Disclaimer: los personajes de The 100 y The Legend of Korra no me pertenecen.

CAPÍTULO 21

[Bunker del faro, Isla de Becca, tras Praimfaya]

Lexa apoyó su espalda sobre la puerta que mantenía cautivas a sus invitadas del mundo avatar. Cómo había podido permitir que llegaran a aquella situación? Resbaló lentamente hasta caer al suelo. La ausencia de Madi le causaba tanto dolor que sentía como si tuviera un puñal clavado en el estómago y ya sentada en el suelo se agarró instintivamente el costado.

- Se te ha reabierto la herida de bala?- se preocupó Clarke agachándose junto a ella

- Siento dolor, pero no es eso...-respiró profundamente.

- El amor no es una debilidad Lex, es fuerza!

- Lo sé - contestó conectando intensamente sus miradas-. Vamos a por ella.

La Commander agarró de la mano a la rubia mientras ésta se sentaba a su lado y ambas cerraron los ojos para comenzar a meditar. Debían encontrarse con Korra y Vaatu en el mundo de los espíritus para averiguar cómo recuperar a su yongon sana y salva. Pero lo cierto es que Clarke jamás había hecho este tipo de ejercicios y Lexa, aunque más experta, nunca había llegado hasta allí.

Después de concentrarse en su meditación todo lo posible, la morena finalmente despertó en un lugar diferente, le resultaba difícil respirar y tenía un peso muerto encima que le imprimía el pecho. Cuando lo apartó descubrió que era una mujer que intentaba erráticamente morderle un pie. Rápidamente le propinó una patada y le atravesó el cráneo con un cuchillo que no sabía bien de donde había sacado. Todo era extraño, sus ropa, sus botas, incluso aquel lugar, ahogado y bañado por luz artificial. Le recordaba a su búnker, a la ropa y los objetos del decimotercer clan, pero estaba rodeada de estanterías llenas de recipientes de plástico y de personas con muy mal aspecto y peor olor que parecían querer devorarla. Se defendió atravesando más cráneos hasta que cogió de los hombros a una de las mujeres que estaba tendida en el suelo y la arrastró hasta lo que parecía la armería. A pesar de la falta de oxígeno se sentía fuerte, cómo cuando era Heda. Cerró la reja que la protegía y empujó uno de los fusiles de asalto. Se dejó llevar porque en realidad odiaba esas armas y jamás había utilizado una. Anonadada, colocó perfectamente la culata en su hombro y comenzó a disparar certeramente contra sus atacantes mientras intentaba hacerse pasó hacia el exterior del bunker. Las balas se acabaron pronto y tuvo que tomar el control de nuevo para defenderse de aquellos seres con tan solo el pequeño puñal en la mano. Cómo echaba de menos su espada. De repente una mujer la llamó por su nombre.

- Alicia!

En aquel momento volvió a abrir los ojos, algo había fallado, aquel no era su nombre y aquello no podía ser el mundo de los espíritus, era demasiado violento, demasiado real.

- Alexandra, estás bien? Los has encontrado?

- No, creo que estaba en otro mundo…o en una pesadilla…estaban a punto de comerme un montón de zombis…

- Cómo? Como los de las películas? Creo que te afectan demasiado...

- Clarke, era de verdad. Me sentía tan rota por dentro, tan perdida…como después de Costia, como antes de conocerte...

- Lex, eres un encanto, pero tenemos que ir a por nuestra pequeña…

Entonces algo golpeó sus espaldas intentando abrir la puerta desde el interior. Las dos grounders se levantaron rápidamente y se colocaron en posición de ataque. Pero el avatar y su compañera salieron con las manos en alto, sin presentar amenaza alguna aunque completamente libres de sus ataduras. La heredera Sato exhibía con una ligera sonrisa y entre sus labios un gancho del pelo que debía haber usado como ganzúa.

- Tenía que haberlo imaginado. – se recriminó Wanheda.

- De verdad pensabais que unas pequeñas cerraduras detendrían durante mucho tiempo a Asami? – aclaró Korra levantando los hombros. – Sé donde Vaatu tiene a Madi, tengo un plan, el espíritu del ave dragón nos llevará hasta allí.

- El qué? Cómo? – Clarke no alcanzaba a comprender, aunque recordó que Lexa le había comentado algo de un dragón amarillo.

- Bueno, él siempre sabe cómo encontrarnos…

- Está bien. – la Commander extendió el brazo hasta el equipo Avatar aceptando rápidamente la propuesta, no había tiempo que perder. – Pudisteis haber escapado y a pesar de todo habéis decido quedaros.