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Una realidad del pasado.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Nada es normal en la vida de Naruto, ni siquiera las circunstancias de su nacimiento. Una carta le revelará su pasado, diciéndole que es hijo de dos hombres… dos hombres que debería odiar. Sin embargo, no es solo eso lo que deberá enfrentar en su vida, sino también un viaje a otra dimensión.

Parejas: la principal será Namikaze Minato/Orochimaru. ¡¡¡Llámenme loca, pero amo las parejas raras!!! Y también habrá Uzumaki Naruto/Hyuuga Neji, Sabaku no Gaara/Nara Shikamaru, Uchiha Sasuke/Haku (¡él no estará muerto!) y Uchiha Itachi/Deidara (¡Tampoco lo mataré!), si hay más lo decidiré en el camino XD

Todas están en seme/uke ñ.ñ ¡Los Namikaze son semes! XD

Aclaraciones y Advertencias: este fic seguirá los hechos del manga lo mejor posible, comenzando desde el chap 283 hasta los actuales. ¡Así que si no leíste el manga no debes leer este fic porque estará LLENO DE SPOILDERS! Como el sumario lo dice y porque soy fanática del Mpreg, este fic estará lleno de niños naciendo de HOMBRES y si no te gusta será mejor que no leas XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes y tal vez charla en inglés.

-Letra en negrita: Jutsus y muy probablemente será el habla de los Bijuu.

-Esto: -Hola, bola de pelos.- será cuando Naruto hable en su mente con el Kyuubi.

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¡¡ÚLTIMA ADVERTENCIA!!! Los Spoilders comienzan a partir del capítulo 283 del manga, hasta los actuales. ¡SI NO SIGUES EL MANGA NO LEAS!

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Capítulo 20: Calma antes de la tormenta.

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Iruka ajustó la sábana alrededor de su cuerpo pequeño y salió de la cama, lo más silenciosamente que pudo; una vez que llegó a la puerta, se atrevió a mirar de reojo el cuerpo grande y tostado que estaba en su cama. Un rubor furioso se apoderó de su rostro al recordar los acontecimientos de la noche anterior, que se intensificó aún más cuando el hombre pelirrojo volteó en sus sueños, murmurando incoherencias y dejando ver su miembro mitad dormido.

El Chuunin se contuvo de chillar y salió casi corriendo de su propia habitación, para encerrarse en el baño.

-¿Qué pasó contigo, Iruka? –Le preguntó a su reflexión en el espejo. -¿Desde cuándo te volviste indecente y aceptas propuestas de sexo con un completo extraño?

Y eso era exactamente lo que había pasado la noche anterior.

Después de llenarse sus estómagos en Ichiraku, Iruka había acompañado a Mitsui a una posada cercana, bonita y barata, pero antes de que llegaran a la puerta, el hombre había arrinconado a Iruka contra una pared y murmurado un sarta de barbaridades que había ruborizado al hombre desde la punta del pie, hasta las extremidades de su pelo. Él no supo cómo o por qué, pero después de ser casi violado por la boca del otro, Iruka terminó invitándolo a su departamento… y el resto es historia, como se dice por ahí.

Suspiró.

-Soy un pervertido –declaró, antes de dejar que la sábana se deslizara de su cuerpo.

Fingió no notar las marcas de mordidas, moretones y chupones que tenía por su espalda, cuello y pecho y caminó hacia la ducha. La prendió y luego reguló el agua, un baño caliente le vendría bien a su cuerpo dolorido. Hace meses que él no tenía ningún encuentro sexual, ni siquiera para revelar la tensión de su cuerpo; y anoche este hombre extraño había demostrado ser todo un animal en la cama, usando el cuerpo del Chuunin a su gusto. Él mismo se había venido muchas veces y el pelirrojo unas cuatro, al menos hasta allí pudo contar, antes que el dolor, el placer y el cansancio nublaran su mente.

-Ah~ aquí está mí delfín.

Iruka saltó al escuchar la voz y sentir los brazos rodear su cintura. Estaba tan perdido en sus pensamientos que no había escuchado a su ¿amante? entrar al baño.

-N-Necesitaba un baño –murmuró, comenzando a ruborizarse al sentir la carne dura restregarse contra sus nalgas. ¿Este hombre nunca se cansa? No es normal tener tanta libido.

-Mmmhhh… -murmuró "Mitsui" oliendo el cuello y el cabello del Chuunin-. Difiero en ello. Me gusta oler mi olor en tu cuerpo, el olor de mi semen, mezclado con el tuyo es exquisito.

Si era posible, Iruka se ruborizó aún más al escuchar esas palabras tan pervertidas.

-Deseo bañarme –decretó, no dejando lugar a dudas.

El pelirrojo gruñó.

-Entonces hagámoslo juntos.

Sin escuchar las protestas de Iruka, el hombre tomó el jabón y comenzó a enjabonar ambos cuerpos. Sin embargo, como se esperaba (o al menos Iruka había pensado), un dedo se coló en el ano del shinobi de Konoha, comenzando a prepararlo para la invasión que no tardó en llegar. Umino apoyó sus manos sobre los azulejos del baño, abrió las piernas y dejó que su amante se adentrara en su cuerpo. No es que no quisiera, pero estaba realmente cansado y adolorido, pero el otro hombre no parecía notar. De ahora en adelante, si es que iban a seguir con eso, él se prometió ponerle límites, él era un humano después de todo y una persona normal no podría tener más de cuatro o cinco orgasmos diarios, ¿cierto?

Iruka gimió y apoyó su cabeza en el hombro gigante de su amante, dejando expuesto su cuello, que fue aprovechado enseguida, haciendo que el otro enterrara sus dientes allí y dejara una marca. Una marca que el Chuunin no sabía que significaba, solo un demonio como Kyuubi estaba al tanto de que esa marca en su cuello, más el chakra que había inyectado en ella, marcaban al ser humano como pertenencia del demonio del zorro.

Finalmente, después de cinco largos minutos de penetraciones y gemidos, ambos hombres se vinieron. Iruka casi se derrumbó en el piso, sino fuera por los brazos fuertes que lo detenían.

-Che, tengo hambre –gruñó el Kyuubi, levantando al semi dormido Chuunin en sus brazos, luego rodeó el cuerpo más pequeño con una toalla que encontró al alcance de su mano y comenzó a caminar-. Iré a comprar algo de comer, mientras tú descansas.

-Sí, sí –murmuró Iruka, acurrucándose en su cama, donde su amante lo había depositado. Kami-sama estoy tan cansado.

Iruka no vio la sonrisa rapaz que le dio el demonio, antes de salir.

Parece que he usado demasiado a mí humano. Tendré que contenerme un poco más, no es como si quiero romperlo. Además, tiene que estar en buena salud para que tenga a mis cachorros en el futuro. Kukuku.

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Haku sonrió al pequeño Naruto, que hoy ya parecía un niño de unos cuatro o cinco años de edad. Era en verdad como un rayo del sol, con su gran sonrisa, su risa cristalina y sus ojos azules tan brillantes y llenos de vida.

Los padres del niño le habían pedido encarecidamente que tomaran cuidado del pequeño, mientras ellos tenían una "charla de adultos" un poco más lejos de donde ellos dos estaban. Él no era tonto, por el brillo en los ojos azules del Yondaime de Konoha, aquello iba a ser más que una charla.

-Haku. ¡Haku!

El chico femenino salió de sus pensamientos, para prestar atención a su carga.

-Dime, Naru-chan.

El niño ladeó la cabeza y pestañeó inocentemente.

-¿Tienes novio?

Inmediatamente, un rubor se apoderó del rostro del muchacho.

-N-No, ¿Por qué lo preguntas?

-¡Dei-chan e Itachi-nii son novios! –chilló, aleteando sus brazos-. ¡Yo los vi dándose besos como mami y papi! Aunque Itachi-nii estaba tocando el pipi de Dei-chan, ¿Por qué se lo tocaba, Haku-chan?

Si era posible, la cara del ninja se puso más roja.

-Er… no sabría decirte –tartamudeó tímido. ¡Kami-sama! ¿Cómo no se fijan que Naruto está presente en esos momentos? ¡Van a traumarlo por el resto de su vida! ¡Y de paso a mí también!

El rubito le dio una mirada dudosa.

-¿Y Kabuto-nii-sama?

-Eh, creo que tampoco tiene novio o novia.

-¿Y tú no quisieras ser su novio?

-No, yo…

Pero Haku no continuó, porque sintió firmas de chakra acercarse hacia donde estaban ellos. En un movimiento rápido, cargó a Naruto en sus brazos y convocó en una mano unos senbones de hielo. No sabía si eran enemigos o amigos, así que, por ahora, no hizo la señal de alarma que traerían a Namikaze-sama y Orochimaru-sama en un santiamén hacia donde ellos estaban.

Cuando al fin pudo identificar a los intrusos, su postura defensiva vaciló un poco y su corazón comenzó a batir más rápido de lo normal.

Frente a él, parado en la rama de un árbol, con una mirada angostada, estaba Uchiha Sasuke; más su grupo.

Se contemplaron durante largos segundos, bebiendo los rasgos del otro, notando los pocos cambios en el cada uno, desde la última vez que se vieron. Un cambio notable, que Haku desdeñó enseguida, fue ver a Sasuke con la capa que Deidara-san e Itachi-sama habían desechado cuando se unieron a su grupo.

Los cuatro llevaban las capas del Akatsuki.

-¿Quiénes son ellos, Haku-nii-chan?

La vocecita curiosa atrajo la atención de todos los adolescentes hacia el niño que se agarraba del cuello de Haku y miraba con interés a los recién llegados. Un brillo de reconocimiento apareció en sus ojos, cuando estos se posaron en Sasuke, pero no podrían estar seguros de nada.

-¿Quién…? -Empezó Sasuke, activando su bloodline. Sus ojos se abrieron un poco al reconocer el chakra que solo una persona que él conocía podría tener- ¿Naruto?

-¡Hai, ese es mi nombre! –dijo el niño-. ¿Quién es usted?

Había suspicacia tanto en su mirada como en su tono. Y Haku supo que el niño había reconocido de alguna forma al Uchiha, porque Naruto convivía con Itachi y era imposible que no preguntara por qué se parecía tanto al hombre que él llamaba "hermano mayor".

-Uchiha Sasuke –murmuró, saltando del árbol donde estaba, para quedar a unos tres metros de donde se ubicaban Haku y Naruto. Angostó sus ojos y miró hacia los costados-¿Están solos?

-No, nuestros aliados están muy cerca –afirmó Haku, con voz dura-. ¿Qué quiere aquí, Sasuke-san?

Sasuke apretó su mandíbula, no podía negar que algo dentro de sus tripas pareció apretarlas, al escuchar el tono de voz del otro ninja. Nunca había oído ese tono hacia él, ni siquiera aquella vez que lucharon en el puente.

-Estoy en una misión de reconocimiento. Sé que ustedes ahora son más que el ninja de Iwa y Kabuto. –Miró a Naruto. -¿Y qué sucedió con él?

-Lo que sucedió con Naruto-chan no es de su incumbencia. Y ahora, si nos disculpa.

Se giró para irse, pero el agarre de hierro de Sasuke en unos de sus brazos lo detuvo.

-Tengo preguntas y quiero respuestas.

Lento y con suavidad, una mano pequeña se apoyó sobre la del Uchiha. Asustado por el toque, los ojos rojos se posaron en la cara de Naruto. Pero esa cara no era la de un niño, la cara de Naruto estaba cambiada, había odio en ella, un odio irracional que Sasuke no podía comprender.

-No lo toques. –A pesar de ser una voz infantil, su tono era escalofriante. –Asesinos y vengadores como tú, no deben poner sus manos sucias sobre mí Haku-chan.

Sasuke soltó el brazo de Haku, no apartando su mirada de los ojos azules que ardían con furia. Esos dos adjetivos que había usado para describirlo, habían dolido.

-¿Qué te pasó, dobe? ¿Intentas recuperar tiempo perdido, empequeñeciendo tu cuerpo? –Hizo un gesto de desprecio. –Patético.

-No deberías hablar de cosas que no sabes, Sasuke-kun.

La voz sibilante salió desde detrás de unos árboles. Unos segundos después, el equipo Halcón tensó al ver que Orochimaru se acercaba a ellos a paso pausado. Pero no fue su aparición lo que hizo tensar a los nuevos miembros del Akatsuki, no, los que llenó de cautela y, por qué no, algo de miedo, fue el hombre alto y rubio que caminaba detrás del Sannin, con una mirada de pocos amigos en su cara. Hasta Suigetsu, Karin y Juugo, que no eran miembros de Konoha, podían reconocer esa cara.

Desde los brazos de Haku, Naruto pestañeó varias veces y la hermosa inocencia que lo caracterizaba como niño volvió a sus ojos.

-¡Mami! –chilló alegre, retorciéndose en los brazos de su niñero, para luego correr a los de su madre.

Orochimaru se agachó para levantarlo y luego se enderezó, mirando al grupo que no podía sacar los ojos de su marido.

-N-No puede ser… -masculló Sasuke.

-¿Así que éste es el otro hijo de Fugaku, uh? –comentó Minato, pasando unos de sus brazos alrededor del hombro de su esposo-. ¿Qué deseas aquí, muchacho?

Sasuke guardó silencio varios minutos, intentando controlar su corazón que latía desbocado. No podía ser lo que estaba viendo. No, hasta donde él sabía, este hombre estaba muerto y enterrado. Con todo, ni sus ojos ni el Sharingan podían engañarlo, ese de allí delante era una persona muy viva, con chakra recorriendo sus venas.

-¿Cómo puede estar aquí?

Minato hizo muecas, mientras, discretamente, llevaba una de sus manos al kunai que tenía en una bolsa de su muslo izquierdo. El cuerpo de Orochimaru tapaba sus acciones.

-Me perdí en el camino de la muerte, pero mi hijo me ayudó a encontrar el que me trajo de vuelta a casa.

El pelinegro no era llamado un prodigio para nada y enseguida relacionó el estado de niño de su ex amigo, con el regreso del Yondaime.

-Veo. –Pero por su mirada, todavía no llegaba a comprenderlo del todo. Hasta donde él sabía, era imposible traer a los muertos a la vida. Sin embargo, él sabía que Naruto era llamado el ninja más imprevisible de Konoha y ahora debería darle la razón a esos que le pusieron ese apodo.

-¿Qué buscas, Sasuke? –preguntó Orochimaru, consciente de que su esposo se preparaba para una lucha inminente. Sin embargo, él deseaba evitar eso, no quería luchas enfrente de su hijo pequeño.

-Estoy en una misión de reconocimiento.

-Ah –murmuró Minato con pereza, sonriendo de lado-. Madara-san está preocupado, ¿eh? El hombre planta habrá ido con algunos chismes.

Sasuke tensó al notar que el Yondaime sabía de la existencia de su antepasado.

-Él no está preocupado. –Se vio obligado a decir.

Minato le sonrió con condolencia.

-Pues dile que si yo fuera él, lo estaría. Sus acciones le han creado dos adversarios muy poderosos, Sasuke-kun. Y no, el segundo no es Orochimaru, sino que soy yo y otro del que todavía no les voy a hablar.

Él sabía que hablaba del Kyuubi, pero todavía no llegaba a encajar en su mente cómo podría ser que el zorro fuera un ente tangible que estuviera fuera de la jaula en la que lo vio cuando se metió dentro de la mente de Naruto, hace varios meses.

-Te recomiendo que te vayas con lo poco que sabes, Sasuke –habló Orochimaru-. Como puedes imaginarte ahora, te superamos en número y experiencia. Ustedes podrán ver solo tres ninjas aquí, pero con un solo llamado, otros tres aparecerán. Eso nos haría prácticamente uno y medio contra uno de ustedes. Y no dudes en que usaremos esa ventaja.

-Sasuke.

La voz de Karin estaba algo temblorosa, sin duda sabiendo que la amenaza de Orochimaru llevaba mucha verdad. Él miró de reojo hacia donde estaban sus socios y vio que hasta Suigetsu parecía un tanto intimidado.

-Nos retiraremos –dijo al fin, frunciendo el ceño-. Pero Madara sabrá todo esto.

-Cuento con eso –respondió Minato.

Sasuke le echó una última mirada a Haku, pero éste se la desvió, haciendo que el Uchiha cerrara sus puños en enojo. No sabía qué había hecho para enfadar tanto al muchacho femenino, pero por alguna razón que no podía conjeturar, esto lo enojaba mucho.

Orochimaru esperó a que el equipo Halcón estuviera lejos, para hablar.

-Ellos volverán y esta vez con acompañamiento. –Había, sin lugar a dudas, una nota de angustia en su tono.

Su marido lo abrazó por la cintura y besó un lado de su cabeza.

-Entonces debemos prepararnos –dijo Minato, dándole una sonrisa tentativa-. Y llamar a ese zorro lujurioso para que venga a ayudar. Estoy seguro que él querrá encontrarse con Madara y tener una pequeña charla de "amigos".

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Kyuubi, actualmente conocido como Mitsui-san, hizo muecas mientras veía caminar a su humano hacia donde él lo esperaba, en el restaurant Ichiraku. El zorro no sabía si su gusto por el alimento era una influencia pasada hacia él por su recipiente o si en verdad le gustaba ese alimento de humanos, pero desde que lo probó la primera vez, no pudo llegar a tener gusto de otro alimento. Probablemente era una mezcla de ambos, puesto que el cuerpo que él ahora tenía, era una extensión del de Naruto.

-Estoy aquí.

Iruka no podía dejar de lado el tono de incomodidad. Últimamente, él no sabía qué estaba pasando con su persona. Había conocido a este hombre hace menos de una semana y ya habían compartido cama, cuerpo y jugos corporales más veces de las que podría contar. Inevitablemente, esto incomodaba al Chuunin, puesto que él sabía que no era así. Hasta llegó a preguntarse si es que no estaba debajo de un Genjutsu, pero enseguida despachó la idea, no podría existir un Genjutsu que te obligara a tener sexo con otra persona; y en caso de que existiera, él no podría imaginar por qué alguien quería ponerlo bajo tal influencia. No se consideraba nada del otro mundo e indudablemente, Mitsui-san tenía pinta de poder conseguir el cuerpo que desee.

Kyuubi sonrió rapaz, cuando su humano se sentó junto a él, enfrente de la barra.

-Es bueno ver…

Su sonrisa desapareció y no pudo terminar de hablar, por el dolor que vino desde su estómago. Era agudo y lo dejó casi sin respiración, tanto que tuvo de doblarse para poder resistirlo.

-¿Mitsui-san? ¿Estás bien? –Había preocupación en el tono de Iruka y, si hubiese sido otra la situación, Kyuubi se habría sentido halagado.

-No, no me siento para nada bien –gruñó con fastidio.

Iruka retrocedió un poco ante el tono, pero se recuperó fácilmente, y puso una mano confortable en el hombro de su amante.

-¿Qué es lo que sientes?

Como si alguien me estuviera retorciendo las tripas. ¿Pero por qué? ¿Qué puede estar dándome este dolor así como así?

El Kitsune cerró los ojos y pensó un poco, mientras sentía que el dolor se iba de a poco de su cuerpo. Enseguida, sintiendo el calor y el chakra extraño venir desde ese lugar, lo comprendió.

Es mi enlace con el mocoso. Me están llamando.

Gruñó, asustando a Iruka.

¡Ese Hokage maldito! ¿No pudo encontrar otro método para hacerme saber que desean que regrese?

-¿Mitsui-san?

-Ahora recuerdo –murmuró, enderezándose, apenas notando que la hija del dueño del restaurant de ramen le alcanzaba un vaso de agua-. Es una enfermedad que tengo, pensé que ya me había curado, pero parece que no.

-¿Es grave? –preguntó Umino, acariciando su espalda.

-No, para nada –respondió, tomando el vaso de agua y dando un cabeceo de agradecimiento a la mujer-. Es solo cuestión de tomar una medicina especial. Sin embargo, esa medicina no la hacen aquí –Frunció el ceño disgustado, no deseando, pero sabiendo que debería mentir, para irse cuanto antes a donde estaba su ex recipiente. –Debo partir cuanto antes y buscar a la herbaria que me la hace –Miró a los ojos del Chuunin, para que él vea que en verdad sentía las palabras que estaba a punto de pronunciar. –Lo lamento, pero tengo que irme.

Iruka mordió su labio inferior.

-¿No puedes esperar al menos partir después del almuerzo?

-No, si espero más, mi dolor se volverá insoportable –dijo muy serio. Aunque espero que no sea así, una vez es suficiente.

-Entiendo –Había decepción en su voz. –Entonces te acompañaré a que busques tus cosas del la posada y luego a las puertas, ¿te parece?

-Sí, gracias.

Juntos caminaron con prisa hacia la habitación que el Kitsune había alquilado y recogió las pocas cosas que había "tomado prestado" de algunas tiendas por el camino, mientras se dirigía a Konoha. Luego ya corrieron por los tejados, hasta llegar a las puertas. Una vez que llegaron allí, Iruka estaba inseguro de cómo reaccionar, sin embargo, Mitsui-san le ahorró tener que seguir pensando en ello, cuando sintió un par de fuertes brazos rodeando su cintura y una boca hambrienta tomando posesión de la suya.

-Volveré por ti, mi sabroso delfín. Eso tenlo por seguro –susurró contra sus labios-. Mientras tanto asegúrate que nadie toque tu cuerpo, porque ese otro ser humano que se atreva a hacerlo, estará firmando su sentencia de muerte.

Y con esas extrañas palabras, su amante desapareció.

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*En el campamento*

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Kyuubi apareció con un flash de fuego justo enfrente de Orochimaru, luciendo una cara de pocos amigos.

-¿Qué? –gruñó-. La estaba pasando muy bien, hasta que ustedes decidieron fastidiar la mejor época de mi vida.

Orochimaru le dio una mirada indiferente, mientras terminaba de pintarse las uñas.

-Madara ya sabe de nuestra existencia, Kyuubi. –Fue la voz de Minato quien le respondió. –Te necesitamos para lo que sea que venga.

Todo el fastidio desapareció de la cara humana del pelirrojo y el zorro hizo una mueca sádica.

-Ah, ¿mi viejo amigo viene de visita, eh? –rió quedamente, pero era una risa fría y llena de maldad-. Es bueno saberlo, muy bueno, de hecho.

Orochimaru le dio una mirada de disgusto, cerró su pintura de uñas y se levantó desde su lugar en el piso. Detectó a su hijo no muy lejos de allí y caminó hacia él, con Minato siguiéndolo atrás, como un perrito detrás de su amo.

Notando eso, Kyuubi miró con desprecio al Yondaime. Sin embargo, un olor atrajo su atención y olfateó más el aire, para comprobar de dónde venía. Sus ojos rojos brillaron con entusiasmo y caminó hacia el origen del olor. No lo sorprendió encontrar al rubio farfullando sobre quién sabe qué al Uchiha que padecía de ceguera.

-Hn, qué suerte tengo, los Uchihas se siguen reproduciendo.

Deidara tensó visiblemente y frunció el ceño en dirección del zorro.

-¿Qué quieres, un? –dijo con desprecio. Ahora él ya sabía que el Bijuu no podría lastimarlos, aunque quisiera, puesto que recibiría un castigo mediante el sello del pequeño Naruto. O al menos eso le había explicado el Namikaze ese.

En vez de sentirse ofendido por el tono, Kyuubi hizo muecas.

-Tu olor, humano. –Hizo que esa palabra sonara como su refería a un insecto asqueroso. –Ha cambiado desde le última vez que estuve aquí. –Le dio una sonrisa lasciva. –Parece que ustedes dos también han estado activos, como yo.

Deidara frunció el ceño, un tinte rojo se apoderaba de sus mejillas.

-¿A qué se refiere con eso, Kyuubi-sama? –Fue Itachi el que preguntó.

El Bijuu se miró las uñas con desinterés, pareciendo aburrido. Notando que se lo hacía apropósito, Deidara gruñó.

-¿Podría decirnos a qué se refiere, por favor un?

Los ojos rojos brillaron con travesura.

-Puedo oler a otro ser humano mezclado con el tuyo, junto con un diferente chakra que viene de tu estómago –ronroneó, mirando con satisfacción como el rubio palidecía y jadeaba por la sorpresa, el Uchiha, por otro lado, parecía tan impasible como siempre-. Hasta donde yo sé no tienes un demonio encerrado en tu estómago, ¿ne?

Kyuubi rió como loco, antes de darse media vuelta y dejar a la pareja con esa bomba.

-Él… él… ¿insinuó lo que pienso que insinuaba, un? –tartamudeó Deidara.

-Probablemente –murmuró Itachi-. Podrías pedirle a Kabuto-san que te lo confirme.

-¿Cómo puedes lucir tan tranquilo, un? –siseó Deidara, un poco trastornado-. ¡Él dijo que estoy esperando un niño!

-Eso oí.

-¡Argh! –gruñó Deidara, antes de levantarse del piso y caminar a pasos furiosos hacia la cabaña. Él no notó, por supuesto, la sonrisa de satisfacción en el rostro de Itachi.

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*Al día siguiente*

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Deidara no sabía si suspirar tranquilo o estresarse. Kabuto-san le había dicho que no podía detectar un embarazo con sus técnicas médicas, pero por otro lado, Kyuubi le seguía dando esas sonrisas irritantes, haciendo que el peliblanco le dijera a Deidara que el demonio tenía sentidos mucho más aumentados que ellos y que sus técnicas no eran muy eficientes para detectar embarazos de hermafroditas. Ahora el ninja de Iwa estaba en la encrucijada de creer el resultado médico o los instintos del zorro.

-Sea lo que sea, lo resolveremos más adelante –dijo Itachi, intentado confortarlo.

Eso solo sirvió para que su amante le gruñera y se fuera para otro lugar donde no estuviera el Uchiha.

-Sin duda, él actúa como una persona embarazada –comentó Minato, dándole una mirada de reojo a su esposo.

-Eso pensé –concordó Itachi.

Ambos hombres cabecearon en una extraña camaradería masculina.

No muy lejos de ellos, Kyuubi volvía a su habitual posición de pereza, acostado en una rama, meneando su cola, la cual creaba con chakra, aunque nadie sabía por qué. Probablemente era una costumbre del zorro, el menear su cola, pero nadie nunca le preguntó

-¿Qué quieres, mocoso? –preguntó el pelirrojo, cuando vio que el Naruto que parecía de casi ocho años, se paró debajo de su árbol.

-Quiero preguntarte algo –dijo con voz muy seria, cruzando sus bracitos frente a su pecho-. Baja de allí.

El zorro enarcó una ceja y bajó del árbol, más por curiosidad, que por otra cosa. No era como si él iba a dejar que un mocoso como éste le diera órdenes.

-Habla, cachorro.

Naruto ladeó su cabeza y frunció el ceño.

-Los ojos de Itachi-nii –masculló-. Tú puedes curarlos, ¿cierto?

Ambas cejas pelirrojas se levantaron en sorpresa. Orochimaru, que estaba acercándose a su hijo, se detuvo brevemente y frunció el ceño.

-¿Qué dices, hijo? –pidió inseguro-. La única salvación para los ojos de Itachi es un trasplante.

-No. –Negó con la cabeza. –Si Kyuubi fue quien le dio esos ojos a los Uchiha, él puede arreglarlos, ¿verdad?

Orochimaru pestañeó varias veces, asumiendo esta nueva información. El Bijuu, por otro lado, dejó salir una carcajada cargada de humor.

-¡Y yo que pensé que siempre fuiste un idiota! –rió-. Pero ahora vienes y me sales con esto. ¿Ese pequeño cerebro que tienes en un gran cabeza puede pensar, uh?

Naruto frunció el ceño e infló sus cachetes, enfurruñado por ser llamado un idiota.

-Entonces qué, ¿puedes o no?

El zorro dejó salir un largo suspiro, como si acabara de trabajar una larga jornada de más de diez horas.

-Podría intentarlo. –Se encogió de hombros. –No aseguro nada.

-Me arriesgaré. –Les llegó un murmullo desde atrás, Itachi también se había acercado para escuchar la conversación.

Después de eso, el resto del grupo fue informado de estas nuevas noticias, y más de uno se sorprendió del pensamiento que Naruto le dio a la posibilidad. Sin dudas, a pesar de su físico, su cerebro parecía trabajar igualmente al de un muchacho que debería tener su verdadera edad, unos dieciséis años. O al menos la mayor parte del tiempo, puesto que había veces que Naruto tenía actitudes como las de un niño de la edad que aparentaba. El querer ser abrazado y mimado por su madre era el que más se destacaba. Todos habían llegado a la conclusión de que probablemente nunca sabrían que pasó por la cabeza de Naruto, mientras estuvo creciendo a su edad normal.

-¿Estás seguro de esto, tu idiota? –Deidara intentó, pero no pudo evitar que un poco de la aprensión que sentía se filtrara en su tono.

-Si tengo una posibilidad de poder recuperar los ojos de mi bloodline, lo haré, Deidara. Mucho más ahora que sabemos que el enemigo se dirige hacia aquí, mucho más si se confirma lo que dice el nueve colas con respecto a ti.

Un pequeño rubor se apoderó de las mejillas del rubio y no se atrevió a replicar. Sólo se acercó a Itachi, tomó una de sus manos y lo guió hacia afuera. Allí el zorro había armado unas especies de sellos en el piso, las cuales estaban escritos con Kanjis que solo un demonio como él podría entender.

-Siéntate en el medio, Uchiha –gruñó Kyuubi, enojado. Esto lo hacía en contra de su voluntad, su maldito recipiente lo había obligado, bajo amenaza del Yondaime maldito y su querida perra que lo harían pasar dolor si no cooperaba.

No es como si él tenía miedo de esos seres humanos, pero entendía la importancia de tener al cien por ciento a alguien con las capacidades de Itachi, cuando llegaran Madara-chan y su séquito de idiotas.

Uchiha Itachi obedeció, soltándose de la mano temblorosa de Deidara y caminó hacia el centro de dónde estaban los sellos. No podía verlos, pero sentía el chakra que provenía de ellos y eso fue su guía.

-Estaré bien, Deidara.

El rubio abrió los ojos como platos y después resopló.

-¿Y por qué me dices eso, un? No es como si estoy preocupado –gruñó desconcertado.

Kyuubi puso los ojos en blanco y se sentó en el piso.

-Sí, claro, hembra embarazada –espetó con desdén, no haciendo caso de las miradas indignadas que recibió de los hermafroditas presentes-. Ahora voy a comenzar, ven aquí Naruto. Compartimos el chakra y voy a necesitar de tu ayuda.

Mucho a la angustia de sus padres, el rubio se apresuró a sentarse junto al demonio que residió hasta hace muy poco en su estómago.

-Bueno, voy a iniciar.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!

¡Este chap va dedicado a mi maravillosa beta Ross_Potter ya que el 4 fue su cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños a ti!

¡Salúdenla ustedes también! XD

Por cierto~

Debido a una confusión, este chap que entrego no ha sido beteado :S Así que si ven algún error… solo ignórenlo -_-

Cuando comencé a escribir este fic, en el manga todavía Itachi seguía vivo, pero a medida que fui avanzando Kishi-baka publicó esa GRAN pelea que sobrevino von la muerte de la Comadreja. Entonces, por el camino decidí que lo dejaría vivo y también el método de cómo haría que recupere la vista. Así que, eso último que escribí hoy, lo tengo pensado desde hace muuucho~ XD Me siento feliz de al fin haberlo escrito.

Y sí, al final decidí que Dei-chan va a ser el primero en tener un bebé ñ.ñ ¿Apuestas por quien será el próximo?

Atte: Uko-chan!

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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