Penúltimo Domingo del año chicos y este cap sera emocionante solo eso puedo decirles, disfrútenlo. Este cap sera movido chicos y los que siguen serán peores. Solo les pido por favor chicos que critiquen y comenten. Gracias por Leerme.
Esta historia nació del vídeo de Quantic dream's llamado "Kara" y "The Hunger Games" los personajes no me pertenecen y esta historia se escribe sin fines de lucro.
Capítulo 21: Knock, Knock, Knock
Haymitch se levantó temprano en la mañana, pues tenía una labor que cumplir en un día sumamente importante y era una tarea en la que no podía fallar. Se alisto rápidamente, busco los papeles necesarios y desayuno pensando en su trayecto. Estaba sumamente concentrado pues el éxito de su misión era crucial para poder ir a visitar a Katniss a la oficina de Hawthorne.
Una vez termino su desayuno, que consto de dos panes con mermelada y un Poptart, puso su plato en el fregadero. Regreso a la mesa a recoger sus cosas y por un segundo un resplandor le ilumino el rostro. Levanto su vista y vio que el sol que entraba por la ventana de la sala caía sobre una solitaria botella de Johnny Walker en su minibar de madera. Trago duro y respiro hondo al ver la botella brillando e iluminando su rostro gracias a la luz de ese único rayo de sol que se coló por la cortina. Cerro los ojos y agacho la cabeza intentando hacer fuerzas, hacía tres días que había estado planeando y trabajando con Johanna y no había notado la pinche botella en ningún momento. Maldijo su suerte que no fue sino hasta que estuvo solo que esta se hizo notar. Puso los papeles en la mesa y se acercó lentamente a la botella para agarrarla, examino el líquido en su interior y noto que estaba a la mitad.
Retrocedió un par de pasos hasta caer sentado en el sofá de su sala. Recordó la última vez que estuvo bebiendo en su apartamento, ese día había sido el aniversario de la muerte de Rose, la peor fecha del año. Su ritual constaba en encerrarse, desconectar el teléfono y evitar cualquier tipo de interacción que no fuera con una botella de alcohol. Luego de esos horribles episodios, el departamento quedaba irreconocible, con botellas por todos lados, sillas u otros objetos rotos y cientos y cientos de trozos de papel con su letra en los cuales plasmaba una y mil cosas que nunca le dijo a su hija mientras estaba con vida o disculpas por sus malas decisiones que la llevaron a ese fatídico final.
Había pasado cerca de un mes o algo mas del aniversario de la muerte de Rose y con todo el problema de Katniss, no había tenido tiempo de recaer pues su mente estuvo ocupada todo el tiempo en cómo recuperar al androide o evitar ser descubierto de su error. Admitía que su meta se había vuelta más intensa debido a que Johanna había crecido un poco más dentro de él y no quería ser responsable de alguna cosa mala que pudiera sucederle a la muchacha por más que ella insistiera en meterse en ese embrollo por voluntad propia.
Abrió la tapa y cerró los ojos aspirando el aroma del whisky y dejando que este inundara sus pulmones. Su mano comenzó a temblar debido a la emoción que de alguna forma su cuerpo anticipo antes de siquiera probar una gota. Trago en seco nuevamente debatiéndose si era lo mejor en ese momento. Johanna confiaba en que llevara su tarea a cargo, y si él probaba una sola gota estaba seguro que no se iba a detener con mediad botella, no señor. Una vez abierto el grifo él tendría que ir por más. Lanzo un puñetazo al sofá molesto.
– ¡Auch! – sintió el contacto del pequeño remoto del proyector enterrándose en sus nudillos. El proyector se encendió y frente a él se materializo la pequeña Rose de siete años, sonriente y feliz. Haymitch se sobresaltó pues fue repentino, la niña le guiño un ojo antes de salir corriendo huyendo del holograma de él muchísimo más joven y con cientos de litros de alcohol menos en su sistema. Recordaba muy bien ese día, un domingo de día de campo los días favoritos de Rose pues iban al parque a pasar un buen rato, y él le ponía toda la atención que ella deseaba y mendigaba toda la semana porque él estaba trabajando. Apretó la botella con fuerza en su mano y se levantó del sofá.
Desde afuera del apartamento se pudo ver como la cortina era corrida por completo para luego y con algo de forcejeo gracias a que el hielo pegaba los bordes del marco a la pared, alguien lograba abrir la ventana y como una botella salia volando a través de esta para estrellarse y hacerse añicos en el suelo de un callejón desierto al lado del edificio.
Cogió los papeles, se arregló la corbata de su traje y salió del departamento no sin antes apagar el Holo proyector. Bajo las escalares con algo de dificultad pues se sentía débil y tembloroso. Ya llevaba varios días que no había bebido una sola gota de alcohol y el cambio era notorio, estaba muy pálido, había perdido peso de manera brutal pues su apetito era mínimo, la verdad su dieta consistía en muchos Poptarts en los tres tiempos, y ni hablar de los temblores y los mareos que venían cada hora. Fue por eso que se molestó un poco con Johanna porque no pudo a acompañarlo ese día, ya que el sentía que en su estado podría arruinar todo en lo que tenían esperanzas.
Las calles estaban un poco vacías pues era bastante temprano. Camino por la avenida junto con algunas otras escasas personas que se dirigían a sus trabajos a esas horas. Subió las escaleras rumbo al metro de transporte público. Ese lugar siempre le fue indiferente, pero desde el accidente de Johanna ahora se sentía incómodo recordando y plasmándose en su cabeza una especie de "y que tal si" en el cual siempre pensaba en y que tal si Katniss no hubiese sido lo suficientemente rápida para salvar a Johanna, o que tal si en vez de salvarla los hubiera aventado a los dos. Era una especia de jugarreta que su mente siempre le jugaba pensando en todos los posibles escenarios de una situación incluso cuando esta ya había pasado.
K&P
– Abernathy está en movimiento. – dijo una mujer al parecer hablando sola mientras veía a Haymitch salir de su hogar muy temprano por la mañana.
Se tocó el sentido y un pequeño botón que tenía dentro del oído emitió tenue brillo blanco. Escucho al receptor del otro lado soltar un sonoro bostezo antes de responder. – ¡Aaaah! ¿Qué diablos tienen que hacer tan temprano en la mañana?
– Concéntrate. – dijo la chica del otro lado. – No te pedí que vinieras, bien podía hacer esto sola.
– Eres la persona más capaz que he conocido en mi vida, pero aun así no puedes duplicarte. – dijo el hombre todavía con pereza. – Y mientras más rápido salgamos de esto mejor.
– ¿Señales de la chica? – pregunto la mujer mientras seguía al hombre de cerca.
– No…pero…espera, espera. – respondió el hombre que vio que había movimiento a través de la ventana del dormitorio de la chica. Él se encontraba sentado en una banca en medio de un campus universitario leyendo cómodamente con su tableta y bebiendo una café. Frente a él estaba un edificio de apartamentos estudiantiles, donde había empezado a vigilar los movimientos de una chica desde temprano en la madrugada. – ¡Uff que suerte, parece que se acaba de levantar!
– ¿Cómo así? – pregunto la chica que entendía porque eran afortunados.
– Es que fui por un café y esperaba que ella no se moviera mientras deje mi puesto. – dijo tranquilamente mientras le daba un sorbo a un vaso de cartón que sostenía en su mano y leía la tableta de manera despreocupada con la otra.
– No entiendo cómo es que llevo tanto tiempo trabajando contigo. – dijo la mujer en un tono monocorde. – Que poco profesional.
– Porque soy terriblemente encantador, guapo e inteligente. – respondió mientras miraba que la chica del cabello rojo de nombre Johanna corría las cortinas de su apartamento para dejar entrar los primeros rayos de luz del sol.
– También narcisista, orgulloso y arrogante. – respondió la mujer tranquilamente mientras veía que Haymitch se sentaba a esperar el metro pacientemente. – Es intrigante como tus defectos congenian y te mantienen a flote.
– Cierto, sé que soy muy especial. – reconoció el hombre tranquilamente. – No te estreses, deje una de tus famosas camaritas mientras iba por el café, si no lo bebo sabes que me tendrías dormido aquí hasta el mediodía. Volviendo a lo importante, ¿Cómo lo abordaras?
–Todavía no lo sé, esperemos tenga el tiempo suficiente para prepararme. – dijo la mujer revisando su bolso para sacar de un pequeño compartimento un puntito negro y guardarlo en su palma.
– Bueno, mantenme al tanto. – pidió el hombre mientras cruzaba las piernas con parsimonia.
– Lo mismo digo. – dijo la mujer pasando cerca de Haymitch. Rápidamente y sin que este se percatara ella le pego el punto negro cerca del hombro con unos movimientos dignos del mejor prestidigitador. Una vez estuvo lo suficientemente alejada, reviso su celular y vio que un pequeño punto rojo brillaba en la pantalla. El rastreador estaba listo, hora de preparar su acercamiento.
K&P
Abordo el tren y su trayecto fue tranquilo, se bajó en su parada y una vez descendió de las escaleras vio el gran edificio frente a él.
"Cámara de comercio"
Su plan consistía en registrar una pequeña empresa a su nombre, en este caso se llamaría "Charlajo" y constaría de una ambiciosa y a la vez fantasiosa idea de una nueva red social. Obviamente ni Johanna ni él tenían idea de cómo hacer nada de eso, pero era la excusa perfecta para buscar una asesoría con Hawthorne. Buscaron la información y el solo se reunían con empresas ya formadas, en este caso no podían llegar buscando asesoría si no tenían sus papeles en regla.
Respiro profundo, se acomodó la corbata y entro. Se presentó con la recepcionista pues tenía una cita ya agendada y para su fortuna fue el primero en llegar. Se presentó con el encargado, un hombre de nombre Binaman, un nombre de una antigua región del mundo antes de la gran guerra. Fue bastante amable y al parecer como no entendía mucho de redes sociales no le pregunto cosas muy complicadas, reviso los fondos, sus orígenes y la misión de la empresa. Luego de casi una hora de firmar papeles y leer detalles, le dijo que pondría el pedido en el sistema para que estuvieran registrados en el buro de crédito y estaría listo en una hora mas o menos, así que podía irse y volver más tarde.
Haymitch salió del edificio mucho más animado pues había sido relativamente fácil. Recordó que Johanna era la que había puesto gran parte de la inversión para su empresa falsa, pues era dueña de una pequeña fortuna heredada de su padre. Un dinero que según sus propias palabras no había querido tocar porque se amaso del dolor y la desesperación de un hombre que amo mucho, pero que si podía servir para esa pantomima pues la venia bien.
Se sentó en una banca a las fueras del edificio de la Cámara de comercio y se disponía a llamarla cuando vio algo bastante curioso pasando cerca de la acera frente a él. Una menuda mujer de cabello rubio arrastraba una motocicleta con todas sus fuerzas. Muchas cosas de esa imagen le parecían llamativas, comenzando por el modelo de la moto, no era un deslizador, sino un modelo Kawasaki que corría con gasolina y no con una batería cuántica, luego estaba el tamaño de esa chica, lo delgada que era y como con dificultad lograba mover la motocicleta mientras cargaba un casco negro sobre su codo y unos guantes negros en sus manos y una gargantilla negra en su cuello que le pareció que había visto en algún otro lado pero en ese momento no recordaba en dónde. La chica estaba sola aparentemente y parecía bastante desesperada.
La chica justo en ese instante volteo a verlo y una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
– ¡Señor! ¡Señor! ¡Qué alegría! – dijo en un tono algo chillón y alegre. – ¡Necesito su ayuda!
Haymitch volteo a ver a ambos lados, notando que no había nadie más que el ahí. Así que guardo su celular y se aproximó a la mujer.
– Dime cómo puedo ayudarte. – pregunto Haymitch ayudándola a sostener la motocicleta pues por un instante su mano resbalo del manillar y la moto iba derecho al suelo de no ser por su interceder. – ¡Ya esta no te preocupes yo la tengo!
– ¡Muchas gracias! ¡No sabe lo difícil que es encontrar ayuda en esta ciudad! – dijo sonriente mientras abrazaba a Haymitch como si la estuviera salvando de morir. – Quería practicar cómo manejar con esta reliquia, pero funciona con gas...¿gasparina?…¿gasimina?…
– Gasolina. – le ayudo concluir Haymitch.
– ¡Eso, si! El punto es que a medio camino se me ha acabado y solo tengo otra reserva en casa. – continúo diciendo la chica. – Mi celular para mi mala fortuna se ha quedado sin pila, entonces no tengo como llamar a mi chófer para que venga por mí.
– Bueno, podría prestarte el mío. – dijo Haymitch sacando su celular de su bolsillo.
– ¡Oh no sabe cómo me ha salvado! – dijo la mujer cogiendo el celular rápidamente. – ¿Podria sostener aquí?
– Si, si claro. – Haymitch que cogió la moto de ambos manillares y sintió algo pegajoso en el derecho como si estuviese hecho de una especie de gel caliente. No le puso mucha mente a ese detalle y espero pacientemente a que la chica hiciera su llamada mientras examinaba la motocicleta más de cerca. Él también fue una vez un fanático de la tecnología antigua. Siempre le pareció curioso como antes los humanos manejaban estos automóviles con tanques cargados de gasolina que era un líquido originado de la mezcla de hidrocarburos altamente inflamable, y lo hacian a velocidades muy altas, sin mencionar que su consumo y explotación hacían un terrible daño al ambiente. Suponía que la necesidad de transportarse, conocer el mundo y explorar siempre había imperado sobre el ser humano incluso sobre su propio bien. Noto que el hombre sobre el tanque decía Ninja H2. Seguramente la chiquilla esa era una excéntrica millonaria, pues solo ellos se aventuraban a comprar estos modelos para luego presumirlo en una galería, aunque nunca había visto a un rico manejar alguna pues eran demasiado valiosas como para arriesgarse a dañarlas.
– ¡Listo! – dijo la chica sacándolo de sus pensamientos. – ¡Muchas gracias señor! ¡No sabe cuánto se lo agradezco!
– No ha sido nada. – dijo Haymitch quitándole peso al asunto. – Bonita moto, por cierto.
– ¡Oh, es de mi padre! – respondió la chica mientras volvía a sostener la moto de los manillares. – A él siempre le han fascinado estos vejestorios, pero no puedo negar que es divertido manejarlas.
– Debió costarle una fortuna. – dijo Haymitch.
– Unos cuantos millones de aurelios. – respondió la chica despreocupada. – Debería ver la amplia colección de Harleys y Hondas que tiene, aunque esos modelos presentan muchas averías con el arcaico sistema eléctrico, las Kawasakis son las más confiables y bueno pagar un par de millones por una Kawasaki Ninja H2 pre guerra en perfecto estado, estamos seguros de que fue una ganga.
– Se ve que sabes algo de motos. – dijo Haymitch sorprendido por el comentario de la chica.
– Ah…si algo. – respondió nerviosa rascándose la cabeza. – ¡Bueno señor, tengo que irme! ¡Muchas gracias otra vez!
– Ha sido un placer. – dijo Haymitch despidiéndose de la chica. La vio irse mientras sacudía la mano en un gesto de despedida, ella siguió su camino arrastrando la moto calle arriba.
Haymitch volvio a sentarse otra vez en la banca y marco el número de Johanna para esperar pacientemente hasta que contestara.
– Hola, ¿Qué tal te ha ido? – pregunto Johanna contestando del otro lado.
– Pues todo ha salido bien por suerte. – respondió Haymitch. – En una hora…
K&P
Una vez llego a la esquina y cuando se hubo asegurado que nadie la seguía, la rubia jalo la moto con más fuerza y se metió a un callejón al lado del edificio de comercio. Abrió un contenedor de basura y saco una mochila. Se llevó la mano a la cabeza y se quitó la peluca que llevaba revelando su cabello largo y negro que se amarro al instante, saco su chaqueta y un paquete de pañuelos para remover ese exceso de maquillaje de su rostro, luego se quitó las zapatillas femeninas que llevaba y saco un par de botas que se calzo de inmediato, se acomodó la chaqueta negra de cuero sobre su camisa blanca y se guindo la mochila.
Se acercó a la moto y apretó el manillar derecho haciendo una ligera presión para luego retirarlo lentamente arrancando un trozo de gel con las evidentes huellas de Haymitch, el trozo de gel era del tamaño de la palma de su mano y lo guardo en un estuche que metió en la mochila. Luego giro el manillar para encenderla dando un sonoro ronroneo, se colocó el casco negro y se puso en marcha para salir del callejón manejando rápidamente.
– Lo tengo. – dijo hablando por un pequeño botón que se metió en el oído. – Huella y celular.
– Ha sido rápido. – reconoció el hombre del otro lado. – ¿Qué aproximación usaste?
– Rubia tonta en busca de ayuda. – respondió mientras giraba en una calle sin respetar la señalización. –¿Qué tal tú?
– Bueno, salió hace unos minutos parece que va en dirección a la universidad. – respondió el hombre mientras miraba como la chica pelirroja hablaba por el celular mientras cruzaba el campus universitario. – Cuando salga de ahí haré mi movimiento.
– Bien, voy a camino al apartamento de Abernathy. – le informo la chica. – Te aviso cuando este ahí.
– Entendido. – dijo el hombre antes de continuar su camino tras la chica. – Y Clove.
– ¿Si? – respondió Clove.
– Ten cuidado. – concluyo el hombre.
– Igual tú, Pulitzer. – respondió Clove esbozando una sonrisa. La moto cruzo a toda velocidad la avenida principal evitando todos los deslizadores a su paso.
K&P
– Cato, voy a entrar. – dijo Clove al pequeño botón en su oído. – ¿Qué tal la cámara del pasillo?
– Bien, lista y sin problemas. – confirmo Cato mientras miraba desde su teléfono el pasillo del apartamento de Haymitch.
Clove estaba parada frente a la puerta del apartamento de Haymitch. Miro a ambos lados del pasillo antes de abrir su mochila y sacar el estuche donde guardo el trozo de gel, se lo coloco en la palma de la mano con el guante negro y lo puso sobre un espacio rectangular e hizo presión.
"Click"
Reconoció el sonido que hizo la puerta al abrirse al haber reconocidó la huella de Haymitch y guardo las cosas otra vez en la mochila antes de entrar rápidamente. Cerro la puerta tras de sí y volvió a abrir la mochila para sacar una bolsita llena de las pequeñas cámaras del tamaño de una cabeza de alfiler. Estos prototipos eran exclusivos de ella, tenían un rango de visión más amplio, un mejor material y parecían pequeñas gotas de lluvia pues eran semi transparentes.
Activo la gargantilla en su cuello y esta le cubrió la mitad del rostro, el dispositivo le ayudaba a examinar la habitación con paciencia buscando detalles y alguna pieza de información importante. Se acercó a la mesa donde al parecer desayunaba y vio varios papeles y brochures. Noto que había uno de la cámara de comercio y como registrar un negocio en el buro de crédito, era obvio y bastante curioso que estaban registrando un negocio a su nombre, aunque no sabia con que fin.
Vio varias botellas vacías en la cocina, y varias copas de whisky y vino, el hombre era un alcohólico. Vio un magneto de AA pegado en la puerta del refrigerador, aunque parecía ser de puro adorno, pues en los días que había estado vigilándolo jamás lo vio salir a una reunión.
Coloco una cámara sobre la puerta, otra dentro de la pequeña cocina y otra cerca del pasillo que daba a dos habitaciones y un baño al final. Cruzo el pasillo y se metió a la habitación que tenía un poster de la banda "Mockinjay" en la puerta. A todas luces era una habitación de una chica de unos quince o dieciocho años, lleno de posters de videojuegos y bandas musicales de hace varios años. Vio una serie de pines y dijes en la mesa de noche a la par de la cama que estaba cubierta con un plástico blanco. En esa misma mesa de noche vio el holo retrato de la chica pecosa y sonriente. Sabia del pasado de Abernathy y ese fatal accidente que causó la muerte de su hija, la policía revelo que fue un desperfecto en el deslizador lo que causo el problema en los frenos haciendo que se estrellaran en un árbol, la joven murió empalada para un trozo de metal de la puerta del auto que se enterró en su estómago. Una horrible y triste manera de morir si le preguntaban a ella.
No había nada más que analizar ahí, pues notaba que Abernathy mantenía esa habitación como un altar ya que estaba limpia y cuidada hasta el más mínimo detalle y no vio una sola mota de polvo por ningún lado, es más parecía que la habitación pertenecía a un apartamento completamente diferente pues no era un desorden como el resto del lugar.
Salió y se dirigió a la habitación que concluyo que era de Abernathy para colocar una cámara en la entrada y otra dentro de la misma habitación. La cama era un desastre y ni hablar de la cantidad de botellas vacías que había ahí dentro, por un segundo pensó que ese hombre era muy afortunado por la regeneración celular porque a esas alturas ya estaría muerto de una cirrosis hepática.
Reviso la mesa de noche sin tocar nada más que la gaveta y vio adentro una foto de Abernathy sonriente junto a una mujer de cabello castaño y también bastante pecosa, notablemente la madre de su hija fallecida. La única información que había encontrado sobre esa mujer era que había muerto dando a luz a esa pequeña niña, dejando al hombre solo con la crianza de la menor.
Comenzó a pensar que según los cánones sociales Abernathy había vivido muchas tragedias en su vida, aunque ella no fuese capaz de comprender el dolor de una perdida pues ella pensaba que era un ciclo normal de los seres humanos, e incluso creía que la muerte por momentos no era una mala opción para el mundo en el que vivían, pero sus opiniones no eran populares y las pocas veces que las expreso la gente le miraba como si estuviese loca. Lo más cercano que tenía a alguien importante era Cato y antes de eso fue Glimmer.
Analizando a cada uno por su lado primero conoció Glimmer o a como ella se hizo llamar la última vez que la vio "su creadora", vivieron y crecieron juntas y podía decir que durante mucho tiempo sintió por ella lo que ahora siente por Cato, pero las cosas fueron de mal en peor con el tiempo debido a sus fuertes personalidades, los crímenes que cometió junto a Glimmer y debido a que ella quería seguir usando su "Don" para su propio beneficio. La manera en la que esa relación termino todavía le hacía sentir mal por dentro, pues no le molestaba reconocer que le debía su vida a Glimmer y estuvo con ella mucho tiempo en gran parte debido a eso, pero en su última "discusión" por así decirlo pues fue más una pelea a puño limpio en la que Glimmer claramente quería matarla, le dedico toda clase de insultos incluso llamarla "sangre de níquel" algo comúnmente usado en contra de los androides, luego de eso ella abandono a Glimmer a su suerte en medio de un robo, un final muy triste y amargo.
Luego conoció a Cato y fue el único lo suficientemente listo para saber quién era ella y lo que hacía, pero en vez de venderla a la justicia le ofreció una oportunidad de redención y a diferencia de Glimmer, él no la obligo a hacer nada simplemente le ponía las opciones sobre la mesa y la dejaba decidir, para ella eso era nuevo y muy agradable, la hizo sentir libre por primera vez en mucho tiempo. Luego de varias colaboraciones y constantes choques, nació esa sociedad que logro desvelar muchos crímenes y que Cato ganara notoriedad en el mundo periodístico. A ella no le gustaba para nada la atención a diferencia de Cato que se llevaba todos los reflectores, su único deseo era impartir justicia, aunque de una manera más "sanguinaria" como le dijo Cinna una vez, otro contraste con Cato que creía en las reglas del sistema de justicia.
Juntos arriesgaban sus vidas tantas veces que no le era imposible pensar que un día alguno de los dos iba morir, solo que últimamente se descubrió a sí misma pensando que prefería morir ella antes que él, pues su vida sin Cato era muy difícil de imaginar. ¿Sería eso lo que los demás llamaban querer a alguien? ¿El no poder concebir un futuro sin esa persona? ¿El tener pensamientos egoístas que te hacen creer que tienes algún tipo de potestad sobre esa persona y quererla solo para sí?, no entendía muy bien esos sentimientos y la verdad cuando intentaba analizarlos a fondo le dolía la cabeza y por eso había dejado de hacerlo desde hace mucho y solo los dejaba ser, guardaba las esperanzas que tal vez con el tiempo comprendería lo que significaban y a como Cato le decía aprendería a comportarse como una persona normal.
Aunque ser una persona "normal" era lo último que quería, pues esas personas a sus ojos eran mentirosas, manipuladoras, agresivas, irracionales, egoístas y estúpidas, prefería ser extraña que tener esas cualidades despreciables. Cato tenía muchos defectos, pero en su opinión era un ser consiente, admitía ante todo el mundo que era narcisista, egoísta, presumido e inteligente y escondía que creía en la justicia, en las segundas oportunidades, en el honor, y en defender a los más débiles. No sabía porque insistía en tomar ese camino y le parecía fascinante, pero cuando publicaba algún artículo y lograba que algún pez gordo fuera a la cárcel, se lo restregaba a todo el mundo en la cara.
– ¡Clove! ¡Tienes visita! – dijo la voz de cato en su oído sacándola de sus pensamientos. Con cuidado cerro la gaveta de la mesa de noche y salió de la habitación en dirección a la sala.
"Pum, Pum, Pum"
"¿Qué diablos?" pensó Clove al ver que alguien golpeaba la puerta con intenciones de derribarla.
– Es un tipo de unos dos metros tal vez, grande y fornido. – comenzó a describirle Cato. – Tiene varias cicatrices en el rostro y esta rapado. ¡Tienes que salir de ahí ya Clove!
Clove se dirigió a la ventana cerca de la mesa y se pegó al cristal para ver hacia afuera. Pudo ver que estaba a un lado de la escalera de incendios. Se sintió afortunada de que todavía existieran esos edificios reformados de la post guerra. Corrió la cortina para abrir la ventana y salir, pero para su mala fortuna el hielo se había pegado en los bordes del marco haciendo difícil levantarla.
"Pum, Pum"
Vio como uno de los gozones metálicos cedía. Clove continúo forcejando hasta que la ventana ya iba por la mitad, pero ella no lograba caber por ahí todavía.
"Pum, Pum"
El segundo gozón se aflojo un poco, aunque no del todo y pudo ver el movimiento por fuera. Clove logro hacer un último empujón que rompió el hielo abriendo la ventana por completo, aunque un poco de nieve logro colarse y caer en el piso, ella salió por la ventana luego se giró y la cerró con cuidado.
"Boom"
Justo en ese instante la puerta cedió ante las patadas del gigante. Clove se giró y se quedó quieta sin hacer ningún ruido que pudiera llamar la atención del hombre.
El gigante entro con su arma en alto examinando toda la habitación con cuidado buscando señales de la presencia de alguien. Camino lentamente con su arma arriba apuntando a donde miraba y cruzo la sala para acercarse a la ventana, noto los copos de nieve regados por todo el piso así que al instante abrió la venta y saco la cabeza con su arma apuntando a quien estuviera ahí, pero no había nadie. Inclino su cabeza y hecho un vistazo al resto de las escaleras, pero no vio señales de la presencia de alguien más.
– ¡Hum! Qué raro. – susurro el hombre para sí mismo antes de meterse nuevamente y cerrar la ventana.
Clove había aprovechado el tiempo que el hombre se tomó para cruzar la sala y con agilidad y rapidez bajo las escaleras hasta llegar tres pisos abajo, luego se habia pegado a la pared para evitar ser vista.
– ¡Que mierda está pasando! ¡¿Quién más podría querer ir tras Abernathy?! – pregunto Cato viendo como el hombre había logrado romper la puerta para entrar al apartamento.
El hombre comenzó a revolver el apartamento, parecía no importarle dejar señas de su visita, obviamente estaba buscando a Abernathy o hacerle saber que tenía que andar con cuidado. Levanto el sillón y movió las sillas, se movía volteando el apartamento patas arriba y empujando las cosas en la sala sin miramientos.
– No lo sé, Abernathy es alcohólico y destructivo, pero no descubrí nada más sobre el en su apartamento. – analizo Clove mientras activaba las cámaras con la gargantilla y siguió el movimiento del gigante. Buscaba algo con urgencia, pero no sabía qué.
"Creo que mi visita aquí a terminado". Pensó la chica para luego deslizarse por las escaleras de incendios.
– ¿Qué piensas hacer? – pregunto Cato preocupado. – Si ese gorila encuentra a Abernathy no será para platicar tranquilamente. Si lo mata perdemos todo.
– Lo sé, habrá que intentar ayudarle de alguna forma. – dijo Clove una vez estuvo en el callejón y se dirigia a la avenida principal en dirección a su moto. En la salida se detuvo y se dio la vuelta para ponerse el casco disimuladamente pues vio el auto de Cinna parqueado a un lado y luego volteo a ver a la entrada del edificio justo en el momento en que Cinna daba alcancé al señor Abernathy afuera del edificio. – Cinna está aquí, tal vez no tenga que intervenir, pero tu deberías salir del apartamento de la chica, no sabemos si también irán por ella.
– Que fortuna. Ya casi termino, te daré alcance de inmediato. – dijo Cato.
Clove volteo a ver a ambos lados y cruzó la calle para rodearlos y evitar ser vista por Cinna. Cuando se subió en la moto decidió meterse en el otro callejón y activo su holo. El gigante ya se estaba dirigiendo la puerta para irse del apartamento "Ya bajo, no encontré nada" le escucho decir a alguien que seguramente le hablaba por un comunicador.
"Con que no estás solo" pensó Clove. Salió un poco del callejón y volteo a ver ambos lados de la avenida frente a ella hasta que encontró lo que buscaba.
K&P
Haymitch bajo del metro mucho más animado, pues estaba convencido de que ya estaban a punto de salir de todo ese embrollo, una vez lograran hablar con Katniss de manera más tranquila todo se iba resolver. Llegando a su apartamento en las afueras del edificio vio al detective Cinna bajando las escaleras de salida de su edificio. Seguramente había ido a por él, pero obviamente él no había respondido el comunicador. Rezo porque no volteara a ver a su dirección, pero no tuvo tanta suerte.
– Señor Abernathy, que casualidad. – dijo Cinna dándose la vuelta. Haymitch reanudo su camino en dirección a las escaleras
– Es un hombre muy insistente detective. – dijo Haymitch mientras aligeraba el paso.
– Tal vez me he confundido con las fechas. – dijo Cinna tranquilamente mientras miraba su celular. – ¿Ya termino su tiempo de convalecencia?
– Todavía me quedan un par de días detective Cinna. – dijo Haymitch pasando de largo del detective para subir los primeros escalones. Le estuvo dando largas al detective durante todo este tiempo pues quería resolver todo el asunto de Katniss, una vez lograran eso él ya podría enfrentarlo con más calma.
– Señor Abernathy su colaboración es crucial y me tiene muy intranquilo el hecho que no quiera cooperar. – dijo Cinna sugiriendo que desconfiaba de él.
– No ha sido decisión mía, sino del médico. – respondió Haymitch indiferente mientras subía las escaleras.
– Oh si por… ¿Estrés post traumático? – dijo Cinna dudoso mientras se detenía al pie de las escaleras. – Un hombre que ha pasado por lo que ha pasado usted, se me hace difícil creer que algo como esto le cause el más mínimo estrés.
– Pero lo hace señor Cinna. – dijo Haymitch que se detuvo a la mitad de los escalones pues sabía a qué se refería Cinna y eso hizo que se molestara un poco. – Tengo mucho miedo, y me cuesta recordar los eventos con claridad, por eso en estos momentos podría entorpecer más su investigación en vez de ayudarle. – añadió en un tono monocorde y retador para luego continuar su andar.
– Yo asumirá todo el riesgo con tal de que hablemos un par de minutos en la comisaria. – insistió Cinna.
– Sabe qué oficial, ya casi termina mi periodo de descanso. – dijo Haymitch deteniéndose en el último escalón para darse la vuelta. – Porque no hablamos entonces...
"Pum"
Haymitch casi se cae de las escaleras cuando un hombre grande paso tras el apurado empujándolo.
–No, discúlpeme usted. – dijo Haymitch de manera sarcástica. El hombre volteo a ver de reojo y Haymitch lo reconoció al instante. Ese rostro maltratado con señas de golpes que nunca lograron cicatrizar muy bien, él había golpeado a ese hombre hasta casi matarlo varios años atrás.
Cinna también pudo ver al hombre cuando paso frente a él, y aunque en ese momento no lo reconoció su cara si le parecía familiar.
"El...el matón de Snow" pensó Haymitch. Tuvo miedo de subir y no saber con qué encontrarse.
– Esto es urgente señor Abernathy. – dijo Cinna retrocediendo para irse. – En realidad su cooperación es muy importante.
Haymitch lanzo una mirada a su edificio. Tal vez el detective Cinna había venido en el mejor momento.
– ¡Espere! – dijo Haymitch haciendo que Cinna se detuviera a media calle.
– ¿Pasa algo? – pregunto Cinna sorprendido y algo asustado por la reacción de Haymitch.
– ¡Escúcheme oficial! – dijo Haymitch bajando las escaleras a toda prisa para acercarse a Cinna. Saco su celular tragando en seco de manera nerviosa. – Creo que cambie de parecer. Deme su número.
K&P
El gigante entro al auto y se sentó junto a un hombre delgado que tenía una piel de contextura muy extraña y blanca como la cera, tenía unas gafas obscuras que le tapaban los ojos y pequeño círculo metálico en el centro de la garganta.
– El detective está molestando mucho. – dijo el hombre grande.
– Tranquilo Brutus. – dijo el hombre delgado hablando a través de un aparato en el cuello que le hacía sonar algo robótico.
Los hombres esperaron dentro del auto. Vieron a Haymitch y al detective intercambiar números, discutir un poco y luego el detective se marchó, mientras Haymitch entraba al edificio.
– Ahora. – dijo el hombre del rostro maltratado.
– Espera unos minutos, es mejor agarrarlo adentro de su apartamento. – le tranquilizo el más delgado. – Quiero hacer pagar al señor Abernathy todo lo que su hija me hizo, con creces.
Vieron al auto del detective sobre volar y perderse tras el edificio. Esperaron cinco minutos y luego ambos salieron del carro. Esperaron a una señora con compras y amablemente le ayudaron a entrar aprovechando para colarse.
– Bien, el 24 F. – dijo Brutus.
– Saca tu arma y tenla cargada bajo la chaqueta. – dijo el hombre delgado.
Llegaron al rellano del pasillo y se asomaron en el pasillo. No había nadie cerca así que con rapidez avanzaron hasta plantarse frente al apartamento de Haymitch.
– ¿No habías botado esta puerta? – pregunto el hombre delgado de voz robótica.
– Claro que sí. – respondió Brutus también extrañado.
"!No! ¡No es de tu incumbencia!" escucharon la voz de una chica gritando y voltearon a verse confundidos pues no habían visto a la pelirroja entrar.
"¡No me eleves la voz de esa manera!" grito una voz que reconocieron era de Haymitch.
"¡Ojalá te hubieras muerto tú!" grito la chica ahora.
– ¡Bótala otra vez! – le ordeno el hombre delgado a Brutus.
Brutus asintió y pateo la puerta con fuerza, pero al parecer algo la estaba trabando del otro lado. Se decidió por usar todo su cuerpo como peso y logro empujar el sillón que había detrás haciendo que la puerta cediera. El hombre delgado se coló rápidamente con el arma en alto.
Una chica estaba de pie cerca del pasillo y Haymitch estaba parado frente al comedor, ambos se miraban atentamente pues parecía que estaban enfrentándose por algo.
"Bang, bang"
El hombre delgado hizo dos disparos que dieron de lleno en el pecho de Haymitch.
Solo me queda agradecerles chicos, a todos esos que durante este tiempo se han tomado la molestia de leer y disfrutar con esta locura. En realidad mi mayor deseo siempre ha sido lograr entretenerlos y si Katniss y su mundo han logrado eso al menos por cinco minutos, me doy por servido.
Saludos a Zelda, muchas gracias por tu comentario y a Marilole que aunque no comento el ultimo cap siempre esta presente.
!LES DESEO UNAS FELICES FIESTAS Y FELIZ NAVIDAD A TODOS!
Me despido sin antes pedirles que comente, critiquen y agradecerles por leerme!
