-Veo que no- dijo Quinn e inmediatamente escuche el tono del teléfono que me informaba que la llamada había sido terminada.

-¿Qué pasa?- pregunto Lexy al ver mi cara.

-Quinn te escucho- le dije todavía con el celular la mano.

-¿Que escucho?- me pregunto sin entender muy bien.

-Escucho como me dijiste y supo que habíamos venido a desayunar contigo y me colgó- le explique rápidamente.

-¿Y eso está mal?- me pregunto tranquila.

-Si- le conteste fríamente y tome a Beth de la mano para dirigirnos al estacionamiento.

De camino a casa de los López trate de llamar varias veces a Quinn pero al principio no me contestaba y termino por apagarlo.

Lo que había sentido cuando oí la voz de Quinn rompiéndose fue tan fuerte que la sensación de malestar y la opresión que tenía en el pecho era tan grande que me duro todo el camino y todo el día.

-Espero poder repetirlo en alguna otra ocasión- me dijo Lexy cuando la acompañe a su auto.

-Yo te llamo- le dije abriendo su puerta.

-Perdóname, no fue mi intensión causarte problemas- me dijo sinceramente.

-Te creo, pero ahora necesito hablar con ella- le dije y la ayude a subir al auto.

-Déjame estar cerca de ustedes- me dijo desde la ventanilla del auto.

-Siempre serás parte de mi familia y lo sabes, pero primero necesito arreglar las cosas con Quinn- le dije acercándome un poco a la misma ventanilla.

La vi hacer una mueca extraña y al momento en que me iba a levantar me tomo de la nuca y me pego a sus labios.

He de admitir que en más de una ocasión pensé en la sensación que me daban sus besos, pero en ese momento en que sus labios pelaba con los míos por ser correspondidos, no sentía lo que yo recordaba, y es que el beso si bien, era perfecto como ella, lo que los hacia diferentes era que en el momento en que deje mi sorpresa de lado un sentimiento de culpa que no había sentido en mucho tiempo, deje de sentirlo en momento en que decidí no hacer cosas que no quisiera.

-No hagas eso- le dije tranquila pero seria.

-Tan mal lo hago- me dijo tristemente.

-Sabes que eso no es cierto, pero también sabes que las cosas son diferentes, y que nuestra relación termino hace meses- le dije fríamente.

-No me importa, que sepas que voy a luchar por ti, y hazle saber a Quinn que no tendrá una pelea fácil- me dijo e inmediatamente se arrancó sin darme oportunidad de responderle

-¿Cómo les fue?- pregunto Maribel apenas entramos a la casa.

-Bien-le respondió Beth y corrió a la alberca con Santana.

-¿Les fue bien?- me pregunto ya directamente a mí.

-Quinn se enteró de que estaba con ella y no me creyó cuando le dije que la quería- le dije un poco triste.

-¿Y qué vas a hacer?- me pregunto seria.

-Dejar que haga lo que tenga que hacer- le dije tranquilamente.

-¿Y después?- me pregunto tomándome del brazo y caminando hacia el jardín.

-No lo sé, ¿que se supone que debo de hacer?- le pregunte tratando de no obviar mi desesperación.

-Por ahora solo dale tiempo, seguramente se está haciendo unas novelas mentales contra las que nadie podrá- me dijo sentándose en una de las sillas del jardín.

-Yo jamás la engañaría- le dije después de un largo silencio.

-Yo y todas las personas que te conocemos sabes que eres incapaz de hacerlo- me dijo reconfortándome.

-Ella también me conoce- le dije.

-No, ella solo conoce lo que tú la has dejado conocer, y con eso no es suficiente- me dijo ya más seria.

-A veces odio ser como soy- le dije dejándome caer en la silla.

-Pero es eso lo que te hace ser especial- me dijo con su clásico tono cariñoso.

-Sí, y de que me sirve ser especial si me hace entrar en conflicto con mi familia- le conteste un tanto desesperada.

-Me llama la atención que te refieres a Quinn como tu familia- me dijo sin perder la compostura.

-Es lo que es, lleva mi apellido y gracias a que ella acepto tengo a una hija maravillosa- le dije sin saber bien a lo que se refería.

-¿Entonces porque seguir poniendo barreras entre ustedes?- me pregunto mientras veía al frente las actividades acuáticas de Beth y Santana.

-Porque no tengo idea de cómo romperlas- le dije un poco frustrada.

Lo que le decía era la verdad, no tenía ni idea de cómo pelear contra mí misma para dejar de ser lo que era y abrirme más con las personas que tenía a mí alrededor.

La tarde la pasamos en la mansión de los López, y seguí tratando de comunicarme con Quinn pero nada.

Llegamos al loft y como siempre Beth se había quedado dormida, estaba cansada después de pasarse todo el día metida en la alberca con Santana, quien después de que se le pasara la resaca estuvo mucho más tranquila y volvió a aparentar ser feliz.

Estaba terminando de acostar a Beth cuando escuche el sonido del aviso que tenía un mensaje.

Me encontré con unos antiguos profesores y amigos, tomare unos tragos. No llego.

Eso parecía un telegrama, y no es que le estuvieran cobrando las frases que ponía, pero al menos tuvo la decencia y la madures para avisarme sus planes.

Me sentía realmente mal, era la primera vez en meses que Quinn pasaba una noche fuera de la casa y no lo hizo en las mejores condiciones, estar peleada con ella no era una situación agradable, y es que no había manera en que me quedara tranquila sabiéndola lejos y sola, y es que me había pedido semanas antes que le quitara la seguridad, ya que como siempre estábamos juntas no había ninguna necesidad de que la siguieran a todos lados.

Esa noche me arrepentí tanto de haber tomado esa estúpida decisión, que la culpa no me dejo dormir.

-¿Y Quinn?- me pregunto Beth cuando se despertó.

-Se quedó en casa de unos amigos- le dije asiéndome un lado para que se acostara junto a mí.

-¿Están enojadas?- me pregunto escondiéndose en mi pecho.

-Quinn está un poco molesta- le dije acariciando su cabello.

-¿Por la tía Lex?- volvió a preguntar saliendo de donde estaba.

-¿Porque piensas eso?- le pregunte viéndola a los ojos.

-A veces cuando Sandy juega con Claire yo me molesto porque pienso que Sandy ya no quiere ser mi amiga- me explico como si fuera la cosa más normal del mundo.

-Pues a Quinn le pasa lo mismo con Lexy, piensa que ya no la querré mas- le dije abrazándola fuerte.

¿-Pero si la vas a querer verdad?- pregunto un poco ilusionada.

-Claro, nunca la voy a dejar, y recuerda que nos vamos a casar- le dije sonriéndole para darle tranquilidad.

-Tienes razón, somos una familia y las familias siempre estamos unidas- me respondió la sonrisa y nos acostamos un momento más.

Ese día trate de distraerme, y hacer que Beth se distrajera también, ella al igual que yo se había acostumbrado a pasar todo el día junto a Quinn y la situación también la estaba afectando a ella.

-Bueno- conteste mi celular.

-¿Qué diablos le hiciste a Quinn?- me gritaron del otro lado de la línea.

-¿Quién habla?- pregunte un poco confundida.

-Finn, y quiero saber porque Quinn huyo de nueva york- me dijo sin gritar, pero alterado.

-No huyo, tenía cosas que arreglar- le dije firmemente.

-Y entonces que hacia llamándome a media noche, tomada y diciéndome que eras todo lo que Puck algún día nos dijo- me dijo en el mismo tono.

-No eres nadie para pedirme explicaciones, y ni siquiera sé porque tienes mi número, pero evita volver a llamarme- termine de decirle y le colgué.

El hecho de que mantuviera comunicación con Finn y no conmigo hizo que me molestara de sobremanera, era increíble que confiara más en el tipo ese que en mí, aunque después de un buen rato de meditarlo entendí sus acciones y logre calmarme.

El día paso y no recibí noticias de Quinn, aunque a Beth le llamo para saber qué hacía y como estaba, pero conmigo no hablo para nada y no me mando decir nada con ella.

Llego la noche y la nuestra termino con palomitas y películas, aunque a la mía podríamos añadir media botella de brandy, lleve a Beth a acostarse y al estar a punto de meterme a la cama me llego otro aviso a mi celular.

Estoy arreglando unas cosas, sigo aquí. No llego.

Esas volvieron a ser las pocas palabras que me había escrito en todo el día, deje el celular en la mesa de noche y me acosté tratando de conciliar el sueño de esa noche y de la anterior.

Los días continuaron pasando y Quinn seguía con la misma actitud, llamada diario a Beth y a mí me ignoraba prácticamente todo el día y en la noche solo recibía mensajes diciendo.

"Sigo aquí" "No llego".

Y mientras yo me seguía repitiendo las palabras que Maribel me había dicho, dale tiempo, pero ¿cuánto tiempo necesitaría?, llevaba días sin hablar con ella y sentía que iba siendo tiempo de hablar, pero por esa ocasión en especial no sería egoísta y dejaría que las cosas marcharan a su propio ritmo.

-Buenos días- salude todos en la oficina.

-Buenos días- respondieron todos al unísono.

-Licenciada, pensé que se tomaría estas semanas de vacaciones- me dijo Taylor levantándose de su escritorio.

-Bueno ahora ya sabes que soy una de esas obsesionadas con el trabajo- le dije sonriendo.

-No lo creo- me dijo sonriendo tímidamente.

-Pues ya vez que las cosas cambian, dile a Marley que venga por favor- le pedí entrando en mi oficina.

En el instante en que cerré la puerta de mi oficina me convencí de que Quinn me había contagiado su locura, ya que yo nunca, desde que comencé a trabajar había asistido en el periodo vacacional, pero ese día lo necesite, estaba por voltear la casa de cabeza, y no encontraba un motivo aparente.

-Licenciada, ¿me mandó llamar?- me pregunto Marley asomándose por mi puerta.

-Sí, pasa por favor- le respondí caminando hacia mi silla.

-Gracias- me dijo cuándo le ofrecí asiento con un gesto de mi mano.

-De nada- le respondí.

-Licenciada, quiero pedirle una disculpa, pero Quinn me pidió que no le dijera nada- me dijo rápidamente.

-Me imagino- respondí reaccionando rápido.

-Pero véalo de la siguiente manera, al final de cuentas volvió con usted con maleta y todo- me dijo como si me tuviera que servir de consuelo.

-Por supuesto- le dije sin más.

Mi cabeza rápidamente se puso a trabajar y a atar cabos, Quinn llevaba días sin aparecerse por el loft, y no llevaba mucha ropa, había solo un lugar en donde Marley pudo haberla visto, Brooklyn, y solo podía tener ropa, en Brooklyn en la casa de una sola persona, Finn Hudson.

-No te llame para hablar de eso- le dije seria.

Ella pareció entender que no tenía ni la más mínima intención de hablar del tema ni con ella ni con nadie.

-¿Que ha pasado con el caso del señor Schuester?- le pregunte abriendo mi laptop.

-Nos dieron audiencia para el primer día regresando de vacaciones- me dijo rebuscando entre las carpetas que llevaba.

-¿Y cuál fue la contestación del banco?- le volví a preguntar, pero sin mirarla.

-Al principio dijo que no daría pie a ninguna conciliación, pero ya están por ceder, para la audiencia ya estará cerrado- me dijo entregándome los papeles relevantes al caso.

-Bien, déjame saber a qué hora es la audiencia, yo voy a comparecer- le dije revisando los papeles que me había dado.

-Claro licenciada- me dijo sin entonación alguna.

-Bien, ahora puedes volver a tu trabajo, cualquier cosa házmelo saber- le dije levantándome de mi lugar y caminando hacia la puerta.

-¿Me permite darle un abrazo?- me pregunto con timidez.

La pregunta me saco un poco de onda, pero igual le sonreí y ella me abrazo al principio con miedo y después poco a poco me fue abrazando más fuerte.

-Esto es increíble- escuchamos una voz que hizo que nos separáramos.

La cara de Marley era de confusión, la de Lexy de enojo y entre las 2 pudieron hacer que el ambiente de la oficina se pusiera pesado.

-Se te ofrece algo Lex- le dije cortando de tajo las miradas que le daba a Marley.

-Vete- le dijo a Marley de la manera más grosera que encontró.

-¿Perdón?- pregunto Marley, dejando se ternura de lado y poniendo su postura más fría que tenía.

-Que te largues- le grito Lexy.

-Y porque he de hacer eso- Marley no le grito, pero le dijo firmemente.

-Basta las 2- detuve la pelea que habían iniciado, y es que conocía a la perfección a Lexy, y sabía que podía terminar corriéndola y Marley no se lo merecía, era un excelente miembro del cuerpo de trabajo.

-Marley, regresa a tu puesto por favor-le pedí serenamente.

-Con permiso- me dijo solamente a mí y salió de ahí.

-Le pediré a mi papá que la despida- me dijo Lexy en cuanto cerré la puerta.

-Tu no harás nada que no sea explicarme que haces aquí- le dije en un tono molesto.

-Y aparte de todo la terminas defendiendo- me dijo un poco indignada.

-¿De qué diablos hablas?- le dije perdiendo un poco la paciencia.

La paciencia era una virtud de la que me gustaba presumir, pero en esa ocasión no estaba de mi parte y no era para menos, en unos pocos minutos me había enterado que mi mujer, la que no me había hablado en días había estado con su ex novio, el que por cierto me había dejado en claro que no me dejaría el camino libre y mi ex novia, me estaba haciendo una escena de celos porque me encontró abrazando a una de las abogadas más buenas que habían en la televisora.

-Que hacia abrazándote aquí en la oficina- me dijo comenzando a caminar por toda la oficina.

-Eso sinceramente no es de tu incumbencia- le dije sin moverme de mi lugar.

-Ósea que yo te beso y me lo prohíbes y ella si puede abrazarte en el momento que quiera- me dijo un poco indignada.

-Sabes perfectamente porque no me puedes besar- le dije en el mismo tono.

-Por la idiota de Quinn, pero si le importaras no se habría ido- me dijo sorprendiéndome de que tuviera esa información.

-¿Cómo sabes eso?- le pregunte rápidamente.

-Nosotras siempre sabemos todo- me dijo de una manera obvia y molesta.

-Eso tampoco es de tu incumbencia- le dije molesta.

-Y supongo que tampoco es de tu incumbencia esto- dijo aventando un sobre mi escritorio.

-No me interesa lo que sea que tienes ahí- le dije sin ver el sobre

-Pero creo que a ella le encantaría saber que ocupas el tiempo de oficina en abrazos con las empleadas- me dijo en un tono amenazante.

-¿Quién eres? y ¿Qué hiciste con Lex?- le pregunte incrédula ante su actitud.

-Soy la misma Lexy que fue el amor de tu vida, solo que ahora estoy desesperada por recuperarte, no te da cuenta de que mi vida sin ti no es nada- me grito.

-Ahora estoy con Quinn y no la voy a dejar jamás- también le grite.

-Eso lo veremos- me dijo azotando la puerta de mi despacho.

Solté un grito frustrado al aire cuando la vi salir y tuve que respirar por varios minutos para poder tranquilizarme, cuando lo hice me fije en el sobre que había sobre mi escritorio y lo abrí para saber qué era lo que le daba tanto valor.

Lo que encontré ahí adentro me hizo sentir como la primera vez que vi a Jesse salir con otra chica que no fuera yo, fue como si dentro de mi pecho se abriera un hoyo de enormes magnitudes y no conforme con eso me quitara el aire de los pulmones.

-Dígame señorita- me contestaron del otro lado de la línea.

-Azimio, tienes la ubicación de Quinn?- le pregunte rápidamente.

-Perdón, pero usted dio la orden de que no la cuidáramos mas- se excusó inmediatamente.

-Lo sé, pero necesito que la encuentren, según lo último que supe es que esta en New Haven, en su antigua universidad, así que sal para allá y búscala, avísame cuando la encuentres- termine de hablar e inmediatamente colgué.

Había sido muy paciente con ella, y pude haber sido más, pero lo que acababa de ver me indicaba que necesitaba ponerle orden a las cosas, aunque fuera a la fuerza.