Basado en los 30 días de tu OTP.
Love Story.
Día veinticinco: Mirándose a los ojos.
Takao había propuesto un juego divertido, bueno, según él. Y todos se le habían unido sin pensarlo realmente, después de todo era el cumpleaños del chico y había hacer lo que el cumpleañero decía o tendrían un castigo, mejor dicho, tendrían un trozo de pastel embarrado en la cara.
― ¡Bien, ahora ya estamos todos alineados! ―anunció, poniéndose delante de Midorima. ―El juego es simple, sólo tenemos que tocar al otro en las partes que Momoi-san vaya gritando, claro, sin despegar la vista de los ojos contrarios.
―Es un juego muy fácil. ―comentó Akashi, mirando a Furihata que temblaba de miedo. ―Quizás no tanto…
―Ya lo veremos, Akashi. ―guiñó el ojo el halcón, abochornando a Midorima.
―De acuerdo, comencemos. ―dijo Momoi, tomando una de las cartas entregadas por Takao. ― ¡Manos!
Kise tragó saliva, y con cuidado tomó las manos de su superior. Kasamatsu por su parte miró al rubio con curiosidad, la parte derecha era la que tomaba el control, y los izquierdos sólo tenían derecho a quedarse callados. Todos lo estaban haciendo bien, menos Furihata, quién al estar en la parte derecha, casi implorando piedad tomó con suma delicadeza las manos de Akashi.
―Furi parece estarla pasando mal. ―comentó Takao, riendo. Kasamatsu por su parte aguantó la risa al ver a Midorima como un foquillo de navidad.
―Siguiente…―intervino Momoi, riendo al ver a Kagami y Aomine tomados de las manos mientras que Kuroko amenazaba al moreno con la mirada. ― ¡Estomago!
Fue entonces cuando algunos supieron las intenciones de Takao al jugar. Entre ellos Kise, quién temblando -no sólo porque estuviera nervioso, sino que temía que Kasamatsu le arremetiera a patadas- adentro las manos en la playera con una carita sonriente de Kasamatsu. Acariciando su abdomen, muy bien formado.
― ¡Q-Qué mierda haces, Kise! ―gritó el moreno, intentando apartarlo.
Los demás izquierdos, a excepción de Akashi quizás, no eran la excepción. Midorima tratando de que Takao mantuviera sus manos al menos sobre la ropa, aunque los ojos del chico parecían quererlo devorar con la mirada. Y Kuroko en la cocina decidiendo que cuchillo era mejor para acabar con la escena que tenían Kagami y Aomine, el moreno literalmente ya estaba sobre él, disfrutando el contacto de su piel.
Momoi balbuceó un poco antes de poder continuar, juraría que moriría por una hemorragia nasal ahí. ―E-El pie…
Kasamatsu se sonrojo aún en contra de su voluntad, Kise había dejado de acariciarlo para tomar uno de sus talones y atraerlo por completo a él. Se habían perdido del juego, ahora sólo mantenían la mirada sobre el otro, por puro placer. Lentamente fue tentando el tobillo de Yukio, hasta sacar el pie de la pantufla. Sus inseparables calcetines negros estaban ahí, cubriendo sus pies, jugando, Kise fue separando cada uno de sus dedos. Diciéndole infinidad de palabras lascivas con la mirada.
―K-Kise…―pasó saliva, indispuesto para hablar.
―Pierna. ―masculló Momoi, de repente todo se había envuelto en un aire tenso, electrizante. Incluso su querido Tetsu-kun se había unido para manosear a Kagami.
― ¡SÍÍÍÍ! ―gritó Kise, lanzándose encima de Kasamatsu de inmediato. Sin importarle que había roto el momento de todos los demás, que se habían girado para mirarlo, topándose con las piernas recién expuestas de Yukio.
― ¡Kise-kun está violando a Kasamatsu-san! ―chilló Furi a Akashi, quién ya había tomado el control del asunto desde mucho tiempo atrás.
― ¡Kise-kun!
Momoi intentó tapar sus ojos, pero sólo se cubrió la cara con las manos y los dedos abiertos. Disfrutando a Kasamatsu en boxers, después de todo, ella sabía gracias a sus análisis que él tenía las mejores piernas que todos los presentes, incluidas las de Kagami.
¿Por qué desaprovechar una oportunidad única como esa? Después de todo, en lo que Kise reaccionaba y cubría a Kasamatsu como a una monja, lo mejor era conmemorar aquello con una foto.
MimiChibi-Diethel.
