DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi. La historia en la que se utilizan, es de inspiración mia ;)
ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)
Pequeño relato al final...
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Todos estaban mudos, viendo el punto por donde Kagome había desaparecido, solo Ryutaro sé había movido hasta el cadaver de Sesshomaru, revisando con su chakra si había algun remedio, sintiendo su alma fracturarse, pues imaginaba el dolor de Irasue.
En ese instante sintió su youki, distante, poderoso y cargado de pena, seguramente en pocos instantes estaría con ellos, y no sabía cómo enfrentarla.
Había sacado el tentáculo petrificado de su pecho, cubriendo la herida con su estola, limpiando la linea de sangre de había salido de su boca en el momento de sus últimas palabras.
Tan parecido a Irasue, más que a su padre… él mismo había comenzado a sentir respeto y cariño por Sesshomaru, admirandolo cómo el Alpha en el que se había convertido y sintiendo algo removerse en su interior en el momento que le dio la bendición a su Madre para estar con él.
Y ahora estaría entregando el cadáver de su hijo a su amada… quería llorar de furia y sentía sus ojos arder.
Yumeko miraba a Inuyasha, confundida y apenada, había fallado cómo compañera de armas de Kagome, pues debía ser su escudo en todo momento, además había visto a su esposo morir frente a ella, pero le preocupaba más Inuyasha, pues estaba llorando lagrimas de sangre.
Estaba congelado en su lugar, con su espada aun en su mano, negándose a mirar el cadaver de su hermano, pues sentía también que le había fallado a ambos.
_ Inuyasha…
Había secado sus lagrimas de manera furiosa, con la manga de su kosode, enfundando su espada en su saya y dirigiéndose hacía el cuerpo de Sesshomaru, sé hinco a su lado, mirando a Ryutaro de frente, con la mirada decidida, pues Irasue estaba cerca y seguramente tendrían que controlarla para que no matara a todos.
Sango mantenía su rostro escondido en el pecho de Miroku llorando desconsolada, pues aquella a la que consideraba su hermana, había pagado un precio muy caro por vencer a Naraku y no sabían que hacer para traerla de regreso.
Nada había valido la pena, la venganza por su clan no tenía ahora sentido, pues habían perdido a Sesshomaru y Kagome en un instante y sabía que Miroku pensaba lo mismo, pues en su cabello sentía la humedad de sus lagrimas, mientras escuchaba los suspiros de su pecho.
Kouga había lanzado un dolido aullido, que solo provoco que las lagrimas silenciosas entre sus amigos arreciaron más.
Había caído de rodillas al suelo con la barbilla apoyada en su pecho, sintiendo la impotencia en sus manos, pues al igual que todos los demas, no sabía que hacer para recuperar a Kagome y que la muerte de Sesshomaru no hubiera sido en vano.
***** . *****
Kagome había sentido cómo algo la jalaba desde el centro de su cuerpo, abriendo los ojos de repente, y sintiéndose extraña con todo a su alrededor.
La luz del sol de la mañana entraba por la ventana, iluminandolo todo de manera irreal.
"¿Donde estoy?"
La puerta de aquella habitación se abrió de golpe, entrando Souta por ella, de manera ruidosa.
_ ¡Nee-chan! ya es hora de despertar, hoy es tu primer día de clases, no es posible que ni siquiera por eso te levantes temprano.
Kagome, brinco de la sorpresa al ver a su hermano entrar cómo un bólido, gritando para que despierte cuanto antes.
Es verdad, estaba en su casa, en su habitación y ese día, era el día que entraba a la Universidad.
Todos los recuerdos de su "vida" estaban en su memoria, pero ese día sé sentía descolocada, algo fuera de lugar, sintiendo cómo si no fuera parte de sí misma.
_ ¡Nee-chan!
_ ¡Ya voy! ¡ya voy!...
Salió corriendo hacía el baño, para que su hermano dejara de molestarla.
¿En que estaba soñando hace unos momentos? ¿porque sentía una extraña sensación en su estómago y una tristeza que la hizo derramar una lagrima de manera inconsciente?...
Miro el reloj de su muñeca y lanzando un pequeño gritillo de impotencia, sé baño de manera super veloz, vistiéndose y peinandose a una velocidad similar, pues no quería llegar tarde a su primer día de clases, sus amigas no la dejarían de molestar el resto de su vida.
Bajó corriendo las escaleras, y por un momento le perturbó ver a su madre abrazada por un hombre, pero al darse vuelta, no era otro más que su padre y de nuevo ese día se sintió confundida consigo misma.
_ Papá pense que ya estarias en el trabajo…
_ Este es un día especial para mí Princesa y no me lo quería perder por nada del mundo…
"¿Princesa?"
Su papá la hizo volver de sus pensamientos con el flash de su camara.
_ Ya conoces a tu padre, desde que nacieron ha querido estar presente en cada momento importante de ustedes.
Y Kagome sonrió feliz de que así fuera.
_ ¡Tengo que irme sé me hace tarde!
_ ¡Mucha suerte!
Su familia levantó los brazos y grito al mismo tiempo que ella salía corriendo por la puerta con una rebanada de pan en su boca, mientras su padre tomaba una nueva foto y abrazaba a su madre.
En verdad amaba a su familia.
Pero algo no estaba bien con ella, ¿tendría fiebre? ¿porque seguia sintiendose cómo una sonámbula que camina inconscientemente?.
Su celular sonó en esos momentos, sacandola de su encimamiento de un brinco.
"Kagome no llegues tarde… ya estamos en la Universidad, ¿puedes creer que ya hemos sido invitadas a un goukon? prepárate para hoy a las 6 pm."
En verdad Yuka no perdía el tiempo, arrastrandola a ella y a Ayumi siempre en el proceso.
Guardo el celular en su bolso miró a su alrededor, concentrándose en una hermosa pareja delante de ella, ambos de cabellos color café, sintiéndo extrañamente familiar la imagen.
Había llegado a la estacion, y decidida, penso en esos momentos que nada de lo que había estado sintiendo durante el día, le impediria disfrutar su primer día en la universidad.
El día había pasado rapido, pues las clases habían sido entretenidas y las había disfrutado, incluso la de aquel duro profesor, Ryutaro sama.
Pronto serían las seis de la tarde, y aprovechando las horas libres que tenía, sé dedicó a visitar la biblioteca e ir avanzando con las tareas que habían dejado para ese día.
Iba distraida caminando mientras intentaba mandar un mensaje a Yuka y decirle donde iba a estar, cuando de repente choco con el cuerpo de un chico, que por muy poco la sujetó para que no cayera.
_ ¡Lo siento! es mi culpa, iba distraida…
Sé inclinó sin mirarlo al rostro, roja de la vergüenza.
_ No te preocupes, igualmente iba distraido también…
Su voz profunda y masculina, resonó dentro de ella, cómo las vibraciones de una campana, y levantando la mirada sonrió, agradeciendo sus palabras y aprovechando para ver su rostro.
No pudo negar que era bastante guapo y casi irreal, cómo un "Idol" coreano, pues hasta sus cabellos estaban al parecer teñidos de un singular color plata, pero lo que más había llamado su atencion, habían sido sus ojos que brillaban cómo oro fundido.
_ Con permiso…
Kagome apartó la mirada y se alejo de ahí, pues había sentido que había sido muy impertinente de su parte, mirarlo de manera tan curiosa, pero había sido imposible despegar la mirada de su rostro.
En esos momentos se acordó de su madre y le mandó un mensaje avisandole de la fiesta a la que iría con sus amigas.
_ ¡Bienvenidos al Gokun tradicional que celebramos cada inicio de año escolar y donde sempais y kohais son invitados con la intención de romper el hielo y crear nuevas amistades!, asi que coman, beban, todo esta incluido, pero la única condición es participar en cada reto…
Yuka no cabia de la emocion en su asiento, pues había mucho chicos guapos, al igual que el anfitrión de largos cabellos negros y sonrisa lobuna, mientras Ayumi y Kagome, estaban un poco nerviosas pues era la primera vez que asistían a ese tipo de eventos.
_ Para empezar, las chicas fijense que numero tienen en el sobre que esta frente a ustedes y despues, sientense en el lugar del número que les toco, esto con el fin de separarlas de su zona de confort y conozcan gente nueva.
Las tres amigas fueron separadas en ese momento, y para sorpresa de Kagome, a ella le tocaba sentarse al lado de aquel chico con el que había chocado en la biblioteca.
_ Hola de nuevo…
_ H-hola… de nuevo, lamento haberte golpeado en la biblioteca.
Él la miró divertido, mientras bebía de su vaso de té helado.
_ No hay problema… por cierto mi nombre es Kaneda, Seiishi.
_ Gusto en conocerte, mi nombre es Higurashi, Kagome.
_ "El pájaro se encuentra en la jaula"... perdon, es que estudio literatura y cultura Japonesa…
Kagome sintió una fuerte presion en el pecho, mientras miraba el rostro de Seiishi.
_ ¿Vives cerca de aquí Kagome san?...
_ No, de hecho vivo en un templo Shinto que mí familia custodia a algunos kilometros de aqui hacía el Oeste de la ciudad.
_ ¿Eres Miko?...
_ Podria decirse que si, aunque solo ayudo ocasionalmente a mí padre y a mí abuelo.
A partir de ese momento Kagome pasó el resto de la velada platicando con Seiishi, participando en los juegos que el organizador del Goukon realizaba, pero aun asi, ambos concentrados solamente en ellos dos.
Cuando la noche terminó, Seiishi acompañó a Kagome a la estacion de tren, pues Yuka y Ayumi, vivian en dirección contraria de donde estaban.
Kagome se encontraba sorprendida de sí misma, en todos sus años jamás había tenido tanta facilidad de palabra con un chico e incluso con Hojo, su compañero de secundaria, no había podido corresponder su atencion cómo él hubiera querido.
Las horas pasaban volando mientras caminaban lentamente por la ciudad ya que habían perdido el último tren.
Él quería saber todo de ella, así cómo también Kagome supo todo sobre su vida, el divorcio de sus padres cuando era niño, cómo tenía un medio hermano con el que se llevaba bien y el matrimonio de su madre con un nuevo amor.
Se reían con las ocurrencias de cada uno y en esas horas, poco a poco sintieron que sus corazones comenzaron a sincronizarse.
Kagome tropezó por accidente y Seiishi la tomó de la mano para que no cayera y ya no la solto, mientras que ella sentía una honda emoción en su corazón y el color de sus mejillas fuera el de manzanas maduras.
El templo ya sé veía a lo lejos y Kagome no podía creer que la noche a su lado fuera a terminar.
_ Me gusto haberte conocido Seiishi kun, ha sido un evento fortuito que se agradece…
Solo quería ser besada por él y entregarle ese primer beso que estaba guardando desde hace muchos años.
_ Más bien creo que fue cuestion del Destino, asi pasen mil vidas, yo te encontraria en cada una de ellas Kagome…
Su mirada del color del sol, brillaba mientras la miraba con una intensidad que la hizo suspirar con fuerza.
Sus ojos se llenaron de lagrimas y un dolor en el pecho la hizo casi doblarse en agonia.
_ ¿Sesshomaru?...
Y de pronto se dio cuenta de que todo era una terrible ilusión, que todo lo que su mente creía que estaba viviendo solo era una farsa.
Y sé vio envuelta en la oscuridad, en la soledad en la que la había atrapado la Perla de Shikon.
Y recordó todo… Sesshomaru ya no estaria más con ella.
Irasue llegó de manera veloz, sus cabellos flotando debido al youki desbocado y el rostro bañado en lagrimas de sangre, tomando el cuerpo de su hijo entre sus brazos y gimiendo de manera dolorosa y desesperada.
Ryutaro intentó acercarse, pero ella reaccionó con furia lanzandolo por los aires, desconociendolo, nadie le arrebataria a su hijo.
Pero él rompió el hechizo de su armadura y mostrando la marca que había hecho ella en su cuello, pudo abrazarla y consolarla, mientras ella seguia teniendo el cuerpo de Sesshomaru abrazado a su cuerpo.
Todos se habían acercado alrededor después de ver que no corrían peligro, sosteniendo el hombro de Inuyasha que permanecía hincado frente a Irasue y su hermano, sintiéndose inútil e impotente ante el dolor de aquella Madre.
Tantos años en conflicto con Sesshomaru y apenas que lo había recuperado, lo perdia de manera cruel, por culpa de Naraku, ¡y a Kagome!... no solo había sido el causante que le arrebatara la vida a Kikyo, también sé sentía culpable por haber perdido a Kagome en las mismas circunstancias.
Su mandíbula estaba apretada, intentando no llorar, mientras sus garras se clavaban en sus manos, haciéndolas sangrar.
Yumeko había notado su dolor y sé abrazo a él, intentando consolarlo, pues estaba sufriendo también.
Un portal se abrió en esos momentos, la Jikan getto de Raiko sama había aparecido, cruzando por él, acompañado de Souta.
Yumeko sé inclino delante de él en dogeza, pidiendo perdón por haber descuidado la seguridad de su hija, sabía que había fallado.
_ Ponte de pie Yumeko san, todo esto era parte de las profecías del Oráculo.
Irasue levantó el rostro furiosa por sus palabras, sus ojos rojos, su youki furioso, dispuesta a acabar con él si continuaba hablando.
_ Lady Irasue, disculpe la rudeza de mis palabras, entiendo perfectamente su dolor, pues yo mismo estoy a punto de perder a mi hija si no recuerda cual era su Destino.
_ De todas formas, aunque Lady Kagome sobreviva, no podra hacer nada por Sesshomaru, ella uso el Shiro Jumyo (Sello de Vida), que usted uso con Kohaku, con la pequeña Rin, que murio a manos de Ikki Koyama.
Miroku solo señalaba lo obvio con dolor, pero Ryutaro lo miraba a los ojos, había una pequeña esperanza, Sesshomaru podría volver a la vida si el más pequeño de los Higurashi había logrado aprender, en tan corto tiempo, a realizar el sello.
_ Mi hijo Souta es el ultimo portador del sello, desde que regrese al lado de ellos me dedique a entrenarlo en el uso del Reiki y en el movimiento de sus manos para la perfecta sincronía de los Mudras… estoy casi segura de que él podrá…
Souta lo miro decidido mientras su padre le sonreia para tranquilizarlo.
Ryutaro tomó a Sesshomaru de los brazos de su madre, a pesar de que Irasue puso un poco de resistencia al soltarlo, pero su pareja acariciaba su rostro, mirándola a los ojos para tranquilizarla y que confiara en él.
_ Todo va a salir bien, tenemos que confiar en que así será.
Souta estiro sus brazos frente a él y concentrado, comenzó a realizar los Mudras que tanto ensayo con su padre; no sé acercaba ni a la cuarta parte de la velocidad de Kagome, pero aun asi, eran precisos y correctos.
Su rostro infantil se mostraba decidido a no decepcionar a su padre y traer de vuelta a aquel que consideraba su hermano mayor,
Comenzó a sudar del esfuerzo, su reiki había comenzado a crecer y una figura intrincada comenzó a dibujarse y a brillar frente a él, con toda su fuerza había formado el sello y luchando por mantenerlo, lo dirigió hacía la herida de Sesshomaru.
Su pequeño cuerpo se desvaneció desmayado, siendo sostenido en brazos por su padre, le había sobreexigido más de la cuenta, pero sé sentía orgulloso de él, seguro de que seria un guerrero poderoso y un gran Shōgun.
Todos comenzaron a ver cómo poco a poco la herida de Sesshomaru comenzaba a cerrarse, rezando internamente porque el poder de Souta hubiera sido suficiente para poder lograr que Sesshomaru volviera a la vida.
_ Sesshomaru, Aniki, despierta, Kagome te necesita…
De pronto, este abrió los ojos, mientras todos sonreían felices y de manera triunfal, pues Sesshomaru había sobrevivido y ahora harian lo imposible por traer a Kagome de regreso.
_ ¡Sesshomaru, Hijo!
Irasue se lanzo en sus brazos, contenta de verlo con vida, haciendo un despliegue de sus emociones y sentimientos, sin importarle nadie más que él, en esos momentos, su hijo había vuelto y estaba agradecida.
_ ¿Donde esta Kagome?...
Sesshomaru se había sentado, contento de que su Madre se demostrara de esa manera, sonrojandose un poco.
_ La Perla la a encerrado dentro de si, ya no estaba unida a un youkai cuando moriste…
Ryutaro a pesar de estar alegre por su amada, lo miro con preocupación, pues aun faltaba Kagome.
Sé puso de pie furioso, extendiendo su youki, tratando de sentir la unión que había sentido con su cachorro y con ella misma a través de su marca.
"La siento justo aquí…"
Yako lo había guiado hasta el punto en que ella había desaparecido por el portal que había abierto la Perla.
Inuyasha se había parado justo a su lado y en ese momento su espada se transformó, lista para abrir el Meidou Zangetsuha.
_ Mi espada esta reaccionando sola…
Ambos hermanos comprendieron lo que pasaba, Sesshomaru viajaría a través del Meidou, nuevamente, guiado por el lazo que tenía con ella y su hijo, y los encontraria hasta traerlos de vuelta.
_ Toma la espada de Kagome, ella la necesitara para que puedan regresar sanos y salvos.
Acomodo en su Obi la hermosa espada de Kagome, Taiyo (Sol), tan letal y tan delicada cómo ella misma y sin palabras, juro traerla de vuelta, asi fuera lo ultimo que hiciera.
_ ¡MEIDOU ZANGETSUHA!
Sesshomaru salto y se adentro al portal que había abierto Inuyasha, sin mirar atras.
_ Vuelvan pronto… vuelvan bien…
Raiko tenía todas sus esperanzas puestas en él.
Kagome estaba llorando en silencio, rodeada por la oscuridad, todo había sido una cruel ilusión de la Perla.
Aquella vida que creyo suya y que sintió amar, había sido una mentira, hubiera sido hermoso haber crecido de esa manera, con su padre al lado de ellos, haber estudiado sin presiones, con sus amigos teniendo vidas felices en sus épocas, sin la presión de una vida increible y dificil de creer.
Con Sesshomaru a su lado a pesar de las barreras de lo imposible.
_ ¿Entonces eso deseas?
La Perla leía sus pensamientos, y decidió callar sus deseos internos…
_ No…
_ Puedo darte esa vida o lo que quieras, incluso regresar a la vida a aquel Daiyoukai que te marco.
Kagome sintió el dolor nuevamente en su corazón, pues sabía que no regresaria a Sesshomaru a su lado de esa manera, él no lo hubiera querido y a pesar de las lagrimas de desesperanza que derramaba, tenía que terminar con la Perla aunque eso significara quedarse sin el amor de su vida.
_ ¿Crees que es todo tan facil, Kagome?... aunque lograras derrotarme, tu quedaras encerrada para siempre en esta oscuridad, tu hijo no nacería y tu vivirás para siempre en la desesperación y en la soledad. No te conviene que sea de esta manera cuando podrias pedir un deseo y salir de aqui.
Kagome sentía frio y mucha tristeza, solo el brillo de la perla de Shikon era lo que veía y aunque sentía la desesperacion crecer dentro de ella al pensar en las oscuridad en la que estaría encerrada hasta morir, tenía que hacer lo correcto, por Shippo y Rin, por sus padres y Souta, y por sus amigos, que ya bastante había sufrido a causa de ella.
"Sesshomaru…"
Nuevas lagrimas volvieron a derramarse de sus ojos mientras sus manos se aferraban a su vientre con el dolor de saber lo mucho que había de sacrificar por el bien de los demás.
Tenía que valer la pena…
_ Shikon no Tama… he decidido mí deseo…
El brillo de la perla sé incremento, tratando de empujarla con su poder, resistiendo Kagome, pues estaba más que decidida a que todo esto terminara cuanto antes.
_ Shikon no Tama, deseo que desaparezcas para siempre…
La tristeza embargaba su corazón, pero sintió algo de satisfacción al ver cómo está sé craquelaba y se rompía para desaparecer para siempre.
_ Adios Mamá, Papá, cuiden mucho de Souta y el abuelo y no sé olviden de mis pequeños hijos…
Tomó su vientre, mientras pensaba en sus amigos y en Sesshomaru.
_ Lamento no haberte conocido, bebé, tu padre y yo te hubieramos amado muchísimo…
Sé abrazo a su cuerpo y sé abandono a sus lagrimas en medio de aquella prisión oscura.
Kagome, Kagome, el pájaro se encuentra en la jaula,
¿cuándo, cuándo la abandonará?
En las noches y amaneceres
¿Quién se encuentra detrás de ti donde la grulla y la tortuga se deslizan y caen?
Y más lloraba al recordar aquella cancion infantil que cantara el Sesshomaru de aquella ilusion.
_ Sesshomaru…
Susurro…
_ Sesshomaru…
Y mientras decia su nombre cada vez más fuerte, hipaba dolida, recordando sus labios, su abrazo, sus palabras de amor.
_ ¡Sesshomaru!
Y su nombre salió en un grito desgarrador que salio de lo más profundo de su corazón.
_¡Kagome!...
Era una crueldad la ilusión de su voz que su propio cerebro le jugaba, pero antes de que terminara de convencerse que todo había sido una ensoñación, escucho de nuevo su nombre, aun más cerca.
_ ¡Kagome!
_¿Sesshomaru?...
No se atrevia a ir más allá de un susurro por miedo a que desapareciera su voz, pero una luz a lo lejos le hizo saber que no había sido un error, él estaba ahí, tal vez ella misma ya había muerto y ahora sé reunía a su lado.
_ ¡Sesshomaru!...
Y lo vio acercarse veloz, chocando de repente con su cuerpo al tiempo que la abrazaba y se apoderaba de sus labios.
La espada de Kagome, era la que brillaba en la oscuridad cómo la luz del sol, iluminando poco a poco todo a su alrededor.
_ ¡Oh Sesshomaru! ¡¿estas vivo?! dime que estas vivo…
Él la apretaba contra su cuerpo, acariciándola, viendo cómo en su cuello la marca que le había hecho, estaba reapareciendo.
_ Si Kagome, y te encontre, lo hare siempre…
Ella sonreia feliz, mientras que él le entregaba su espada, comprendiendo que tenian una oportunidad de salir de ahí.
_ Salgamos de aqui...
_ Jikan getto…
Y el portal que solo los Bushi no Yoru y las Onna no Senshi podian abrir, aparecio ante la orden y el poder de aquella que había sido solo una chiquilla cuando comenzó la pesadilla que había iniciado la Perla, y que ahora, toda una mujer y una gran guerrera, en los brazos de su amado, atravesaban el portal hacia la libertad y su hogar, vencedores.
Todos estaban a la expectativa, mientras Yumeko ayudaba a sanar la heridas de Miroku, Sango y Ryutaro Sensei.
No sabían si debían de irse de ahí o cuanto tiempo tardaria Sesshomaru en volver con Kagome.
_ ¿Creen que deberiamos de volver a la Casa de la Luna?...
Kouga estaba preocupado por ambos, pero trataba de actuar cómo un líder, preocupado por el bienestar de los demás, pues sé notaba lo agotados que estaban y que aunque Yumeko hacía lo imposible, en cualquier momento ella misma colapsaria.
En ese momento la tierra comenzó a temblar y el pozo devorador de huesos, desapareció ante sus ojos, preocupados por no saber qué significaba aquello.
Pero pequeños destellos de luz color azul comenzaron a aparecer en el punto donde Sesshomaru y Kagome habían desaparecido, y comenzaron a fusionarse y a crear un destello de luz poco a poco más grande.
Una Jikan getto diferente sé había abierto, y aunque pequeña, se podía comparar solamente con la Jikan getto celestial por la que había aparecido Himiko no Kimi aun después de morir.
A Través de ella sé comenzaron a distinguir un par de siluetas, que apenas veían con los ojos entrecerrados por la luz, pero adivinando de inmediato Inuyasha e Irasue, que se trataban de Kagome y Sesshomaru.
_ Han vuelto…
Todos sonrieron felices y más cuando aquella luz comenzó a desaparecer quedando solo los dos, que sé miraban a los ojos, enamorados, sin creer que estaban nuevamente el uno en los brazos del otro y que aquella pesadilla había terminado por fin.
Todos se acercaron a ellos, contentos de verlos, mientras Kagome, sonriente, sé separaba de Sesshomaru para recibir los abrazos de sus amigas.
_ Sesshomaru, Kagome, okaeri nasai…
Inuyasha les sonreía a ambos, dándoles las bienvenida en tono de broma, otra vez estaban todos juntos y todo estaría bien de ahí en adelante.
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Mi bebé ya nació!
(fragmento)
El catorce de diciembre había sido un día especialmente duro… mí cuerpo se sentía en un límite de incomodidad y ninguna posición le daba un poco de descanso a mí cuerpo.
En serio, ninguna.
Había ido más veces al baño que cualquier otro día, sentía calor, sentía frio, tristeza, enojo, nervios, alegría, de TODO.
Incluso la ropa me molestaba y en un arranque, me quite todo, quedando en ropa interior y una camisa enorme, sintiéndome un poco mejor.
Todo el día había estado recibiendo mensajes de la familia, que pensaban tal vez, que preguntando nacería más pronto, asi que los silencie (por whatsapp solamente).
Solo a mis papás y suegros respondía mensajes, incluyendo a mis queridas amigas, que en un intento de hacer la espera más llevadera, apostaron el día que nacería, descartandolas poco a poco, conforme la fecha se acercaba.
Llego la noche y decidí irme a acostar temprano, pues tenía días sin dormir bien.
Mis dos perros, Yukichan y Scooby (una chihuahua y un gran danes), se acostaron conmigo, pues podran creerlo una mentira, pero desde que estoy embarazada olian y protegían mi panza, acurrucados a mí lado siempre y mí Chihuahua durmiendo encima de mí panza incluso.
Pero cerca de la media noche, me despertó un calambre en mi espalada y un entumecimiento, que no sé quito al cambiar de posición.
Le pregunté a mis amigas con más experiencia en estos caso y estaban seguras de que todo había comenzado.
Mi esposo, con la tranquilidad de quien tiene todo planeado, fue por las correas de nuestros perros y de inmediato los llevó a casa de un amigo, que cuidaría de ellos para que no estuvieran solos, ya que no sabíamos cuanto tiempo estariamos fuera.
Yo hable con mi ginecologo, que me recomendo esperar en casa, al menos que hubiera señales de alarma (ruptura de bolsa, dolor, sangrado, elevacion de presion arterial)...
Hable con mí mamá, que tenía que viajar de mí ciudad natal a donde vivo actualmente y mis amigas seguian mandandome consejos, palabras de aliento, emocionadas tanto o más que yo.
Ese día intentamos dormir, pues toda la noche estuvo masajeando mi espalda, para que pudiera descansar y ambos platicando sobre el futuro que ya sé veía más cerca.
El dolor comenzó a arreciar cómo a las cuatro de la mañana, entre a bañarme nuevamente, y cómo a las 5:30, que los dolores continuaban, decidimos ir al hospital después de hablar con nuestro médico.
Charlie (asi le decimos a mí esposo), me dio un beso enorme antes de que yo entrara a Tococirugia a dar a luz.
Por desgracia y debido a mi empleo, tuve que aliviarme en hospital de gobierno, donde él no podía estar a mí lado llegado el momento… pero ya lo habiamos hablado, seria fuerte y él también…
Pasaron horas y antes de que los dolores fueran más fuerte, pude dormir un poco, pero conforme el tiempo pasaba, fui conociendo aquel dolor del que tanto hablan las madres y las abuelas.
¿Saben? soy bailarina, me he lastimado tobillos, he sentido mis musculos arder, he tenido los pies en carne viva, pase por una operacion de apendicitis, incluso me he tatuado zonas sensibles de mí cuerpo, cómo son los los brazos y la espalda, pero nada, absolutamente NADA, te prepara para lo que viene.
No sé si fui valiente, las enfermeras y mi medico lo mencionaron, porque a pesar de todo no lloraba y no me quejaba a gritos, cómo otras que estaban en la misma habitación que yo… pero que sé podía esperar, a mis 28 años era la más mayor, pues todas eran niñas a comparacion mia.
En el penúltimo tacto, mí ginecologo dijo que iba a pinchar la bolsa de líquido amniótico para que los últimos centímetros los dilatará más rápidamente.
Sentí el "agua" correr y tocar mis pies… Y si, poco tiempo despues comence a sentir los dolores más fuertes, más continuos.
Mi garganta estaba seca y quemaba por una sed insaciable, mí hermosa enfermera a cargo, llamada Quetzalli ("niña hermosa" en nahualt), traía hielo que calmaba mis ansias.
El último tacto, indicó que el momento había llegado y con ello mis ganas de pujar…
Me llevaron a la sala de parto y ahí comenzaron los minutos más intensos de mí vida.
Sentía aquel pedazo de vida abrirse camino por mí cuerpo, y trataba de hacer caso a cada palabra de mí medico y enfermeras, "No pujes…".
Tenía miedo, y en esos momentos, desee que Charlie estuviera ahí, mi madre también, mi abuela e incluso mi hermana mayor.
Me sentía vulnerable, cansada y adivinando mi rostro (cuántas veces no vería lo mismo), mi enfermera me animo a ser fuerte, a no tener miedo porque si no podiamos correr peligro mi bebé y yo.
Llego la hora de volver a pujar y en el momento que sentí a mí hija salir de mí cuerpo, el pensamiento de una planta arrancada de raíz de la tierra, vino a mí mente.
Mí hija había nacido y su hermoso llanto, hizo que todo aquel esfuerzo que puse en no derrumbarme y llorar sé fuera a la basura.
La limpiaron y la pusieron sobre mí torso desnudo, y mientras la vigilaban y el médico continuaba atendiendome, mí pequeña hija comenzó a moverse por su cuenta, buscando por instinto mí pecho y poder alimentarse.
No es una crueldad, es una técnica más vieja que el tiempo que ahora vuelve con fuerza y algunas mamás pedimos ponerla en practica.
Fue una lindura ver cómo era fuerte y decidida desde el momento de nacer.
Peso 3,000 kg al nacer y midio 54 cm.
Su nombre es Maggie y es la niña de nuestros ojos…
Gracias por sus buenos deseos, continuar leyendo y seguir al pendiente de mis historias…
Si quieren conocer a Maggie, su primera foto esta cómo imagen de perfil en mí facebook el cual encontraran con mí nombre de autora…
Les mando un abrazo supercalifragilisticoespialidoso hasta donde estén...
YOI MINO
