Capítulo 21 — El secreto de la familia Masen.
Tras varias semanas en la granja familiar, finalmente se iba a celebrar la tan temida comida con la "querida" tía Sasha y sus hijas. Aunque sabía que estaba jugando con fuego, molestaba a Esme continuamente con el tema con el fin de poner pies en polvorosa y volvernos a Forks.
La comida se iba a celebrar en casa de la tía Sasha a propuesta de Esme, ya que como ella decía era más fácil irnos nosotros que echarlas a ellas. Esme había estado en los último días histérica y amenazó a la prima Tanya con irse de la comida si su madre hacia algún comentario. La verdad, es que, aunque Esme nunca me había hablado mal de nuestros familiares, tampoco les había dejado en buen lugar. No quería una pelea entre ella y su tía, pero si ese el precio que tenía que pagar para volver a Forks, tendría que jugar mis cartas.
—¿Preparada para ver a tu querida tía?— Dije intentando molestar a Esme cuando entre a la cocina.
—Estoy contando los minutos…— Murmuró de mala manera mientras mezclaba algunos ingredientes.
—Seguro que eres una exagerada y no es tan mala— Volví a provocarla.
—¿Sabes? Si esta vez me vuelve a decir que quiere que te quedes aquí— Dijo apuntándome con una cuchara —Firmo en el acto los papeles de tu tutela. —Reí. En ese momento Carlisle entró llevando a Bree en brazos.
—Bree ya está preparada para conocer a la familia — El bebe comenzó a reír. En el último mes Bree había pasado de llorar toda la noche a solo hacerlo cuando algo le incomodaba así que era de agradecer escucharla hacer ese sonido.
—¿Pero que le has puesto? —Dijo Esme tirando la cuchara con la que me había apuntado antes sobre la mesa. —Te dejé la ropa que debías de ponerle sobre la cama.
—Esme hay treinta grados, la pobre Bree se iba a sofocar—En ese momento la niña llevaba puesto un pelele blanco y rosa que dejaba ver sus brazos y piernas.
—Dile eso a mi tía cuando quiera llamar a servicios sociales porque no está suficientemente abrigada. —Carlisle rodó los ojos.
—Créeme, hazme caso como medico hace demasiado calor para ponerle lo que tú querías.
Esme refunfuñó y volvió a la comida. Miré a Carlisle y me encogí de hombros ante su comportamiento. Igual me estaba pasando un poco así que dejé a los tres en la cocina y fui a finalizar el segundo cometido que me había propuesto ese día. Ver que tenía mi padre en su almacén. Esme me había dicho que al igual que yo, él también tocaba el piano y tenia una multitud de partituras y libros así que igual podría llevarme alguno.
Los establos, que habían sido reconvertidos, no eran especialmente grandes, asumí que en su época no pudo albergar más de tres caballos. Abrí la puerta y entré en el oscuro lugar. Aunque las ventanas permitían ver por dónde iba caminando no me dejaban apreciar todo con claridad. Al parecer mi padre tenía un millar de objetos y libros. Me detuve en frente de una gran estantería que parecía estar a punto de derrumbarse e intenté ver con la poca luz que había, los títulos de algunas obras. Al parecer mi padre tenía gusto por la música clásica así que tome algún libro, sería emocionante tocar algunas de las partituras pensando que mi padre también lo hacía.
En ese momento Carlisle golpeó en la ventana.
—Vente, que ya nos vamos.
Asentí y agrupe los libros que quería llevarme. Aunque antes de marchar mi vista se fijo en el título de uno pequeño con la esquinas visiblemente destrozadas y en el que ponía "Edward Anthony Masen". Lo tomé y leí la primera hoja:
"1 de Diciembre de 1994
Tengo miedo."
—¡Edward! —Esta vez escuché la voz de Esme. —Sal de ahí ahora mismo— Cerré el libro y lo posé sobre el montón que había seleccionado. Después me encargaría de ello.
—Ya estoy, ya estoy— Dije saliendo del lugar encontrándome con Carlisle, Esme y Bree que ya había sido acomodada en su silla de paseo.
—Pero mira como te has puesto— Esme se acercó a mí y comenzó a sacudir mi ropa y pelo. —Va a pensar que no te dejamos lavarte. —Cada vez me arrepentía más de haber estado molestando a Esme los último días, porque parecía estar a punto del colapso.
—Tranquila todo irá bien—Dije apoyándola.
Recorrimos la distancia entre ambas casas y llamamos a la puerta. Una chica no mucho más mayor que yo abrió la puerta. Si mal no recuerdo, esta debería de ser Irina, con la cual solamente me separaban dos años de edad y con la que jugaba asiduamente cuando era pequeño.
—Llegáis justo a tiempo— Dijo abriendo más la puerta para que entráramos. Nos fue guiando entre las salas hasta que llegamos al comedor. Allí ya se encontraba el resto, Tanya, que nos brindaba una gran sonrisa, otra chica rubia que asumí que era la prima Kate y la tía Sasha, que levantó los ojos de la revista que estaba leyendo para echar un rápido vistazo y fijar su mirada sobre mí.
—Como me alegro de que hayáis venido— Tanya parecía la más sociable ya que Kate apenas se movió un milímetro de su sitio e Irina se posicionó al lado de su madre. —¡No me habías dicho que tenias un bebe! —Dijo acercándose a la silla de Bree, donde esta ajena al drama familiar dormía plácidamente.
—Brianna— Dijo Carlisle.
—Qué bonita…—Tanya seguía admirando al bebe— y que rubita… como nosotras ¿a que si mama? —Tanya intentaba hacer que el ambiente se relajase, pero más bien estaba teniendo el efecto contrario. La tía Sasha miró por encima del hombro al bebe y murmuró algo que no pude llegar a entender.
—¿Qué tal si comenzamos a comer antes de que se enfrié?— Propuso rápidamente Irina para aplacar el comentario de su madre.
Nos sentamos alrededor de la larga mesa donde la tía Sasha presidia la misma con Tanya y Kate sentadas a cada uno de sus lados y junto al lado de esta última lo hacía Irina. Nosotros nos sentamos en el resto de sitios libres.
—Esme no hacía falta que prepararas nada. Aunque recuerdo que tu cocina era deliciosa —Tanya continuaba con su intento de tener una velada tranquila.
—Espero que no lleve veneno— Interrumpió la tía Sasha.
—¡Vaya! —Esme se llevó la mano a la cabeza —Sabia que se me olvidaba algo. Ahora mismo voy a por la caja de matarratas que se me quedó encima de la mesa.
—No hace falta querida. Siempre has sido muy olvidadiza. Me extraña que nunca hayas perdido a Edward. —Me quedé mirando ambas en shock, sabía que la tía Sasha era dura pero nunca imagine que fuera a ser tan directa después de tantos años.
—No os preocupéis el veneno lo acabé echando yo— Interrumpí el tira y afloja. Quería que hubiera pelea para irnos pero de ahí a que faltase el respeto a Esme… eso si que no. La tía Sasha me miro horrorizada y yo le devolví una sonrisa picara.
—Veneno o no, yo me voy a servir— Carlisle también estaba intentando relajar el ambiente, cosa que se logró después de unos minutos que parecieron eternos.
—Y dime Esme, ¿seguís en Michigan? —Tanya consiguió llevar una conversación medianamente normal. Esme comenzó a contarle sin muchos detalles en los lugares donde habíamos estado viviendo y a que se dedicaban Carlisle y ella. A la conversación también se sumaron Kate e Irina.
El resto de la comida pasó sin mucho más sobresaltos, la tía Sasha parecía resignada a tener que aguantar la situación y Esme se relajó. Bree despertó al finalizar el postre y fue pasando de brazo en brazo entre nuestras primas hasta que quedó en los de Tanya que no dejaba de hacerle carantoñas. La tía Sasha no dejaba de mirar a Bree como si de un muñeco diabólico se tratase y estuviera a punto de sacar un cuchillo de su pañal, aunque la verdad es que eso podía ser lo menos desagradable que uno se podía encontrar en el pañal, y comenzará a matarnos a todos.
—Qué vergüenza debería de darte— Otra vez la tía Sasha volvía a ser la culpable de enturbiar el ambiente. —No solo ignoraste a tu padre respecto a este ser—Dijo señalando hacia Carlisle —que encima te reproduces con él. Tenía que haber hecho más para quedarme con Edward porque está claro que no estás bien de la cabeza Esme.
—Aquí la que está mal de la cabeza eres tú y no voy a consentir que se hable así de mi familia —Esme se levantó de su silla y tomó a Bree. Carlisle hizo lo mismo y yo le imite. La velada había terminado.
—Esme por favor— Tanya trataba de persuadirla para que no nos fuéramos. —Mama está perdiendo la cabeza, no le hagas caso.
—No ha perdido nada, siempre ha sido así.
—Tanya hija, en eso debo de darle la razón a tu prima— La tía Sasha se había levantado y se había colado en frente de Esme. Carlisle a miedo de un enfrentamiento tomo a Bree de los brazos de Esme y la colocó en su silla.
—Ya solo hace falta que admitas que estas mal de la cabeza y me iré bien contenta. —Esme se cruzo de brazos y la reto. Yo miré a Carlisle intentando buscar una explicación a esto y el solo se encogió de hombros.
—¿Mal? Tú tienes el mal en casa y ni si quiera te das cuenta— ¿De qué estaba hablando esta mujer?
—Nos vamos, no voy aguantar esto. Lo siento Tanya, Kate, Irina…—Esme me agarró del brazo y tiró de mi dirección a la puerta. Carlisle ya se había adelantado a nosotros y se encontraba rumbo a casa.
Cuando llegamos suspiré pesadamente. El encuentro no había ido como esperaba. Suponía que iba haber alguna tirantez pero no pensaba que la tía Sasha fuera tan malvada. Esme, que estaba bastante afectada, subió directamente a su habitación.
—Cuida de Bree— Me dijo Carlisle y salió detrás de ella.
Tomé a Bree y la paseé por la casa, menos mal que era un bebe y no era consciente de lo que acababa de pasar. Después de una hora de intentar entretener a Bree para que no llorase, me había dando por vencido, sabía lo que necesitaba pero era obvio que yo no podía dárselo. Me alivió ver a Carlisle estirando los brazos para que le diese al bebe.
—Llévasela ya. Tiene hambre.
Tomó al bebe y volvió a desaparecer escaleras arriba. Yo en cambio, me tiré sobre uno de los sofás poniendo los pies encima. ¡Vaya día! Tanya había demostrado ser bastante agradable al igual que Kate e Irina una vez que se sintieron a gusto, pero la tía Sasha… eso era el demonio en persona, ¿cómo podía esa mujer tener tanto odio a Esme? Bueno a decir verdad el odio era hacia Carlisle pero… ¿Por qué? Carlisle siempre había tratado a Esme perfectamente, a mi me había tratado como un hijo…. Después de descartar que Carlisle fuera un vampiro, ¿qué otra cosa podría hacer que mi familia tuviera ese odio hacia él? En ese momento me di cuenta que la tía Sasha había nombrado a mi padre y fue entonces cuando recordé el libro que había encontrado en los establos.
Una vez recuperé el libro volví a casa y me encontré con Carlisle.
—Me alegra saber que hayas encontrado algo— Dijo mirando hacia el libro.
—Sí, parece que a mi padre también le gustaba la música como a mí. —Asintió y me sonrió. —¿Cómo está Esme?
—Mejor, digiriendo la situación, pero mejor.
Me alegraba escuchar eso. —¿sabes a que hacía referencia la tía Sasha? Ya sabes… sobre ti.
Carlisle se encogió de hombros y negó con la cabeza. —Tu hermana me dijo que cuando conocí a tu padre, que no le había caído demasiado bien. Pero nunca pensé que en realidad le había caído fatal…
Recordé en ese momento lo que Esme me había contado, como mi padre había intentado un montón de veces que dejase a Carlisle. Aunque parecía que este no era conocedor de esa parte de la historia, y desde luego no era mi deber contársela.
—No hagas caso, es obvio que esa mujer no está en sus cabales. —Dije quitándole importancia. —Me voy a mi cuarto a descansar que el día de hoy ha sido muy estresante. —Me despedí y subí las escaleras hasta mi cuarto. Pasé por delante del cuarto de Esme y sonreí al escucharla hablar Bree.
Entre en mi cuarto y salté sobre la cama. Miré el libro entre mis manos y tomé una gran bocanada de aire antes de abrirlo.
"1 de Diciembre de 1994"
Tengo miedo."
No tardé mucho en unir los puntos y darme cuenta que lo que tenía entre mis manos era un diario escrito por mi padre. La primera frase era bastante estremecedora, sobretodo sabiendo que un mes más tarde se produjo el accidente que acabó con su vida. ¿Pero de que podía tener miedo? La duda de continuar se apoderó de mí. Me sentía invadiendo su intimidad, pero tras los acontecimientos de hoy necesitaba conocer más acerca de mi familia.
Continué leyendo.
"Tengo miedo. Hoy por primera vez en muchos años he vuelto a tener miedo. Tras creer esa sensación olvidada hace cientos de años hoy volvía a estar más presente que nunca.
Lo peor de este miedo, no es el mismo en sí, sino en la forma en la que se ha presentado. ¿Por qué Elizabeth no me había hecho caso? ¿Por qué habíamos dejado que Esme fuera a estudiar fuera? El problema que estoy a punto de vivir podría haberse evitado si mi hija se hubiera quedado a estudiar aquí junto a su prima Tanya.
Pero ahora era demasiado tarde para lamentarse y el enemigo ya estaba en casa. ¡Por Satán! Espero estar equivocado."
No entendía de que mi padre podría tener miedo y mucho menos entendía que tenía que ver Esme con todo esto. ¿Por Satán? ¿Qué persona utiliza esa expresión?
Pasé de hoja y continué.
"5 de diciembre de 1994
Mis peores temores se han confirmado y tendría que decírselo a Esme antes de que fuera demasiado tarde, pero eso supondría también contarle toda la verdad, la verdad sobre lo que realmente somos. Algo que me había prometido ocultar cuando decidimos tener una vida mortal.
Antes de desenmascararnos me he propuesto probar todas las opciones a mi alcance. Puede que no esté todo perdido y aún haya esperanza para que mi hija entre en razón.
Mi hermana Sasha ha sido más directa y me ha dicho de aplicar medidas poco ortodoxas para acabar con el problema. Desde luego que no voy a encerrar a mi hija en el sótano ni tampoco matar a un chico de veinte años. La última medida podría atraer a otros hacia nosotros."
Si la anterior entrada me había dejado con dudas, esta lo había hecho con aún más. Vida mortal… Desenmascararnos… ¿Qué estaba ocultando mi familia?
"25 de diciembre de 1994
Me he dado por vencido. No he conseguido que Esme deje a ese chico. Incluso creo que se ríe de mí cuando le doy a alguna razón para hacerlo. Hasta tal punto ha llegado la situación, que estas navidades ha decidido pasarlas con él e ignorar nuestras invitaciones.
En ocasiones pienso en si estará retenida contra su voluntad, en si este chico habrá revelado su verdadera condición y obligue a mi Esme a estar separada de nosotros. Podría desatar sus dones para que se proteja pero también me arriesgaría a que sin conocer cómo usarlos se delatase ante él.
La única esperanza que me queda es que este cazabrujas este realmente enamorado de ella y no le haga daño.
Que Belcebú se apiade de nosotros"
Cerré el diario, me había comenzado a doler la cabeza, tanto por las horas que eran como por el trabajo que estaba haciendo mi cerebro para entender toda la información que estaba obteniendo.
Asumí que mi padre hablaba de la relación de Esme y Carlisle y que había descubierto que este era un cazabrujas, algo que el propio Carlisle me había confirmado cuando también conocí que era un cazavampiros. Aunque lo más desconcertante de estos escritos era el temor que a mi padre le causaba la condición de Carlisle y sobretodo ¿de qué dones estaba hablando? Una ligera sospecha comenzaba a rondar por mi cabeza, pero era imposible creerlo, aunque después de los vampiros en Forks, quien era yo para dudar de la existencia de la magia.
Pasé a la siguiente página. Me sorprendí al ver que era la última escrita ya que el resto estaba totalmente en blanco, pero cuando vi la fecha entendí el por qué. Había sido escrita el día antes de la muerte de mis padres.
"10 de Enero de 1995
Hoy he intentando volver a hablar con mi hija, pero como venía ocurriendo en los últimos tiempos ignoraba mis llamadas.
Pero esta vez realmente necesitaba hablar con ella, decirle que ya no creía que su novio era una amenaza a su seguridad. Sino que la llegada de un cazabrujas provoca la aparición de otros, y eso es lo que había ocurrido, tenía la certeza que había otros cazabrujas rondándonos y que al contrario que su novio estos si tenían intención de atacar.
Ahora mi preocupación ya no solo era por mi hija sino por todo nuestro aquelarre. Si los cazabrujas decidieran atacarnos estaríamos en total desventaja. Aunque volviéramos a recuperar nuestra magia, esta estaría aún incontrolable al estar tanto tiempo sin usarla. Por eso Elizabeth y yo hemos decidido viajar a la ciudad para encontrarnos con otros aquelarres en busca de ayuda. Mientras, Edward se quedará con mi hermana, ella junto con sus hijas son las únicas que aún tienen magia. Mi hijo estará seguro con ellas.
Sobre mi hija, solo espero que de llegar el momento, Carlisle la proteja."
Al terminar de leer intenté ordenar mis pensamientos. Acababa de descubrir el secreto de la familia Masen. Un secreto que mi padre no tenía la intención de contar y por el cuál y con toda la razón tenía miedo de Carlisle, y un secreto por el cual sospechaba que podrían haber sido, él y mi madre, asesinados. Los Masen no era una familia normal, eran un aquelarre de brujos.
