Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.
Summary: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL...
Capitulo 21: Xenophilius Lovegood
— Xenophilius Lovegood —leyó Ginny.
— ¿Por qué habría un capitulo dedicado a ese sujeto? —pregunto Draco
— No lo se, pero estoy segura que vamos a saberlo —dijo Ginny y sin mas demora empezó a leer el libro.
Harry no había esperado que la cólera de Hermione se apaciguase durante la noche, por lo que no le sorprendió que a la mañana siguiente se comunicase principalmente con miradas desagradables y silencios mordaces.
Ron suspiro sabiendo que le seria difícil, pero al mismo tiempo, eso no le importaba ya que al menos estaba allí.
Ron respondió manteniendo un comportamiento sombrío poco natural en su presencia, como un signo externo de continuo arrepentimiento. De hecho, cuando los tres estaban juntos, Harry se sentía como el único no afligido en un funeral al que habían acudido pocas personas. Sin embargo, durante los pocos momentos que Ron pasaba a solas con Harry (recogiendo agua y buscando champiñones en la maleza), Ron se volvía descaradamente alegre.
— Era obvio —Hermione sacudió la cabeza, pero sonreía a Ron—. No pienses que no sé que fingías cuando estaba con ustedes dos.
— No te preocupes, dudo que piense que pueda engañarte por un momento —rio Ron.
— Entonces… ¿Qué pasa con la actuación? —pregunto Tonks—. ¿Por qué molestarte en verte sombrío?
— Bueno, en primer lugar, dudo que sea del todo un acto. Yo realmente detesto que Hermione no me hable—dijo Ron—. Y en segundo lugar, yo realmente no quiero hacerla enojar más de lo que ya esta conmigo… eso seria mas tiempo para que logre perdonarme.
—Alguien nos ayudó —decía todo el rato—. Alguien envió a esa cierva. Alguien está de nuestro lado. ¡Un Horrocrux menos, tío!
— Realmente me pregunto quien envió el patronus —declaro Remus pensativamente.
— Bueno, quien quiera que fuese, Dumbledore confía en el —dijo Bill y ambos giraron a ver a Dumbledore, quien no parecía estar de humor para contestar alguna pregunta.
Severus tenía el ceño fruncido ante esas palabras y en esos momentos deseaba tener el libro para poder leer antes que ellos analizaran demasiado.
— Bueno, creo que la mayoría de nosotros en esta sala somos personas en las cuales Dumbledore confía —señaló Molly a cabo—. Tal vez haya sea uno de nosotros.
— Pero si fuera uno de nosotros quien ha conjurado el patronus ya lo hubiera dicho ¿no? —añadió Fleur.
— Si, tienes razón —concordó Molly
— En realidad, eso no es del todo cierto —dijo Sirius receloso—. Solo se me ocurre una persona aquí que no admitiría que su patronus es una cierva.
Severus trato de no reaccionar a la deducción de Sirius, pero él supo que seria inútil.
— Fuiste tú… ¿no? —espeto Sirius a Severus.
Severus solo lo miro amargamente.
— ¡No puedo creerlo! ¡El patronus de Snape es una cierva! —dijeron los gemelos al unísono, antes de soltar pequeñas risitas—. ¡Eso es valiosa información!
— Apuesto a que ahora estas contento de que la cierva no haya hablado —le dijo Ron a Harry, quien parecía no prestar mucha atención.
— Hubiera sido realmente espeluznante escuchar la voz de Snape proceder de la cierva —rio Ginny.
— ¡No puedo creer que haya tomado la forma del patronus de Lily! —dijo Sirius enojado, ignorando el parloteo de los demás.
— Me importa poco lo que creas —dijo Severus fríamente.
— Es suficiente, Sirius —dijo Remus, antes que Sirius siguiera hablando—.Es claro que Severus se preocupaba mucho por Lily mas de lo que cualquiera de nosotros hubiera creído.
Ese comentario no detuvo la expresión fría de Severus, realmente no le preocupaba que sus sentimientos hayan sido de conocimiento publico.
Harry observaba detenidamente a Snape. Ya habían pasado horas desde que sabia que a Snape le gustaba su madre, pero no se dio cuenta que tanto sentía Snape para preocuparse realmente por su madre. Su patronus no se convirtió en una cierva de la nada… había que tener una conexión con la persona… tenia que cuidar de ellos profundamente.
Alentados por la destrucción del guardapelo, se pusieron a debatir sobre las posibles localizaciones de los otros Horrocruxes, y aunque habían discutido el asunto antes con tanta frecuencia, Harry se sentía optimista, seguro de que más descubrimientos importantes seguirían al primero.
— Podrías ser más optimista, porque el temor y el miedo causado por el medallón ya no se cierne sobre ustedes —señaló Bill a cabo.
El enfado de Hermione no podía estropear su humor optimista:
— Así que parecer ser que soy la única que esta enojada —suspiro Hermione.
— Venga Hermione, no creo que estés realmente enojada —dijo Ginny con una sonrisa cómplice —. Molesta si, pero sabes que tienes a Ron siempre que quieras sentirte mucho mejor.
— Es cierto —coincidió Hermione—. Y sabiendo eso solo me haría mas enojada.
el repentino aumento de su suerte, la aparición de la misteriosa cierva, la recuperación de la espada de Gryffindor, y por encima de todo, la vuelta de Ron, hacía a Harry tan feliz que era bastante difícil mantener una expresión seria.
Al final de la tarde, él y Ron escaparon de nuevo de la presencia ceñuda de Hermione,
Hermione hizo una mueca, no le agradaba que escaparan de ella.
y con el pretexto de registrar los setos vacíos en busca de zarzamoras inexistentes, retomaron el intercambio de noticias. Harry finalmente había conseguido contarle a Ron la historia completa de los distintos sucesos que habían vivido él y Hermione, hasta todo lo sucedido en el Valle de Godric. Ron ahora estaba informando a Harry de todo lo que había descubierto sobre el amplio mundo mágico durante esas semanas que había estado fuera.
— Hmmm… eso es muy bueno —dijo Remus pensativo—. Seria útil para que todos sepan lo que esta sucediendo.
— ¿… y cómo descubristeis lo del Tabú? —le preguntó a Harry después de explicar los muchos intentos desesperados que hacían los hijos de muggles para evitar al Ministerio.
La mayoría frunció en ceño a eso, odiando que los nacidos muggles tuvieran que huir.
—¿El qué?
—¡Tú y Hermione habéis parado de decir el nombre de Quien-tú-sabes!
Pocos levantaron una ceja ante esto, preguntándose si esto significaba lo que creían que era.
—Oh, sí. Bueno, es simplemente un mal hábito en el que hemos caído —dijo Harry—. Pero no tengo problema en llamarle V…
—¡NO! —bramó Ron, causando que Harry saltase al seto y que Hermione (con la nariz enterrada en un libro en la entrada de la tienda) los mirase con el ceño fruncido
— ¿Muy dramático, no? —dijo Fred a su hermano.
— Parece que es muy importante que Harry no diga el nombre —Ron frunció el ceño.
—. Perdón —dijo Ron, tirando de Harry para sacarlo de las zarzas—, pero el nombre ha sido maldecido, Harry, ¡así es cómo rastrean a la gente! Usar su nombre rompe encantamientos protectores, causa algún tipo de perturbación mágica… ¡así es como nos encontraron en Tottenham Court Road!
— Oh, maldita sea… eso no es bueno —dijo Sirius.
— En lo absoluto —concordó Remus—. Definitivamente esto va a facilitar las cosas a los mortifagos para capturar a miembros de la Orden u otras personas dispuestas a enfrentarse a Voldemort… esos son los únicos que utilizan su nombre.
— ¿Te das cuenta que acabas de decir su nombre, verdad? —dijo Bill con aspecto pálido.
— Por supuesto —respondió Remus, rodando los ojos—. El tabú no se ha realizado todavía.
— Ya lo se —dijo Bill—. En realidad estaba pensando en lo difícil que será para Harry el no poder decir el nombre. Al igual que tu, que ni siquiera lo pensaste… para él es natural decir el nombre.
Harry gimió a eso. Bill tenía razón, el no tenia en absoluto miedo de decir el nombre. Seria fácil para el para olvidar el nuevo peligro de decir Voldemort en el futuro.
— Entonces, es algo bueno que Ron le haya advertido sobre el tabú —dijo Ginny, a sabiendas de la preocupación de Harry y eso no le gustaba en lo absoluto. Ella decidió que la lectura le ayudaría más que hablar de esto.
—¿Porque usamos su nombre?
—¡Exacto! Hay que reconocerles el mérito, tiene sentido. Era sólo la gente que se tomaba en serio lo de hacerle frente, como Dumbledore, la que se atrevía a usarlo. Ahora que le han puesto un Tabú, cualquiera que lo diga puede ser rastreado… ¡una manera rápida y fácil de encontrar a miembros de la Orden! Casi pillaron a Kingsley…
Todos hicieron una mueca a eso, pero habían notado que lo dijo prácticamente de modo que ellos no estuvieron tan preocupados.
—¿En serio?
—Sí, un grupo de mortífagos lo acorralaron, según dijo Bill, pero consiguió escapar. Huyó, justo como nosotros. —Ron se rascó pensativamente la barbilla con la punta de su varita—. ¿No crees que pudo ser Kingsley el que nos mandó esa cierva?
— Gracias —dijo Harry de repente, sonando un tanto renuente, mirando a Severus—. Por ayudarme… por darme la espada.
Severus no sabia que decir ni que pensar sobre esto… Potter dándole las gracias por algo. El asintió con la cabeza al ver que el muchacho parecía tan sorprendido como el.
— ¡Harry y Snape… amables entre ellos! ¡Es todo… es el fin del mundo! —dijo George de manera espectacular, haciendo que algunos rieran.
—Su patronus es un lince, lo vimos en la boda, ¿recuerdas?
—Oh, sí…
Se fueron alejando por los setos, lejos de la tienda y de Hermione.
—Harry… ¿no crees que pudo haber sido Dumbledore?
—¿Dumbledore qué?
Ron pareció un poco avergonzado, pero dijo en voz baja: —Dumbledore… la cierva. Quiero decir…
— Er… Dumbledore esta muerto —señaló Charlie.
— Y las personas que han muerto no pueden hacer un patronus —añadió Tonks.
— Además mi patronus es un ave fénix —dijo Dumbledore amablemente.
—Ron estaba mirando a Harry de reojo—, fue el último en tener la verdadera espada, ¿no?
Harry no se rió de Ron, porque entendía demasiado bien el anhelo bajo la pregunta. La idea de que Dumbledore hubiese conseguido volver a ellos, que los estuviese vigilando, habría sido totalmente reconfortante.
— ¿De verdad? Pareces muy enfadado con Dumbledore en ese momento —dijo Percy.
— Eso no quiere decir que no seria un consuelo verle… saber que esta ahí afuera —dijo Harry—. Realmente seria un peso menos sobre mis hombros.
Negó con la cabeza.
—Dumbledore está muerto —dijo—. Vi cómo sucedió, vi el cuerpo. Definitivamente se ha ido. De todas formas, su patronus era un fénix, no una cierva.
—Pero los patronus pueden cambiar, ¿verdad? —dijo Ron—. El de Tonks lo hizo, ¿no?
— ¿Lo hizo? —dijo Tonks viéndose confundida y un poco triste— ¿Qué será?
— Quizás una imagen que tenga que ver con Lupin —dijo Severus, que sabia algo acerca de las formas cambiantes de los Patronus.
— Oh —dijo Tonks, sonrojándose un poco—. Eso no es tan malo.
—Sí, pero si Dumbledore estuviese vivo, ¿no se mostraría? ¿Por qué no nos daría directamente la espada?
— Para poder usar correctamente la espada, nadie te la tendría que dar —dijo Dumbledore—. Hay que ganarla.
— ¿Podría ser destruido el horrocrux si no se hubiera ganado? —pregunto Harry.
— No puedo asegurarlo —dijo Dumbledore—. El veneno de basilisco esta en la espada estoy seguro, pero no estoy seguro del éxito que habría al usar la espada si esta no se la hubieran ganado. Por ejemplo, si tu Harry hubieras utilizado la espada, es posible que hubiera sido más difícil destruir el horrocrux. Pero como el señor Weasley lo uso, y el había demostrado sin duda un gran valor y gran coraje en el ultimo capitulo, la espada funciono como estaba previsto.
Las orejas de Ron se pusieron de un rojo brillante por tanta alabanza de Dumbledore. Hermione le sonrió con orgullo.
— ¿Entonces, eso se significa que Ron va a ser siempre quien use la espada ahora u otro podría usarlo? —pregunto Ginny—. ¿Ya Harry no había sacado la espada del sombrero seleccionador? ¿No significaría que el tenia derecho a usarla en cualquier momento?
— Por lo menos, yo me inclino a creer que Harry hubiera sido capaz de utilizarlo —dijo Dumbledore—. Sin embargo, no me hubiera arriesgado en una situación como esta, si Harry no era capaz de usar la espada correctamente podría haberle costado la vida… dependiendo del horrocrux.
— ¿Esta pensando en la serpiente… o todos los horrocrux son peligrosos? —pregunto Remus, con aspecto pálido.
— Como hemos visto hay peligro al destruir cualquier horrocrux —dijo Dumbledore—. Pero si, creo que Nagigi va a ser el horrocrux más difícil de destruir, y la espada seria muy útil en su contra.
— En cuanto a su otra pregunta señorita Weasley —dijo Dumbledore, sonriéndole amablemente—. El tiempo en que la espada ha estado en mi poder, he visto que es capaz de juzgar la calidad de quienes entran en contacto con ella. He encontrado que es muy útil y he descubierto mucho de sus talentos ocultos. Por lo tanto, tengo la plena confianza en que funcionaria para cualquiera de… como dicen que les llaman… el trio de oro.
— Bien, es bueno saberlo —sonrió Ginny a eso y empezó a leer.
—A mí que me registren —dijo Ron—. ¿La misma razón por la que no te la dio mientras estaba vivo? ¿La misma razón por la que te dejó una vieja snitch y a Hermione un libro con cuentos de niños?
—¿Y cual es? —preguntó Harry, girándose para mirar a Ron a la cara, desesperado por la respuesta.
— ¿Y esperas que te de una respuesta? —dijo Fred negando con la cabeza.
—No lo sé —dijo Ron—. Algunas veces pensé, cuando estaba un poco frustrado, que simplemente se estaba riendo o… o que sólo quería hacerlo más difícil.
— Si claro… el solo quería dificultarles el trabajo haciéndolo mas difícil —Draco rodo los ojos.
Pero no creo eso, ya no. Sabía lo que estaba haciendo cuando me dio el Desiluminador, ¿no? Él… bueno —las orejas de Ron se pusieron de color rojo brillante, y se quedó absorto con un terrón de césped a sus pies—, debió haber sabido que yo saldría corriendo.
Ron se sintió abatido a eso.
— No creo que sea solo esa razón por la cual le daría el Desiluminador —dijo Dumbledore y Ron lo miro esperanzado, aunque no mucha, porque no importaba lo que Dumbledore dijera, el había dejado a sus amigos—. Después de su primer año me di cuenta que usted era el mas propenso a sacrificarse por sus amigos —Molly gimió ante el significado implícito de eso—. Yo creo que te ayudaría a regresar si llegaras a estar… separado de sus amigos.
— ¿Qué… como luchar contra un grupo de mortifagos para dar a Harry y Hermione tiempo para salir corriendo? —dijo Ron, viéndose confundido. Incluso si quisiera hacer algo así, sabia que ninguno de sus amigos se lo permitiría.
— No exactamente —Dumbledore frunció en ceño—. Más bien actuar como algún señuelo.
Ron aun parecía dudoso.
— Es razonable creer que serias más capaz de hablar con alguien que los persigue que los otros dos —dijo Remus razonando—. Después de todo, con tu estado de sangre puede que ellos no se preocupen mucho por ti, por el contrario con Harry y Hermione que serian capturados.
— Hmmm… ¿De verdad cree que pueda pasar, señor? —pregunto Ron a Dumbledore.
— Creo que usted estaría dispuesto a hacer algo como eso —fue la respuesta de Dumbledore.
— Pero no creo que suceda —dijo Ron y no era pregunta.
— No —respondió Dumbledore con un suspiro—. Pero habría sido una tontería de mi parte no pensar esa posibilidad.
Ron asintió con la cabeza, dándose cuenta que lo único que había obtenido de ese intercambio con Dumbledore fue que el no creía que solo abandonaba a sus amigos, sino que los salvaría, también.
—No —lo corrigió Harry—. Debió haber sabido que siempre querrías volver.
— Ahora, es definitivamente cierto —dijo Dumbledore—. Porque he conocido a muchas personas que han actuado temerariamente en un momento de pasión y han buscado desesperadamente una manera de rectificar su error.
Ron lo miró agradecido, pero todavía incómodo. En parte para cambiar de tema, Harry dijo: —Hablando de Dumbledore, ¿escuchaste lo que escribió Skeeter sobre él?
—Oh, sí —dijo Ron enseguida—, la gente está hablando bastante sobre ello. Por supuesto, si las cosas fuesen diferentes, serían noticias enormes, que Dumbledore fuera amigo de Grindelwald, pero ahora es sólo algo de lo que reírse para la gente a la que no le gustaba Dumbledore, y una pequeña bofetada en la cara para todos los que pensaban que era un tipo estupendo.
Aunque no veo que sea tan importante. Era realmente joven cuando ellos…
—De nuestra edad —dijo Harry, justo como le había replicado a Hermione, y algo en su expresión pareció hacer decidir a Ron no seguir con el tema. Una gran araña estaba sentada en el medio de una telaraña congelada en las zarzas. Harry la apuntó con la varita que le había dado Ron la noche anterior, la que Hermione se había dignado a examinar, y que había decidido estaba hecha de endrino.
—Engorgio.
La araña tembló un poco, saltando ligeramente en la tela. Harry lo intentó de nuevo. Esta vez la araña aumentó un poco de tamaño.
— Hmmm… no sabia que eras tan malo en encantamientos —le dijo Ginny a Harry.
— No lo soy —respondió Harry frunciendo el ceño—. ¿La varita que estoy utilizando realmente hace gran parte de la diferencia?
— Depende del mago… y que tipo de varitas estés usando —dijo Dumbledore—. Creo que si hubieras tenido cualquiera de las varitas de tus amigos hubieras tenido un resultado más aceptable. De hecho, creo que el señor Weasley hubiera sido capaz de usar esa varita en particular de manera más eficiente porque él fue quien tomo posesión de ella. Pero ya que la varita no la ganaste tú, esta no se siente inclinada a obedecerte.
— Habla de la varita como si tuviera mente propia —dijo Hermione sorprendida.
— No tiene mente propia, por supuesto, pero hay lazos que se forman entre la varita y el mago —dijo Dumbledore—. Si quieres, podemos discutir esto mas tarde. Creo que hay algunas personas que están impacientes por escuchar lo que esta por venir —añadió con un brillo en sus ojos.
Hermione asintió con la cabeza en respuesta.
—Para de hacer eso —dijo Ron con dureza—. Siento haber dicho que Dumbledore era joven, ¿vale?
— ¿Qué, le tienes miedo a una pequeña asquerosa araña? —se burlaron los gemelos mientras el resto de los hermanos de Ron reían.
— Es suficiente, los dos —dijo Molly bruscamente—. ¡Ya lo han traumatizado lo suficiente con eso!
Ron gimió, deseando que su madre no hubiera dicho nada.
— No sabia que le tenías miedo a las arañas —sonrió Draco de una manera que a Ron no le gusto en lo absoluto.
Harry había olvidado el odio que sentía Ron hacia las arañas.
—Perdón… Reducio.
La araña no se encogió. Harry bajó la mirada hacia la varita de endrino. Cada hechizo menor que había realizado hasta entonces ese día, había parecido menos poderoso que los producidos con su varita de fénix. La nueva le parecía como una intrusa, poco familiar, como tener la mano de otra persona cosida al final del brazo.
—Sólo necesitas practicar —dijo Hermione, que se les había acercado en silencio por detrás y había observado ansiosa mientras Harry intentaba aumentar y reducir la araña—. Es todo cuestión de confianza, Harry.
— En cierto modo es cierto, es mas familiar si te haces de la varita, seria más fácil de usarla, pero nunca va a funcionar como tu propia varita —dijo Dumbledore.
Él supo por qué quería que estuviese bien: todavía se sentía culpable por romperle la varita. Se tragó la réplica que brotó a sus labios, que podía quedarse con la varita de endrino si pensaba que no había diferencia, y él en cambio cogería la suya.
— Yo no daría mi varita —dijo Hermione frunciendo el ceño, sin importarle lo que había dicho ni como se sorprendió de lo que Dumbledore había dicho acerca de las varitas, ella hubiera extrañado su varita si no era capaz de usarla.
Sin embargo, deseando que todos volviesen a ser amigos, estuvo de acuerdo; pero cuando Ron miró a Hermione con una sonrisa indecisa, ella se marchó airada y desapareció una vez más detrás del libro.
Los tres volvieron a la tienda cuando llegó la oscuridad, y Harry se encargó de la primera guardia. Sentado en la entrada, intentó hacer que la varita de endrino levitase pequeñas rocas a sus pies; pero su magia todavía parecía más torpe y menos poderosa que la que había hecho antes.
— Realmente espero que lo superes pronto —se inquieto Molly, no le gustaba que Harry se sintiera tan torpe.
Hermione estaba tumbada en su litera leyendo, mientras que Ron, después de dirigirle muchas miradas nerviosas, había sacado una pequeña radio de madera de su mochila y estaba empezando a intentar sintonizarla.
—Hay un programa —le dijo a Harry en voz baja—, que cuenta las noticias como realmente son. Todos los demás están del lado de Quien-tú-sabes y están siguiendo la línea del Ministerio, pero este… espera a escucharlo, es genial. Salvo que no pueden hacerlo todas las noches, tienen que cambiar continuamente de localización por si les hacen redadas, y se necesita una contraseña para sintonizarla… El problema es que me perdí la última.
Tamborileó ligeramente con la varita en la parte de arriba de la radio, farfullando palabras aleatorias en voz baja. Le lanzó a Hermione muchas miradas disimuladas, claramente temiendo un arrebato de ira, pero por toda la atención que le prestó, bien podría Ron no haber estado allí.
— Hmmm… Me pregunto si él estaba temiendo un arrebato de ira o tenia la esperanza de una —razono Fred.
— Bueno, a juzgar por todos los arranques de ira que él ha causado en los últimos años, yo me iría a por la esperanza—Dijo George.
— Si, por lo menos el sabría que hacer una que Hermione le gritara —agrego Ginny con una sonrisa.
Durante unos diez minutos Ron dio golpecitos y farfulló, Hermione pasó las hojas de su libro, y Harry continuó practicando con la varita de endrino.
Finalmente Hermione bajó de su litera. Ron paró de dar golpecitos al instante.
—¡Si te está molestando, paro! —le dijo a Hermione con nerviosismo.
Hermione no se dignó a responder, sino que se acercó a Harry.
—Tenemos que hablar —dijo.
Él miró al libro que todavía agarraba en la mano. Era La Vida y Mentiras de Albus Dumbledore.
— Por favor… no ese libro, realmente no quiero saber nada mas de eso —dijo Sirius.
—¿Qué? —dijo con aprensión. Pasó por su mente que ahí había un capítulo sobre él; no estaba seguro de cómo se sentiría al escuchar la versión de Rita de su relación con Dumbledore.
— No entiendo como puedes tener una objeción a eso, sabiendo que no habría una onza de vedad en ella, y sin embargo, al mismo tiempo crees todo lo que lees en otras partes del libro —dijo Ginny pensativa, y Harry la miro tímidamente.
Sin embargo, la respuesta de Hermione fue completamente inesperada.
—Quiero que vayamos a ver a Xenophilius Lovegood.
— Diré que no lo vi venir —dijo Fred—. Tu eres la ultima persona que yo hubiera esperado que quisiera ver a ese loco.
Él se la quedó mirando fijamente.
—¿Cómo dices?
—Xenophilius Lovegood, el padre de Luna. ¡Quiero ir y hablar con él!
—Eh… ¿por qué?
Ella respiró profundamente, como si se estuviera preparando, y dijo: —Es esa marca, la marca en Beedle el Bardo. ¡Mira esto!
Puso La Vida y Mentiras de Albus Dumbledore bajo los ojos poco dispuestos de Harry y éste vio una fotografía de la carta original que Dumbledore le había escrito a Grindelwald, con la conocida escritura fina e inclinada. Odiaba ver una prueba absoluta de que realmente Dumbledore había escrito esas palabras, que no habían sido invención de Rita.
Dumbledore suspiro, no le gustaba escuchar la decepción en los pensamientos de Harry.
—La firma —dijo Hermione—. ¡Mira la firma, Harry!
Él obedeció. Por un momento no supo de qué le estaba hablando, pero, examinándola más de cerca con la ayuda de su varita encendida, vio que Dumbledore había reemplazado la A de Albus con la pequeña versión de la misma marca triangular inscrita sobre Los Cuentos de Beedle el Bardo.
—¿Eh… qué estáis…? —dijo Ron con vacilación, pero Hermione lo aplastó con una mirada y se giró de vuelta hacia Harry.
— Creo que estoy vetado en esa conversación —se quejo Ron.
—Continúa apareciendo, ¿verdad? —dijo ella—. Sé que Viktor dijo que era la marca de Grindelwald, pero definitivamente estaba en esa vieja tumba del valle de Godric, ¡y las fechas de la lápida eran de mucho antes de que apareciera Grindelwald! Bueno, no podemos preguntarle a Dumbledore o Grindelwald lo que significa la marca —ni siquiera sé si Grindelwald todavía está vivo—, pero le podemos preguntar al señor Lovegood. Llevaba puesto el símbolo en la boda. ¡Estoy segura de que esto es importante, Harry!
Todos miraron a Dumbledore, pero el no parecía querer hablar de eso.
— ¿De verdad crees que los Lovegood saben lo que es? —cuestiono Fred.
— Debido a que solo podría tener alguna creencia loca o algo así —añadió George.
— No se si yo lo tendría como una fuente confiable —dijo Bill pensativo.
Harry no respondió inmediatamente. Miró su cara intensa y ansiosa, y después desvió la vista hacia fuera, hacia la oscuridad que los rodeaba, pensando. Tras una larga pausa, dijo: —Hermione, no necesitamos otro valle de Godric. Nos convencimos de ir allí…
—¡Pero continúa apareciendo, Harry! Dumbledore me dejó Los Cuentos de Beedle el Bardo, ¿cómo sabes que no se supone que tenemos que averiguar cosas sobre el signo?
— A juzgar por el silencio de Albus, yo tendría que estar de acuerdo con ella —dijo McGonagall—. Lo que sea que signifique el símbolo es importante.
—¡Aquí vamos otra vez! —Harry se sintió ligeramente exasperado—. Seguimos intentando convencernos de que Dumbledore nos dejó señales secretas y pistas…
—El Desiluminador resultó ser muy útil —dijo Ron elevando la voz—. Creo que Hermione tiene razón, deberíamos ir y ver a Lovegood.
Harry le lanzó una mirada sombría. Estaba bastante seguro de que el apoyo de Ron hacia Hermione tenía poco que ver con el deseo de conocer el significado de la runa triangular.
Todos rieron a eso, sobretodo Ron.
—No será el valle de Godric —añadió Ron—. Lovegood está de nuestro lado, Harry. El Quisquilloso ha estado a tu favor todo este tiempo, ¡continúa diciendo a todo el mundo que tienen que ayudarte!
—¡Estoy segura de que esto es importante! —dijo Hermione con seriedad.
—¿Pero no creéis que si lo fuera, Dumbledore me lo habría dicho antes de morir?
— No —respondieron varios.
—Tal vez… tal vez es algo que tienes que averiguar por ti mismo —dijo Hermione, como si se estuviera agarrando a un clavo ardiendo.
—Sí —dijo Ron, con actitud servil—, eso tiene sentido.
—No, no lo tiene —le espetó Hermione
— No te pones de acuerdo contigo misma —le señaló Ron—. ¿Estas tan acostumbrada a discutir conmigo, que no puedo decir que estoy de acuerdo contigo?
— Obvio que no —Hermione rodo los ojos—. Pero puedo decir cuando estas de acuerdo conmigo solo porque quieres complacerme y eso es algo que no aprecio.
—, pero aún así creo que deberíamos hablar con el señor Lovegood. ¿Un símbolo que une a Dumbledore, Grindelwald y el valle de Godric? ¡Harry, estoy segura de que deberíamos saber sobre esto!
—Creo que deberíamos votar —dijo Ron—. Aquellos a favor de ir a ver a Lovegood…
Todos se echaron a reír, al ver de qué iba esto.
Harry negó con la cabeza por el afán de su amigo por complacer a Hermione.
— Sabes Hermione, deberías prestar atención a esto —dijo Fleur— Se ve que tanto Ron esta dispuesto para disculparse, cuando estas enojada con el.
Ron hizo una mueca y Hermione sonrió ante el comentario.
Su mano se levantó disparada antes que la de Hermione. Los labios de ella temblaron sospechosamente mientras levantaba la suya.
—Sobrepasado en votos, Harry, lo siento —dijo Ron, golpeándolo en la espalda.
—Bien —dijo Harry, medio divertido, medio irritado—. Sólo que, una vez que hayamos visitado a Lovegood, intentaremos buscar más Horrocruxes, ¿vale? De todas formas, ¿dónde viven los Lovegood? ¿Alguno de vosotros lo sabe?
—Sí, no están muy lejos de mi casa —dijo Ron—. No sé exactamente donde, pero mamá y papá siempre señalan hacia las colinas cuando los mencionan. No debe ser muy difícil de encontrar.
Cuando Hermione había vuelto a su litera, Harry bajó la voz.
—Sólo estuviste de acuerdo para intentar volver a estar bien con ella.
—Todo vale en el amor y en la guerra —dijo Ron alegremente—, y es un poco de ambos.
La declaración de Ron causo más risas.
¡Anímate, son las vacaciones de navidad, Luna estará en casa!
Tenían una excelente vista del pueblo de Ottery St. Catchpole desde la ladera ventosa hacia la que se desaparecieron la mañana siguiente.
Molly se vio esperanzada de que alguna manera ellos le hicieran saber que estaban cerca de la Madriguera, pero sabía que eso no era probable.
Desde su ventajosa posición elevada, el pueblo parecía una colección de casas de juguete dentro de los grandes rayos de luz inclinados que se extendían desde los espacios entre las nubes hasta la tierra.
Se quedaron parados un minuto o dos mirando a la Madriguera, protegiéndose los ojos del sol con las manos, pero todo lo que fueron capaces de distinguir fueron los altos setos y árboles del huerto, que proporcionaban a la pequeña casa torcida protección a ojos muggles.
—Es raro, estar tan cerca, pero no hacer una visita — dijo Ron.
— Realmente me gustaría que lo pudieran hacer —Molly expreso sus pensamientos
— No es seguro para nosotros hacer eso —suspiro Hermione.
— Lo se querida, pero me hubiera gustado… —suspiro Molly, también, y Arthur le paso un brazo alrededor de ella.
—Bueno, no es como si no los acabases de ver. Estuviste aquí en Navidad —dijo Hermione fríamente.
—¡No estuve en la Madriguera! —dijo Ron con una risa incrédula
— No, nosotros seriamos las ultimas personas a las que él hubiera querido ver después de lo ocurrido —dijo Arthur, sabiendo como se hubiera sentido estar en el lugar de su hijo.
—. ¿Crees que iba a volver allí y decirles que salí corriendo? Sí, Fred y George se lo habrían tomado genial. Y Ginny, habría sido realmente comprensiva.
— Habrías muerto en un segundo —dijo Ginny con naturalidad.
— Probablemente hubiera sido mejor con los mortifagos —dijo Fred.
— ¡Ni siquiera bromees sobre eso Frederick Weasley! —grito Molly.
—¿Pero dónde estuviste entonces? —preguntó Hermione sorprendida.
— Con Bill, es obvio, le ha mencionado cerca de diez veces mientras le contaba a Harry acerca de las cosas —dijo Fleur.
— ¡No me dijiste que Ronald estaba con ustedes! ¡¿Acaso no sabes lo preocupada que estaba por el? —Molly reclamo a Bill.
— Mama, eso no ha ocurrido todavía —le señaló—. Y no creo que te hubieras preocupado menos si sabias que estaba conmigo.
—En la nueva casa de Bill y Fleur. Shell Cottage. Bill siempre ha sido decente conmigo. No… no se quedó impresionado cuando escuchó lo que había hecho, pero no insistió en ello. Sabía que yo realmente lo sentía. Nadie del resto de la familia sabe que estuve allí. Bill le dijo a mamá que él y Fleur no iban a ir a casa por Navidad porque querían estar solos. Ya sabes, las primeras vacaciones después de casarse. No creo que a Fleur le importase. Ya sabes lo mucho que odia a Celestina Warbeck.
Molly quedo sin aliento a eso y frunció el ceño mas.
Fleur no pareció darse cuenta de esa reacción en lo absoluto, aunque se preguntaba quien era Celestina Warbeck.
—Ron le dio la espalda a la Madriguera.
—Probemos por aquí —dijo, liderando el recorrido sobre la cima de la colina.
Caminaron durante unas pocas horas, Harry oculto bajo la capa de Invisibilidad ante la insistencia de Hermione. El grupo de colinas bajas parecía estar deshabitado, salvo por una pequeña casa de campo, que parecía abandonada.
—¿Crees que es de ellos, y que se han marchado durante las Navidades? —dijo Hermione, mirando a través de la ventana a una pequeña cocina ordenada con geranios en el alféizar. Ron resopló.
—Escucha, presiento que serías capaz de saber quién vive ahí si mirases a través de la ventana de los Lovegood. Probemos el siguiente grupo de colinas.
— Ni siquiera tienes que mirar a través de su ventana para saberlo —dijo Arthur con cariño.
— Si, es muy obvio desde el momento en que lo veo —rio Ginny.
— ¿Ya has estado allí? —pregunto Ron.
— Una vez… fue cuando estabas en Hogwarts… y estaba sola —dijo Ginny.
Así que se desaparecieron unos pocos kilómetros más al norte.
—¡Ajá! —gritó Ron, mientras el viento les azotaba el cabello y las ropas. Ron estaba apuntando hacia arriba, hacia la cima de la colina en la que habían aparecido, donde una casa con aspecto de lo más extraño se erguía hacia el cielo, con un gran cilindro negro que tenía una luna fantasmagórica colgando por detrás bajo el cielo de la tarde—. Esa tiene que ser la casa de Luna, ¿quién más viviría en un sitio como ese? ¡Parece un grajo gigante!
— Suena como un castillo para mí —dijo Hermione.
— Eso es lo que es… una torre de ajedrez, es decir —le dijo Ron.
— Oh —dijo ella ruborizándose.
—No se parece en nada a un pájaro —dijo Hermione, frunciendo el ceño hacia la torre.
Ron rio a eso, sabiendo que la Hermione de la Sala estaba pensando la misma cosa.
—Estaba hablando de una torre de ajedrez —dijo Ron—. Un castillo para ti.
Las piernas de Ron eran las más largas, por lo que llegó a la cima de la colina en primer lugar. Cuando Harry y Hermione lo alcanzaron, jadeando y con punzadas en los laterales del cuerpo, lo encontraron sonriendo ampliamente.
—Es la suya —dijo Ron—. Mirad.
Tres letreros pintados a mano habían sido clavados a una verja estropeada.
En el primero se leía:
EL QUISQUILLOSO. EDITOR: X. LOVEGOOD
En el segundo:
ESCOGE TU PROPIO MUÉRDAGO
En el tercero:
NO TOCAR LAS CIRUELAS DIRIGIBLES
La verja chirrió cuando la abrieron. El camino zigzagueante que llevaba hasta la puerta principal estaba cubierto de una variedad de plantas extrañas, incluyendo un arbusto cubierto de frutas naranjas parecidas a un rábano que a veces Luna llevaba de pendientes.
— Siempre pregunte porque llevaba puestas esas cosas —reflexiono Harry.
— Es probable que para mantener alejada una de las tantas criaturas de las que siempre esta hablando —dijo Hermione.
— ¿O quizás para que llegaran a ella? —incluyo Ron con una risa.
— O a ella solo le gusta la manera en que se ven —Ginny rodo los ojos y empezó a leer antes que alguien mas exprese su teoría.
Harry creyó reconocer un Snargaluff y se mantuvo lejos de la marchitada cepa. Dos ancianos manzanos silvestres, doblados por el viento, vacíos de hojas pero todavía llenos de frutas rojas del tamaño de bayas y coronas de arbustos de muérdago con gotitas blancas, estaban colocados como centinelas a cada lado de la puerta. Una pequeña lechuza con la cabeza ligeramente aplastada y parecida a un halcón, los miraba desde una de las ramas.
—Es mejor que te quites la capa de Invisibilidad, Harry —dijo Hermione—. Es a ti a quien quiere ayudar el señor Lovegood, no a nosotros.
Él siguió la sugerencia,
— Sabes, me de he dado cuenta de algo… siempre haces lo que Granger sugiere —dijo Draco— ¿No tienes ideas propias Potter?
— En su mayoría es mejor dejar a Hermione salirse con la suya —Harry se encogió de hombros.
— El pobre tipo, esta tan abatido y ni siquiera es su novia —Fred le susurro a George, y Harry les fulmino con la mirada.
pasándole la capa para que la guardase en el bolso con cuentas. Entonces ella llamó tres veces a la gruesa puerta negra, que estaba incrustada de clavos de hierro y tenía un llamador con forma de águila.
Apenas habían pasado diez segundos cuando la puerta se abrió de golpe y apareció Xenophilius Lovegood, descalzo y llevando lo que parecía ser un camisón manchado. Su largo pelo como de algodón dulce estaba sucio y desarreglado. En comparación, en la boda de Bill y Fleur Xenophilius había estado absolutamente elegante.
Arthur sonrió ante el comentario.
—¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Quienes sois? ¿Qué queréis? — chilló con voz chillona y quejumbrosa, mirando primero a Hermione, luego a Ron, y finalmente a Harry. Al mirarlo su boca se abrió en una perfecta y cómica O.
Ahora casi todos reían.
—Hola, señor Lovegood —dijo Harry extendiendo su mano—. Soy Harry, Harry Potter.
Xenophilius no le estrechó la mano a Harry, aunque el ojo que no estaba apuntando hacia su nariz se deslizó directamente a la cicatriz en la frente de Harry.
—¿Estaría bien que pasásemos? —preguntó Harry—. Hay algo que nos gustaría preguntarle.
—No… no estoy seguro de que sea aconsejable —susurró Xenophilius. Tragó y echó un vistazo rápido alrededor del jardín
Arthur y Molly parecían alarmados por esta reacción, ellos no pensaban que hubiera algo que hiciera desconfiar a Xenophilius como lo estaba en esos momentos.
—. Es bastante sorprendente… caramba… yo… me temo que pienso que realmente no debería…
—No llevará mucho —dijo Harry, ligeramente decepcionado por esta bienvenida poco cálida.
—Yo… oh, está bien entonces. Pasad, rápido. ¡Rápido!
Apenas habían cruzado el umbral cuando Xenophilius cerró con fuerza la puerta tras ellos. Se encontraban en una de las cocinas más peculiares que Harry había visto. La habitación era perfectamente circular, por lo que parecía que estaban en un pimentero gigante.
Todo estaba curvado para encajar en las paredes —el hornillo, el fregadero, y los armarios— y todos habían sido pintados con flores, insectos y pájaros de brillantes colores primarios. Harry creyó reconocer el estilo de Luna: el efecto, en un espacio tan cerrado, era ligeramente abrumador.
— Y, sin embargo, parece perfectamente adecuado para los Lovegood —sonrió Sirius.
En medio del suelo, una escalera de hierro en espiral llevaba a los pisos superiores. De la parte de arriba llegaba un montón de estrépito y estruendo: Harry se preguntó lo que podría estar haciendo Luna.
— Quizás sea la imprenta —dijo Arthur, tratando de dejar su desconfianza acerca de como Xenophilius los había recibido pero no estaba resultando.
—Es mejor que subáis —dijo Xenophilius, todavía con aspecto extremadamente incómodo, y encabezó la marcha.
La habitación de arriba parecía ser una mezcla de salón y lugar de trabajo, y siendo eso, estaba todavía más atestada que la cocina. Aunque mucho más pequeña y completamente redonda, de alguna manera la habitación recordaba a la Sala de los Menesteres en la inolvidable ocasión en que se había transformado en un laberinto gigante que contenía objetos escondidos durante siglos.
— Yo no sabia que podía hacerlo —murmuro Harry para si mismo.
— Pero tiene sentido, por supuesto, es la Sala de Menesteres… podría ser cualquier cosa —dijo Fred—. Um… me pregunto si pudiéramos encontrar la manera de llegar allí, estoy seguro que hay todo tipo de cosas que seria interesante tener.
Antes que Molly pudiera regañar a los gemelos, Ginny empezó a leer de nuevo.
Había pilas sobre pilas de libros y papeles en cada superficie. Delicadas maquetas hechas a mano de criaturas que Harry no reconoció, todas batiendo las alas o cerrando las mandíbulas, colgaban del techo.
Luna no estaba allí: la cosa que estaba armando tanto jaleo era un objeto de madera cubierto de ruedas dentadas que giraban mágicamente. Parecía la extraña prole de un banco de trabajo y una vieja estantería, pero tras un momento, Harry dedujo que era una prensa antigua, por el hecho de que estaba produciendo en masa revistas El Quisquilloso.
—Perdonadme —dijo Xenophilius, y se acercó hasta la máquina, agarró un mantel sucio de debajo de la inmensa cantidad de libros y papeles, que se cayeron al suelo, y lo lanzó sobre la prensa, amortiguando de alguna manera los ruidosos estallidos y estrépitos.
Entonces miró a Harry.
—¿Por qué habéis venido aquí?
Sin embargo, antes de que Harry pudiera hablar, Hermione dejó escapar un pequeño grito de conmoción.
Varios se tensaron a eso… sobre todo Molly y Arthur… por temor a algún tipo de emboscada.
—Señor Lovegood… ¿qué es eso?
Todos dejaron escapar un suspiro de alivio.
Estaba señalando a un cuerno gris enorme en espiral, no muy distinto al de un unicornio, que estaba colocado en la pared, sobresaliendo algunos metros en la habitación.
— Oh, querido señor… no es posible que sea lo que creo que es —dijo Remus con aspecto pálido.
— supongo que no crees que sea el snorkack de cuerno arrugado —dijo Ginny, al ver que era lo que Xenophilius parecía pensar que era.
— No… creo que es un cuerno de erumpent —dijo Remus y todos se estremecieron ante eso… definitivamente no era algo que se quería tener en casa.
—Es el cuerno de un snorkack de cuerno arrugado —dijo Xenophilius.
—¡No, no lo es! —dijo Hermione.
—Hermione —murmuró Harry, avergonzado—, ahora no es el momento…
—Pero Harry, ¡es un cuerno de erumpent! ¡Es un Material Comerciable de Clase B y es algo extremadamente peligroso para tener en una casa!
—¿Cómo sabes que es un cuerno de erumpent? — preguntó Ron, alejándose del cuerno lo más rápido que pudo, teniendo en cuenta el extremo desorden de la habitación.
— A juzgar por tus palabras parece como si dudaras de ella —dijo George.
— Pero a juzgar tus acciones, parece que sabes que ella tiene razón —rio Fred.
—¡Hay una descripción en Animales fantásticos y dónde encontrarlos! Señor Lovegood, tiene que deshacerse de eso en seguida, ¿no sabe que puede explotar ante el menor contacto?
—El snorkack de cuerno arrugado —dijo Xenophilius muy claramente, con expresión testaruda—, es una criatura asustadiza y muy mágica, y su cuerno…
—Señor Lovegood, reconozco las marcas de ranuras alrededor de la base. Es un cuerno de erumpent y es increíblemente peligroso… no sé donde lo consiguió…
—Se lo compré —dijo Xenophilius de forma dogmática—, hace dos semanas, a un encantador joven mago que conocía mi interés en el exquisito snorkack. Una sorpresa navideña para mi Luna. Ahora —dijo, girando hacia Harry—, ¿exactamente por qué ha venido aquí, señor Potter?
—Necesitamos algo de ayuda —dijo Harry, antes de que Hermione pudiera volver a empezar.
—Ah —dijo Xenophilius—. Ayuda. Hmm.
Su ojo bueno se movió de nuevo a la cicatriz de Harry. Pareció simultáneamente aterrorizado y fascinado.
—Sí. La cosa es… ayudar a Harry Potter… bastante peligroso…
— Pensé que estaba de parte de Harry… ¿No es eso lo que Ron había dicho? —dijo Sirius—. El solo es una pega.
— Yo no hubiera pensado en que el haría algo así —dijo Arthur incomodo—. Estoy seguro que te imaginas que el por lo general no se ajusta a la forma normal de hacer las cosas.
Ese comentario solo pareció haber tensar a todos.
—¿No es usted el que le continúa diciendo a todo el mundo que su primer deber es ayudar a Harry? —dijo Ron—. ¿En esa revista suya?
Xenophilius lanzó una mirada a la oculta prensa, todavía haciendo estallidos y estrépitos bajo el mantel.
—Eh… sí, he expresado esa idea. Sin embargo…
—¿Eso es para que todos los demás lo hagan, pero no usted en persona? —dijo Ron.
Xenophilius no respondió. Continuó tragando, con los ojos revoloteando entre los tres. Harry tuvo la impresión de que estaba experimentando una dolorosa lucha interna.
— No me gusta esto —murmuro Molly—. ¡No me gusta nada!
—¿Dónde está Luna? —preguntó Hermione—. Veamos lo que piensa.
Xenophilius tragó de golpe. Pareció estar armándose de valor. Finalmente dijo en una temblorosa voz difícil de oír por el ruido de la prensa: —Luna está abajo en el arroyo, pescando Plimpies de agua dulce. A ella… le gustará veros. Bajaré a llamarla y entonces… sí, muy bien. Intentaré ayudaros.
— Así que solo va a tratar de ayudarlos por Luna —se burlo Sirius, que no le parecía bien.
Tampoco a Molly y a Arthur, pero era de una manera diferente a la de Sirius.
Desapareció por la escalera en espiral y escucharon la puerta principal abrirse y cerrarse. Se miraron unos a otros.
Varios se estremecieron por el, sintiendo duda de si los dejaría.
—Vieja verruga cobarde —dijo Ron—. Luna tiene diez veces más agallas.
— Estoy empezando a preguntarme como sabemos todo esto de Luna —dijo Ron, que le parecía extraño que supieran algo de aquella niña chiflada—. Quiero decir… ¿Qué tan cerca hemos estado de Luna?
Sin embargo, nadie pudo responder a su duda.
—Probablemente está preocupado por lo que pueda pasar si los mortífagos se enteran de que estuve aquí — dijo Harry.
—Bueno, yo estoy de acuerdo con Ron —dijo Hermione—. Horrible viejo hipócrita, diciéndole a todo el mundo que te ayude y ahora intentando escabullirse. Y por el amor de Dios, manteneros alejados de ese cuerno.
Harry cruzó hasta la ventana del otro lado de la habitación. Pudo ver un arroyo, un lazo delgado y reluciente tumbado muy por debajo de ellos en la base de la colina.
Estaban a bastante altura; un pájaro pasó revoloteando por la ventana mientras miraba en dirección a la Madriguera, ahora visible más allá de otra línea de colinas. Ginny estaba allí, en alguna parte. Hoy estaban más cerca el uno del otro de lo que habían estado desde la boda de Bill y Fleur, pero Ginny no podía saber que ahora estaba mirando hacia ella, pensando en ella. Suponía que debería alegrarse por eso; cualquiera que entrase en contacto con ellos estaba en peligro. La actitud de Xenophilius lo probaba.
— Oh, Harry —suspiro Ginny ante el cambio de pensamientos al final del párrafo—. Realmente no me preocupa que lo sepas.
— Eso no quiere decir que no puedo —Harry se encogió de hombros.
Se apartó de la ventana y su mirada se deslizó sobre otro objeto peculiar situado en un aparador curvado y desordenado: un busto de piedra de una bruja hermosa pero de mirada adusta, que llevaba un tocado en la cabeza de lo más extraño. Dos objetos que parecían trompetillas doradas se curvaban en los extremos. Un pequeño par de relucientes alas azules estaban pegadas a una cinta de cuero que recorría la parte superior de la cabeza, mientras una especie de rábano anaranjado estaba pegado a una segunda cinta alrededor de la frente.
—Mirad esto —dijo Harry.
—Encantador —dijo Ron—. Estoy sorprendido de que no lo llevase a la boda.
Fleur hizo una mueca a eso, obviamente, se alegraba que no lo hubiera llevado en la boda.
Oyeron cerrarse la puerta delantera, y un momento después, Xenophilius subió por la escalera en espiral y entró en la habitación, con sus delgadas piernas ahora en botas de goma, llevando una bandeja con tazas de distintos juegos y una tetera humeante.
—Ah, habéis visto mi invento preferido —dijo, poniendo la bandeja en brazos de Hermione y uniéndose a Harry al lado de la estatua
— Hmph —bufo Hermione indignada, preguntándose si él le dio la bandeja, porque era la única chica en la habitación.
—. Basado, de manera bastante adecuada, en la cabeza de la hermosa Rowena Ravenclaw. ¡«Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres»!
Indicó varios objetos, como las trompetillas.
—Estos son sifones de torposoplo… para eliminar todas las fuentes de distracción del área inmediata del pensador. Allí —señaló a las pequeñas alas—, una hélice de billywig, para provocar un sublime estado de ánimo. Finalmente —apuntó al rábano anaranjado—, la ciruela dirigible, para realzar la habilidad de aceptar lo extraordinario.
— Eh… si… incluso yo no tocaría esas cosas —dijo Sirius— Y eso que comí ratas casi durante un año.
— Realmente no tenia porque saber eso, Sirius —frunció en ceño Tonks.
Xenophilius se dirigió de vuelta a la bandeja con el té, que Hermione había conseguido equilibrar de forma precaria sobre una de las mesas laterales atestada.
—¿Puedo ofreceros una infusión de gurdirraíz? —dijo Xenophilius—. La fabricamos nosotros. —Cuando empezó a verter la bebida, que era tan morada como el zumo de remolacha, añadió—: Luna está más allá del Puente Inferior, está de lo más entusiasmada por que estéis aquí. No debería tardar demasiado, ha cogido casi todos los Plimpies necesarios para hacer sopa para todos. Sentaros y serviros azúcar.
—Ahora —apartó una pila de papeles en forma de torre de un sillón y se sentó, con las piernas con botas de goma cruzadas—, ¿cómo puedo ayudarte, señor Potter?
—Bueno —dijo Harry, mirando a Hermione, que asintió con ánimo—, es sobre el símbolo que llevaba alrededor del cuello en la boda de Bill y Fleur, señor Lovegood.
Nos preguntábamos lo que significaba.
Xenophilius elevó las cejas.
—¿Te estás refiriendo al signo de las Reliquias de la Muerte?
— Hm… el símbolo es realmente importante… después de todo, el libro lleva el nombre —dijo Fred.
— Ese fue el final del capitulo —dijo Ginny—. ¿Quién quiere leer ahora?... oh parece que será sobre una de las historias de Beedle el Brad.
— Leeré —dijo Sirius y varios lo miraron extrañados —¿Qué…? Me gusta las historias de Beedle el Brad.
N/A:
¿Cómo estáis gente adorada? ¡He vuelto! Después de no se cuanto tiempo. Se que os prometí este capitulo el 25 de Mayo, y estamos por finalizar junio, pero realmente el estudio me atrapo demasiado, con eso de que se me adelantaron las vacas pues los profes corrieron con exámenes y proyectos, tuve uno muy importante, que fue el de diseñar una revista o periódico en ingles, mi grupo decidió hacer una revista juvenil, y bueno me toco la parte de cultura, tecnología y hacer la portada... fueron cuatro días que me amanecí pero valió la pena... y luego de ese proyecto tuvimos examenes, practicas... Uf! aparte que volvió mi bronquitis... y encima cuando di mis finales, el maldito coordinador me anulo mi examen, bueno al menos pude recuperarlo jejeje, hable con la direc. ¡¡¡Y ya estoy oficialmente de vacaciones por todo Julio! pero con trabajo como auxiliar de inicial! :D
Bueno, ahora si tengo algo importante que decirles, ahora que estaba subiendo el fic, me fui al perfil de Choice (la autora de este fic) y me fije que esta historia esta eliminada, según lo que leí en su perfil es porque hay una norma acá en FF, ahora, de que este tipo de historias no pueden subirse... ¿alguien sabe algo de esto? la verdad no lo se bien, y no he encontrado la noticia sobre esto, si pudieran ayudarme se os agradecería. Porque me preocupa, si ya no se puede publicar este tipo de historias entonces acá se termina el fic.
Lo que haré, sera dejar el fic, no lo voy a borrar hasta que me llegue algún correo y/o aviso. Pero comenzare a subir la continuación de esta, vale?
Muchas gracias por los comentarios. se os agradezco mucho. Os respondo:
*Fernanda; Ola wapa! me alegro q te guste, aquí tenes un nuevo cap. disfrútalo.
*AlyPotter; sorry por la demora, ya explique mis motivos. disfruta el capitulo.
*The Host; Hola, que tal? me alegra saber que te gusta la historia. Disfrútala, que mientras lo hagas yo me doy por bien servida.
* ; Hola, que tal? bueno, si pues, la universidad consume tiempo. sino ya lo terminaria.
*Francesca; Ola wapa! El regreso de Ron es una de mis favoritas del libro. Y Molly siempre tendra un abrazo para sus hijos.
*SaoCa; jajaja, hola cariñete! espero q ahora puedas dormir mas mas que solo dos horas. disfruta el cap.
*Xotug; bien, no eres el primero que lo pregunta, viene de la estrella mas resplandeciente de la constelación de la Osa mayor. :D Bueno es largo el tiempo, pero como estoy de vaca pues me dedicare a escribir mas seguido. Gracias por seguirme.
*Darth Ocnarf; bien, tu trama es muy interesante quizás me lo piense para un fic, pero lastimosamente este es muy pegado al canon, a la historia. Hittler? no se que tiene que ver acá. Hellboy? Rasputin? Tio, que mente! eh? jajaja.
*MioneMalfoy20; wapa! aquí tienes el capi. sorry por la demora pero vos sabéis lo ocupada que he estado.
*Shineevero; sabemos que Hermione no se enoja de verdad con Ron. Y bien aquí tenéis el cap. disfrútalo!
*AndreaCullen; me alegro q te haya gustado el cap. Bueno con lo de Harry y Ginny, pues... eso es en la segunda parte por el cap 5 o 10... no recuerdo bien.
*Sakhory; muchas gracias! Si, la parte de Molly fue muy conmovedora. Pues si, le atinaste eh? se llevan tremendo fiasco.
Bueno, nos vemos con la segunda parte de este fic, espero me sigan.
Besos y abrazos desde Peru-Lima.
Alaos.
