LAS DOS CARAS DEL SER
LIBRO I: EL PRIMER GOLPE
CAPÍTULO 21: LA NOCHE DEL DÍA ANTERIOR AL D
El teléfono sonaba repetidamente y por una razón que era totalmente desconocida a él, Shaoran Li tuvo miedo. Como presintiendo que aquél timbrado insistente tenía que ver con aquella preocupación que tuvo apenas hará un par de minutos.
Sus pupilas se dilataron cuando al momento de ejecutar tal acción escuchara durante unos segundos las voces de Sakura Kinomoto y Meiling Li pidiendo ayuda, la primera en japonés y la segunda en chino, ambos sonidos entrecruzados y confusos en su sentido, pero reconocibles para identificarlas a ellas.
-¿Ya las reconociste, no?-dijo el sonido de la voz de una mujer adulta.
-¡Sakura! ¡Meiling! ¡¿Quién eres? ¡Si les hiciste algo yo… .
-Para que entiendas mejor la situación, prende tu televisor. ¡Rápido!
Apenas el niño Li escuchó un gemido lastimero de parte de Sakura Kinomoto fue que él corrió como loco a tomar el control remoto y apretar el botón de encendido para que la siguiente imagen lo dejara totalmente en shock. Era una pantalla dividida en dos partes. Del lado izquierdo estaba Meiling, y del derecho estaba Sakura. Ambas niñas aparecían con moretones y ligeros cortes en el cuerpo, y sus cabezas estaban todas cubiertas de agua al tiempo que sus rostros estaban todos llorosos. Un instante después, ambas de pronto eran asfixiadas mediante un ataque psíquico.
-Las he visto a ambas. La forma en que pedían que las rescataras y lo mucho que ambas te extrañan. Su caballerito valiente, su principito azul que las salvaría.
-¡¿Qué pretendes hacerles? ¡Devuélvelas ahora!-gritaba Shaoran.
-Pero no puedes quedarte con ambas y tienes que escoger a una. Ah, decisiones, decisiones. Siempre es odioso poner dos buenas opciones en una balanza.
-¡Déjalas en paz! ¡Déjalas en paz! ¡Déjalas en paz!-exclamaba un Shaoran desesperado y que no podía dejar de derramar lágrimas.
En ése momento, Wei, el sirviente ya anciano de Shaoran entraba alarmado y quedó en shock al ver lo que aparecía en la pantalla del televisor.
-Cuestión de que decidas, tu primita de Hong Kong o tu Card Master de Japón. ¿Dónde quieres pasar el resto de tu vida? ¿En Hong Kong o en Japón?
-¡¿Por qué? ¡¿Por qué estás haciendo esto, perra maldita?
-Oh vaya… se te hace complicado decidir. Cambiaremos un poco ésta decisión. Tu familia o tu Card Master.
De pronto la pantalla izquierda se amplió ocupando todo el espacio del televisor y la pantalla de Sakura aparecía como un recuadro pequeño en la esquina inferior derecha. Allí se veía tanto a la madre como a las hermanas de Shaoran, atadas y amordazadas, colocadas de rodillas y con gestos que denotaban un pedido de piedad hacia quien era una carnicera miserable.
-Te lo haré más fácil. Vamos por el número uno.
Un primer haz de luz aparecía impactando de lleno el cuerpo de Feimei y destrozando en jirones sus ropas azules.
-¡Deténte!-exclamó Wei, quien tampoco podía contener su dolor.
-Ahora el segundo lugar, tu hermana Fuutie.-decía la voz de aquella mujer al tiempo que un sable de luz estocaba a otra de las hermanas de Shaoran y dejaba sus ropajes amarillos cubiertos del tono rojo carmesí a medida que permitía que se desangrara.
-¡Ya basta! ¡Basta!
-Vamos por la tercera.
Tras eso se vio como una fuerza invisible le destrozaba la garganta en mil pedazos a Shiefa, y la joven que usaba ropas verdes y estaba tan vivaz y alegre hasta hacía unas horas quedaba totalmente exánime.
-Ahora la cuarta. Dile adiós a tu hermanito, Fanran.
Es allí que para horror de Ieran y Meiling, así como de Shaoran y Wei, veían como el puño de una guerrera de armadura negra se incrustaba en el corazón de ella, atrapándolo con la mano abierta y luego destrozándolo al tiempo que sus ojos se transformaban totalmente y se volvían llamaradas plateadas horribles. Todos estaban totalmente enmudecidos y el silencio se hizo por segundos interminables que se hacían tortuosos.
-Y ahora, Ieran… dile una última palabra de amor a tu hijo. Vamos, creo que tras tanto dolor él merece que reconozcas que es un buen muchacho. Dile que lo amas y que deseas que sea feliz.-decía el sonido sádico y truculento de aquella voz femenina que en un breve lapso de tiempo era el sinónimo de tortura a los oídos de Shaoran Li.
-Siempre estuve orgullosa de ti, siempre te amaré.-decía una Ieran golpeada y ya sin ánimos al ver a sus hijas asesinadas frente a sus ojos.-Deseo que siempre luches por ser feliz.
Allí, frente a sus ojos, Shaoran Li vio a través del televisor como Ieran Li, su elegante, hermosa y digna madre era asesinada de un sádico corte de sable de luz que iba desde la ingle hasta la frente de su rostro. Aquello detonó en el niño de ropas verdes un grito de ira y odio totales contra ésa mujer.
-¡ASESINA MALDITA! ¡TE ODIO! ¡TE MATARÉ! ¡POR LOS DIOSES, YO TE MATARÉ!
-Eso significa que hice bien en equilibrar la balanza. Te hubieras decidido injustamente por Hong Kong y hubieras dejado morir a tu Card Master, niño. Bueno, ahora… el reloj corre… y te toca tomar ahora si una decisión más justa y equilibrada.-entonces la voz de ésa mujer se tornó más burlona y comenzó a canturrear.-Es una vida por otra, Meiling o Sakura, Sakura o Meiling. Hasta me recuerda a ésa canción ridícula que escuché, creo que se llamaba Eros o Thanatos.
-¡BASTA! ¡BASTA ¡BASTA!
-No, no la voy a cantar… tienes una decisión importante que tomar. Sakura o Meiling. ¿O es que acaso quieres quedarte con las dos? Típico, los hombres tienden a querer siempre acaparar lo más que se pueda.
Otra vez el vacío de sonidos que era el silencio volvió a hacerse por largo rato sin embargo la mente de Shaoran estaba totalmente destrozada y angustiada, y no sabía que decir, hacer, pensar o sentir en forma coherente. De pronto, los pensamientos del niño hongokonés se centraron inconscientemente en ésa muchachita de ojos verde esmeralda. Pensamientos que aquella mujer que estuvo torturándolo horriblemente detectó.
-Ya decidiste.
Allí, el heredero del clan Li cayó de rodillas totalmente abatido. Ante sus ojos, por el frío vidrio de la "caja boba", vio como un puño se incrustaba en el pecho de Meiling Li, abriéndose la mano y estrujando de poquitos el corazón de la prima de Shaoran. La niña practicante de kung fu nada más fue capaz de hacer ya que en fracciones de segundo su vida le era arrebatada.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!-el grito de Shaoran reflejaba un dolor terrible como si se le hubiera desgarrado el alma.
-No te preocupes por Sakura. A partir de ahora seré yo, Adelia, Shadow Warrior al servicio del imperio de Caronia, quien velará por el bienestar de ella.-dijo la guerrera imperial mediante su telepatía.
Un segundo después de haberse cortado aquella comunicación telefónica, Shaoran Li vio en el televisor como éste sintonizaba automáticamente el canal NHK y éste reportaba una serie de explosiones que degeneraron en incendios que consumían cientos de edificios con personas en su interior en la zona de la "ciudad amurallada de Kowloon"(1). Dichos incendios tenían la forma de una espiral descendente de llamas.
El reloj marcaba ya las siete de la noche con treinta minutos cuando la enorme aeronave de Japan Airlines abría su tren de aterrizaje y aminoraba su velocidad. Sería cuestión de unos pocos minutos tras aquello para que una voz en inglés y japonés anunciara por el altavoz la llegada al aeropuerto internacional de Narita, a las diecinueve horas con treinta y cinco minutos según la hora local.
Esperó unos minutos a que la mayoría de pasajeros desabrocharan sus cinturones de seguridad y abrieran los compartimientos superiores de equipaje para tomar sus pertenencias. Una vez sucedido esto, él hizo lo propio y se apuró en caminar en dirección a la terminal 2 (2), saliendo de aquél avión y descendiendo en dirección a la banda transportadora donde estaba su maleta más grande. Ya en sus manos, fue hacia la fila donde estaba la gente que ingresaba a Japón y que debía pasar por los agentes de inmigración y de aduanas del archipiélago nipón.
-Bienvenido a Japón, señor Chiba.-repuso el agente de inmigración tras sellar el pasaporte de quien era Tuxedo Mask.
-Gracias.
Luego de eso salió y tras unos minutos con su equipaje llegó hasta la estación de Narita Express (3) en el aeropuerto. Tras estar finalmente sentado su cabeza no podía dejar de pensar en aquella joven torpe de cabello rubio en coletas y ojos azules. No soportó un segundo más y tecleó una secuencia en su celular. Tenía que hablarle y escuchar su voz.
-Aló, Serena… .
Así inició una conversación que duraría varios minutos. Pasarían algunas horas más después del instante en que Darien Chiba y Serena Tsukino acabaron de tener tal charla, cuando Rei Hino trataba de visualizar el futuro de nuevo. Pero algo extraño pasaba, ya que era incapaz de lograrlo, como si una fuerza le impidiera visualizarlo con claridad. ¿Acaso el futuro se había tornado tan incierto? Lo único que podía ver era una especie de oscuridad, nada más. En eso tocaron el timbre, ante lo cual Rei decidió dejar sus intentos para después.
-Hola Rei.-dijeron Mina y Serena a la vez.
-Hola Mina, hola Serena… ¿cómo han estado?-preguntó Rei.
-Al menos yo, tratando de calmarme… ya no puedo caminar tranquila después de lo que oí en las noticias.-dijo Mina
-¿A qué te refieres?-preguntó Rei
-Lo del un coche-bomba en Shinjuku, y luego Ami me dijo que hubo un tiroteo en las puertas de un hospital… por Dios, todo está de cabeza.-contestó Serena, adelantándose a Mina.
-Y que lo digan… pensar que estuvimos en ese tiroteo.-decía Lita mientras aparecía junto con Ami a la puerta del templo.
-Pero… ¿cómo así? ¿Qué fue lo que pasó?-preguntó Rei algo curiosa.
-Estábamos pasando por ese hospital, y vimos a Paul salir… cuando en eso un sujeto sacó una pistola y empezó a disparar directamente contra Paul.-contó Ami.
-¡Dios Santo!-exclamaron Rei, Mina y Serena; algo asustadas por eso.
-¿Pudieron hacer algo para detener eso?-preguntó Serena.
-Imposible… todo el lugar estaba descubierto, y vimos de pronto que aparecían varios matones disparando a todo mundo… de hecho, es casi un milagro que Paul haya salido ileso de algo así.-explicó Lita.
-Menos mal que está bien… .-dijo Serena algo más calmada.
-Lo que no creí era que él pudiera darle una paliza a uno de esos sujetos y hasta atreverse a pelear… sí que es valiente.-siguió Ami.
-O tonto… es decir, meterse a pelear en plena balacera… hay que admitir que es tonto.-contestó Rei.
-Vamos Rei, no hables así de él… .-dijo Mina.
-¿Y quién me va a… -decía Rei, cuando fue callada por Serena.
-Bueno… dejemos eso, hay otra cosa que debo decirles, chicas.
-¿Y qué es?-inquirió Lita.
-Ah, es que al fin Darien va a regresar, es bueno que él nos ayude con esto. A lo mejor él pueda hablar con ese "Guardián" y hacer que la unión entre todos se fortalezca.-dijo Serena, mientras mostraba cierta felicidad en su rostro.
-Se te nota realmente feliz.-repuso Ami.
-¿Cómo no estarlo? Es decir… ¡volvió Darien! ¡Y él podría ayudarnos bastante para enfrentar a ésos caronianos de una buena vez y por todas!-exclamó la líder de las Sailor Scouts.
-Bueno, al menos habrá algo bueno de todo esto… ah, y chicas… lamento no poder acompañarlas, pero debo hacer algunas compras, hasta luego.-repuso Lita, excusándose antes de salir del templo Hikawa.
-¡Hasta luego!-respondieron las demás a una voz.
Lita empezó a caminar algunas cuadras mientras salía del templo, claro que lo de las compras era cierto pero en realidad deseaba estar sola por un rato. Aunque estaba bien al lado de sus amigas, necesitaba estar de mejor humor. Aquél dichoso tiroteo se había dado, y no pudo hacer nada para detenerlo, ninguna de sus habilidades en artes marciales le hubieran servido demasiado. Después de todo, sólo basta un disparo en algún órgano o arteria vital y se acaba el juego. Fue en eso en que tropezó con alguien sin querer.
Tanto ella como la persona con la que tropezó estaban totalmente distraídas y el poste de electricidad que debía iluminar aquél punto específico de la calle no estaba bien. Ambos estaban sumergidos en su propio mundo interior que tenían en sus cabezas de modo que no sólo chocaron entre sí, sino que acabaron cayendo en el piso.
-Oiga, fíjese por dónde camina.-dijo Lita, algo molesta, aunque sin poder reconocer bien a la persona con la que chocó.
-De acuerdo, pero usted fíjese en donde cae.-contestó el interlocutor, en un tono algo molesto.
Unos instantes después es que de pronto la luz eléctrica de aquél poste volvió por un segundo de modo que aquello permitió a ambos interlocutores evaluar mejor las cosas.
Fue entonces en que Lita cayó en cuenta que había caído accidentalmente justo encima del sujeto con el que había chocado y estaba en una posición un tanto comprometedora, considerando que las piernas de Lita estaban cerca de las del joven ante ella, sus brazos parecían rodearlo, y su cuerpo estaba prácticamente pegado al pecho de él.
Pero si ya aquello era de por sí incómodo, cuando ambos se reconocieron todo fue aún más vergonzoso.
-¡Paul!-exclamó Lita, algo avergonzada por la situación.
-Er… Lita… .-dijo Paul, mientras se mantenía aparentemente calmado.
A los pocos minutos ambos se hallaban tomando un café en Crown's. Cuando menos esa era una forma de disculparse el uno al otro por aquello.
-Bueno, ya que nos disculpamos… ¿cómo te ha ido en esa comisaría?-preguntó Lita, con cierta curiosidad.
-Cuando menos no me metieron a una celda, aunque parecían querer lograr eso… aquella dichosa discusión duró horas y no me dejaban en paz en lo más mínimo, menos mal que recibí ayuda pero hasta ése entonces se aseguraron de retenerme durante todo ése tiempo sin una acusación mucho más seria. No me está gustando la forma en la que se van dando las cosas si esto sigue así.
-Sí, tienes razón. Admito que ésos políticos que están en el Kantei dicen que todo esto es por seguridad pero que yo sepa las cosas no han mejorado en nada en estos días.
Fue allí que Lita Kino cayó en cuenta de un detalle.
-Por cierto, dijiste ayuda, ¿no? ¿Acaso tu periódico te respaldó? ¿Mandaron a un abogado o algo así?
-No fueron ellos, sólo apareció un tipo bastante misterioso, que entró y dijo: "Inteligencia japonesa, tengo órdenes de hacer que dejen a este hombre bajo mi custodia.", y a los pocos minutos me dejaron ante ese tipo.
-¿Un agente de inteligencia?-Lita allí quedó totalmente extrañada.-Pero que… .
-Si crees que eso es inusual, alístate para la siguiente parte de la historia. Lo más extraño del caso es que apenas salimos de la comisaría, el sujeto se perdió sin dejar rastro, intenté seguirlo y nada. Simplemente el sujeto desapareció… es como si hubiera querido sacarme de allí adrede y sólo eso, pensé que a lo mejor intentaría algo más.
-Algo como que… .
-Quizá trasladarme a sus cuarteles y seguir allí un interrogatorio, quizá preguntar acerca de mi registro de llegada a Japón. En el peor de los casos sería matarme, aún cuando eso sea realmente estúpido… pero dejarme salir así nada más. Creo que lo mejor será que vigile mis espaldas más seguido, y más bien discúlpame.
-¿Y eso porqué? Si mal no recuerdo el incidente… .
-No hablaba de eso… verás, no sé qué tantos problemas se desaten pronto, pero quiero que sepas que lo último que deseo es meterlas en éstos. Tus amigas y tú son buenas chicas y menos que nadie en el mundo merecen pasar por cosas odiosas en sus vidas.
-Pues que problemas… .
-Créeme, mi vida a veces puede ser una fuente de problemas.-dijo Paul.
Claro Lita, mi vida en ambos aspectos como periodista o como guerrero; de todas formas es dura, pensó Paul.
-Pero no por eso deberías tomarlo de esa forma.
-Ah… si conociera otra forma, la tomaría créeme.-dijo Paul, dejando a Lita pensativa por un instante, aunque luego Paul se disculparía de nueva cuenta.-Oh, ahí voy de nuevo… disculpa si te molesté.
-No, no… descuida, más bien debo irme.
-Y yo debo ir a mi casa de una vez, de modo que lo mejor será que nos despidamos. Hasta luego.
-Hasta luego Paul.
Ya acabada de pronunciar la despedida de Lita Kino hacia Paul Tapia deberían pasar unas horas más cuando en otro lugar Haruka y Michiru observaban a Hotaru dormir desde fuera de su cuarto. Se sentían orgullosas por ella, ya que habían podido cuidarla bien y de algún modo deseaban que tuviera un futuro feliz.
-Es bueno ver que está descansando bien.-murmuró Haruka.
-Sí… sabes, Hotaru merece algo mejor que todas las luchas que hemos afrontado, por más que su deber sea el mismo que el nuestro… proteger a la princesa.-dijo Michiru.
-Mira, no admitiría esto ante ese "Guardián" así nada más pero… tiene razón, debemos unirnos de una vez.-reconoció Haruka.
-Haruka… .-decía Michiru, algo extrañada por eso.
-Por más mal que nos caiga, debemos darlo todo… para que podamos tener un futuro, las tres juntas.
-Lo sé, yo… .
-Además debemos reconocer una cosa. Tanto esos Santos de Atena como él parecen ser bastante fuertes. Si aparecieran más de ésos Shadow Warriors ellos tendrían mayores posibilidades de manejar ésa situación.
-No me gusta que así sean las cosas.-repuso Michiru.
-A mí todavía menos. ¿Crees que me gusta que haya gente extraña metiéndose en las cosas que nosotras debemos ocuparnos? Sin embargo, ésos sujetos de negro son distintos de cualquier cosa que hayamos tenido que lidiar en el pasado.-dijo Haruka, antes de suspirar con cierta amargura por un instante.
Fue en eso, que ambas sintieron un extraño escalofrío, y llegaron a sentir como el viento se agitaba con más y más fuerza. Michiru por un impulso tomó su espejo trato de ver lo que había, y sólo era oscuridad.
-¿Qué… qué significa esto?-decía Michiru, abrazándose por impulso a Haruka, la cual lograba disimular mejor que su compañera el temor que estaba sintiendo.
En ese mismo instante, Setsuna Meiou estaba en la Puerta del Tiempo y cuando intentó viajar a Tokio de Cristal empezó a sentir como una extraña oscuridad y una energía tan perversa que hacía que se le pusiera la piel de gallina, estaba formándose y desintegrando todo hasta volverlo todo oscuridad, sin una pizca de luz. Lo peor del caso era que esa energía siniestra estaba atrayéndola cada vez más, como queriendo hacer que desaparezca también y causando que ella tuviera una sensación de ahogamiento en todas las células de su cuerpo. Para su suerte, en ese momento pudo transformarse a Sailor Plut y haciendo un acopio de todas sus fuerzas salió de aquella situación volviendo a la Puerta del Tiempo.
-Ah… no puede ser… el futuro… Tokio de Cristal… ya no existe… debemos detener esta locura… aghhhhh… .-murmuró Setsuna, para ese momento la transformación de Sailor Plut desapareció y ella cayó inconsciente por unas horas, sabía que debía ir y avisarle a las otras Sailor Scouts de aquello, pero era tarde.
El reloj ya marcaba las dos y treinta minutos de la madrugada del día siguiente. Si bien el día técnicamente había acabado desde hace dos horas y media, la oscuridad de la noche era todavía perenne y para Sakura Kinomoto se hacía tan horrendamente larga al grado de darle la sensación de haber descendido a lo más profundo del infierno.
Durante largo rato ella había recibido los golpes que le causaban moretones y cortes ligeros en todo el cuerpo, se había visto remecer por intensas corrientes eléctricas que la remecían en su ser y por una horrible sensación de ahogo que le impedía articular palabra alguna para poder gritar su dolor al tiempo que era bombardeada su psique con imágenes perturbadoramente distorsionadas.
Pero lo más horrendo fue ver a través de una pantalla holográfica los terribles hechos que se dieron. Desde su perspectiva, ella vio como toda la familia de Shaoran Li había sido asesinada mucho antes de que comenzara aquella comunicación telefónica que fue terriblemente tortuosa para el niño del que ella se enamoró.
Una a una se dieron las muertes de Meiling, Ieran, Fuutie, Fanran, Shiefa y Feimei, todas ellas horribles y es entonces cuando la frase de Adelia remeció su cabeza.
-Apuesto lo que sea a que tu noviecito no dirá una palabra por ti aún si la decisión fuera entre ti estando viva o entre su familia aún si estuvieran muertos.
-¡Eso no es cierto!-exclamó Sakura, antes de que sintiera el ahogamiento en su garganta una vez más.
Poco después, desde el punto de vista de Sakura Kinomoto, ella vio una vez más en forma horrible el asesinato de la familia de Shaoran Li, vio al heredero del Clan Li lloroso, furioso e impotente ante todo lo que sucedía. Pero lo peor del caso es que la Card Master nipona no escuchó aquél inmenso grito de dolor que desgarró el alma de ése niño chino, ella solo se quedó en la frase "ya decidiste" que pronunció Adelia.
Unos instantes después, Adelia volteó hacia Sakura y le dijo con crudeza.
-Él decidió por su familia. Decidió que tú no le importas.
-¡Estás mintiendo! ¡ESTÁS MINTIENDO!-exclamó la niña.
-Despierta de tu mundo de fantasía, mocosa. ¿Crees acaso que tu padre y tu hermano se interesan por tu paradero? ¿O que lo hace alguna de tus amiguitas que está enviciada con ésa porquería llamada Onibuji? ¿O que le interesas a Tomoyo más allá de los videos y las ropas que te hace vestir? A tu familia directa no le interesará averiguar nada, sino les hubiera interesado saber si te escapabas de tu cuarto por las noches a capturar a éstas pequeñas.-decía la imperial al tiempo que sostenía una de las Cards.
-¡NO ES CIERTO! ¡NO ES CIERTO!
-Tus amigos están a efectos prácticos actuando como drogadictos o como zombies de modo que no les interesas. Tomoyo… para ella solo eres su juguetito personal. Tus dos guardianes, ellos extrañan más al anciano que los creó que a ti.
-¡CÁLLATE!-gritó la niña.
De pronto una cachetada propinada por Adelia la silenció y varias imágenes mentales se agolparon en la cabeza de Sakura, imágenes distorsionadas que buscaban modificar conceptos que la dueña de las Sakura Cards tenía.
-Y tu noviecito… prefirió a su familia muerta en sus pensamientos y no a ti. ¿Crees que ellos valen la pena si ya decidieron dejarte de lado?
El concepto "ser dejada de lado" entró cada vez con más fuerza en la mente de la niña japonesa, repetido por la voz de Adelia una y otra vez, y bombardeado por las imágenes mentales donde literalmente Sakura veía como varios de sus recuerdos se modificaban al grado en que ella estaba sola en todos los momentos de su vida.
Todo una mentira, una falsedad, una vil manipulación orquestada por una malvada que quería tener a la muchachita que tenía a su total merced. Lo peor del caso es que aquella vil estrategia terriblemente estaba dando resultados. Porque más y más la mente de Sakura estaba distorsionándose por aquellas ilusiones mentales y aquella tortura física y psicológica que le daba una horrenda sensación de abandono.
-Sólo tus Cards y yo te queremos de verdad. Sólo nosotros somos la unidad de ésta que es tu verdadera familia. ¡Abraza a tu verdadera familia, Sakura! ¡Abrázame porque yo soy tu mamá!
Un instante después, Adelia y Sakura se abrazaban intensamente.
-¡Pelea por proteger a tu verdadera familia, mi niña!-exclamó Adelia.
En ese momento, el resto de las Cards que la guerrera caroniana había tomado se reunió con las demás. Y una Sakura Kinomoto con la mirada perdida dejó que el abrazo con Adelia continuara. De pronto sintió que era feliz y que debía proteger ésa felicidad contra viento y marea, contra todos y todo.
Durante la noche, los soldados caronianos empezaron a desplazarse por toda la ciudad de Tokio, de un modo bastante sigiloso a través de los tejados de los edificios, al punto tal que ni la policía japonesa, ni las fuerzas armadas niponas o estadounidenses podían captar sus movimientos.
Los sistemas satelitales del mundo tampoco pudieron detectar los movimientos que se estaban dando en Tokio, así como el hecho de que la flota imperial estaba movilizándose estratégicamente en el espacio con sus cañones listos para disparar. Ya los caronianos habían posicionado sus naves en buena parte del espacio cercano a la Eurasia terrestre y tomaban control electrónico de los satélites terrestres.
Todo, radiofaros, satélites, sistemas de navegación diversos… absolutamente todo había sido intervenido desde el Digimundo y aún de no darse tal caso, aquellos sistemas de vigilancia aeroespacial solo hubieran detectado la oscuridad del espacio por los equipos de camuflaje de las naves imperiales que aparecían literalmente invisibles a ojos de la vigilancia terrestre, retransmitiendo un lado de la nave las imágenes que captaba el otro lado.
-¿Listo para dar la orden, comandante Huranuk?-dijo Zertok, desde la sala de mando del acorazado "Yusuf".
-Abran fuego.-fue la lacónica respuesta de Huranuk.
En ese mismo momento, las ráfagas de plasma solar salieron disparadas de los cañones de varios cazas imperiales contra algunos objetivos militares en la superficie terrestre a lo largo y ancho del Mediterráneo Oriental, Medio Oriente y Extremo Oriente, los cuales fueron convertidos en bolas llameantes de metal derretido y retorcido, o en escombros de concreto destrozado. Los cuerpos de los militares allí eran desintegrados o desfigurados tan horrendamente que se hacían imposibles de reconocer.
A la vez, en Tokio; más exactamente en Nerima, los soldados imperiales empezaban a salir de sus escondites siendo muy bien respaldados por tanques y Land Chasers que empezaron a abrir fuego. El trueno de los disparos de aquellas armas y las explosiones fueron la señal con la que se retumbaría no solo a Tokio, sino al mundo entero.
La batalla de Tokio, había empezado.
Fin del capítulo 21.
Notas del Autor:
Tengan el capítulo 21 como un regalo de Navidad. Un regalo crudo y siniestro pero necesario ya que con esto concluye la antesala de uno de los eventos más alocados en la primera saga de Las Dos Caras del Ser. La verdad, esto me llena de emoción, porque sé que iremos a una de las mejores secuencias de acción que diseñé siendo apenas un novato.
No puedo negarlo, algo así realmente causa felicidad. Llegamos al fin a ésta parte cumbre de la historia, uno de los dos mayores momentos en que la montaña rusa que es éste fanfic va a mostrarse con todo su poder. ¡Regocíjate, querido (a) lector (a)! Si llegaste tan lejos sin duda que no querrás perderte lo que vendrá.
¡Nos vemos en el capítulo 22!
¡La primera batalla de Tokio y el ataque al Santuario al fin comenzaron!
Lista de términos:
"ciudad amurallada de Kowloon": Fue un exclave de China en el Hong Kong británico construido inicialmente como puesto de vigilancia contra la piratería y luego como punto de control para verificar el movimiento comercial de la zona y que aún cuando luego fuera ocupada de facto por Gran Bretaña, legalmente tal zona permanecía en el limbo legal de modo que siguieron desarrollándose el comercio y la cultura china en ésa zona. Tras la II Guerra Mundial, ésta zona fue idónea para la llegada de inmigrantes ilegales, la tugurización y el desarrollo de tráfico de drogas y prostitución (el imperio de la mafia de Hong Kong estaba allí). Para más datos sobre esto, vayan acá .org/wiki/Ciudad_amurallada_de_Kowloon
Terminal 2: Bien, si acaso prestaron atención a los capítulos anteriores de éste fic habrán notado que mencioné antes al aeropuerto de Narita, que básicamente es el que se encarga de recibir vuelos internacionales que van hacia Tokio. Bueno, la terminal 2 es justo la que recibe entre muchas aerolíneas a Japan Airlines. Para datos más completos chequen el siguiente hipervínculo con datos en inglés que son más detallados con esto .org/wiki/Narita_International_Airport
Narita Express: Abreviado como N'EX, es básicamente un tren de servicio que conecta al aeropuerto de Narita con distintos puntos de Tokio. A quien esté interesado y pueda lidiar con el inglés (porque en Wikipedia nadie ha traducido esto al español aún), puede ver más datos de esto en ésta page. .org/wiki/Narita_Express
