Disclaimer 1: Este fic es una adaptación del fic del mismo nombre escrito por Cinthia Swan para la saga Crepúsculo.
Epílogo
Candy POVSi creía que la universidad era difícil, solo era cosa de intentar terminar el semestre con ocho meses de embarazo.Había subido aproximadamente ocho kilos, y lo de comer por dos me lo había tomado muy en serio. A pesar de la insistencia de Terry porque reposara, yo había decidido terminar el semestre y luego tendría todo el último mes para descansar, o al menos eso pensaba.Por supuesto los chismes no se habían hecho esperar, y los murmullos cada que yo pasaba por los pasillos o entraba a la cafetería no eran para nada discretos, aunque yo estaba segura que mi secreto estaba a salvo, los únicos que sabían quien era el padre de mi hijo jamás lo dirían, y aunque no se atrevían a preguntármelo directamente sabia que todos mis compañeros se morían por saberlo.Había escuchado rumores que circulaban por el campus sobre las posibilidades de mi creciente pancita de embarazada, desde las más horribles como la violación, hasta las que involucraban al espíritu santo, yo solo me reía o rodaba los ojos cuando escuchaba la nueva forma en que me habían embarazado. Terry no estaba del todo contento con la situación. Después de que me fui a vivir con él a casa de los Grandchester, era aun más difícil esconder lo nuestro, las cosas serian difíciles si alguien se enteraba de donde vivía ahora. Terry había considerado la posibilidad de mudarnos pero yo no quise, me sentía incomoda con el embarazo, los pies y la espalda me dolían todos los días, sin descartar los antojos y las hormonas que hacían conmigo lo que quería. En realidad lo que menos necesitaba era una mudanza.La boda la estábamos organizando para después del parto, no me entusiasmaba mucho la idea de una boda, pero ser la esposa de Terry era algo que definitivamente me moría de ganas de ser.— ¿Qué te parece Caroline? — preguntó Flammy.— No suena a Caroline — contestó Karen — ¿verdad Candy?— No me convence — mordí mi sándwich mientras pensaba en otro nombre que no estuviera en la lista de los quinientos descartados. Karen me había dicho alrededor del cuarto mes que seria una niña, y confirmado mas tarde por el doctor — ¿Cathy?— Gisele suena mejor — sugirió Karen.— Suena a prostituta de la edad media — se horrorizó Flammy.— Entonces Fiona — saltó Karen de su asiento.— ¿Fiona? — Pregunté horrorizada — espero que en un futuro mi hija aspire a algo mas que un ogro y un burro parlanchín.— Disculpen — una voz bastante conocida se escuchó detrás de mi, volteé y Annie estaba de pie — ¿puedo sentarme?Di un vistazo a la cafetería, había decenas de mesas en donde podría sentarse, bastante lejos de mi.— ¿Por qué? — preguntó Karen.— Quiero disculparme — se sentó sin esperar una respuesta — Candy siempre has sido una chica que me agrada y que a la vez odio.— Vaya forma de disculparse — se burló Flammy, yo permanecí en silencio.— Me refiero a que si Neil no se hubiera empeñado en estar tras de ti todo el tiempo podríamos haber sido las mejores amigas, y aunque tu no le hacías caso yo te odiaba por robar su atención. Ahora sé que Neil es un idiota y que me deje influenciar por Eliza para hacerle saber a tu padre que al profesor Grandchester y tú tenían una relación.— ¿Fuiste tu? — Pregunté molesta — Annie será mejor que te vayas…— Solo quiero decirte que lo siento, y que no diré nada sobre el papá de tu hijo.— Mas te vale que así sea — amenazó Karen — por que Flammy te patearía el trasero.— No lo dudo, y Eliza tampoco dirá nada, la amenacé con contar sobre su aumento de busto y el "arreglo" de su nariz.— ¡Lo sabia! — gritó Karen.— Está bien Annie, sin rencores.— Gracias Candy y felicidades — se puso de pie, pero se volvió a sentar — ¿quieres saber que es de Susana?— No — respondí.— Claro que si — contestaron Flammy y Karen y yo las asesiné con la mirada.— Eliza me digo que trabaja como camarera en un restaurante de comida china en Nueva York y por las noches trabaja en un club que esta debajo de su departamento... de estríper, para poder pagarlo, parece que su padre la desconoció cuando supo lo del aborto, es un católico muy devoto y no se lo perdonó.— Pobre — exclamé en un susurro.— Yo no diría "pobre" yo diría "bien merecido" — dijo Flammy, y claro, Susana había sido una bruja y ahora solo estaba cultivando todo lo que cosechó.— Muchas gracias por la información, ahora si dormiré tranquila — Karen sonrió complacida por la vida que ahora llevaba Susana.o.O.o.O.o.O.o— Catheryn — dije sonriendo, y levanté un poco la cabeza para ver a Terry que estaba sentado frente a ella.— ¿Catheryn? — Preguntó Terry alzando una ceja — significa…— No lo sé — me encogí de hombros y volví a recostarme en el sofá - ¿no te gusta?— No es que no me guste, es… diferente.— Claro y único, por que Catheryn será única.— Catheryn Grandchester — Terry meditó el nombre por un segundo — suena bien.— Me alegra que te guste, tenia miles de nombres descartados, ya no sabia que hacer hasta pensé en ponerle… — me quede callada al sentir un enorme dolor en el vientre — ¡ay mierda!— ¿Ay mierda? — Se burló mi novio — te amo pero jamás te habría dejado que le pusieras así a nuestra hija.— No, no — dije intentando ponerme de pie, lo que hizo que el dolor se intensificara, al pararme note un liquido caliente recorrer mis piernas y mojar completamente el sofá.— Oh por Dios — Terry corrió a mi lado y me sostuvo antes de que me doblara del dolor.— ¡Me duele! — Grité — ¿Por qué me lastima? ¿No le gustó el nombre? ¿Terry?— No amor, estás a punto de dar a luz — sonrió y me miró a los ojos emocionado, pero yo entré en pánico.— ¿Ahora? — Abrí los ojos, no estaba preparada, había leído un par de libros de embarazo, conocía casi todo acerca de los cambios que presentaría mi cuerpo, como crecería el bebé dentro de mi, que comer y que no, pero jamás advertían que hacer cuando lo ibas a tener — no estoy preparada, no estoy lista aun, dile que se espere.— Candy no seas absurda — me regañó e intento caminar pero yo me mantuve pegada al piso.— ¿Absurda? — Pregunté molesta — está claro que no serás tu él que tiene una bebé dentro de ti luchando por salir.— Candy no te asustes — Terry tomo mi rostro entre sus manos y me miró a los ojos — ambas van a estar bien y entre más rápido lleguemos al hospital más pronto terminara, tendrás a Catheryn en tus brazos, el dolor y el miedo se habrán ido.— Es verdad, ¡entonces no se qué haces ahí parado hablando en vez de llevarme al maldito hospital! — rodó los ojos y me ayudó a caminar hasta el Peugeot. Terry me acomodó en el asiento del copiloto y rápidamente rodeo el auto para salir a toda velocidad al hospital. Sentí otra contracción y enterré las uñas en el asiento.— Respira Candy — Terry inhaló junto conmigo y dejó salir el aire, explicándome cómo hacerlo — vamos cariño, respira.— ¿Y qué demonios crees que hago? — Murmuré entre dientes, mirándolo de reojo, era increíble cómo me irritaba, si, lo seguía amando pero en verdad quería quitarlo del volante y hacerlo callar —no podré, Terry no voy a poder.— Claro que podrás, y todo saldrá bien — me animó sosteniendo mi mano entre la suya — piensa en la bebé ¿no quieres ver su rostro?— Ya lo vi ¿podría quedarse ahí más tiempo? — chillé.— ¿Cuándo lo viste? — entramos al pueblo, dejando atrás la carretera del bosque.— Karen me dijo que sería hermosa, así que hace un par de semanas hice un ultrasonido 3D.— ¿Por qué lo hiciste? — preguntó algo molesto, ambos habíamos quedado en que no haríamos ese tipo de ultrasonido, queríamos ver su carita por primera vez cuando naciera. Sentí una nueva punzada de dolor y grité, apretando la mano de Terry lo más fuerte que pude.— ¿Quieres discutir eso ahora? En serio ¿ahora? — grité viendo el hospital a un par de cuadras frente a nosotros. Recé porque todo saliera bien y porque Terry me perdonara por mi actitud.Se estacionó como pudo frente a la puerta y bajó del auto pidiéndole al guardia una silla de ruedas, abrió la cajuela del coche y sacó la maleta que ya teníamos preparada con ropa de la bebé y un cambio para mí. Una enfermera vino con la silla de ruedas.— Mi mujer va a tener a mi bebé — dijo Terry orgulloso, puso la maleta sobre la silla de ruedas y camino hacia el hospital empujando la silla. ¿Y yo qué? El guardia le hizo señas hacia mí y vi la sorpresa en el rostro de Terry cuando me miró, se puso rojo, más que cuando yo me avergonzaba y regresó corriendo por mí.— Lo siento cielo — se disculpó — no eres la única nerviosa aquí.Salí con su ayuda del auto y me sostuvo entre sus brazos mientras la enfermera acercaba la silla, lo abracé con fuerza, el besó mi frente y después mis labios.— Vamos a ser papás — sus palabras apenas fueron un susurro, pero de pronto todo estaba bien, así entre sus brazos, las dos, me di cuenta de que todo saldría bien, tenía un excelente doctor como lo era Richard, y un excelente hombre a mi lado, apoyándome.Ingresamos al hospital, pero para mi sorpresa en vez de llevarme a una sala de partos, me llevaron a una habitación, antes de que pudiera preguntar algo Richard apareció en la puerta.— Papá — exclamó Terry al verlo — a Candy se le rompió la fuente y…— Lo sé hijo, tranquilo.— Richard — lloré — ¿Qué hago aquí? Catheryn quiere nacer.— La enfermera te ha revisado y aun no es tiempo.— ¿Aun no? ¿Y por que tiene las contracciones? — preguntó Terry.— Candy, esto ya lo habíamos hablado y seguro lo has leído en los libros de maternidad, el que ya tengas las contracciones no indica que ya vaya a nacer la bebé, tienes que dilatar por lo menos diez centímetros.— ¿Y cuanto tiempo tomara eso? — pregunté sintiendo otra pequeña contracción.— Candy eres primeriza, normalmente las madres primerizas tardan entre… — hizo una pausa y miró a Terry, como buscando una aprobación — entre diez y doce horas.No dije nada, solo miré a mi suegro, intentando asimilar lo que me había dicho. Doce horas máximo con los dolores. Esta era la consecuencia de acostarse con Terry Grandchester.o.O.o.O.o.O.o— ¡Me duele! — grite, apretando la mano de Terry.— Lo sé cariño, una vez más — aun con el inmenso dolor, pude sentir la ternura de Terry al quitarme el cabello mojado por el sudor del rostro.— No puedo — lloré de impotencia, me sentía débil. "Una vez mas" eso me había dicho hace unos minutos y Catheryn se negaba a salir — ya no puedo.— Aquí está la cabecita — me dijo Richard, y entonces me di cuenta de lo que estaba pasando. Richard, mi suegro, estaba frente a mi, yo estaba en una situación bastante penosa si se toma en cuenta que mi medico era mi suegro, así que eso tenía que terminar. Pujé con todas mis fuerzas, aun por encima del inmenso dolor que me produjo, apreté la mano de Terry al grado de sentir que le fracturaba algún hueso y entonces solo hubo cansancio. No más dolor. Cansancio y silencio. Recosté mi cabeza en la cama y cerré los ojos, respirando agitadamente, inhalando aire con desesperación. Escuché un llanto, y abrí los ojos pero no vi a mi bebé. Terry seguía a mi lado, limpiándome el sudor de la frente, pero el llanto seguía ahí. Mi novio miró hacia una de las enfermeras y ahí la vi por primera vez, en los brazos de esa mujer, envuelta en una manta color rosa.La enfermera se inclino hacia mí, y pude ver el rostro de mi pequeña en todo su esplendor, mi corazón ya bastante agitado, comenzó a latir más de prisa. Acuné mis brazos para recibir a Catheryn y sentí su peso cuando la enfermera la deposito completamente en mis brazos. El llanto ceso. Tenía sus pequeños ojos cerrados, su cabello delgado y delicado era del mismo color que el mio. Terry tenia sus ojos puestos como hipnotizado en nuestra bebé. Sonreí y dirigí mi mirada de nuevo a mi hija. Acaricie despacio su rostro, tenía miedo de lastimarla, sus manitas estaban cerradas en pequeños puños. Era diminuta, era frágil. Era mía.o.O.o.O.o.O.oDesperté en la habitación reservada especialmente para mí. Escuché las olas del mar a lo lejos, el sol se filtraba por los enormes ventanales que ocupaban el espacio de toda una pared y eché una almohada encima de mi cara. Gemí resignada, el día había llegado. Suspiré antes de ponerme de pie y caminar hacia la cuna de Catheryn, la pequeña tenía ya seis meses y era la sensación de la familia Grandchester, y como no, era adorada por Albert quien todos los días desde su nacimiento, pasaba todas las tardes con ella.Catheryn no estaba en su cuna, de pronto la puerta se abrió, Flammy entró con mi pequeña en los brazos, detrás de ella estaba Karen con las manos igualmente ocupadas, aunque no por una bebé, más bien por cientos de artículos de belleza.— Buenos días amor — saludé a mi bebé y la tomé en brazos.— Despertó desde muy temprano — me dijo Flammy, dándome el biberón.— Pero entramos por ella para que no te despertara, es mas deberías dormir un par de horas mas.— No podré hacerlo — me senté en la cama y comencé a alimentar a mi hija — siento que el corazón se me saldrá por la boca.— Ah no — replico Karen — ni aunque se te salga te vas a salvar de casarte hoy con mi hermano.— Hubiera sido todo más fácil en Las Vegas.— Estas completamente loca — Karen me miro como si hubiera dicho algo muy, muy malo — nadie de la familia Grandchester que yo haya visto viva se casaría en Las Vegas delante de Elvis. Dale la bebé a Flammy.— ¿Por qué?— Candy — Karen me amenazaba con una plancha para el cabello — tengo solo ocho horas para arreglarte, no es suficiente tiempo cuando tienes a una chica terca incapaz de delinearse un ojo sin sacárselo en el intento. Así que dale la bebé a Flammy.No pude replicar mas, le di un beso en la cabeza llena de rizos a mi hija y se la di a Flammy quien se la llevo de la habitación y a quien no volví a ver el resto de la mañana.Karen me empujó literalmente al baño, donde me relajé en la tina aproximadamente una hora, las olas que llegaban a Isla Eleanor me ayudaban a relajarme y respirar con tranquilidad, imaginando que esto podría ser solo unas vacaciones, no un viaje para salir de aquí casada. Pensé en todo lo que me había llevado hasta ese lugar. Desde la primera vez que vi a Terry, hasta el nacimiento de Catheryn. Estar casada y con una hija a los veinte años, definitivamente no era la vida que había planeado. Pero que mas daba, era feliz, después de todo lo que había pasado no podía pedir más para ser feliz. A veces me preguntaba si en verdad me merecía todo lo bueno que me pasaba. Aunque no se lo comentaba a Terry, pero después de haberme metido en su matrimonio, ya algo destruido dicho sea de paso, pero igual estuvo mal lo que hice. Sin embargo no me arrepentía. Y si lo tuviera que volver a hacer, lo haría de nuevo.Solo estaba segura de una cosa. Había comenzado esta aventura como la amante de Terry, pero definitivamente quería ser su amante toda la vida.
Terry POV— ¿Qué harías si se arrepiente? — mi paciencia estaba por acabarse y Anthony rogaba ser golpeado con esas preguntas.— No se va a arrepentir — dije entre dientes mientras terminaba de abotonar la camisa.— Lo que quiero decir es que Candy le tiene pánico al matrimonio, pero eso ya lo sabías, nada mas imagínate tu en el altar, después de decir el "si acepto" que te echará la soga al cuello de por vida, bueno eso teniendo en cuenta que tal vez no sea de por vida, eso mismo pensaste de Susana y resulta…— ¡Anthony! — Había colmado mi paciencia, y aunque era mi mejor amigo, podía golpearlo hasta hacerlo callar — largo de mi habitación.— Pero yo solo decía…— ¡Largo! — traté de contenerme, sabía que después me arrepentiría si le decía algo hiriente, conocía la forma desesperante de ser de Anthony, y también sabía que solo eran los nervios de la boda los que me tenían de mal humor.— Está bien — Anthony se puso su saco y camino hacia la puerta — pero te arrepentirás de no haberme dejado continuar, ya casi llegaba a la parte donde te doy un par de consejos sexuales para que aprendas a utilizar mejor tu…— Fuera — esta vez fue Archie quien le cerró la puerta en la cara.— Es un idiota — murmuré indignado — yo sé utilizarlo.— Tienes una hija que lo respalda — Archie intentaba no reír y yo asentí.Tomé la corbata y empecé a hacer el nudo, pero mis manos estaban lentas y nerviosas, afuera a unas cuantas habitaciones estaba Candy, vestida de blanco y en menos de media hora seriamos marido y mujer. Terminé con la corbata y me puse el saco, me miré de nuevo en el espejo y pasé mi mano por mi cabello.— ¿Cómo te sientes? — preguntó Archie a punto de salir de la habitación.— Feliz — respondí sin titubear y sonreí, Archie me devolvió la sonrisa y salió del cuarto, unos segundos después hice lo mismo.La casa estaba en completo silencio, escuche la risa de mi hija afuera, en los brazos de Eleanor. La decoración, obra de Karen por supuesto, era exquisita. Unas cuantas sillas cubiertas por mantas blancas y con un moño en color rosa en el respaldo estaban acomodadas frente al que sería el altar, dejando un pasillo de pétalos de flores para que pasara la novia. El altar, con el mar como fondo era una mesa sencilla con mantel blanco y adornos florales, bajo un pequeño y modesto marco de flores.Mis padres tomaron asiento al frente, junto con mi hija quien estaba preciosa, llevaba un vestido blanco, el cabello rizado ondeaba con el viento mientras ella jugaba con el collar de Eleanor y sonreía. Después estaban Patty y Stear quienes habían venido desde Lakewood, finalmente estaba Annie, a quien yo no estaba muy contento con invitar, pero Candy había insistido, así que con tal de verla feliz había accedido.Salí al patio y pude ver a lo lejos, bajo sombrillas el espacio para la recepción, mesas de madera con sillones puf alrededor, las copas brillaban con la luz de sol que amenazaba con ocultarse pronto. Quizás esta era la vocación perdida de Karen.— ¿Qué haces ahí todavía? — Preguntó Karen al verme, estaba preciosa en su vestido rosa que combinaba con los adornos de la sillas — ve a ponerte en tu lugar pero ya.No repliqué entusiasmado por ver pronto a Candy, de quien me había privado desde la noche anterior. Ya en sus lugares estaban Archie y Anthony, mis dos padrinos, Archie sonrió y Anthony se aflojo la corbata como si se estuviera asfixiando, haciendo alusión a "la soga al cuello" que estaba a punto de echarme. Esta vez no me importo y sonreí. El padre de Patty oficiaría la ceremonia y mis nervios se dispararon cuando la marcha nupcial comenzó a sonar. Mire hacia la casa pero solo vi a Flammy salir caminando con elegancia hacia el pasillo que formaban las sillas. No pude ponerle mucha atención, solo pensaba que nunca la había visto caminar tan lento. Segundos después apareció Karen, sonriendo con extrema alegría, pero mis ojos estaban ocupados en el ángel que apareció ante mí.Del brazo de su padre, Candy parecía flotar, su vaporoso vestido blanco se movía con el viento, contrastando con la blancura de su piel y de la tela, su cabello rubio estaba rizado y sujeto apenas un poco con el velo transparente, nuestros ojos se cruzaron y ella sonrió, se mordió el labio y bajo la mirada, cuidando de no tropezar con el vestido. Llego hasta mi sana y salva y aun sonriendo.— Sabes que tengo una pistola en casa ¿verdad? — dijo Albert, ocasionando las risas de los presentes, menos la mía, sabía que lo decía muy en serio.— ¡Papá! — regañó Candy.— Lo sé jefe Andley.— Cuídala mucho muchacho — y me ofreció su mano, la cual tomé con delicadeza entre las mías y deposité un ligero beso.— Te ves absolutamente hermosa — susurré y le sonreí a mi futura esposa al ver el ligero rubor en sus mejillas.Nos pusimos de frente al señor O'Brian, quien comenzó con la ceremonia, y no es que no me importaran las palabras del señor O'Brian, era solo que no veía la hora en que nos declarara marido y mujer, tampoco es que creyera que Candy saldría corriendo arrepentida, porque la miraba ahí, a mi lado, tan serena y feliz, sus labios formaban una perfecta sonrisa. Me di cuenta entonces que este era mi lugar, al lado de Candy, de mi hija y con mi familia. Había estado tan equivocado tiempo atrás, ahora lo sabía, porque esto se sentía tan bien, tan correcto y sin duda sería para toda la vida.El señor O'Brian me hizo la pregunta que durante toda la ceremonia estuve esperando, miré a mi novia y sonriendo como estúpido respondí:— Si, acepto — Candy me devolvió la sonrisa y contuve la respiración mientras el señor O'Brian le hacia la misma pregunta, no respondió de inmediato y mi corazón palpito más de prisa, me miró y noté en sus ojos un rastro de diversión, estaba jugando con mis nervios. Después de unos segundos que me parecieron años contesto:— Claro que acepto — solté al aire que estuve conteniendo y antes de que el señor O'Brian nos declarar marido y mujer, tome a Candy y la besé, adelantándome a los hechos, al fin y al cabo nuestra relación no había sido normal, nuestra boda no tenia porque serlo.Sus manos rodearon mi cuello y le abrí paso a su lengua dentro de mi boca, acerqué mas su cintura a mi cuerpo, mientras escuchaba los susurros y los aplausos de mi familia y por increíble que parezca, la sonrisa de mi hija, eso fue lo único que hizo que me separara de mi ahora esposa, ambos miramos hacia donde se encontraba Catheryn quien reía a carcajadas e intentaba aplaudir también. Candy me miró sorprendida y la sonrisa iluminó su rostro. Era la primera vez que nuestra hija sonreía de esa manera, parecía estar feliz de vernos juntos a su madre y a mí. Candy camino hasta ella y la tomo en sus brazos, yo la seguí y abracé a ambas, miré a mi familia quien estaba asombrada de la reacción de mi hija y después miré de nuevo a mi esposa, quien feliz besaba a mi hija.— Las amo — dije despacio, solo para que ellas me escucharan.— Nosotras también te amamos Terry — y besé a mi esposa, disfrutando de la felicidad que nos esperaba.o.O.o.O.o.O.oSiete años habían pasado desde el nacimiento de Catheryn.Ahora vivíamos en Chicago, yo seguía ejerciendo como maestro y Candy había terminado la Universidad. Ahora esperábamos que su primer libro fuera aprobado por la editorial y fuera publicado. Contrario a lo que ella decía tenía una imaginación muy vivida, que iba desde las hadas y los unicornios de los cuentos que escribía para Catheryn, así como interesantes historias de amor entre vampiros y humanos. Por eso no dudaba que pronto recibiríamos la noticia que tanto esperábamos.Llegué a casa después de comprarle a mi hija su regalo de cumpleaños, que según Karen le encantaría. Al abrir la puerta sentí a mi pequeño terremoto saltar en mis brazos.— ¡Papi! — grito una vez que la alcé.— ¡Feliz cumpleaños princesa! — Besé su frente y noté, que esa tarde era literalmente una princesa, traía una tiara de plástico, y un vestido azul, como el de Cenicienta, su princesa favorita — que hermosa estás.— El vestido me lo regalo mi abuelo Albert — me presumió su lindo vestido una vez que la puse en el suelo.— ¿Ya abriste los regalos? — alcé una ceja.— Solo el de mi abuelito Albert, es que mi mamá no me dejaba abrir ninguno y yo me desespero, así que convencí a mi abuelito con los ojos tiernos que me enseño mi tía Karen — confeso la pequeña chantajista que tenia por hija, poniendo esos ojitos de nuevo — ¿puedo abrir el tuyo?— ¡No! No, ni se te ocurra.— Pero papá…— No lograras nada esta vez — le advertí, la noche anterior la había dejado comer helado antes de cenar, y me había echado de cabeza delante de mi esposa.Resignada dio media vuelta y desapareció escaleras arriba.— ¿Amor?— En la cocina — contestó. Entré a la cocina y ahí estaba mi flamante esposa.— Supe que Albert cayó ante los encantos de Catheryn — dije abrazando por la espalda a Candy, acariciando su apenas perceptible pancita de tres meses de embarazo.— Albert es el abuelo mas consentidor que he conocido, temo que un día le pida la pistola y él se la dé — se estremeció y yo sonreí.— ¿Crees que será igual con el que viene? — pregunté, poniendo mi barbilla en su hombro.— ¿Has visto como trata a Emily? — si que lo había visto, la hija de Anthony y Flammy, dos años menor que Catheryn era igual de consentida por su abuelo.— Quizás sea niño — dije ilusionado con la idea.— Eso sería peor — suspiró y se giró para quedar frente a mí — tendrá a alguien a quien enseñarle de pesca, béisbol, futbol americano, etcétera.— No será tan malo — me acerqué y la besé despacio en los labios, a pesar del tiempo, disfrutaba los momentos a solas con Candy, el olor a fresas de su cabello aun me encantaba y mi cuerpo reaccionaba al tenerla cerca. Ella se separó, alejándose de mí.— Karen y Archie llegaran en cualquier momento — gemí cuando no sentí su cuerpo al alcance de mis manos.— ¿Ya está todo listo? — pregunté— Si, las cosas de Catheryn están acomodadas y ella viajara en su vestido de princesa — sonrió, pero después su rostro se entristeció,— ¿Qué pasa? — le pregunté acercándome de nuevo a ella.— Será la primera noche que no pasemos con nuestra hija.— Pero será solo hoy amor, mañana los alcanzaremos en Disneylandia.— Lo sé, es tonto ¿verdad?— No amor, yo también la extrañaré hoy, pero sé que estará en buenas manos con mi hermana y con Archie.El timbre de la puerta interrumpió nuestra conversación, Catheryn bajó las escaleras arrastrando su maleta color de rosa adornada con miles de estrellas de colores, regalo de Karen, por supuesto. Candy abrió la puerta y mi hermana entró, seguida de su novio.— ¡Tía Karen! — gritó Catheryn, y corrió hacia ella del mismo modo que lo había hecho conmigo, sin embargo Archie se interpuso y fue él quien la cargo.— Hola pequeña, ¿estás lista para conocer a Mickey Mouse? — preguntó Karen.— ¡Si! Y también a Cenicienta.— Bueno pues vámonos porque perderemos el vuelo — Archie puso a mi hija en el suelo y tomó la maleta — nos vemos mañana.— Karen — habló Candy — por favor cuídala muy bien, Archie tienes que estar atento a Catheryn porque es un huracán, en un minuto esta junto a ti y al siguiente ya no está a la vista y…— Candy, tranquila, yo cuidaré de Catheryn como si fuera mía propia.— Lo dice porque estoy embarazada y tiene que irse entrenando.El comentario nos dejo a todos callados, pero especialmente a Archie quien miró a Karen bastante sorprendido.— ¿Embarazada? — preguntó perplejo.— Mes y medio — Karen sonrió y abrazó a Archie, quien la cargó en el aire, yo por mi parte cargué a mi hija y abracé a Candy.— Muchas felicidades hermanita — quise abrazarla también, pero Archie simplemente no la soltaba — y buena suerte Archie.— Dirás buena suerte para los dos, nuestras mujeres están embarazadas, con solo mes y medio de diferencia, esto será un mar de hormonas revolucionadas — y entonces temí por mi vida.— Son unos exagerados, ahora vámonos o perderemos el avión.— ¡Si, vámonos! — Mi hija me dio un beso en la mejilla y yo la abracé con fuerza — te quiero papi.— Yo también, te quiero, pórtate bien.— ¡Mami! Te voy a extrañar — se abalanzó sobre Candy y la abrazó por la cintura.— Yo también cariño, pero mañana nos veremos — le dio un beso en la frente a nuestra hija, nos despedimos de mi hermana y Archie y salieron, llevándose a nuestra hija.— Espero que esta separación valga la pena — Candy se sentó en el sofá de la sala, mirando fijamente el teléfono. La razón de no viajar con nuestra hija ese mismo día, era porque John, el último agente editorial que había leído el libro de Candy, le daría una respuesta antes de que terminara el día.— Ya verás que si, en cualquier momento sonara ese teléfono, y será pronto una escritora publicada — la animé, me senté a su lado, ella recostó su cabeza en mi hombro y comencé a tararear la canción que le compuse, aquella con la que le propuse matrimonio.— ¿Intentas hacerme dormir? — preguntó en un susurro.— Intento relajarte — seguí tarareando despacio, apenas perceptible para su oído, quizás nos quedamos dormidos, o probablemente no paso ni un minuto, pero el sonido del teléfono nos exalto a ambos, y Candy contestó de inmediato.— Diga — hizo una pausa, esperando que la otra persona hablara, me miró en señal de que era la llamada que estábamos esperando, sin embargo no me dio más pistas de lo que pasaba, solo contestaba con "si" "no" y finalmente un simple "gracias". Colgó el teléfono y temí lo peor, no sería la primera vez que le rechazaban el libro, pero en vez de hacer el rechazo más fácil, lo complicaba demasiado.— Les gustó y lo van a publicar — susurró, me levanté del sofá y Candy saltó a mis brazos, ahora si teníamos todo para ser felices.o.O.o.O.o.O.oCandy POVEra extraño que estuviera haciendo esto, y es que no iba conmigo. Pero quería darle una sorpresa a Terry, y era una oportunidad que no podía dejar pasar, Catheryn no estaba en casa, por lo tanto podía desinhibirme sin temor a que nos escuchara.— Amor, ¿cuánto tiempo más vas a quedarte ahí adentro? — Terry se notaba desesperado, después de la llamada de John, le prometí una sorpresa y yo tenía unos veinte minutos encerrada en el baño, suspiré y me puse los lentes, el toque final. Me vi en el espejo y me pregunté si no me vería ridícula. Quizás Terry se reiría de mí, y eso no lo soportaría. Sin embargo me arme de valor, y caminé despacio, intentando no tropezar con los enormes tacones de aguja que llevaba puestos. Abrí la puerta y salí a la habitación y cerré los ojos, esperando la reacción de Terry. Pero no hubo ninguna, al menos no audible.Abrí los ojos y mire a mi marido sentado al borde de la cama, sin camisa, dejando ver su formado pecho, que inmediatamente disparó los latidos de mi corazón. Me miraba fijamente, pero no de manera divertida como quizás me lo esperaba, al contrario, había deseo y pasión en sus ojos. Así que decidí dar un par de pasos más, él se puso de pie y recorrió mi cuerpo de arriba a abajo, aunque lo había hecho muchas veces, aun lograba que me sonrojara.— Señorita Andley — dijo, siguiéndome el juego, y entonces el temor y la vergüenza se fueron. Enfundada en una minifalda a cuadros, calcetas blancas hasta la rodilla y una blusa que solo cubría mis senos, me acerque más a él — está usted condenadamente sexy.— ¿Eso, es malo? — acaricié su pecho desnudo con mi mano hasta llegar al elástico del pantalón de la pijama.— Muy malo — su voz se volvió ronca cuando metí la mano dentro del pantalón — y podría castigarla por eso.Lo besé con una infinita pasión, con deseo y amor, todo mezclado en ese beso. Intentado decirle que no me había olvidado, después de seis años de matrimonio, de nuestra historia, de cómo habíamos comenzado, y de todo lo que habíamos pasado para llegar hasta aquí. Hundí mis manos en su cabello, profundizando el beso, mientras sentía sus manos acariciando mis piernas, gemí en su boca y rompí el beso para tomar aire.— Te amo, señorita Andley — su tono esta vez fue de lo más dulce.— Yo te amo a ti, profesor Grandchester — y lo bese de nuevo, rindiéndome ante sus besos.
FIN
Espacio para charlar
Ayer estaba leyendo este fic (bueno, viendo, jaja) y la razón por la que no había subido el epílogo es porque cuando Cinthia terminó el fic yo tenía algunos pendientes de la vida real y me fue imposible hacerlo, cuando por fin tuve tiempo, a Cinthia la plagiaron por enésima vez y borró todas sus historias. Ayer encontré el epílogo que una chica (también con autorización de adaptarlo a otro anime) subió en un foro y decidí que era momento de darle final.
Sé que muchas están decepcionadas, sé que me tardo mil siglos en actualizar y lo toman como una falta de respeto, créanme nunca ha sido mi intención, pero a veces la vida da vueltas que no nos esperamos y nos aleja de los hobbys que nos fascinan. Voy a tratar de ponerme al corriente con mis historias en las que solo faltan los finales, al menos como un inicio.
Bueno, ahora sí, gracias a todas las chicas que siguieron esta historia, de verdad, aunque fue una adaptación (copy/paste), fue una experiencia muy divertida, ver a los personajes de Candy en otra faceta y con una historia muy buena.
Iris: Muchas gracias, qué bueno que te gusto esta historia.
Cami Love: Verdad que es una historia hermosa, celebro que te haya gustado.
Selene Grandhcester: Muchas gracias, como he dicho este fic no es mío, yo solo quise compartirlo con ustedes porque es una historia digna de contar.
Jenny: Aquí el epílogo, espero que te guste.
Elhyha: Gracias, yo tampoco me olvido de La Muerte del Abismo, espero esta semana tener un tiempo para actualizarlo.
MaiMai: Discúlpame tú a mi, ahora quizá ya no quieras leer porque hace tanto que deje este fic y pues a lo mejor ya se te olvido la historia, jaja.
Lupita: Tú también discúlpame, me tarde demasiado en traer el epílogo.
Sakura: Esta historia no es originalmente mía, yo se las traje como una adaptación para el anime de Candy porque me encanto, muchas gracias por leer y que bueno que disfrutaste la trama.
Normita: Jaja, tú no te quisiste esperar, bueno, aquí el epílogo para Candy, gracias por comentar.
Jennifer: Jaja, ups, algunos errores de dedo que se me escaparon, muchas gracias por comentar.
Anahis: Perdón, sé que no me lo merezco, pero más vale tarde que nunca, jaja, no en serio, discúlpame por demorar tanto. Gracias por interesarte en la historia.
A todas las lectoras que esperaron el final de este fic, gracias, de verdad, yo sé que no es una historia original, pero de verdad, mi única intención era compartirla con ustedes usando a nuestros personajes favoritos.
¡GRACIAS!
