Título: Muñecas Rotas.
Por: Clumsykitty & Kida Luna.
Parejas: AliFate, NanoFate, HayateAli.
Serie: Mahou Shoujo Lyrical Magical Nanoha.
Derechos: MSLN no nos pertenece sino a sus respectivos autores.
Advertencias: El contenido de este fic es Yuri, si no te gusta, con el debido respeto te pedimos que no leas. Gracias.
Sinopsis: Los hilos del destino que tiran de dos muñecas rotas, el amor y el odio enredándose uno con el otro caprichosamente. Y una frágil esperanza que el corazón se empeña en tejer…
Canción: Mein Herz Brennt, de Rammstein.
Nun, liebe Zinder, gebt fein Acht:
Ich bin die Stimme aus dem Kissen,
ich hab euch etwas mitgebracht;
hab es aus meiner Brust gerissen,
mit diesem Herz hab ich die Macht
die Augenlider zu erpressen.
ich singe bis der Tag erwacht,
ein heller Schein am Firmament…
...Mein Herz brennt!
Sie kommen zu euch in der Nacht
Dämonen, Geister, schwarze Feen;
sie kriechen aus dem Kellerschacht.
...und werden unter euer Bettzeug sehen...
Ahora, queridos niños, poned atención:
Soy la voz de vuestra almohada,
os he traído algo;
me lo he arrancado del pecho,
con este corazón tengo el poder
para ejercer sobre vuestros párpados.
Cantaré hasta que amanezca,
veo un brillo claro en el firmamento…
…¡Mi corazón arde!
Os visitan de noche
demonios, espíritus, hadas negras;
salen del sótano.
…y verán debajo de vuestras sabanas…
Capítulo XXIV
Azathoth
Miles de ojos se elevaron al cielo con temor, las manos tocando los corazones y el frío empezando a erizar su piel. Susurros mortales fueron esparcidos por el viento en medio de aquel espeso velo de tinieblas.
La luz dejó de existir.
Apenas las siluetas eran visibles en un mundo donde la oscuridad se cernía sobre todo y todos.
-"No… no…"
Las pupilas marinas de Lindy Harlaown temblaron, con las voces muertas de seres monstruosos murmurándole cosas dantescas al oído. El olor a putrefacción, sangre y polvo se arrastró hasta su nariz.
Sus manos se sacudieron en espasmos incontrolables mientras sus uñas se enterraban en la dura carátula negra.
Y allí entre sus dedos y entre las sombras, el Libro de los Muertos empezó a derramar sangre…
¡RRRRRAAAAAAAAARRRRRRRRR!
¡CRAAAASHHHHHHH!
La Tierra se cimbró violentamente al tiempo en que un rugido infernal se alzó por los cielos, como queriendo desgarrar el firmamento con su lamento alto y doloroso.
-"¡ALICIA!"
Los ojos de la mayor se volvieron blancos por completo mientras los labios se abrieron en busca de aire; al siguiente instante, sus piernas se doblaron y ella cayó el suelo, las manos plantadas firmemente en el concreto agrietado.
Su pecho subiendo y bajando.
La sensación del cuerpo romperse en varios pedazos matando su espíritu…
-"¡FATE!"
La aludida volteó de inmediato ante el grito de Nanoha, lanzando un jadeo mudo y poniendo a Bardiche al frente de sí; temblando de pies a cabeza como un cordero asustado.
Pedazos blancos y gigantescos relucieron entre las penumbras, alumbrando la ciudad por segundos. Poco a poco, el cuerpo largo parecido al de una víbora se dejó ver, entrecortado y serpenteando a través de los negros edificios.
Desplomando algunos ante su paso y despertando los gritos de la gente.
-"Cuando una Muñeca despierta al Creador…"
Fate se quedó de piedra, contemplando aterrorizada la mirada maldita del mensajero oscuro, agachado frente a ella y con sus garras negras acariciando su rostro; una sonrisa maléfica se dibujó en aquellos colmillos afilados, deleitándose con el miedo de la otra crecer.
¡FATE-CHAN! ¡FATE-CHAAAAAAN!
-"Madre…"
Bardiche tembló entre sus dedos enguantados. Su dueña llamando a Precia Testarossa, en un intento porque apareciera y pudiese esconderse detrás de ella, cobijada por su abrazo protector.
-"…Él pedirá la vida de una, para salvar a la otra…"
¡RRRRRAAAAAAAAARRRRRRRRR!
-"¡FATE!"
En cuanto Arf brincó para atacar, Nyar se alejó de un salto y sus carcajadas menguaron las esperanzas de todos. Alicia soltó un grito atronador, las primeras líneas blancas de un círculo mágico comenzando a trazarse bajo sus pies.
¡Crack! ¡Crack! ¡Crack! ¡Crack! ¡Crack!
¡CRASH!
-"¡AARRRRFFF!"
El rascacielos se quebró en tres partes, separando a las dos hermanas y a su familiar. Las patas del lobo rojo resbalaron de súbito, con el pedazo de techo comenzando a inclinarse peligrosamente al borde de un precipicio.
Las garras deslizándose como un simple patín a punto de caer y hacerse trizas…
¡FATE-CHAAAAAAAAAAAN!
¡THUD!
El grito de la rubia fue cortado de súbito cuando algo la golpeó por el estómago. Pronto, sus brazos se pegaron a su cuerpo y una presión inmensa empezó a sofocarla.
Sus pies dejaron de tocar el precario techo sobre el que se encontraba.
"Alicia…"
Segundos después, las pupilas borgoñas se saciaron de espanto en cuanto dos enormes ojos negros se hallaron frente a su cara. Huecos. Sin fondo.
Abominables…
Los gemidos de Nanoha, Hayate, Arf y de toda la gente que veía al monstruo titánico y espeluznante murieron en sus oídos. Al cabo de unos segundos, la garganta de Fate se cerró.
Los pulmones le fallaron.
El corazón paró de latir.
Y dos mandíbulas gigantescas, repletas de dientes torcidos y largos se abrieron. La boca de Fate se abrió también. Un siseo espantoso escapó de aquellas fauces de ultratumba, y conforme el sonido crecía, los jadeos de la pequeña rubia se hicieron más profundos.
Como si el Dios estuviera absorbiendo su alma…
-"¡FATE!"
¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF!
Las lágrimas de Alicia se hicieron abundantes mientras los nudillos de Nanoha comenzaban a sangrar, golpe tras golpe. Las palabras de Rein saliendo una y otra vez, leyendo pasajes del Libro de la Oscuridad al tiempo que Hayate disparaba ataques fútiles a la indestructible barrera.
Bardiche titiló como si fuera a desaparecer en cualquier momento.
El cuerpo de Arf casi se desplomó sobre el techo que se balanceaba de un lado a otro, con la vista nublándosele de repente y el pecho doliéndole.
Fate separó los labios en un grito mudo.
Su magia cayendo rápidamente…
-"¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!"
-"¡ALICIA!"
El círculo debajo suyo resplandeció, con las llamas blancas bailando en el contorno de éste e izándose hasta el cielo; las lenguas de fuego envolvieron por completo a Alicia, quemándola por dentro mientras una cantidad poderosa de energía la consumía.
Los gritos de Hayate Yagami se volvieron cada vez más desesperados, hasta llegar a convertirse en ruidos sordos a los oídos de la rubia.
Varios comandos aparecieron a gran velocidad en el cuarzo de Fliegen, cuya apariencia se ennegreció y alargó; los dos brazos curveados del arco transformándose en cristales opacos de color azul oscuro.
Sus bordes adoptando una figura puntiaguda similar a las aletas de los murciélagos.
"Fate…"
Los ojos de Alicia destellaron de luz blanca, borrando las pupilas mientras sus brazos alzaban el dispositivo entre sus manos con dificultad, como si pesase un millón de toneladas.
El fuego a su alrededor se avivó y la sensación de las flamas cortando sus venas una por una hasta calentar su cuerpo a temperaturas insoportables, la obligaron a liberar un segundo lamento de agonía.
"…va a morir…"
Batalló por ponerse en pie y mantener las piernas firmes. Tomando un poco de la magia que energizaba el hechizo y amenaza con romperla en pedazos, Alicia posó la mano a un lado de Fliegen y creó una flecha.
El arco fue elevado entre sus temblorosas manos, apuntando a la Jewel Seed que estaba en el centro del rosario formado. Justo en medio de su hermana y Azathoth, cuyas mandíbulas se expandían más y más, y cuyas garras rodeaban peligrosamente a la menor.
Aproximándose.
En un ademán de cerrarlas en cualquier momento y triturar sus huesos de un solo golpe.
-"White Lightning A-Arrow… Danger-ger –la estática distorsionó la voz del dispositivo-. Breakdown, stabilization no lo-longer posible-ble, my La-La-Lad..." (Flecha Relámpago Bla-Blanco... Peligro-gro. Colapso inminente, se ha perdido con-trol, mi La-La-Lad…)
La voz automatizada murió, con el cuarzo al frente de Fliegen tiñéndose de negro. Aún así, Alicia estiró la flecha, el sonido del hilo tensándose.
Su mirada se estaba nublando y las imágenes parecían moverse implacablemente; así que tratando de matar el espasmo que no abandonaba sus dedos, enfocó lo mejor que pudo.
Una nueva oleada de fuego se alzó y la cubrió por completo.
Alicia gritó.
Y la flecha salió disparada como si fuera el último suspiro de la chica, antes de ser consumida enteramente por aquellas llamas abismales. La zaeta dibujó entonces un arco en el cielo, atravesando rápidamente el espacio entre Azathoth y Fate, para clavarse directo en la Lost Logia.
¡CRACK!
¡AAAAAAWWWWWKKKKKKKK!
Todo se volvió silencio, excepto el sonido de la gema agrietándose lentamente; enseguida, un aullido escalofriante hizo retumbar la tierra de nuevo.
Era el grito furioso del Dios despierto, cuyas fauces se dirigieron hacia la perla ya rota; los fragmentos revelando un resplandor intenso, que en medio de esa mar de oscuridad pareció la explosión de una supernova.
Azathoth fulguró junto con la perla, mostrando por vez primera su piel blanquecina de mármol puro, sin ninguna imperfección, tal cual lápida perfectamente pulida. No obstante, el tamaño hizo que Nanoha y Hayate lanzaran un jadeo aterrador.
No había aún terminado de salir, apenas tenía medio cuerpo fuera y era tremendamente gigantesco.
Partiría la Tierra en dos si llegaba a liberarse por completo...
¡BOOOOOOOOOOOOOM!
¡FLASH! ¡FLASH! ¡FLASH! ¡FLASH!
-"¡FAAATEEEEEEE!"
Una explosión de luces azules se liberó en las alturas, escurriéndose por todos los rincones de la tierra y cegando los ojos del mundo. Las lenguas de fuego blancas se alzaron furiosas hasta el cielo, como cuatro pilares que buscaban perforar y derrumbar las estrellas.
Alicia cayó de rodillas entonces.
Jadeando, al fin libre de las llamas que desaparecieron al igual que Azathoth, como si hubieran sido ambos barridos por aquel poderoso torbellino. Habiendo desaparecido la única fuente de luz, la oscuridad engulló todo otra vez.
Y en medio de las sombras, la rubia atisbó el cuerpo de su hermana menor caer. Fate tocaría alguna parte de los techos del edificio -que se balanceaban como pirinolas- con suerte, mas la velocidad de la caída provocaría su muerte instantánea.
Los labios de Alicia se separaron en horror. No supo cómo, pero se arrojó al cemento bruscamente y estiró los brazos.
El tiempo se detuvo.
La cara de Fate, con los párpados totalmente cerrados y las ropas llenas de rasguños, pasó frente a sus ojos. Los dedos de la mayor tocaron la capa roja y negra.
El edificio se meció bruscamente hacia atrás y Alicia fue halada por la fuerza de la gravedad. La tela se deslizó en lo que pareció una tormentosa eternidad.
Y después… la perdió.
¡FAAAAAAAAATEEEEEEEEEEEE!
Todo volvió a la normalidad, los ruidos, las alarmas de los carros, las luces de la ciudad; la barrera que separara a Nanoha de Fate se disolvió en un abrir y cerrar de ojos, dejando a la pelirroja volar a toda prisa para capturar a la rubia sin pensárselo dos veces.
-"¡Te tengo!"
Girándose lo suficiente como para dar la espalda al duro concreto, Nanoha apretó sus ojos, preparándose para el golpe estruendoso que vino; rompiendo el pavimento con un boquete no muy profundo por el impacto.
Aún con la mirada entrecerrada de dolor, un brillo pequeño llamó su atención.
Cual cámara lenta, Bardiche pasaba frente a sus ojos; su perla dorada se estrellaba con violencia contra el asfalto, partiéndose en un millón de fragmentos.
El báculo negro desapareció al instante, en medio de un polvo de estrellas color oro.
-"No…"
¡CRAAAAASH!
El dispositivo rebotó por los aires y cuando por fin tocó suelo, fue el pequeño triángulo dorado el que saludó los ojos de la Capitana, con un brillo opaco y casi muerto.
Nanoha de inmediato se puso de rodillas, jadeando al sentir uno que otro hueso roto pero cuyo dolor no le importó siquiera. No si Bardiche había…
-"Fate-chan… –llamó desesperada-. ¡Fate-chan!" –la sacudió de los hombros, sintiendo la vista comenzar a arderle.
Dijo su nombre unas cuatro o cinco veces quizás. No obtuvo respuesta.
El rostro de la rubia totalmente pálido, con la respiración apenas audible. Las manos sin fuerzas, con la punta de los guantes deshechos rozando la calle rota.
-"¡FATE-CHAN!"
-"¡ALICIA!"
Hayate no perdió tiempo y voló directo hacia la rubia que caía en su costado, evidentemente exhausta, dejando a un lado a Fliegen. Las dos partes del edificio partido en tres por fin cedieron, estrellándose fuertemente contra las calles y levantando los llantos de los niños.
El cuerpo de Arf que permanecía desmayado descendió también, siendo jalado velozmente hacia abajo. En un rápido movimiento, Signum voló por los aires y atrapó al lobo por la cintura, depositándole después en el piso.
El familiar jadeó una y otra vez, con las mandíbulas abiertas y las patas tiritando. En el momento en que la pelirrosa posó una mano sobre el pelaje rojizo, un gemido de sorpresa escapó de sus labios.
La cantidad de magia que alimentaba a la criatura empezaba a agotarse vertiginosamente…
-"¿Podría ser… -volteó hacia donde estaba Takamachi, con Bardiche en una mano y Fate en la otra-… Testarossa?"
¡ZAAASSSSSS!
La última pieza del rascacielos se desmoronó transversalmente por la mitad, con el humo formando una gran nube de polvo mientras las ventanas se rompían una tras otra, asemejando una gran hilera de fichas de dominó que se derrumbaban al fin.
El romper de los cristales alarmó a todos, quienes sumergido en un reino de tinieblas no podían siquiera ver qué era lo que estaba sucediendo.
La superficie precaria se inclinó hasta quedar en posición vertical. Alicia resbaló, y pronto, su cuerpo dejó de tocar el pavimento frío.
Fliegen salió disparado encima de su cabeza. Y en cuanto los ojos de la rubia se cerraron, unas garras perforaron las sombras y sujetaron el arco negro, para desaparecer después con él.
-"¡ALICIA!"
La Comandante estiró los brazos y cachó a mitad del cuerpo casi inerte de la aludida en el aire, escudándola cuando el edificio terminó por desplomarse detrás suyo.
La otra le miró apenas, buscando respirar un poco para tener fuerzas y articular una palabra. Hayate negó con su cabeza de inmediato, con el miedo inundando su mirar al sentir que era como sostener una pluma.
-"¡No! ¡Debes descansar! –exclamó angustiada, girándose hacia sus guardianes-. ¡Tenemos que…!"
Alicia no escuchó más, cansada como estaba.
El poder que corriese en ella le había agotado, llevándose consigo cualquier ánimo por levantarse. La rubia volteó hacia donde su hermana se hallaba, sostenida en brazos por una preocupada Nanoha que insistía en que despertara.
Sin embargo, el peligro estaba lejos de haber desaparecido.
Un reptil oscuro todavía serpenteaba en las calles, con el arrastrar silencioso de las víboras, mirándolas como quien mira una presa que no está atenta al acecho que sobre ella se cierne.
De repente, la cobra se alzó imponente, con la lengua bífida sonando y aterrorizando a las personas que le vieron surgir de cerca; los autos a su paso fueron despedidos cuando un coletazo poderoso dio de lleno contra los edificios a su alrededor.
¡BOOOOOOOOOOOOM!
-"¡¿Qué está pasando?!" –gritó Vita asustada, escuchando los gemidos de miedo inundar el ambiente con más fuerza.
Varios rascacielos colapsaron, con el crujir de vidrios y rocas anunciando una peligrosa caída. Signum y Vita tomaron a Hayate y Nanoha al instante, junto con las hermanas; mientras Shamal y Zafira auxiliaron a Arf.
Por nada apenas lograron caer cerca de una construcción, resguardándose del polvo y fragmentos de las infraestructuras destruidas, cuyos pedazos fueron despedidos por todas partes.
Destrozando carros y activando alarmas, tirando postes de luz y líneas telefónicas. Quebrando más las calles de una Uminari moribunda…
-"¡Demonios! ¡Esto no está nada bien!" –masculló Vita, sacudiéndose el polvo.
-"Aún debemos enfrentar a Nyar" –observó Signum, ya más alerta-. Debe estar escondido por ahí."
-"Sin olvidar que puede adoptar muchas formas."
La frase de Rein dejó a todos en silencio, al tiempo en que abandonada el cuerpo de Hayate, haciendo que los cabellos de esta última retornasen a su color marrón. El dispositivo unísono, en tanto, se asomó hacia fuera, tratando de detectar algo.
-"Genial, ¿cómo vamos a dar con un enemigo así?"
-"Ya lo haremos, Vita –Hayate abrazó a Alicia, acariciando con cuidado su rostro cansado-. Tenemos que hacerlo."
-"Ama Hayate –le llamó Signum-, hay que dejar a las hermanas Testarossa en un lugar a salvo, o de lo contrario no podremos pelear."
-"Fate-chan… -gimió Takamachi, sujetando una de sus manos-… respóndeme."
-"Nanoha, tranquila –Shamal se acercó a ella-. Déjame verla, por favor. Todo va a estar bien."
La nombrada asintió, cediendo un poco a Fate para que Shamal la revisara. Alicia tosió un poco, aferrándose a la chaqueta de Hayate; sus ojos que no paraban de oscilar, viraron entonces hacia la puerta, donde Lindy Harlaown hacía su entrada.
-"¡ALICIA Y FATE TESTAROSSA! ¡ESTÁN BAJO ARRESTO!"
-"Almirante, no –suplicó la castaña-, por favor…"
-"¡SILENCIO! –movió el brazo en ira, fulminándola con la mirada a una Rein que regresó para ocultarse tras Hayate-. ¡Guardias, tomen a las prisioneras!"
-"¡Bajo mi cadáver!" –Nanoha se puso de pie al momento, activando a Raising Heart.
Las manos blancas apretaron su agarre en el báculo, observando sombras moverse detrás de la figura de su jefa. Todos los demás se miraron confundidos, no sabían qué hacer.
Entonces, Lindy caminó con todo su orgullo directo hasta su subordinada. Le vio con la vista altiva. La Capitana se estremeció en aquel instante, sin saber el motivo.
De repente, la peliverde sonrió maliciosa.
-"Tú lo has pedido, Nanoha Takamachi" –la voz se convirtió en un siseo.
Nanoha abrió los ojos en terror, contemplando ahora a la cobra negra frente a ella.
-"¡CUIDADO TODOS!"
¡BLLLAAAASSSSTTTT!
Uno de los pilares que sostenía el lugar fue destruido cuando Nanoha esquivó la mordedura ponzoñosa, dejando así a todos separados. Nyar enrolló su largo cuerpo para de un impulso saltar directo sobre Fate; no obstante, Takamachi le salió al paso enseguida, ambos chocando con fuerza contra una pared.
El refugio se cimbró entonces, con el polvo del techo cayendo mientras la frágil estructura se sacudía. Los cuatro colmillos grandes de la cobra se revelaron, con las gotas de veneno escurriendo y precipitándose en los ropajes de Nanoha.
Quemando la tela y rozando su piel. La pelirroja gimió adolorida, empujando el báculo rosa hacia delante con todas sus fuerzas.
Hayate sin perder tiempo le ordenó a Signum rescatar a Fate, mientras ella tomaba en brazos a Alicia, que todavía no lograba normalizar su respiración y jadeaba pesadamente.
Las pupilas nublándosele cada vez más.
-"Ha… -la garganta pareció cerrársele-. Haya… te…"
-"Está bien, Ali –susurró, depositando un dulce beso en sus labios-. No voy a permitir que les ponga una mano encima."
-"No… por favor…"
Alicia le dio un tirón débil a su capa. Hayate le miró confundida. Los ojos borgoñas de la rubia palidecieron más, hasta que el iris negro en su mirada desapareció por completo.
-"Ya no…"
-"¿Qué sucede? ¿Alicia? ¡¿Alicia?!"
-"Mi… corazón…"
-"¡ALICIA!"
¡PLAAAAAAAFFFFFF!
La cobra abalanzó de golpe todo su cuerpo contra Nanoha, rompiendo la pared detrás de ella y arrojándola metros más allá; después, se volvió hacia Alicia.
Su risa macabra acompañada de un siseo ensordecedor llenó toda la construcción.
-"Tonta –la lengua bífida salió-, tú no puedes salvarla. Sólo mi señor puede conseguirlo –sus ojos delgados como agujas se movieron rápidamente, enfocando a Fate-, pero debo llevarme su pago."
Las mandíbulas se abrieron con deleite, el veneno resbalando de las hileras de dientes y perforando el piso con su ácido.
-"¡Aléjate de nosotras –la Comandante le lanzó una piedra-, monstruo!"
Nyar chasqueó su lengua, no percibiendo el golpecito de juguete que tocó su cara. En segundos, desapareció de nuevo entre las sombras.
La tierra volvió a retumbar.
Signum jaló a Hayate sin miramientos.
-"¡ESTAMOS EN PELIGRO!"
Una vez más tuvieron que escapar, volando hacia un terreno abierto no muy lejos de ahí. Mientras lo hacían, miraron hacia atrás. No es que todo estuviera cayéndose al suelo por los ataques del servidor de Azathoth, sino que la inestable construcción era ahora sustituida por piedras que brotaban de los escombros como enormes pilares de signos extraños.
Destrozando el lugar y todo lo que estaba en sus cercanías.
El mensajero oscuro se erigió entre ellas, cual director de una orquesta que armonizaba aquel caos que levantó llamas y desastre al instante. Su voz siseante hizo eco en la noche caótica.
Alertando a la gente que abrazaba a sus familiares y veía a todos lados, encontrando sombras y más sombras en tanto el cántico de la muerte rezaba en sus oídos.
-"Fate…"
Arf se movió apenas, haciendo el ademán de ponerse en pie y regresando al piso de inmediato. Shamal se acercó a ella, sosteniendo la cabeza roja y contemplando al lobo gemir de dolor.
-"Y las piedras serán las Puertas a través de las cuales los podréis hacer surgir desde el tiempo y el espacio, exteriores al hombre. Rogad a los de las piedras de la noche, y cuando la Luna disminuya en su luz…"
-"Él mintió…"
-"¿Arf?"
-"Mi ama –un aullido de dolencia escapó de su garganta, las patas rascando el suelo con fuerza-, Precia, se sacrificó como pago… Fate, él nunca dijo… él nunca dijo…"
-"Shh, comprendo."
El familiar se calló, con las orejas dobladas hacia atrás y el pecho subiendo y bajando; luchando por encontrar el oxígeno faltante, y a la vez, no perjudicar a la menor de las Testarossa al necesitar de su magia para sobrevivir.
-"…volviendo la cara en la dirección de Su Venida –la figura de la serpiente se encogió, regresando a su forma de antes-, pronunciando las palabras y haciendo los gestos que harán acudir a los Antiguos. Haciendo que Ellos anden una vez más por la Tierra." (1)
El monstruo levantó una mano, moviendo sus filosos dedos en signos que fueron acompañados por relámpagos furiosos, que alumbraron el firmamento colmado de espesos nimbos, y que castigaron a la ciudad.
Nubes comenzaron a arremolinarse alrededor de aquellos monolitos erigidos en una danza mortífera y sin control.
Shamal gritó algo a los demás, pero no fue escuchada por los truenos estridentes.
-"Más allá de la Puerta moran ahora los Antiguos; no en los espacios conocidos por los hombres, sino en los rincones que hay entre ellos. Vagabundean fuera de la superficie de la Tierra y esperan siempre el momento de Su vuelta; porque la Tierra los ha conocido y los conocerá en el tiempo a venir."
Los relámpagos se intensificaron y un huracán poderoso empezó a levantarse del centro de aquellas piedras, con el agujero haciéndose más ancho conforme se elevaba hasta las alturas.
Nanoha apretó a Fate contra sí, con miedo; en cuanto vio el vértice desviarse a tierra, golpeando a todos sin piedad. Sus zapatos chirriaron ante el pavimento, haciendo fuerza para no ser jalados por la gran ventisca.
-"Y los Antiguos tienen al horrible y deforme Azathoth por Su Dueño, y esperan con Él en la negra caverna, donde roe vorazmente en el caos final; en medio del loco batir de recónditos tambores –los labios de la gemela mayor se separaron, en un respiro alarmante-, del discordante sonido de horribles flautas y de incesantes bramidos de ciegos dioses idiotas, que andan arrastrando los pies y gesticulan por siempre, mas sin propósito alguno." (1)
Los latidos del corazón casi le descuartizaron la cabeza y todo su mundo se volvió un haz de colores confusos, hasta teñirse de negro y rojo.
-"¡ALICIAAAA!"
Hayate le sacudió apenas, inquieta. La rubia parecía haber caído en un trance, dejando de respirar mientras su cuerpo perdía color rápidamente. Demasiado rápido para angustia de la Comandante, que llamó a Rein, depositando en el piso el cuerpo inconsciente de Alicia.
-"¡Hayate!"
¡STOMP!
El grito de Vita le previno de ser atacada por un tentáculo salido de la nada. Rein y Hayate lo esquivaron a tiempo. La castaña apretó sus dientes, con la muñeca preciada en sus manos, mirando a Nyar que reía a lo lejos al tiempo que su brazo recuperaba su forma; para hacer después saludos y signos con sus garras a las piedras erguidas.
-"¡MALDITA BESTIA!" –gritó impotente la Comandante.
En ese momento, él sonrió. Alzó un brazo a los cielos oscuros y de repente, justo detrás suyo, las Jewel Seeds salieron disparador por encima de su cabeza.
Cuatro de ellas de dispusieron según la Rosa de los Vientos, con el símbolo del toro, la serpiente, el agua y el escorpión apareciendo respectivamente en cada una. Enseguida, las siete joyas restantes se alinearon, adoptando esta vez, la figura de un rosario con forma de cruz.
Zafira abrió los ojos en espanto, percibiendo la tierra moverse ante sus patas así como todo su pelaje se erizaba de golpe. Rápidamente, se dio la vuelta hacia su ama.
-"¡HAAAYAATEEEEEEEEEEE!"
Nadie se había percatado de la gigantesca sombra que se había deslizado fuera del vórtice, y que ahora se arrastraba hacia el cuerpo de Alicia. Signum izó a Levantine, enterrando su espada pero simplemente apuñalando el suelo en vano.
Entonces, la sombra trasmutó del piso y pasó a formar parte del plano físico, tirándose de golpe y abriendo las mandíbulas contra Hayate.
Fue como si un torbellino la golpease directamente. Al siguiente instante, sintió su cuerpo rebotar contra el asfalto una y otra vez, rodando por los suelos. Y cuando por fin puso las manos como freno, viendo a Rein caer a un lado suyo también, los escalofríos congelaron su piel.
Hayate tenía las manos vacías.
Alzó la mirada con temor. Allá arriba, la silueta oscura se alzaba tenebrosa; y Azathoth tomaba entre sus garras a Alicia, como la muñeca de trapo que siempre había sido.
-"¡NO! ¡NOOO! ¡NOOOOOOOOOOO!"
La carcajada de Nyar ahogó todas las maldiciones, gritos y llamadas que Hayate hiciera desde el suelo. El caos estrujando los corazones y devorando las esperanzas de todos.
El Dios miró a la rubia antes de extender un par de alas deformes, pero tan largas que parecieron abarcar toda la ciudad, y encogerse en un diminuto punto donde desaparecieron; solamente para brotar de nuevo entre las piedras, provocando su brillo.
Llamando silenciosamente a su ejército olvidado…
-"Fate…" –murmuró Nanoha con miedo, abrazándola más fuerte, temiendo que en cualquier momento la abominable criatura se la arrebatara también.
Alicia fue lanzada a los aires entonces, quedando suspendida entre los nubarrones que se abrieron en un enorme boquete. La figura de aquel ser poderoso enarbolándose detrás suyo.
Las once Jewel Seeds resplandecieron. Un portal había sido abierto.
Chorros de rayos negros y púrpuras cayeron de aquel agujero, disparando contra Unimari que no tuvo cómo defenderse. Azathoth abrió sus fauces. Una luz blanca rodeó el cuerpo de la muñeca, y enfrente de ella, el arco negro apareció.
Suspendido en el aire, con su apariencia trastocada dando vueltas sobre sí.
¡RRRRRAAAAAAAAARRRRRRRRR!
El Dios aulló ensordecedoramente, interrumpido sus movimientos ante un inesperado relámpago azul. Nanoha y Hayate, junto con los demás, se volvieron.
Y no fueron los únicos.
Lindy Harlaown, que ya había arribado al lugar, cayó de rodillas al ver a su hijo en los aires; jadeando, aún malherido pero sosteniendo con fuerza su báculo.
-"Podrás ser un Dios –inhaló aire profundamente-, ¡pero eso no te da derecho a robar vidas!"
-"¡CHRONO!"
Más rayos bajaron del portal, transformándose en bestias de cientos de brazos como tentáculos, y hocicos puntiagudos que se atascaban de colmillos retorcidos al igual que sus siete ojos de diferentes tamaños, moviéndose todos en diferentes direcciones. Se deslizaron por las paredes y el suelo tal cuales tarántulas monstruosas, en dirección hacia donde Nanoha y los demás trataban de reunirse de nuevo.
Obligados a retroceder ante la nueva amenaza.
Azathoth ignoró a Chrono para volverse lentamente hacia Alicia, con las garras rodeándola sin tocarla y sus alas batiéndose apenas.
Relámpagos más gruesos y peligrosos surcaron el firmamento, alumbrando todo con luces infernales, expandiéndose más allá de la ciudad. Las nubes que habían sido jaladas por aquel boquete dimensional dejaron escapar una lluvia tan densa como lágrimas, a forma de un último lamento; antes de ser absorbidas por el portal oscuro cuyas tinieblas caían sin cesar sobre Unimari.
El Caos Idiota rugió a los cielos y el mundo enteró tembló. En medio de su horroroso canto, su fiel ejército se puso en pie y aulló también.
Nanoha apretó contra su pecho la cabeza de Fate, volteando exasperada hacia todos lados y sin saber qué hacer. Era demasiado poder y Alicia estaba en manos del Dios Oscuro.
Bardiche ya no respondía.
El nuevo Fliegen brillaba a lo lejos, como un faro de mal presagio a través de la neblina.
De repente, Chrono aterrizó junta a ella, con una mano cerca del corazón y las vendas que se entrecruzaban entre su pecho y brazos comenzando a sangrar del esfuerzo.
-"Nanoha –jadeó-, no desesperes. La desesperación es el alimento de este Dios..."
-"Chrono… Fate, ¡Fate, yo…!"
-"¡Despierta, demonios! –Chrono gimió adolorido, tomando su costado derecho-. Despierta, Nanoha, Fate aún no ha muerto. Pero no la ayudas quedándote sin hacer nada."
-"Yo no contaría con eso si fuera tú, Chrono Harlaown."
Nyarlathotep de nuevo se aparecía frente a ellos, caminando tranquilamente, con su figura alta y delgada impregnado de orgullo y maldad. Su risa torcida y sus garras abriendo y cerrándose con ese mortal tracateo, decidiendo la forma en que devoraría sus cuerpos así como sus almas.
El Capitán acercó sus labios al oído de la pelirroja, con los sentidos disparados en alerta y los nervios empezando a crispársele.
-"El alma de Azathoth mora en Yog-Sothoth, y Él llamará a los Antiguos cuando las estrellas marquen el tiempo de Su Venida; porque Yog-Sothoth es la Puerta a través de la cual Aquellos del Vacío volverán a entrar –las serpientes en el cielo descendieron una vez más entre los edificios, envolviendo a la ciudad con ciclones de fuego y atizando las súplicas y llantos de miedo-. Yog-Sothoth conoce los laberintos del tiempo, porque el tiempo es uno para Él. Y Él conoce por dónde aparecieron los Antiguos en tiempos muy remotos, y por donde Ellos volverán a aparecer, cuando el ciclo vuelva a empezar."
¡GRRRROOOOOAAAARRRRRR!
¡BLAST! ¡BLAST! ¡BLAST! ¡BLAST!
¡¡¡BOOOOOOOOOOOOMMMMM!!! ¡¡CRAAAAAAASSSHHHHHHHHH!!
Las llamas pintaron el firmamento de rojo, las casas y los rascacielos cayeron como simples bloques de juguete mientras las avenidas eran agujereadas sin consideración.
La sangre pronto impregnó el ambiente, acompañada del sonido del arrastrar de patas monstruosas y bramidos estúpidos, que ya avanzaban lentamente.
-"Después del día viene la noche; los días del hombre pasarán, y Ellos reinarán donde reinaron una vez –Chrono hizo una pausa, sintiendo la garganta secarse y el pecho dolerle con fuerza-. Por su vileza… los conoceréis y… y su maldición mancillará la Tierra..." (1)
Nanoha le miró confundida mas Chrono asintió, tomando de nuevo su báculo para ayudarlo a ponerse en pie y enfrentar a Nyar, que se había detenido a unos cuantos pasos de ellos.
-"Tú, Bestia –habló trabajosamente, entrecerrando un ojo-. Eres el único responsable por el ataque a los cuarteles generales de la TSAB; eres el único culpable de mis heridas; eres el único que ha hecho todas estas trampas para hacer caer a la familia Testarossa en tus garras, ¡¡y ofrecerlas como ofrenda a tu señor Azathoth!!"
-"Oh, ¿qué será de mí ahora? –se burló el monstruo, siseando como siempre-. Bueno, sí que lo soy, pero… ¿hay algo que puedas hacer en mí contra, hijo de Lindy Harlaown?
El ojo rojo del mensajero se desvió hacia la nombrada con burla, recordando lo sucedido en los cuarteles generales; cuando la mujer se arrodilló frente a él, suplicando por misericordia.
La Almirante apretó sus puños. Mas su mirada se llenó de terror en cuanto el Hombre Oscuro se tiró sobre el pelinegro, adoptando en cosa de segundos la figura bestial de la antigua quimera.
Chrono gritó, poniendo su báculo entre las mandíbulas grotescas y manchadas de sangre seca. Nanoha apretó más fuerte a Fate, viendo los zapatos del pelinegro hundirse bajo el quebradizo pavimento.
-"Capitán –rugió la cabeza del león, alzándose y abandonando la del cordero y el dragón que se mantenían asidas al dispositivo-, ¡llore y suplique como todos, porque el Paraíso ha desaparecido de la Tierra!"
¡RRRRRROOOOAAAAARRR!
¡CHRONOOOOOO!
¡CRACK! ¡SLAAAASH!
El báculo se quebró en dos y las fauces del león se cerraron sobre la carne de su hombro con deleite. El chico gritó. Nanoha gritó también, temblando mientras abrazaba con terror a la rubia inconsciente.
El piso cedió ante el peso y Chrono Harlaown cayó de espaldas al suelo, al tiempo en que el batallón de la TSAB por fin regresaba a la realidad y disparaban sus lanzas contra la bestia.
La quimera lo soltó de inmediato y voló alto, batiendo las alas blancas de pájaro que salían de su lomo. Con las dos cabezas gruñendo y la del felino en medio, escurriendo de sangre.
Azathoth rugió.
Y su llamado extendió el portal al mismo tamaño que Unimari misma. El boquete era ahora evidente desde el espacio exterior, donde todos los cruceros del Bureau llegaban a presenciar su poder.
Diferentes dirigentes de todos los rangos y milicias fijaron sus ojos en las pantallas de los barcos, observando a la Tierra girar cada vez con más lentitud en tanto una mancha oscura se expandía por encima.
Las tres cabezas del mensajero rieron, y con un aullido en común elevó sus tres cuellos al punto donde Alicia flotaba. En aquel momento, una centella lóbrega rompió los suelos, y limpiamente, atravesó su corazón.
-"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!"
El arco negro al frente de su dueña brilló con una intensidad preciosa y apocalíptica, dejando de girar al fin.
Hayate cayó de rodillas al suelo, casi jalándose los cabellos de desesperación, mientras una de aquellas bestias de tentáculos se lanzaba contra ella.
Signum se atravesó con su espada arriba y le defendió.
Las piedras brillaron en sus signos.
El Dios Oscuro empezó a succionar el alma y magia de Alicia Testarossa con cruel calma así como llamaba a la oscuridad que le obedeció casi al instante. Remolinos se formaron entonces en el cielo y las tormentas eléctricas azotaron la ciudad.
Rein gimió al sentir el dolor de su ama ante lo que estaban presenciando. Un par de lágrimas brotaron de sus ojos tiernos, en su mente naciendo involuntariamente las imágenes del Viento Oscuro y el Festival de las Muñecas Kokeshi.
El dispositivo llevó sus pequeños manos a la cara y negó. Quería ayudar a Hayate, quería hacerlo pero no sabía cómo.
Vita se unió a Signum para proteger a Hayate, que había caído en un estado catatónico sin poder despegar sus ojos de Alicia, cuyo pecho ahora empezaba a ser atravesado por la garra de Azathoth también.
La sangre rojiza resbalaba sobre aquella filosa uña blanca pálida. El Caos pareció sonreír, con sus alas extendiéndose en gloria y su cuerpo refulgiendo de un poder que antiguamente le hubiera sido despojado.
Rein miró a su dueña y miró al titánico Dios.
Los soldados del Sultán Demoníaco siguieron bajando del vórtice que había incrementado su tamaño al igual que las tormentas aumentaban su cólera.
Shamal y Zafira defendían a una Arf desfallecida que no podía ni pararse y parecía ir a perder la conciencia en cualquier momento; lo mismo que Chrono y Nanoha, que se mantenían escudando con sus cuerpos a una moribunda Fate.
¡THUD!
Vita fue golpeada por un tentáculo mientras Signum arrojaba a lo lejos el cuerpo de un monstruo, cortado en dos por Levantine.
Las llamas consumían a la ciudad mientras Nyar se elevaba al cielo, llamando en lengua maldita a los generales del Dios Oscuro para que pasaran del otro lado del portal. Tres pesadas figuras envueltas en neblina negra se precipitaron dentro de las piedras erigidas.
Azathoth aulló, con el arcaico poder latiendo una vez más dentro de sus venas.
Tras esas formas vinieron otro tipo de bestias cuyas alas se asemejaban a murciélagos, pero no poseían cabeza, sino que sus fauces estaban en sus abdómenes; los cuales se ondeaban, dejando caer una baba espesa al tiempo en que sobrevolaban por entre los edificios destruidos y las personas que huían por sus vidas.
Sus carnosos apéndices hacían un sonido hueco al aletear, y sus chillidos eran semejantes a los de cientos de hienas hambrientas.
La Tríada que hubiese caído momentos atrás, se sumergió entonces en el suelo, perforando todo a su paso para succionar la tierra y tomar una forma corpórea. Una de ellas apareció frente a Nanoha y Chrono. Ambos quedaron perplejos. Era una versión espantosa de Precia Testarossa; con colmillos y garras, alas dentadas y una cola reptiloide que latigueaba el suelo con fuerza.
La segunda forma se puso delante de Shamal y Zafira. La versión transformada de Linith en una pantera deforme y de mayor tamaño, cuyas zarpas torcidas arañaban el suelo, arrancándolo como si solo fuera un débil pellejo seco. Sus rugidos roncos y huecos dejaban escapar un humo espeso cual aliento de dragón.
Pero fue la tercera forma la que tenía una visión más espantosa.
Brotó del suelo, justo enfrente de Signum y Vita, que se pusieron delante de su aún catatónica ama Hayate. Debía ser la cabeza de los tres.
Y era una burla cruel a los ojos llorosos de todos. Si Fate y Alicia fueran una sola…
Serían esa bestia.
No era terrible porque fuese monstruosa, sino porque era todo lo contrario. Una joven extremadamente hermosa, cuyos larguisímos cabellos rubios se ondeaban al viento, la lluvia portentosa que se había desatado ni siquiera le empapaba o tocaba; permitiendo que los mechones cayeran de forma graciosa a su alrededor.
Vestía una armadura en color blanco, negro y rojo; con adornos plateados sobre un vestido blanco de olanes vaporosos que protegían sus cabellos de tocar el suelo. Sus brazos elegantemente cubiertos de guantes hasta arriba del codo, con plateadas protecciones en las muñecas. Su largo y fino cuello adornado por un collar tachonado en piedras preciosas que formaban una mariposa.
Pero lo más cruel eran sus ojos borgoñas, que carecían de un iris negro que le hubiese conferido la característica humana. Y en su cabeza, ostentaba una diadema trenzada a sus cabellos por listones rojizos.
Una burla.
Una total locura…
Signum volvió sus ojos hacia Alicia y comprendió el truco. El cuerpo de la rubia había desaparecido del cielo donde Azathoth le hubiera atacado.
No estaba por ningún lado.
La pelirrosa volvió su mirada a aquella hermosa mujer que estiró con gracia un brazo. Y el arco oscuro, Fliegen, apareció en su mano.
De buena gana, hubiera gritado de frustración.
Era Alicia Testarossa.
Y justo detrás de ella, el monstruoso rostro de Azathoth se reveló, con las garras y alas rodeándola con orgullo.
Como si fuese su propia hija.
Su propia Muñeca Rota…
Sie kommen zu euch in der Nacht
und stehlen eure kleinen heissen Tränen;
sie warten bis der Mond erwacht,
und drücken sie in meine kalten Venen.
Nun, liebe Zinder, gebt fein Acht:
Ich bin die Stimme aus dem Kissen,
ich hab euch etwas mitgebracht;
hab es aus meiner Brust gerissen.
Mit diesem Herz hab ich die Macht.
...die Augenlider zu erpressen...
Os visitan de noche
y os roban vuestras lágrimas calientes;
esperan a que salga la luna,
y las introducen en mis venas frías.
Ahora, queridos niños, poned atención:
Soy la voz de vuestra almohada,
os he traído algo;
me lo he arrancado del pecho.
Con este corazón tengo el poder.
…para ejercer sobre vuestros párpados...
Continuará…
(1) Fragmentos del Necronomicón.
K: Uff, pues nada más decir que nunca me imaginé que esta escena, de las que más he esperado desde un principio, podría acabar… así. Debo admitir, Kit, que tus ideas me han dejado por demás fascinada, sobre todo sumándole al horror que le has complementado y que en mi cabeza jamás habría pasado.
Asimismo, me gustaría invitar a los lectores -puesto que mi compañera ha hecho unos increíbles bocetos de muñecas (sí, es que yo soy una reverenda bruta para dibujar gente, a mí déjenme animales nada más XD)-, a visitar su perfil.
Allí está el link al deviant, Kit pondrá sus dibujos allí. Yo, con su permiso debido, los pondré también en mi perfil de todos modos =)
C: Muchas gracias, Kida, por andar componiendo mis descomposturas. Y gracias a quienes nos leen, por tener la cabeza para entender tantas locuras desmedidas de dos locas XD
Pero como decían por ahí... ¡¡esto no acaba, hasta que acaba!!
Se despiden Clumsykitty & Kida Luna.
