Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por tu review gaviota2127 (En cuanto a tu pregunta, más adelante se revelará por qué la gracia de Cas estaba dentro de Dean, solo te puedo adelantar que lo hizo para protegerlo y en otro capitulo se revelará de qué) Saludos! :D

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Capítulo 25

Lo que habita en el reloj.

Sam observaba curioso como su hermano mayor estaba platicando distraídamente con el par de ángeles mientras desayunaban. Después de que se enteraron de la verdad tras la aparente traición del rubio, las cosas se encontraban mucho más tranquilas en el departamento.

-¡Mi tarta!

-Perdiste, mono, el último trozo es mío.

-¡Tú ni siquiera necesitas comer, Balthazar!

-Cas lo hace, Lucy también y Gabe es un adicto a los dulces, yo igual puedo darme un gustito con su comida.

-Bastardo, voy a enviar tu emplumado trasero de regreso al cielo.

-Ja, eso tengo que verlo, mono.

-Ya basta-pidió el moreno suspirando e hizo aparecer el postre de la discordia en su mano- Ten, Dean.

-¡Gracias, Cas! Eres el mejor- lo besó sonriendo- Te amo.

-Si continuas consintiéndolo se volverá un gatito mimado- canturreó el bromista.

-Sammy siempre te está trayendo tus dichosos dulces, el único consentido eres tú.

-¿Celoso, rubito?

-Idiota.

El castaño se sentó junto a su pareja dándole unas pastillas para que dejara de molestar a Dean, lo cual surgió el efecto deseado. Después de una apacible comida, se encargó de lavar la loza con la ayuda del bromista, quien comenzó a cobrarle unos dulces por ayudarle.

-¿Eso es todo, Sammy?

-Sí, ya está listo.

-Genial, ¿Y mis premios?

-Ya te los comiste- respondió divertido.

-No lo recuerdo, Sammy, todavía no me los das.

-Gabe.

-Dame, dame- pidió infantilmente.

-Bien pero será el último.

-Malvado, es tu deber consentirme- dijo en un puchero- Mis dulces.

-Dean tiene razón, el único mimado eres tú.

-Sammy mis dulces.

-Ten- le dio unos chocolates.

-Delicioso- los devoró- ¿Qué sucede, Sammy? Estás serio ¿Te enfadaste por mis dulces?

-Claro que no, me gusta consentirte, Gabe.

-Ese es mi chico.

-Es solo… estoy preocupado… esta última semana ha sido muy tranquila y tengo la sensación de que las cosas empeorarán.

-Tranquilo, cariño, yo voy a protegerte y nos haremos cargo de Barael, Cas y el rubito idiota estarán bien, tienen al más fuerte trío de ángeles para protegerlos.

-Es cierto, este arcangelito es muy poderoso y sexy.

-Buen chico, te has ganado un premio.

El castaño correspondió su beso con la misma pasión y se estremeció al sentir esas manos bajo su camiseta. Estaba listo para dejarse llevar por las placenteras caricias de su pareja cuando escuchó un aleteo y el ángel caído apareció frente a ellos.

-Que bien se lo están montando, chicos.

-No molestes- gruñó el bromista sin soltarlo.

-No quiero arruinar tu entretención pero tenemos que hablar.

-¿Eh?

-Vamos, Balthy y Cas nos esperan.

-Bien.

-¿Qué sucede?- preguntó el castaño preocupado.

-Nada serio, Sammy, solo necesitamos pensar en el plan que seguiremos.

-Entonces quiero ir con ustedes.

-Lo siento, Sammy pero solo es para seres celestiales.

-Lucifer.

-Vamos, hermanito, luego podrás seguir corriéndole mano a tu chico- el mayor desapareció de la habitación.

-Regresaré pronto, cachorrito.

-Gabe.

-Tranquilo, te contaré todo cuando vuelva.

-Sí.

Dejó ir de mala gana a su pareja y fue por el pasillo hasta la sala de estar, en donde encontró a su hermano que cambiaba los canales sin prestar mucha atención. No había señales de Rachel por el departamento, lo cual lo hizo suponer que esa reunión secreta no era tan exclusiva para ángeles.

-¿Qué tienes, Sammy?

-Los demás salieron.

-Lo sé, tenían una junta súper secreta solo para emplumados.

-¿Por qué estarán con secretos?

-No lo sé y no me importa, Cas prometió que me contaría todo cuando regresara, así que no me preocupa.

-Dean.

-Relájate, enano, seguramente están haciendo cosas de ángeles y nosotros estorbaríamos ahí.

-Sí, puede ser, ¿Rachel fue con ellos?

-No, de hecho, no la he visto en toda la mañana, parece que salió muy temprano.

-Qué raro.

El castaño iba a sentarse a su lado cuando la melodía del reloj comenzó a sonar en la habitación. Intercambió una mirada seria con su hermano, ya que se suponía que el ángel caído se había hecho cargo de ocultarlo y éste les aseguró que se encontraba muy lejos del departamento. El rubio se levantó entrecerrando los ojos.

-No, Dean.

-Lucifer dijo que lo escondió lejos de aquí, si de alguna forma regresó, es mejor que lo encontremos antes de que suceda algo.

-Supongo que tienes razón pero por favor no te acerques a él, es peligroso.

-Sammy.

-No quiero que algo te ocurra, Dean.

-Estaré bien, enano, ahora encontremos esa cosa.

Siguieron la melodía hasta la habitación que el rubio compartía con Castiel y el reloj se encontraba sobre la almohada de la cama. El par de hermanos se miró unos segundos antes de que el menor se acercara con cautela y tomara el objeto.

-Qué extraño ¿Cómo habrá llegado aquí?

-Es mejor que lo guardes hasta que regresen los demás, Lucifer tendrá que mejorar sus escondites.

-Dudo mucho que fuera su idea dejarlo en tu habitación, ¿Crees que alguien lo trajo?- no recibió respuesta- ¿Dean?- se giró descubriendo que estaba solo- ¿Dean? ¡Dean!

El espacio a su alrededor se volvió negro antes de que apareciera en medio de lo que parecía ser un sótano. Unos murmullos llamaron su atención y caminó con cautela hasta el otro lado del cuarto, en donde vio una puerta blanca. Reunió el valor suficiente para abrirla y reconoció a la vida pasada de su hermano que se encontraba de rodillas mientras sostenía una vela negra.

-¿Qué?

-¡Sammy!- se giró rápidamente y el rubio lo abrazó- Por fin te encuentro, ¿Estás bien?

-Sí, ¿Dónde estamos, Dean? Ese chico-

-¿Qué chico?- se volteó descubriendo que estaban solo los dos en la habitación- Había alguien ahí y creo que eras tú, o sea, el tú del pasado.

-Sammy.

-Esta es la magia del reloj ¿Verdad?

-Sí y es mejor que busquemos la forma de salir de aquí.

"¿Tan rápido se van?"

El desconocido de ojos rojos apareció frente a ellos y el castaño se apresuró en tomar la mano de su hermano para salir corriendo de ahí. Ese sujeto no le agradaba en lo más mínimo y sabía que era peligroso que estuvieran cerca de él, especialmente el rubio. Subieron corriendo las escaleras pero cuando salieron del sótano, el resto de la casa ardía en llamas.

-Conozco este lugar…- susurró el mayor- Él me enseñó esto hace un tiempo…

-Tenemos que salir de aquí.

-Mi vida pasada vive aquí… Cas lo salvó del incendio…

-Vamos, Dean.

-Necesito saber que ocurrió.

Sam iba a llevárselo a la fuerza de ese lugar pero un ruido proveniente de la cocina los hizo voltear e ir hacia allá. El rubio entró corriendo y el menor lo siguió curioso, observando que dentro estaba la vida pasada de Dean y lucía muy nervioso.

-Salgamos de aquí.

-Espera, Sammy.

-Tengo un mal presentimiento- iban a marcharse pero el chico lo tomó por el brazo.

-¿Tan rápido se marchan?

-Suéltame.

-¿No quieren saber lo que ocurrió?

"Yo puedo mostrártelo, Dean"

El castaño se alertó cuando vio un brillo rojizo en la mirada esmeralda de su hermano y éste se marchó por el pasillo siguiendo al desconocido de ojos rojos. El menor comenzó a forcejear con ese chico pero no conseguía liberarse.

-¡Suéltame! Tengo que ayudar a Dean.

-Él no necesita tu ayuda, de hecho, no te necesita a su lado.

-Mentira.

-Solo eres un estorbo, Sam y eso no cambiará, siempre serás el pequeño llorón que necesita que lo salven.

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El rubio fue hasta una de las habitaciones del segundo piso y vio al hombre que yacía muerto en el suelo con un gran corte en el cuello. Dean se acercó temeroso y le pareció muy familiar esa persona. Unas manos se afirmaron en sus hombros.

"Sé que quieres saberlo"

-¿Quién es él?

"Yo puedo enseñártelo pero debes abrir ese reloj"

-Yo…- bajó la vista y vio el objeto en su mano.

"Hazlo, Dean, esta es tu oportunidad"

-No… tú…

"Estoy de tu lado y puedo ayudarte pero debes abrir el reloj"

-No…

"Recuperarás todos tus recuerdos y sabrás quien es Barael, ese sujeto no nos tomará por sorpresa otra vez"

-¿Otra vez?

"Ábrelo, Dean, sé que lo deseas"

¿A quién engañaba? Realmente deseaba recuperar todos sus recuerdos y de esa forma poder proteger a Castiel. Tomó el reloj observándolo y lo abrió mientras sonaba la melodía. Una intensa luz comenzó a brillar desde el objeto y la escena cambió con rapidez, mostrándole un montón de imágenes que apenas alcanzaba a distinguir. Las manos en sus hombros le rodearon el cuello e hicieron presión.

"Gracias por liberarme, Dean"

-Suel…tame…

"Ahora estamos juntos en esto y no lo olvidarás"

Una mano fue hasta su frente y cerró los ojos gritando mientras todas esas escenas inundaban su mente, haciéndolo sentir muy mal. Un intenso dolor comenzó a invadirlo y cuando consiguió entreabrir un poco los ojos, distinguió a ese sujeto al frente, quien le dedicó una amplia sonrisa antes de colocar su mano libre en el pecho.

"Me gusta mucho más tu forma actual"-La mano se introdujo por su abdomen y un agudo grito escapó de sus labios.

-¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!

-¡DEEEAAAANNNN!- El rubio alcanzó a distinguir la silueta de su hermano menor antes de desmayarse en los brazos del desconocido de ojos rojos.

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Castiel tuvo un muy mal presentimiento y en compañía de Gabriel, regresó al departamento. Todo estaba envuelto en un extraño silencio y fue corriendo hacia la habitación que compartía con el rubio, encontrando al par de hermanos desmayados sobre la cama y un desconocido permanecía de pie junto a la ventana.

-¡Dean, Sam!- gritó precipitándose a los humanos.

-¡¿Qué les has hecho?!- el arcángel hizo aparecer su espada.

-Solo tomé lo que me pertenece- se giró sonriendo.

-Tú- dijo el moreno observado esos orbes rojos- No… Dean abrió el reloj…

-Así es y ha recuperado todos sus recuerdos, así que estamos a mano.

-Maldito, bastardo- siseó el bromista- Si te atreves a herirlos.

-No me amenaces, Gabriel, no les conviene tenerme de enemigo.

El moreno movió a su pareja por el hombro hasta que éste abrió los ojos despacio. Se sintió muy aliviado después de comprobar que no se encontraba herido pero eso rápidamente se esfumó cuando vio lo triste que lucían esas esmeraldas.

-¿Dean?- lo llamó acariciando su mejilla.

-Cas…

-No debiste hacerlo, amor.

-No puedes culparlo por querer conocer la verdad- afirmó el sujeto de ojos rojos.

-¡Chicos!- el ángel rebelde apareció en compañía de su pareja.

-Así que estás libre.

-Realmente has cambiado, Lucifer, quien diría que un simple angelito cambiaría tus prioridades- sonrió- Te prefería lleno de odio y desprecio hacia la humanidad.

-¿Me conoces?- preguntó serio.

-Por supuesto, sé muy bien quien eres, al igual que Balthazar, Gabriel y Castiel.

-¿Quién eres?- preguntó el rubio mayor.

-Dean me conoce muy bien, ahora, tengo mucho que hacer, nos vemos después.

El desconocido desapreció del cuarto y el ángel menor centró toda su atención en el humano, quien comenzó a llorar mientras se llevaba una mano al pecho. Lo rodeó fuertemente con sus brazos para atraerlo a su cuerpo.

-Te amo, Dean, me alegra mucho que estés bien.

-Cas…

-¿Has recordado todo?

-Sí…- susurró calmándose.

-Tienes que decírmelo, amor, ¿Quién es ese sujeto?

-Yo…

-Dinos la verdad- exigió Balthazar serio- Esa cosa es la misma que estaba dentro del reloj, conoce a Barael y de alguna manera está involucrado en toda esta historia, dinos la verdad, Dean.

-La única forma en que podamos hacer algo, es que nos diga lo que ocurrió- pidió el bromista manteniendo abrazado a su pareja, quien abrió los ojos despacio- Mi Sammy, ¿Estás bien?

-Sí… ¡Dean!- lo observó afligido- El reloj… ¿Lo abriste?

-Ya es tarde- dijo Lucifer cruzándose de brazos- Ese sujeto está libre y tenemos que detenerlo cuanto antes.

-No es necesario…- susurró el rubio- Él… solo me quiere a mí… y… está dispuesto a ayudarnos con Barael…

-¿Cómo sabes eso?- preguntó Balthazar molesto.

-Porque… hicimos un trato…

-¿Un trato?- Castiel lo observó serio- ¿Es un demonio?

-No… no es eso…

-Es un ángel ¿Verdad?-Afirmó el mayor- Pude sentirlo débilmente pero su esencia es igual a la nuestra, aunque nunca antes lo he visto en el cielo.

-Lucifer…

-Lo cual solo me hace suponer, que fue una de las primeras creaciones de nuestro Padre, mucho antes de Miguel y yo, él es el primer ángel que creó ¿Verdad?

-No entiendo- replicó el ángel rebelde- ¿Quién es ese bastardo? ¿Lo conoces, Lucifer? Por qué habló como si te conociera.

-Nunca antes lo había visto, Balthy- hizo una pequeña pausa- Dinos quien es, Dean, si hiciste un trato con ese sujeto, entonces conoces su identidad.

-Por favor, Dean- pidió el moreno preocupado- Cuentanos que sucedió, ¿Quién es ese sujeto? ¿Por qué hiciste un trato con él?

-Es… es Azrael…

-¿Qué…? Eso no es posible.

-¿Quién es Azrael?- preguntó Sam confundido.

-Un arcángel- dijo Lucifer serio- Es conocido como el ángel de la muerte.

Castiel observó fijamente a su pareja, ¿Por qué ese sujeto, de quien pocos ángeles conocían su existencia, haría un trato con un humano?