A Mikey nunca le había gustado ver a Eli herida.

Aun con toda la experiencia de toda una década, Mikey no podía soportar el ver a Eli herida, igual que Eli con él pero ella era mucho más protectora y calmante. Eli siempre sabía cómo controlarse mientras que Mikey no podía dejar de sentirse culpable. Incluso si no tenía la culpa.

Ahora no era diferente, la culpa le presionaba en el estómago con una pesa, eso era su culpa. Había sido débil y descuidado antes.

Eli estaba en la camilla, un monitor y una IV estaban a los lados de la camilla. Eli tenía el rostro muy pálido bajo las luces blancas, su cabello rojo estaba algo desparramado por la almohada, hacía contraste con lo blanco de la habitación.

Se preguntó cómo había permitido que eso pasara, debido a su descuido había lastimado a los que amaba.

Y ahora Eli estaba pagando el precio.

Sintió el apretón de Nat en su mano, se volvió a verla, sus ojos color miel brillaban.

-No te culpes, ella no lo hace, nadie lo hace. No lo hagas tú- dijo apretando su mano cariñosamente.

Mikey asintió y le dio un rápido beso, ambos fueron hacia las sillas que había cerca de la ventana y de la camilla de Eli.

Nat miró a Mikey, esperando su aprobación, el asintió y le tomo la mano para darle confianza. Las palabras le salieron como un torrente incontrolable, le habló sobre lo buena amiga que ella era, que siempre estaría agradecida con ella y que despertara pronto porque había una sorpresa para ella.

-Nat- susurró Mikey, ella se dio vuelta para verlo, estaba llorando, él se dio unos golpecitos en las piernas.

Nat se levantó y se sentó sobre las piernas de Mikey, era más baja que él, apoyó la cabeza en su hombro y Mikey la rodeó con un brazo, con la mano libre le limpió las lágrimas.

-Gracias por estar- le susurró suavemente en el oído.

-Gracias a ti por seguir amándome- respondió Nat.


Pasó un rato hasta que Nat se quedara dormida sobre su hombro. Mikey la alzó y la dejó durmiendo en el sofá de la habitación, la cubrió con su campera y le dio un beso en la frente.

-Gracias a ti por no olvidarme-susurró, pero Nat no se despertó.


El día era horrible, había estado lloviendo todo el día.

Las lluvias habían comenzado hacía tres días y parecía que nunca se detendrían.

Habían pasado tres días desde que habían rescatado a Eli, Mikey se quedó a su lado todo ese tiempo. Dormía en el sofá de la habitación, no era una cama pero eso le bastaba.

Sus hermanos ya habían vuelto a la guarida pero habían colocado hechizos de protección en toda la guarida.

En ese momento estaba leyendo, miró la ventana, el día estaba nublado, de un color gris oscuro, las gotas caían en torrentes desde el cielo, él no era muy fanático del frio pero por algún motivo las lluvias le parecían calmantes.

Un pequeño sonido proveniente de la cama hizo que Mikey mirara a su hermana y soltara el libro.

-¿Eli?-preguntó suavemente, ella gimió y se removió un poco. Luego, lentamente, abrió los ojos, Mikey recordaba sus ojos de un color de un color azul eléctrico.

Ahora los ojos de Eli no habían cambiado. Su hermana pestañeó varias veces antes de mirarlo.

-¿Mikey?-preguntó con voz rasposa-¿Ya me he muerto?

Mikey dejó escapar una risa nerviosa, sentía el alivio en su pecho.

-No pero casi lo logras- respondió Mikey- Es bueno verte otra vez hermanita.

-Pero ¿Cómo es que…?

Mikey le apretó la mano y apoyó su frente contra la de ella.

-Ahora no es el momento solo quiero que sepas que siento el haber sido un idiota Eli- susurró Mikey- Te quiero hermana

-Yo también hermanito. Me alegro de verte otra vez.

Se separaron, Mikey usó el botón de las enfermeras sin soltar la mano de Eli, dos enfermeras entraron y Mikey les explico la situación. La medico entró a los pocos minutos.

-Joven necesito que salga un momento necesito revisar las heridas de su hermana- le pidió, Mikey vaciló.

-Está bien Mikey ve además tienes que avisarles a los demás ¿No?- respondió Eli viendo la vacilación en sus ojos.

-Está bien, estaré afuera si me necesitas El- dicho esto le sonrió y salió de la habitación


Eli vio como Mikey le sonreía antes de dejar la habitación.

Las dos enfermeras que habían entrado la ayudaron a levantarse, sintió que los días de tortura en ese lugar comenzaban a cobrar venganza, sentía el cuerpo horriblemente adolorido.

-Parece que si te dieron duro- comentó la doctora mientras le cambiaba las vendas y revisaba las heridas.

-Bueno digamos… que estaban ansiosos- replico Eli mientras la mujer la cambiaba las vendar- Ashhh.

-Deberá tomárselo con calma por dos semanas- dijo la doctora una vez se hubo separado de Eli, la piel le olía excesivamente a lima, su cabello celeste estaba algo despeinado- Pero supongo que eso sería mucho pedir ¿Verdad?

-En realidad doc voy a tomármelo con calma- la mujer la miró asombrada- Acabo de recuperar a mi hermano y sé que no se lo tomará con calma si no lo hago yo así que por él me lo tomaré con calma. Además…Yo ya estoy bastante cansada.

-Ya veo- la mujer pensó un momento- ¿Quieres que lo haga pasar?

-Si por favor. No quiero que se ponga más nervioso sin motivos.

La doctora asintió y salió acompañada por las dos enfermeras segundos después Mikey entró en la habitación y se sentó a su lado.

-Bien roja dime ¿Qué tanto descanso?

-Tres semanas- Eli sonrió- Me lo tomaré con calma si tú también lo haces.

-Tramposa- siseo Mikey, pero sonrió de todas formas.

-¿Yo? Nunca y dime ¿Has hablado con alguien?

-Si he hablado con Nat ahora todas nuestras amigos vienen para aquí- Mikey pareció pensativo- ¿Tenemos muncho de que hablar?

-Bastante- Eli le sonrió-¿Empiezas tú?


Mikey le explico, terminó de hablar media hora después.

-Mikey, tu familia….- Eli no sabía cómo comenzar-¿Sabe de mi existencia?

Mikey asintió, la acaricio la mano.

-Si lo saben, les conté lo que éramos y cómo nos conocimos- Mikey sonrió-Debiste ver su cara.., fue incomparable.

-Mikey…siento el haberte preocupado.

-Tonterías soy yo el que lo siente- Mikey sonrió-Siento…todo lo que tuviste que pasar.

-Ha pasado mucho tiempo- Eli se llevó las manos al pecho- desde que sentí a mi otra parte ahora no me puedo creer que hayas vuelto.

-Lo sé- Mikey tocó su marca- es…apabullante, pero a la vez es reconfortante y familiar.

Eli rio sin poder evitarlo, se limpió las lágrimas de alegría de su rostro.

-Bueno ¿A qué hora van a venir a abordarme?-bromeó.