Capitulo XX Esperanza….

Es algo que nunca se pierde..pero es tan huidiza..tan mezquina, que cuando la descubres…se quiere deslizar de tus manos…de tu vida

Lady Bella POV

Me dispuse a comer lo que me habían traído, agradecía la buena predisposición del capitán, no sabría que hubiera hecho en su lugar, lo que me había pasado era muy fantasioso. Pero gracias a Dios..esta situación, había dado un revés muy favorable para mi, al menos en algo, ya que estaba muy lejos de Edward.

Cuando deslice como dos cucharadas del estofado que me habían llevado, unos calambres me impidieron seguir comiendo.

De seguro, el opio había dañado mi sistema digestivo, sentía como la bilis subía por mi garganta, casi no tuve tiempo de llegar a la jofaina que estaba sobre una mesita empotrada a la pared del camarote.

Mi estomago rechazó todo lo que comí. Volví a poner un poco de agua en mi boca, parecía que eso, no rechazaba mi cuerpo, me acerque a la cama y me deslice allí, ya no quería comer nada, me dolía meter algo a mi cuerpo.

Maldije a ese par que me drogó, de seguro me habían intoxicado, por no conocer la dosis que necesitaba.

Me recosté lentamente, trataría de dormir, a lo mejor eso podría ser bueno, y en parte me aliviaría.

Habían pasado dos días y seguía peor, el capitán me había visitado con el médico de a bordo, ellos estaban preocupados, temían que sea la peste, El cólera, esa peste había atacado a Europa en 1845 y se escuchó rumores de que se habían encontrado casos aislados.

El Dr. Molieri, estuvo muy receloso, pero como me estuvo evaluando, y no estaba con evacuaciones diarreicas, síntoma que era característica de esa peste. Consideró que no pertenecía a esa situación extrema. Pero de igual forma, me pusieron en cuarentena, porque no podía ingerir nada sin expulsar en forma precipitada por la boca, además la falta de alimentación ocasionaba que perdiera peso en forma precipitada y mi cuerpo lo estaba resintiendo.

Ya no podía continuar así, me pasaba las noches llorando, tenia miedo a lo que me pasaba, quería a Edward conmigo, no quería morir sin volverlo a ver, lo conocía y sabía que estaría haciendo lo imposible por encontrarme, pero la pregunta era ¿llegaría a tiempo?.

Gemí en voz alta estaba pasando por la etapa depresiva, sentía lastima de mi, sentía una gran miseria por no saber lo que me deparaba el destino, la vida misma.

Di vuelta en la cama y zambullí mi rostro en la almohada, apenas podía pasar el agua, no creía que sobreviviría sin comida.

Un llamado a la puerta me sacó de mi letargo.. Intente sentarme , pero todo me daba vueltas, mis pies se deslizaron hasta la madera del camarote, la frescura de las tablas me ayudo a despejarme..

_ Pasé por favor…_ me di cuenta que ni mi voz ya tenia fuerzas.

La puerta se abrió y pasó nuevamente el Doctor.

_ Buenas tardes Lady Mountbatten._ se acercó muy caballeros_ ¿cómo esta usted hoy?.

_ Doctor Molieri, sigo igual no puedo comer…pero tengo hambre…mucha hambre..

El doctor se acercó y saco una aparato de madera largado que coloco en su oreja y el otro extremo apoyo sobre mi pecho..sabía de ese instrumento llamado estetoscopio, pero nunca lo había visto, ya que al único doctor que había conocido era el veterinario y según sabia no tenia ese instrumento.

_ Lady Mountbatten, en verdad estoy preocupado, si usted no come algo, no creo que llegue muy sana a América, debo ser sincero con usted.

_ Yo no se…que hacer..quiero comer , pero…

_ Volveremos a intentar que coma algo..no solido , porque si el agua esta pudiendo retener, le daremos sopa..líquido.._ el doctor empezó a pasearse por el recinto_ ¿Qué le parece?

_ Cualquier cosa….aceptaré cualquier cosa que me ayude.

El galeno se despidió y yo me quedé sumida en una nueva esperanza, si funcionaba lo que me decía él, tenía nuevas razones para querer que llegué ese mañana…Y podía vislumbrar un posible mañana con Edward.

Llegó un marinero con la comida enviada, con muchas esperanza me senté a comer, los primeros bocados lo hice con temor, esperando en cualquier momento levantarme y salir huyendo hacia la jofaina, pero al llegar al sexto bocado, mi estomago , me aviso que ya no recibiría una porción más, no queriendo tentar a mi suerte, deje el resto y me acomodé en las sabanas. Temerosa en todo momento de que mi cuerpo decidiera tirar todo.

Pasaron los minutos, pero no pasó nada, el marinero volvió a recoger la bandeja con el resto que había dejado y se fue.

Ya avanzada la tarde nuevamente el médico llegó , muy aliviado de que no haya tirado lo que comí.

Pasaron dos semanas de comidas livianas, pero no recuperaba mi peso, pero lo más delicado, de esto fue que empecé a percibir una protuberancia en mi vientre, eso aparte de mi estado de poca digestión, me preocupo en demasía.

Conversando con el doctor, después de varias visitas e indagaciones, el se quedó pensando y la conclusión de su diagnóstico, me llenó de alegría pero también de temor….

Estaba embarazada…le agradecí al doctor, después de felicitarme, pero con la preocupación todavía en su semblante, ya que todavía no podía ingerir mucha comida, más bien nada solido, se despidió.

Yo no sabía que pensar, se suponía que los vampiros…no podían tener hijos…y yo estaba.. encinta.

Si no me cabía la menor duda…

Uno, la protuberancia en mi vientre era mi bebé, fruto de mi amor con Edward. Dos, mi ciclo menstrual no había venido, ya llevaba casada con él, más de un mes. Tres, si el médico no se equivocaba llevaba como cinco semanas más o menos..de gestación. Cuatro, tenia un miedo atroz de no poder cuidar a mi bebé si no podía comer. Cinco, quería a Edward, lo necesitaba, deseaba sus brazos en forma urgente.

Estábamos a un día del puerto de Nueva York y yo no estaba mejor, ya no quise preocupar a los oficiales del barco , ni al Dr. Molieri, pero hacia como tres días que no podía comer, todo lo que se deslizaba a mi garganta era expulsado, sin dilación alguna.

Por todos los medios trataba de tomar agua, pero ni eso desde esta mañana ya no recibía… Me daba cuenta que mi situación estaba siendo critica, y otra cosa, muy clara también para mi, era que mi bebé estaba creciendo más….

Si mi sospecha era cierta, mi bebé, era hijo de un vampiro, por lo que yo estaba siendo su alimento…Si debía morir por salvarlo, no me importaría hacerlo, pero si no podía, si sucumbía antes de que naciera y si no había alguien que lo cuidará.

Por favor..que seria de mi hijo, ¿dónde estas Edward?, te necesito…

Acurrucada en mi cama …espere un milagro..esperé que el destino me volviera a sonreír….

Lord Edward POV

El barco había llegado a la bahía de nueva York, sabia que tenia dos días de diferencia con mi Bella, sabia que debía moverme rápido para encontrarla.

Preparar todo para viajar, fue fácil, lo difícil, fueron esas tres semanas interminables dentro del barco, el no tener más pensamiento para con ella, el temor de que le hubiese pasado algo, me llenaba como si tuviese una unión invisible.

Revisé nuevamente la carta que me había llegado cuando estaba partiendo, era de los Cullen, se notaba que estaban muy contentos con su estadía en el nuevo mundo. Habían alquilado una casa en Nueva York, pero lo que me estremeció fueron las líneas de Alice, diciéndome, que no perdiera las esperanzas, que la encontraría, pero que debía apresurarme, lo que no acababa de comprender era, su necesidad de que llegase hasta la dirección que me enviaba.

El camarero del barco recorrió, las puertas avisando que debíamos desembarcar y que era necesario que nos abrigáramos, pues había una ventisca muy fuerte.

Me puse mi capa y sombrero, las maletas estaban siendo bajadas, había dispuesto que los acomodaran en un carruaje.

_ Conde…Mountbatten_ el capitán se acercó_ fue un placer tenerlo aquí..en mi barco..

_ Lo mismo digo..capitán.._ Mi viaje en verdad no fue muy agradable, ya que me pase la mayor parte del tiempo dentro del camarote, no deseaba disimular al tratar de ingerir comidas y tampoco quería entablar conversación irrelevante.

Me despedí tocando el ala de mi sombrero, bajé la rampa hacia el muelle.

Ya en camino, mi mente, no podía dejar de divagar, no dejaba de temer si no encontraba a mi tesoro, ¿que sería de mí?

El carruaje se detuvo en la calle St. Bartolomé. Bajé y toqué a la puerta, el edifico, era grande y bastante solido, pero las edificaciones estaban una al lado de la otra, no había mucho espacio, para vegetación alguna.

_ La puerta se abrió y miré a los ojos de Lady Esme…que me sonrío.

_ Como siempre Alice, no se equivoca_ se hizo a un lado_ pasa..te estábamos esperando.

_ Lady Esme…_ me apresuré a tomar su mano para besarla.

_ No, aquí soy la señora Cullen, Lady Esme quedó en Inglaterra_ dio vuelta y caminó hacia unas escaleras_ sígueme..ella está arriba.

Ni bien terminó de decirlo, salí corriendo rumbo a las escaleras, pude leer en su mente, que estaba en la segunda puerta al subir las escaleras, no toque, solo la abrí y me precipite adentro.

Me quedé paralizado cuando la vi acostada en la cama, dormía plácidamente, miré alrededor allí estaba Alice y Carlisle, ellos me miraron y sonrieron.

Yo no pude devolverles la sonrisa, lo único que podía hacer era devorar a mi amor con los ojos…Por fin podía dejar de estar en vilo…Por fin la había encontrado… El único movimiento que se percibía de mi era mi mano que estrujaba mi sombrero.

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Hola mis corazones, ¿cómo están?..espero que no me quieran enviar a Jane, como me lo dijo una en el capitulo anterior….de mi otro Fics…

Les cuento que el otro capitulo del Conde va para el sábado, serán dos veces ahora su publicación..

Las quiero..con verdadero cariño les digo, gracias por esperarme….

Pero les recuerdo, que adoro escribir, pero mi horario de trabajo es muy pesado..y a veces, no me puedo sentar a escribir como quisiera y además soy humana, me enfermo y también de repente hay lagunas mentales…o tal vez Jane Vulturi atacó mi mente..

Besos ..y espero comenten…

Rochie Cullen