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Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

EL SENTIDO DE MI VIDA


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Capítulo XX


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Desperté sin saber cómo ni por qué, o bueno quizás eso último sí. La noche anterior me había quedado despierto hasta bien entrada la noche observando a Bella dormir, pues aun no podía creer que ella estuviese ahí conmigo, sin ningún impedimento, por fin.

Se suponía que después de la sesión de pasión que nos habíamos marcado sumada al intenso día que había tenido debería estar exhausto, tanto como para esperar que el despertador del móvil sonase. Sin embargo mi cuerpo parecía tener otras intenciones. ¿Sería que no me había bastado el arrebatador y glorioso orgasmo al que había llegado hacía tan solo unas horas?

Bella se removió un poco entre mis brazos y suspiró, acurrucándose más. Sonreí sin poder evitarlo, era tan preciosa, que si mi cuerpo no tuviese la necesidad de dormir, podría quedarme mirándola toda la vida.

Suspiré y traté de deshacer la prisión que ejercían sus piernas sobre la mía derecha, para quedar boca arriba. Debía poner un poco de distancia de por medio si pretendía calmarme, aunque el hecho de saber que tanto ella como yo estuviésemos como Dios nos trajo al mundo, aun sin poder verla, pues la sábana la cubría, me lo ponía realmente difícil.

Eso había sido una buena idea. Parecía que mi cuerpo estaba comenzando a relajarse, así que cerré los ojos y me dispuse a dormir. Pero parecía ser que no las tenía todas conmigo, pues mi pequeña princesa volvió a moverse, quedando esta vez casi encima de mí: su pierna izquierda rodeando mi cintura y su brazo doblado en mi pecho.

No pude evitar sonreír, ese gesto me había hecho feliz y me había divertido a partes iguales. Era fácil pensar que ella no podía estar separada de mi y que me amaba de la misma forma intensa que yo lo hacía.

-Mmm…- Ronroneó escondiendo su rostro en mi cuello.

El estómago me dio un vuelco y sentí un pequeño tirón en una zona de más al sur de mi anatomía cuando rozó sus pechos en mi costado.

-Ed..Edw… - ¿Me estaba llamando en sueños? -Mmm… Mmm

Su abrazo se hizo más fuerte y su pierna me rodeó con más fuerza mientras ella balbuceaba en sueños y soltaba pequeños jadeos.

-¡Ah! - Gimió dando un pequeño respingo. Me dio la impresión de que se había despertado.

-¿Bella?

-Hmpf… Edward… - Balbuceó retirando la sábana.

-¿Estás bien, amor?

-Yo… sí. Es… solo que… - Su voz sonaba entre pastosa y ronca.

Se acercó a mis labios y me besó con urgencia. Su pierna en ningún momento había dejado de rodear mi cintura, así que con un poco de impulso se tumbó sobre mí quedando a horcajadas.

-Dios, Bella… - Y yo que trataba por todos los medios relajarme… estaba tirando todo mi autocontrol por la borda.

-Hazme el amor… Por Dios, Edward… - No pude evitar dibujar una sonrisa sobre sus labios mientras se movían sobre los míos.

Su centro buscó fricción con mi parte más viva en ese momento, retirando la sábana que la cubría y se detuvo de inmediato.

-¿Qué? - Pregunté.

-Yo… - Respondió friccionando esta vez con un poco más de ligereza su sexo sobre el mío, llevándome al límite. - Edward…

-No puedo más… - Admití sentándome en la cama consiguiendo que ella quedase sentada sobre mí también con sus piernas alrededor de mi cintura. -Te necesito ahora, Bella. - Murmuré buscando con mi mano la cartera, la cual no podía estar tan lejos. Necesitaba el otro preservativo.

Con urgencia, nada más acabar de ponerme con movimientos rápidos el condón, pasó sus brazos por mi cuello y se elevó para dejarse caer sobre mi miembro palpitante, siempre con mi ayuda. Mis manos se habían apropiado de sus caderas y la ayudaba en su vaivén.

Su rostro resbalaba por el mío y podía sentir el movimiento de sus pechos mientras se deslizaba una y otra vez por mi sexo. Estaba volviéndome loco.

Así siguió moviéndose, cada vez con más rapidez, ejerciendo más fuerza en mis hombros mientras yo no podía evitar clavar mis dedos en su cadera alentándola a que siguiese aumentando la velocidad, hasta llegar a la esperada cúspide del placer.

-Te amo… - Susurré abrazado a ella con fuerza, controlando aun la respiración, como ella.

-Y yo a ti. - Suspiré feliz separándome y sonriéndole en la oscuridad.

-Me ha asaltado usted por sorpresa, señorita. - Su rostro gesticuló una mueca que no fui capaz de ver claramente a causa de la escasa luz de la habitación.

-No creo que eso sea del todo cierto… - Rió y yo la seguí.

Me tumbé sobre el colchón y ella se acomodó junto a mi, tapándose de nuevo con la sábana. Sabía que no debía tener nada en contra de ese gesto, pero algo me decía que si se tapaba era por algo más. Había algo en ello que no me parecía natural. Aunque tampoco quería obsesionarme con algo así. Bella era hermosa.

-Y ahora a dormir, mañana desearás no haber gastado tantas energías esta noche.

-Lo dudo mucho… - Murmuró suspirando.

No volví a decir nada más y ella tampoco. A los pocos segundos escuché como su respiración se había regularizado y decidí que yo también debía dormir lo que quedaba de noche si quería rendir un poco mejor al día siguiente.

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-Buenos días. - Saludé a Emmett al cruzármelo por la empresa.

-Buenos días primito. ¿Cómo se presenta tu día? - Suspiré y le di una palmada en el hombro.

-Pues mucho mejor que los anteriores. Eso creo. - Reí entredientes.

-Solo puedo pensar en una posible causa de tu buen humor de esta mañana y no me equivoco si te digo que es tu americana, ¿cierto?

-En absoluto. - Respondí automáticamente, pero me detuve en seco al llegar a la cafetería de las instalaciones provocando que mi primo también se detuviera, e hice un gesto para invitarlo a pasar.

Emmett no se opuso como pensé, y decidí contarle todo lo que había pasado el día anterior, el cual no se había caracterizado por ser el mejor día de mi vida, aunque esperaba compensarlo con los próximos.

Al principio le costó un poco creer que Tanya había sido capaz de atentar contra su propia vida al conocerla de sobra, sin embargo al explicarle mi punto de vista sobre aquella situación pareció comprenderla un poco mejor.

De todas formas, Emmett estaba encantado con Bella aunque solo la hubiese visto un par de veces y me hizo prometer que algún día saldríamos Rose, Bella, él y yo a cenar.

El siguiente paso era dirigirme a mi padre, pero sabía que él estaba ocupado en una reunión con unos cuantos socios más, por lo que decidí esperar en mi despacho a que mi secretaria me informase de cuando quedase libre para poder hablar con él.

En ningún momento, durante el tiempo que le dediqué a mi trabajo para dejarlo todo listo para mis próximos días de vacaciones, dejé de pensar en Bella.

Esa misma mañana había despertado con ella pegada a mi, no habíamos cambiado la postura después de aquel encuentro placentero… Descansaba con su cabeza al lado de mi hombro, golpeando con su respiración el mismo y haciéndome sentir más vivo con ese simple gesto. Una de sus piernas había amanecido desnuda y enroscada en la mía, así que había tenido que tener el mayor cuidado posible a la hora de separarme de su lado, más si contaba, que si por mi hubiese sido, me habría quedado toda la mañana con ella en la cama.

Y Bella en ningún momento se había enterado de nada, debía estar agotada, pues ni siquiera se inmutó cuando el botones tocó a la puerta para traer el ramo de rosas que había pedido el día anterior. Lo había dejado sobre la mesilla a la espera de que ella abriese sus ojos para recibirlo.

Sentía pena por no poder quedarme y ver su cara sorprendida y quizás sonrojada al ver aquellas rosas… pero no me había quedado más remedio que salir a trabajar. Justo en ese mismo momento tenía una sonrisa pintada en la cara, imaginando cuál podría ser su reacción cuando tocaron a la puerta.

-¿Hijo? - Mi padre asomó la cabeza.

-Sí, papá, puedes pasar. ¿Cómo ha ido la reunión? - Me levanté y me dirigí hacia el sofá de piel.

-Bien… ¿Querías hablar conmigo? - Preguntó sentándose a mi lado y mirando mi poco habitual atuendo de ese día: el polo blanco y los vaqueros.

-Sí… - Lo miré temeroso. Sabía que esto no iba a ser fácil para él, pues mi padre casi veía a Tanya como a una hija más.

-¿De qué se trata? - Preguntó impacientemente.

-Pues verás… he comenzado con la demanda de divorcio… - Mi padre profirió un pequeño suspiro que a mi parecer quiso ser lo más disimulado posible. - Y anoche iba a darle la noticia a Tanya…

-¿Cómo lo ha tomado ella? - Preguntó con la clara evidencia de la preocupación en su rostro.

-No pude decírselo… - Confesé. - Solo pude aclararle que ella para mi nunca iba a significar nada más que una amiga… Además Tanya sospechaba que me entendía con Bella y…

-No me lo puedo creer… ¿Le has faltado el respeto a Tanya con lo mucho que te quiere?

-No, papá, déjame que te expliq…

-Edward… - Me interrumpió negando con la cabeza. - Comprendo y respeto lo que sientas hacia la enfermera de tu esposa, lo único que no me parece bien es que no hayas sido precavido frente a Tanya y no lo hayas demostrado frente a ella.

-Y no me he comportado de ninguna manera frente a Tanya con Bella que no sea la de la relación que existe entre un empleado y su jefe… - La voz se me fue apagando a medida que acababa, dejándome en evidencia y mi padre me miró alzando una ceja. - Puede que fuese amable con Bella, pero es que no sabes la de injusticias que se hubiesen cometido con ella si por Tanya hubiese sido. He actuado como debía actuar…

-No estoy seguro de ello si me dices que Tanya sospechaba que la querías. - Respondió con voz dura. Respiré hondo, no estaba seguro de poder seguir esta conversación con mi padre.

-Ya no vivo en casa. Me he ido a uno de los hoteles con Bella. - Solté de sopetón.

-¿Qué? ¿Has dejado sola a Tanya? - Exclamó y se levantó, llevándose una mano a la cabeza. - No. - Rio irónicamente. - No me lo puedo creer, ¿crees que se hacen así las cosas, Edward? ¿Cómo has podido dejarla sola? Estará desolada.

-Me fui porque ella me lo pidió, y sinceramente creo que es lo mejor… - Mi padre se frotó la cara con las manos.

-Mi hija, mi pobre Tanya… - Harto de escuchar como la defendía y ser testigo de la preocupación que sentía hacia ella en lugar de preocuparse por mi, me levanté yo también.

-Papá nadie conoce bien a Tanya. No dudo que sea una buena persona, pero no es una Santa. Estos últimos meses sobre todo la convivencia ha sido casi insoportable…

-Pues quizás sea por culpa de esa Isabella.

-¡No! Tú no la conoces, no hables mal de ella, porque no voy a permitírtelo. - Podía notar el calor circular por todo mi cuerpo a causa de la rabia. Mi padre tomó una gran bocanada de aire antes de volver a dirigirme la palabra.

-Está bien, quizás tengas razón… Pero no me parece bien que Tanya esté pasando por esto sola.

-No podía quedarme con ella por más tiempo. Compréndeme. - Mi padre negó con la cabeza.

- Conoces a Tanya desde siempre… Se ha portado contigo como jamás nadie se ha portado. Ha sido paciente, luchadora… y así le pagas. - El tono de voz de mi padre transmitía decepción, y sabía a quien iba dirigida. Suspiré como pude y di un paso hacia atrás extendiendo el brazo hacia la puerta, invitándole a salir.

-No quiero discutir nada más… Así que por favor, tengo que terminar de arreglar unos asuntos, voy a tomarme unos días de vacaciones.

-Está bien, Edward… solo espero que sepas bien lo que haces. - Y dicho esto, caminó hacia la salida de mi despacho.

Volví a la silla tras la mesa de mi despacho, dejando un puñetazo sobre la superficie de la misma, en cuanto él cerró la puerta, desilusionado por su actitud. Era yo su hijo… ¿no me había dicho que se sentía feliz porque nuevamente volvía a ser el de antes? ¿Por qué para él Tanya era tan importante? Independientemente de lo que ella supusiese para él, yo no dejaba de ser SU hijo, por Dios…

Él tendría que estarle agradecido de por vida a Bella porque ella era la causa de mi cambio… ella había sido aquella luz que me había traspasado y había despertado las ganas de vivir que habían vivido hasta ese momento dormidas en mi. Debería adorarla solo por eso…

Pero bueno, estaba casi seguro que en cuanto mi padre la conociera cambiaría de opinión, porque la naturalidad y la sencillez que desprendía Bella, no la desprendía Tanya.

Respiré hondo antes de volver la vista al portátil y seguir con los preparativos antes de salir de ahí hacia Marbella de nuevo.

El tiempo se me pasó lentísimo y eso que no estuve ni tres horas y media en la oficina. Pero la culpable solo era ella por meterse en mi cabeza y no salir en ningún momento, aunque eso era algo que realmente me encantaba. Me encontraba ansioso por volver a la Suite y verla.

Así que en cuanto estuve listo, le di un par de recomendaciones a mi secretaria, incluida la búsqueda de una casita a las afueras de Ronda, y salí hacía el Cullen's Luxury Hotel, después de pasarme por un centro comercial a comprarme algo de ropa. Tendría que ir con Bella también, para que la comprara a su gusto, por suerte mi hermana le había dejado algo.

Mientras iba de camino no pude evitar pensar sobre lo que mi padre me había discutido, pero sinceramente no quería que durante los próximos días él me aguase la fiesta y menos si era porque le importaba más la felicidad de Tanya que la mía propia.

Nada más llegar, aparqué y casi me dirigí hacia el ascensor a zancadas. La sonrisa iba creciendo en mí a medida que me iba acercando hacia la puerta, hasta que al fin llegué. Saqué la tarjeta para entrar y al abrir me sorprendió que la habitación estuviese a media luz. Caminé con sigilo hasta el interior y sonreí negando con la cabeza.

Bella estaba tumbada sobre la cama, casi en la misma postura en la que la había dejado al salir de la Suite. ¿Tan agotada estaba? O bueno, realmente el día anterior había sido demasiado largo y si yo me paraba a pensar, podía sentir cansancio también.

Suspiré y caminé hasta la cama; el ramo de rosas seguía en el mismo lugar de la mesilla, intacto, tal cual yo lo había dejado. Bella dormía bocabajo, tapada con la sábana hasta la cintura. Una de sus piernas estaba flexionada y no la cubría la sábana, quizás ella debía haberla sacado, porque yo la había vuelto a tapar antes de salir. Su brazo flexionado dejaba caer su mano junto a su rostro. Parecía un ángel caído del cielo, con su cabello esparcido por la almohada, sus labios entreabiertos y aquellos ojazos cerrados.

Quise observarla por más tiempo y perderme en sus facciones y en el color de su piel, pero era hora de comer. Con cuidado me tumbé a su lado y me incliné hacia su espalda, deslizando mis dedos de arriba hacia abajo, pero ella parecía no querer inmutarse. Sonreí y llevé mis labios a su cuello.

-Amor… Buenos días… es hora de despertar.

Murmuré mientras dejaba pequeños besos en su hombro e iba descendiendo por su espalda.

-Mmm… - Murmuró ella removiéndose. - Cielos… ¿Qué hora es?

El hecho de que hubiese empezado a besarla, estaba resultando una mala idea… pues en esos momentos me parecía imposible dejar de hacerlo. Mi mano apartó un poco la sábana que caía en su cintura bajándola un poco más. Escuché como Bella profería un pequeño suspiro.

Sin poder evitarlo, di un mordisco a un lado de su espalda y me tumbé sobre ella, siempre soportando mi peso con los brazos. Mis labios comenzaron a recorrer la piel de sus hombros y su cuello.

-Dios Bella, eres tan adictiva… - Susurré deslizando mis labios por su mandíbula. Ella giró un poco su cuello para atrapar mis labios.

No podía negar que me hubiese gustado estar todo el día en aquella habitación amándola de mil y una maneras y aunque el beso a medida que los segundos pasaban, se iba intensificando y volviéndose más demandante, más si contaba con que Bella había logrado quedar boca arriba, no pude evitar reaccionar al ruido que profería el estómago de Bella.

Reí entre dientes y me separé mirándola a los ojos.

-Alguien está pidiendo tu atención y aunque no me importaría quedarme aquí contigo… - Murmuré - ¡Es hora de comer! - Exclamé dejando un beso fugaz en sus labios y poniéndome de pie.

-¡ ¿Qué? ! - Exclamó ella sentándose en la cama, llevando la sábana hasta su cuello y privándome así de la visión de sus pechos, con cara de sorprendida. - Pero, ¿qué hora es?

- Las dos menos veinte, así que señorita, salga de esa cama ya.

-¿Cómo he podido dormir tanto? - Yo reí.

-Ayer fui un día muy largo, es normal Bella. - Ella se levantó con la sábana enrollada a su cuerpo, decepcionándome en el acto.

-Sí, pero tú has ido a trabajar. - Comentó señalando mi vestimenta antes de coger la bolsa que mi hermana le había dado.

-Claro, tenía que arreglar un par de cosas antes de volver… - Ella me miró y sonrió. Después señaló el baño.

-Voy a ducharme… - Asentí con al cabeza y me acerqué a ella dejando un beso en su frente.

-No tardes mucho.

Mientras Bella se duchaba, me cambié de ropa y me puse unos vaqueros con un jersey gris, llamé al botones para que se llevara el champagne que no nos habíamos bebido la noche anterior, y estuve llamando a Alice para que no se preocupara por nosotros.

Puse los bombones junto al ramo de rosas y me miré al espejo justo en el momento en el que mi móvil comenzó a sonar.

-¿Eleazar?

-¿Cómo has podido, sin vergüenza? - Preguntó lleno de ira.

-Eleazar, yo lo siento, pero para ti tampoco era un secreto el que no amara a tu hija. - Respondí francamente.

-Cretino… Lo que ha hecho mi hija por ti, no lo va a hacer nadie. - Suspiré cansado de sentirme atacado. Eleazar era la gota que colmaba el vaso después de lo que había vivido con mi padre.

-¿Y qué ha hecho Tanya por mi? No me tires de la lengua, Eleazar, no me gustaría hablar más de la cuenta porque eres su padre.

-Y como su padre que soy la defiendo como se merece.

-Entiendo que estés preocupado por ella, pero ¿no crees que Tanya no merecía un matrimonio como el que teníamos?

-El que tenéis aun… Tanya era feliz, se ha portado muy bien contigo y ahora ella está en una silla de ruedas, necesitando tu compañía y tu apoyo para recup…

-¿Es que nadie piensa en mi? Mira, Eleazar, si me has llamado solo para intentar ablandarme el corazón y que vuelva con tu hija no hace falta que sigas, tengo muy claro lo que quiero hacer con mi vida a partir de ahora y no pienso retractarme. Voy a divorciarme de tu hija, os guste o no.

-Maldita la hora en que esa enfermerucha se cruzó en tu vida.

-Sh, sh… Cuidado con las palabras, no es necesario faltar el respeto a nadie. Creo que no tenemos nada más que hablar. Adiós. - Dije colgando.

Di las gracias porque Bella aun permaneciera en el baño y no se hubiese enterado de lo que había estado hablando pues no quería que se preocupase por nadie más que no fuéramos los dos. Iban a ser las vacaciones perfectas.

-Preciosa. - Comenté acercándome hasta ella para dejar un suave beso en sus labios cuando la vi salir del baño. Llevaba unos vaqueros de pitillo con un jersey lila claro. - He ordenado lavar algunas prendas, tenemos servicio de lavandería. - Ella asintió. Yo le sonreí y puse cada una de mis manos en sus hombros para darle la vuelta y que quedara frente al ramo de rosas rojas. Durante unos segundos se hizo el silencio.

-Edward… - Dijo mientras se acercaba a ellas. - Son- son preciosas, pero no tenías por qué. - Comentó mientras las cogía para olerlas y se giró hacia a mi. - Ya te estoy causando demasiados problemas. - Me acerqué hasta ella.

-Ninguno Bella. - Dejé caer mi frente sobre la suya. -Eres la única que me ha devuelto el sentido de mi vida, y siempre te voy a estar agradecido por eso, amor. - Murmuré. - Gracias. - Dije besando sus labios. ¡Dios! Me había vuelto adicto a sus besos… y no era para menos: ahora que me sentía libre, no podía dejar de probarlos y sentir que ella me correspondía con el mismo sentimiento me hacía más feliz aún. - ¿Vamos a comer? - Ella me sonrió cuando nos volvimos a mirar a los ojos.

-Vamos.

Cuando acabamos de comer, la llevé a pasear a la Avenida del Mar y al Paseo Marítimo de Marbella. Me sentía tan bien viéndola a ella feliz simplemente. Podía notar en su mirada, mientras observaba la belleza de dónde estábamos, la emoción que ella sentía también. Su mano en ningún momento dejó la mía mientras caminábamos e incluso en algunos momentos me sentía tan pletórico que no podía evitar abrazarla o llevarla a caballito cuando, en algún momento, se subía a algún banco para ver mejor el mar, regalándome su melodiosa risa. El sonido del mar y el olor a salitre parecía volverlo todo más mágico y los besos me llenaban de dulzura el alma.

Me sentía tan lejos de los problemas, tan auténtico por fin, tan yo… Y eso solo podía agradecérselo a la maravillosa mujer que tenía al lado en esos momentos: mi preciosa americana.

Bajamos a la playa descalzos, quise cogerla en brazos por temor a que el tacto de la arena mojada y el agua le resultase muy fría, pero ella insistía en que no le importaba, que solo quería caminar junto a mí en silencio, sintiendo la textura de la misma deslizarse sobre sus pies mientras nuestros brazos rodeaban el cuerpo del otro.

-Esto es precioso… - Comentó sentada junto a mi en mi regazo, dándome la espalda y mirando al mar, poniendo sobre mis brazos sus manos y acariciándolos. Estábamos justo en el lugar donde la arena estaba seca, cerca del paseo, pero también del mar. Nos habíamos sentado allí después del paseo de regreso. Habíamos estado en silencio hasta ese momento.

-Sí, ¿verdad? Tengo que traerte aquí en verano, te va a resultar todo más bonito aún.- Dije besando su mejilla y estrechándola más contra mi. - Me parece mentira que por fin pueda hacer esto contigo, sin tener que esconderme de nadie. - Ella rió entre dientes. - ¿Sabes? Me siento tan feliz, que podría gritar que te amo para que todo el mundo lo sepa. Me siento tan libre que podría hacerlo, es más, quiero que todo el mundo lo sepa.

-Pero no vas a hacerlo. - Murmuró segura. Alcé una ceja.

-¿Que no? - Pregunté en tono retórico. - Ahora mismo voy a hacerlo.

Sin más me levanté dejándola allí sola sentada en la arena y caminé hacia el paseo, mientras sacudía un poco la arena de mi trasero, ignorando sus intentos por detenerme gritando mi nombre.

-¡Señores! - Grité en español y después en inglés, tratando de captar la atención del máximo de gente que paseaba por allí, tanto turistas como españoles, que no eran muchos, ya que estaba oscureciendo y comenzaba a hacer bastante frío, más si contaba que era temporada baja.

-¡Estás loco! - Escuchaba a Bella detrás de mi.

-¡Amo a esta mujer de aquí! ¡La amo sin remedio! - Exclamaba con las manos en mi boca a modo de altavoz, sintiendo como Bella pretendía detenerme. - ¡Estoy completamente loco por ella! - Gritaba en los dos idiomas, además. Quería que quedase bien claro.

Podía ver en los rostros de la poca gente que se asomaba pequeñas sonrisas, y no me importaba si eran por pensar que me faltaba un tornillo o si por el contrario me consideraban un idiota enamorado.

Dejé de hablar cuando Bella se puso frente a mi y con la cara como un tomate me suplicaba que me detuviese. No pude evitar abrazarla y plantarle un beso frente a todas esas miradas. La amaba, claro que la amaba.

-¡Te amo! - grité volviéndola a besar. Esta vez escuché los aplausos de un grupo de personas mientras me derretía en sus labios. Miré hacia el pequeño círculo y sonreí, antes de rodear con mi brazo sus hombros y caminar hacia la salida.

-Qué vergüenza…

-¿Vergüenza de qué? - Pregunté estrechándola un poco más. - A mi me ha encantado. - Ella rió.

-Sí… a mi también pero… - Se quedó callada durante un par de segundos y después bufó por la boca. Fue un gesto tímido por su parte.

-¿Sí? ¿Te ha encantado? Pues puedo volver a hacerlo… - Propuse deteniéndome con ella.

-No, no, no. - Murmuró, casi suplicándome, poniéndome una mano en la boca. - Me ha encantado, pero no es necesario que vuelvas a hacerlo… - Dijo mordiéndose el labio. Negué con la cabeza, besé su frente y volví a pasar mi brazo por sus hombros para dirigirnos al hotel.

Éstos, sin duda, prometían ser los mejores días de mi vida, hasta el momento, claro, y no pensaba desperdiciar ni un segundo junto a ella.


No es un amor de hombre? Yo quiero uno igual...

Ains... como os he dicho a muchas por fin he vuelto a para quedarme... por fin se han acabado los exámenes :) Por cierto, ahora colgaré una nueva imagen de este capítulo. Sí la queréis ver, podéis ir a mi perfil :)

Muchas gracias a todas, en especial a:

saraes, Sarah-Crish-Cullen, valinight, Elyta, Iare, Cullen Vigo, Aliena Cullen, Milhoja, SsiL, Black Cullen, nany87, Paaameeelaaa, NuRySh, Jos WeasleyC, Patchmila Cullen Mellark, Denisse-Pattinson-Cullen, EdithCullen71283, joli cullen, bellaliz, Sky Lestrange, Yeya Cullen, CaroBereCullen, ludgardita, codigo twilight, cutita2, liduvina, Nurymisu, kelly hale cullen, Nishali Black Cullen, ObsessionTwilight16, BABYBOO27, Samy Cullen Black, IgotYOUunderMYloveSPELL, linda-swan, Carolina Cullen Swan, MnM9, fabi91, anita cullen, Chayley Costa, Maya Cullen Masen, Lightning Cullen, janalez, alexpattinson, indacea, MaxiPau, ISACOBO, ImPoly, jupy, Clacanward, Desi 81, lokaxtv, dioda, AnithaPattzCullenPacker, imtwilighter, Rommita Cullen.

Nos leemos en el siguientee!

Un besitoo!