Vuelve a mí

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Dentro del pub, Toneri miraba con insistencia por donde se había ido Hinata y por donde había ido aquel rubio. Suspiro un poco cansado y una sonrisa triste se formó en su rostro.

- Haruno-san –

- ¿s-si? – respondió ella un poco nerviosa –

- Hime… - dudo un poco y le quedo viendo – no es nada, debo irme –

- ¿ah? – Respondió – p-pero –

- Dígale a Hime-chan, que le llamare mañana sin falta- sonrisa – nos vemos –

La pelirosa se quedó viendo como el chico se marchaba y se perdía entre la gente sin dejar rastro, en silencio, sintió un poco de lastima en ese momento por su compañero, estaba enamorado de una chica que no tenía ojos para otra persona que su profesor, la muchacha suspiro y formo una pequeña sonrisa, y fijo la vista en la salida de emergencia ¿Qué estaba haciendo ahora?

Mientras tanto entre las calles un rubio caminaba con las manos en los bolsillos de su pantalón y detrás de él, una muchacha de cabellos negros azulados que se movían graciosamente con su caminar ¿Qué había hecho? Le había rogado esta con él, que se quedara con ella como una mujerzuela, Dios talvez pensaba que era una mujerzuela por la forma que le había rogado, sus mejillas se tornaron un tanto rojas y cerró los ojos con fuerza ¿Qué haría ahora? ¿Qué le diría? Estaba tan nerviosa que no se percató cuando llegaron al edifico donde vivían. Él volteo a verla y ella dio un pequeño salto y retrocedió un paso ¿Qué había sido eso? Mordió su labio inferior por el nerviosismo y comenzó a juguetear con sus dedos, ¡realmente estaba nerviosa! ¿Por qué? Ya había estado con él, ya le había besado y había conocido el calor de su cuerpo; ah… es porque él simplemente la hacía sentir nervios y mariposas en el estómago, ese cosquilleo que no desaparece, el rubor imposible de borrar del rostro y el brillo de los ojos que no se puede ocultar

- ¿y ahora? –

Escucho la voz de él en todo el sector, ya era más de media noche, no había nadie en las calles. Era verdad ¿y ahora qué? Le había dicho que se quedara con ella aquella noche, que solo fueran ellos dos, que no había nadie más que ellos en el mundo y que fuera de ella, él simplemente la siguió sin decir nada más. Abrió su boca y luego la cerro, hizo lo mismo unas 3 veces más pero la voz no salía, había un nudo en su garganta que le impedía hablar. ¿Qué haría ahora? Sabia, de corazón, que lo que hiciera y decidiera esa noche tendría consecuencias, tendría repercusiones y no tan solo con ella ni con él, sino con su familia.

- creo que no era nada, buenas noches – dijo él dedicándole una sonrisa forzada –

Abrió su boca nuevamente e intento avanzar pero su cuerpo la traiciono, vio como la espalda del rubio se alejaba poco a poco, quería decir el nombre de él, pero las palabras no salían, deseaba con todo su ser correr y abrazar aquella espalda pero su cuerpo no reaccionaba.

- n-no… -susurro – p-por favor – gimió – n-no t-te v-vayas… -

Las lágrimas caían gruesas desde sus ojos recorriendo sus mejillas y muriendo en el asfalto, su voz había sido tan débil que él no había escuchado ¿tan patética era? ¿Tan poco era su amor por él? Ella le había dicho cobarde por no luchar, pero tenía un punto. ¿Ella era capaz de pelear con todos por él? ¿Enfrentaría a su padre? ¿Rechazaría al prometido que tenía ya? ¿Cómo le diría a Toneri? ¿Realmente era tan patética? No quería dejarlo, lo amaba demasiado, cada día que no hablaban le dolía el corazón, cada vez que se topaban en el mini market y desviaban miradas, sus ojos se llenaban de lágrimas; no podía estar sin él y lo sabía ¿era valiente? Ella sabía, lo sabía bien, que la única pelea que valía la pena, la única guerra que realmente importaba pelear, era por amor ¿estaba ella dispuesta a enfrentar al mundo? Veía como se alejaba y comenzaba a subir las escaleras poco a poco sin mirarla, con ese mirar distraído y frio, un Naruto que reflejaba soledad, no quería verlo así, no así.

- ¡no te vayas! – grito con su voz quebrada –

Él detuvo su caminar y la quedo mirando unos instantes, las lágrimas caían desde sus ojos, las mejillas las tenía coloradas y sus manos a la altura de su pecho. Podía ver el leve temblor del cuerpo de ella, ese pequeño y níveo cuerpo.

- Hyu- -

- ¡n-no te vayas! –volvió a repetir con lágrimas – e-esto es mi culpa, tú no eres el cobarde ¡soy yo! S-siempre he hecho lo que mi padre me ha dicho para que se sienta orgulloso, y-yo no tenía mucho que opinar en mi vida – cerro los ojos – siempre di lo mejor de mí para poder cumplir con él y con Hanabi. P-pensaba que lo que ellos querían e-era lo que y-yo quería p-pero… - silencio – m-me equivoque –

Naruto veía a la chica hablar con todas sus fuerzas, comenzó a bajar lentamente mientras la escuchaba atentamente, sin despegar la mirada de ella.

- m-me equivoque, y-yo quería algo… no lo supe hasta que te vi… - abrió sus ojos y miraba sus pies – cuando te conocí nació este sentimiento que podía decir que era mío, era mi secreto… desde ese instante entendí que era alguien aparte a mi padre y a mi hermana, y-yo también deseaba cosas… al i-inicio creí que era e-egoísta, hasta que decidí rendirme, decidí n-no hacer n-nada y tener es-estos sentimientos co-como una l-linda ilusión… p-pero… - traga – no pude… porque comencé a acercarme a ti… c-conocí tu gentileza, tu alegría, te comencé a conocer mucho más y… - le queda viendo – no pude evitar enamorarme más de ti… - se limpia las lágrimas – y-yo soy la cobarde a pesar de decir que pelearía, j-justo en el m-momento que d-debía actuar mis palabras no hice n-nada y te culpe…

Naruto miraba a la chica atentamente, aquellos ojos perlados comenzaban a ponerse rojos de tanto llanto pero no podía interrumpirla, sería algo ilegal callarla, la muchacha se estaba desahogando y debía permitirlo…

- y-yo te amo – susurro- te amo como jamás amare a alguien en mi vida – da un paso hacia él – lo lamento tanto… yo por ti daría mi vida, pelearía con mi familia aunque eso significara que me desconocieran, aunque me convirtiera en la vergüenza de la sociedad y manchara el apellido, si eso significa estar a tu lado – se limpia las lágrimas- yo me iría de la ciudad, del país por no casarme con él, solo para estar contigo…

La muchacha baja su cabeza y espera alguna respuesta de él pero solo estaba el silencio entre ambos, lo entendía, él no estaba para el juego de una muchacha de 17 años… respiro hondo y mantuvo la respiración, corrió pasando al lado de él, subió las escaleras rápidamente, abrió la puerta y empujo para cerrarla. Boto todo el aire que tenía acumulada y con ello su llanto, su llanto desde el alma, se sentó en el sofá sin percatarse que había dejado mal cerrada la puerta. Puso sus manos en sus ojos para frenar las lágrimas pero era imposible, sus sentimientos estaban desbordando en ese momento y no sabía cómo apaciguarlos. No había servido de nada, todo lo que le había dicho, el sincerarse no había servido de nada o tal vez si, le había dicho la verdad… le había dicho que ella era la culpable y no para quedar como víctima sino más bien para dejar las cosas claras y que se supiera que él había hecho lo posible, que ella lo juzgo de cobarde mientras que la única cobarde era ella misma.

- l-lo siento – susurraba para ella – l-lo siento tanto… - repetía – lo siento t-tanto… - una vez más decía –

El silencio de la noche era sepulcral hasta comenzó a oír la melodía de una guitarra, cada vez era más fuerte, cuando levanto la vista era el rubio, con una guitarra en sus manos entrando a su departamento y cerrando la puerta con un pie

Siempre es el mismo cielo
Y siempre el mismo día
Solo una cosa es diferente
Es que tú no estás aquí

La muchacha intentaba detener su llanto pero las lágrimas seguían cayendo ¿Qué hacia él ahí, con una guitarra y cantando? La verdad es que no le importaba mucho, el rubio se acercaba cada vez más hasta sentarse en la mesa de centro, quedando frente a frente con la chica.

Pensé que te había dejado ir
Sin que nada me faltara
No, No
Todavía no he sido capaz de dejarte ir

El rubio mantenía la mirada sobre ella, la dulce melodía que originaba con la guitarra tenia cautivada a la chica, ¿Qué estaba pasando? ¿Qué quería decir con aquella canción? Si, Hinata Hyuga era un tanto lenta.

Anhelo, anhelo por ti
Estoy anhelándote a ti
Porque estoy anhelando a ti
Te llamo y te llamo todos los días

Su boca formo una "o" perfecta al escuchar aquella parte de la canción ¿la llamaba? ¿La llamaba todos los días? Sus lágrimas dejaron de caer pero algunas aún estaban anidadas en sus ojos perlas, rojos de tanto llorar.

Te extraño, te extraño a ti
Estoy extrañándote a ti
Ahora grito tu nombre
Como si fuera un hábito
Incluso hoy…

La voz de él sonaba seria pero dulce al momento de cantar, la cohibía un poco ya que no apartaba la mirada de ella ¿Qué podía hacer? Bajo su vista por un momento y comenzó a jugar con sus dedos ¿Por qué siempre hacían lo mismo? Siempre cantaban sus sentimientos en vez de decirlos, se le escapo una leve sonrisa. Era bastante particulares.

Día a día, siento que estoy muriendo
Entonces ¿Qué puedo hacer?
Te amo, te amo
Yo te amo a ti
No soy capaz de decirte esto
Tuve que dejar irte así

Ella también lo amaba, su corazón comenzó a latir con fuerza, aun no podía verlo a la cara, sus mejillas estaban más rojas y sus ojos hinchados, le dio un poco de vergüenza mirarle a la cara, estaba horrible Dios, deseaba tanto dejar de llorar pero simplemente las lágrimas no dejaban de caer.

Lo siento, lo siento
Yo lo siento
¿Puedes escucharme?
¿Podrías escuchar mi confesión
Aunque sea demasiado tarde?
Te Amo.

La música de la guitarra se detuvo, apretó sus puños con fuerza ¿Qué pasaría ahora? Sintió las manos tibias de él sobre las de ella por unos instantes para luego soltarla. Los pasos alejándose era lo único que se escuchaba en el departamento, la puerta se abrió y ella de golpe se paró.

- si tú luchas, yo lucho –

Las palabras salieron de su boca sin pensarlo y se regañó mentalmente, lo miro fijamente y vio la cara de sorpresa de él, las lágrimas aún estaban anidadas en los ojos de ella y pudo ver como aquellos ojos azules se hacían agua poco a poco, cerró la puerta y la guitarra cayo con fuerza al suelo; la chica dio un paso, luego otro hasta estar frente él, alzo su mano y enjuago aquellas lagrimas que escapaban de ese mar que tenía por ojos. El chico atrapo la mano de ella en su mejilla para luego llevarla a sus labios y besarla, sus hombros se movieron por causa del llanto, cayo de rodillas y se aferró a ella con fuerza mientras lloraba.

-perdóname – dijo con dificultad- por todo lo que te hice pasar –

- no, Naruto-kun – dijo ella ya más tranquila abrazándolo – fue mi culpa, no llores por favor –

- Hinata, te amo demasiado – gimió –

- y yo a ti Naruto, yo te amo demasiado – dijo abrazándolo con más fuerza –

- perdóname –

- no tiene importancia ya –

La muchacha se alejó de él y se puso de rodillas para estar a cierta altura, lo miro fijamente, y limpio nuevamente aquellas lágrimas, beso ambos ojos, luego beso sus mejillas, y aquellos labios con suavidad. Se separó y le sonrió dulcemente; no quería estar lejos del hombre que le hacía sentir tanta felicidad; sintió las cálidas manos del rubio en sus mejillas y como la besaba, cerró sus ojos y se aferró al pecho de él con vehemencia, Naruto alejo sus manos de las mejillas de la chica y las coloco en su cintura obligándola a rodearlo con sus piernas, los brazos de la ojiperla pasaron al cuello del hombre, se levantó y entre beso y beso terminaron tendidos en la cama. Él la amo con pasión y ella simplemente se dejó amar por él una vez más. Al rato la muchacha estaba apoyada en el pecho del rubio haciendo círculos imaginarios mientras que Naruto miraba el techo.

- ¿te iras? – Pregunto con un poco de miedo deteniendo su dibujo imaginario –

- ¿quieres que me vaya? – respondió él mirándola –

- ¡n-no! – Exclamo levantándose un poco –

- entonces no me iré – dijo acomodándose en la cama – mañana es domingo –

- Naruto-kun – susurro-

- ¿Qué sucede? – pregunto sonriéndole –

- feliz cumpleaños –

La muchacha lo abrazo con fuerza mientras sonreía, Naruto simplemente la abrazo de vuelta y cerro sus ojos, el aroma de aquel cabello, la suavidad del cuerpo de la chica, el sabor de sus labios ¿Cómo había estado sin ella ese tiempo?

- ¿significas que de nuevo eres mi novia? –

- no lo sé, nadie me ha preguntado nada – dijo ella separándose y acostándose encima de él –

- ¿no? qué extraño – respondió él abrazándola desde la cintura – eso se puede solucionar –

- ¿si? –

- Hinata, se mi novia, de nuevo –

- la muchacha le sonrió – est-

- no, es más – la interrumpió -

- ¿eh? –

- Hinata cásate conmigo –

Silencio…

-¿¡eh!? ¿c-c-c-c-casarnos? –

- ¿es un no? –

- ¡no! es decir, no es un no –

- ¿es un sí? – pregunto con una sonrisa traviesa –

- e-espera – exclamo sonrojada siendo posicionada debajo de él - ¿estás jugando? –

- ¿porque jugaría?- dijo besando el cuello de la chica –

- e-espera – gimió - ¿e-es enserio? – lo alejo -

- Hinata, ¿crees que juego? –

- pues, no pero –

- ¿entonces?-

- ¿realmente? –

- realmente –

- ¿estás seguro? –

- más que seguro –

- ¿no te arrepentirás? –

- ¡dime que si mujer! – exclamo riendo –

- dilo de nuevo –

- ¿otra vez? Hablo- -

- no, pregúntame de nuevo –

- ¿Hinata, te quieres casar conmigo? –

- sí, sí quiero – le dijo sonriendo con lágrimas - ¡quiero, quiero, quiero! –

Se aferró al cuello de él con firmeza y riendo mientras que el rubio correspondió el abrazo gustoso, beso su frente y luego beso sus labios con alegría.

- mañana te comprare un anillo – dijo besándola –

- ¿mañana? – sonrió –

- mañana, hoy, es lo mismo –

- es tu cumpleaños, no el mío –

- es tu anillo de compromiso, además, este es el mejor regalo – la beso- tenerte aquí a mi lado, ah otra cosa… -

- ¿Qué? – dijo ella sonriendo viendo el techo siendo abrazada por él –

- mañana vienen mis padres por mi cumpleaños –

- ah… - dijo sin preocupación –

- Naruto espero unos segundos –

- ¡¿Qué?! – Grito – p-pero –

- está bien mi padre te conoce, y mi madre… ya sabe sobre ti –

- ¿de mí? –

- sobre tu existencia –

- Naruto-kun - le queda mirando con nerviosismo –

- lo harás bien, se suponía que pasaría mi cumpleaños solo, por eso los invite, me estoy arrepintiendo de haberlos invitado –

- ¿porque? –

- porque podría estar más tiempo así contigo – respondió acurrucándose en el pecho de la chica –

- ¡N-Naruto-kun! –exclamo sonrojada –

- ya, ya no te enfades - la miro - ¿lo harás? –

- ¿el qué? –

- conocer a mis padres –

- claro – le sonrió – soy tu futura esposa ¿no? –

Naruto quedo viendo a la chica y se fundió en un beso, al separarse la abrazo con fuerza y poco a poco quedaron dormidos, como decían por ahí. Las reconciliaciones eran lo mejor.


Lamento tanto la demora, estoy en periodo de pruebas finales en la universidad, como se darán cuenta el fic ya esta por terminar, no creo que dure mas de dos capítulos mas, ¡Gracias por leer! ¡Y gracias por la paciencia! ¡Cualquier duda, critica o lo que sea es bienvenida! Tanto por privado como por review, muchos cariños, ¡Nos estamos leyendo!