Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Unicron/Starscream. Jetfire/Starscream.

Capítulo 21. Vuelta a casa

- Uh... ¿Starscream?

- Estoy aquí.

Megatrón encendió los ópticos y miró al lado de su cama de recarga, allí estaba Starscream, sentado en una silla a su vera. El líder decepticon comprobó que todas sus heridas habían sido reparadas en la cámara y le habían puesto una vía de energón.

- Informe de daños.

- Personal plenamente operativo. Thrust ha puesto la nave en dirección y nos teleportaremos a Cybertron en medio ciclo.

- ¿Y los autobots?

- Su nave sufre un retraso importante. Tidal Wave les retrasó con un ataque preventivo, llegaremos a Cybertron con mas de tres ciclos aproximados de ventaja.

- Perfecto. Buen trabajo.

Starscream asintió y retiró la vía de energón del brazo de Megatrón, guardándola. El mestizo había pasado largas horas observando a Megatrón mientras este recargaba, evitando la presencia de Thrust, a quien deseaba vaporizar en cuanto tuviera oportunidad y pareciera un accidente, y aprovechando la quietud para poner en orden su cpu.

Se suponía que estaba aquí por venganza, pero ya era inútil decirse eso. No quería destruir a Megatrón, esperaba no tener que hacerlo, ya no se trataba de obtener venganza, eso ya no.. ya no parecía llenarle.

no odies... ya has odiado demasiado...

Cuando había visto a Megatrón y Óptimus hablando, exhaustos e inmóviles, se había dado verdadera cuenta de lo que buscaba en realidad, lo que había buscado sin saberlo siquiera. Detener la guerra, detener la batalla entre autobots y decepticons, entre Óptimus y Megatrón.

Era hijo de ambos, un híbrido, un mestizo, el único mundo en el que podría vivir era un sin enfrentamiento entre los dos bandos. No podría tener una existencia plena hasta que terminase el conflicto. Era la única manera en que podría estar con Jetfire sin sufrir constantemente el rechazo y la confusión.

- Megatrón... padre, respecto a Jetfire...

Megatrón frunció el ceño y se sentó al borde de la mesa de recarga.

- Ese autobot no es más que un...

- Yo soy mitad autobot.- Masculló Starscream con un estallido de irritación.

- Y también mitad decepticon.- Gruñó Megatrón.- Y maldita la hora en que heredaste mi testarudez.

Starscream se quedó boquiabierto, no era cosa de todos los días que Megatrón admitiera un defecto personal, aunque fuera indirectamente.

- Escúchame.- Megatrón le encaró con severidad.- Estoy dispuesto a tratar de ser... más abierto contigo. Pero hay límites para todo.

El general hizo una pausa antes de continuar, quizá meditando sobre como expresarse.

- Eres... por facción, un Decepticon. Eres mi lugarteniente y yo tu líder. Jetfire es el enemigo. No te permitiré confraternizar con el enemigo, creo que esto es... bastante razonable.

Era evidente en la rigidez de su postura lo que le estaba costando no ser más radical, más brusco. Starscream se contuvo de montar en cólera igualmente, en verdad se parecían mucho más de lo que nadie se había percatado hasta entonces. Para ambos resultaba igual de extraña aquella nueva relación paterno-filial.

- Podría dejar de ser un enemigo.- Se atrevió a sugerir.

- No seas ingenuo.- Amonestó Megatrón.- Wheeljack es una excepción, no creo que el lugarteniente de Óptimus cambie de bando. De todas formas no pienso permitirlo.

Starscream se cuadró con agresividad.

- ¡¿Y por qué no?!

- ¡Porque lo digo yo!.- Megatrón adelantó el rostro con severidad, mirando fijamente a su hijo.- Olvídate del maldito autobot.

- ¡¿Y qué hay de Óptimus?! ¡Hipócrita!

- ¡Óptimus me arrancó el núcleo!.- Bramó Megatrón poniéndose en pie con rabia.- ¡Me destrozó por dentro!

Apartó a Starscream y se dirigió hacia el amplio ventanal, mirando el vasto espacio estrellado, dando la espalda al otro transformer. Cuando volvió a hablar destilaba amargura.

- Amor, lealtad, fidelidad... palabras bonitas que no significan nada. Cuando quieres darte cuenta eres un pelele y estas completamente solo... con un montón de mentiras y promesas vacuas.

Starscream guardó silencio, no comprendía como podía Óptimus haber hecho algo así, no concordaba con la imagen del líder autobot. Tenía que haber algo más, algo no encajaba. Pero estaba claro que la herida era profunda, Megatrón estaba herido.

- Megatrón... yo...

- Me... me gusta que me llames padre... aunque aun resulte extraño.

- A mí también.- Starscream asintió.- Padre.

Megatrón sonrió, ya más tranquilo. El encuentro con Óptimus le había perturbado mucho. Se volvió y miró a su hijo.

- No te preocupes más. Pronto regresaremos a Cybertron, conquistaremos el planeta sin dificultad gracias a las armas legendarias. Concéntrate en eso.

Starscream asintió de nuevo y se retiró del dormitorio.

Conquistar el planeta. Starscream se encerró en su camarote, dejándose caer sobre la cama de recarga con desolación. Era inútil, Megatrón no concebía un escenario sin guerra. Era inútil.

La irritante voz de Thrust anunció el tiempo restante hasta el salto estelar. Starscream no logró conciliar la recarga. La imagen de Sideways... no, la imagen de Unicrón le perseguía, ¿qué clase de monstruo era? ¿Cómo podía haberse regenerado? Mucho se temía que no habían acabado con él. Se sentía... observado.


Óptimus ultimó los detalles de la carta de viaje y miró a su alrededor. Todos estaban nerviosos y preocupados. Los decepticons les llevaban demasiada ventaja y ellos aun estaban a mucha distancia, no podían hacer el salto a Cybertron hasta llegar a las coordenadas mínimas de distancia.

La ansiedad era enorme. Y a Óptimus también le preocupaba sobremanera el encuentro con aquel "Némesis"... o Sideways... o como quisiera llamarse aquel extraño transformer. Dudaba que fuera a ser la última vez que le veían. No... había algo más en todo aquello.

- ¿Optimus, señor?

- ¿Si, Red Alert?

- Los sistemas están reparados, tardaremos tres ciclos en llegar a distancia de teletransporte de Cybertron.

- Buen trabajo. Haced todos los preparativos necesarios, mucho me temo que nuestra llegada a Cybertron tendrá un recibimiento brusco.

Hot Shot manifestó con entusiasmo su deseo de combatir, pero era evidente que lo hacía para poder enfrentar la preocupación que le ocasionaba lo que podría ocurrir en Cybertron durante su ausencia. Todos lo sabían, Megatrón tenía las tres armas legendarias, escudo, espada y rifle. Con ellas sería imparable y pasaría por Cybertron como una imparable avalancha.

Tenían que prepararse para la batalla. Para la guerra. El combate final.

Óptimus sintió como nunca el peso de la matriz de mando en su pecho. La marca de su papel como líder... como Prime... un título religioso, era el portador de la matriz de mando, cuya función era ser el portavoz de Primus, fuente de todos los núcleos, fuente de la vida de Cybertron y de todos los transformers. Se suponía que era un título de paz, de prosperidad... no el título de un líder de guerra.

Las circunstancias lo habían querido así.

Tras dispensar las instrucciones pertinentes, Óptimus se retiró de la sala de mando. Posiblemente los próximos tres ciclos serían el único descanso que tendrían en mucho tiempo, debían aprovecharlo.

Lo que le recordaba...

- Jetfire, ven un momento.

- Si, señor.

Una vez solos en la sala de carga, asegurando la privacidad, Óptimus puso ambas manos en los hombros de su lugarteniente.

- Starscream me dejó un mensaje para ti.

Los ópticos de Jetfire relucieron como faros dorados, Óptimus se preguntó si los suyos habían hecho lo mismo cuando él y Megatrón...

- Antes de abandonar ese planeta, me dijo que os veríais en Cybertrón, no sabía como, pero que os veríais allí.

- ¡Por supuesto que si!.- Jetfire dio una palmada en el aire con entusiasmo.- Allí nos veremos.

- Me sorprende la confianza que tienes.- Confesó Óptimus.- Lamento las circunstancias en que os veis obligados a estar.

- ¿No son así todas las grandes historias de amor?

Este era Jetfire, siempre con el ánimo alto, seguro de sí mismo. Óptimus sintió un gran orgullo por él, Starscream era un transformer afortunado al fin y al cabo.

- Realmente le amas.

Incluso con la máscara de combate era fácil ver que Jetfire se sonrojaba.

- Por Primus, Óptimus, resulta realmente incómodo hablar contigo de esto... ¡eres su padre! Ay... no puedo creer que seas mi... ¡mi suegro!

- Te suplico que no me llames así.- Rió Óptimus.- Suegro... menudo título.

Jetfire rió con él. Sin embargo pronto el ánimo de ambos se ensombreció, pensando en lo que les esperaba al llegar a Cybertron. Guerra. Más de aquella oscura guerra.

- No podremos estar juntos.- Musitó Jetfire con la cabeza gacha.- No mientras dure esta guerra. Nos separa una barrera de metralla y trincheras.

- Lo siento mucho, Jetfire. Esta guerra también me separa de él, de mi propio hijo.

- ¿Por qué no ha vuelto con nosotros?. ¡No lo entiendo!

- Starscream está dividido, es un mestizo. Pertenece a los dos mundos, y a ninguno.

Jetfire sacudió la cabeza, sin comprender.

- Pero... ¡con nosotros estaría mejor! ¡Su sitio está aquí, conmigo, y contigo!

- No puedo hablar por él, pero creo... creo que Starscream ha aceptado finalmente lo que es. Ha aceptado que es un mestizo, y eso tiene consecuencias.

Óptimus tomó asiento e invitó a Jetfire a hacer lo mismo. Ambos permanecieron en silencio, meditando sobre todo lo ocurrido y lo que tenían por delante. Aquella, para bien o para mal, sería la última batalla, la última guerra. Todo estaba en juego. Si perdían, lo perderían todo.

- Óptimus.

- ¿Si?

- ¿Crees que Megatrón sufrirá un cortocircuito si le llamo suegro?

Estallaron en carcajadas.


No había nada de lo reírse, ni tiempo para hacerlo, cuando la nave autobot se teletransportó hasta Cybertrón. El planeta-ciudad era tal y como lo recordaban, un planeta metálico, recubierto por niveles y niveles de ciudad, con una grieta enorme, como un agujero, ahí donde la leyenda decía que Unicrón, el destructor legendario, había luchado a muerte con Primus.

Y tal y como cuando habían abandonado el planeta, se veían las luces parpadeantes de láseres y explosiones de combate. La guerra continuaba. Y lo mas preocupante era ver como las luces de guerra eran más abundantes... y en el interior de la zona del planeta controlada por los autobots.

- Sideswipe, establece comunicaciones con la base Autobot y solicita un informe de la situación. Red Alert, haz un escáner preliminar de la superficie del planeta.

- ¡Si, señor!

- Hot Shot, activa las defensas de esta nave y ponte al mando de las armas ofensivas, vigila nuestro perímetro. Jetfire, Scavenger, preparad las naves auxiliares.

- ¡Si, señor!

Óptimus mantuvo la vista fija en el planeta, su hogar, Cybertrón. Se preguntó si, de llegar, reconocería aquel lugar sin una guerra destruyéndolo. Era doloroso solo pensarlo.

- ¡Autobots, ¿estáis preparados?!

- ¡¡Si, señor!!

La nave autobot emprendía el regreso a casa.

Puede que no fuera acogedor en su estado actual. Pero era el hogar.

La batalla era inevitable, nada mas entrar en el rango de comunicaciones, los autobots se habían visto asaltados por peticiones de ayuda e informes de la gravedad de la situación. Al parecer Megatrón y sus generales habían llegado tres ciclos atrás y habían iniciado un ataque a gran escala personalmente. Megatrón iba en cabeza de los ataques mas importantes esgrimiendo un escudo que rechazaba cualquier ataque, una espada que destruía cualquier blindaje y un rifle que, pese a su pequeño tamaño, era capaz de destruir enormes zonas, inhabilitando cualquier maniobra defensiva.

Inmediatamente Óptimus se puso manos a la obra, enviando toda la información que poseían y poniéndose en contacto con todos los generales y altos rangos del planeta para organizar las defensas y recuperar el control del campo de batalla.

Lo primero que tenían que hacer era entrar en la atmósfera del planeta y entrar en contacto directo con la situación.

- Red Alert, Sideswipe, buscad un lugar cubierto para entrar en el espacio aéreo de Cybertron, si mi instinto no me falla el primer objetivo de Megatrón será atacarme en cuanto sepa de mi presencia aquí, debemos ser cautelosos.

- ¡Si, señor!

En pocos segundos la nave descendía lo más sigilosamente posible en el planeta.


Unicrón se regocijaba. Cada vez se sentía más y más fuerte. Megatrón le alimentaba constantemente, tras tres ciclos de guerra ininterrumpida, utilizando las tres armas, se sentía mas fuerte de lo que se había sentido en toda la guerra. Los sentimientos de rabia, de hostilidad, le alimentaban, y la energía desprendida del uso de las tres armas le estaba llenando de fuerza. De poder llenando sus reservas.

El resurgir estaba a apenas unos ciclos de distancia. Lo sentía tan cerca, a estas alturas podía empezar a actuar sin miedo alguno de caer en letargo.

Mmmmh... los autobots ya habían llegado a Cybertron. Podía sentir a los mini-cons que escoltaban la nave... los pequeños robots habían optado por la rebelión, aliándose con los autobots en busca de la paz. Necios. No iban a cambiar nada.

Ahora bien, tenía que librarse de ellos... y forzar una batalla final. Oh, si, cuando por fin Megatrón y Óptimus enfrentasen a sus tropas y a si mismos en un mismo campo de batalla la resurrección estaría a su alcance. El regreso completo, sin necesidad de avatares como Sideways o Némesis. Solo él, Unicrón, en toda su gloria.

Primus pagaría cara la derrota que le había inflingido. Muy caro.

En cuanto a Starscream... Unicron se estremeció, estaba enojado con el híbrido, tan atrevido, tan rebelde, rechazándole con tanto descaro. Pero no importaba, le educaría, el joven mestizo seguía siendo tan apetecible como siempre... era una conquista mas que tendría que llevar a cabo.

Oh si, Starscream sería suyo, tal y como siempre había planeado, nada había cambiado. Sería por las buenas.

O por las malas.

Unicrón envió parte de su consciencia, Sideways, a ponerse en contacto con Thrust, el necio cabeza cono era una marioneta en sus manos, engatusado con promesas de poder. Le comunicaría la situación de los autobots a fin de que se enfrentaran.

Si, enfrentaros, pensó el dios destructor, ¡hacedme invencible!


Los primeros minutos en Cybertrón fueron aun peores de lo estimado. Megatrón les estaba esperando.

La batalla no se hizo esperar, en poco tiempo ambos bandos estaban intercambiando disparos, y en breve Megatrón hizo su aparición en el campo de batalla con las tres armas legendarias a mano.

Lasers. Explosiones. Retirada. Avanzar. Cubrirse. Luchar. Puño. Patada. Replegarse. Avanzar. Laser. Cañón. Cubrirse. Avanzar. A cubierto. Metralla. Fuego a discreción. A las barricadas. Corre. Agáchate. Avanza.

Óptimus gritó, cargando de nuevo.

Megatrón bramó, enarbolando el rifle estelar.

En el cielo se abrió un agujero negro y todos los transformers miraron hacia el cielo, consternados. Los mini-cons, como brillantes luces verdes, se concentraron en el cielo, frente al ominoso agujero.

"Unicrón... destructor... enemigo... dejar de luchar... enemigo..."

Óptimus alzó la vista. Unicrón. El enemigo. La Némesis de Primus. Némesis. Ahora... ahora todo cobraba sentido, podía sentir la matriz de mando en su pecho con mas fuerza que nunca.

Megatrón alzó la vista. ¿Unicrón?. Los mini-cons se habían aliado con los autobots y ahora hablaban de.. una vieja leyenda religiosa... ¡necedades! ¡Malditos fueran todos! ¡Acabaría aquella guerra con una victoria aplastante, con agujero de gusano o sin él! Ya no necesitaba a los mini-cons teniendo las armas legendarias.

Starscream alzó la vista, un estremecimiento le recorrió de pies a cabeza. Unicrón. Realmente... ¿realmente era Unicrón? ¿el devorador de planetas? ¿la Némesis de Primus?

Oh Primus... Starscream se echó a temblar, no había sido una locura, realmente... realmente había sido Unicrón. Unicrón. El destructor, el diablo, el fin del universo... Unicrón deseaba poseerle.


Nota de la autora: Uah! ¿Por qué será que en exámenes la musa se activa y en vacaciones se echa a dormir? Supongo que tiene el mismo horario que yo.

Gracias por los reviews, siempre lo diré, escribo porque me gusta y lo cuelgo en internet solo por compartir, recibir reviews es todo un regalo que me agrada, no un fin en si mismo. Me hacéis muy feliz, gracias por molestaros, de veras.

Bueno, ya están en Cybertron. Me he comido varios actos de los capítulos de la serie original porque no vienen al caso, y casi he hecho desaparecer a los humanos de la serie (los detesto profundamente), así se agiliza la cosa.

Estoy viendo la serie nueva de transformers, TF animated, una vez se asimila el estilo de dibujo (esas barbillas) es una serie muy bien hecha.