Capítulo 25
Por suerte los Mortífagos ya no estaba sentados en sus mesas de acuerdo al rango. Estaban dispersos por el patio, en los jardines, cerca de la mesa del bufet, mezclándose. Izar prefirió acercarse a la mesa del bufet y llenar su plato. No había comido en todo el día. Y aunque era normal para él ir un día o dos sin comida, el duelo con Bellatrix lo había dejado con un déficit de proteína y nutrientes.
Cuando hubo escapado la fila del bufet Izar encontró, agradecido, una mesa para él solo. El patio abierto permitió que el aire le refrescara el rostro. A pesar de tener el cuerpo caliente, tenía piel de gallina en los brazos y sentía escalofríos en el cuello. Frunció el seño. Tal vez se estaba enfermando.
Regulus se sentó a su lado con su plato de comida ordenada perfectamente. "Patas de cerdo en vinagre," dijo Regulus señalando la extraña sustancia en su plato. "También quise probar el pavo y el armadillo asado. Los Malfoy siempre parecen cocinar el pavo a la perfección." El hombre miró los jardines. "Tal vez lo hacen tan bien por la cantidad de pavos albinos que favorecen mantener a su alrededor…"
Izar tuvo problemas tragando. "Puedo aguantar las patas de cerdo al vinagre e incluso el pavo, pero ¿para qué estas comiendo el armadillo?" los ojos verdes miraron la substancia gris que parecía algo áspera. "¿estamos hablando sobre las pequeñas criaturas grises que se hacen una pelota cuando están asustadas?"
Regulus pinchó la pequeña pelota gris con su tenedor, giñándole un ojo a Izar antes de llevársela a la boca. Se oyó un fuerte 'crack' cuando se rompió la superficie de la cascara y luego el sonido de la masticación.
Izar mantuvo sus ojos lejos de Regulus, ocultando bastante bien su disgusto dadas las circunstancias. Vio como su padre sacaba de su boca la cáscara vacía y la depositaba en el plato.
"La misma, Izar," comentó Regulus mirando el próximo armadillo en su plato. "Muchas familias sangrepura disfrutan las caras comidas extranjeras. Las cáscaras de los Armadillos se pueden comer por los encantamientos suavizantes en ellas, pero eso no me importa." Los impecables dedos de su padre tomaron uno y se lo ofrecieron. "¿Quieres probar un poco de la cocina tradicional de tu familia'"
"Hmm," Izar gruñó por lo bajo. "Se ve absolutamente delicioso." Hizo una pausa mirando la costra gris. "Sin embargo, creo que paso. No me gusta la carne de ningún tipo."
"¿Vegetariano?" preguntó Regulus, intrigado.
"Difícilmente," dijo en voz baja. No era vegetariano porque había comido carne en alguna ocasión, pero no le gustaba para nada.
Regulus rió rompiendo la cáscara. El sonido ponía a Izar de los nervios.
Miró hacia otro lado, nada inclinado en ver a Regulus extraer la carne rosa de adentro. Sus ojos sondearon el patio y se encontraron con los de Voldemort. Antes, el hombre prácticamente le había ordenado que lo buscara en cuanto bajara de su habitación con Regulus. Sin embargo Izar no estaba muy propenso a complacer al hombre justo ahora. Culpa de su irritación por la sobreabundante arrogancia del hombre. Era sumamente irritante jugar con alguien tan habilidoso en el arte. Se sentía como si estuviera vadeando aguas peligrosas todo el tiempo. Si esperanza de tener éxito.
Izar frunció el seño cuando Voldemort inclinó su cabeza. El hombre quería que fuera.
Y entonces notó los ojos carmesí de Voldemort. Había creído que el beso saciaría al hombre, pero juzgando por la mirada que estaba recibiendo, Izar se dio cuanta que sólo había aumentado la excitación y la intriga del hombre.
Se llevó un panecillo a la boca y dio una mordida ignorando la evidente orden. De todas formas, Riddle estaba rodeado por su 'grupo'. Izar estaba demasiado hambriento para jugar.
A su lado Regulus suspiró. "A veces me pregunto por qué el Señor Oscuro te tolera," dijo secamente. "Contigo, encuentra tus acciones divertidas, pero si fuera cualquier otro, estaría bajo su varita en segundos."
Izar miró a Voldemort de reojo. "Tiene un sentido del humor enfermizo," respondió mientras removía un fideo en su plato.
Estaba confundido con cómo se sentía por Voldemort ahora. No quería sucumbir ante el hombre, pero estaba empezando a ver la verdad detrás de sus palabras, de que eran compañeros. Pero ahora mismo, su mayor preocupación era la inmortalidad. No sabía que criatura era Voldemort. Tal vez era una de la que nunca había oído, pero al menos había confirmado sus sospechas. El hombre podía pasar su 'don' de la inmortalidad a Izar.
Nunca había pensado en la inmortalidad. Nunca le había atraído. La muerte le intrigaba de cierta manera. Era un misterio que todo ser humano temía y que tendría que enfrentar. Suponía que aprovecharse de ese poder sería un abuso. Sería fascinante burlar a la muerte, la fuerza más poderosa del mundo. Voldemort la había superado. Y manaba puro poder por ello.
Izar no tenía ninguna objeción contra ser inmortal. Sin embargo, eran las intenciones del hombre que lo ponían en guardia. No quería tener quince para siempre si la intención de Voldemort era transformarlo pronto.
Cuando Izar se había encontrado con Regulus por primera vez, el hombre le había infirmado que él también había sido bajo y pequeño a su edad. Su padre pegó el estirón a los dieciocho. Izar necesitaba crecer, necesitaba ganar centímetros antes de convertirse en inmortal.
¿Podía evitar los avances de Voldemort? ¿Podía tratar de escudarse de las intenciones del hombre? ¿Podía convencerlo de lo contrario?
Era posible.
Sólo tenía que actuar con mucho cuidado. Sólo pensar en el esfuerzo que requeriría aumentaba su dolor de cabeza.
"Esos armadillos," comenzó Izar vacilante. "¿Ayudan a crecer?"
Regulus parpadeó confundido y luego rió. "Me temo que no," respondió encantado por los intentos de Izar de ganar altura. "Sólo tienes un crecimiento más lento, Izar." Incluso el hombre sonaba inseguro.
"Tengo sus genes," respondió Izar con disgusto. Lily era horriblemente baja. Incluso Izar era mas alto que ella.
"Eso no es necesariamente cierto," respondió Regulus con calma, casi sin interés mientras rompía otra cáscara. "Te dije que yo mismo no pegué el estirón hasta el fin de mi adolescencia, casi a los veinte. Ya vendrá." El hombre sonrió. "¿Por qué estás de pronto tan interesado en tu altura? ¿Alguna dama afortunada de la que tenga que saber?"
Aunque lo estaba diciendo en broma, Izar pudo ver una sombra en sus ojos. Izar notó que su atención se desviaba a su mano izquierda, donde debajo de su guante de cuero estaba el anillo de Voldemort. "No, ninguna chica," respondió Izar, algo de su disgusto revelándose en su tono.
"Lo cubres," dijo Regulus mirando el guante sin dedos de Izar. " Aún así el Señor Oscuro lo porta a la vista de todo el mundo."
Izar volteó casualmente hacia donde estaban reunidos la mayoría de los Mortífagos. Voldemort estaba hablando con el mayor de los Avery, su expresión de puro aburrimiento. Y justo como había dicho Regulus, tenía la banda Céltica en su mano izquierda. Volviendo a darle la espalda, Izar respiró apara recuperarse. Sin dudas el Señor Oscuro lo hacía para provocarlo. No existía el Mortífago con el atrevimiento suficiente para preguntarle quién portaba el otro anillo.
"No es lo que crees que es," murmuró Izar mientras juntaba algo de pasta.
Regulus siseó por lo bajo y se incorporó, colocando sus labios cerca de la oreja de Izar. "¿Tu virginidad? Parecía extrañamente complacido cuando me lo mostró el día en que fui a pedir su perdón." Sonaba como si el tema de la banda Céltica hubiera estándole pesando.
Izar sintió erizarse los pelos de su nuca por el tono sombrío de su padre. El Revenclaw estaba algo emocionado por oír un tenor tan oscuro en su padre. "Queremos mantenerlo oculto por ahora, pero es un anillo para mentor y heredero." Sus ojos verdes imitaron la mirada de su padre. "De ninguna manera es para asegurar mi virginidad. Sabe lo mucho que desprecio la política, de ahí que me forzara a esta unión para negociar por tu vida."
Regulus se apartó, parecía agradecido, pero aún había signos de sospecha en sus ojos. "Aunque no me emociona mucho que te conviertas en su heredero político, estaba preocupado… de que estuviera jugando sin piedad con tu cabeza, Izar, de que estuviera quitando tu inocencia de una forma tan cruel."
Izar sintió un atisbo de culpa por mentirle a su padre, pero lo apartó con facilidad. Siguió comiendo en silencio. Regulus permaneció en silencio a su lado, entendiendo la quietud de Izar como que no quería hablar del tema y que no debía entrometerse más. No ahora por lo menos. El hombre no se olvidaba de las cosas con facilidad. Izar estaba seguro de que Regulus todavía se acordaba del libro que había leído sobre Horrocruxes.
"¿Te molesta?" Izar volteó para mirara a Regulus, cambiando el tema por completo. "¿Cómo te miran y hablan de ti a tus espaldas?"
Regulus alzó la vista hacia los Mortífagos que no eran nada disimulados en sus conversaciones sobre él. Cuando los dos Black habían vuelto a bajar, los cotilleos habían aumentado y también las miradas descaradas. Izar las había ignorado con facilidad, pero quería saber si su padre sentía lo mismo.
"¿A ti te molesta?" devolvió Regulus.
"No, "respondió Izar con sinceridad. "Estoy por sobre ellos. No estoy afectado. Pero quiero saber que sientes tu."
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Regulus. "A decir verdad, solo me honra haber recibido una segunda oportunidad contigo y con el Señor Oscuro. No me podría importar menos lo que puedan creer estos magos y brujas. Diría que sólo están envidiosos y se sienten amenazados por nuestra presencia."
Izar sonrió también. Tal vez si le molestaba, pero el hombre estaba haciendo un buen trabajo en esconderlo. Regulus estaba allí sentado, con orgullo, confianza y casi con vanidad. Sus ropas eran frescas y bien arregladas y su apariencia era igual de impecable. Era un cisne en medio de una manada de hienas, se movía con gracia e inteligencia. Nada podía tocarlo.
"Damas y caballeros, el alma de la fiesta está aquí," chilló Bellatrix riendo mientras mirada la puerta del patio. Antes de voltear, Izar miró su pie, había conseguido atraer sus dedos con éxito al resto de su pie.
Una lástima.
Izar volteó hacia lo que había captado la atención de Bellatrix. Pudo ver a un irritado Severus Snape. El hombre, vestido en su misma túnica pesada se adentró en la fiesta. Lucía como si prefiriera estar en el despacho de Dumbledore que en la fiesta donde se encontraba. Los Mortífagos vieron al hombre mientras pasaba, sus ojos en el seño de Snape.
Izar no pudo evitar sonreír. Tenía algo parecido a un punto débil por su profesor.
Los ojos ónix de Snape se encontraron con los suyos. Frunció el seño aún mas como si culpara a Izar de su actual predicamento. Después de todo, Izar prácticamente lo había forzado a venir a la fiesta al sugerir que Regulus lo querría allí.
"Parece bastante irritado," comentó Regulus, su sonrisa igual a la de su hijo. "¿Qué le hiciste, Izar?"
Izar parpadeó inocentemente. "Sólo sugerí que se presencia sería bienvenida." No podía creer que Snape estuviera allí. ¿El profesor de pociones en una fiesta por su cuenta? La idea era mera imaginación, era absurda. Pero estaba viendo la prueba sólida. Incluso los estudiantes de Slytherin lucían confundidos por la presencia de su profesor. Seguramente no había creído que el Jefe de su Casa aparecería en la reunión de vacaciones de los Malfoy.
Todo porque Izar había mencionado que a Regulus le gustaría que viniera.
Cuan… repulsivamente romántico. Era bastante aterrador.
"Tu pequeño niño insolente," gruñó Snape al ver la sonrisa de Izar.
El hombre puso sus manos en el respaldo de la silla de Izar, aproximándose para acercar sus labios a la oreja de Izar. Éste se preguntó qué pensaría el hombre si le mencionaba que Regulus había puesto sus labios en la misma oreja… decidió no tentar a la suerte, pero lo mantuvo en su mente para divertirse solo.
"Por razones que no termino de entender, hice de mi obligación proteger tu desagradecido pellejo mientras manipulas la Marca Tenebrosa. Antes termines con tus planes ridículos, antes puedo largarme de aquí. Así que quita esa ridícula sonrisa de tu rostro." Snape se enderezó, mirando a Regulus antes de voltear y perderse en la multitud.
Regulus sonrió mientras miraba a Severus tomar una copa de lo que parecía ser brandy e irse sólo a un rincón. Luego volteó hacia Izar con las cejas alzadas, una pregunta clara en su mente.
Izar imperturbable miró su plato. "Es un poco como una reina del drama…"
Regulus rió, pero la mente de Izar estaba en otra parte. Por unas horas, se había olvidado de la Marca Tenebrosa. La presencia de Voldemort solía provocarle eso. Se distraía, demasiado para su gusto. Pero su determinación estaba allí, fuerte. Completaría la Marca esa noche, al menos intentaría completarla.
Se oyó una garganta aclararse al lado de Izar y Regulus. Padre e hijo voltearon hacia un alto y levemente rechoncho hombre. Tenía pelo corto y rubio dorado y su cuerpo era puro músculo. Sus ojos eran de un verde oscuro e Izar tenía la sospecha de que sabía quien era,
"Regulus," el hombre inclinó la cabeza y luego miró a Izar. "Izar, es un placer conocerte. Mi hija no ha parado de hablar de ti."
"Señor Greengrass," adivinó Izar mientras se incorporaba para estrechar su mano. Era tibia, mucho más caliente que la suya que era pequeña y fría.
"Por favor llámame Charles," lo corrigió mientras soltaba su mano.
A su lado, Regulus alzó las cejas con una sonrisa vaga en el rostro. "Por favor, tome asiento," lo invitó con aires de suficiencia, como si supiera algo que Izar no.
De cualquier manera, Izar se mantuvo indiferente mientras el hombre gigante se sentaba. Daphne era igual a su padre, pero debía haber heredado la estatura de su madre y sus facciones delicadas. El resto era de Charles.
"¿Cómo está Daphne?" continuó Regulus. "Oí sobre el terrible incidente en el Baile de Navidad."
Izar alzó una ceja. Regulus no había mencionado que supiera de los ataques. Pero igual, padre e hijo no habían tenido muchas oportunidades de hablar. Hoy era la primera vez que podían hablar sin la presión de un límite de tiempo. Sólo que seguían siendo interrumpidos. Izar quería saber qué opinaba Regulus de los ataques y su opinión sobre quién había puesto su nombre en el Cáliz.
No podía ser Voldemort. O al menos Izar no creía que estuviera detrás de los ataques, simplemente porque estaba preocupándose por su inmortalidad. Eso obviamente significaba que le creía cuando decía ser su compañero.
Era muy frustrante pensar en esas cosas. Apenas se abstenía de tirarse de los pelos.
"Está muy bien," Charles Greengrass asintió mirando a Izar. "Si Izar no hubiera llegado con ella a tiempo, su cerebro se hubiera apagado de forma permanente."
Regulus asintió solemnemente. Encontró su mirada con la de su hijo antes de volver hacia Charles.
"No podrá venir a la mansión para las festividades. Esperaba poder pasar tiempo contigo fuera de la escuela." Continuó Greengrass sombríamente.
Izar aclaró su garganta, ya no tenía hambre. Sabía que Daphne hubiera disfrutado estar allí. No podía sentirse culpable. Y no se sentía culpable. Sólo estaba imaginando su decepción al no poder estar presente. Sus pequeños hombros probablemente estarían hacia atrás y se pavonearía con la nariz en alto entre los grupos. Siempre era divertido verla tan sociable y viváz.
"Izar," comenzó Regulus, "parece como si Draco pudiera apreciar tu compañía."
Los ojos verdes sondearon el patio hasta que encontró al Slytherin de cabello claro. Draco estaba de pie entre los otros estudiantes, sus expresiones de fría indiferencia mientras conversaban entre ellos. Eran la típica imagen de magos brujas sangrepura. Aunque eran chicos, trataban de pasar por jóvenes adultos capaces de estar a la misma altura de aquellos a su alrededor. Lamentablemente, nunca funcionaba porque sus máscaras tendían a deslizarse en los momentos más críticos.
Draco estaba de pié en el centro de la conversación, pero su atención se desviaba hacia Izar de vez en cuando. Cuando el heredero Malfoy notó el escrutinio de Izar se enderezó, moviendo su mandíbula hacia él en señal de invitación.
Izar hizo una mueca breve y volteó a mirara de manera sospechosa a Regulus. El hombre prácticamente lo estaba forzando a irse.
"Bien," Izar arqueó una ceja hacia Regulus y saludó a Charles con una inclinación de la cabeza. "Fue un placer conocerlo, Señor. Transmítale a Daphne mis buenos deseos." Ignoró que le había dado permiso para utilizar su primer nombre. No era lo bastante familiar con él como para nombrarlo como a un camarada de muchos años.
Antes de que Charles pudiera responder, Izar volteó y se dirigió hacia los estudiantes de Hogwarts. Aunque a regañadientes. La mesa vacía de Snape se veía invitante, pero Izar no quería hacer el tonto. No quería que los estudiantes creyeran que les temía. Porque no lo hacía. Sólo le cansaba su arrogante actitud.
Draco alzó el mentón mientras remplazaba su ansiedad con una sólida máscara de hospitalidad. En ese momento se parecía a su padre. Draco no había heredado casi nada de las características Black de su madre y tenía de su padre sus rasgos marcados, casi puntiagudos. Pero había perdido muchas de sus características infantiles y se estaba convirtiendo lentamente en un hombre.
"Izar," lo saludó con frialdad.
Izar inclinó la cabeza mientras se aproximaba al grupo. Parpadeó confundido al notar que podía sentir la mayoría de su magia y ver sus auras. Izar nunca había podido ver auras de magos que no fueran increíblemente fuertes y no podía sentir la magia de aquellos que no tenían una cantidad significativa de poder. Las auras de Voldemort y Dumbledore eran visibles para Izar y podía sentir las de Regulus, Snape, Sirius y varios otros. Pero la magia de los estudiantes nunca había sido remotamente notable.
¿Qué había cambiado'
Hizo una pausa y miró casualmente sobre su hombro. Tal vez por eso tenía dolores de cabeza. Antes no le había prestado atención, pero ahora podía ver las auras de todos. La magia era una colorida nube de partículas, algunas auras eran más bellas que otras, en todo caso podía verlas todas.
Se lamió el labio inferior y continuó hacia la mesa. Tal vez su sensibilidad a la magia se hacía más fuerte conforme él iba creciendo. No se quejaba de su nuevo talento. Siempre era un placer ver la magia, la magia era hermosa. Y ahora había identificado la causa de su dolor de cabeza y su fiebre, Izar sabía que su enfermedad se iría yendo conforme se fuera acostumbrando a la súbita sensibilidad en los objetos y los magos a su alrededor.
"Linda túnica," comentó un Slytherin. Los ojos del chico observaron las ropas negras que Regulus había encogido para él. Y en particular, el chico estaba examinando el escudo familiar de los Black en su pecho como creyendo que era una farsa.
Izar ni siquiera lo miró mientras se apoyaba casualmente contra la mesa al lado de Draco. Escudriñó el grupo de callados estudiantes con una curiosidad bien disimulada. Le tomó mucho trabajo no ponerse bizco al ver su magia.
Tan hermosa… Estos niños no merecían un regalo tan precioso.
"Excelente duelo el de hoy, Izar," Nott dio el primer paso hacia adelante. Extendió su mano con una sonrisa relajada en el rostro. "Hablo por todos cuando digo que estuviste brillante."
Izar estrechó la mano de Nott mirando los ojos azules. A pesar de las circunstancias desafortunadas del torpe asesinado de Appleton, Nott le había tomado gusto a Izar. Con la muerte de su padre en Askaban, había madurado mucho. Era como si se hubiera dado cuenta de que tenía que representar a su difunto padre con sus acciones. Su crecimiento rivalizaba con el de Draco.
"Me alegra que lo hayas disfrutado," respondió Izar vagamente mientras soltaba su mano.
"Cuando podemos ver a Lastrange sumisa y sangrando, es más que sólo disfrutar, Nott," dijo una estudiante al lado de Nott. Izar no sabía su nombre. Parecía ser de séptimo año e Izar recordaba que su apellido era mestizo. Ella le sonrió, con labios agrietados y extrañamente dulces. No tenía ni un atisbo de la elegancia natural de Daphne.
Algunas cabezas asintieron de acuerdo. No todas. E Izar se hubiera sentido decepcionado si súbitamente cambiaban de parecer tan rápido simplemente por un duelo. Y aunque la mayoría parecían asombrados por él, Izar sabía que los celos aún nublaban su juicio.
"Yo lo llamo suerte," comenzó un chico, llamado Wellington. "Fue ese último hechizo que le quitó a Bellatrix su merecida victoria." El chico alto se puso de pié en toda su altura frente a Izar y lo miró al Revenclaw de arriba abajo. Al lado de Izar, Draco se puso rígido. "¿qué hechizo era ese que usaste?"
Izar se controló para no soltar un risa burlona, miró al chico con una sonrisa siniestra. "Podría decirte qué hechizo era… pero prefiero no hacerlo," comentó.
Antes de que Wellington pudiera responder, Draco tomó a Izar del brazo y lo apartó. "No tienes que complacerlos," siseó Draco. El Malfoy rubio guió a Izar lejos de los entrometidos estudiantes y hacia los jardines. La mano en el brazo de Izar era extremadamente posesiva.
"Tengo que interactuar con ellos alguna vez, Draco," dijo Izar cortante. Se soltó del rubio y se detuvo para mirarlos con sospecha.
Draco hizo su mejor esfuerzo para permanecer estoico y no afectado, pero Izar podía ver la magia a su alrededor. Estaba afligido. El flujo de magia no era clamo y tranquilo para nada. Apretando la mandíbula, Draco se acercó mas a Izar. Éste se mantuvo donde estaba, bien consciente de los ojos sobre ellos. Era mejor no hacer una escena. "¿Cómo puedes sólo pararte ahí y actuar como si no fuera nada?" demandó saber Draco en voz baja.
Alzando una ceja, Izar frunció los labios divertido. "Te aseguro, que estoy bastante acostumbrado a sus miradas y comentarios –"
"No eso," Draco suspiró, irritado. "Estoy hablando de Greengrass y tu padre."
A la mención de su padre, Izar volteó para ver a Regulus. El hombre seguía sentado al lado de Charles Greengrass. Lo que le estuviera diciendo al hombre alto no era agradable, juzgando por la manera en la que Charles se incorporaba.
"No sé de qué hablan, Draco; tendrás que ser más específico."
Os ojos grises brillaron. "Para ser tan inteligente, a veces eres bastante lento. Greengrass está tratando de acordar un matrimonio arreglado entre tú y su hija," escupió Draco. "Extraño. Solo esta mañana sale el Profeta con la revelación de que eres un Black. No le tomó mucho tiempo aproximarse a tu padre por eso. Por ser el hijo de una poderosa familia sangrepura, supongo que eres lo bastante digno de la mano de su preciosa hija."
Celos. El chico escupía ácido similar a los celos.
Izar se balanceó hacia atrás e hizo una mueca. No sabía si Draco tenía razón con respecto a Charles y el matrimonio arreglado. Lo dudaba, pero si fuera cierto, Izar tenía fe en que Regulus se negaría. Daphne estaría devastada, pero era sólo por su propia seguridad. Voldemort, con toda seguridad, no estaría feliz. E Izar no estaría feliz. Entre más pensaba en ello, más se preguntaba si Daphne en verdad quería un matrimonio arreglado.
A pesar de ser bastante obvia con su afecto, Izar no creía que Daphne tuviera sentimientos románticos por él. Era más bien una relación entrañable. Amistad, quizá.
"Si recuerdo correctamente," dijo Izar con calma. "No era lo bastante bueno para ti hasta que descubriste que era un Black. ¿Qué hace sus acciones tan diferentes?" lo provocó con la frente en alto.
Las mejillas de Draco se pusieron coloradas y luego miró a Izar. Dio otro paso hacia adelante, haciendo desaparecer casi por completo el espacio entre ellos. "Eso es diferente. Esto es sobre matrimonio. Para toda la vida. Su padre apenas se presenta en tu vida y está a punto de firmar tu fidelidad a Greengrass. ¿Cómo es eso justo?"
Izar frunció el seño ante el insulto hacia su padre, pero permaneció tranquilo. No sería conveniente que dejara libre su temperamento, especialmente cuando Draco estaba ya al borde de su paciencia. Lo último que Izar quería era hacer una escena frente a los Mortífagos.
Con una mano se acarició la frente. Su migraña se hacía más fuerte y no sabía cuánto tiempo más podría soportar aquí afuera. Era difícil ver con claridad con el dolor de cabeza palpitando dentro de su frente. "Regulus no me parece el tipo de hombre que aprobaría tal arreglo," respondió Izar, un poco aburrido.
Regulus era homosexual. O al menos eso le había admitido a Izar. El hombre no aceptaría un matrimonio arreglado ¿verdad?
Draco creía que si. Y no se estaba calmando para nada. Su dolor de cabeza estaba empeorando por la furia de Draco.
"Debí haberlo sabido," volvió a empezar Izar. "Tú y Daphne tiene una… 'cosa' por el otro. Tiene sentido." Había creído, antes, que Draco estaba siempre celoso de Daphne por ser cercana a Izar. Pero entre más pensaba en ello, más se daba cuenta de que ese odio instantáneo que se tenían era algo extraño. Era demasiado extremo. Y ahora Draco estaba molesto por la mención del arreglo matrimonial de Daphne, e Izar tenía la sensación de que se deseaban en secreto.
Draco lo tomó por el frente de su túnica. El rubio los hizo girar hasta esconderse detrás de una gran estatua gris para evitar cualquier testigo. Izar apenas se compuso mientras era empujado contra la estatua antes de que Draco buscara sus labios. Era su segundo beso ese día.
¿Acaso este día terminaría en algún momento? Especialmente con todos los contactos físicos y extraños motivos, era fastidioso.
Los dedos de Draco acariciaron suavemente el rostro de Izar, como si estuviera inseguro de tocarlo durante el beso. Al final, se decidió por tomarlo de la túnica, acercando sus cuerpos aún más. No era un beso horrible y Draco era mucho más elegante en el arte de lo que Izar había sido cuando había besado a Voldemort.
El anillo en su dedo le quemó. No muy fuerte, pero era una advertencia. Izar tuvo la loca urgencia de ver qué tan lejos podría ir con otro amante. Cuáles serían las consecuencias? ¿Quién saldría herido? Pero no estaba de humor para arriesgar la oportunidad de irritar al Señor Oscuro de momento. Especialmente cuando Izar estaba seguro de que el hombre había sentido la misma quemazón en su dedo, alertándole que su 'destinado' le estaba siendo infiel.
Izar suspiró y rompió el beso girando el rostro. Sus dedos se aferraron a los hombros de Draco y lo apartó. Antes de que pudiera hacer un comentario cruel y mordaz notó la vulnerabilidad en los ojos grises. Draco tenía la máscara Malfoy perfectamente colocada, pero Izar era lo bastante observador para ver al chico debajo. Draco temía la reacción de Izar, pero a la vez estaba esperanzado.
¿Por qué las situaciones siempre tenían que ir en su contra?
"Estamos emparentados, Draco," murmuró Izar en voz baja. "De ninguna manera voy a iniciar una relación con alguien de mi sangre." Se preguntó cuando había empezado a ser tan suave y agradable con la gente que lo irritaba.
"Somos primos lejanos," insistió Draco. "Tus abuelos eran primos. Y hay rumores de que tu padre y tu tío no eran muy inocentes tampoco. Regulus no te mirará mal si te involucras conmigo."
Izar se mordió el labio para evitar reír. ¿Sirius y Regulus? No podía ni imaginárselo porque ni siquiera tenía sentido. Por la mayor parte de su infancia, Regulus había estado alrededor de Lily Evans. Y cuando no con ella, pensaba en Severus Snape.
"Yo no…" comenzó Izar apoyando su cabeza contra la columna de piedra mientras trataba de elegir las palabras. " La opinión de Regulus es importante, si, pero él no controla mi vida o mis acciones. Digo que no puedo hacer esto porque no estoy atraído hacia ti." Ahora estaba al límite de la cuerda floja, especialmente cuando notó una sombra negra en los ojos de Draco.
"No, solo te atrae Greengrass," lo acusó Draco.
Izar chasqueó la lengua.
Agarró a Draco del cuello e intercambió sus posiciones para que el chico más alto estuviera contra la piedra. Izar aferró con fuerza la piel vulnerable de Draco. El chico tuvo que flexionar las rodillas por la fuerza con la que estaba siendo empujado. Sus ojos estaban a la misma altura e Izar sonrió maliciosamente.
"No me atraes tú, y no me trae Daphne." Izar continuó sonriendo con crueldad y los ojos de Draco se abrieron aún mas al verlo. Izar se acercó aún más respirando cerca de su rostro, provocándolo. Las pupilas de Draco se contrajeron un poco con placer. "No saldrías ileso de una relación conmigo, Draco. Verás, disfruto los juegos mentales, el poder, la excitación y la tensión sexual. Tú eres demasiado inocente. Sólo te marcaría más allá de tus constricciones mentales."
Trazando la mandíbula de Draco con una uña, Izar chasqueó la lengua. "Considera esta advertencia, mi querido primo."
Izar liberó a Draco y volteó para abandonar el jardín al que lo había guiado el rubio. Ignoró todas las miradas intrigantes y se encontró con los ojos ónix de Snape. Discretamente Izar se tocó el antebrazo izquierdo y luego se dirigió a la mansión.
Regulus estaba muy metido en una discusión con Bellatrix. Los ojos de los dos brillaban con un placer oscuro mientras se lanzaban insultos.
Regulus estaba perfectamente bien solo. Necesitaba hacer la paz con los Mortífagos sin la presencia de Izar.
Voldemort, por otro lado y sorprendentemente, estaba parado sólo. Sostenía un cáliz de licor mientras veía la retirada de Izar con ojos pensativos. Izar sabía que Snape no podría seguirlo sin ser notado. No importaba. Podía llevar a cabo sus planes con la Marca Tenebrosa solo.
Mañana en la noche, en Nochebuena, habría una celebración de navidad. Su presencia sería requerida, simplemente porque los Mortífagos y los invitados se irían el día siguiente.
Hasta la celebración, se volvería invisible.
(Death of Today)
Estaba siendo movido por pura determinación.
De otra forma, hubiera suspendido la manipulación de la Marca Tenebrosa por su persistente enfermedad.
Su frente sudaba casi tanto como el resto de su cuerpo. Aún tenía la piel de gallina, la fiebre y la traspiración humedeciendo sus ropas. Había creído que la distancia que había puesto con los otros seres mágicos disminuiría el stress de su cuerpo. Pero incluso en su habitación no podía suavizar la sensibilidad que sentía por la magia.
Izar respiró profundamente por la nariz mientras se miraba al espejo. Su pelo estaba enmarañado de una manera casi repugnante, mañoso por la humedad y sin sus ondas naturales. Su piel tenía una palidez enfermiza y los fragmentos de vivo color verde de sus ojos estaban bastante turbios, rindiéndose ante la palidez general.
Una vez que se hubo encerrado en el baño se quitó los pantalones. Su cuerpo estaba tembloroso, exagerando su delgadez. Pero su atención estaba en la Marca Tenebrosa negra. Era una mancha horrible en su cuerpo, una marca obvia de dependencia. Aunque no se arrepentía de su decisión de unirse a Voldemort, sí despreciaba la evidente marca. Aborrecía el collar invisible en torno a su cuello y los hilos que lo conducían durante sus actividades diarias.
Quería hacer algo para liberarse del agarre de todos. Dumbledore, Voldemort, Regulus, y todos en general estaban comenzando a pesarle bastante. A veces creía que se había perdido a sí mismo en las demandas de los demás; en sus expectaciones; en sus órdenes y sentencias.
Siempre recaía sobre él. Era independiente y quería hacer algo para probar su soberanía. Manipular la Marca Tenebrosa podría ser vista como una pequeña manera de probar que controlaba sus propias acciones, pero era para su propia sanidad mental. Miraba su cuerpo todos los días, antes o después de bañarse o cuando se cambiaba de ropa. Siempre veía la Marca Tenebrosa y por lo tanto, siempre era recordado de su esclavitud. Si la podía manipular a su gusto, sería un constante recordatorio de que era poderoso y controlaba su propia vida.
Izar se llevó la hermana de la varita de Voldemort cerca de la nariz e inhaló. Una punzada de deseo y excitación le hizo temblar el estomago mientras sostenía la poderosa varita.
Giró la varita de acebo entre sus dedos y luego acarició con ella la Marca Tenebrosa. La serpiente en la calavera siseó con deseo ante la sensación familiar de la pluma de fénix. "Si, eso es," Izar respiró. "¿Reconoces esto verdad?" volvió a acariciarla, el tatuaje se tornó mas negro aún por el contacto.
La serpiente abrió la boca, mostrando sus dientes. Izar sonrió mirando a barrera sobre la Marca Tenebrosa. Era increíblemente fuerte y contaminada con la más oscura de las magas. Izar frunció el seño, sopesando sus opciones.
Era posible que si removía la barrera, Voldemort fuera alertado de inmediato. Pero si era lo bastante cuidadoso y sutil, no se enteraría. Pero el encantamiento Proteico conectaba todas las Marcas a la varita de Voldemort, y por lo tanto al mismo hombre. Las varitas eran parte del núcleo mágico de un mago. Los magos creaban vínculos con ellas y Voldemort podía detectar el traspaso de una barrera si era hecho con fuerza y poder.
Izar se apoyó lentamente contra la pared y se sentó en la mesada del baño. Subconscientemente se dio cuenta de que estaba acariciando a la serpiente. El reptil prácticamente ronroneaba por el toque de la varita hermana de Voldemort. Izar no le prestó atención mientras miraba sin ver la Marca Tenebrosa.
¿Sería posible constrír su propia barrera debajo de la de Voldemort?
Apoyando su cabeza contra el espejo, Izar lo consideró. Si clocaba su barrera debajo de la del Señor Oscuro, la Marca seguiría estando protegida y por lo tanto Voldemort no sería alertado si Izar quitaba la suya.
Se incorporó, olvidando su enfermedad por la emoción.
Las propiedades de su barrera tendrían que ser similares a la magia de Voldemort. Pero Izar decidió que no pondría una barrera muy fuerte alrededor de la Marca Tenebrosa. Si el Señor Oscuro alguna vez de enteraba, lo que sin dudas pasaría, no quería ser lastimado cuando Voldemort la atravesara con furia.
Frunció los labios mientras murmuraba un simple encantamiento en Latín. Sería una barrera simple, una que removería muchas de las propiedades que Voldemort había colocado. Izar no sentiría dolor cuando Voldemort llamara a sus Mortífagos, también le quitó la capacidad de llamarlo mediante aparición a través de la Marca. Hizo una pausa al reconocer el hechizo silenciador. Prevenía a los Mortífagos de hablar sobre Tom Riddle y Voldemort como una misma persona a alguien que no estaba Marcado.
Pero al final, le agregó eso a su propia barrera. No quería traicionar el secreto de Voldemort. Y con suerte el Señor Oscuro reconocería esto como una muestra de lealtad.
La barrera púrpura salió zumbando de la varita de Izar en una perezosa nube de magia. Cubrió la Marca Tenebrosa por debajo de la barrera gris de Voldemort. Si Izar tenía éxito removiéndola, nada evitaría que cambiara la forma, color o posición de la Marca.
Pero eso si lograba remover la barrera del Señor Oscuro.
Izar no era estúpido. El Señor Oscuro había estudiado las Artes Oscuras por muchos años, yendo tan lejos como para buscar la inmortalidad. La inmortalidad era una rama aguda y si había creído que la magia de Bellatrix sabía horrible, sólo podía imaginarse cómo sabría la del Señor Oscuro. Sin embargo, el hombre tenía la habilidad de conjurar magia limpia. La mayoría de la de Riddle era gris, ni muy de la luz, ni muy oscura. Era la barrera en el brazo de Izar que era increíblemente oscura.
Sólo un mago poderoso podía cambiar las propiedades de su magia a voluntad como lo hacía el Señor Oscuro. La mayoría de los magos y brujas del lado oscuro podían utilizar hechizos de la luz. Pero la magia en sí tendría rasgos oscuros, y si Izar la probaba, sería Oscura a pesar de su intención inocente. Y del mismo modo, los magos de la luz podían utilizar Artes Oscuras, pero la maldición tendría rasgos de la luz.
Voldemort podía manipular su magia como un maestro en el arte.
Izar suspiró jugando con la barrera. Su varita rebotó contra ella apartando su mano. Si Izar escuchaba con atención podía oír los siseos. Y no venían de la serpiente.
Con cautela intentó removerla lentamente como había hecho con la de Appleton y la de Ollivander. Mientras quitaba la primera capa de la barrera, un doloroso espasmo le recorrió el brazo de la varita. Lanzando un aullido, Izar soltó la varita y se encogió sobre sí mismo. Controló su respiración y obligó a su mente a trabajara en las posibilidades y las soluciones.
Se sentó abruptamente, los ojos bien abiertos.
¿Podía comer la magia de Voldemort y así resistir la barrera?
Sería un gran riesgo. Si la magia de Bellatrix lo había afectado tanto, sólo podía imaginarse lo que pasaría si comía la del Señor Oscuro. Sin embargo, cuando estaba terco y curioso, necesitaba saciar su pulsante urgencia con respuestas.
Convocando su varita no verbalmente frunció el seño concentrándose. "Cassesium," entonó. El débil escudo en red se construyó frente a Izar.
Lentamente acercó su antebrazo al escudo. La barrera del Señor Oscuro siseó al tocarlo, pero fue capaz de absorber algo de la magia. Izar vaciló mientras estudiaba la magia gris en su escudo. Parecía como si estuviera lentamente tiñendo la blanca red.
Sin dudar más Izar se incorporó y tocó la red. La magia de Voldemort tomó forma esférica entre sus dedos mientras acariciaba la barrera mágica. Era increíblemente fría, casi quemándole la piel. Inhalando profundamente Izar hizo una mueca antes de tragarla.
La red a su alrededor se destrozó e Izar lanzó su cabeza hacia atrás en un grito desgarrador.
El espejo tras él se desquebrajó bañándolo en filosos fragmentos de vidrio. Le salió sangre de la nariz mientras luchaba por mantener la magia en su estómago. Su piel se tornó de un gris intenso y gimió mientras presionaba con rapidez su varita contra la barrera en su brazo. No tenía tiempo que perder, no cuando no estaba seguro de cuanto tiempo podía mantener la magia de Voldemort adentro.
La barrera no siseó esta vez. Parecía dócil mientras complaciente con la varita de Izar comenzaba a desintegrarse capa por capa. Mientras ésta se desvanecía, sintió una extraña sensación creciendo en su pecho.
Autosatisfacción.
Un peso se liberó de sus hombros, la barrera desapareció y él rió.
Oh Merlín, esto se sentía genial.
Se sentía libre.
Su alegría no duró mucho cuando su cuerpo se vio forzado a recordar la dolorosa magia dentro de él. Su estómago se sintió frío y comenzó a respirar agitadamente. Se inclinó en la mesada sobre el fregadero, con la esperanza de vomitar. Nada salió. Sus dedos húmedos por la transpiración se curvaron alrededor del borde del lavabo mientras temblaba sobre el espejo roto. El vidrio atravesó varias áreas de su cuerpo, pero su mente estaba demasiado enfocada en sus pulmones congelados para que le importara.
Era similar a un calambre, uno que sería su fin mientras estrujaba las pareces de su estómago y su pecho. Estaba tan frío. Y el sudor en su cuerpo contrastaba horriblemente.
La sangre de su nariz pintó la mesada de porcelana mientras yacía allí, hipnotizado por el choque entre el blanco perlado y el carmesí. Por un momento, le recordó a los ojos de Voldemort y su piel de marfil.
Izar tanteó buscando su varita. Necesitaba lanzar el hechizo que lo haría vomitar la magia de Voldemort antes de que lo consumiera y detuviera su corazón. Su dedos sólo encontraron vidrios punzantes. Izar gruñó, sus labios sin duda tornándose azules por la falta de oxígeno. Su piel aún estaba gris, evidencia de que la magia del Señor Oscuro aún estaba dentro suyo.
De repente, se abrió la puerta del baño.
Los ojos verdes se abrieron grandes, pero se desplomó aliviado cuando vio que era Snape.
Snape, por otra parte, no parecía aliviado. Sus ojos se abrieron cómicamente al ver a Izar y rápidamente cerró la puerta detrás. "¿Me atrevo a preguntar?" Snape, habiendo pasado su sorpresa inicial, sonaba divertido.
"Vomito," susurró Izar señalando su estómago que estaba sobre una pila de vidrios.
Snape entrecerró los ojos antes de sacar su varita y lanzar un hechizo no verbal hacia Izar.
Por suerte, el hombre había entendido a qué se refería. En segundos, su estómago se contrajo y expulsó la magia de Voldemort. Recordando lo que había pasado con la de Bellatrix, Izar forzó a su cuerpo a moverse con rapidez cuando la magia hizo contacto con la mesada de porcelana. Corriendo sobre los vidrios, empujó a Snape justo cuando el fregadero explotó. Cubrieron sus cabezas con sus brazos, con suerte estaban lo bastante lejos para no salir heridos.
Izar bajó su brazo y se quedó mirando el baño destrozado.
Por un segundo se preguntó si estaba demasiado destruido para ser reparado y si los Malfoy estarían furiosos.
"Siéntate," le ordenó Snape agarrándolo por los hombros. El Revenclaw fue forzado a sentarse en el borde de la ducha mientras el hombre curaba las heridas provocadas por el vidrio. Izar miró al hombre trabajar. Los labios de Snape siempre eran delgados, pero casi desaparecían mientras se concentraba.
"¿No quieres saber si tuve éxito?" dijo Izar. Su nariz aún sangraba y podía sentir el sabor cobrizo en su labio superior. Se preguntó si Voldemort lo hubiera disfrutado tanto como Izar lo odiaba.
Los ojos ónix lo miraron con severidad y luego continuó sanándolo,
Izar suspiró.
"No creo que estuviéramos teniendo esta discusión si no hubieras tenido éxito," comenzó Snape antes de que Izar pudiera continuar. "Podría preguntar por tu métodos, pero ya puedo adivinar lo que has hecho."
Izar rió, sonriendo de una manera bastante estúpida. "¿En verdad?" murmuró. "¿Y que crees que hice?"
"Usaste la hermana de la varita de Lord Voldemort para construir tu propia barrera. Luego, a juzgar por los cotilleos sobre tu duelo con Bellatrix, usaste tu nuevo hechizo inventado para comerte la suya." Snape terminó su trabajo y se levantó de su posición reclinada. "Bastante brillante, Señor Black."
El deleite de Izar no duró mucho cuando Snape frunció el seño.
"Lo que me gustaría saber es ¿Por cuánto tiempo crees que puedes esconderlo del Señor Oscuro?"
Izar se puso de pié y se sostuvo de la pared. Miró el baño destrozado. "No se trataba de saber si podía salirme con la mía con un crimen, sino que quería ver si podía tener éxito." Izar rió. "Y lo hice. Esto era para probarlos equivocados a todos, especialmente al Señor Oscuro. Disfruto descifrando acertijos que son considerados imposibles. Y lo haría otra vez si tuviera la oportunidad."
Respiró profundamente por la nariz y volteó para mirara a Snape.
El Maestro de Pociones inclinó la cabeza, asintiendo. "Puedo entender tus intenciones, Señor Black. Hiciste un trabajo remarcable. Sólo puedo expresar mi preocupación por cuando se entere el Señor Oscuro."
"No va a ser pronto, eso se lo puedo garantizar," prometió Izar con voz ronca. "Déjeme bañarme en mi triunfo, Profesor."
Snape lo estudió por más tiempo del necesario antes de asentir rápidamente. "Entonces te dejaré para que celebres." El hombre volteó para salir del baño, antes de salir agitó su varita arreglando el espejo y el fregadero destruido.
"Profesor," lo llamó Izar, deteniéndolo. "Se va a quedar para la celebración de Navidad mañana a la noche, ¿Verdad?" Aunque aún faltara para Año Nuevo, la mayoría de los magos lo celebraban junto con la Navidad. Solían ser celebraciones tradicionales entre magos y brujas. Era una noche en que la magia estaba viva y donde los sangrepuras aflojaban los hombros para disfrutar las festividades.
Izar no estaba ansioso por ir. Pero Regulus quería que lo acompañara.
Las cejas negras se alzaron hasta formar dos arcos agudos. "¿Y qué, exactamente, te dio la impresión de que disfrutaría una gala tan sin sentido?"
Izar frunció los labios. "Por la misma razón por la que voy yo. Por Regulus." Se suponía que fuera un toque se calor, pero Izar se puso rígido cuando vio ese brillo peligroso en los ojos de Snape. "Y también para ver a los otros hacer el ridículo," añadió rápidamente. Tal vez tenía que dejar de provocar a Snape con Regulus.
Los labios de Snape se tensaron y se fue sin decir otra palabra.
Izar parpadeó, volviendo a sentarse para descansar su cuerpo tambaleante. Casi vuelca un frasco de poción al hacerlo. Confundido, Izar lo tomó para examinarlo. No había visto a Snape dejarlo allí, pero el Maestro de Pociones era habilidoso cuando se trataba de sutilezas. Y juzgando por su color y su consistencia, Izar dedujo que se trataba de un Suplemento de Sangre.
Era lo bastante tarde para retirarse. Y tomaría ventaja de eso. De ninguna manera volvería a la fiesta esa noche. El día ya había sido lo bastante largo con el incidente del Profeta, el duelo con Bellatrix, y…
Sus ojos afiebrados se dirigieron hacia la Marca Tenebrosa.
Sus labios se curvaron en una media sonrisa, se preguntaba en qué debía transformarla. Tenía que ser algo que el Señor Oscuro desaprobara.
Nota de Autor: probablemente haya otro capítulo con las vacaciones de invierno de Izar y después volvemos a Hogwarts para la Segunda Prueba y confrontaciones con Lily.
Nota de Traductora: Hey! Más reviews que de costumbre… debo estarlo haciendo bien jeje. Gracias a todos… me encantaron sus comentarios. Me alegra ver que los viejos lectores aún siguen allí y que hay nuevos sumándose. Lindo oír de todos ustedes.
