― En realidad es la primera vez que vengo a la casa de Jane.

― ¿En serio?

― Sí.

A Dirk le pareció extraño. Es decir, Jane era como su mejor amiga.

Como fuera, Jake conocería su casa hoy. Porque allí iban a pasar año nuevo.

La casa de Jane era grande y ella y su padre insistieron para festejar allí. Roxy y Calliope ya deberían haber llegado. Dirk y Jake tenían un retraso de casi tres horas. Por eso, no era de sorprenderse que Jane estuviera enfadada.

― Lo sentimos ―dijeron los dos casi al unísono.

Era mejor que dar una explicación. Porque ya saben, una cosa lleva a la otra, y de repente la cama parece un lugar más atractivo para jugar que ser puntual a la celebración de fin de año.

Bueno. Eran las nueve de la noche. No era tan tarde.

―Ugh ―Jane apretó los puños y se balanceó hacia ellos, casi dejándose caer. Ambos la atraparon. Ella gruñó― gracias al cielo que están aquí.

No, no parecía enojada con ellos. Para nada. De hecho, tenían un retraso de casi tres horas y, recién se daba cuenta, nadie los había extrañado. Ni una llamada, ni un mensaje, ni una señal de humo hacia sus amigos perdidos, ¿Qué sucede?

― ¿Pasa algo? ―preguntó Jake.

― Roxy no me presta atención ―hizo un puchero.

― ¿Eh?

Dirk no entendía nada de lo que estaba sucediendo, pero la sensación de haber contagiado homosexualidad lo ponía tan incómodo como alegre.

Jake la abrazó cariñosamente.

― Nosotros te prestaremos atención.

― Llegan un poco tarde para eso ―respondió ella, que Dirk todavía no comprendía si estaba muy contenta o muy encabronada por verlos.

Pero cualquier duda se disipó en cuanto entraron.

Sonrisa radiante, ojos brillantes, lindo, lindo y parecido a Jake, pero muy diferente.

John Egbert era el primo de Jane. ¡No lo veía hace más de tres años! Qué bien había madurado... no era nada del otro mundo que Roxy no pudiera quitarle los ojos de encima. Cuando Dirk lo conoció, también le pareció una persona... hum, interesante. Aunque estuviera más interesado en sus ojos y en su sonrisita de nerd, más que en lo que salía de su boca.

― ¿Y ese quién es? ―inquirió Jake.

― Mi primo, se llama John. Viene de vez en cuando para las festividades con mi tío. ¿Sabías que mi tío y mi papá son gemelos? ―preguntó.

Jane parecía de muy feliz ahora que ellos habían llegado. Probablemente Roxy la hubiera ignorado, no parecía tener ojos para otra cosa más que no fuera John. Ese chico había crecido bastante, volviéndose un joven fuerte y carismático, o por lo menos eso parecía. Roxy estaba muy feliz también.

― No sabía ―contestó Jake y se quedó callado.

Roxy se abalanzó sobre Dirk y sobre Jake.

― Jaaaakey, ¡Te tengo buenas noticias! Mamá accedió a pagarme las clases de tiro, podremos empezar el año que viene juntos.

― ¡Eso sería estupendo!

― Vi a tu hermano en la televisión el otro día ―le dijo John.

Dirk se sentó a su lado mientras los demás hablaban de cursos y actividades extracurriculares. Se preguntó dónde estaría Calliope.

― Seh, el éxito es masivo.

― ¿Te cuento un secreto? Nunca entendí por qué tanto éxito. Sweet Bro and Hella Jeff es una mierda.

Dirk sonrió. Era la primera vez que alguien decía la verdad en voz alta. John siempre le había caído bien.

― Lo sé. Ése es el éxito.

― ¿Has un comic de mierda y las productoras lo convertirán en el mayor éxito cinematográfico?

― Hey, eres bueno. Ten cuidado, las productoras podrían intentar llevarte para que escribas algo de mierda.

John se rió. Era agradable.

― Aunque no está mal como película. Amo las películas.

Dirk sonrió suavemente antes de sobresaltarse. Eh, sus reflejos de ninja le fallaron. Debía de estar muy distraído como para no ver a Jake.

Su novio se acurrucó a su lado y extendió la mano.

― Soy Jake, no nos hemos presentado ―dijo formalmente.

― John Egbert ―asintió, estrechando su mano.

― ¿Por qué no Crocker? ―preguntó, confundido.

― Es... una larga historia.

Roxy tomó asiento al lado de John. No dejaba de sonreír. Le guiñó un ojo a Dirk, y él supo perfectamente lo que significaba. Había caído completamente en John. Bien, se alegraba por ella. Que empezara el año sin penares, eso era lo que había querido para su mejor amiga, y un nuevo amor parecía la mejor manera de hacerlo.

― Iré a despertar a Calliope ―avisó Jane.

― ¿Estaba durmiendo? Aww, que linda ―dijo Roxy.

Jane asintió antes de irse. Dirk se sentía raro en el medio. No solía sentarse en el medio cuando eran multitud. Él era el de los costados. Pero tener el calor de Jake y de John a cada lado, tampoco estaba mal.

― ¿De qué hablaban antes? ―dijo Jake, rompiendo el silencio.

― John es la única persona que piensa que Sweet Bro and Hella Jeff es una basura ―contestó Dirk.

― Pero no lo es ―contradijo Jake.

― Por supuesto que lo es ―Dirk lo miró a los ojos.

Parecía ofendido. Bueh. A Jake le gustaban todas las películas. No era de extrañar que esa también le gustara. ¡Hey! No es como si Dirk no adorara el comic. Era una basura. Estaba hecho a propósito, era una basura con razones irónicas. Por eso le gustaba. Pero no dejaba de ser una basura.

― Eh, mira que yo amo las películas. Pero siempre voy a preferir una buena película de Nicolas Cage.

― Es un actor de mierda ―dijo Jake inmediatamente.

Uhhh. Se lo veía venir. La confrontación entre dos cinéfilos de cine basura era una nueva guerra de los mundos.

― Es un excelente actor y...

― Como sea.

John tenía el ceño fruncido, listo para despotricar ante la actitud de Jake. Roxy le acarició el brazo y le sonrió. El ojiazul bajó la vista, tranquilamente nervioso.

― No se peleen. Cage hizo buenas y malas películas. Eso es todo ―murmuró Roxy.

Pero Jake no parecía sosegarse con una frasecita linda. Parecía bastante susceptible esta noche.

Cuando Jane estaba volviendo con una bostezante Calliope, Roxy se levantó y empujó a Jake con ella. Él se resistió, pero Roxy fue insistente. "Lo de la tradición", susurró, porque no necesitaba que le explicara a Dirk.

A lo lejos, vio a Roxy explicarles "lo de la tradición" a sus amigos. John le preguntó de qué se trataba.

― No es nada. Una cosa de ella.

Cosa de ella. Para coquetear. Por supuesto. La tradición del beso de medianoche, para empezar el año con un gesto de amor, ¿Qué mejor que besar a alguien? Eso supuso Dirk. Roxy quería besar a John. Dirk besaría a Jake, y… ¿Jane y Calliope? No se le ocurría otra cosa. No sería fácil que aceptaran, si eso era lo que planeaba Roxy.

― Mira, soy más alto que tú ―dijo John de repente.

Dirk se sorprendió al ver que tenía razón. También se avergonzó sin razón. Quizás porque creció tanto desde la última vez que se habían visto.

― Eh... eso creo.

― Me acuerdo que cuando teníamos trece eras más alto que yo, ¿Te acuerdas? ―dijo revolviéndole el cabello.

Dirk bufó y apartó la mano, odiaba que le tocaran el cabello... Excepto Jake.

― Pero sigues siendo el mismo nerd que cuando teníamos trece ―lo molestó.

John asintió enérgicamente.

― Tú también eres un nerd ―se rió.

― ¿Y qué hay de malo con eso?

― Lo dijiste como si fuera algo malo.

― Eso es mentira.

― ¿Entonces fue un cumplido?

Agradeció que el resto llegara en ese momento, para no tener que responder esa pregunta. Porque probablemente sería "sí, es un cumplido".

Charlaron animadamente hasta las diez, la hora de la cena.

― La última cena del año ―suspiró Jane.

― Suena tan dramático ―sonrió Calliope.

Cenaron pollo. El padre de Jane, el de John y Rose compartían la mesa cuando ellos tomaron asiento. Rose se quejó con él por la falta de consideración de su hermano al no haber venido. Dirk le dio el regalo que Dave le hizo prometer que le llevaría. Rose no dijo nada más al respecto, solo sonrió.

Durante la comida, rozó el pie contra la pierna de Jake. Recordó el buen y mal momento que pasó en el parque de diversiones, centrándose en pequeñas cosas, como cuando ellos solo eran dos enamorados con un secreto estúpido.

Jake estaba muy enfocado en comer para notar que no fue un roce casual. Pero estaba muy callado esta noche. Temió que la estuviera pasando mal, ya que 31 de diciembre es la fecha en que uno recuerda el año entero. Las cosas positivas y las negativas, y junto con las negativas, estaba la muerte.

― ¿Estás bien? ―preguntó, un poco preocupado.

No sabía que un puntapié podía ser tan doloroso. Apretó los labios cuando casi salta de la mesa y clavó la mirada en los ojos rosados de Roxy. Ella rodó los ojos y continuó comiendo. Dirk miró a Jake, que ya había terminado de comer, y que había ignorado (o no había escuchado) su pregunta. Volvió a mirar a Roxy, pero también se hizo la distraída, a propósito.

Las conversaciones durante la cena también fueron muy entretenidas. Pasando por alto que Jake seguía en completo silencio, fue una de las mejores cenas del año. Riquísimo como siempre que se comía en la residencia Crocker.

Después de comer, siguió a Roxy al baño y la agarró del brazo antes de que entrara. La privacidad del segundo piso y el pasillo vacío era una buena ocasión para que ella le dijera qué mierda pasaba.

― No puedo creer que seas tan idiota ―se rió Roxy.

― ¿De qué estás hablando?

― Jake se está muriendo de celos y no te das cuenta.

― ¿Qué? ¿De quién? ¿Te lo dijo? ―se sintió muy estúpido, porque no lo podía creer y porque no, no se había dado cuenta.

― De John, tarado. Me di cuenta antes que me lo dijera. "A Dirk no le gusta John. Igual, John es mío" le dije. Pero es terco, ya sabes. ¿Tú crees que le gusto a John?

Dirk no podía pensar en eso ahora. Pero lo cierto es que Roxy hablaba en serio, de Jake y de John. Le sorprendieron ambas cosas. Tenía que ir a hablar con Jake.

― Sí, no lo sé. Creo que le gustas ―murmuró antes de irse.

Bajó las escaleras rápidamente, pero no encontró a su novio en ninguna parte.

― ¿Y Jake?

― Está afuera ―respondió Calliope.

El patio de los Crockers era gigante. Había un columpio hecho con una rueda que colgaba del árbol, junto a las plantas y flores. Jake se hallaba tipo indio en el suelo, mirando la luna.

Se arrodilló junto a él y como no supo qué decir, esperó a que él hablara. Pero el silencio era inquebrantable por su parte. Por favor, ni siquiera lo había visto cuando llegó. Parecía autista.

― Jake... ―él no respondió― ¿Estás... celoso?

La mirada de Jake fue dura. Eso era un sí. A pesar de todo, Dirk sonrió. De una manera extraña, era lindo que se hubiera enojado tanto por esto.

― Estás celoso ―afirmó, gastándolo― ¿Y no pensabas decírmelo en toda la noche? ¿No pensabas hablarme en toda la noche?

Inesperadamente, Jake se lanzó contra él. La cabeza chocó contra el suelo con fuerza y tuvo que cerrar los ojos por el súbito mareo. Cuando los volvió a abrir, Jake estaba sentado encima suyo, con los brazos a los costados de su cabeza.

― ¿Te parece gracioso? ―gruñó.

― No ―dijo con sinceridad―, me parece estúpido.

― No es estúpido ―se quejó Jake con voz aniñada.

Sonaba tan rudo como asustado.

― Estás siendo irracional, Jake ―dijo, intentando sacárselo de encima.

― ¿Nunca has sentido celos?

Dirk se detuvo. Muchas, muchísimas veces, tuvo ganas de decirle. De repente se sentía mal.

― Es diferente.

― ¿Por qué es diferente?

Jake estaba bastante enojado. Cruzó los brazos sobre su pecho y lo miró desde arriba.

― Porque no estábamos juntos y había intereses románticos de por medio a esos celos ―se excusó Dirk, pensando en Aranea y en Jane.

― No sé a qué te refieres, y suena a que también es irracional ―se defendió.

Y por un instante, algo que negaba adentro se soltó. Eso que le producía angustia se llamaba "tiene razón". Porque era irracional. Porque los celos eran irracionales. Porque era tonto, ya que ni Aranea ni Jane tuvieron una verdadera oportunidad de estar con él.

― Te amo ―fue todo lo que se le ocurrió decir.

El semblante de Jake cambió radicalmente. Se relajó y fue cayendo suavemente sobre su cuerpo para abrazarlo. Jake entero, tan cerca, llenó cual hueco y recoveco que necesitaba para ser feliz. Por lo menos en ese minuto, en que ambos estaban acostados sobre la hierba, abrazados y juntos, no había necesidad de nada más.

― Yo también te amo, Dirk.

Y no hubo necesidad de nada más.

Dirk miró la luna atravesada desordenadamente por el cabello negro de Jake. Este era uno de los momentos que deseaba que nunca en la vida terminaran.

― Dirk ―susurró Jake― nos están mirando.

Levantó la cabeza y vio que, efectivamente, todos tenían los ojos puestos sobre ellos: Roxy y Calliope les sonreían con descaro; Jane miraba constantemente a su padre, como rogando que no se diera vuelta y John tenía los ojos entrecerrados, como si tratara de adivinar de qué se había perdido en tres años. Roxy le levantó el pulgar.

Dirk sintió que otra vez volvía a tener la cara roja, tratando de disimularlo cuando se Jake se apartó de él.

― ¿Vamos? ―preguntó Dirk, incómodo.

― Nah. Que vengan ellos. Falta menos de una hora para año nuevo.

― Pero me estoy muriendo de frío ―se quejó.

Jake le hizo un gesto sutil, como diciéndole "acércate". Cuando le hizo caso, Jake lo abrazó e instintivamente enterró su rostro en el pecho de su novio. Siempre era igual de cálido.

― Heey, ¿Interrumpimos? ―preguntó Roxy, que ayudaba, junto con Jane, a trasladar a Calliope.

El yeso se veía colorido, igual que ella.

John traía dulces en dos bolsas.

― Para nada, los estábamos esperando ―respondió Jake.

― Lo estaba esperando, Señor Bond ―murmuró Dirk sin separarse de su pecho.

― Lo estaba esperando, Señor Strider ―Jake le revolvió el cabello y Dirk se dejó.

― ¿Arreglaron sus problemas? ―se metió Roxy.

― No. Aun se me van a caer los dedos del frío.

― Qué exagerado ―se rió Jane― no hace tanto frío hoy.

―Si lo hace ―la voz de Calliope sonaba infantil.

De repente, Dirk recordó algo. Se separó de Jake, aunque él no soltó su cintura. Mejor. Sentir su apoyo (...de cualquier manera) era bueno. Especialmente ahora.

― Olvidé disculparme ―dijo Dirk. Jane y Roxy abrieron la boca, pero se les adelantó―. Déjenme hablar. Por lo de... de cuando llegué. De Nueva York. Los traté mal y no importan las circunstancias, no tuve derecho.

― No hace falta que te disculpes, Dirk ―Jane le sonrió un poco― todos somos estúpidos de vez en cuando.

Roxy no lo estaba mirando, por eso clavó la vista en ella, esperando a que dijera algo. Pero no dijo nada.

― Roxy...

― No pasa nada.

― No te creo.

― No le creas ―dijo tranquilamente Jake― Roxy sufrió, y tú sufriste porque sabías que ella sufría, y tienen una de las más hermosas de las amistades y el resto importa.

Jake lo soltó y se recostó en la hierba.

Terminaron todos acostados mirando las escasas pero brillantes estrellas. La luna se lucía hoy. Dirk buscó la mano de Jake y la encontró rápidamente.

― ¿Les gustaría venir de vacaciones a mi casa de Inglaterra?

― ¡Sí! ―exclamó Roxy.

― Suena como la mejor propuesta del día ―asintió Jane.

― Calliope, te incluye ―le avisó Jake― Y... John. También estás invitado.

― Sí ―asintió Calliope, contenta.

― ¿Yo? ¡Gracias! Pero no sé qué dirá mi padre... ―respondió John.

― Serán las mejores vacaciones ―idealizó Jake, y todos estaban muy entusiasmados con la idea.

― Pero si no vendieron la casa que tenías allí, ¿Cómo...?

Roxy preguntó lo mismo que él. Jake tuvo que explicar todo lo del dinero de su abuela de nuevo y su deseo de usar todo el dinero y más para mudarse, pero sin saber a dónde. Se oía como un niño que no está seguro de lo que dice y solo repite las palabras de los mayores. Dirk supuso que a Jake nunca lo involucraron (ni le interesaron) todos estos temas, porque claro, ¿Para qué necesita un adolescente de diecisiete años saber sobre venta y compra de inmuebles, manejo de dinero y trabajos de menores? En una familia que lo tiene todo, no hace falta preocuparse de eso, como mínimo, hasta terminar el colegio.

Pero Jake tenía que preocuparse de esas cosas ahora. Y tenía a todos sus amigos para ayudarlo.

― La señora del segundo B está enferma. Muchos dicen que morirá pronto. Suena horrible, pero podrías aprovechar el departamento ―le informó Roxy.

― Eso... esa noticia es lo mejor, ¡Gracias! Intentaré ganar ese departamento. Sería lo más adecuado, sería perfecto ―suspiró antes de esbozar una de las más grandes sonrisas que Dirk vio en su cara―. Aunque en realidad, espero que esa señora nunca muera. Pero sería una magnifica oportunidad.

Sintió unas ganas terribles de acariciarle la mejilla, pero su mano estaba mejor entrelazada con la de Jake.

― El año que viene será perfecto ―acotó Roxy.

― Oh, sí. Mejor que este, y eso que será difícil de superar ―añadió Calliope.

Los padres salieron al patio para anunciarles que faltaban diez minutos para el año nuevo, los cuales pasaron llenando las copas para el brindis y discutiendo sobre si Calliope y Jane tenían que besarse como tradición. Lo que era seguro, era que Roxy había conseguido su objetivo.

― TRES ―dijeron todos al unísono― DOS ―Dirk le rodeó el cuello a Jake― UNO.

Jake se inclinó y se dieron el último beso del año, y el primero de este año nuevo. Un año prometedor, un año lleno de aventuras, un año fresco para vivir más tristezas y ¡Alegrías! Porque ellos eran felices. Dirk era feliz.

Brindaron con champagne, aunque Jake arrugara la nariz y dijera que no le gustaba el champagne.

Dirk lamentó no haber visto el adorable beso de Jane y Calliope, pero lo que sí podía ver era a John y a Roxy tomados de las manos.

― Por un mejor año que el anterior ―Dirk chocó su copa contra la de Jake.

― Por un montón de años, cada uno mejor que el anterior ―sonrió él.

Dirk y Jake bebieron, aunque a Jake no le gustara el champagne, pero era una ocasión para celebrar.

Porque cuando uno es feliz, el resto no importa. Y ellos eran más que felices.


Wow, qué decir. Este fic lo había escrito en tiempo record, y encima es el más largo que haya hecho. La pasé muy bien escribiéndolo, siempre y los comentarios que me dejaban me alegraban todos los días, así que muchísimas gracias a todos los que llegaron acá. Nunca seré buena en los finales jaja

En cuanto a la historia, me gusta que quede abierta, en otro comienzo. Porque después de esto quedan sus vacaciones, el cine, la universidad, miles de cosas, y mi fic sería solo un pedazo de vida :)

En fin, gracias y adiós~

PD: A quien le interese, atentos a fin de año porque voy a sacar un libro. Si quieren más información o que les avise (o algo) pueden mandarme un mensaje.