SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO Y POR EL NOMBRE "THE SECRET".
En caso de que se lo pregunten, Christian si está en el libro, solo que no se lo esperarán.
Abrí mis ojos lentamente. Aún era de madrugada aunque no sabría decir la hora. Se me había olvidado sacarme los lentes y podía ver la nieve cayendo por los ventanales de la habitación que no tenían las cortinas corridas. Había tenido otro sueño erótico y muy extraño. Aunque este había sido más vivido que la vez anterior. Deslicé las manos por mi rostro y sentí la piel muy sensible. Me senté en la cama y vi que estaba desnuda. Qué raro, yo no duermo denuda. Miré hacia el otro lado de la cama donde Ryan se encontraba dormido girado hacia mí. Sin camisa y tapado parcialmente con la sábana.
Entonces no había sido un sueño, me había acostado con Ryan Chasting. Me tapé el rostro con las manos sin poderlo creer mientras lo observaba dormir.
Lucía sexy de esa forma con su pelo desordenado y la leve barba en su rostro. Me acordaba de todo lo sucedido, esta vez no estaba pasada de tragos. Aunque no recuerdo cuantas veces tuvimos sexo, después de la segunda vez me olvidé del tiempo y de todo a mí alrededor. Pero de algo si estaba segura, no iba a olvidar a Ryan Chasting tan fácilmente.
La habitación estaba completamente a oscuras pero algo llamó mi atención. Sobre su pecho se veían unas marcas. Encendí la lamparita que había a mi lado de la cama y lo pude ver perfectamente. Tenía un tatuaje. No me había percatado de eso anoche mientras teníamos sexo.
Aunque debo decir que no me percate de mucho anoche. Estaba más concentrada en las sensaciones que me estaba proporcionando como para notar algo más. Aunque creo recordar que no me había dejado sacarle la camisa. ¿En qué momento se la había quitado?
Nunca me lo había imaginado con un tatuaje. Eran unas alas en dorado y rojo, como fuego grabado sobre su pecho tocándose casi las puntas de estas en el centro del pecho. Al fijarme bien pude ver que cruzaban hacia su espalda pasando sobre sus hombros. Estiré mi mano para tocar su pecho y él se giró quedando boca abajo dándome una vista espectacular de su trasero desnudo y el tatuaje que ocupaba toda su espalda.
¿Eso era un fénix? Por eso me había dicho anoche que teníamos mucho en común.
Me quedé mirando aquello impactada mientras mi mente se inundaba de recuerdos. ¿Donde había visto antes aquello? Quizás en una revista. Entonces recuerdos de dos años atrás me golpearon y se volvieron muy claros en mi mente. Ese tatuaje, ya lo había visto antes. Era el mismo que tenía el extraño con el que me había acostado y no recordaba por estar pasada de tragos.
¡No podía ser! ¡Era imposible! Tal vez había más de una persona con el mismo tatuaje, eso era más probable a que me hubiese acostado antes con él.
Ryan se giró una vez más hacia mí, entreabrió sus ojos y me sonrió.
— ¿Porque me miras de esa forma? —dijo mientras estiraba su mano y en un movimiento rápido me hacía quedar debajo de él en la cama. —Hace que quiera acostarme nuevamente contigo. —dijo presionando su miembro erecto contra mí haciéndome gemir involuntariamente. —Y creo que no tengo más preservativos.
Tenía que concentrarme en lo importante. Necesitaba averiguar sobre su tatuaje y esto no ayudaba mucho.
—Necesito preguntarte algo importante. —le dije muy seria mientras él se apretaba más contra mí y yo gemía nuevamente sin poderlo evitar.
—Esto es más importante. —dijo mientras sus labios iban hacia mi cuello, calientes, tentadores.
Quería disfrutar de su cuerpo nuevamente, pero tenía que saberlo primero. Concéntrate Ana.
—Espera, de veras es importante Ryu. —le dije mientras él se detenía.
— ¿Me has llamado Ryu? Entonces debe ser muy importante.
Se separó de mí y se sentó en la cama. Yo hice lo mismo y me senté mientras me cubría con la sábana. El solamente se rio y negó con la cabeza. Necesitaba toda su concentración en estos momentos y quedarme desnuda frente a él no iba a ayudar.
— ¿Hace cuanto te hiciste el tatuaje?
—Hace bastante tiempo ya. —me contestó mientras fruncía el seño.
— ¿Más de dos años?
—Si hace casi tres.
— ¿Habías estado antes en la fiesta de hallowen del hotel?
—Si, hace unos años cuando vine a visitar a un amigo.
¡Oh dios!
Perdí la virginidad con Ryan Chasting.
—No entiendo a que vienen tantas preguntas Anastasia. ¿Que era más importante que el sexo?—dijo con tono de frustración poniendo los ojos en blanco.
— ¿De verdad no te acuestas con la misma mujer dos veces?
—No, ya te lo dije. Anastasia me puedes explicar a qué vienen tantas preguntas extrañas. —me dijo irritado.
— ¿Que sucedería si ya te hubieses acostado conmigo antes?— Ryan se me quedó mirando fijamente cambiando su semblante a uno muy serio.
—Nada, porque no me he acostado contigo antes.
—No estoy tan segura de eso. ¿Cuántas personas tienen el tatuaje ese?
—Ninguna, es exclusivo. —lo que yo suponía.
—Eso confirma mis sospechas. Ya nos hemos acostado antes Ryan. —le dije mientras él se me quedaba mirando estupefacto.
—Es imposible, creo que recordaría si me hubiese acostado contigo.
—Voy a refrescar tu memoria. Fiesta de hallowen hace dos años, pelo corto color miel disfrazada de vampiresa. ¿Te acuerdas de eso? O acaso estabas más borracho que yo.
— ¡Mierda! —dijo levantándose rápidamente de la cama de golpe.
—No me acuerdo de ti, pero sí de tu tatuaje, es lo único que recuerdo de esa noche. —bueno, eso y el magnífico sexo que habíamos tenido.
—Esto no es nada bueno. —dijo muy bajo casi en un susurro como para que no lo escuchara mientras caminaba desnudo de un lado al otro de la habitación.
Y disfruté ese momento mientras el caminaba frente a mí. Esto era algo que nunca había visto ni vería en un millón de años. Ryan caminaba frente a mí como si estar desnudo fuera lo más natural del mundo y esto solamente me hacía reír. No entendía a que venía tanta preocupación marcada en su rostro. Si su problema era que había roto su regla, tenía solución.
—No te preocupes, puedo hacer como si nunca hubiese ocurrido. — dije mientras me levantaba y buscaba mi ropa para vestirme.
Al final sabía que él nunca tendría una relación conmigo ni aunque nos hubiésemos acostado varias veces antes. Ahora me percataba que era un completo idiota. Yo lo sabía de antemano, y sin embargo dejé que esto llegara hasta donde llegó. —Idiota, idiota, idiota. —me repetí una y otra vez mientras comenzaba a vestirme.
—No lo entiendes Ana. Esto es un error, nunca debió haber ocurrido. —dijo mientras se sentaba en la cama y enterraba su rostro entre las manos.
—Tú eras el que quería acostarse conmigo o lo olvidaste. —dije frustrada mientras él me miraba como si yo tuviese la culpa. —Y recuerdo que me negué en varias ocasiones. —excepto anoche que no me pude resistir.
No entendía su comportamiento. La que más iba a sufrir en esta historia era yo. No entendía porque continuaba reprendiéndose por acostarse nuevamente conmigo.
—Anoche no te parecía un error. —dije con un nudo en mi garganta.
—Ana... —dijo muy bajito pero no lo dejé continuar.
— ¿Tan mal fue esta vez a la anterior?—le pregunté con algo de decepción.
Quizás no repetía con la misma mujer para no comparar el sexo de las veces anteriores. Tan mal había estado. Para mi había sido estupendo. Pero quizás él pensaba diferente.
—No es eso Anastasia. — levantó su rostro y me miró con cara de quien oculta algo.
—Por mí no te preocupes, en cuanto salga por esa puerta me voy a olvidar que tuvimos sexo. Además ya me lo habías advertido, dos veces en realidad, que solo te acostarías conmigo una sola vez. Y en teoría así ha sido, no recuerdo mucho de la primera vez. —le dije mientras continuaba vistiéndome.
—No lo harás, sé que ahora no te olvidarás de mí, no tan fácilmente. —dijo muy seguro de sí mismo.
—No me conoces como para asegurar eso Ryan. —le dije aun sabiendo que él tenía razón.
—Te conozco más de lo que te imaginas Ana. Además dudo mucho que te olvides del hombre que te desvirgó. —dijo mientras se levantaba de la cama y buscaba su ropa también dándome la espalda.
¡Mierda! Al menos él se acordaba de aquella noche. No podía llevarle la contraria. El tenía razón. Ni en un millón de años me iba a olvidar de él. Pero tenía que intentarlo por el bien de mi corazón.
Terminé de vestirme y pasé rápidamente por el baño. Entonces me fijé en los gemelos de su camisa sobre la encimera. Tomé uno entre mis manos. Eran plateados con un cuadrado negro sobre el que reposaba un fénix rojo.
Un fénix.
Igual que su tatuaje.
Sin pensarlo dos veces cerré mi mano y me llevé uno de ellos, este sería un recordatorio de él. Me arreglé como pude y salí nuevamente a la habitación. Ryan se encontraba sentado en la cama con solo el pantalón puesto, poniéndose los zapatos. Y por un momento me quedé mirándolo más de la cuenta. Sus músculos se marcaban perfectamente por todo su cuerpo. Aunque no era excesivamente musculoso.
Lo que más iba a lamentar era no haber podido disfrutar más de su cuerpo como me hubiese gustado. Quien me iba a decir que yo estaría pensando en sexo.
Ryan me sorprendió mirándolo y entrecerró los ojos. Me miraba como si yo fuera un problema que tenía que resolver. Aparté mi mirada de él. Observé mi vestido estrujado y sonreí.
¡Mierda!
Tenía que marcharme, prometí a Christian que nos encontraríamos hoy. Afuera aún estaba oscuro, pero no quería quedarme aquí, eso solamente haría más difícil la situación.
— ¿Has visto mi teléfono? —le pregunté a Ryan cuando no lo encontré por ninguna parte.
—Si. — dijo mostrándomelo.
—Disculpa, pero debo marcharme. No te preocupes, si yo puedo olvidar lo sucedido estoy segura de que tú también. No es la primera vez que haces esto verdad. Nadie se tiene que enterar. Nos vemos en la oficina. — dije mientras me dirigía rumbo a la puerta y salía camino al ascensor.
—Espera Anastasia. —sentí que él me llamaba cuando estaba entrando en el ascensor.
Pero no le hice caso.
—Ana... —sus palabras se quedaron en el aire mientras las puertas del ascensor se cerraban.
No entendía su comportamiento. Él era el que no quería lazos de ningún tipo. Que más le daba si se había acostado conmigo dos años atrás, yo apenas lo recuerdo. Las puertas se abrieron y salí del hotel bajando los escalones de la entrada del lobby.
Afuera aún nevaba levemente, pero no me importó. Mi teléfono comenzó a sonar, pero no le presté atención. En estos momentos no quería hablar con nadie...
El apartamento se sentía frío y solitario. Sin Kate aquí me sentía muy sola.
Sola y abandonada.
Tenía que haber escuchado a mi cerebro anoche que me repetía una y otra vez que aquello era una mala idea. Ni siquiera sabía qué hora era. Fui hacia el baño y abrí la ducha. Necesitaba desesperadamente un baño. Tenía que borrar todo rastro de sus besos y sus caricias de mi cuerpo. Me quite los lentes de contacto, la ropa y me metí en la ducha.
Pero era imposible.
Mientras deslizaba mis manos por mi cuerpo, sentía que eran las suyas las que me acariciaban.
Salí de la ducha envolviéndome en una bata, me acosté en la cama y me puse los espejuelos mientras admiraba el gemelo con el fénix que me había llevado. El reloj marcaba un poco más de las 4:00 am. Mi teléfono continuaba sonando insistentemente. Al mirar la pantalla vi que era Ryan. Qué extraño. Recordaba haber bloqueado sus llamadas.
Puse el teléfono en modo de no molestar, el gemelo lo guardé en la gaveta de la mesita de noche donde se encontraba Chastingless y me envolví en el edredón después de quitarme los espejuelos. Mañana sería otro día y pensaría las cosas con más claridad. Y con esa idea en mi mente mis ojos se fueron cerrando poco a poco hasta sumergirme en un profundo sueño…
