Un hecho tautológico del universo es, "nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" y una vez que lo pierdes lo quieres de vuelta. Y eso lo aprendió el gran cantante Fuwa Sho.

Pero no es que el joven vaya a admitir públicamente que quiere recuperar aquello que desechó y en algún momento le perteneció. Eso lo haría ver mal de cara al público.

No, él nunca afectaría de esa forma su propia imagen.

Sin embargo, cada vez que piensa en ella, siente un cierto malestar. No es cargo de conciencia, eso no pasa por su mente, ella fue la tonta que lo siguió a Tokyo a ojos cerrados, él nunca la obligó ni le ofreció nada más que servirle ella a él de compañía, nunca al revés, nunca de manera mutua.

Si ella, tontamente pensó que era una especie de declaración de amor, sólo dejó manifiesto lo ilusa que podía llegar a ser.

Que él, al día de hoy sienta un cierto rechazo ante la idea de que ha perdido algo que hasta hace poco fue de su propiedad, no implica que haya algún tipo de sentimiento más allá de quien pierde un juguete preciado, o un útil objeto. No hay nada más de por medio, se dice el cantante.

Que la haya obligado a hacer esa promesa de no enamorarse de Tsuruga Ren, para seguir viviendo en su corazón, no tiene que ver con que él sienta algo especial por ella. No, ¿cómo alguien podría pensar eso? Reflexiona.

El que haya esperado a Tsuruga Ren, para lanzarle un desafío a la cara y provocarlo por el simple gusto de humillarlo al decirle que ella aún seguía perteneciéndole, no significa que tenga algún tipo de afecto por ella, es sólo una demostración de territorialidad de quien es el que manda. Se justifica a si mismo.

Por eso, cada acción que tuvo después de haberla desechado, porque él no la perdió ―porque Fuwa Sho nunca pierde―, jamás estuvo ligada a la genuina intención de demostrarle su afecto, porque para eso, él debería tener algún tipo de emoción profunda y desinteresada por ella, pero él nunca las tendría ¿No?

Como cuando la fue a ver, después de que su madre dijera tamaña barbaridad en televisión, él no estaba preocupado, sólo un poco alertado de que ella quizás podría necesitar de una mano amiga, no porque haya querido consolar su dolor.

Porque Fuwa Sho, nunca pensaría en recuperarla, porque él nunca la ha perdido ¿cierto?

Por eso, cuando supo de su nuevo estado, no entendió el escozor en sus ojos, una basura ha de haber caído en ellos. Tampoco comprendió el súbito dolor en su corazón. Aunque en el fondo, él siempre supo que si de haber querido recuperarla, sería sólo porque ella podía comprarle ese ridículo pudín, y ahora, al fin se daba cuenta de cuanto necesitaba uno.