Donde quedo el amor.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es mia.

Summary:Porque siempre nos hemos preguntado ¿Dónde quedo el Amor?... Jacob dejo todo por verla feliz, sin siquiera voltear atras, aun sabiendo que una parte de el nunca se recuperaria si la abandonaba, pero las cuerdas del destino han sido marcadas por hilos irrompibles de acero y estos reclaman su poderio, sera posible que despues de tanto sufrir exista la esperanza de recuperar un corazón cansado de buscar el amor.


Capitulo 25- Sueño sin sentido.

Narra Jacob

-¿Estás seguro?- me pregunto esa mujer que tenía sus facciones contraídas. Su mirada se veía perdida y con un dolor tangible en su voz. Llena de miedo como si el mundo se le viniera abajo por mis problemas. Que difícil era verla tan débil como si fuera solo una simple mujer que por mi culpa su vida se le llenara de caos. Su tono canela contrastaba con la luz del sol que le daba directo en la cara. Seguía igual que siempre. Su cuerpo estilizado y proporcionado. Toda una mujer hermosa cubierta por la capa defensiva que la caracterizaba. Leah me veía pero sus ojos estaban perdidos en el pasado. Ese que por años hemos mantenido en un secreto solo para que yo tomara un respiro. Me costaba pensar que de alguna forma era mi culpa que ella volviera a vivir el atisbo que me rodeaba. Se veía frágil mucho más de lo que recordaba. ¿Cómo decir la verdad que tanto nos costó realizar? Los años no pasaban por su cuerpo pero su mirada decía otra cosa. Se veía acabada por dentro como si el pasar de los años envejeciera sus ojos negros. Antaños de momentos que solo se cubrían por el presente. Deje a un lado todo y le conté la verdad completa. Jamás me imagine verla contenta de que allá imprimado. Se veía como una hermana que al ver feliz a su sangre una pizca le hacia sonreír y desbordar alegría.-¿ Así que te enamoraste de una hibrida? Valla es difícil decir algo con tan gran sorpresa. Pero no puedo recriminarte nada. El destino fue marcado- por fin tuvo la decencia de regresar su alma a la mirada- pero debo decirte que estoy agradecida que ella no llegara a tu vida antes- mi rostro se contrajo y trate de vocalizar algo pero me vi interrumpido por su dedo que pedía un minuto más sin yo emitir palabra alguna- gracias a eso yo me libere de mis cadenas para establecer una vida "normal"- fingió con sus dedos las comillas al decir la última palabra- se puede decir que por eso soy un poco más feliz- me quede callado ante su declaración. Recordé cuán difícil fue para ella la imprimación de Sam y no pude evitar bajar mi vista hacia el piso. No tenia palabras en mi boca- Vamos esto es extraño. Tu mi gran Alpha- voltea a verla con enojo. Seguía odiando que me llamara de esa forma ya que mi curriculum me negaba la grandeza de esa acusación- imprimado de la hija de aquella que te rompió la vida. Irónico ¿no lo crees?

Cuanta verdad tenían sus palabras. Pero me había prometido no reclamar nada al destino pues gracias a él era inmensamente feliz. Aun que la sombra de Embry aun seguía siendo tortuosa.

-Embry está enamorado de ella- declare cabizbajo. Me dolía pensar en destruir a mi hermano. Ese que apenas descubría que llevaba mi sangre. Leah se mostro sorprendida pero al segundo siguiente recobro su estado neutro.

-contra la magia que nos rodea y tu preocupándote por ese imbécil. Me decepcionas Jacob.- finalizo negando con su cabeza mientras una sonrisa sarcástica se dejaba ver entre sus cabellos ahora largos.

-ese no es el problema Leah. Es más complicado de lo que parece.

-Por dios idiota te imprimaste de ella. Y sabes que cuando eso pasa no hay quien los pueda separar-grito enfurecida. No sabía si por la situación o por el recuerdo de su Sam.

-El es mi hermano- dije con pesadez en la voz. Esta vez sentí como se rozaron mis ojos y para evitar el llanto los deje velar en la oscuridad que me brindaron mis parpados cerrados.

-Ya no eres de su manada. Nosotros dejamos de ser sus hermanos cuando nuestros camino se separaron- por lo visto ella no entendió el porqué de mis palabras.

-No Leah , el es mi hermano. Es hijo de Billy…-proseguí enfrentando su mirada retadora. La cual pareció pasar por todos los procesos en menos de un abrir y cerrar de ojos. Rabia, confusión y sorpresa fue lo que pude distinguir. Abrió su boca repentinas veces como analizando su respuesta pero opto por la mejor de todas. Dicen que para consolar a alguien no hacen falta las palabras si no la presencia. Apoyo su mano en mi hombro tratando de darme consuelo. Ese que desde el camino hacia aquí se fue desvaneciendo lentamente. Fueron casi dos días completos en carretera. Jasper había preferido eso a tomar un avión. Decía que quería admirar el paisaje pero yo sabia que era para darme tiempo de pensar. No entendía porque me había acompañado, bueno la venganza no era para tanto. Es mas estaba seguro que Edward y Emmet ya estarán disfrutando de otro auto. En fin, algo me decía que el también necesitaba descansar, no imaginaba lo pesado que es cargar con las emociones de tantas personas conmocionadas. Debo decir que el vampiro es bueno o mucho más que eso. Callado pero no molesto. Sabía que decir en el momento preciso y su poder. Bueno eso era distinto. Me había mantenido tranquilo por estos días. Y eso se lo tendría agradecido por el resto de mi vida. O eternidad debería cambiar. Ahora el vampiro estaba refundido en el cuarto de hotel. Creo que no deseaba darse a notar ante la multitud que se deslumbraría con su presencia. Y no es burla…no me imagino a un hombre caminado por la calle sin llamar la atención con su piel de brillitos. Sonreí por mi chiste de mal gusto que atacaba a la raza que pertenecía mi niña en cierta parte.

-¿Y qué piensas hacer?-pregunto en un susurro después de que el silencio se apodero del su patio delantero. Deje de admirar los rosales que tenía plantados junto a varios arbustos floridos. Suspire derrotado. A pesar de tener casi una semana en la ciudad justamente hoy decidí buscar a Leah. Al principio se mostro fastidiada pero eso cambio cuando empezó a consumir varios cigarrillos. Aun era confuso saber que se había enviciado con el tabaco pero no podía reclamarle nada. Era su cuerpo y solo ella sabría de que manera tratarlo.

-No lo sé- admití con pesadez.

-Jacob luchaste y te rendiste por la humana al saber que no te amaba. ¿Piensas hacer lo mismo esta vez? Salir huyendo y fingiendo tu muerte con cada piedra que se te pone en el zapato. No esta vez no lo permitiré…daremos la cara y explicaremos la mentira. Estoy contigo hermano- finalizo abrazándome. Fue confuso al principio pero después no me quedo más que corresponderle. Fue como si mis hermanas me abrazaran un consuelo que tanto añoraba.

-Pero- empecé a decirle- ¿dejaras tu vida y dejaras a Ivan?- cuestione al recordar a su novio. Las pocas veces que hable con ella me conto de su relación y estaba casi seguro que se había imprimado de él pero nunca me atreví a preguntarle por el hecho de poderla dañar.

-Bah hombres van y hombres vienen. Primero es la familia- finalizo tomando otro cigarrillo de su cajetilla y prendiéndolo con rapidez.

-Creía…

-¿Que me habría imprimado? No Jacob yo soy un punto genético muerto ¿Lo recuerdas? O te lo explico con manzanitas.

Deje que su ola de sarcasmo siguiera su cuerpo. Extrañaba a la vieja Leah pero esta nueva era algo nuevo y digno de escribir en mi ficticio diario. No le dolía recordar a Sam ni enfrentarse a la manada ni mucho menos abandonar al hombre con el que ha estado durante tantos años solo por apoyarme en este proceso tan macabro.

-¿Cuándo nos vamos?- pregunto arrojando el humo que consumía.

-Hoy en la noche- le conteste para su sorpresa. No aguantaba más. Anhelaba estar en mi casa, con mis hijos y con mi Renesmee. Si es que ella me elegía y me permitía seguir luchando por su amor.

Leah tomo su celular y digito algunos números.

-¿A quién le hablas?- le cuestione al verla sonreír maquiavélicamente.

El timbre de mi celular sonó y brinque por la sorpresa. Temía que fuera ella. No sabría que decirle a mi niña por haber huido sin decirle nada. Pero al ver la pantalla me quede aun mas sorprendido…

-Renuncio jefe- la voz de Leah sonó aun más fuerte que estando frente a mí. Colgó y empezó a reír a carcajadas. En serio, esta nueva Leah me empezaba a dar miedo.

-Vamos es para aligerar la tensión

-Si tú lo dices- empecé buscando la siguiente palabra- loca.

Sonrió y empezó a digital nuevamente en su móvil algunos números. Pensé que volvería a jugar pero al ver su cara de seriedad no rechine ni un pio.

-Iván si soy yo. Am bueno- dudo en seguir hablando delante de mi- terminamos me mudo de la ciudad hoy mismo- finalizo oprimiendo la ultima tecla de colgado.-¿Qué?- Susurro apenada al ver mi rostro de desconcierto- Vamos ahora me toca a mi hacer sufrir.

Fue todo. Empezó a caminar al interior de su casa dejándome ahí todo desconcertado. Su actitud era diferente y su humor irradiaba felicidad. Es más me atrevía a decir que tenía nuevamente luz en sus ojos. La luz que hacía años le robo Sam…esa que caracterizaba a la tierna Leah Clearwater.

-¿Te quedaras ahí viendo mi trasero o te sirvo algo de comer?

Mi cara se formo la repulsión de su primera palabra. Yo viendo su trasero. Puaj seria incesto. Yo+ Leah= no quiero ni pensarlo. Es como mi hermana. Como se atrevía a decir esas cosas. No, debía advertirle que me dé tiempo para digerir su nueva actitud si no tal vez me dé un paro cardiaco con sus bromas.

Camine hacia el interior tratando de quitar la imagen de su trasero de mi cabeza. Ladeaba de un lado a otro mi rostro para ver la decoración de su sala-comedor. Algo pequeño pero bien acomodado. La decoración era futurista. Los sillones rojos y la mesa de centro de piel negra. Algunas fotos de ella al terminar la universidad y otras de su familia. Me llamo la atención una. Donde ella se veía realmente bien. Su cabello ondulado en rizos y su rostro tenuemente maquillado con un brillo especial en el. Como el que ahora tiene mientras su rostro esta perdido en la ventana de su sala. Se veía perdida pero irradiaba paz.

-¿Cuando te tomaste esta foto?- le pregunte pues la duda me corrompía.

-Eh- me miro con desconcierto- hace una semana- finalizo extendiendo su sonrisa lo más que sus comisuras le permitieron- ¿vienes con alguien?

-Si con Jasper-giro sus ojos como buscando el rostro del vampiro en sus recuerdos. Espere a que dijera algo pero solo se metió en la cocina.

-Jacob

-Mmm

-Crees que el vampiro se enoje si no le llevo lonche. Lo que pasa es que solo tengo algunas carnes frias y no creo que le guste la sangre congelada.

Estalle a carcajadas por su broma. No podía creer lo que mis oídos y ojos estaban percibiendo. Una Leah completamente distinta a la mujer amargada que conocía en la manada…

-Está todo listo Jacob – susurro el vampiro de cabello color miel- ya reserve un espacio para el automóvil en el avión-Estaba acomodando algunas camisas sucias en una bolsa de plástico. Mientras yo debo admitir que estaba literalmente rascándome la panza junto a una bolsa gigante de nachos. Solo le sonreí mientras llevaba a mi boca una gran cantidad de estos y masticaba la porción anterior tragándola para recibir la nueva.

El avión saldría en algunas horas y la verdad estaba que moría de nervios. Algo que Jasper estaba curando haciéndome sentir un maldito parasito. Me sentía drogado y flotando en el aire. Comiendo y esperando que el sueño consuele mi cansancio.

-Leah nos vera en el aeropuerto- prosigo mientras yo vislumbraba algunas esferas de luz que caían del techo. Trate muchas veces de agarrarlas pero las muy malditas nunca se dejaban. Cansado de pelear con las diminutas esferas me dedique a jugar con las boronas de frituras que estaban en mi abdomen. Sorbí un trago frio del refresco jumbo que no sabía de dónde diablos había salido y me atragante con las dulces que tenía en la cama. Parecía todo un niño. Me dedicaba a ver las caricaturas que me hacían recordar a mis hijos mientras me llenaba de golosinas que aminaban la agonía de no ver a mi Ness. A este ritmo juraría que en algunos días seria un gordito con flotadores a los lados. Me reí solo para sorpresa de Jasper. Quien me veía con una risa maléfica estampada en sus labios. Iba a decir algo cuando una pelusa quedo entre mis ojos justamente en la punta de mi nariz. Me resulto gracioso y no pude volver a estallar en carcajadas…

-¿Que le diste?- un susurro en la oscuridad me hizo recobrar la cordura.

-Solo una porción de calmantes sus nervios me matan- no entendía de que hablaban pues la pesadez cada vez se hacía más fuerte. Sentía mi boca reseca y mi cabeza me dolía. Una sensación nada agradable debo admitir. El sonido de algunos tacones y algunos ronquidos se escuchaban muy cerca de mí. Tanto que deseaba callarlos.

-Está despertando- la voz de Leah taladraba mis oídos. Quería gritarle que se callara pero la pastosidad en mi boca no me lo permitía.

-No el efecto tardara hasta que lleguemos- la voz empalagosa de Jasper me hizo relajarme. Una ola de tranquilidad nuevamente me invadió hasta quedar en la obscuridad.

Corría tan rápido que los arboles solo eran una mancha borrosa pasando por mis pupilas. El aire congelado ardía con el contacto de mi piel. Contrastando el cambio drástico de temperatura. Viendo como algunos copos de nieve se evaporaban al tocar mis brazos que daban el arranque de velocidad que deseaba. Las llamas frente a mi estaban inmensas. Lograron que mis piernas temblaran y callera en la dura tierra. Algunas siluetas marcadas en el interior de la fogata mientras otras solo observaban formando un círculo alrededor de ella. La confusión me hizo arremolinar un montón de preguntas incoherentes. No entendía absolutamente nada. Mi cuerpo estaba paralizado al escuchar los gritos, unos escalofriantes que clamaban piedad. Las risas maquiavélicas también conformaban el eco de un dolor. Tan profundo y melancólico que algunas lágrimas empañaron mi visión. Altaneras y sin bondad de detenerse para no parecer un estúpido desconsolado necesitado de cariño. Los gritos y los llantos mezclados con la picardía de algunas voces burlonas me hicieron levantar con rapidez para ponerme a la defensiva. Algunas siluetas sintieron mi presencia. Se giraron con lentitud hasta mi posición. Yo por mi parte ya estaba a punto de entrar en fase. Las venas me ardían y el calor se hacía cada vez más denso en mi interior. La transformación daría inicio al lobo color marrón que tanto me gustaba ser. Aquel donde me dejaba guiar por mis instintos y dejaba que el viento se llevara la razón. Una melodía muy parecida a las teclas de un piano que tocaba alguna melodía de cuna me hizo declinar toda intención de atacar. Una capa negra fue arrojada a la fogata. Un olor distinguido que recordaba cuando yo mismo aventaba los retazos de piel destrozada de los vampiros en aquellos tiempos que ahora veía muy lejanos. Un mangar que degustaba mi paladar al oler la carne quemada. Clamando la necesidad de devorar más hasta saciar mí sed.

¿Sed? ¿Cómo era posible que yo tuviera sed? Pero no de aquella que desea liquido cristalino si no, aquel que es rojizo y con sabor metalizado. Sangre. Mi cuerpo necesitaba la sangre…sangre que se escurriera por mis labios mientras mi lengua limpia sus residuos con delicadeza. Con antojo de que eso nunca se acabe.

Moví las manos y con el movimiento me quede paralizado. La piel morena que recordaba no existía más. En su lugar un color blanquecino, transparente y duro como una roca era lo que visualizaba. Un frio escalofriante recorrió la espina dorsal. Un frio que consumía mi cuerpo antes ardiente…

-Bien hecho- la voz elegante de un hombre delgado con sus ojos inyectados de sangre había estrechado su palma en mi hombro.

Rugí con su contacto asqueroso. Aun que su olor no fuera desagradable al que estaba acostumbrado a sentir. Su sola presencia me producía una sensación amarga en la punta del estomago.

Movió uno de sus dedos y al instante otro hombre más joven pero con la misma tonalidad rojiza en sus pupilas y piel de granito se acerco a él trayendo en sus manos un recuadro…

Sonrió al ver mi sorpresa.

-Ve que hermosa creación nos ha dado el destino. Bienvenida…

Un grito resonó en la habitación. La desesperación de mi cuerpo estaba a flor de piel. Anhelando que aquel suceso no fuera más que un sueño. Toque mi frente solo para darme cuenta que estaba bañado en sudor. El lugar era oscuro y mas porque aun no me acostumbraba a la escases de luminosidad. Fue un sueño me repetí constantemente para calmar los temblores. Verifique mis muñecas y a pesar de no ver bien me di cuenta que seguían siendo morenas.

Suspire con pesadez y arrugue las sabanas que me cubrían. Estaba desnudo…desnudo y en una cama. Qué diablos estaba pasando. Una silueta estilizada me sonreía en la oscuridad. Sus dientes blancos reflejaban su reluciente sonrisa. Un cuerpo al que tanto extrañaba tocar…mi niña estaba frente a mis ojos. Rápidamente le dé una ojeada al recinto para percatarme que era mi habitación. ¿En qué momento había llegado a ella? Se suponía que iba a abordar el avión junto a Jasper y Leah. Entonces ¿Cómo es que de pronto aparezco desnudo en mi habitación? Mis preguntas se esfumaron al ver las piernas delgadas de una mujer hermosa y desnuda que caminaba hacia mi dirección…pero desapareció al cerrar los ojos. Suspire frustrado. Esto no podía ser. Me negaba a creer que se halla marchado. Desee que fuera solo una alucinación a darme cuenta que ella se negó a dirigirme la palabra… me recosté nuevamente y acomode las sabanas para que cubrieran la mitad de mi cuerpo. El sueño se volvió a hacer presente. Dejándome con la duda del porque lo había soñado. Mis parpados estaban cansados. Aun me moría de sueño y no tardaría en volver a dormir. Deseaba que al cerrar mis ojos esos sueños sin sentido no vuelvan a aparecer en la oscuridad y que esos ojos rojos no me vuelvan a mirar…deseaba soñar con mi amor…


XoXo