Padres

-Creo que tengo derecho a saberlo.

Sus dos padres lo miraron e intercambiaron una mirada que él no pudo descifrar porque estaba demasiado ocupado intentando parecer firme. Pocas veces se ponía así y honestamente, no le gustaba hacerlo, porque si había algo que a Ron le gustaba era la comodidad y no era nada cómodo pedirle explicaciones a sus padres cuando bien sabía que no querían dárselas.

Su madre plantó en él su mirada y Ron se recordó a sí mismo que el asunto se trataba de Harry y no podía dar marcha atrás aunque la clásica mirada de "Soy tu madre" le estuviera taladrando el cerebro en esos momentos.

-Debo de ir con ellos.

Sus dos padres la miraron con tanta tristeza que Hermione supo que realmente no creían que tuviera una buena razón para ir tantos días antes al Mundo Mágico. Nerviosa, sostuvo con cautela la carta de Ron donde el chico le explicaba lo poco que sabía que había ocurrido con Harry, mientras sus padres intercambiaban una mirada antes de decidir. Hermione había tenido el cuidado de informales lo grave de la situación: su amigo había escapado de casa de sus tíos la noche anterior, hecho magia accidental y conducido sano y salvo unas horas después al Caldero Chorrante para esperar el inicio del curso en Hogwarts. Se trataba, por ende, de un asunto delicado que Hermione confiaba en que pudieran entender.

Lo que no les había dicho era que Ron decía que había algo más que estaba seguro que sus padres le habían ocultado y por eso insistía en que debían verse. Hermione coincidía que alguno de los dos o ambos debían ir a reunirse con Harry, lo más pronto posible.

Ron se sintió como un idiota después de describirle a Hermione y se pregunto a sí mismo si realmente estaba bien preocuparse tanto por Harry cuando sabía que ya estaba a salvo. Había logrado sonsacarles la información a sus padres, no sin antes obtener una buena reprimenda de su madre por pedirla tan insistentemente. La respuesta de Hermione llegó con Errol esa misma tarde, con la chica expresándole su preocupación pero diciéndole que no podía ir a Londres hasta un día antes de iniciar el curso. Él no le respondió y por su propia salud mental intento relajarse, consciente de que estaba en la misma situación pero podría decírselo a Hermione después de jugar una partida de ajedrez y comer un poco de pastel de carne para animarse.

Y es que la idea de ir con Harry ni siquiera había sido tema de discusión, su madre se había negado antes de que pudiera terminar la frase y su padre había sugerido que pediría mejor al Ministro que Harry pudiera ir a la Madriguera.

Sus dos padres le besaron por última vez la mejilla y su madre la abrazó por milésima vez:

-¿Segura que estarás bien?-pregunto la Sra. Granger y Hermione asintió con la cabeza mirándola a ella y a su padre, que permanecía detrás preguntando lo mismo con la mirada.

-Me veré en unos minutos con Ron-contestó- y buscaremos a Harry. Mañana partiremos a Hogwarts y llegando al colegio prometo escribirles.

Sus dos padres sonrieron y se despidieron definitivamente, aún con esa mirada de tristeza por tener que llevarla un día antes al Mundo Mágico. Ella, intentando omitir ese detalle, se porto lo más cariñosa que pudo e incluso los acompaño hasta la salida al mundo muggle.

Sólo hasta que los perdió de vista, fue que se atrevió a regresar corriendo y buscar a Ron, tal y como habían quedado, para encontrar juntos a Harry.