Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada

3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.

SERIE DE MALENTENDIDOS

CAPÍTULO 25

Habitación de Adrien

A la mañana siguiente

Adrien estaba soñando plácidamente cuando un par de manitas lo despertaron, presionando sus mejillas y tirando suavemente de sus cabellos. El chico gruñó y arrugó la nariz mientras que poco a poco era arrancado del mundo de los sueños.

-¿Papa?- dijo la voz de Emma- ¿estás despierto?-

"¿Emma?"

El chico abrió los ojos y se giró hacia donde escuchó la voz. La pequeña estaba tumbada a su lado, mirándolo con curiosidad con sus enormes ojos verdes.

-Sí, estoy despierto, Emma- dijo él- ¿qué pasó?-

-Maman sigue dormida- dijo la pequeña- ¿podemos hacer de desayunar? Tengo hambre-

Adrien se volvió hacia su mesita de noche, y vio la hora. Diez de la mañana. Sí que tanto él como Marinette habían estado cansados, y se habían quedado durmiendo hasta tarde esa mañana. Era normal que Emma ya tuviera hambre a esa hora. Además, a la mención del desayuno, sus tripas hicieron un ruido que hizo reír a Emma. El chico se desperezó y se levantó.

-Tienes razón- dijo el chico, frotándose los ojos y volviéndose a la pequeña con una sonrisa.- vamos-

Los dos caminaron hacia la cocina, la cual estaba casi desprovista de comida, excepto por algunas cosas que Marinette había comprado la noche anterior, a causa de la mudanza. Quizá podían pedir algo de comer, pero pronto Adrien encontró algo que podía llegar a funcionar.

-Oh, ya sé, podemos hacer wafles belgas- dijo Adrien, viendo que tenía los ingredientes necesarios, y él había llevado la waflera de su casa- ¿te gustan los wafles?-

-¿Qué son wafles?- dijo Emma. El chico sonrió.

-Oh, ya verás, te van a gustar mucho- dijo el chico- ¿puedes sacar la harina?-

Emma asintió y se dirigió a la alacena, cuando el teléfono celular de Adrien sonó. El chico respondió con una sonrisa al ver de quien se trataba.

-Salut, Nino- dijo el chico sonriendo.

-Salut, mon pote- dijo Nino a través del auricular- ¿cómo han estado? Alya quiere saber si ya podemos visitarlos. Dice que quiere llevar algunas cosas para celebrar su apartamento nuevo-

Adrien sonrió levemente, y levantó la mirada, posándola en la puerta de la habitación de Marinette, e hizo una mueca. No sabía que tan cansada estaría Marinette para recibir visitas.

-Eh… no lo sé, Nino, Marinette aún duerme- dijo el chico- pero le preguntaré cuando despierte. Aunque no creo que tenga inconveniente…-

-De acuerdo- dijo Nino- aunque, debo advertirte, ya conoces a Alya cuando está decidida…-

Adrien rió en voz baja.

-Bien, si tu lo dices- dijo el chico, antes de colgar el teléfono- nos vemos más tarde-

-Aquí está la harina, papa- dijo Emma, llevando un pequeño saco y poniéndolo sobre la mesa de la cocina.

-Gracias, chérie- dijo Adrien, sonriéndole mientras que tomaba el saco de harina y ponía un poco en la mezcla que estaba preparando. Tras batir la mezcla entera, se volvió de nuevo a la pequeña- ahora, voy a necesitar un poco de ayuda- Adrien puso un cucharón dentro de la mezcla, y conectó la waflera- observa bien lo que vamos a hacer-

Emma asintió mientras que su padre tomaba una medida de la mezcla con el cucharón y la ponía con cuidado sobre la waflera.

-Ponemos una cucharada, y luego tenemos que tirar de esta palanca- dijo Adrien, guiñando un ojo a su hija- ¿me ayudas?-

La pequeña asintió, y entre ambos bajaron las placas de la waflera. Un minuto después, Adrien levantó la palanca para revelar un perfecto wafle.

-Mira- dijo Adrien, y amplió su sonrisa al ver que los ojos de Emma brillaron-

-¿Puedo intentarlo yo, papa?- dijo Emma. Adrien asintió, y le pasó el cucharón, para que sirviera la masa.

-Solo hay que tener cuidado porque esto está muy caliente. Ahora, podemos agregar chocolates- dijo Adrien, dejando caer un puñado de pequeños trocitos de chocolate en la masa- ahora, baje la palanca, mademoiselle-

Emma rió, y bajó la palanca como le dijo Adrien, y miró maravillada el wafle lleno de chispas de chocolate. El chico lo puso en un plato con cuidado, y señaló a Emma que preparara otro y lo adornara como ella quisiera.

Sin hacer ruido, Marinette ya se había levantado, y se apoyaba en el marco de la puerta con una enorme sonrisa al ver a su hija y a Adrien, ambos en pijama, preparando los wafles y riendo divertidos. La chica suspiró. Cada vez se enamoraba más de ese hombre, y se sentía sumamente afortunada de tenerlo en su vida.

x-x-x

Place des Vosges

Más tarde

-¡Aidy!¡Aidy!- gritó Emma, tomando la mano de Adrien y arrastrándolo hacia donde estaba su amiga- ¡mira, tengo un papa!-

Después de desayunar, y la difícil tarea de limpiar la cocina y vestir a Emma, Adrien y Marinette salieron a la Place des Vosges a encontrarse con Alya y Nino, porque Marinette había entrado en pánico al escuchar que sus amigos querían visitarla, y ellos aún no terminaban de desempacar en el nuevo apartamento.

Alya y Marinette rieron al ver a Emma presumiendo a su padre con Aidy y las gemelas.

-Emma parece muy feliz con Adrien- comentó Alya, y Marinette asintió.

-Nunca pensé que fuera tan bueno con ella- dijo la chica- Emma lo adora. Lo hacía incluso antes de que supera que era su padre-

Alya le dio un codazo.

-¿Ahora entiendes porqué Nino y yo estábamos tan insistentes en que hablaras con él?- dijo la castaña- organizamos esa reunión para que pudieran hablar a solas-

Marinette se ruborizó y frunció el entrecejo.

-¡Debieron habérmelo dicho directamente!- dijo la chica pelinegra, cruzando los brazos con una expresión fastidiada- ¿porqué se andaban con tantos rodeos?-

-Claro que no, Marinette- dijo Alya, sacudiendo la cabeza y cruzándose de brazos también- Adrien tenía que decírtelo en persona. Y él mismo insistió en que así debía ser. Nino y yo estuvimos de acuerdo- le dio un tope en su frente con su dedo índice- no tenemos la culpa de que seas tan cabezadura-

La chica sonrió levemente, y se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja mientras que la castaña dejaba a su amiga para acercarse a Nino. Tikki salió de su escondite.

-Alya tiene razón, ¿sabes?- dijo Tikki en tono de burla- sé que lo hiciste muy difícil para Adrien-

-Lo sé- dijo Marinette, rodando los ojos- no tienes que recordármelo-

La chica levantó la mirada, y vio que Adrien se había sentado en el pasto, con Emma en su regazo, y ambos estaban examinando las flores en los jardines de la plaza. Marinette se acercó a ellos, y cuando se estaban acercando, escuchó a Adrien estornudar un par de veces. Le puso una mano en el hombro y se sentó a su lado.

-Hey- dijo Marinette- ¿estás bien?-

-No es nada, ma lady- dijo el chico, frotándose la nariz con el dorso de su mano- debe ser que hay varias palomas cerca. Soy alérgico a las plumas-

Marinette entrecerró los ojos. Sí, eso lo recordaba vívidamente, pero también Emma era alérgica a las plumas, y ella no estaba estornudado como él.

-Bueno, si tu lo dices- dijo la chica, sin estar tan convencida.

-Estoy bien, en serio- dijo Adrien, guiñando un ojo.

-¡Mira, maman!- dijo Emma, levantándose y dando un par de pequeños brincos- mamie y papi vinieron-

La pareja levantó la mirada, y vio que Tom y Sabine caminaban hacia ellos, llevando una enorme caja con el logo de la panadería Dupain-Cheng cada uno. Emma dejó a sus padres por un momento, y corrió hacia sus abuelos. Adrien y Marinette se levantaron también, el primero estornudando nuevamente. La chica lo miró de reojo, pero no dijo nada.

-Salut, madame Dupain-Cheng- dijo Alya al verlos caminar hacia ella.

-¡Qué gusto verlos!- dijo Sabine- Tom y yo les trajimos a ambos una caja de pan y algunas cosas de la panadería, sobre todo ahora que Adrien y Marinette están estrenando apartamento-

-Gracias, maman- dijo Marinette.

Adrien volvió a estornudar, y Sabine se volvió hacia él.

-¿Te sientes bien, Adrien?- dijo la mujer, notando su nariz enrojecida.

-Estoy bien, madame Dupain-Cheng, es solo mi alergia- dijo Adrien, volviendo a frotarse la nariz con el dorso de su mano.

-Woooo, merci, madame Dupain-Cheng- dijo Nino, echando un vistazo a su caja de golosinas de la panadería- ¡adoro estas galletas!-

Adrien y Marinette pasaron el resto de la tarde con su familia y amigos. Pronto fueron alcanzados por otros amigos de la escuela, como Mylène, Ivan y sus dos hijos, así como Marc, Nathaniel y Chloé.

Esta última no podía creer que Emma fuera hija de Adrien.

-Es ridículo, totalmente ridículo- dijo la rubia una vez que el chico rubio le explicó lo que había pasado, mientras que Emma miraba alternadamente a Adrien y a la chica.

-Papa, ¿quien es ella?-

-Eh… es una amiga mía, Emma- dijo el chico.

-¿Dis-cul-pa?- dijo Chloé, cruzando los brazos, ofendida- ¡yo soy tu mejor amiga!-

-Chloé…- dijo Nathaniel en tono reprobatorio, mientras que Marc no dejaba de reír al presenciar ese intercambio.

Emma ladeó su cabeza, confundida por un momento, pero al ver a Marc reír creyó que estaban bromeando, y se echó a reír también.

-Papa, tu amiga es muy graciosa- dijo la pequeña por un momento, pero rápidamente perdió el interés y fue a cuestionar a Marc sobre sus guantes.

Mientras la pequeña charlaba con Marc, preguntándole sobre los guantes con dedos descubiertos, y Nathaniel le hacía un dibujo de ella vestida como Chat Noir, Chloé se volvió a Adrien.

-La verdad es que tu hija es hermosa, Adrien- dijo la rubia en voz baja, como si estuviera renuente a decirlo.

-Lo es- dijo el chico, frotándose su nariz, pero sonriendo orgulloso.

-¿Porqué no habías dicho nada desde que regresaste?- dijo la chica.

-Chloé, no…- dijo Adrien nerviosamente, intentando recordar la versión que ambos habían acordado para explicar lo sucedido a sus amigos- Marinette y yo… tuvimos un malentendido, y tenía que resolverlo con ella primero. No puedo creer que alguna vez pasó eso-

La chica sonrió levemente, y se encogió de hombros. Miró de reojo a la chica pelinegra, que antes había sido su rival, y luego a Adrien, que no dejaba de mirarla con adoración. Sonrió, y se acercó de nuevo a la pequeña.

-Emma, ¿verdad?- dijo Chloé, y la pequeña asintió, mirándola con enormes ojos- mira nada más esas manos. Es inadmisible, completamente inadmisible. Ven conmigo, te voy a hacer una manicura que te hará la chica más guapa del jardín de niños-

Emma parpadeó, confundida, pero al ver que Chloé sacaba el barniz para uñas de un color rojo brillante, la pequeña sonrió ampliamente y sus ojos se iluminaron. Adrien miró a su hija divirtiéndose con su antigua amiga, y abrazó a Marinette.

-Jamás imaginé que vería a Chloé Bourgeois pintando las uñas de mi hija- le dijo a Adrien en voz baja, pero no tan baja como para que la rubia no la escuchara.

-No tientes a tu suerte, Dupain-Cheng- dijo Chloé sin quitar los ojos del barniz de uñas.

x-x-x

Apartamento de Adrien y Marinette

Al día siguiente

Marinette miró la hora. Era pasado el mediodía, y ya había terminado de arreglar el apartamento. Faltaban unos cuatro días para que sus vacaciones terminaran y tuviera que regresar a trabajar en la compañía Agreste. Y que todo regresara a la normalidad. Estaba satisfecha de que pudiera disfrutar los últimos días con Adrien, y no estar preocupada por limpiar y ordenar el apartamento.

Y hablando de Adrien, el chico había ido a una entrevista de trabajo unos días antes en una compañía cerca del apartamento donde vivían. El chico, después de todo, era un ingeniero físico graduado a pesar de su antigua fama como modelo para la compañía Agreste, y sus calificaciones siempre habían sido perfectas, así que obviamente fue contratado inmediatamente. Adrien había salido temprano esa mañana a firmar el contrato y establecer la fecha de inicio.

"Está lloviendo", observó Marinette al ver la pequeña tormenta que se desarrollaba fuera a través de su ventana "espero que Adrien haya recordado llevar consigo su paraguas"

Recordaba que esa mañana Adrien se veía un poco decaído, y al cuestionarlo dijo que seguramente era porque su alergia no lo había dejado dormir bien. La chica sacudió la cabeza. Seguramente estaría bien, y regresaría con nuevos ánimos.

Emma también comenzaría el jardín de niños, que estaba junto al trabajo de Adrien, una semana después. Marinette ya había ordenado los uniformes, e iría a recogerlos al día siguiente.

Marinette dio un respingo de sorpresa cuando escuchó la puerta del apartamento abrirse, y se volvió sonriendo a la puerta para recibir a Adrien. Emma, quien estaba coloreando un libro con sus crayones, levantó la cabeza con una sonrisa.

Salut, papa!- dijo la pequeña, sonriendo.

Pero Marinette borró su sonrisa casi de inmediato al verlo. No solo tenía la nariz enrojecida, sino las mejillas también, y sus ojos se veían cansados y llorosos. Su postura también denotaba que algo estaba mal; parecía fatigado y enfermo. Y no solo eso, estaba empapado de pies a cabeza.

-¿Adrien?- dijo Marinette, abriendo el armario de blancos y sacando una toalla, apresurándose hacia él y envolviendo al recién llagado con ella- chaton, te ves terrible-

El chico se volvió hacia ella con una sonrisa cansada.

-Me hieres, ma lady… coff coff…¿eso quiere decir que ya no me encuentras atractivo?- dijo él, ladeando su cabeza e intentando bromear, pero la verdad era que incluso su voz se notaba cansada.

Marinette frunció el entrecejo y, tras decir a Emma que se quedara coloreando en la sala, acompañó a Adrien a su habitación, y se puso a llenar la tina del baño con agua tibia para que se diera un baño y se sintiera un poco mejor.

-Marinette, esto realmente no es necesario… coff coff- dijo el chico en voz baja- estaré bien, es solo mi alergia, y… coff coff-

La chica lo calló poniéndose de puntillas para besar su mejilla, y se separó de él de golpe al sentirla caliente.

-Adrien, estás ardiendo- dijo ella en un tono sorprendido.

-Gracias- dijo él, sonriendo travieso.

-En fiebre, chaton- dijo Marinette, rodando los ojos y poniendo el dorso de su mano en su frente- vamos, necesito que te quites esa ropa mojada. La tina ya casi está lista-

Adrien iba a bromear de nuevo, pero le dolía la cabeza, y comenzó a hacer lo que Marinette le dijo, quitándose la ropa mojada y quedando el ropa interior. La chica se ruborizó levemente mientras lo ayudaba a desvestirse.

-No me mires así… cofff coff coff…- dijo él, haciendo un esfuerzo por bromear y minimizar la situación, aunque se sentía cada vez peor- recuerda que ya me has ayudado a desnudarme antes, bugginette-

-¡No lo digas así! Arrrggg…- dijo Marinette mientras que su rostro se volvía cada vez más rojo, sacudiendo la cabeza y señalando la tina- ¡dentro!-

Adrien obedeció, e inmediatamente se sintió mejor al sumergirse en el agua tibia, aunque aún no podía dejar de toser. Al ver que el chico estaba por fin dentro de la tina, la chica salió del baño y comenzó a buscar en el armario de Adrien para sacar una pijama seca y ropa interior limpia. Plagg la siguió, y le indicó donde estaba la ropa que estaba buscando.

-Este chico es un idiota- declaró Plagg, cruzándose de brazos- estuve insistiendo que regresara antes de que empezara a llover. Desde temprano se veía muy enfermo-

-No es cierto…- se escuchó la voz de Adrien desde el cuarto de baño, seguido de otro acceso de tos.

Tanto Marinette como Plagg rodaron los ojos. La chica llevó la pijama y ropa interior seca al cuarto de baño para que Adrien se vistiera al salir de la tina. La chica se arrodilló a su lado al ver que Adrien tenía las mejillas fuertemente enrojecidas. Tomó un paño y lo humedeció con agua fresca, para ponerlo en la frente del chico, quien dejó escapar una exclamación de alivio.

-¿Mejor?- dijo ella.

-Ummf…-

Marinette sonrió levemente y extendió una toalla para seca para que Adrien saliera de la tina. El chico nuevamente obedeció y salió de la tina, y Marinette lo dejó por un par de minutos para que se vistiera. El chico se quitó el resto de la ropa mojada, y se cambió por ropa interior y pijamas secas.

-Bien- dijo Marinette, una vez que Adrien salió del baño- ahora sí, métete a la cama-

-Métete conmigo- dijo el chico, guiñándole un ojo.

-Oh, Dios…- dijo Marinette, frotándose la frente en un gesto frustrado- vamos, ¡ahora!-

-No es necesario, me siento mejor, yo no… coffcoff…- comenzó a decir el chico, pero se interrumpió al ver que Marinette tenía una expresión que no parecía admitir réplicas, con los brazos cruzados- de acuerdo…- añadió, resignado, y se tumbó en la cama. La chica lo arropó.

-Espera aquí, no te atrevas a moverte- le advirtió la chica, y salió.

-Ya escuchaste a tu mujer, no te muevas- le dijo Plagg en tono burlón. Adrien hizo un puchero- no sé de que te quejas, te está cuidando porque te quiere-

Adrien parpadeó, y sonrió levemente. No pasó mucho tiempo cuando Marinette regresó, llevando consigo algunas pastillas para la fiebre y un vaso con agua, y Emma llevaba consigo una caja de pañuelos desechables.

-Gracias, chicas- sonrió Adrien tras tomar la medicina que Marinette le ofrecía.

-Descansa para que te alivies pronto, papa- dijo Emma antes de darle un beso en la mejilla y salir de la habitación para seguir con su libro de colorear.

Una vez que se quedaron solos de nuevo, Adrien se volvió a la chica.

-Coff coff. ¿La hiciste venir para que me convenciera de quedarme en cama?- preguntó el chico.

-¿Porqué?¿funcionó?-

-Tal vez- gruñó Adrien, y Marinette presionó sus labios contra su frente también tras despejar algunos cabellos de sus ojos.

-Quédate aquí y descansa- dijo la chica, levantándose y corriendo las cortinas de su habitación para dejarla en penumbra- y si te levantas, lo sabré. Plagg me lo dirá-

El kwami negro sonrió maliciosamente.

-Por supuesto- dijo Plagg, haciendo reír a Marinette y a Tikki, y Adrien gruñó otra vez.

-Intenta dormir, mon minou- dijo la chica en voz baja- voy a preparar algo de comer para que te sientas mejor-

Una vez que Marinette salió de la habitación y cerró la puerta con cuidado, Adrien suspiró en voz alta. La verdad es que sí se sentía mal desde antes de salir de casa, y sabía había sido un poco estúpido en salir en la lluvia sin paraguas. Pero el hecho tener a alguien que se preocupara así de él, y estuviera asegurándose de que se sintiera mejor, era una sensación nueva y sumamente agradable para él.

-Plagg- dijo el chico en voz baja mientras que cerraba los ojos y comenzaba a intentar quedarse dormido- no estoy seguro de merecer a una chica como Marinette-

El kwami se ovilló en la mesita de noche.

-Por supuesto que la mereces, chico- dijo Plagg- ambos se merecen mutuamente. Son igual de idiotas-

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Pues como ven, todos somos Plagg mientras miramos Miraculous. Ni siquiera Chloé Bourgeois pudo resistirse a los encantos de Emma. Nuestro héroe favorito está enfermito, pero está siendo consentido.

Muchas gracias a todos por sus reviews. Abrazos.

Abby L.