No me abandones

Edward POV.-

No podía estar tranquilo, había pasado casi una hora y media desde que nadie venía decirnos nada, me senté en el molesto sofá de la sala de espera, mire de reojo a Bella y a Nessie quien se había quedado dormida en sus brazos, me sentía mal por haberle dicho lo que le dije antes de entrar, la entendía, su hubiera estado en su situación hubiera sentido la misma paz al enterarme que no era mi hija, quien luchaba por su vida, mi niña, mi pequeñita, ella era fuerte, ella podría contra esto, estoy seguro de eso, ella era mi razón de ser, yo cambie para poder ser un hombre digno de su respeto y admiración, cuando por primera vez la tuve entre mis brazos, supe que no necesitaría nada más si no era ella, pues se convirtió en mi vida, en mi mundo, y ella era la única cosa perfecta en mi vida, con sus risas al amanecer, con sus llantos cuando tenía miedo o se sentía mal, en sus primeros cuatro años de vida había dormido en mi habitación la cual tuvo que eres redecorada, millones de veces porque mi princesa me lo pedía, y yo se lo cumplía, ella sabía que era mi debilidad, y con un simple gesto suyo le cumplió todo. Cuando comenzaron las pesadillas a causa de mi miedo a la oscuridad mande a pintar constelación en colores neón, al igual que unas estrellas en toda la habitación, y por último una frase en la pared frente a la cama.

"—Duerme. Lucharé con los malos sueños si vienen a por ti.

— ¿Con qué?

—Con mis manos desnudas, por supuesto."*

Recuerdo ver el temor tatuado de Romina cuando después de su baño nocturno, le coloque su bata de baño color rosa Clifton y después de ponerle su pijama de Minnie y Mickey Mouse regalo de Emmett y Rosalie cuando la llevaron a Disneyland, en una de sus vacaciones por Paris.

- Princesa, es hora de dormir, despídete de todos- Le informe abrazándola, después de haberle secado y cepillado su rubio cabello idéntico al de su madre.

- Papi, no quiero dormirme, podemos hacer una pijamada con mis tíos y mis abuelos como la última vez- Me pidió mientras me abrazaba.

- Cielo, yo no creo que sea lo correcto, necesitas dormir al igual que Rosie y tu abuelita Esme- Trate de hacerla razonar.

- Ellas pueden dormir, mientras mi abuelito, tío Jas y tío Em, se quedan con nosotros- Volteo a verme mientras mordía ligeramente su labio inferior y sus ojos verdes esmeralda se volvían acuosos, miro a los chicos quienes me suplicaban con la mirada poder dormir, hacia dos días que no dormían bien a causa del miedo de Romina a la oscuridad, pues se quedaban con nosotros a velar.

- Te propongo una cosa, ¿Te parece?- Sugerí, sabía que esto llamaría su atención y lo logre.

- ¿Qué cosa, papi? - Pregunto interesada en mi trato.

- Vamos al cuarto y tratemos de dormir, mi cuando despiertes tienes miedo, tú y yo, hacemos un maratón de películas, con palomitas, helado, waffles y pastel ¿Aceptas?- Pregunte con mi mano alzada en espera de que ella la tomara, para dar por cerrado el trato.

- ¿Con siope de todos los sabores y pastel de moka?- Indagó, al asentir tomo mi mano cerrando el trato. - ¿Lo prometes, prometes que me cuidarás cuando tenga miedo?- Pregunto con seriedad levantándose de mis piernas y parándose en el sillón, por lo que también me levante del sillón quedando frente a ella, lleve la palma de mi mano a mi corazón antes de decir - Yo Edward Anthony Cullen, prometo cumplir con mi palabra pase lo que pase. Nunca te dejare sola, ni te abandonare, siempre te protegeré contra todo y contra todos, y nunca más te sentirás perdida o con miedo, pues yo estaré a tu lado hija, te amo- Dije con seriedad, papá, mamá y Rose sonrieron con dulzura, aunque estas dos al borde de las lágrimas al igual que Romina, quien se aventó a mis brazos abiertos y enterró su cara llorosa en mi cuello.

- Yo también te amo papi, mucho, mucho, mucho- Anuncio sonriendo mostrándome orgullosa que uno de sus dientes de enfrente ya no estaba, según el doctor era normal que mudara antes.- Adiós, buenas noches, familia, que descansen los quiero, que sueñen con los angelitos- Deseo detrás de mi espalda, pues me pidió irnos a la habitación haciendo caballito.

Al llegar después de leerle un fragmento de Percy Jackson, cayó rendida en los brazos de morfeo, por lo que después de asegurarme que estuviera bien arropada, bese su frente antes de decir- Duerme bien cielo, papá velara tus sueños. Te amo.


Me desperté al sentir como se removía entre mis brazos Romina, por lo que abrí los ojos llevándome la gran sorpresa que la habitación se veía muy iluminada gracias a la constelación y las estrellas pintadas, al igual que por la frase que yo me había dedicado a pintar, después de negarme que otra persona la hiciera. Mire como Romina abría sus ojos con miedo abrazando a Nala su fiel compañera, y al ver la habitación soltó un jadeo de sorpresa y emoción antes de mirame con los ojos abiertos como platos.

- ¿Papi tú lo hiciste por mí?- Pregunto abrazándome.

- ¿Te gusto pequeña?- Pregunte a lo que ella asintió fervientemente, después de agradecerme, miro llorosa la frase, antes de abrazarme más fuerte, sabía que entendí el significado de la frase, para nosotros cada frase era una promesa sin fecha de expiración. Después de todo cayó rendida de nuevo. Y suspire tranquilo, no por saber que podía volver a dormir, sino porque eso significaba que había ganado la lucha contra uno de sus miedos.

Desde ese día ella había vuelto a dormir, levantándose de vez en cuando a ver el firmamento grabado en el techo.


Salí de sus recuerdos cuando escuche las palabras de esa mujer.

- Familiares de la señorita Romina Cullen Layevska.- Hablo una mujer vestida de blanco.

Me levante con rapidez al igual que los demás en espera de una noticia- Yo soy Edward Cullen, su padre, ¿Como esta? ¿Puedo entrar a verla? - Pregunte.

- Por el momento no es adecuado el entrar a verla, la operación ha tenido algunas complicaciones, una de sus cosquillas quebradas perforo un de sus pulmones y otra llego muy cerca de su corazón, afortunadamente el corazón se ve que se encuentra intacto, un colega mío el doctor Roth Fitzpatricks es uno de los mejores cardiólogos del país se encuentra en Chicago de vacaciones por lo que me he puesto en contacto con él y vendrá a revisarla en unos minutos más, esto es para ver si todo está dentro de lo que cabe bien, pero Sr. Cullen necesita saber que, su hija ha perdido mucha sangre y esta es muy difícil de encontrar por lo que estamos buscando un donante lo más pronto posible, pero al parecer ya está siendo trasladada hasta aquí- Termino de explicar, dejándome realmente preocupado, este no estaba bien podía escuchar sus titubeos al hablar, al igual que mis manos temblorosas. Sin poder más con esta dude, hice la pregunta que me habían rondado desde hace tiempo.

- ¿Estará bien? ¿Ella se recuperara cierto?- Pregunte Edward desesperado, con la voz tatuada en mi dolor y temor.

- El doctor está haciendo todo lo posible para que todo salga bien.- Evadió mi pregunta por lo que un escalofrió de miedo me recorría por completo. Sabía que la siguiente pregunta cambiaría el rumbo de mi vida, pero era necesario hacerla.

- Dígame la verdad se lo suplico, ¿Qué tan grave esta? ¿Ella pudiera…- Se me quebró la voz incluso antes de terminar la pregunta.

- Sr. Cullen, yo no estoy aún autorizada a dar ese tipo de información aún, me tengo que ir, pero le prometo que estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos, con permiso.- Se despidió la mujer dulcemente.

Sabía que esa mujer no me quería decir todo lo que sabía y eso era lo más preocupante, el saber que había ciertas "complicaciones", me alteraba más recordé que eso mismo nos había dicho la enfermera minutos antes de que mamá y papá murieran en el quirófano.

Sin poder esconder mi dolor camine hasta el final del pasillo no quería sentir las malditas miradas llenas de pena que me daban todos, me sentía como un niño asustado, me arrastre desde la pared quedando sentado en el piso, enterré mi rostro entre mis rodillas, tratando de atrasar el ataque de pánico que sabía que estaba por ocurrirme en cualquier segundo, trate de normalizar mi respiración, pero no podía, me era imposible. Entonces escuche los gritos de Rosalie, ese infeliz era el culpable, por lo que sabía había estado tomando, por eso no pudo reaccionar antes.


- Maldito infeliz ojala fueras tu quien está entre la vida y la muerte.- Grito llorando, mientras lo golpeaba lo más fuerte que podía, levante mi rostro y vi borroso a causa de mis llorosos ojos, pero aun así pude apreciar como un rubio trataba de alejarse de Rose. Como de rayo me levante y me abalance hacia él.

No podía ver algo más que sus asquerosos ojos azules llenos de pánico, mi mente no procesaba nada más que matarlo, deseaba hacerle todo el daño que me había causado, por su culpa estaba a punto de perder a mi hija, nunca más vería su inocente sonrisa blanca o cepillaría su largo cabello rubio antes de dormir, escuchaba que a lo lejos me llamaban para que lo soltará, pero no haría, quería matarlo.

- Te voy a matar, maldito infeliz y si le ocurre algo a mi hija te juro que te voy a matar, pero antes te hare sufrir hasta que implores la muerte.- Dije lleno de furia sin poder dejar de golpearlo, sentí como me tomaron de los brazos para detenerme, pero me zafe, escuche la voz de Bella hablándome, pero no quería escuchar de razones, yo solo quería a mi hija conmigo, sentí la mano de alguien, pero solo pude aventarlo con fuerza, mamá también imploraba que lo soltará, pero entonces llego Tanya y me hizo reaccionar con la sola mención de Romina.

- Edward, suéltalo, te lo suplico por Romina, ella cuando despierte a la primera persona por la que preguntará será por ti y no querrás

Estar en la cárcel, cuando ella necesite el apoyo y amor de su padre, suéltalo, eso no mejorará a Romina, mejor vamos a comprar un oso de peluche como ese que nos regalaste cuando nació, por favor.- Susurro suavemente.

La mire y ella abrí los abrazos, y simplemente me abrazo, no le importó la sangre que había en mis manos, simplemente me abrazo, como a un niño pequeño que había perdido a su madre de vista.

- Tanya, mi... Hi... Hija... Ella... - Llore.

- Lo sé, anda vamos a que te laves las manos y la cara, después iremos a comprarle sus cosas para cuando despierte, ¿Si? Por favor, a ella no le gustaría verte a si- Me ayudo a levantarme- Lo llevare a comer algo y a que se limpie, volveremos lo más pronto posible, él lleva su teléfono hablemos si ocurre algo por favor- La escuche hablar, pero no preste atención, sólo me deje llevar, no preste atención cuando me limpiaba, ni cuando me obligo a comer un emparedado de jamón y un té de camino a la tienda de regalos, en donde le compre un enorme oso de peluche, el cual tenía casi el tamaño de Emmett, mientras que Tanya traía todos los globos que le compre, me sentía aún muy nervioso y más al comprobar que no tenía ningún mensaje o llamada de mamá, eso quería decir que aún no había noticias sobre Romina.

- ¿Aun nada?- Pregunte.

- No, aún no- Respondió Jasper, mientras abrazaba a Nessie, quien al verme me removió en sus brazos.

Le di una sonrisa triste cuando la atraje a mis brazos, ella miro a Tanya, quien estaba sentada a mi lado, mirando también a Nessie.

- Hola, hermosa, tenías razón Edward es la misma imagen de Vanessa cuando era pequeña, aunque su sonrisa en la de Elizabeth- Dijo haciendo referencia a mi madre.

- ¿Tu eres la mamá de Romina?- Pregunto Nessie frunciendo el ceño.

- ¡Reneesme!- Reclamo Bella, mirándola molesta.

- Sr. Cullen- Hablo la misma mujer de hace rato, me levante con agilidad, al igual que Tanya.

- ¿Cómo está?- Pregunto Tanya.

- Se encuentra estable, ya la infusión la sangre ya fue efectuada, sólo es cuestión de tiempo.

- ¿Puedo entrar a verla? Por favor aunque sea un segundo, se lo suplico, necesito verla, ella me necesita, por favor- Suplique. Me miro debatiéndose si dejarme o no.

- Será solo un segundo por favor, se lo suplico- Repetí.

- Esta bien, será solo un segundo, venga conmigo- Accedió la mujer, mirándome a mí.

- Ella es mi esposa.- Dije señalando a Tanya.

- Oh, disculpen, vengan conmigo.- Repitió guiándonos.

- Muchas gracias- Agradeció Tanya mirándome, por lo que solo asentí.


Después de haberme esterilizado por competo y haberme quitado mi ropa, para ponerme una ropa especial, recordé cuando nació, había hecho el mismo procedimiento, solo que con diferentes pensamientos, me guio hasta un pasillo poco transitado, al llegar a la habitación, Tanya me tomo de la mano, la cual estaba temblorosa.

- Está bien- Le dije tratando de fundirle el valor necesario.

Al entrar el alma se me fue del pecho, se encontraba conectada a varios cables, se veía pálida, y estaba con oxígeno, me acerque a ella y con cuidado la abrace, tratando de transmitirle todo el amor que sentía. Tanya tomo su mano izquierda entre las de ella, y la beso, sin quitarse el cubre bocas.

- Discúlpame, hija- Susurro antes de besar su cabeza.- Ella y tu necesitan estar juntos, ya tendré tiempo después de estar a su lado, estaré afuera.- Beso mi mejilla y miro un minuto más a Romina antes de salir de la habitación.

- Gracias- Respondí sin mirarla.

- Mi vida, hola soy papá, lo lamento tanto, lamento no haber estado junto a ti, cuando me necesitaste. Discúlpame, mi cielo- Abrace su delicado cuerpecito- Estaremos bien cielo, saldremos de esto juntos, siempre ha sido así, ¿cierto?- Cerré los ojos tratando de que las lágrimas se calmaran un poco- Solo tú y papá contra el mundo, así que prohíbo que me dejes, me oyes Romina, tienes terminantemente prohíbo irte sin mí, yo no podría vivir sin ti, sin mi Wise Girl, recuerdas cuando me pedías a diario que te leyera un párrafo de ese libro antes de dormir, así que como planeas irte sin mí, si te vas me tendrás que llevar contigo, si tu mueres yo muero contigo.- Prometí con toda la sinceridad que poseía, mientras me sentaba en la silla a su lado y enterraba su cabeza a un lado de su estómago, sin soltar aún su pequeña y frágil mano.

Entonces algo sucedió, su pulso comenzó a elevarse al igual que su presión cardiaca, pero lo que más me preocupo fue que el ECK* comenzó a emitir fuertes pitidos, sentí como dos brazos me tomaban con mucha fuerza, para sacarme de la habitación, no podía siquiera luchar no me sentía con la fuerza suficiente para hacerla, me hicieron que me sentara de nuevo en la sala de espera, todos me veían intrigados por lo que había ocurrido, pero agradecí que nadie sabía nada, Tanya estaba sentada a mi lado, ella también sabía que había ocurrido, pero tampoco pregunto un poco, camino rumbo la cafetería, pero no la seguí, no tenía fuerzas para nada, me sentía sin fuerzas, no podía pensar en nada, más que en ese incesante sonido del electrocardiograma, su corazón estaba fallando, mis piernas me temblaban, mi boca estaba seca al igual que mis ojos, ya no podía ni llorar, mire como Bella fue para el tocador, y las demás mujeres fueron a seguir a Tanya, quien se había sentado en una de las mesas, pero no hacía nada, sonreí con tristeza al pensar cómo se dieron las cosas, tanto tiempo había pasado reprochándole a Tanya cosas, cuando yo había sido el principal culpable, ella siempre busco mi amor, y antes de que Bella estuviera en mi vida, yo no creía en este, y después de Bella, sentía que la traicionaba con tan solo dormir al lado de Tanya, y ella nunca pidió nada, solo estaba ahí a mi lado, esperando lo que quiera darle, era obvio que se hartaría, sabía que lloraba cada noche antes de dormir después de su embarazo, y yo no hice nada para detenerlo, ni cuando se cambió a la habitación de huéspedes, dejándome conmigo a Romina, muchas veces la vi como observaba a Romina cuando creía que nadie estaba cerca, le cantaba y lloraba pidiéndole disculpas por no saberla cuidar, por no poder darle leche, la cual desde el principio no fue la suficiente por más que trato.


Bella POV.-

No podía dejar de mirar a Edward y Tanya, podía ver como se consolaban mutuamente, como ella le regalaba sonrisas tristes y nostálgicas, cuando vi cómo se fueron juntos a ver a Romina, sentí celos, yo quería ser quien fuera con él a verla, yo quería ser quien la consolara, yo no ella, pero sabía que todo esto era mi culpa, si yo no podía acercarme a él, había sido por mi estupidez, mire a mi alrededor y me sentí peor, Vanessa y Jake, abrazados, mi amigo le estaba besando el cabello y una de sus manos la tenía en su vientre y la otra entrelazada con la de ella, reconfortando a su ''prometida'', me acababa de enterar por mi hija se habían comprometido hace días y Vanessa estaba embarazada, según Nessie, su tía había llorado tanto cuando Jake se lo pidió que Jake pensó que esta no quería, pero no, ella estaba llorando porque Jake le había robado el protagonismo de la noticia. Luego mire hacia Rosalie y Emmett quien estaban en la misma posición, solo que Rosalie no estaba sentada en las piernas de Emmett como Vanessa, Jasper y Alice, estaban tomados de la mano mientras platicaban con Nessie quien se había soltado de mi agarre y había ido con estos, y por ultimo Esme y Carlisle, Carlisle tenía su espalda recargada en la espalda, pero tenía tomada de la cintura a su esposa quien tenía enterrado su rostro en el pecho de su esposo. Yo era la única persona, sola, mire como Tanya se separaba de Edward y se iba rumbo a la cafetería, me saco de mis pensamientos mi teléfono vibrar, al mirar en la pantalla el nombre el alma se me fue a los pies, ''Amor'', sabía que no podía atrasar más hablar con él, por lo que sin hacer ruido salí rumbo al baño, donde podía hacer sin que nadie me escuchara.

- Discúlpame por no haberte llamado antes… Will, pero Romina sufrió un accidente, estamos en el hospital.- Hable con rapidez.

- Tranquila cielo, lo sé, ¿Cómo estás? ¿Cómo se encuentra Cullen? Dios debe estar muerto de miedo, lo siento tanto.- Trate de buscar en su voz algo que delatara que mentía, pero lo conocía también que sabía que estaba siendo 100% sincero.

- ¿Devastado, y… yo bien, pero ¿Cómo estás tú?- Pregunte tratando de cambiar de tema.

- Bien, también acabo de llegar de NY, fui a ayudar a Tamra con la mudanza y Damen tenía una competencia muy importante, y me pidió que lo fuera a ver- Dios había olvidado lo importante que era su familia para él- Así que pase el fin de semana con Tamra, y los chicos, Ian y James, están tan grandes y ni que decir de Damen, quien se ha convertido en ''el hombre de la casa'' .- Rio.- Desearía estar con ustedes pero por respeto a Edward no creo que se lo correcto- No le quise decir nada, me sentía culpable de estar hablando con él, después de lo que había ocurrido en esta semana, en realidad no sabía ni como lo vería la cara después de esto, yo se merecía esto Will, mordí mi labio con nerviosismo, sabía que tenía que decirle la verdad.

- ¿Qué te ocurre, Isabella?- Pregunto dejándome impactada por su pregunta, evadí su pregunta.

- Eso es genial, ¿Entonces en que parte de la ciudad vivirá Tamra con los chicos?- Pregunte interesada, sabía que a Will le parecía la idea de volver a vivir cerca de sus hijos de nuevo.

- Vivirán a tan solo quince minutos de centro de la ciudad, pues para Tamra le queda a unos cuantos kilómetros el laboratorio de Biología Marina.- Dijo- ¿Bella, en serio estas bien?- Volvió a preguntar.

- Si, discúlpame…- Dije con sinceridad, me sentía muy mal a decir verdad- Yo… tengo que decirte algo, es importante.- Me arme de valor.

- ¿Quieres que te vaya a buscar mañana después de que descanses un rato? Debes estar muy cansada y el cambio de horario de debe estártelo haciendo muy fácil.- Dijo con seriedad.

- No, no sé si estaré en casa hoy, Alice y Jasper me han pedido que me quede con ellos hoy, y…- Mentí, cerré los ojos rogando que mi voz no delatara mi mentira.

- Está bien, entonces te veré luego, Bella yo… adiós.- Se despidió con un titubeo, me limpie la cara, me mire en el espejo y me asuste de que la Bella de hace unos meses hubiera desparecido trayendo de nuevo a flote a la triste y acaba Bella que había sido hace más de cinco años. Me lave la cara y tome una servilleta para limpiar los estragos de maquillaje que tenía, que quien sabe cuándo, después me puse una blusa blanca que traía Alice en su bolso, siempre traía una para emergencias según ella. Cuando me vi un poco mejor, salí del baño y al pasar por la cafetería no pude evitar escuchar lo que decían las chicas, estaban todas hablando con Tanya, hasta Alice.


- ¿Cuándo volviste Tanya? – Pregunto Rosalie, mientras tomaba con sus dos manos su vientre. La rubia que se encontraba frente a ella abrió la boca para hablar pero fue detenida por la pregunta de Vanessa.

- Y una pregunta más importante aún, ¿Para qué volviste? Vuelves con la esperanza de poder ser una familia con mi hermano y Romina?- Ataco Vanessa Masen, por su tono de voz sabía que estaba molesta y desconcertada por la llegada de la rubia, al igual que todas.

- Yo… chicas, sé que debe sorprenderles mi repentina llegada.- Hablo la rubia tratando de calmar a las embarazadas.

- ¿Por qué a Edward no le sorprendió nada tu llegada?- Interrumpió Alice, todas asintieron dándole la razón y a decir verdad yo cambien hubiese querido preguntar lo mismo.

- Porque él me llamo, él fue quien me aviso de lo que había pasado hace unas horas antes.- Respondió con firmeza.

- ¿Era contigo con quien estaba hablando antes de subir al avión?- Pregunto Loire, no me había dado cuenta a qué hora había vuelto, pues había estado arreglando todo lo del vuelo que habíamos hecho.

- Sí, él me aviso en cuanto se enteró, me pidió que viniera, como les dije no era la primera vez que nos veíamos o hablábamos en los últimos meses.

- Pero…- Hablo Vanessa, pero Esme la amonesto.

- Basta Vanessa, igual ustedes chicas, déjenla hablar, si quieren respuestas tendrás que dejarla hablar para que las de.- Nunca la había escuchado hablar con ese tono de voz, Esme siempre había sido una mujer con una paz inquebrantable… hasta ahora y todo por ella.

- Como estaba diciendo, yo me encontré con Edward hace unos meses, pero él con justa razón se había negado a que me acercara a Romina y lo entendía, tenía miedo de que ella saliera lastimada por lo que no insistí hasta hace nos días me entere que Edward estaba en Italia, por lo que lo llame varias veces, y un día acepto que nos viéramos, me cito en un café a las orillas del parque al que siempre íbamos, y le dije la verdad, que me encontraba muy arrepentida de todo lo que hice, que sabía que no por decirlo cambiaría el pasado, pero quería formar parte de su presente y su futuro, Edward me reclamo de todo el daño que le había ocasionado a Romina, pero le repetí lo arrepentida que esta, y es verdad, me dolió dejarla aunque tal vez ustedes no me crean, pero es verdad, fue una decisión muy difícil, amaba a Edward y amaba a Romina, pero tenía miedo, ella se merecía a una madre de verdad, no a una niña que tenía miedo, y fui egoísta pensé que ella estaría mejor sin mí, sé que Edward hizo un trabajo impresionante educándola, y me alegro tanto de que a pesar de todo, tome una buena decisión, pues ella ha sido feliz al lado de Edward… vaya me fui del tema principal.- Rio sin gracia, paso saliva audiblemente antes de proseguir.- Entonces Edward acepto, pero me advirtió que si Romina no quería verme él no la forzaría a hacer al igual que si la lastimaba lo pagaría muy caro, y no me importo, pues con eso me conformaba, yo acababa de llegar a Rusia cuando me llamo y me hablo de lo ocurrido entonces tome el primer avión que encontré.- Hablo mientras tomaba una vaso de té que le ofreció Esme.- No puedo creer que cuando por fin la volvería a ver me la quitaran, no es justo.- Lloro. Se veía rota, arrepentida, y sincera. Ya no podía escuchar más, por lo que me limpie la cara y camine rumbo a la sala de espera, ya no podía estar aquí, ya no tenía nada que hacer, Edward tenía un apoyo, y Romina volvía tener a su madre junto a ella, ya no había lugar para mi ahí.


Bella POV.-

Tome mi bolsa y camine hacia Jasper quien aún tenía a Nessie en brazos, mientras que platicaba en voz baja con Emmett, Carlisle y Jacob.

- Es mejor que me vaya, yo lo lamento, Nessie necesita descansar y comer bien.- Me excuse.

- ¿Quieres que te lleve?- Se ofreció Jacob.

- No, no quiero que lo hagas, mejor quiero que te quedes aquí, y me avises cualquier cosa por favor.- Mire de reojo a Edward que seguía en la posición de hace rato.- Mi presencia no le ha hecho bien a Edward, y él necesita estar tranquilo.- Me escude.

- Bella, ¿Es por la llegada de Tanya?- Pregunto Emmett.

- No, para nada, este es su lugar junto con su esposo y su hija, ella pertenece aquí.- Dije con rapidez, voltee mi mirada hacia el otro pasillo no quería ver las miradas de lástima que me daban, pero entonces me percate de la mirada que tenía la enfermera que veía hacia nosotros, todos siguieron mi mirada y se levantaron como de salto, fue ahí cuando por fin Edward reacciono, mire como las chicas corrieron para llegar junto a nosotros.


Edward POV.-

No podía moverme, no sabría decir si pasaron minutos o segundos hasta que volvió la enfermera, no sabía de donde tome la fuerza para levantarme a pesar de tener entumidas las piernas por la inactividad.

- Así que, ¿Cómo esta Romina?- Pregunte con tranquilidad, pero fruncí el señor al ver como no me quería mirar a los ojos, entonces lo entendí.

- Señor Cullen, quiero decirle que el doctor Hayes junto con todos sus colaboradores hicimos todo lo que estaba en nuestras manos... pero su corazón no soporto tanto esfuerzo…- No podía escuchar más.

- Entonces… ¿Qué hay que hacer? El doctor del que me hablo, el cardiólogo la está revisando ahorita.

- Lo siento mucho, señor - Entonces recordé lo que siempre había escuchado que solo una palabra u oración, cambiaba la vida de una persona, para bien o para mal, en mi caso comprobé que era verdad, una simple oración podría matarte de dolor.

Me reí, Dios no es no era posible, debía de haber un error.- No, aquí debe haber un error, mi hija es Romina Cullen, revise de nuevo por favor.

- Lo siento- Dijo apenada.

- No, no mi Ro, ella es fuerte, ella está bien, dígamelo, donde esta.- Me comencé enojar.

- Dígamelo, dígame que ella está bien, dígame en donde está, le juro que si no me lo dice la buscare por todo el maldito hospital hasta encontrarla.- Grite.- Y ustedes, dejen de llorar, por Dios ella está bien, ahora señorita le pido de favor que me lleve a donde se encuentra mi hija. Ella está bien, yo se lo prometí, yo le dije que estaría bien y yo nunca rompo una promesa.- Dije de manera cortante, ella está bien, ella es fuerte.

- Sr. Cullen es normal que pase por un lapso de psicosis, o de negación. Pero es verdad, lo sien…-

- No, no lo haga, no lo siente, solo dígame en ¿dónde está? Quiero verla, le prometí verla, ella en cuanto despierte va a preguntar por mí, y me va a asustar si no estoy a su lado.- Hable con tranquilidad, sabia como era Romina, ella odiaba más que a nada los hospitales y sabía que se asustaría, reí al recordar cuando se lastimo el tobillo y tuve que llevarla a urgencia para la revisaran, había llorado para hacer que no la trajera pero al ver que no había funcionado, se la había pasado quejándose, y a decir verdad se había visto adorable enojada y con un enorme yeso y una silla de ruedas.

Mire de reojo, como todos me veían como si estuviera loco o peor aún con lastima, mire como el pasillo estaba despejado, por lo que sin darles tiempo de detenerme corrí por todos los pasillos hasta que llegue a la última puerta la cual estaba con la puerta abierta en comparación a todas las cerradas en esta no había nadie, cerré la puerta con seguro, y camine con las piernas temblorosas hasta la cama en la cual estaba un cuerpo tapado por completo con miedo levante la sabana y ahí estaba… Romina, mi hija, con cuidado la levante un poco lo suficiente, para ponerme detrás de ella y poder tomar su largo cabello rubio y comenzar a hacerle una trenza, su favorita la espiga, podía escuchar los gritos y los aporreos a mi puerta, pero no importaba, no me separaría de Romina, ella estaba tan solo dormida como siempre, ella aun no perdía su calor, o era lo que yo trataba de imaginar, no lo sé, pero para mí no lo perdía, después de peinarla bien, la volví a acostar y yo a su lado, la acomode en mi pecho, como siempre lo hacíamos al dormir.

- Estaremos bien cielo, saldremos de esto juntos, siempre ha sido así, ¿cierto?- Cerré los ojos tratando de que las lágrimas se calmaran un poco, ni siquiera sabía que había comenzado a llorar, pero no me importo- Solo tú y papá contra el mundo, así que prohíbo que me dejes, me oyes Romina, tienes terminantemente prohíbo irte sin mí, yo no podría vivir sin ti, sin mi Wise Girl, recuerdas cuando me pedías a diario que te leyera un párrafo de ese libro antes de dormir, así que como planeas irte sin mí, si te vas me tendrás que llevar contigo, si tu mueres yo muero contigo, cielo.- Prometí con toda la sinceridad que poseía.

Y entonces lo entendí, era verdad, ella me había abandonado antes de lo previsto, pues mi niña, mi Wise Girl, se había marchado de mi lado, me había dejado solo en un mundo lleno de oscuridad, sin salida para poder escapar de los recuerdos, del dolor. Porque solo un momento había marcado y destruido todo mi mundo, nunca más podría ver esos hermosos ojos, esa sonrisa alegre, los gritos en la mañana, nunca más escucharía sus quejas, no tendría oportunidad de negarle una salida cuando estuviera castigada o prohibirle ver a algún chico, nunca más escucharía esa voz llamándome papá o Eddie, cuando estaba de muy buen humor, y nunca más podría responder mis espontáneos te amo.


*- Fragmento sacado de una charla entre, Tobías "Four" Eaton y Beatrice "Tris" Prior, de la Saga Divergente, de la Autora, Verónica Roth.

ECK*- Electrocardiograma (ECG o EKG).- Sirve para medir la actividad del corazón.


Me ha dolido en el alma hacer en específico este capítulo fue el que más me acusado trabajo hacer, estoy al borde de las lágrimas me ha encantado, ha sido mi favorito de todos los que he hecho, y todo gracias a que fue a casa de mi abuelita, en donde vive mi hermano y su hija, Romina y gracias a mi bebé fue creando la actitud de este personaje, en lo personal había pensado que ella moriría, pero he visto que a muchas no les agrada esto, así que díganme que les ha parecido este capítulo, lo que les gusto y lo que no, así como ¿qué les parece la idea de su muerte?

No me maten por dejarlo así, me ha dolido en el alma escribir este capítulo lo juro, sé que muchas habían ansiado este capítulo, así que espero haber cumplido sus expectativas, y si no fue así díganme el porqué.

Gracias por todos sus Review chicas, no saben como le alegran el día.

Dejenme un lindo Review para que me digan que les parecio el capitulo!

¡Chicas muchas gracias, por los Reviews, los PM, los Favoritos, Alertas, Follows! Me alegra que les este gustando la historia, y gracias a aquellas que me dieron sus consejos, sin más solo querías agradecerlos, con Amor.

Astoria Eaton Cullen