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- Capítulo XXI -
Quería salir a tomar un poco de aire, estar en esa habitación le era asfixiante. Debía tener todo en estricta vigilancia, no era ignorante de lo que podía significar un ataque en esos momentos, para él o para Eriol, debían ser precavidos con cada paso que daban. Aunque le era increíble, incluso debía ser cuidadoso con el viejo Xue, después de las sospechas que su amigo inglés tenía no era algo para pasar desapercibido.
-¿No crees que es muy raro? Apenas hace unos meses el sr. Xue apoyaba tu candidatura y ahora ha externado su desaprobación enfrente de todo el consejo.
-Lo creo igual, a pesar de que me explicó su cambió de opinión, no la considero de gran peso para desistir. ¿Has investigado algo? Necesitamos saber quién es su candidato.
-No, incluso Meiling no ha encontrado nada.
-Confío en él, pero no me gusta que oculte cosas, me hace sentir…
-Como su marioneta.- Completo la frase el inglés. –Resultó ser más manipulador que la reencarnación de Clow.
-Tú eres la reencarnación.
-Por eso lo digo, no me agrada que alguien esté manipulando la situación y con ella mis decisiones.
-Parece que te han dado en el ego.- Se burló el castaño. -¿Crees que sea algo malo?
-No, la verdad no. Pero, me gustaría que en lugar de orillarnos a tomar estas decisiones nos confiara sus planes. Tenemos a la niña y a Sakura, no sabemos qué pueda pasar en su encuentro, temo por ello. Nos está ocultando algo importante de la profecía.- El semblante del castaño cambió a uno más preocupado, debía ser cansado para él estar en esta situación, por un lado el consejo casi obligándolo sobre las decisiones de su vida y por otro el problema con la profecía que involucra directamente a su amiga. -¿Dónde está?
-Con Meiling, le ayuda con su condición física.
-¿Cómo sigues?- Lanzó la pregunta, le preocupaba. El castaño asintió para mostrar la herida bajo su camisa. –No es profunda, pero si grande. Te volvieron a colocar los puntos, Syaoran…
-Fue el hermano de Sakura, por favor no armes un escándalo, estoy bien. Fue un descuido el día de ayer, está sanando rápido.- Suspiró y caminó a la ventana. –Le he pedido a Meiling que me ayude con Sakura, al menos hasta que mejore mi condición física, me centraré en expulsar su poder.
-Haces bien en no involucrarse en los entrenamientos. Aunque también requiere mucho esfuerzo físico concentrarse en la magia.
-Bueno, no me puedo exentar de esa parte, a menos de que quieras hacerte cargo de ello.
-No te vas a librar fácil de ella, mi amigo. No te quitaré tiempo de calidad con la futura madre de tus hijos.- Le sonrió malicioso.
-Eriol, ¿podrías dejar de decir estupideces?
-¿No te agrada? Pensé que ya habían avanzado más en su relación. La defendiste de su ex novio y lo golpeaste, sin contar que te preocupas más de la cuenta. ¡Ah! Además de mencionar su nombre mientras duermes.- Ver el rostro ligeramente descompuesto, de su amigo, era todo un deleite para él. Podía negar todo lo que deseara, pero no podía ocultar sus sentimientos hacía la castaña. Se volvió a reír cuando lo vio debatirse entre reclamarle o solo quedar en silencio.
-Estas bromeando.
-¿Cómo bromearía con algo así? Lo único bueno es que Sakura no se encontraba en la habitación. Aunque admito que sería divertido.
-Eriol, no es divertido. Deja eso, hay cosas más importantes.
-Dime qué piensas acerca de ella. No crees que es curiosos que después de tantos años de no saber de ella nos encontremos en esta situación. Syaoran, ¿acaso no te ha movido algo?
-¿Qué quieres que te diga? Dime, para poder ahorrarnos esta charla. No te voy a decir que estoy feliz de encontrarla en esta situación, ni mucho menos que estoy completamente extasiado por saber de ella. Si pudiera regresar el tiempo trataría de evitar nuestro encuentro.- La expresión de su amigo le dio a entender que su comentario había sido algo rudo, pero lo que menos deseaba era que siguiera inmiscuyéndose donde no le importaba. –No me lo tomes a mal, pero… cómo decirlo… Si me lo das a elegir, prefiero ir por otro camino.
-No puedo creerlo, has sonado como todo un despechado.- Lo miró interrogante. –No entiendo qué fue lo que sucedió entre ustedes. Siempre has sido muy reservado a ese tema, pero la cosa es que el destino la ha puesto en tu camino nuevamente, eso es gracioso.
-Es una mala broma.
-Siempre me pregunté por qué no la buscaste, ¿hay alguna razón? Tú estabas tan enamorado de ella. Inclusive compraste ese dije en tu cumpleaños, estabas tan impaciente, que pensé tomarías el primer vuelo a Japón en cuanto tu madre diera el permiso.
-Basta.
-¿Qué sucede? ¿Por qué te molesta tanto?- Lo estaba picando y sabía que podía molestarse al grado de no dirigirle la palabra por un buen tiempo, pero quería que desahogara un poco su estrés. No era tan ingenuo como él, sabía que se preocupaba por su amiga, pero ese resentimiento que sentía hacia ella podría traerles problemas ahora que estaban más tiempo juntos. –Eres demasiado infantil, tienes enfrente de ti a la niña que te trajo como loco y te encierras a sólo hacer lo políticamente correcto. Deberías aprovechar y limar asperezas con ella, no te estoy diciendo que vuelvas a ella, sólo que regresen a un punto donde dejes de lado esa molestia, porque no nos servirá durante la batalla si vas a estar debatiendo hasta qué punto es correcto.
-¿Qué quieres decir?- Sentía que le hervía la sangre, no quería caer ante las provocaciones de Eriol, sin embargo, había tocado una fibra sensible de su pasado con la castaña. Apretó los puños un poco más fuerte, Eriol nunca entendería. –No sé a qué te refieres.
-Mi querido amigo, si el señor Xue no está de acuerdo con tu compromiso es por algo, ¿acaso no fue él quien te llevó hasta Sakura?- Nunca había pensado en algo así, el anciano Xue no sabía nada acerca de Sakura, no podía pensar en tal barbaridad. –Te lo vuelvo a repetir el señor Xue sabe más de lo que aparenta y nos lo está ocultando, ¿por qué? No lo sé. Debemos estar una paso adelante, y la mejor manera es mantener a Sakura de nuestro lado. Pero si tú peleas con ella por ese resentimiento que tienes, sólo provocarás que quede a merced de los demás. Bien sabemos que nuestra amiga es muy fácil de influenciar. No quiero que el señor Xue juegue con ella como lo hace con nosotros. Y no me mires así, el señor Xue es alguien que admiro también, pero detesto como se están dando las cosas.- Suspiró mientras dirigía la mirada por la ventana. –Se que lo hace por una razón, o quizás sólo ve lo mismo que yo veo en ustedes, pero al menos yo no los estoy forzando a nada.
-Al final si te ha dado en el ego.- Soltó con cierta ironía.
-Más de lo que crees. Hay que vigilarlo, solo por cualquier cosa.
-Le informaré a Ryu, le encantará saber que tiene más trabajo.
La voz de su prima lo sacó de aquel pensamiento, no sé dio cuenta de cuánto tiempo había pasado y ahora tenía que dirigirse a su compañera. ¿Por dónde debía empezar? La vio de lejos y pudo distinguir que se encontraba exhausta, sin duda estaba fuera de práctica. No la forzaría de más, aunque él mismo no podía exigirse, también debía mantener en un rango bajo sus entrenamientos si quería recuperarse pronto. Por primera vez se sentía agotado y sólo quería llegar a casa, olvidar todo y tener un profundo sueño.
-¿Estás lista? Vamos a comenzar por lo más básico, meditaremos para que encuentres tu energía nuevamente.- Había dicho de inmediato para evitar perder tiempo. Fue un lapso de dos horas en las que no hicieron nada más que buscar la energía de la castaña, era difícil, sobre todo cuando se distraía constantemente. Tomó lugar detrás de ella y sostuvo sus manos, pudo sentir el nerviosismo de su compañera. -Vamos, no te distraigas. Piensa en tu poder, recuerda cómo era cuando usabas las cartas.- Volvió a sostener sus manos, estaba brindando un poco de su magia, quizás si lo hacía de esa forma sería más fácil.
El calor que sintió a través de su cuerpo era tan familiar, buscó dentro de la oscuridad y pudo distinguir un pequeño hilo verde. Era Syaoran, la estaba guiando, sonrió porque la estaba haciendo sentir tan segura. Recorrió el camino que marcaba el fino hilo hasta dar con un pequeño destello de luz. Aquella sensación la recordó de inmediato, se acercó para tomarlo con sus manos, pero comenzó a lanzar más luz provocando que sus ojos se lastimaran.
-Nos tenías preocupados.- Reconoció la voz de Meiling. -Casi muero del susto, ¿te sientes mejor?
-Estoy bien, ¿qué pasó? ¿Syaoran?
-En su despacho junto con Eriol y Ryu. Eriol me pidió que le avisara en cuanto despertaras, creo que quiere preguntar sobre algo.- Meiling cruzó sus brazos en señal de molestia. -Ustedes siempre ocultando cosas, espero que no le ocultes nada a Syaoran, me molestaría mucho Sakura.
-¡No! No lo haría…
-Últimamente las cosas no están bien, sé que Syaoran no te comenta mucho, pero sentimos la presión por todos lados.
-¿Por la boda?
-Sí.- Suspiró su amiga china, parecía que había tenido un día muy largo. Se dio cuenta de que ya comenzaba anochecer por la escasa luz que entraba por la ventana, sería mejor que se levantara y fuera a casa, quizás podría pedirle a Eriol que la acompañara y aprovechar para hablar sobre sea lo que tuviera que preguntar. –Sakura, oye…
-Creo que se está haciendo tarde y debo regresar a casa pronto.- Respondió rápido porque sintió la necesidad de salir pronto de ese lugar. Observó a Meiling y una punzada en su pecho la acompañó, no quería preocupar a su amiga más. -¿Puedes llamar a Eriol?- Su petición salió tan apresurada que Meiling la miró con cierto reproche. Su cabeza se estaba haciendo un lío, apenas hace unas horas Meiling le estaba ofreciendo a su primo y ahora hablaba de la boda, ¿qué estaba pasando? ¿Era tan importante? ¿Y, qué tenía que ver ella en eso? Ella no quería a Syaoran, no de esa forma, ¡por Dios! Ya no eran esos niños, aún cuando se había dado cuenta que su amigo no le era tan indiferente; ella no podía sentir nada hacia él. Debía concentrarse únicamente en los próximos acontecimientos, su única misión era proteger a los que ella quería sin dejar moría a Syaoran.
Se había despedido de sus amigos chinos, sin embargo en todo momento no dirigió su mirada al castaño, se sentía un poco nerviosa de solo recordar cómo le había ayudado en la tarde. El solo hecho de pensar en aquel acercamiento, que no había tenido ninguna intención más que enseñarle, le erizaba la piel.
-Estás un poco callada Sakura, ¿sucede algo?- Preguntó Eriol sacándola de sus pensamientos. -¿Hay algo que te incomoda o te preocupa?
-No… estoy bien. Sólo me quedé pensando en lo que sucedió.
-Ten por seguro que no tardaras en volver a usar tus poderes, cuando menos lo esperes podrás ver a Kerberus y Yue.
-Eso espero… -Su voz sonó apesadumbrada.
-Sakura, quería preguntarte acerca de algo.- Analizó su expresión para ver si podía continuar, era un tema que aunque no lo pareciera, se había convertido en algo sensible para ambos castaños. -¿Qué sucedió en todo este tiempo?- Dejó la pregunta al aire esperando que ella respondiera, pero sólo se limitó a observar un punto importante en el camino. Suspiró un poco y decidió continuar, debía entender un poco más qué había pasado entre ellos. - Perdimos comunicación con ustedes, y aunque en un inicio tratamos de tener contacto desistimos con el paso del tiempo.
-¿Era eso de lo que querías hablar?- Cuestionó.
-Sí
-No mucho la verdad, cada quien hizo su vida. Nos mudamos a Tokyo y Tomoyo a París… no hay nada que contar en realidad. ¿Por qué lo preguntas?
-¿Segura? Dime paranoico, pero siento que hay algo que no está bien. Tú y Syaoran se escribían constantemente, y de un momento a otro la comunicación queda cortada, ¿no te parece extraño?
-No.- Su respuesta inmediata le confirmó que entre ellos existía algo más. –Creo que sus responsabilidades lo absorbieron que no le quedó tiempo para escribir. Era una relación de dos chiquillos, era tonto Eriol.- Se había exaltado un poco con su respuesta. –Estábamos ilusionados con ese sentimiento, nunca dimensionamos que había muchas cosas que no iban a salir bien.
-Sakura… ¿Te sentiste sola? No voy a defender a Syaoran, pero él siempre estuvo buscando tiempo para regresar a Japón. Tienes razón, a esa edad dependemos de las decisiones de otros, inclusive aún ahora Syaoran no tiene completa libertad sobre sus actos.
-Fue duro Eriol… - Su voz se había vuelto un murmullo, pero Eriol siempre había sido alguien en quien podía confiar y hablar con él no se le dificultaba para contarle acerca de sus miedos. –Todos fueron desapareciendo de mi vida, las cartas que nos enviábamos me daba la seguridad de continuar.- Suspiró largo y pausado, sentía su corazón doler, no era un tema que le gustara traer. –Cuando no recibí más cartas de Syaoran me preocupe, seguí insistiendo, llame en varias ocasiones, pero la llamada nunca entró… Después Kero y Yue quedaron sellados, me pregunté muchas veces si lo que había vivido era un sueño…- Las lágrimas comenzaron a caer sin que se diera cuenta, recordar aquella soledad que se había apoderado de ella era difícil de controlar, su amigo había detenido el auto para prestar más atención a sus palabras. Había cosas que le atrajeron su interés, ahora entendía por qué los guardianes había vuelto a sus sellos. Sakura a pesar de que era una niña con confianza era vulnerable. –¡Debió al menos dejar todo en claro! Siempre esperé una respuesta a mis cartas; comprendí que nunca iba a pertenecer a su mundo…
-No puedes decir eso, no hay otro mundo más que este.
-¡Sí lo hay! El mundo real y el mundo mágico.
-Sakura… ¿es por eso que te resistías a la magia?- La observó pensar su respuesta, al menos ahora podía ver mejor el panorama en esa extraña situación en la que se encontraban los castaños.
-La verdad es que no quería volver, todo esto acabará en algún momento y cada quien regresará a su lugar. No sé si seré capaz de soportarlo otra vez, no quiero encariñarme con ustedes…
-Entiendo. Syaoran es la principal razón, ¿cierto?- Quería que le dijera más acerca de su molestia con su amigo, porque si de algo estaba seguro era de lo mucho que le había afectado a Syaoran no tener contacto con ella. –Lo digo porque a pesar de que aseguras que no te quieres encariñar con nosotros veo que no tienes ningún inconveniente con Meiling, ni conmigo, sólo con Syaoran pones una barrera y, él al verla no hace nada por atravesar.- Puntualizó.
-Cuando estuve consciente de que se trataba de él me alegré, pero comenzó a atacarme por no usar magia y terminó molestándome su actitud. ¿Quién era él para tratarme de esa manera? ¿Por qué había vuelto? Las cosas entre nosotros son extrañas… no puedo entender del todo por qué decidió alejarse, sin embargo no me atrevo a preguntar la razón.
-Sakura, ¿estás segura que él decidió cortar contacto contigo?- La vio asentir, tenía sus manos entrelazadas tratando de contener sus emociones, pero podía escuchar el pequeño llanto que se escapaba. -Sakura, no sé qué pasó, pero estoy seguro que Syaoran nunca dejó de tratar de contactar contigo.
-Entiendo que tratas de abogar por él, contigo mantuvo el contacto, ¿acaso no es raro? Es obvio que me sacó de su vida, no sé la razón y a estas alturas creo que es absurdo ya preguntar por ella. Sabes… Lo más irónico es que aún así, no quiero que algo malo le suceda, por más molesta que esté al dejarme de lado… ¿Estoy loca, verdad?- El llanto que tanto había retenido se liberó, podía entender un poco de sus emociones, ese resentimiento por sentirse abandonada, de seguro había sido una época difícil para su amiga, tanto como lo había sido para Syaoran. Ahora tenía que encontrar la causa de esa separación, porque él era testigo de lo mucho que Syaoran trató de contactar con ella, ¿quién estaba detrás de eso? Abrazó a su amiga y la consoló por un rato, se juró a sí mismo que la protegería de ahora en adelante, no permitiría que la dañaran de esa forma, porque él sabía lo que era estar hundido en la soledad.
-No lo estás.- Susurró. -Sólo que los sentimientos son muy complicados.
Haber llorado con Eriol la hacía sentir más tranquila, era bueno que su padre aún no regresara y que Touya doblara turno, al menos no se preocuparían por verla de esa forma. Fue directo a su habitación y observó su reflejo en el espejo, era un desastre. El día había sido por demás raro, primero los rumores en el campus, después la conversación con Meiling, el entrenamiento, su desmayo, Eriol y sin dejar a un lado que por el momento no tenía un trabajo. Limpió un poco su rostro, estaba agotada, ¿cómo iba a seguir si no tenía ni energía para cenar? Su celular le alertó de un mensaje recibido, abrió la pantalla y suspiró al ver el remitente… Syaoran.
《Mañana nos quiere ver el sr. Xue, debemos saltarnos la última clase.》
《¡Voy a reprobar con tantas faltas!》
《No hay opción》
《Ok… descansa 》
Era tan cansado entablar una conversación con él, nunca podía saber cuál era su estado de ánimo, a veces la sorprendía cuando fluía la conversación y otras, como hoy, era tan cortante. Arrojó el celular a su cama y se dejó caer a un lado, repasó la pequeña conversión en su mente y entonces dio el brinco de su vida, ¿qué había hecho? Tomó de nueva cuenta el celular y abrió la bandeja de mensajes. Sí, lo había hecho, estaba perdida, ahora su amigo la podría tachar de loca. Sólo a ella se le ocurría poner siempre un corazón acompañando del "descansa". Había tenido cuidado de no hacerlo anteriormente y ahora ni cuenta se dio cuando lo colocó. No tardó en volver a vibrar el celular, seguro se trataba de Syaoran burlándose de ella. 《Eres curiosa.》Sólo eso, ¿tenía que responder? No, era mejor ignorar el pequeño error ya después se disculparía.
-¿Qué sucede? ¿Algo bueno, por fin?
-Nada de tu incumbencia, ¿en qué estábamos?
-Ah, ya veo. Tiene que ver esa chiquilla, ¿cierto?
-No sé de qué hablas.- Fingió no entender a lo que se refería su asistente, no debían desviarse del tema.
-¡Oh, sí! ¡Se trata de ella! Mira que esto es épico, el gran Li sonrojado.- Tal comentario de Ryu había hecho que se atragantara con el agua. -Claro que sí, oh mi buen amigo, ¿qué te han hecho?
-Ryu.- Tosió con incomodidad el castaño.
-Syaoran, si no quieres que te abochorne con mis comentarios no deberías ser tan obvio. Mira que esa sonrisa de tonto que traes sólo hay una razón para ello. Dime, ¿cuál es la historia entre ustedes?
-No te desvíes del tema, hay cosas más importantes.
-Oh, ya entiendo. ¿Es ella?- Preguntó mientras se dibujaba una sonrisa burlona en su rostro. Ver que Syaoran rehuyera a su mirada le confirmaba la información. -Bueno, vaya que tienes un gusto peculiar. Teniendo de referencia a Xia He esperaba que la pequeña niña que te robó el corazón hace años fuera algo similar a ella. Xia He es toda una belleza.- Silbó para realizar el cumplido, mientras seguía mirando con picardía al castaño. -No esperaba algo como la señorita Kinomoto, aunque tiene lo suyo.
-No sigas, Sakura no tiene comparación con Xia, ambas son diferentes. No hay punto de comparación.
-¡Wow! ¿Te escuchaste? Acabas de afirmar que la señorita Kinomoto es mejor que Xia, eso dice mucho.- Su mirada cargada de molestia le decía que no debía continuar, pero como él era un joven que le encantaba los desafíos y más si se trataba de su querido Li, decidió tentar a la suerte. -Kinomoto es una gran chica por lo que he investigado y visto, pero..es alguien muy inocente.
-¿Qué quieres decir?
-Una chica como ella es muy inocente, incluso para ti, mira que tuve que tapar algunas de tus travesuras con la "señorita" Yang; no llegarías a nada con ella, aunque podrías enseñarle a tu gus...to.- El rostro del castaño había pasado de un "no entiendo" a la completa furia, ¿qué se creía Ryu hablando de esa forma? Tuvo que contenerse de no ser así, pronto lo acusarían por asesinar a su asistente.
-Vete antes de que te rompa la cara.- Su tono de voz era tan frío que no lo pensó dos veces y decidió seguir vivo un poco más de tiempo.
Toda su vida había sido sujeto de bromas, sino eran sus hermanas, era Meiling, sus tíos, Eriol y recientemente se habían unido a ese gusto Ryu y Shen Xu, estaba acostumbrado y podía hacer oídos sordos a esas bromas de no ser que en esta ocasión la principal causa era la antigua card captor. ¡Por Dios! ¿Era acaso que no entendían? No había nada más, no podía haber algo más entre ellos. El tiempo no pasaba en vano, había sido el suficiente para enfriar su relación y crear todas esas rencillas. Lanzó un suspiro largo, estaba exhausto, las cosas no marchaban de la mejor manera; tenía presente el mensaje que Shen Xu le dejó por la tarde. Estaba en sus manos encontrar al viejo Chen, no podía andar más tiempo suelto junto con aquella criatura, una semana era el límite o el consejo cerraría el caso dejando al viejo limpio. Sin duda estaba lleno de aliados dentro de la organización.
Miró los papeles que Ryu dejó en su escritorio, esa maldita quimera, ¿de dónde había sacado tal poder? Observó con detalle y se dispuso a continuar con la investigación, si algo tenía claro era que el tiempo estaba en su contra. ¿Cómo iba relacionarse el caso de la familia Yuan, Sakura, el viejo Chen y las profecías? Unos golpes en la puerta le anunció de la presencia de alguien, depositó los papeles sobre el escritorio e indicó que pasaran.
-Syaoran…- Llamó la joven china mientras ingresaba a paso lento, sabía que no era un buen momento, pero tenía que contarle. -Necesito decirte algo…
-¿Es algo de la boda? ¿No puede esperar?- Respondió un poco cansado.
-Es sobre Sakura...
-¿Sucede algo?- La expresión de su prima le daba a entender lo preocupada que estaba con la situación y, que acudiera con él, era porque realmente no podía guardarlo. -¿Que hay con ella?- La animó a continuar.
-¡Ay, no puedo!
-Ve al grano Mei.
-Syaoran, sé que has creado un talismán de protección, que están conectados entre ustedes, vi algo…- Titubeó unos segundos. -Mientras estaba descansando en la habitación, ella estaba... teniendo un mal sueño. Fue un impulso mío querer tranquilizarla, en cuanto la toqué, el talismán me rechazó.
-Puede ser parte de la protección, no hay de qué preocuparse.
-Eso no es lo que me preocupa, sino lo que vi…
-¿Mei…?
-¡Syaoran, lo juro! ¡Fue una secuencia de imágenes aterradoras!- La voz de la joven se había alterado mientras sus manos comenzaban a temblar. Su primo se levantó de su asiento y siguió hasta quedar a un lado de ella para que se recuperara un poco.
-Cálmate y dime qué viste.
-Fue muy rápido. Tokyo destruido, sangre, mucha sangre, cuerpos regados. Syaoran, temo por tu vida…
-¿Me has visto?- Indago.
-No estoy segura, era muy similar… pero, Sakura. ¡Oh, Syaoran! No dejes que ella se pierda, no la dejes caer en la oscuridad, ese será nuestro fin.- Las palabras de su prima estaban impregnadas de verdadero temor, Sakura era parte clave, lo sabía, y más si no podía controlar su magia. -Ella tenía tu espada, estaba cubierta de sangre. Syaoran, dudo que ella recuerde lo que ha soñado.
-Mei, no es la primera vez que tiene esa clase de sueños. Hemos tomado las medidas adecuadas, Eriol también se encuentra preocupado por ella.
-Pero… ¡hubieras visto su rostro!- Expresó alterada. -No había ninguna expresión, y de repente... su sonrisa daba escalofríos.
-¿Ella era la causa?- Cuestionó. Con los últimos sucesos y el poder de Sakura para realizar la proyección astral, estaba seguro que el enemigo haría todo lo posible para tenerla de su lado, tal cual lo intuía Eriol. -Meiling, ¿ella fue quien provocó el caos?
-No era ella, era su cuerpo, pero…- Titubeo nuevamente. -No era ella, la oscuridad la consumía. Syaoran, por favor cuida de ella.
La preocupación de Meiling era auténtica, podía entenderla, él mismo se alteró la primera vez que compartió las visiones de la castaña. Era difícil descifrar todo lo que aquellos sueños significaban, siempre terminaba en Tokyo y la última batalla. La noche pasó rápido junto con la mañana y las primeras clases. Esperó que Sakura saliera de su clase, la observó de lejos siendo rodeada por sus compañeros, ¿por qué habían cambiado tanto entre ellos? Pensó en aquella carta y la ira comenzó a crecer en su interior.
-¡Hola Li! ¿A dónde llevas a nuestra querida Sakura, eh?- Mencionó un poco pícara la joven.
-¡Hana! ¡No es lo que piensas!- Ver el rostro sonrojado de la castaña lo trajo de vuelta a la realidad, ¿qué estaban diciendo? Las miró de forma interrogante.
-¡Oh, vamos Li! Más te vale que no te metas con Sakura. Ella es una gran chica, no es para que juegues con sus sentimientos.- El reclamo de la Azumi llamó su atención y la vio llegar junto con su otro compañero, al menos tenía amigos sinceros. Río con un poco de burla al entender a dónde iban esos comentarios, vaya que los rumores seguían siendo la comidilla de los universitarios.
-¡Wow! ¡¿Sakura, cómo es posible que andes con este galán?!- Exclamó la joven pequeña, apuntando a quien tenía de frente. -Esa sonrisa, déjame decirte Li, es todo un espectáculo.
-¡Basta, Azumi!- Las risas de sus compañeros iban dirigidas a la antigua card captor, el sonrojo que tenía en su rostro no podía ser más rojo de lo que ya estaba. Lo tomó del brazo y comenzó a jalar de él. Quería salir huyendo de esa situación, ¿por qué les gustaba hacerla quedar mal? Aún podía escuchar los gritos de sus amigos, sentía un calor horrible y no podía hablar, ¿desde cuándo se había empezado a comportar como una niña?
-Sakura. El automóvil está del otro lado.- Se detuvo, no sabía si voltear o qué hacer; soltó el brazo de su amigo y seguía sin darle la cara. -¿No me vas a mirar? ¿Tengo algo en la cara? Kinomoto, hay que volver.
-¿Podemos ir por otro lado?- Habló al fin, mientras desviaba la vista de su compañero.
-No me digas qué te afecta todo lo que dicen tus amigos, si es así creo que yo debería ser quién se cohíba, mira que andar con una acosadora no es lo mío.
-¡Syaoran! ¡Ay, no!- Suspiró mirándolo por primera vez. -Lo siento.
-Otra vez, ¿por qué siempre te estás disculpando?
-Escucha. Realmente, lo siento; Syaoran me apena demasiado que por mi culpa estés en esta situación. Todos los rumores, los comentarios, la pelea con Kyo y ahora inclusive mis amigos…
-¿Es eso? ¿Te preocupa?- Cuestionó y observó asentir a la castaña. -No es algo que me preocupe, la verdad, hay cosas más importantes como para prestar atención a los comentarios de la gente. No te preocupes por ello, no le doy importancia.
-Gracias.
Hablar de la situación la había tranquilizado, al menos sabía que él podía controlarla y que realmente no le afectaba los comentarios maliciosos que hacían a su alrededor. Se prometió compensarle su paciencia cuando todo terminara, si es que salían de aquella batalla. Cerró los ojos y dejó ir los pensamientos de su mente, el viento que ejercía por la velocidad del auto movía sus cabellos rebeldemente y su corazón tenía una sincronía única. Fue entonces que pudo observar en aquella oscuridad el hilo verde, la guiaba nuevamente, siguió con calma hasta llegar a la destellante luz. Era tanta la tranquilidad que decidió tomarla con ambas manos, en esta ocasión no tenía miedo, no sentía preocupaciones, estaba muy serena. Poco a poco abrió los ojos, Syaoran la miraba curioso, sin embargo, podía distinguir una pequeña sonrisa en su rostro. Fue entonces que sintió entre sus manos la pequeña llave que estaba perdida por años, ¡lo había logrado! ¡Tenía la llave! Su expresión de felicidad se notaba sincera, no imaginaba que el recuperarla le causara tanta satisfacción.
-En realidad eres muy curiosa, quién lo diría.- Tomó la mano donde descansaba la llave, la observó con detenimiento, le parecía asombroso cómo había sucedido. -Vaya, es como la recuerdo.- Estaba tan concentrado que no se percató del ligero sonrojo que adornaba el rostro de su amiga, y es que el contacto entre sus manos le provocaba calor, como si la quemara su cercanía. Sus rostros estaban tan cerca por el pequeño espacio que proporcionaba el auto; la miró y ella desvió la vista, estaba tan nerviosa que las manos comenzaron a temblarle, sentía vergüenza. Syaoran sostuvo con más fuerza sus manos buscando calmar el movimiento.
-¿Pu..puedes soltarme?- Solicitó con una voz apenas audible, su amigo acercó sus rostros y le dió un ligero golpe en la frente causando que su corazón casi saliera y que él se burlara de ella descaradamente.
-Dile a tu mente que no imagine cosas que no son. Tonta.
-¡Ah! ¡Li, eres un maldito arrogante!- La risa del castaño se escuchó en todo el lugar, ¿por qué era así?
-Sakura no seas tan inocente. Vamos, nos están esperando.
Tenía que controlarse, ya no sabía si estar molesta o qué, por un lado seguía el nerviosismo y por otro estaba la molestia de sentir la burla de su compañero, ¡era tan complicado! No lograba entender al castaño, sus acciones a veces las consideraba como si no hubiese pasado tiempo, incluso sentía un ligero coqueteo de su parte, pero no podía ser así, seguro ella estaba imaginando cosas donde no había. Respiró tranquila e ingresó a su lado en aquella mansión, ya después tendría tiempo para aclarar sus pensamientos con respecto cierto chico chino.
El encuentro en aquella casa era de lo más extraño para la castaña. Una cosa era que sus sueños le presentaran siluetas confusas y otra muy diferente que aquel "sueño" resultara no ser un sueño, sino la realidad de los hechos. Observó a la pequeña niña desde el ventanal que daba al jardín, era tan pequeña para lo que había vivido. Desde que entraron a la habitación no prestaba atención a lo que hablaban los caballeros, tanto que no se dio cuenta del momento en que se quedó sola. Ella sólo podía pensar en lo difícil que debía ser para la niña. Siempre pensó que no había nada más aterrador que los fantasmas, pero ahora podía darse cuenta de lo aterrador que era enfrentarse al mundo y más siendo una niña apenas. Su corazón sentía un gran dolor y desolación, ¿era así como ella se sentía? La observó por unos segundos hasta que una mano sobre su hombro llamó su atención.
-Va a estar bien.- Mencionó el castaño, no le había pasado desapercibido la angustia de la antigua card captor. -Aún es joven y hay gente que se preocupa por su bienestar.
-No es lo mismo, aunque existan personas que la aprecian, su familia ya no está con ella.- El silencio de su amigo le daba a entender que no tenía respuesta para eso, sabía que era verdad y no podía refutar. -Syaoran, ¿crees que todo salga bien?
-No podemos equivocarnos, por más complicado que sea, ellos pagarán por sus atrocidades.- El rostro decidido de su amigo le daba a entender que buscaría hasta la última oportunidad para lograr su cometido. -Hay que ir al jardín.
-¿Eh?
-No estoy convencido en si es lo correcto. Eriol también tiene sus dudas, pero el señor Xue insiste en que sea hoy.
-N...no sé si pueda…- Cruzó la mirada con Syaoran, los nervios se estaban apoderando de ella, tenía miedo de lo que podía pasar. Sabía que era algo absurdo, pero con los últimos hechos no tenía la absoluta confianza en que todo saliera bien. Tomó el brazo del castaño y en un movimiento terminó abrazándolo, necesitaba sentirse segura y aunque no quisiera admitirlo, era él quien le podía brindar esa seguridad. No esperaba que su compañero respondiera el gesto, sin embargo, contra todo pronóstico lo había hecho.
-Todo va a estar bien, lo juro.- Mencionó mientras consolaba a la castaña, la escena le dejó un déjà vu, rió para sí mismo al recordar la situación que años atrás habían vivido en aquel parque de Tomoeda. Unos pequeños carraspeos atrajeron la atención de ambos, se maldijo internamente cuando reparó en la presencia de quien menos deseaba los viera en tal situación.
-Perdón por irrumpir, pero el señor Xue los está esperando. Aunque puedo proporcionarles unos minutos más si desean, mis queridos amigos.- El tono de voz con el que había mencionado aquello hizo que la castaña se alejara de inmediato con el rostro completamente rojo, caminó a la salida y pasó de largo junto a Eriol quien seguía sonriendo. -Vaya, vaya, no pierdes tiempo.
-No es lo que estás pensando.
-No he dicho nada, sólo no digas que no te lo dije.
Seguía roja como un tomate, vaya desfachatez la suya, ¿por qué siempre terminaba haciendo cosas raras? Syaoran siempre provocaba que actuara de esa forma, era él quien causaba ese comportamiento. Se maldijo internamente cuando Eriol la alcanzó y mostró su perfecta sonrisa, ella que no deseaba se malinterpretaran las cosas y terminaba abrazando a su amigo de infancia.
-Dilo.
-¿Segura?- Se burló el inglés. -¿Quieres que te lo diga?
-Sí, prefiero que lo digas a que me sigas avergonzado con esa sonrisa de saberlo todo.- Confesó con un poco de molestia.
-Bien. Deberías alegrarte que haya sido yo quien los viera, si esto hubiese pasado en el campus, mi querida Sakura, serías la gran comidilla por algunas semanas y no podrías negar los hechos. Vamos, ¡alégrate! Sé que las circunstancia hicieron que actuaras así- Posó el brazo alrededor de la castaña, aunque le era divertido, entendía los conflictos que causaba en su mente y que la relación entre ambos estaba en una línea delgada entre el odio y el amor. Era cuestión de tiempo para que sanaran, pero un paso en falso y todo se perdería. La acercó más a él en ese abrazo de amigos mientras caminaban al jardín. -¡Ánimo!
No tenía caso seguir con aquello, después se atormentaría a sí misma. Siguió el paso de Eriol y llegaron al amplio jardín, observó al señor Xue sentado en una mesa de jardín. Estaba nerviosa, nuevamente se presentaba esa sensación de soledad, ¿era la niña quien lo provocaba? Se acercó a ellos y observó cómo la pequeña le dirigía la mirada por primera vez. Sus ojos eran de un azul turquesa, su largo cabello caía a su lado en pequeño rulos, parecía una pequeña muñeca, tanto que podía sentir que sólo el exterior era lo que lucía bien mientras que su alma se encontraba desolada.
-Querida, ven, toma asiento.- Sakura, caminó a su lado y tomó lugar para quedar frente a la pequeña. -Tian Bo, ella es la señorita Kinomoto Sakura, es la dueña de las cartas Clow.- Un carraspeo de Eriol le indicó el error. –Oh, cierto. Anteriormente eran cartas Clow, ahora son carta Sakura, ¿cierto?.- La castaña asintió y fijó su vista en el anciano para confirmar. –Querida, ella es la señorita Yuan Tian Bo, la última descendiente del clan Yuan. Ambas saben porque he pedido esta reunión.
-Señor Xue, ella es…- La pequeña había hablado por primera vez, mas se había detenido en seguir con su comentario esperando la afirmación del anciano, quien asentía mientras sostenía su mano en un cálido gesto de comprensión. –Ya veo.- Bajó su mirada para pensar en algo y volvió a dirigirse a la castaña. –Mucho gusto, señorita Kinomoto.
-El gusto es mío, ¿te puedo llamar por tu nombre?- La niña asintió regalándole una ligera sonrisa. –Puedes decirme Sakura.
-Muy bien, joven Li, Hiragizawa, ¿nos permiten un momento a solas?
-Señor…- Llamó el castaño, pero fue interrumpido por el anciano antes de que continuara. Caminó en dirección a la mansión junto con su amigo inglés, no estaba seguro si era lo correcto, pero tenía que confiar.
Sakura se encontraba inquieta, ver a la niña sana le daba alegría. Sin embargo, recordaba aquella escena que pensaba con anterioridad era un mal sueño. Se removió en su asiento y la pequeña tomó su mano, fue una sensación extraña. Estaba de pie en aquel lugar en ruinas, la vio a su lado contemplando el panorama, la luz de la luna iluminaba tenuemente y reconoció aquel lugar como el de sus sueños.
-Por alguna razón tú y yo hemos visto este lugar. Mamá decía que sólo era una pesadilla, se equivocó, este es nuestro futuro. Si no hacemos nada, el mundo será dominado por la oscuridad.
-No entiendo… ¿Por qué ambas? ¿Qué tenemos que hacer?
-Confiar, confiar en la luz. No caer en las manos de la oscuridad.- Le sostuvo la mano y pidió la mirara. –Ambas sabemos lo que es la soledad… Aun así, tengo esperanza de que pronto los volveré a ver, ¿no te sientes de esa manera? Como si esa persona que te fue arrebatada se acercara nuevamente. Mi familia… sé que ellos están bien. Eso me da fuerza, aunque aún tengo que salir de esta penumbra.
-Nuestros corazones…
-Sé que sientes mi dolor, así como yo el tuyo.
-Ambas somos muy parecidas. Nuestro poder viene de las estrellas.
-¿Te diste cuenta?- Preguntó emocionada la niña. –Pensé no lo notarías.
-Sí, lo noté. Aunque no entiendo qué nos une, sé que hay una razón, quizás… debemos aprender la una de la otra.
-Tal vez tengas razón. No hay que temer, si este es el futuro tendremos que afrontarlo. ¿Has escuchado la profecía?
-Una vez.- No mencionó más y simplemente miraban el desolador panorama. Era como estar en una dimensión paralela, observó la torre de Tokyo y su corazón comenzó a latir más rápido, las imágenes de Syaoran cubierto de sangre comenzaron a acumularse, y el miedo comenzó a surgir nuevamente.
-El joven Li… - Llamó su atención la niña. -Es alguien muy importante para ti, ¿verdad?- Le dio una pequeña sonrisa y continuó. -Su energía es muy poderosa, lo he visto en mis visiones, hará todo lo posible para mantener el mundo a salvo. Su alma es muy justa.
-Lo es.
Abrieron los ojos al mismo tiempo, sintió todo el cansancio en su cuerpo, ¿qué había sido aquello? El anciano Xue mantenía su expresión apacible, hizo una señal para que llevaran a la pequeña a su habitación pues notaba que se había agotado igual que ella. No tardaron en llevar a la niña en brazos al interior de la mansión. Talló sus ojos y dio un pequeño bostezo, no había siquiera imaginado que usar la magia la agotara tanto, e incluso más de cuando cambiaba las cartas Clow a cartas Sakura.
-Espero y hayan tenido oportunidad de conocerse un poco mejor.- Habló el anciano mientras daba un sorbo a su café. -La pequeña Tian Bo, es una niña muy valiente, pronto podrá valerse nuevamente por su cuenta.
-Señor Xue, ella… Su poder es muy similar al mío, ¿es descendiente de Clow?
-No querida, no lo es. El clan Yuan es muy antiguo, su especialidad es la videncia, creo que el joven Li te ha comentado. La pequeña Tian Bo ha sido bendecida con el poder de las estrellas igual que tú. No obstante, no hemos encontrado alguna relación entre familias. La magia a pesar de todo no nace de la nada, viene junto con nuestra alma, quizás en otra vida, en otro mundo ambas fueron cercanas.
-Señor, lamento ser irresponsable con la magia. Ahora entiendo que hay cosas que debo proteger por más que el miedo se apodere de mi ser. Debo proteger a los que amo.- La sonrisa del anciano estaba llena de comprensión, tanta que la hacía sentir tranquila.
-Cherry, me da gusto que hayas tomado esta decisión. Todos tenemos nuestros miedos, pero son los mismos los que nos impulsan a continuar. Ten por seguro que después de que esta batalla termine habrás ganado algo sumamente valioso.- Su sonrisa se amplió más, hizo una pausa y llamó a los jóvenes quienes se habían acercado encuentro retiraron a la pequeña. –Joven Li, estos son los papeles del juicio contra el sr. Chen. Por favor revíselos, también agregue una carpeta que puede ser de su interés, es sobre una técnica llamada "Rasavātam". Xue mencionó algo acerca de ello en su investigación en China, creo que les servirá, aunque es muy poca la información que se conoce. El joven Ryu… ¿También se encuentra investigando, cierto?
-Sí, tiene algunos contactos que han viajado a la India.
-Perfecto. Joven Hiragizawa, ¿ha hecho algún otro descubrimiento de la profecía?
-La profecía está incompleta.- Quería ver la reacción del anciano, deseaba ver si estaba equivocado con sus suposiciones, pero la ligera sonrisa que se dibujó en sus labios le dio la respuesta. –Usted lo sabía.- Dejó salir.
-Tenía mis sospechas.
-También sabe a qué nos estamos enfrentando.- No era una pregunta la que estaba realizando, estaba afirmando algo que le causaba gran inquietud. Era un juego de acertijos la situación en la que los tenía, soltando pequeñas pistas cada cierto tiempo.
-No del todo. Les puedo asegurar que ni yo mismo comprendo hasta donde nos tenemos que involucrar y cuál será el desenlace de esta batalla.- Tomó la mano de la castaña y la sostuvo por un momento, mientras bajaba su vista, como si se disculpara por la situación. –Tengan confianza, no dejen que la duda los embargue. Yo solamente soy un mensajero.
-Señor… -La castaña miró con calidez al anciano.
-Joven Li, el jefe desea verlo. Programaremos la visita lo más pronto posible, en cuanto su salud se recupere.
Ver al jefe del consejo solo podía significar una cosa y, no estaba seguro si deseaba acudir a esa reunión. Estaba consciente de todos los asuntos del clan que debía entablar con él y del principal tema que acechaba a su candidatura, la boda. Había sido descuidado con el asunto dejando a su prima con toda la carga y presión del consejo, pero no podía hacerlo de otra forma. La investigación del caso le estaba consumiendo demasiado su tiempo, era por demás obvio que los viejos encontrarían el punto débil para sacarlo del juego, tal como lo había hecho el señor Xue. Llevó su mano al cabello, quería gritar, estaba demasiado frustrado por todo. Una semana, ese era el tiempo límite para inculpar al viejo Chen, para definir su boda y por consecuencia su participación en las elecciones, con o sin apoyo de los ancianos.
- Notas -
3 meses después y aquí estoy, ¡sorry! La inspiración fue muy dura conmigo, tener la idea y no saber cómo plasmarla es muy difícil, pero lo importante es que salió. Capítulo 21 completado, ¿misión cumplida?
¿Dudas, quejas, tomatazos? Bienvenido (?) Espero sea de su agrado, aunque no sé si realmente alguien lee estas locuras mías jejeje ¿Quieren ver a Kero? ¿Yukito o Yue? Bueno, todavía falta, quizás… ¿un beso? No, por el momento, estos dos se tienen que reconciliar. ¿Demasiado OoC? ¡Lo siento!
Bien, nos vemos en el próximo capítulo y rueguen a los cielos para que la inspiración no me abandone.
