Gracias, Aries, por decirme el SUPER gazapo, xD. Aquí está la versión "mejorada".
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Fue difícil escapar al control de Snape. Era necesario, pues seguramente les entregarían más que nada al señor Oscuro. Ambos sabían que preferían que la Orden del Fénix y el Ministerio se les echara encima antes que lo hiciera el Señor Oscuro. Sabían que habían contravenido todas las órdenes: pasar inadvertidos, desvincularse en mayor medida de los mortífagos… pero la verdad es que nunca habían tenido en consideración que cuando salieran del colegio irían a servir a las filas del Lord desde la clandestinidad.
No, la verdad es que Draco no estaba dispuesto a seguir a nadie. Él, si hacía falta, se haría el nuevo Amo Oscuro y derrotaría a todos los que supusieran un estorbo para él. Lo malo es que no entendía qué había pasado. ¿Por qué ese arrebato de atacar y maltratar a Pansy?
A Blaise le había pasado algo igual. Le había apoyado, y sin embargo, hasta ver a Potter en el umbral de la puerta, mirándoles con cara de asco, no se habían percatado de lo que estaban haciendo. Sabía que lo mejor hubiera sido esperar hasta Semana Santa y dejar que la chica disfrutara de su ceremonia de graduación antes de embarazarla y matarla tras haber conseguido un heredero.
Entonces ¿qué había fallado?
Súbitamente sintió ganas de rematar lo que había empezado pero se obligó a mantenerse sereno. Posiblemente Pansy hubiera quedado embarazada. Necesitaba que sobreviviera unos meses, que le diera un hijo, a pesar de que era muy probable que no pudiera recuperarlo.
Inspiró hondo.
En el silencio y en la oscuridad, mientras viajaban por los pasillos bajo la capa de invisibilidad, empezaron a ejecutar lo que el verano anterior habían aprendido para huir en el caso de que les acorralaran. Además, pusieron especial cuidado, ya que suponían que Snape prefería cogerles él mismo.
Así se ahorraban de cogerles de las garras del Ministerio, podían seguir dándoles por desaparecidos y el Señor Oscuro les tendría a su merced. Si conseguían salir del castillo con vida, tendrían una oportunidad. Snape no podría ponerse en contacto inmediato con el resto de los mortífagos.
Una oportunidad, sabían aparecerse, así que podrían trasladarse rápidamente a donde quisieran y escabullirse entre las sombras. Sí, eso sería perfecto. Sin embargo, mientras esquivaban las protecciones, Malfoy se sentía incómodo. Debían llegar hasta un claro del bosque, en donde tenían preparado desde hace meses un artificio para poder huir por el cielo en caso de emergencia. Llegarían hasta Hogsmeade, lo suficientemente rápidos como para evaporarse sin problemas.
- Vamos- apremió Blaise.
Se internaron en la espesura del bosque, intentando no tropezar pero procurando avanzar lo más rápido que podían. Al fondo, los ruidos de las alarmas, llegaban hasta ellos mitigados por el murmullo del bosque. Debían tener cuidado, además, con las criaturas que allí habitaban. Sabían de sobra que aunque la mayoría prefería no inmiscuirse en asuntos humanos, otros eran claros partidarios de Dumbledore.
Finalmente, llegaron a su destino con la sensación de que los estaban vigilando. Dados de la mano, alzaron las varitas mientras sus pies tanteaban el suelo, procurando ser silenciosos y sigilosos. En el centro del claro estaba un traslador que les había llevado varios meses desarrollarlo. Lo habían hecho para que les condujera al pueblo, ya que allí no podían aparecerse ni desaparecerse. Y al tener tan pequeño radio de acción, sería difícil para el Ministerio saber a dónde habían ido.
Unos ruidos de pasos se acercaron detrás de ellos.
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Hermione sonrió de medio lado cuando la joven Pansy se sumió en un sueño tranquilo. Seguía aún tomándole de la mano y notaba su pulso pausado a través de la piel. Con rostro tranquilo y ligeramente embobado siguió observando su expresión de placidez.
Y mientras pensó en todo lo que había ocurrido, lo que en esos momentos estaba pasando y lo que se avecinaba. Cómo las cosas habían llegado hasta ese punto, cómo en los últimos tres años, las cosas habían cambiado drásticamente.
Cuando a finales de cuarto curso Harry regresó con vida de su encuentro con Voldemort, su mundo perfectamente construido empezó a desmoronarse. Había roto muchas reglas. Bueno, tenía que ser sincera, ya en segundo lo había hecho, pero era bastante diferente enfrentarse contra un Basilisco que contra el Ministerio de Magia. Aquello tenía una trascendencia mayor y dependía del cristal con el que se miraba si aquello era correcto.
Y muchas cosas que pensaba que nunca haría, se hicieron realidad. Había trasgredido normas, incluso había tenido un novio. Un novio que, aunque era un amigo estupendo era algo celoso y tendía con facilidad a distraerse con otras. Y entonces llegó Pansy.
Si alguien le hubiera dicho que se iba, tan solo, a llevar bien con esa chica, lo hubiera mandado a San Mungo derechito, con una sincera preocupación por la salud mental de esa persona. Aunque la joven sacara buenas notas, siempre había considerado que era gracias a sus influencias y, bueno, que Snape siempre favorecido a los suyos. Si alguien le hubiera preguntado sobre la personalidad de la joven, sin pensárselo dos veces habría dicho que era superficial, y que se consideraba demasiado buena para nadie.
Y en esos momentos, Hermione veía con claridad cómo era Pansy. Dulce, algo insegura, con un enorme potencial, alegre a pesar de las circunstancias, luchadora… y recientemente descubierta como la heredera de Slytherin. Hermione suspiró ligeramente y acarició con la mano que tenía libre el rostro de su chica mientras sus pensamientos seguían flotando.
Slytherin… el hombre que hablaba con las serpientes. Eso era una cuestión bastante interesante. Cuando había hablado con Dumbledore en un par de reuniones que habían tenido un mes antes, le había planteado la cuestión del parsel. El hombre le había dicho, sin embargo que no debía preocuparse por eso.
- Los poderes de la señorita Parkinson aún no están del todo desarrollados- le había contestado. Hermione, entonces, había preguntado por Tom Riddle, y el hombre había contestado que en ese caso, el joven había sido brillante desde que nació y muy consciente de sus capacidades.
- Lo cual llegamos al punto en el que puede ser un shock para la señorita enterarse de su nueva condición.
Hermione no había contestado. El Director tenía razón. Pansy había crecido en un ambiente que la infravaloraba constantemente y ella, muchas veces, se sentía así. Rechazad en general por la sociedad. Marcada por su nacimiento. Sin otra opción.
En esa cuestión, tanto Hermione como Pansy eran muy similares. La primera era de nacimiento muggle, y eso había condicionado problemas con compañeros como Draco Malfoy, sin embargo, había tenido el orgullo y la valentía suficiente como para plantarles cara. Incluso era la mejor bruja de su curso y nadie lo ponía en duda. En cambio, Pansy había optado por la opción de aceptar lo que era, el camino fácil y agachar la cabeza. En esos momentos, liberarse de todas restricciones era bastante difícil.
Pero, no estaba sola. Hermione, como buena Gryffindor, le infundiriá su valor, para que Pansy, con su astucia de Slytherin, se enfrentara a todos sus miedos, y de paso, que pudiera ayudar a Harry a vencer a Voldemort. Ojalá ella fuera también una heredera para poder plantar batalla junto a Pansy, para poder apoyarla plenamente.
Se volvió lentamente cuando le pareció escuchar un ruido proveniente del exterior de la enfermería. Y cuando lo hizo, observó que una figura, las miraba a ellas. Sobresaltada, se levantó y echó mano de su varita, cuando una voz algo cansada habló.
- No hace falta que saque la varita, señorita Granger- declaró la voz rota del Director. Hermione se sobresaltó aún más cuando el anciano se dirigió hasta ella, tomó una silla vacía y se sentó, invitando a Hermione a escucharle.
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Tener el Mapa del Merodeador era una gran ventaja. Harry examinó el baile frenético de puntos y letreros que se sucedía aquella noche en el castillo. Observó con interés la enfermería. Allí seguían tanto Luna como Parkinson, solo que esa última acompañada de dos personas. Su sorpresa fue mayúscula cuando identificó a Hermione y a Dumbledore como sus acompañantes.
Recordó la prohibición de McGonagall a los del género masculino y decidió no respetarla, ya que si el Director se encontraba allí, nadie tenía porqué protestar por ello. Además, necesitaba saber qué ocurría, al fin y al cabo, era el Elegido, el encargado de presentar batalla contra Voldemort. Era esencial poder hablar con él.
Resuelto, se puso un sueter encima del pijama y bajó las escaleras hasta la Sala Común. Echó en falta la capa de visibilidad, cuando no la encontró y recordó que últimamente, Hermione, se la pedía para investigar un poco. Arrugó el entrecejo. Quizá aquella vez había sucedido igual, o desde la última vez, no se la había devuelto.¿Así se suponía que Hermine investigaba cuando le preguntaba por su capa? ¿Perseguir a Dumbledore y averiguar trazos de conversación? El Director, en ese caso, seguro que se habría dado cuenta, ya que aún recordaba cómo, en primero, lo había descubierto, aún llevando la capa de visibilidad.
Con el propósito fijo de llegar hasta la enfermería, intentó ir aunque careciera de capa. Lo cual, complicaba enormemente las cosas, y a pesar de tener el Mapa Merodeador, aquello se hacía bastante misión imposible. En cierto momento, se vio acorralado por dos profesores, y tuvo que descubrirse ante uno de ellos. Si alguien tenía que pillarle, prefería elegir él mismo a su captor.
- Tonks- dijo Harry con una sonrisa encantadora. La profesora le miró con gesto desaprobador, pero en seguida, sus ojos la delataron, al iluminarse de alegría.
- ¿Te has escapado para verme, Harry?
Él consideró oportuno no decirle la verdad-
- Claro…
Tonks se rió suavemente, una música que viajó hasta los oídos de Harry y revoloteó en su cerebro, como un calmante.
- Ya, claro- repuso ella. Enarcó una ceja y lo miró de medio lado antes de observar los pasillos, para ver si venía alguien. Se acercó a él y le dio un breve beso en la base de la mandíbula. Después, le susurró:- Sé cuando me mientes, Harry.
El chico, completamente desarmado, solo pudo sonreír y abrazarla por la cintura, atrayéndola hacia sí.
- Quería intentar hablar con Dumbledore- confesó, mientras se centraba en los ojos de Tonks. Ella sonrió de medio lado, y entendiéndole cómo se sentía, le contestó con algo de pena en su tono de voz.
- Ahora mismo está atendiendo asuntos muy importantes. Y yo estoy ocupada, sino te acompañaría- añadió. Harry arrugó el entrecejo.
- ¿Ha pasado algo más?
- Malfoy y Zabini han huído, estamos buscándolos- le informó.- Parecen casi como que se han evaporado, pero… les encontraremos- añadió con rotundidad.
Harry, mientras, volvía a consultar su mapa del Merodeador y sus ojos recorrieron frenéticamente la superficie de este. No le importaba que Tonks mirara, es más, posiblemente, así le ayudaría a encontrar los dos puntos que…
- ¡Aquí están!- señaló, súbitamente. Tonks se asomó por encima de su hombro y observó cómo dos pequeñas motas de tinta con los nombres "Draco Malfoy" y "Blaise Zabini" se alejaban del castillo e iban a internarse hacia el bosque.
- Muy bien, Harry, permanece dentro del castillo- ordenó Tonks con un tono serio.- En diez minutos iremos a hablar con Dumbledore- prometió.- Pero antes tengo que hacer mi trabajo.
- ¿Quieres que te ayude?
- Eso no beneficiaría para nada al proceso judicial- rechazó ella.- Por favor, espera aquí.
Harry obedeció y observó su mapa. Al menos tendría la oportunidad de observar qué pasaba, siempre y cuando no salieran de los terrenos del colegio.
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- Señor Director- dijo Hermione, una vez que ambos estuvieron sentados enfrente de la dormida Pansy. El anciano director miraba con sus ojos azules a las dos jóvenes, alternativamente y después, con una media sonrisa en un rostro algo cansado, le dijo a la chica que permanecía alerta.
- Venía a darte las gracias, señorita Granger.
- ¿Las gracias?- Hermione, parpadeó, confundida.
- Sí, gracias a sus averiguaciones hemos avanzado mucho la investigación. Como debe haber supuesto, Voldemort y los suyos están vigilando muy de cerca los pasos de Harry y de los profesores.
- Sí, usted me lo dijo.
- Gracias, entonces, por haber cargado con la responsabilidad de investigar a Tom Riddle. Por haber descubierto el pasado de tu pareja- añadió con un guiño amable mientras Hermione se ruborizaba.- El Ministro está dispuesto a darte una medalla en cuanto acabe todo este feo asunto.
- ¿Y si no acaba?- preguntó, Hermione, en un arranque de pesimismo.
- Siempre hay que tener fe- repuso Dumbledore con un gesto amable.
Volvieron a quedarse en silencio y Hermione dijo:
- Muchas gracias a usted, señor, por confiar en mí- declaró ella.- Gracias a lo que me enseñó de pasado de Tom Riddle y a la información que pude obtener del Ministerio, he podido confirmar que…- observó a Pansy y volvió a acariciarle tiernamente la mano.
- Le seré sincera, señorita Granger, ha sido una gran ayuda. Y aunque usted no sea la heredera de Gryffindor, no por ello va a tener ningún problema en participar en la batalla. Seguro que el señor Potter y la señorita Parkinson aceptarán su ayuda sin dudarlo.
Hermione sonrió para sí, mientras un escalofrío recorría su espalda. Cuando llegó a Hogwarts, nunca había imaginado que acabaría así, siendo la confidente del mejor mago de la historia, estudiando e investigando a las sombras, para que el enemigo no se percatara hasta donde llegaban sus conocimientos.
Y finalmente, podría presentar batalla. Luchar por lo que creía, salvar el mundo, a sí misma sin depender de los demás… salvando a Pansy.
- ¿Y Harry? Supongo que le habrá sonado raro que yo haya investigado con usted mientras él ha tenido que quedarse sin conocer nada. Al fin y al cabo es el Elegido.
- Con Harry hablaré, si puede ser, lo antes posible. La prioridad estos meses ha sido la discreción, y he de decir que has hecho un trabajo admirable. Y es una suerte que la señorita Parkinson le dejara investigar el libro que ha heredado. La verdad que es una fuente de información bastante buena- declaró.- Ayuda a conocer a la psicología de nuestro adversario.
Hermione permaneció callada mientras un silencio se instauraba entre ellos, y luego, Dumbledore, para concluir su visita le dijo:
- Cuando suceda la ceremonia de graduación, las dos estarán a salvo. Posiblemente Voldemort planee un ataque contra el Ministerio cuando este Julio se hagan las elecciones generales. Hasta entonces, tienen dos meses para prepararse ambas, protegidas por la Orden.
- ¿Y hasta entonces?- preguntó Hermione. Para la graduación solo faltaba que pasaran las vacaciones de Pascua y el mes de los exámenes.
- Hasta entonces, centraros en los exámenes, los profesores nos ocuparemos de la graduación y la Orden de ultimar los preparativos. Está claro que la señorita Parkinson y la señorita Lovegood son herederas de sus respectivas casas, y que usted ha hecho un trabajo más que brillante. Déjenos que nos ocupemos del resto.
- El ED está buscado a los dos restantes- informó Hermione.
Pero Dumbledore solo le guió el ojo y desapareció.
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Tanto Blaise como Draco se volvieron súbitamente cuando otra figura apareció en el claro. Se trataba de Neville Lomgbotton, quien les apuntaba con una varita.
- Vaya, pero si es el inepto leoncito- se buró Draco. Los dos magos oscuros se dirigieron miradas burlonas. Si quien iba a detenerlos se trataba de Neville, entonces, no tendrían ningún problema en poder huir. Aquello estaba comido.
El rostro del joven recién llegado se contrajo en una mueca de odio.
- Sé lo que le hicisteis a esas dos chicas.
Blaise enarcó una ceja.
- ¿Dos chicas? Bueno, bueno, sabemos que Pansy tiene dos grandes talentos, pero de ahí a considerarla dos personas…- se rió cruelmente y Neville les apuntó a ambos con la varita.
- Regresad al castillo- ordenó.
Los dos colegas se volvieron a reír.
- Eh, tú, Lomgbotton ¿qué es lo que nos piensas hacer?- preguntó Draco.- ¿Amenazarnos con que tu abuela nos riña?
Sin previo aviso, Neville les apuntó, pero los atacados, pudieron reaccionar a tiempo. De verdad, daba bastante pena aquel Gryffindor que pensaba que con solo pillarles distraídos iba a bastar. Puede que Potter lo consiguiera aquel mismo día, pero no tendían a cometer ningún error más de una vez. De hecho, estaban poco acostumbrados a cometer errores.
Iba a ser una batalla bastante breve.
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Espero que os haya gustado esta parte y os haya esclarecido algunas cosas. Y espero poder este fin de semana… a ver qué tal van las cosas. Reviews, por favor n.n.
