solo son…"

"Dieciséis cubículos, doce urinarios y doce lavabos en total" completó Zero por él sin perder el ritmo.

Wow. Aido parpadeó, de algún modo impresionado. No era de extrañar que Zero fuese el mejor estudiante de la case diurna…

El prefecto metió las manos en los bolsillos de los pantalones vaqueros, eligiendo por ahora mirar el suelo mojado de nuevo "¿Estás haciendo la limpieza cuando deberías estar durmiendo?" preguntó, de nuevo asegurándose de que su tono era totalmente neutral. Aido se encogió un poco de mal humor cuando iba a cerrar el grifo, su camiseta de diseño ya estaba manchada de sudor y la espuma del jabón "Mejor que incomodar a los alumnos de la Clase Diurna" murmuró.

Zero no pudo evitar esbozar una sonrisa ante eso. Después de todo, la última cosa que 'Idol-senpai' quería hacer era dejas que sus adoradas fans fuesen testigos de su humillante castigo… "Podrías obtener más ayuda de ese modo, ¿sabes?" sugirió en un tono suave y el noble vio ligeramente un brillo escondido en los ojos amatistas contrarios.

Aido frunció el ceño en respuesta "No vale la pena la molestia" murmuró. Vio que Zero miraba hacia afuera del baño y se encogió de hombros "Bueno, no te voy a entretener" murmuró Aido, intentando sonar sarcástico pero sin realmente conseguirlo. No era culpa del prefecto que estuviese ahora experimentando el peor castigo de su vida, incluso si Aido estaba actualmente un poco sorprendido de que no fuese nada más duro de lo que realmente era. Suspiró de nuevo. Entonces frunció el ceño. Zero había pateado una de sus zapatillas de deporte, doblando la parta baja de sus pantalones vaqueros y ahora pisando el suelo mojada. Sus siguientes palabras hicieron que Aido abriera la boca con sorpresa.

"Entonces – ¿tienes otra fregona que pueda usar?"

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"¿Zero?"

"¿Mmm?" el prefecto de pelo plateado alzó la mirada, sujetando cuidadosamente unas pocas tiras de tallarines de arroz con su cuchara de sopa china. Ahora era pasada la mitad de la medianoche del siguiente miércoles y él y Kaname estaba de nuevo ocupando la cocina del Director Cross. El director había regresado de un viaje a la ciudad cercana de Chinatown el día anterior y Zero se decidió por unos tallarines y wonton en caldo de pollo claro – había guardado las albóndigas con una sabrosa mezcla de pollo picado, zanahoria, hongos negros y castañas de agua. Era la comida perfecta para terminar lo que había sido un día frío y lluvioso y el corazón de Zero se había enternecido con el obvio agradecimiento de su amante.

"Siempre te has ido para el momento en que despierto" remarcó Kaname, manteniendo deliberadamente su tono inocente al preguntar. Zero había pasado un par de noches más con el purasangre, intentando no imaginar lo que los demás habitantes de la Residencia Luna pensarían de esto. Le prefecto se encogió de hombros y se metió los tallarines en su boca "Prefiero no encontrarme con nadie" admitió después de masticar y tragar. Kaname cogió un wonton regordete de su sopa, sosteniéndolo expertamente entre sus palillos "¿Ni siquiera Aido?" preguntó y Zero de repente se atragantó, entrando en un ataque de tos violenta mientras que la sopa casi cae de mala manera. Kaname asintió para sí mismo, dejando caer el wonton de nuevo en su tazón y moviéndose para acariciar la espalda del prefecto.

Después de unos momentos de fuerte tos, Zero finalmente se aclaró la garganta y se secó los ojos llorosos con la manga de la camiseta. Sin decir una palabra, Kaname dio un ligero beso en el cabello plateado antes de volver a sentarse frente a él. Los ojos amatistas ligeramente húmedos y resignados le miraron "¿Lo sabes?" preguntó Zero innecesariamente y Kaname asintió "Todavía puedo oler el limpiador de baños en tus dedos por las noches y, además, tus manos tienen cada vez más callos" amonestó suavemente mientras cogía la mano derecha de Zero y colocaba la palma hacia arriba "Mira, aquí" dijo Kaname mientras rozaba ligeramente con su pulgar una ampolla recién formada en el índice del prefecto, cortesía de los frotes vigorosos con los guantes puestos.

"Manejo la Bloody Rose, Kaname. Unos pocos callos aquí y allá son de esperar" respondió Zero pero sonreía suavemente, sin verse o sentirse culpable en lo más mínimo por haber sido descubierto.

"No es tu castigo, Zero. Es el suyo" remarcó Kaname pero descubrió que no podía contener una sonrisa, sabiendo que no estaba ni un poco sorprendido de que Zero ayudase al noble errante.

"Bueno, deberías ver las manos de Aido. La Academia Cross tiene un montón de baños para limpiar" dijo Zero suavemente mientras retiraba su mano y continuaba comiendo. No había ninguna acusación en su tono y Kaname recogió sus palillos también.

"No estoy interesado en sus manos, Zero. Solamente en las tuyas" dijo casualmente pero alzó entonces la mirada y Zero casi se ahogó de nuevo por el silencioso mensaje en los cálidos ojos marrones. Y lo que pueden hacer por mí…

Zero negó con la cabeza, sonriendo y sonrojándose al mismo tiempo "Kaname, eres incorregible"

Kaname se limitó a sonreír "Me alegro de que pienses así. ¿Cuánto tiempo has estado ayudando a Aido?"

Zero bajó la mirada a su bol "Solo unos pocos días" dijo suavemente, esperando que Kaname no le hiciese dejar de seguir haciéndolo. No es que le purasangre le hubiese impedido alguna vez hacer algo…

Kaname se descubrió a sí mismo mirando al chico de cabello plateado sentando frente a él. Nunca, jamás te pediría que dejaras de ser tú mismo, Zero. Pero me estás atando las manos. Entonces, otra vez…

Zero alzó la mirada cuando una de las hermosas manos de Kaname entró en su línea de visión. Su mano derecha, con la palma hacia arriba. Kaname estaba dándole esa mirada de nuevo. Todavía ligeramente sonrojado, Zero bajó su cuchara y le ofreció su mano izquierda. Sin una palabra, Kaname levanto la mano hacia sus labios y los presionó en un ligero beso en cada nudillo "Te amo" dijo en voz baja.

Zero tragó "Te amo, Kaname" susurró, preguntándose lo que el purasangre estaba pensando ahora. Pero el purasangre solamente le sonrió, devolviéndole la mano y, entonces, continuó comiendo sin decir nada más.

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"¿Aido?"

El rubio ocultó su bostezo y alzó la mirada a la vez "¿Sí, Kaname-sama?" preguntó antes de parpadear y mirar a su alrededor. Parece que todos los demás habían salido de los comedores del Dormitorio de la Luna después del desayuno, dejándoles a Kaname y a él solos. Normalmente, esto habría animado al noble rubio infinitamente pero ahora no podía evitar preguntarse si alguien se había quejado sobre el estado de alguno de los baños. Por supuesto, el personal de limpieza todavía hacia sus rondas por hora pero Aido había acabado con la tarea diaria (o nocturna) más pesada: fregar.

"Creo que puedes dejar tus labores de limpieza para el próximo domingo" dijo Kaname con un tono casual. Se contuvo de sonreír al ver al rubio boquiabierto "¡Pero eso solamente hará que sea un mes en vez de tres!" protestó Aido antes de darse una patada de auto preservación con bastante atraso y rápidamente se mordió los labios. ¡No digas nada más que un 'Gracias', estúpido! Kaname-sama ha cambiado de opinión…

"Preferiría que pasases tu tiempo ayudándome con algo que prometiste anteriormente" añadió suavemente Kaname y el ceño fruncido por la confusión de Aido desapareció después de unos instantes – había prometido ayudar a Kaname a encontrar algo que pudiera enmascarar el olor de su sangre pura, lo cual era inevitable cada vez que el purasangre alimentaba a Zero.

Aido sabía que desde hacía mucho tiempo, Zero había ya mordido a Kaname un par de veces hasta ahora y todos en la Residencia Luna no podían evitar el estar extremadamente al tanto de cuándo ocurría en cada ocasión "¡Si, Kaname-sama!" se comprometió con una deslumbrante sonrisa de alivio. Kaname asintió amablemente pero la sonrisa de Aido se desvaneció un poco cuando el purasangre continuó "Pero, por favor, ten en cuenta que Zero tiene clases a las que asistir y no quiero que pierda horas de sueño"

Antes de que Aido pudiese darse cuenta de lo que esas palabras casuales realmente significaban, el purasangre abandonó la habitación.

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Aido se abstuvo de expresar la pregunta que estaba ardiendo en la parte delantera de su cerebro desde la noche anterior. No fue hasta que él y Zero acabaron de limpiar el área principal del baño que estaban limpiado que Aido cedió.

"Zero, ¿le dijiste algo a Kaname-sama la pasada noche? ¿O la noche anterior?"

Zero frunció el ceño un poco pero negó con la cabeza. Habían progresado hasta llamarse por sus nombres hace un par de noches. Había algo que decía que el trabajo duro unía más a los enemigos, después de todo…

"No, pero sabe que estoy ayudante"

Aido dejó caer la fregona, sus ojos abriéndose ampliamente. Así que eso era por lo que había dicho lo que dijo… "Mmm, ¿cuándo fue eso?" preguntó en un susurro cauteloso. Zero se encogió de hombros "Hace dos noches. ¿Por qué? ¿Kaname de dijo algo?" continuó mientras sumergía la fregona en el cubo de agua limpia y la enjuagaba. Aido asintió lentamente, todavía mirando a Zero "Si, lo hizo. Me dijo que podía parar después del final de la próxima semana"

Zero se enderezó, viéndole sorprendido "¿Lo hizo?" se hizo eco y Aido asintió "¡Así que no deberías estar aquí ayudándome!" dijo sin rodeos "¡Puede que no le guste!" Aido apretó los labios, dándose cuenta de que sus palabras habían sonado como si le importase que Zero fuese castigado o no en su nombre. A toda prisa, el hombre reformuló rápidamente sus palabras "Uh, ¡quiero decir que quizás sea más castigado por eso!"

La firme mirada de Zero se clavó en él, sin vacilar en absoluto "No te preocupes, no lo serás" dijo simplemente pero cuando Aido le miró boquiabierto, Zero se dio cuenta de que había sonado muy confiado de cómo Kaname actuaría. Se sonrojó un poco "Eh, quiero decir que es lo que creo que Kaname, eh…"

"No. No digas eso" interrumpió Aido con su habitual impulsividad y Zero parpadeó "¿Qué?"

El joven noble se encogió de hombros "Nunca dudes de ti mismo cuando se trate de Kaname-sama, Zero. Le conoces, después de todo… Y es bastante obvio que confía en ti y te escucha. Nunca traiciones esa confianza. Pero – puedes estar orgulloso de ello". Dios sabe lo que yo haría…

Zero se quedó mirando al cercano noble, sintiendo el nudo en la garganta apretarse un poco ante esas sentidas palabras que habían contenido más que un trazo de envidia "No le traicionaré, Hanabusa" respondió suavemente "Y créeme, me siento honrado por su confianza"

Aido le dedicó una pequeña sonrisa torcida "Lo sé" dijo y Zero asintió "Gracias" respondió antes de podar pensarlo de nuevo.

Hubo un silencio durante un tiempo, roto solamente por el correr del agua en un segundo plano, pero las semillas de la amistad y la confianza crecieron un poco más entre el impulsivo noble rubio y el taciturno prefecto. Aido sintió una punzada más inesperada en sus ojos y rápidamente se dio la vuelta "Y no tienes que ayudarme más, puedo manejarlo" añadió, sonando un poco más brusco de lo que pretendía.

Después de todo, ¿qué eran dos semanas más comparadas con ocho?

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Los días pasaron volando y pronto era sábado por la noche de nuevo. Kaname y Zero decidieron que ya no podían esperar más para que Yuuki viniese a ellos. En consecuencia, Zero fue a los comedores escolares unos pocos minutos antes de que la cena empezase. Tan pronto como hubo divisado a Yuuki,l se acercó y antes de que pudiera hacer nada, la agarró del brazo, asintiendo a una serena y sonriente Yori y caminó junto con su compañera prefecto hacia la salida de los comedores y caminó hacia la entrada principal donde Kaname estaba ya esperando.

"Buenas noches, Yuuki" dijo suavemente el purasangre, ignorando el repentino y brillante rubor en sus mejillas y la mirada un poco acorralada en sus ojos. No dijo nada y Kaname suspiró "Zero y yo te hemos extrañado en estas últimas dos semanas, ¿sabes?" dijo suavemente pero Yuuki solo asintió y bajó la mirada. Kaname miró a Zero con incertidumbre. Quería tocar a Yuuki o abrazarla de nuevo como normalmente hacía pero justamente ahora, no se atrevía.

Se produjo un largo momento de silencio mientras que Yuuki continuaba mirando hacia sus zapatos y los dos chicos la miraban con la cabeza agachada y luego el uno al otro, ninguno de los dos sabía qué decir. Pero, finalmente, Yuuki alzó la mirada. Sus mejillas estaban todavía sonrojadas y sus ojos sospechosamente húmedos pero levantó la barbilla en un gesto muy queridamente familiar para Kaname y Zero y esperaron con un poco de ansiedad a que ella hablase. Yuuki respiró profundamente y dejó salir el aire antes de hablar "Lo siento también, Kaname-senpai" dijo suavemente. Entonces se giró hacia Zero "Tú también, Zero. Os he extrañado mucho a ambos también pero… ¡Solo no sabía qué decir!"

Kaname abrió la boca pero Zero se le adelantó. El prefecto de pelo plateado simplemente dio un paso adelante y atrapó a Yuuki entre sus brazos casi con rudeza, inclinando la cabeza para besar su pelo "No deberías estar triste, Yuuki" dijo con voz ronca "Yo debería estar apenado por – por robarte a Kaname…"

No había querido decirlo pero todavía sentía que tenía que hacerlo y Zero podía sentir su cara arder en llamas por admitirlo. Yuuki solamente negó con su cabeza, su cara todavía enterrada en su pecho "¡No digas eso, Zero!" regañó, sonando su voz apagada "Creo que fui la única que estuvo ciega. Debería haberlo visto antes, todas las señales estaban ahí… cómo los dos empezasteis a miraros el uno al otro, incluso el modo en que cantasteis juntos en Nochebuena…" su voz tembló e incluso sin mirarles, ambos chicos supieron que ella estaba llorando de nuevo.

Zero negó con la cabeza también, liberándola de una de sus manos para acariciar los suaves mechones de pelo "No estabas ciega, Yuuki. Créeme, nunca, jamás esperé que esto pasase…"

"Estoy de acuerdo con Zero, Yuuki. No estabas ciega" la voz de Kaname era grave mientras se adelantaba y abrazaba a Yuuki desde atrás, envolviendo con sus brazos también a Zero para incluirle en el abrazo. Los brazos del prefecto de cabellos plateados estaban atrapados entre Yuuki y Kaname de modo que no podía abrazar al purasangre pero a Kaname no le importaba. Simplemente inclinó la cabeza para besar el pelo de Yuuki, feliz de que el rostro de Zero estuviese al lado del suyo "Realmente nunca quise herirte así por yo tampoco esperé nunca que esto sucediese" dijo Kaname suavemente "Lo siento"

Envuelta en los brazos de ambos, Yuuki no pudo evitar el llorar de nuevo ante las palabras de Kaname. Había estado llorando y llorando durante las últimas dos semanas pero después de los primeros pocos días y tras unas cuantas preguntas pertinentes y dolorosas por parte de Yori, había empezado a darse cuenta de que sus sentimientos por Kaname eran nada más que un enamoramiento de colegiala por cualquier cosa. Había hablado de corazón esa noche en la habitación de Zero – estaba verdaderamente feliz de que cuidasen el uno del otro y se alegraba de que fuese Zero el que tuviese el afecto de Kaname más que si fuese algo que no conociese o que no le importase tanto. Solo fue una sorpresa descubrirlo tan repentinamente. Después de que unos pocos días hubiesen pasado, Yuuki encontró algo vergonzoso el tratar de enfrentarlos de nuevo después de haberse escondido y actuado como si les hubiese rechazado cuando no lo había hecho en realidad.

Tanto Kaname como Zero se quedaron en silencio mientras se aferraban entre ellos, en un abrazo de tres. Habían extrañado a su brillante alegría y sus risas más de lo que se habían dado cuenta, a pesar de que se tenían el uno al otro simplemente se sentía muy bien estar con ella de nuevo. Después de un rato, Yuuki se apartó de ambos y les dio la espalda mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo, se secaba los ojos y se sonaba la nariz. Se echó el pelo hacia atrás y fijó una sonrisa decidida en su rostro antes de girarse "Entonces…¿vamos a Sweet Treats o qué?"

Y Kaname y Zero tuvieron que sonreír a la par que asentían inmediatamente.

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La cafetería estaba abarrotada pero Yuuki conocía a la dueña de ahí y les hicieron pasar a una pequeña habitación privada en la parte de atrás a los cinco minutos. Por acuerdo tácito, Kaname se sentó a la izquierda de Yuuki y Zero en el lado opuesto. Era la misma forma en que se habían sentado juntos en la salida para cenar pollo frito hace un tiempo y ninguno de los dos chicos quería que Yuuki se sintiese fuera de luga.r

Tal y como habían esperado, ella optó por helados solamente mientras Kaname y Zero pidieron los dos fideos fritos, café caliente y té, respectivamente. De alguna manera, la corta caminata había calmado un poco las cosas entre los tres y hablaron ligeramente sobre todo y nada mientras comían, sin preocuparse de la multitud que decrecía conforme se hacía más tarde. Solo cuando Yuuki se estaba puliendo su tercer helado se dieron cuenta de que la conversación se había ido apagando. Alzando la mirada, se dio cuenta de que Kaname y Zero estaban mirándose el uno al otro y al parecer habían olvidado su presencia por el momento.

Yuuki bajó la cuchara y sonrió un poco. Sí, todavía dolía un poco…pero estaba verdaderamente feliz de que se hubiesen encontrado el uno al otro, a pesar de las posibilidades. Todavía les amaba muchísimo a ambos. Después de todo, siempre había querido que Kaname y Zero – una vez enemigos jurados – se llevasen bien el uno con el otro. Bueno, su deseo finalmente se había hecho realidad, incluso si había salido un poco diferente de como ella había previsto vagamente en su mente. Aun así… la sonrisa de Yuuki se convirtió en una pequeña sonrisa repentina. Ciertamente, la vida era extraña pero más extraño aún era la forma en que Kaname y Zero se estaban mirando el uno al otro ahora.

Zero de repente se dio cuenta de que Yuuki les estaba mirando a ambos y rápidamente se echó hacia atrás, mordiéndose el labio y viéndose adorablemente confundido. Kaname parpadeó por la repentina ruptura de contacto visual y se giró para encontrarse con los grandes ojos de Yuuki ahora clavados en él. Sonrió y tomó su mano izquierda con su derecha. Yuuki no dijo nada pero continuó mirándole a los ojos y Kaname tuvo el presentimiento de que estaba esperando a que él dijese algo.

"Realmente lo siento, Yuuki" dijo amablemente y sonrió "Has dicho eso antes, Kaname-senpai" reprendió mientras apretaba su mano suavemente "Por favor, no te disculpes más. Si alguien merece la felicidad, sois Zero y tú. Estoy realmente feliz por los dos"

Eso acabó por hacer explotar a Zero y Yuuki no pudo evitar rodar los ojos un poco mientras su compañero prefecto empezaba a disculparse de nuevo. Era un poco asombroso verlos a los dos, tan seguros de sí mismos pero a la vez buscando su aprobación de ese modo y Yuuki no podía negar que su magullado orgullo recibía un empujón muy necesitado. Además, se sentía mucho mejor al verles dándose tales miradas suaves y amorosas en lugar de las frías miradas que solían dedicarse en el pasado y no pudo evitar sonreír ante eso.

Zero vio su sonrisa y se sonrojó un poco más "Nunca pensé que me sentiría de ese modo por…ummm, por Kaname" confesó suavemente y solo un poco nervioso, ignorando resueltamente la repentina sonrisa del purasangre ante sus palabras. Kaname se acercó para coger la mano derecha de Zero con la izquierda suya "Nunca pensé que me sentiría de este modo por ti tampoco, Zero" repitió suavemente y el sonrojo del prefecto de pelo plateado se profundizó ante la ardiente mirada en los ojos marrones de su amante.

Rápidamente, Zero volvió a mirar a Yuuki "¿Realmente no te importa que estemos…juntos?" preguntó con cautela "Éramos enemigos antes…y ambos somos…mmm, chicos también…" añadió y Kaname tuvo que apretar los labios para no decir nada.

Sorprendentemente, Yuuki solamente sonrió de nuevo "De verdad que no me importa, Zero. Y, en realidad, los dos sonáis como almas gemelas" añadió pensativamente. Zero le dedicó una mirada de asombro. Entonces miró a Kaname y entonces a Yuuki de nuevo "¿Almas gemelas?" repitió Zero suavemente. De alguna manera, esa palabra se siente…bien.

"Almas gemelas" repitió Kaname muy suavemente, sus ojos se suavizaron y brillaron, y su mirada saltaba de Yuuki a Zero y de vuelta a Yuuki de nuevo. Me gusta cómo suena eso, muchísimo.

Los ojos de Yuuki eran grandes y de algún modo lo sabía mientras les sonreía como respuesta "Las almas gemelas pueden ser del mismo género, ya sabéis. Pueden ser muy buenos amigos…pero también pueden ser amantes"

Una vez más, las miradas de Zero y Kaname volaron hacia el contrario, llenos de esperanza y anhelo pero fue el purasangre quién habló primero "Yuuki…si besar a tu alma gemela se siente bien, mejor de lo que esperas, mejor que incluso que besar a la persona que siempre has querido besar… ¿entonces qué?" preguntó, sus ojos inesperadamente inseguro, inesperadamente suplicante.

Yuuki sabía lo que estaba preguntando, lo que ambos estaban intentando preguntar, de hecho, y no podía evitar una oleada de orgullo en ella pues ellos pensaban mucho en ella, ambos valoraban su amor y su amistad muchísimo. Una sonrisa trémula tembló en sus labios "Entonces, Kaname-senpai, deberías elegir a tu alma gemela como la persona con la que más quieres estar, durante el resto de tu vida" sus ojos se clavaron en el rostro de Zero una vez más "Y por el resto de la suya también" acabó con suavidad.

Era mucho, mucho más generoso de lo que cualquiera de los dos había esperado, o quizás incluso merecido. Zero no se había dado cuenta de cuantas esperanzas había depositado en la respuesta de Yuuki y cerró los ojos, incapaz de reprimir un pequeño sollozo que salió de sus labios, ni una solitaria lágrima que corrió por su mejilla. Un suave pulgar la limpió y Zero dejó salir un tembloroso suspiro antes de abrir los ojos, consiguiendo perderse instantáneamente en la promesa que siempre se mostraba en los infinitamente gentiles ojos de Kaname.

"Quiero" dijo Kaname suavemente "Si el me acepta…"

Yuuki se encontraba juntando sus manos con fuerza y no podía dejar de sonreír entre lágrimas. Oh, Zero, lo dije antes, ¿no? ¡Tienes tanta suerte!

Una segunda lágrimas corrió por la mejilla enrojecida de Zero mientras sonreía a Kaname "Lo hago" con voz ahogada "Kaname, lo haré…por el resto de mi vida"

Y en esa pequeña habitación privada en la parte trasera, solamente Yuuki fue testigo de su felicidad mientras Kaname se inclinaba hacia adelante y reclamaba los labios de Zero en un tierno y largo beso.