Sé que están ansiosas por leer, así que no las entretengo,
Mis disculpas al final de capitulo ;)
Muñequita
Capitulo 24
"Terapias e ideas"
Rosalie Pov.
Al llegar a la clínica, Carmen y Eleazar nos recibieron en la puerta del edificio, me sentía cómoda de regresar a mi hogar. Había vivido tantos años en ese sanatorio, dedicando mi vida entera a los pacientes, que estar fuera de ahí me hacia sentir triste.
—Rose, me alegra que ya estén de vuelta —dijo Carmen, corrió a abrazarme.
—Tranquila, Carmen. Tenemos compañía —susurré al ver como Isabella se encogía en su asiento, temerosa de la efusividad de Carmen.
—Lo siento —musitó mi amiga y colega.
Carmen estiro la cabeza sobre mi hombro para observar mejor a la nueva paciente, en su rostro se dibujó una sonrisa y se acerco lentamente hasta la puerta abierta del coche.
—Hola, mi nombre es Carmen ¿Cuál es tu nombre? —preguntó amablemente.
Isabella la observo por un momento, con el ceño fruncido, y después desvió la mirada hacia mí. Yo asentí en forma de aprobación y ella le sonrió.
—Soy… Bella —contestó, su voz era débil y apenas fue audible el débil susurro que salió de su garganta.
—Mucho gusto, Bella ¿Quieres salir? ¡El lugar te va a encantar! —algo que yo adoraba de Carmen era su forma de hacer que las personas se sintieran cómodas a su alrededor.
Bella tomó su mano y salió del coche. Se detuvo frente al impotente edificio que estaba frente a nosotras, en ocasiones podría llegar a ser intimidante. Mi clínica estaba formada en la construcción de un viejo internado del siglo XV, el edificio era bastante antiguo y con un toque de arquitectura gótica, pero en si, muy hermoso.
—Vamos adentro, Bella —dijo Carmen, dirigiéndola hacia la puerta.
Ella se mostro renuente a entrar, al parecer mi amado edificio la asustaba. Le sonreí y tomé su mano libre.
—Todo estará bien, Bella. Dentro encontrarás muchas personas que estarán dispuestas a ayudarte —susurré.
—Vamos, Bella ¿Quieres conocer tu nueva habitación? Yo misma me encargué de alistarla, y déjame decirte que tienes la mejor vista de toda la casa.
Observó una vez más el edificio y tras un suspiro, sonrió y se dejó guiar dentro. El enorme y antiguo edificio nos acogió con ternura cuando traspasamos las pesadas puertas de madera, se percibía un ambiente de tranquilidad, de paz y armonía; por eso amaba estar en mi clínica. El contacto con la naturaleza hacia que el lugar pareciera un espacio mágico y misterioso, te incitaba a perderte entre sus arboles y pasar horas y horas tumbada en el césped, inhalando el suave aroma de las rosas.
Dejé que Carmen guiara a Bella hasta su nueva habitación. Yo tenía cosas que revisar en mi oficina antes de ir a mi primera sesión con ella. Al parecer habíamos tenido un problema con los jardineros en mi tiempo fuera y Carmen se había tenido que ver en la necesidad de poner anuncios solicitando unos nuevos; observe mi agenda, el puesto seguía libre.
Minutos después me dirigí al consultorio. Dentro, ya me esperaba Isabella, abrazaba sus piernas con fuerza y observaba por la ventana, hacia el jardín.
—Hola, Bella ¿Te gusta el lugar? —pregunté, tomando asiento.
—Es muy bonito —susurró, sonriente —me siento muy cómoda aquí.
—Me alegra que te guste —contesté —Bien, yo seré tu doctora de cabecera mientras estés aquí. Tendremos terapia tres veces por semana, los demás días te visitará un colega. Su nombre es Vladimir.
—Está bien —se puso de pie y me sonrió abiertamente —este lugar… parece tener magia. Me gusta, me siento feliz aquí.
—Verás que pronto te recuperaras y podrás seguir con tu vida, como antes de venir aquí.
—Yo no quiero seguir con mi vida como antes —soltó, borrando la sonrisa de su rostro.
— ¿Por qué, Bella? —inquirí, preocupada por su cambio de estado.
—Yo no quiero… ¡Yo no quiero! —Gritó, después su mirada se volvió a perder en la ventana —quiero estar con él.
— ¿Con quien?, ¿Con Jacob?
— ¡No! Jake es un hombre malo… —susurró, pegó su palma al vidrio de la ventana y sonrió —él está del otro lado, esperándome.
— ¿Quién te espera, Bella?
—Edward… él vino a visitarme. Él quiere que yo salga de aquí, que vaya con él al otro lado.
— ¿Al otro lado?
—Si —su sonrisa creció, sus ojos brillaban con la ilusión de una niña —él quiera que vaya con él. Él quiere que muera para que pueda cruzar al otro lado… con él.
—Bella, ¿Quién es Edward?
—Mi novio. Él me ama y yo a él, con todo mi corazón.
Al parecer Isabella estaba mas grave de lo que pensaba. Tenía que dedicar tiempo especial para ella para ver progreso pronto en su situación.
La primera semana de terapia fue bastante dura, Isabella estaba renuente a ir tras ese novio muerto. Me preocupaba la combinación de sus cambios de humor, a veces en extremo feliz y en otras ocasiones increíblemente triste; en cada sesión hablaba de suicidarse, de tratar de llegar a él. Su situación era demasiado crítica.
—Hola, Rose —saludó, entrando al consultorio.
—Hola, Bella ¿Cómo estas?
—Bien, me siento muy feliz hoy —contestó, sonriente.
—Me alegra, ¿Qué hay de Edward? —pregunté.
—Hoy no soñé con él, ¡Doma como un bebe!
—Eso es bueno ¿Hay algo de lo que quieras hablar hoy?
—No se —dijo encogiéndose de hombros — ¿Podemos quedarnos calladas hoy? No tengo muchas ganas de hablar.
—Si eso es lo que quieres, adelante —musité, sonriente.
—Gracias —respondió, se traslado a la ventana y se sentó en el alfeizar, sujetó sus rodillas contra su pecho y observó el exterior.
Estaba serena, irradiaba tranquilidad y tenia una pequeña sonrisa en el rostro. Si las cosas seguían su rumbo, dentro de poco tiempo estaría de regreso con Jacob.
Edward PoV.
Me devané los sesos tratando de buscar algo que me ayudara a llegar a Bella. Había rondado el sanatorio y el maldito perro de Jacob Black había puesto seguridad en el perímetro, no podía acercarme al lugar.
— ¡Edward! —gritó Emmett, entrando a mi despacho.
—Emmett, estoy tratando de pensar —gruñí.
— ¡Tengo la idea perfecta para que llegues a Bella! —anunció, una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro.
— ¡Habla! —exigí, poniéndome de pie.
—Primero que nada… ¿Te molestaría teñirte el cabello? —preguntó.
— ¿De que mierda estas hablando?
—Bien, escucha. Tú tienes que entrar a ese sanatorio y yo tengo que volver a ver a esa hermosa doctora…
— ¿La loquera? —pregunté.
—Su nombre es Rosalie.
En las últimas semanas mi hermano no hacia otra cosa que no fuera hablar de la hermosa doctora que se había llevado a mi ángel a aquella prisión.
—Como sea, solo ¡Habla de una maldita vez!
Emmett me cuchicheó rápidamente su plan, con una perversa sonrisa expandiéndose por su rostro. Cuando terminó de hablar me quedé observándolo sin decir nada… mi hermano estaba realmente loco.
— ¿Y bien? —pregunto, sonriente.
—Estas bromeando, Emmett ¡Y yo no estoy para bromas! Necesito sacar a Bella de ahí —grité, enojado.
—Hermano, ¡Escúchame! —Dijo tomándome de los hombros —si teñimos tu cabello, tal vez no te reconozcan.
—Estas demente —susurré, negando con la cabeza.
— ¿Qué serías capaz de hacer para salvar a Bella?
—Cualquier cosa.
— ¡Excelente! Llamaré a la peluquería —anunció, sonriente.
¿Cuál será la loca idea de Emmett?
Aaaah, no quería decir nada pero… huelo el final de la historia, está aproximándose u_u
¿Les gustó?, ¿merece un review?
Lamento mucho la tardanza en actualizar, tuve ciertos… inconvenientes que prefiero omitir.
En fin… trataré de no ausentarme de nuevo, lo prometo :)
Besitos… nos leemos pronto en una de las otras historias.
PD: ¿Puedo pedirles que se den una vuelta por "Last Promise"? Fue mi primer fic y me gustaría que lo leyeran, es muy importante para mi n_n
