Inglaterra sonríe un poco cuando Francia la abraza. Éste sonríe también, arrastrándola a la tienda.

—Necesito... ropa interior primero —pide.

—Mmmm eso quiero verlo —se ríe—. Allemagne hace eso bien. Vamos a Hugo Boss...

—¡No vas a verlo! —protesta sonrojándose, por supuesto, incomodándose un poco y apartando la vista.

—Claro que voy a verlo... Si planeo comprarlo —le cierra un ojo caminando a la tienda.

—Vas... a... verla... ya la compraré yo —responde.

Nooooon —sonríe—. Es parte de la aventura del día —le besa la mejilla entrando a la tienda con ella, que aprieta los ojos entrando y en cuanto Francia se acerca a preguntarle algo a la vendedora, suena su teléfono.

—Supongo que puedes verla en el mostrador —responde Inglaterra sacando el teléfono y mirando el número "América". Deja de sonreír burlonamente, abriendo mucho los ojos, cuando se acuerda de que no puede contestar con esta voz.

Francia sigue muy feliz discutiendo exactamente que ropa interior quieren y de que colores, sin notarlo. Inglaterra se muerde el labio sin saber que hacer... podría contestar como su secretaria si acaso estuviera en el parlamento, pero este es su número personal... decide poner el teléfono en silencio y dejarlo sonar.

I'm so sorry —se disculpa con él aunque no le oye.

América vuelve a llamar un instante después, pero ahora está en silencio, así que simplemente lo guarda en el bolsillo con cara un poco de angustias, acercándose a donde está Francia, que le sonríe con un modelo en la mano. Se sonroja y sonríe un poco forzadillo.

—Mira este... En oscuro... O este —le señala otro, ni se entera mientras América vueeeeelve a llamar.

—¿Cuál es más cómodo? —pregunta. La mujer le muestra unos blancos lisos. Inglaterra sonríe—. Ese —porque se parece a sus calzoncillos de algodón blanco que suele usar siempre. Francia arruga la nariz.

Noooon, ¡con ese cuerpo tienes que usar algo bonito!

— ¡Son incómodos! —lloriquea y el teléfono sigue sonando eh... Histéricamente. Inglaterra lo nota vibrar en el bolsillo pero lo ignora.

—¿Puedes llevar uno y uno? —conciliador.

—¿Uno y uno?

—Uno bonito y ese horrible.

—No puedo ponerme ambos a la vez —ceja levantada.

—Puedes ponerte uno en la noche —le cierra un ojo a la vendedora. El inglés se sonroja.

—Sí, el horrible.

—Jooooo... Maltrato...

—Pooobre víctima —burla.

—¡Claro que pobre víctima! La Mademoiselle está de acuerdo conmigo, non?

—No metas a la gente en problemas —riñe. La mujer se ríe.

Mon amour... Ahora consigues que se burlen de miiiii —falso drama.

Shut up! —responde sonrojándose más, tomando los cómodos y yéndose a los probadores. Francia le sigue con los otros en la mano.

—Esperameeee.

Of course not! —se mete a un probador y pasa la cortina. Francia abre la cortina—. France! fuera! —exige sonrojada. El galo le pone cara de cachorro—. ¡No me pongas caras! ¡No vas a verme mientras me cambio, pervertido!

—¡¿Por qué nooooon?! —carita inocente más sonrisilla.

—Porque no —sentencia sonrojándose más.

—Pero...

Aprieta los ojos y le empuja fuera.

—¿Puedo vértela puesta? —sonrisa.

—¡No! —cierra la cortina.

Francia se queda ahí afuera sin moverse. Inglaterra tiembla un poco al otro lado de la cortina sin atreverse, ni creerse que esto vaya a ser tan fácil.

El francés espera pasar el tiempo, oyendo con mucha atención a ver si Inglaterra empieza a desvestirse. Ella entreabre la cortina un poco, muuuuuy poco para vigilarle. Francia sigue parado ahí, ojos cerrados, cabeza echada atrás. Se echa un poco para atrás sin dejar de mirarle, toma la cremallera de su vestido... o al menos lo intenta, cagándose en todos los dioses porque no llega, dándose cuenta que ayer Francia se lo quito y la dependienta le ayudo a ponérselo y Francia le ayudo también cuando regreso de la cocina a acabar de cerrarlo... carraspea. Francia sigue en plan "lalalala", esperando.

— ¿Ya hiciste malabares para quitarte el vestido? —pregunta prácticamente en su oído un instante después, habiendo entrado SEPA DIOS COMO, más rápido que Flash.

Inglaterra da un salto de como cinco metros hasta prácticamente quedar colgada de la barra de la cortina.

Quoi? —sonríe.

—¡Se suponía que no tenías que entrar! —protesta.

—Tú no puedes abrir el vestido —sonríe más.

Shut up! —responde sonrojándose y dándose la vuelta—. ¡Ábrelo hasta donde yo llegue y ya! ¡No lo abras todo!

Le da un beso en el hombro.

—Quizás deberías cerrar los ojos y ya...

—¡No! ¡Hablo en serio! ¡No mires! —tiembla un poco aun de espaldas, cerrando los ojos igual.

—¿Confías en mí? —pregunta en un susurro.

—No... —aprieta más los ojos.

—Eso es triste —bromea bajándole el cierre muuuuuuy lentamente.

—¡Ya está! ¡Ahí! ¡Para! —pide nervioso.

—Shhh... Cierra los ojos —le vuelve a besar el hombro y en un movimiento rápido y suave intenta abrirle el que trae puesto… lo siento, pero no... Ese es el secreto... No trae, porque era incomodo picante y molesto, así que no se lo ha puesto... Ni eso ni las bragas, que estaban sucias, SUCIAS, de lo que le paso mientras besaba a Francia. Entonces le busca y levanta las cejas al notar que... Bueno. Vaya, vaya con Inglaterra... ¡huy! Francia va a adorar el momento. Inglaterra se sonroja más.

—¡Te he dicho que pares! —intentando detenerle las manos. (Es que Inglaterra igual está acostumbrado a ir en kilt así que...)

—Shh! ¡Calla y cierra los ojos! —vuelve a pedir poniéndole una mano en la cara mientras sigue bajándole el cierre, claro.

Please! Please! —suplica muy avergonzada y Francia se detiene porque cuando Inglaterra suplica... ella respira con dificultad, con el corazón acelerado.

—No tienes nada de qué avergonzarte —susurra. La británica traga saliva.

— No... No llevo... —confiesa con dificultades. Francia le pone un dedo en los labios humedeciéndose los suyos.

—¿Te he comentado lo fantástique que eres?

What? —descolocada.

—Déjame... S'il vous plait... —pide otra vez.

—¿Que te deje qué? —pregunta apretando los ojos.

—Ponerte la ropa —susurra arrastrando las letras y la inglesa tiene un súper escalofrío.

I... I... —balbucea.

—Parare cuando quieras —promete.

Tiembla porque de hecho no creo que quiera que pare ni de coña, lo cual es un problema, porque si no le dice que pare significa que le está dando permiso. Francia le besa el hombro suavemente y termina de bajarle el cierre lentamente, acariciándole toda la espalda.

Echa la cabeza hacia atrás apoyándola sobre su otro hombro, sonrojándose de nuevo... O más al menos. El galo sonríe bajándole el cierre por completo ya dejando caer el vestido al suelo. Ella se cubre como puede, con una mano los pechos y con la otra las regiones vitales, sintiéndose bastante expuesta y desnuda, claro.

Le quita las manos, una con cada una de las suyas respectivamente mientras le besa el hombro de nuevo y la mejilla… y se siente aún más expuesta, porque sabe que está frente a un espejo de cuerpo entero, su respiración y ritmo cardiaco se aceleran aún más. Y Francia está a punto de morirse, sangrando un poquito por la nariz, pensando que tienen que hacer esto más a menudo. Inglaterra tiembla indefensa.

Please... —susurra, porque además no está viendo a Francia, esta con los ojos apretados. Bueno, de hecho esta apretando ojos, dientes, dedos, piernas y todo cuanto puede apretar.

—Mmmmm —le besa el hombro y le pasa una mano por el abdomen, tomando con la otra el juego que él ha traído.

Siente las cosquillas y quiere morirse... ¿Es necesario que comente lo contenta que está en general y como podría seguramente rayar algo con sus pezones? (La palabra pezón es especialmente gráfica)

Francia toma el brassier y, dándole besos en los hombros y nuca, se lo pone con mucho cuidado de ROZARLE todo lo... Rozable, delicadamente, cuidándose de respirarle en el oído. Inglaterra reacciona a TODOS los roces y caricias con la piel de gallina y escalofríos, a punto de morirse de un infarto, decide levantar las manos y hundirle la mano en el cabello. Y si le consuela a Inglaterra todos estamos a punto de morir de un infarto, cada quien por razones diferentes.

—Mmmmmm —gime Francia, acercándole sus regiones vitales y a punto de morir también, tragando saliva MUUUUUY excitado.

Pues ni te digo como esta Inglaterra que cree que si abre las piernas se le va a caer algo... Decide darse la vuelta cara a él y abrir los ojos para mirarle. Ok... Querían todos a Francia lobotonizado… Inglaterra se le acerca buscándole el cuello para besarle, abriéndole un botón de su pantalón, apoyando a Francia contra una de las paredes.

Die... Dieu... —susurra dejándose hacer, con otra vez el hilillo de sangre saliendo de su boca... Extasiado.

La inglesa sigue con ansia, abriendo otro botón del pantalón, con la prisa jugando en su contra... acariciándole un poco a través de la ropa. Francia está bastante, pero BASTANTE perdido.

Dieeeeeu —vuelve a susurrar y lo que va a pasar a continuación en cuanto consiga liberar la Tour Eiffel es lo que se dice uno rapidito en los probadores, jajajaja…

Ehm... Ok (seriedad). Francia lo está pasando bomba hasta que dos minutos después, cuando están a PLENO juego... Una de las dependientas se acerca al probador desde fuera.

—¿Todo bien, nena? ¿Te queda la talla? —pregunta.

Inglaterra sigue respirando con mucha dificultad y antes de detenerse, intensifica esperando acabar más pronto... Pobrecita, cuanta fe... Acaba por soltar un par de "yes" absolutamente intensos y orgásmicos.

La cooperación a la causa por parte de Francia es mantenerse en silencio, asistiendo a Inglaterra a intensificar, tratando de no morirse antes que ella como ha intentado todo el rato. La dependienta levanta una ceja reconociendo ese tono de voz sin poder creerlo.

— ¿Seguro que todo va bien?

Francia está seguro que de un momento a otro...

Oh my god, yes! —grita Inglaterra muriéndose de golpe sin ya poder aguantar más (que también estaba aguantando para no morir antes que Francia). Francia murió antes que ella.

La dependienta levanta las cejas aún más y sale corriendo a buscar un encargado o algo para saber qué hacer. La ventaja es que esto es Francia… espero. Aun así no creo que esto se pueda hacer en los probadores. Francia se recupera primero.

Oh... Mon... Dieu! Angleterre...

Inglaterra sigue con la cabeza apoyada sobre el hombro de Francia, respirando como si acabara de venir corriendo de vete tú a saber dónde.

Angleterre... La dependienta... ¡¿Puedes tu solo!? Irme... —explica inconexo Ella asiente.

Minutos después, cuando ya han conseguido salir y pagar...

Madame! —grita el dependiente a Inglaterra porque no ha recogido su tarjeta y el ticket... Inglaterra se detiene y vuelve todo sonrojada por haber estado demasiado embobada con Francia.

Francia, que está igual de embobado, sale de su burbuja y de mirar a Inglaterra con cara de "waaaaa", y frunce el ceño y sonríe al ver la cara tan sonrojada del inglés. Ésta carraspea recuperando la tarjeta sin mirar a Francia.

Francia mira a España de reojillo, sonriendo mucho, mucho, y sale atrás de Inglaterra pasándose una mano por el cuello. Romanito, por cierto, está afuera de Hugo Boss, tomando el sol.

Allo.

España sonríe a Francia y sale tras él. Romano les ve salir con el ceño fruncido.

— Vaya que han tardado.

Inglaterra está guardando la tarjeta junto a Romano cuando sale Francia, carraspea y vuelve a sonrojarse. Francia le abraza de la cintura y mira a Romano.

—Tenemos que comprarle algo de ropa y luego nos iremos a ver a Prusse, ¿saben a qué hora llega?

España busca su teléfono.

—Creo que a mí no me ha llamado.

La inglesa aprovecha que están medio en círculo y disimuladamente le mete la mano en el bolsillo trasero del pantalón de Francia.

—Creo que... —Francia saca el suyo y levanta las cejas al notar que lo tenía, no sólo en silencio, sino apagado el vibrado (al parecer), puesto que tiene cinco llamadas perdidas de... palidece—. Dieu.

— ¡Ah! si me ha escrito —sigue España abriendo el mensaje—, que el vuelo llega a las dos a Charles de Gaulle.

What is up? —pregunta Inglaterra a Francia. Éste suspira, abrazándole más y mostrándole el teléfono—. Me ha hablado cinco veces...

Inglaterra aprieta los ojos soltándole y sacando su teléfono otra vez. España se acerca a Romano sonriendito.

—Odio esto, lo odio... —susurra Francia realmente más para sí que para alguien más, mirando el teléfono en su mano. Inglaterra tiene como cien llamadas perdidas. Romano le mira.

— ¿Qué?

Aprieta los ojos y le escribe un mensaje a América "estoy en una reunión hoy, tratare de llamarte por la noche" España le sonríe.

—Nada.

— ¿Y por qué sonríes como idiota? —como si España no sonriera el noventa y nueve por ciento del tiempo. Francia mira a Inglaterra escribiendo.

— ¿Qué le has puesto?

—Porque estamos aquí y estás conmigo —sigue sonriendo España tan feliz. Ojos en blanco.

— Eres absolutamente ridículo —le roza casualmente el brazo con su mano.

—Que estoy en una reunión y no puedo hablarle, que tratare de llamarle en la noche —mira a Francia—. ¿Y qué quieres que ponga? ¿Qué estoy en Paris teniendo bloody...? —aprieta los ojos sin acabar la frase. El galo se encoge de hombros.

—Yo tengo que hablarle... no sé qué quiera. Le diré que no sé dónde estás, seguro me hablaba para es... —se calla—. Sólo pregunté para saber que merde decirle —responde con tono plano, frunciendo el ceño. Inglaterra se guarda el teléfono de malitas.

—¿Y por qué iba a llamarte a ti si me está buscando a mí?

—¿Por qué actúas cual si tuvieras grandes motivos para enfadarte conmigo? —pregunta frunciendo más el ceño.

—No me estoy enfadando contigo —le mira.

—Pues pareciera como si yo tuviera la culpa de que el garçón... —se calla humedeciéndose los labios de nuevo. —No tienes por qué ser tan agresivo, sólo pregunté para decirle.

—Yo sólo te conteste sobre tu observación, quisiera saber que le habrías dicho tú que no fuera ridículo —replica.

—¿El garçón? —interviene España.

—Lo ridículo es que supongas que vas a poder hablarle en la noche— replica Francia mosqueado. Inglaterra frunce el ceño.

—¿Pues cuando iba hablarle si no?

Se pellizca el puente de la nariz y baja el tono.

—No lo sé, mañana o... luego, hoy era para mí — explica con voz más honesta.

—Y ayer... y antes de ayer... y el anterior... y toda la bloody semana —echa a andar. Francia se echa andar tras ella, cabizbajo. España frunce el ceño pasando un brazo sobre los hombros de Romano, siguiéndoles.

—¿Vas a irte a casa? —pregunta Francia al alcanzar a Inglaterra.

—Pues aun si no hubiera llamado the kid, tengo que trabajar —le mira de reojo. El mayor se queda callado unos segundos y luego toma aire.

—¿Ahora?

Le mira sin entender.

—¿Vas a irte ahora? — pregunta mirando fijamente al pavimento sin dejar de caminar. Frunce el ceño.

—No planeaba... pero puedo hacerlo —tensa.

—Eso es lo que te estaba preguntando —se relaja poniéndole una mano en la cintura, sorprendiéndose a sí mismo de lo emocionado que está de que Inglaterra vaya con sus amigos. Inglaterra suspira.

—Necesito entrar a un probador cualquiera —cambia de tema, un poco sonrojada. Francia le acerca a ella, mirándole y sonriendo de nuevo.

—Creo que la pura imagen mental podría hacerme... —puede interrumpirle... ¿porfa? Pues codazo bien dado, sonrojándose más.

Shut up!

Se ríe más soltándole de la cintura y tomándole la mano.

—Vamos a buscar un baño o un probador entonces... ¿quieres entrar a Lacoste? Quizás podamos comprarte algo más deportivo que te haga sentir más cómoda que ese precioso vestido...

—Bien —accede.

—Le hablaré a Amerique mientras tú te compras algo, ¿bien?

Asiente. Francia le sonríe de lado y le mira a los ojos.

—¿Estas bien?

Sonríe un poquito forzado pensando no mucho y se mete a la tienda. Quince minutos después… Inglaterra sale de Lacoste con un polo de rayas horizontales azules y blancas, unos pantalones blancos, unos mocasines azul oscuro y una chaqueta blanca.

Francia está de espaldas, con el teléfono al oído y no se da cuenta. España y Romano están mirando el escaparate de la tienda de al lado... he dicho.

Oui, oui... bien. Estaremos ahí entonces... —pausa y se pasa una mano por el pelo—. Bien... bien...

Inglaterra sonríe malignamente, se acerca lentamente a Francia por detrás acechándole. Éste sonríe un poco, inclinando la cabeza.

Oui. No lo sé en realidad, hace días que no hablamos...

Le sopla en el otro oído y Francia pega un brinco de aquellos, un grito de niña y su teléfono sale volando por los aires e Inglaterra se descojona. Francia le fulmina un poco, agachándose por el teléfono y quitándole el polvo de encima.

Amerique? Oui? Pardon, pardon... me he tropezado...

Inglaterra se tensa y carraspea al oír el nombre.

—Bien. La próxima semana entonces estaremos ahí... —pausa—, oui... saludos a Canada.

Frunce el ceño escuchándole. Francia cuelga. Levanta las cejas.

—Ya está... —no le mira a los ojos, pasándose una mano por el pelo.

—¿Qué ocurre? ¿Está bien?

Se lo piensa un instante, porque no cree que esté en absoluto bien.

Oui. Sonaba muy, muy bien, parece estar muy relajado, de hecho. Me ha dicho que te había hablado un montón de veces y que no le contestabas...

—¿Y qué quería? —se relaja un poco.

—Invitarme... Invitarnos a su casa la próxima semana.

Parpadea y frunce el ceño.

— ¿A quiénes?

—A... todos en realidad, me ha dicho que le dijera a Espagne y a Romano, porque están aquí conmigo, aunque creo que va a llamarle también.

Descolocado.

—¿Para qué?

—Para una comida —se encoge de hombros.

—Qué raro —comenta—. Bueno, ya hablare con él... Aún tengo que decirle lo de Switzerland —se encoge de hombros.

— ¿Qué de Suisse?

—Pues lo que le dije a Switzerland sobre ti y Roman y todo eso de la pelea.

—Ahh... eso —suspira—. Oui, eso es importante... —antes de que quiera cortarme el cuello, piensa—. Quizás deberías hablar con él pronto...

Yes... —responde en plan "por eso quiero hablar hoy".

El galo le mira a la cara por primera vez desde que colgó con América, con una mirada indescifrable. Ella le mira sin entender.

What?

Parpadea, acercándose a él y abrazándolo de los hombros.

What? — se tensa más sin entender.

—Nada... — responde dándole un beso en la cabeza.

— ¿Y por qué pones esa cara? —sin apartarse.

— ¿Cual cara? No he puesto ninguna cara —cierra los ojos y le abraza más fuerte.

—Mmmm bueno... —no muy convencido—. ¿A dónde vamos ahora?

—A comer... hay un lugar a unas cuatro cuadras de aquí que es muy, muy bueno, Prusse nos alcanzará allá.

—Bien.

xoOXOox

Suena el teléfono de Rusia. Rusia descuelga tan feliz.

Privet?

Hello, commie! —América trata, de verdad trata de sonar normal y civilizado, aunque en el fondo está súper nervioso y suena un poco falso en vez de sonriente.

—Ah, eres tú —desprecio.

Yes, me han hecho hacer una lista de invitados y desgraciadamente tú figurabas en ellos —responde leyendo, sintiéndose muy, muy listo puesto que este era uno de los escenarios posibles que había imaginado que podría pasar, de manera tal que ha hecho libreto para ello—. Voy a hacer una comida en mi casa la próxima semana, nada elegante, y me molestaría bastante que vinieras... pero me han obligado a invitarte.

Rusia se lo piensa.

—Realmente no querría que vinieras y me molestaría mucho —repite América, habiendo analizado que Rusia suele hacer cosas que le molesten.

—Está bien — sentencia con su sonrisa infantil. América cierra el puño y hace "YESSSSSSSSS", en silencio

Fuck. El próximo martes, en Colorado. Please be on time.

On time? — pregunta sin saber.

Yes, es a las cuatro, ok? Cuatro, hora del oeste de America... si no sabes cuál es esa hora.

—¿Esto es por el G8? —pregunta cayendo en la cuenta.

—Ehh... algo así —nerviosito—. Van a venir TODOS... — aclara por si acaso lo ha dudado o algo.

—¿Vienen los demás? —sorpresa.

—Pues... Claro —abre los ojos—. ¿Habrías venido si no?

—Pues ¿por qué no?

—Ehhh... — histeria—. Pues... No sé, no... I... Tengo que irme.

Do svidaniya! —sonrisa.

Goodbye! —histeria.

Suena el teléfono de Alemania (pobrecito mío).

Hallo? —contesta neciamente sin ver quien llama.

Privet —saluda sonriendo, nervioso.

Oh... Russland... Hallo — cansado.

—¿Vas a ir el martes a Kolorado? — agobiado.

—¿A dónde? —pregunta descolocado.

—A casa de Soedinennye Shtaty —especifica.

—Ah, a la comida. No lo sé aun, quede de confirmarle... —piensa un poco—. ¿Te invitó? —esperando la obvia respuesta, es decir... Un "nooooo, obvio no" o... "net, ¿tú por qué crees que sea?"

Da — responde—. Le dije que sí iría, dijo que no quería que fuera pero me invito, no lo entiendo.

—Te... ¿Te invitó? ¿Perdona?

—Da, insistió mucho en que no quería que fuera.

—No entiendo por qué habría de invitarte...—descolocado es poco decir-

—Me ha dicho que le han obligado, que tenía una lista... que había invitado a todos.

Frunce el ceño.

— ¿Y qué vas a hacer?

—Pues... ir, claro.

Alemania aprieta los ojos.

xoOXOox

Después de comer, habiendo vuelto ya a casa de Francia con el trio más awesome y sus parejas para tomar café, cuando el francés ve salir a Prusia de la sala por una rendija de la puerta de la cocina, se gira con España.

—Creo que Romano se ha ido al jardín, ¿puedes ir a ver?

—¿Al jardín? —España crédulo mira por la ventana—. ¿A que ha ido al jardín? —se dirige a la puerta.

—Creo que a dormir la siesta —Francia le ha visto acostado en una de sus hamacas por la ventana—, p algo de eso que hacen ustedes —se escurre por la puerta hacia el salón y camina hasta Inglaterra.

El español sale al jardín e Inglaterra está en ese momento mirando su teléfono, contestando mails del trabajo, sin notar al francés, que le mira en silencio, sentándose junto a ella. Levanta la cabeza del teléfono y se sonroja un poquito al verle por todo lo que ha estado hablando con Hungría hasta ahora.

—¿Ya habéis acabado los postres? Prussia se ha llevado a Hungary and Italy, no sé a dónde ha ido...— explica sonriendo un poquito.

Francia le sonríe de regreso, pensando que ni siquiera ha empezado los postres, acostándose en sus piernas y abrazándole de la cintura, hundiendo la cara en su abdomen.

—Ah! —salta un poquito del susto porque no se esperaba eso, dejando el teléfono en la mesita—. ¿Qué haces?

El galo se hace bolita, hundiendo un poco más la cara en su abdomen, cerrando los ojos. Inglaterra traga saliva y le acaricia un poco la cabeza.

What is wrong?

Niega con la cabeza.

—Nada—miente, evidentemente.

—¿Habéis peleado? Prussia parecía muy serio —empieza a hacerse sus historias.

El francés abre un ojo y le mira, y luego vuelve a acurrucarse en su abdomen.

—Abrazame.

Se sonroja y tiembla un poquito, pero lo hace un poco poniendo las manos en su espalda, pero no puede porque está muy abajo en una postura incomoda. Francia lo nota.

—Ven, acuéstate conmigo aquí —se incorpora un poco, abrazándolo de la cintura y atrayéndolo a sí para que recargue su espalda en el pecho de Francia y puedan recostarse.

Inglaterra se deja atraer, pero nota que en la postura en la que van a quedar ahora no va a poder abrazarle sino que Francia va a abrazarle a ella, así que se separa sin mirarle.

Francia le mira desconsolado. Ella se estira en el sofá y abre los brazos hacia él para que se tumbe a su lado, aun mirando hacia la tele apagada y sonrojándose un poco.

Y el francés sonríe un poquito, acostándose a su lado. Entonces Inglaterra le abraza bien, sonrojándose más y mirando a otro lado.

What happened?

Je t'aime —resume acurrucándose en su abrazo.

La inglesa se tensa un poco más y le mira. Francia se gira hasta poder abrazarle él también y lo hace.

— Tengo miedo Angleterre...

Se pone seria, frunciendo el ceño.

— ¿De qué?

—De que un día no estés aquí —le mira y sonríe. Ella traga saliva apartando la vista.

France...

—Ya sé, ya sé... sólo abrázame, ¿vale? —se le acurruca y a Inglaterra le sube un regusto amargo desde el estómago y suspira, abrazándole más fuerte. Francia le mira—. Non, abrázame bien, sin sentirte culpable —pide.

— ¿Pues cómo quieres que no me sienta culpable? —le mira.

—Estoy diciendo tonterías —sonríe—. De una u otra forma siempre vas a estar aquí, es estúpido preocuparme por eso, non? —se le acurruca.

—No... No... Esto es por Prussia and Spain, ¿verdad? Porque ellos están aquí con Italy and Hungary y yo... Estoy disfrazado como una fulanita y... Hungary me ha dicho... —sigue nervioso.

— ¿Qué te ha dicho? —frunce el ceño y le mira de nuevo.

Italy... Me ha preguntado si me estabas pagando por estar aquí —confiesa. El francés levanta las cejas sorprendido y se incorpora un poco.

Quoi? —susurra.

I... I'm sorry —le mira—. Ellos han empezado... —aparta la vista—, a hacerme todo tipo de preguntas y yo estaba histérico y... —se sonroja— I'm so sorry... Creo que lo he arreglado.

Le pasa una mano por la cabeza, sin entender.

—¿Que te han preguntado? ¿Te han dicho algo? ¿Te han ofendido? —preocupado.

—No, no... Esa pregunta ha sido un poco ofensiva, pero ya le he cantado las cuarenta a Italy —le mira y se sonroja—. Me... Me han... Preguntado... —balbucea nervioso. Francia sonríe, relajándose.

Oui?

—Si... Te quiero... —susurra sin mirarle, con la boca pequeña. El galo sonríe más y le acaricia la cara, y las cejas y los brazos y el pelo, como sieeeempre.

— Y les has dicho que no, te he oído.

Of course! —responde mirándole.

—Y como dices que no me quieres, ¿han saltado a la conclusión de que eres una prostituta? —le mira a los ojos. Ella baja la mirada.

—Ya les he dicho que no lo soy, varias veces.

Hey, hey! —inclina la cabeza para que le mire a los ojos. Inglaterra se sonroja pero le mira de reojo.

I'm sorry... —repite con la boca pequeña.

—Yo no necesito que les digas a ellos que me quieres —explica. La inglesa parpadea—. No le puedo pagar a nadie para que me quiera, además... —agrega—. Pero ese no es el punto, Romain está loco por pensar eso, y si lo piensa —se encoge de hombros—, me da igual.

—Pero ellos creerán que yo... ¿Para qué quieres que este aquí entonces? —le mira. Francia parpadea e inclina la cabeza.

—Pues para que estés conmigo, con la gente que quiero y que me quiere.

—Pues a eso me refiero —aprieta los ojos— si ellos creen que me pagas por estar aquí y fingir...

—Entonces ellos son idiotas. Me duele que me digas eso, pero no es tu culpa, es la de ellos... si creen que soy así de patético y que realmente no puedo arreglármelas para que NADIE me quiera —traga saliva—. Pues... uno más a la lista.

Inglaterra se humedece los labios, nervioso.

Except for the fact that I don't really love you —responde no muy en serio. El galo le sonríe de lado.

—Pero tú eres lo suficientemente idiota como para venir aquí gratis a fingir que lo haces —le abraza de la cintura hundiendo la cara en su cuello y besándole. La inglesa levanta la cabeza para que llegue mejor y sonríe.

—Quizás deberíamos hablar de precios entonces.

Francia le abraza más, bajando su mano hasta su culo y se ríe.

—Yo sólo hago trueques Milady.

Se sonroja más con la mano en el culo.

—Que medieval, Darling.

Se ríe.

—Y no es lo único en lo que puedo ser medieval, cherie.

Ella le mira sin entender.

—¿Tú recuerdas esos tiempos en los que todo era más bestia? —sonríe. Inglaterra levanta las cejas, incrédulo.

—¿Bestia tú? a ver si te vas a hacer daño.

Francia levanta las cejas entonces.

—¿Insinúas que no puedo ser bestia?

—O romperte una uña —le toca la nariz—. No quisiera tener que aguantar tus lloros.

—A ti te gusta lo bestia, non? Claro que con este cuerpecito es posible que te rompa algo...

Se sonroja porque sí le gusta.

—Aun con este cuerpecito soy más listo que tú, no creo que pudieras ni tocarme.

—¿Ni tocarte? Oh, Angleterre... piensas demasiado de ti y demasiado poco de mí, con lo que te gusto... —sonríe bromeando un poco y la inglesa vuelve a sonrojarse, apretando los ojos.

—¡No es cierto!

—¿No te gusto? —pregunta pasándole un dedo por los labios.

Of course not! —tiembla un poco, sacando la puntita de la lengua y luego escondiendo los labios.

—A mí me gustas —susurra sincero. Y vuelve a apretar los ojos verdes.

I hate you —responde derrotada. Francia sonríe.

I love you too.

Los aprieta más fuerte pero sonríe un poquito.

—¡Yo no dije eso! ¡Eres tonto! y cuando me dices Milady me siento como Lady de Winter.

— ¿Y cómo quieres que te diga? Milord? Antes muerto que decirte Milord —le besa los dos ojos. Ella sonríe.

—Pues ya lo dijiste dos veces... —le mira—. Milogg —le imita el acento francés. Éste sonríe más.

—Yo no he dicho Milord —fuerte acento francés—, he dicho "mi... lord" —haciendo un esfuerzo por decir la erre que tanto trabajo le cuesta. Inglaterra se ríe.

—Aun así... Con este disfraz, Lady de Winter no me parece un personaje tan poco adecuado.

—No creí que tú fueras a hacer jamás a un personaje que asesinara a tus propios duques, pero está bien, mon amour —gira hasta ponerse encima de ella—. Puedes ser quien quieras.

—Se llama sacrificio de dama, git —barbilla levantada, aire de orgullo. El francés le besa el cuello.

—Si tú eres Milady Winter, entonces yo soy... agg... ¡extraño tu manzana de adán! —protesta. Inglaterra suspira—. Quoi? —le mira al escuchar el suspiro y sonríe—. ¿Tú extrañas mear parado?

Shut up! — protesta. Francia se ríe un poco, echándosele encima.

— Abrázame y dame un beso si tanto quieres que me calle.

—No quiero... I mean... Sí quiero... I mean quiero que te calles pero no quiero... Es... Decir, prefiero que sigas hablando a... —le besa porque se está haciendo un lío ella sola y eso es más fácil y por qué miente cuando dice que no quiere y además llevaba un rato muriéndose de ganas.

Francia sigue todo el balbuceo mirándole los labios, sonriendo encantado y desde luego, le devuelve el beso con muchas, muchas ganas y ansia.


No olvides agradecer a Holly su beteo y edición. El maravilloso trabajo de beteo y edición súper express que ha hecho para tenerlo todo a tiempo. ¡Ella es genial! ¡En serio!