Capítulo XXV

La puerta se abrió y Jiraiya salió con su bultito al pasillo donde los habitantes y visitantes de la base se encontraban. Naruto fue el primero que se acercó al mayor:

–Mira Kaminari este es tu primo... Naruto.

Dijo el hombre de cabello blanco y le tendió el bebé al chico rubio, quien aún con miedo lo tomó en brazos y le sonrió. Luego uno a uno todos fueron conociendo al recién nacido. Cuando pasó más de media hora, Jiraiya se retiró hasta la habitación de Orochimaru para esperar que este despertara y conociese a su hijo.

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Sasuke caminó hasta su habitación seguido por Naruto, Kimimaro y Jugo:

–Es muy pequeño. –dijo el rubio.

–Bueno no tenemos con quien comparar, pero creo que todos los recién nacidos son parecidos. –contestó Kimimaro.

–En el color se parece a Orochimaru. –aportó Sasuke.

–¿Que opinas Jugo? –preguntó el de cabello blanco.

–Está arrugado.

Los otros chicos miraron al de cabello naranja.

–Que bueno que no hablas mucho. –dijo Naruto.

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Se sentía como si hubiese peleado con todos los akatsukis él solo, le dolía todo y no quería ni abrir los ojos, pero un sonido delicado se fue colando en su inconsciencia hasta hacerlo reaccionar... el llanto quedo de un infante... ¡Su hijo! El pelinegro recordó que con las anestesia escuchaba poco y entendía menos, pero la voz de Tsunade diciéndole que era un varón no la olvidaba, hizo un esfuerzo titánico y parpadeó, pasaron unos minutos para que pudiese enfocar y cuando lo hizo notó la cara iluminada de alegría de Jiraiya:

–Despierta ya, que alguien quiere que lo cargues.

–...

En ese momento la puerta se abrió y Tsunade entró, y al ver que su ex compañero pelinegro se estaba despertando caminó hasta él y lo acomodó recargado en las almohadas semi recostado.

–Ya está.

Aseguró la rubia y animó a Jiraiya para que le acercara el bebé a Orochimaru. Este hizo lo que le sugerían. El sannin de las serpientes cargó al infante y lo miró embelesado y sus dos compañeros se vieron cómplices, sabiendo que esa mirada de amor incondicional en los ojos de Orochimaru se quedaría grabada en sus memorias para la posteridad.

–No puedo creerlo. –dijo el de cabello negro.

–Ahí tienes tu mayor logro como científico. –dijo la rubia midiendo la contestación de Orochimaru.

–No... Es mi mayor logro como ser humano.

Y esa frase era la confirmación de que los seres humanos pueden cambiar y ser mejores. Jiraiya sonrió orgulloso y le guiñó un ojo a Tsunade y esta asintió imperceptiblemente. Ella no había confiado en la salvación del pelinegro y Jiraiya le demostró que estaba muy equivocada.

–Él será mi ahijado... –Orochimaru levantó la vista hacia la mujer– No, no te estoy preguntando. Lo afirmo.

Los dos sannin varones no pudieron objetar nada y reconocieron que Kaminari tendría una madrina de armas tomar. Y lo demostró al ordenarle a Jiraiya:

–Vamos a la cocina para que te muestre como preparar su biberón y como atender sus necesidades.

–Pero...

–Yo escuche que fuiste tú el que insistió en que no eran viejos para tener un hijo, pues demuéstralo. Deja que ellos se conozcan más –Señaló a Orochimaru y al bebé.– Vamos.

Jiraiya caminó resignado siguiendo a la Hokage, mientras Orochimaru revisaba concienzudamente a su hijo, quien se dejaba hacer demasiado adormilado para que le molestara el escrutinio.

Esa noche hubo una pequeña celebración por el feliz y exitoso nacimiento del primer niño de dos varones. Los mensajes fueron enviados solo a los que tenían la plena confianza de los dos sannin que ahora eran sumamente paranoicos con la seguridad de su retoño.

Tsunade solo estuvo dos días más –En lo que se recuperaba de la borrachera en honor a su ahijado– y regresó a Konoha junto con su equipo, pero dejó bien instruido a Jiraiya. Orochimaru necesitaba reposo y ademas poner en orden sus datos para tener todo el caso documentado, para que Tsunade lo mostrara. Lo que sucedió una semana después de que ella regresara a Konoha.

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El sapo esperó a que el pelinegro terminara de leer, luego este escribió su contestación y lo metió al porta pergaminos.

–Y esto se extenderá a más de un mes que estén juntos, pero no se puede evitar.

Dijo Itachi y vio partir al pequeño anfibio que se topó con un rubio conocido en las afueras de la casa y antes de que le se ocurriera picarlo de nuevo, corrió más rápido. Deidara vio al pequeño sapo partir y entró a la casa.

–¿Tienes mensaje hm?

–El hijo de los sannin ha nacido.

–Oh, mal momento para hacerlo.

–¿Por que?

–Al parecer nuestro líder ha estado acumulando rencor -más todavía- y busca una buena estrategia para acabar con los sannin hm.

–Por nosotros no se enterara de la existencia de ese niño.

–¡Claro que no! Seguro que confirma en donde están nuestras lealtades y ese sería nuestro final hm.

–Pasara mucho tiempo antes de que podamos conocer al heredero de esos dos.

–Si me lo preguntas, a mí me parecerá más interesante cuando sea mayor. En este momento solo llorara, comerá y ...

–Ya entendí. –cortó el moreno.

Aunque a Itachi le gustaban los niños y adoró cuidar de sus hermanos cuando eran unos bebés que dependían tanto de él, entendía el nulo interés de su pareja por ese tema.

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Jiraiya se acercó a la cuna para ver si Kaminari aún dormía, pero el pequeñín con escasos cabellos ébanos ya estaba despierto. Con dos semanas de nacido el bebé era bastante activo y curioso, sus ojos –a los que aún no se les notaba el color– observaban cualquier cosa que con su movimiento o color le llamara la atención. El sannin de cabello blanco acercó su mano y aflojó un poco la mantita que cubría al infante.

–¿Que ves Nari? ¿Te gustan los sapos de tu móvil? A que si.

–Más bien se pregunta como se le pudo ocurrir a su padre ponerle semejantes adefesios para arrullarlo.

–Pues más bonitos que esa alimaña al que tú llamas muñeco de felpa, si lo son.

Los sannin se vieron retándose. Pero el sonido de un posible llanto en su hijo los hizo olvidar hasta su nombre. Jiraiya lo cargó de inmediato y Orochimaru le pasó el biberón para que se lo diera.

–Tsunade dijo que no debíamos ser tan indulgentes con él, que dejemos que llore un poco. –comento el pelinegro, Jiraiya chasqueó la lengua.

–Luego terminan traumados como ella y se vuelven violentos.

Orochimaru se encogió de hombros, escucharon los consejos de la rubia, ahora faltaba que Jiraiya los llevara a cabo, pues desde que Kaminari había nacido tenía a este en la palma de su mano.

El bebé era alimentado por Jiraiya -a quien la rubia le había enseñado-, mientras Orochimaru movía la víbora de felpa distrayendolo. Al terminar Jiraiya se paseó con el niño golpeando con cuidado su espalda para que sacara los gases y el sannin de las serpientes aprovechó y los dejó.

–Debo ir a ver como va Sasuke y Naruto.

–¿Hoy es la prueba?

–Si, veremos como has entrenado a tu alumno. –retó Orochimaru.

–Yo quiero ver que más aprendió el Uchiha que no sea curar a los heridos.

Los ojos negros se volvieron amarillos amenazando con la furia de su dueño.

–Te recuerdo que cuando has salido herido yo te he sanado y no escuche que te lamentaras.

Fue lo último que dijo Orochimaru y salió molesto de la habitación.

–Se me hace que tu primo Naruto y su equipo pagaran las consecuencias del berrinche de tu mamá –Jiraiya se carcajeó con su propia broma.– Ahora a dormir por que debo salir a ayudarlos. –Jiraiya invocó a Kōsuke y este apareció.– Te encargo al renacuajito.

–A veces creo que solo me consideras una niñera, primero el rubio y ahora este. –dijo sonriendo el sapo.

–Eso te dice cuanto confianza te tengo, Naruto es mi ahijado y Kaminari mi hijo.

El sapo de goggles no dijo más y subió de un salto a la cuna donde Kaminari lo observó curioso.

El de cabello blanco salía cuando escuchó al sapo hablar con el bebé.

–Y tú no me digas que todo mi trabajo será inútil, cuando tengas edad debes firmar un contrato con los sapos nada de andar con esas serpientes.

Pero el Gama-sannin no fue el único que mandó a un cuidador yHebi se enroscó por uno de los barrotes de la cuna y fue reptando hasta llegar a la cima.

–Para que sser un contratissta de cossass gordass ssi puede sserlo de lass poderossass sserpientess. –dijo la guardiana que había enviado Orochimaru.

–En tus sueños. –contestó Kōsuke.

El futuro nadie lo sabía, pero lo que se veía venir era una decisión muy difícil para el pobre Kaminari. Aunque en ese momento estaba feliz viendo como los muñecos se movían y emitían sonido.

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Kabuto vio llegar al sannin de cabello blanco y le informó a su maestro, quien le gritó al recién llegado.

–Y yo pensé que te acobardarías y dejarías a tu equipo solo.

–Y perderme tu derrota ¡Nunca! –contestó socarrón Jiraiya.

Los grupos se dividieron; con Sasuke estaba Orochimaru, Kabuto, Kimimaro y Suigetsu. Con Naruto: Jiraiya, Karin y Juugo.

–Tú tienes uno más y aún con eso ganaremos. –dijo Jiraiya desdeñoso.

–¡No quiero ventaja!

Gritó el pelinegro. Como si las piezas se hubieran ajustado cual ajedrez, Itachi y su ahora inseparable compañero llegaban para conocer a Kaminari.

–¡Quiero a los dos en mi equipo! –gritó Jiraiya como si de un niño se tratase.

–Uno nada más y me quedo con el rubio. –negoció Orochimaru.

Los akatsukis no sabían de que iba el asunto cuando ya estaban separados y corriendo a Kami sabe donde.

La prueba consistía en atrapar o emboscar más numero de contrincantes y recuperar un pergamino, por lo que los equipos se internaron en el bosque cercano que medía bastante y estaba lleno de barrancos y ríos que desembocaban en cascadas.

Orochimaru llamó a Deidara:

–Puedes dejar varios explosivos en el puente cuando ya los hayamos pasado.

–Puedo, pero tendrán poco tiempo si Itachi nos alcanza, es muy veloz y temo que me detenga.

–Suigetsu te encargaras de la vigilancia, Kimimaro ve hacia la cima de la cascada y ahí detén a quien intente pasar. Sasuke y yo los esperaremos en el claro donde se encuentra el´

pergamino.

El grupo se dividió, siguiendo las ordenes de Orochimaru y este se apresuró a poner varias trampas con jutsus en los árboles y en las ramas que sabia podrían usar para llegar más rápido. Sasuke se le acercó y le preguntó:

–¿No es peligroso dejar a Kimimaro solo?

–No, seguro que Jugo sabrá donde encontrarlo y no creo que se quieran enfrentar el uno al otro, pero si nos quedamos sin un jugador que Jiraiya también pierda uno.

Sasuke asintió y continuó dejando trampas.

Antes, pero en el otro equipo Jiraiya los llamó y solo les dijo:

–Atrapen a quien puedan.

Esas fueron sus indicaciones y se internó en el bosque con Naruto. Itachi desapareció en en una parvada de cuervos, Jugo optó por seguir sus instintos y buscar un lugar para acercarse a la posición del pergamino. La chica del equipo prefirió hacerse ojo de hormiga y buscar a Sasuke para admirar como pelearía este.

Naruto seguía a su sensei y este brincaba de árbol en árbol buscando una mínima huella del chakra de Orochimaru, pues si la encontraba seguro que habría alguna trampa. Al llegar a bifurcación el hombre mayor se dirigió al rubio:

–¿Puede ir solo?

–¡Si ttebayo!

–Toma el camino oeste y es mejor que invoques a uno de los sapos.

–¿Para que?

–Si vas encima de ellos y encuentras una trampa ellos serán un buen escudo.

–Muy bien ttebayo.

Alumno y maestro tomaron caminos diferentes.

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Sasuke dejó a su sensei protegiendo el pergamino y se regresó para encontrar a los adversarios, llevaba poco de haberse separado de Orochimaru cuando sintió el calor que desprendía el ataque.

–¡Katon!

Sasuke alcanzó a rodar por el suelo hasta protegerse detrás de un árbol.

–¡Aniki! ¡Por fin te enfrentare!

–Quiero ver si no has olvidado tus lecciones.

Los dos Uchiha usaron el fuego como arma, pero Itachi mejoró los Katones haciéndolos dobles bolas de fuego que disparaba a su hermano, quien trataba de detenerlas con sus propios Katones. Gran parte de área quedó hecha cenizas, pero el moreno menor utilizó chidoris para defenderse del ataque de su hermano y logró inyectarle a chokutō electricidad para dirigirla contra el mayor, quien la detuvo con una mano llena de chakra y con eso Sasuke se acercó lo suficiente para obligarlo a pelear con taijutsu y es que algo que había perfeccionado con el sannin de las serpientes era su fuerza en los golpes y puños, por lo que Itachi constató que a pesar del embarazo, las enseñanzas de Orochimaru eran precisas. La pelea cuerpo a cuerpo siguió hasta que una voz detuvo el encuentro.

–¡Hey Sasuke! cierto rubio se está acercando mucho al área de nuestro pergamino, déjame a este y ve por él hm.

El moreno menor asintió y dejó a su adversario para adentrarse de nuevo en el bosque, dejando atrás a los dos akatsukis. Deidara sonrió feliz cuando se fue acercando a Itachi.

–Y yo que pensé que me aburriría en este entrenamiento hm.

–...

–Te prometí que algún día mediríamos de nuevo fuerzas y no entrene tanto tiempo mi ojo por nada hm.

Al decir esto el de ojos azules se levantó el flequillo y dejó ver su monóculo. Las manos se movieron veloces y varias aves fueron enviadas hacia Itachi, este usó varios clones para distraerlas, mientras él usaba el amaterasu.

–Itachi, estando contigo he aprendido a usar en mi beneficio tu fuego negro y ... creé esto especialmente para el.

Deidara utilizó un compartimento escondido entre sus bolsas de arcilla y de ahí tomó arcilla negra y formó un cien-pies que se fue arrastrando hasta quedar enredado en el fuego negro y al hacerlo fue como si se lo estuviese comiendo quedando del doble de tamaño. Su creador le lanzó una pequeña bola de arcilla normal y al impactar al animal, este estalló con una fuerza impresionante dejando un boquete enorme en el suelo y un hongo negro de las llamas de amaterasu. Itachi vio la gran explosión y negó sonriendo de lado.

–Ese fue genial.

Susurró, se puso en guardia y lanzó varios proyectiles de fuego buscando dar en el blanco que no era nadie más que el rubio.

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Orochimaru vio a su pareja y sonrió. Trasformó sus brazos en serpientes y las lanzó hacia Jiraiya, pero este las detuvo con un chorro de aceite, que las quemaron deshaciendolas, luego el sannin de las serpientes invoco varios clones que se convirtieron en serpientes enormes que le obstruyeron el paso al contrincante, más este respondió con varios sapos que buscaron detener a cada una de las moles viperinas. Dejando a sus invocaciones que pelearan, ellos dos se miraron midiendo el siguiente movimiento del contrario. Por fin optaron por usar sus elementos estando conscientes del reciente parto de Orochimaru.

El sannin de las serpientes utilizó un ráfaga de viento de gran penetración y Jiraiya invocó a uno de los sapos para protegerse en el estomago de este. Cuando la tormenta de Orochimaru pasó el pequeño anfibio salió de uno de los hueco entre las piedras que fueron las únicas que sobrevivieron a la destrucción de la técnica de viento. Jiraiya hizo crecer su cabello y lo uso como espadas que cortaban el aire, el pelinegro se protegió de los golpes que solo lo alcanzaron a rozar preparando el contraataque.

El de piel blanca usó un ataque de fuego que Jiraiya esperó paciente...

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Naruto sintió que algo o alguien lo vigilaba, le pidió a Gamaken que se detuviera:

–Es mejor seguir tal vez sean una emboscada y no te servire de mucho.

–Deja de decir esas cosas eres un sapo muy fuerte y un guerrero genial.

Naruto animó al sapo de color rojo. Gamaken dejó que Naruto se bajar de él y luego empuño a Sasumata y pasó su escudo al frente. Sasuke cayó desde las ramas de un árbol y se plantó frente al rubio.

–No pasaras dobe.

–A que si teme.

El sapo guerrero se dispuso a pelear, pero de la espalda de Sasuke y como si fuesen parte de su cuerpo salieron disparadas dos serpientes hechas de fuego que atacaron a Gamaken y este se defendió del ataque dejando a los chicos que se enfrentaran uno a otro.

Los dos se pusieron en pose defensiva y ambas técnicas se fueron formando en las manos de los dos, el rasengan y el chidori se enfrentarían por fin en una batalla, al concluir su formación de estas los dos gennin se lanzaron hacia su rival y el impacto de las dos los mandó a varios metros volando. Sasuke chocó contra algunos arboles y el rubio cayó en el rio que los separaba del pergamino y sus maestros. Pero no pasó ni medio minuto cuando los dos ya corrían en dirección al otro de nuevo lanzándose kunais; cuando estuvieron de frente el taijutsu fue la siguiente arma. Los golpes eran certeros y hacían el suficiente daño, sin embargo al correr del tiempo el esfuerzo que el rubio estaba haciendo por ir a la par con su rival se estaba notando. Una ola de chakra ordenando el cese de los combates deteniendo de improviso el encuentro detuvo la contienda y el rubio cayó sentado en el pasto y bastante enfurruñado por no estar en buena condición física. Sasuke se acercó sacando una cantimplora y unas capsulas que mezcló con esta.

–Tómalo dobe.

–No quiero. Y dile a tus cosas que ya dejen en paz a Gamaken.

Contestó Naruto aún molesto, le hizo señas al sapo agradeciéndole y diciéndole que se fuera. Sasuke uso unos sellos e hizo desaparecer a los animales de fuego, luego se giro de nuevo al rubio y le volvió a ofrecer el liquido.

–Es para que recuperes un poco tu fuerza.

–No quiero, seguro es algún experimento de tu sensei y me convertiré en algo raro si lo tomo. –contestó el rubio solo por decir algo, no es que realmente lo creyera.

–Dobe... solo es agua que convertí en suero...

El rubio aún veía algo dudoso el brebaje, y Sasuke tratando de que su dobe lo tomara y dejara de estar molesto, sacó algo más.

–Entonces ten esto. –El de ojos azules prácticamente arrebató lo que el moreno le daba y lo devoró.

Y al hacerlo se relamió los labios y acercándose contento besó castamente a Sasuke.

–Gracias por el chocolate con almendras.

Y es que una rara costumbre que Naruto había copiado de Itachi era que le gustaban las cosas dulces –no tanto como al Uchiha mayor–, pero si los disfrutaba mucho.

–Vamonos, esto ya terminó.

–Si, pero ¿quien ganaría?

–No lo se dobe, yo creo que este como cualquier entrenamiento y lo que estaban observando es que tanto tú y yo hemos avanzado.

–... ¿Sasuke por que no te ves tan cansado?

–Oh eso, créeme dobe cuando tienes que correr por tu vida todos los días es fácil mantenerte en buena forma. Orochimaru se ponía de muy mal humor en estos últimos meses y todos huíamos de él.

El rubio soltó una carcajada al ver la cara de sufrimiento de Sasuke y contagió a este la alegría. Los dos caminaron hasta la base para ver que equipo era el ganador.

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Itachi esquivo la patada del rubio, y saltó unos metros atrás, dispuesto a seguir el combate cuerpo a cuerpo con Deidara, sin embargo los dos se detuvieron y miraron hacia la base.

–¡Maldita sea nos siguieron!

–¡Ellos no se detendrán si los rivales no son capaces de defenderse hm!

–... Es mejor que no nos vean. Aún no sacan al bebé, es mejor que estemos con Sasuke y Naruto.

–¡¿Y el niño?!

–Esos idiotas se metieron en un gran problema del que no saldrán completos, es el hijo de dos sannin y estos despedazaran a quien se atreva a ponerle un dedo encima.

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Kōsuke, sintió el chakra destructivo y luego los sonidos de batalla. Hebi siseó y miro al sapo.

–Ve por elloss lo mass rápido que puedass, yo lo protegeré.

El sapo de color rojo y azul salió saltando y la serpiente se enrolló en posición de ataque , pero no sin antes llamar a sus compañeras que estaban cerca. Una a una se fueron agrupando y se dispersaron en todo la habitación, esperando por el enemigo, pero antes morirían que entregar al preciado hijo de su invocador.

Afuera en uno de los túneles de la base, Hidan cortaba cabezas como si fuese un juego, mientras su compañero buscaba algunos objetos de valor o bien algún criminal que fuera buscado para pedir recompensa. Kakuzu caminaba y de pronto vio una veloz mancha roja pasar por uno de los túneles y sintiendo curiosidad lanzó sus hilos y detuvo al bólido. Al acercarlo y viendo que este ofreció resistencia lo apretó más.

–¡¿Un sapo?! Y por tu apariencia seguro eres una invocación ninja.

–...

El sapo de goggles no emitió sonido alguno a pesar de que sintió miedo al ver que el otro atacante se acercaba también.

–Oye está bien que los sannin sean feos, pero no creo que este sea su hijo. –dijo Hidan burlón.

–No seas idiota, esta cosa seguro iba a avisar que estamos aquí.

–No es como si tratáramos de escondernos. Este golpe de suerte es increíble y si llevamos al crio y la cabeza de sus padres tal vez Pain me lo de para uno de mis rituales.

–Lo importante es que nos pague por ello, pero no creas que será cosa fácil los viejos son huesos duros de roer.

Con ese último comentario el de mascarilla apretó a su presa hasta extinguir su vida... Y el nombre de Kōsuke desapareció del contrato de invocación en el Monte Myōbokuzan.

Hidan y Kakuzu siguieron su camino buscando al niño que habían mencionado Pain, el de ojos verdes buscó por donde había visto al pequeño sapo y con eso al fondo de ese pasillo encontró lo que buscaban. Los dos akatsukis no creían su maravillosa suerte al ver la cuna en el fondo de la habitación.

–Dimos con el tesoro. –dijo sarcástico Hidan.

–Lo dirás en broma, pero ese mocoso nos dará a ganar mucho dinero, y no me importa venderlo por partes si con eso se ganan mas Ryō, después de todo es un fenómeno.

Varios siseos furiosos se escucharon dentro del cuarto, y las serpientes aparecieron atacando a los dos hombres, algunas aumentaron su tamaño buscando ser las cadenas que detuvieran a los atacantes. Hebi comandaba la arremetida y ella misma se aventó a enroscarse en la mano donde Hidan sostenía la guadaña que era el arma que esta acabando con los otras defensoras. Las criaturas viperinas eran valientes, pero una a una fueron sucumbiendo después de su líder, que yacía en pedazos a los pies de Hidan. Y con eso el chakra maligno del equipo zombi llenó el espacio haciendo que Kaminari empezara a llorar muy asustado.

En esos momentos Ogama sennin y Hakuja sennin* –este último conocía a Orochimaru por que las otras serpientes le hablaban de él– uno en el monte Myōbokuzan y el otro en el Ryūchidō –respectivamente– vieron como los nombres se borraban y llamaron a las invocaciones más grandes mandándolas al lugar.

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Orochimaru usó los sellos y la bola de fuego se formaba, mientras el Gama-sannin los esperaba con los brazos en jarras y llenando de chakra sus piernas para dar un salto enorme y evitar el fuego, pero de pronto el ataque desapareció y la cara de Orochimaru se trasformó en una mueca de pánico, y Jiraiya supo del sentimiento que estaba llenando a su pareja... ¡Su hijo estaba en peligro!

Ordenaron la detención del entrenamiento con una ola de chakra, mientras corrían veloces hasta la base sintiendo furia mezclada con angustia, que les estaba nublando la razón. A lo lejos vieron a entrada forzada y cuando ellos llegaban al lugar, Gamabunta y Manda aparecían de la nada y sin ser invocados.

Los dos sannin estaban por entrar, pero escucharon el llanto asustado de Kaminari en otra dirección.

–No los dejes dar un paso lejos del bosque Gamabunta.

El gran sapo brincó y se posicionó a la orillas del bosque.

–¡Vamos baka que esperas una invitación! –le gritó a Manda.

–¡Callate obesso ya voy!

Y la enorme serpiente se extendió a lo largo del otro tramo dejando cercado el bosque. Itachi vio las dos moles y se dirigió a los chicos.

–Nos acercaremos solo lo suficiente para ver, pero no intervendremos.

–¡Pero Aniki!

Gritó Naruto frustrado y Sasuke estuvo de acuerdo con él.

–En estos momentos verán en una verdadera batalla a sus maestros y quiero que aprendan todo lo que puedan.

–¿No los ayudaremos hm?

–No Deidara, en este momento cualquier otro peleador sería solo un estorbo para ellos.

Y era cierto, pues el fuego ya devoraba parte del camino que los akatsukis habían tomado. Jiraiya colocó una barrera de cúpula y supo que dirección tomaban.

–Haré un pantano en esa dirección. –dijo el sannin de cabello blanco.

–¡No! ¡¿Y si lo lastiman?!

–Debemos recuperarlo y de ese modo podremos acabar con esos bastardos.

Cerca de donde los fugitivos iban Kimimaro los vio pasar y llamó a Jugo que estaba cerca de él.

–Llama a varios de tus animales para distraerlos. Yo tratare de quitarles a Kaminari.

–Eso es peligroso, será mejor que una lechuza se los arrebate.

Y el plan se llevó cabo, pero los akatsukis no fueron tomados por sorpresa al haberse enfrentado antes a las serpientes ya desconfiaban de todos los animales... pero no contaban con un Gamahiro que les cayó encima junto con su contra parte Kyodaija.** La serpiente blanca se enroscó furiosa en el de guadaña haciéndolo soltar esta para poder zafarse del férreo apresamiento, en lo que Gamahiro usaba su sable tratando de ensartar a Kakuzu sin lastimar a Kaminari. La Kyodaija usó su cola –que estaba libre– y le asestó un golpe al de mascara y al hacerlo Gamahiro fue tan veloz como para arrebatarle al bebé desapareciendo al mismo tiempo que la serpiente.

Con el niño a salvo y resguardado por sus invocaciones, los dos sannin se prepararon para cazar a los akatsukis. El aceite hirviendo fue disparado en varias direcciones y esa fue la señal para que los que habían participado en el entrenamiento dejaran cuanto antes el bosque, pues se convertiría en un infierno. Itachi y su grupo subieron sobre Manda y ahí se acomodaron para ver el espectáculo, a pesar de que la serpiente los vio feo por estar encima de ella. Jugo y Kimimaro buscaron a Karin y Suigetsu y los llevaron por el rio debajo de la pata de Gamabunta y llegaron a las cascadas alejados de la batalla.

Los pantanos y lagos de aceite hirviendo junto con los fosos llenos de víboras fueron cercando a los akatsukis, luego el fuego devoró todo el espacio dejándolos sin aire, con un calor sofocante, pues era alimentado con ráfagas interminables de viento.

El modo sabio fue apareciendo en las facciones del Jiraiya y Orochimaru creció tomando su forma de serpiente blanca, y de ese modo se mostraron ante Hidan y Kakuzu.

Las espadas de la boca de la mole blanca partieron en pedazos al carbonizado Hidan y su guadaña no fue rival para la acometida furiosa de Orochimaru, pues las escamas de la serpiente no permitían que cortaran la piel, aún con eso Hidan seguiría con vida, pero sus diferente partes serían devoradas y trasladadas en direcciones sumamente alejadas unas de otras.

Kakuzu por su parte sintió en sus diferentes corazones el sellado de su chakra y como estos sin eso que los ataba caían al piso cual partes inservibles y luego como el aceite en llamas corroía su cuerpo, pero aún con la conciencia intacta y sintiendo el mensaje grabado por los dedos del Gama-sannin... «Perdedores» fue perdiendo la vida artificial que poseía. Los dos akatsukis no eran débiles, pero habían subestimado el amor de unos padres y eso les había costado la victoria.

El bosque quedó desierto y eso era un triste espectáculo, sin embargo sería replantado y con eso los destrozos serían malos recuerdos.

Itachi ordenó a los otros tres que bajaran y se dirigieron a lo que quedaba de guarida. Orochimaru ya sostenía a su bebé besándolo y arrullandolo, mientras eran abrazados por Jiraiya y por eso los otros les dieron privacidad y revisaron que tanto había sido el daño y las perdidas humanas. No encontraron a Kabuto y todos dedujeron que se haba topado con el equipo zombi en el bosque, a pesar de que su cuerpo no fue hallado.

El lugar no estaba tan dañado, pero si había muchos muertos, entre los sobrevivientes y los del entrenamiento enterraron a los caídos y acomodaron la base. Jiraiya entró detrás de Orochimaru que no quería soltar a Kaminari y más al enterarse que su alumno había desaparecido.

–Nos vamos.

Ordenó Jiraiya y se adentró a la habitación de su hijo para llevar todo lo necesario. Itachi llegó hasta ahí y le dijo.

–Pain vendrá también.

–Lo se, pero ya me canse de sentirme responsable por sus acciones, ahora ya no habrá más sensei amable.

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En el laboratorio y con Kaminari amarrado a su cuerpo con una cinta Orochimaru guardaba todos los objetos importantes y sus documentos. Deidara entró, se acercó y empezó a ayudarle.

–Cuando me dijeron que ocupe tu lugar en Akatsuki, por que Itachi te había vencido pensé que eras débil, pero hoy me he dado cuenta que estaba equivocado hm.

–Tal vez no tanto, antes solo me importaba el poder o la inmortalidad y esos no son alicientes infalibles, pero si me viste de otro modo y como un autentico sannin... fue por este. –dijo el moreno señalando el bebé que dormía pacifico sintiéndose protegido.– A pesar de todo quiero creer que Kabuto no está muerto y solo se escondió sabiendo que ellos eran muy fuertes.

Deidara no cuestionó las palabras de sannin, tal vez en ese momento no las entendía, pero si estaba seguro que el ser gestante no le había restado ni fuerza ni inteligencia a Orochimaru.

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Naruto y Sasuke aún estaban afuera del lugar en las tumbas recientes, pues el rubio había enterrado a Kōsuke.

–Él me cuidaba cuando Jiraiya salia y era muy alegre.

–En una guerra se pierden vidas Naruto y siendo shinobis esto será cotidiano; en este momento también ha muerto gente que conocí, pero eso no debe detener nuestro avance. Vamos debemos empacar.

Naruto asintió un poco triste, sabía que Sasuke tenía razón, pero no por eso dolía menos por eso se preguntaba si él no era demasiado optimista.

Deidara iba a buscar a los chicos y escuchó todo lo que Sasuke le había dicho al rubio no pudo evitar comparar las dos personalidades, pues aún recordaba que Naruto solo deseaba proteger a los que amaba, en cambio Sasuke se estaba volviendo más duro. Regresó evitando que los menores lo vieran y se adentró ya hablaría con Itachi de lo que sucedía.

Naruto tomó la mano de Sasuke para entrar. Itachi los recibió y los abrazó. En menos de una hora y con todos montados en sapos, dejaron el lugar y se dirigieron a otra de las guaridas de Orochimaru, pero esta vez era en una montaña rodeada de agua.

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Iruka vio a Pakkun en la puerta de la mansión y se apresuró.

–¿Que pasa?

–Dice que regresa esta noche, que... –El perro dudó en seguir con el mensaje–... que lo espere para cenar.

Iruka se quedó mudo y luego negó viendo como el mensajero estaba avergonzado de su invocador. Por lo que le sonrió dándole alientos.

–Está bien Pakkun tú no tienes la culpa.

El perro corrió alejándose del barrio Uchiha y el moreno entró a la casa buscando ponerse otra ropa y ver que la cena estuviese lista para el gorrón de su novio.

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En la torre Tsunade leía con algo de sorpresa la noticia que Kakashi había traído.

–Es demasiado joven.

–Si, pero tendrá al consejo y a otros shinobis con experiencia que lo guíen.

–Será raro tener juntas de los Kages y ver a un chico tan joven como Kazekage.

–No tiene que esperar tanto, vendrá de visita en tres días.

–Bien. Seguro que querrá refrendar el tratado de cooperación.

–Si eso y que tenemos espías en Konoha o que nuestro shinobis son algo bocones.

–¡¿De que hablas?!

–Que en Suna ya saben del hijo de los sannin.

–¡Maldita sea! Eso solo me confirma que casi todo el mundo ninja lo sabe. ¡Debo ir a verlos!

Kakashi y Shizune vieron como la rubia salia furiosa de la oficina y se preguntaron si debían detenerla, pero los dos no eran tan fuertes para hacerlo, lo mejor era seguirla y acompañarla –en caso de Shizune–. Kakashi las vio partir y él se dirigió al barrio Uchiha.

Iba caminando muy tranquilo cuando Pakkun lo alcanzó.

–¿Entregaste mi mensaje?

El perro le mordió el pantalón como respuesta y luego desapareció muy indignado. El copynin solo se sacudió y siguió su camino contento por que estaría por fin con Iruka.

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El grupo acampó en una colina y ahí buscaron agua para prepara la cena. Las tiendas de campaña fueron instaladas y se repartieron. Itachi buscó una grande y ahí llevó a los dos chicos y a Deidara, luego acomodó la tienda, pues Naruto había estado muy melancólico y era mejor que durmiera un poco. El Uchiha mayor dejó instalado al rubito con Sasuke vigilandolo y salió para buscar y ayudar en la cena. Deidara iba con él, los dos llegaron hasta la fogata, donde algunos shinobis ya cocinaban y los dos sannin planeaban la mejor ruta. Los dos akatsukis se acercaron a estos y Orochimaru mencionó:

–Llegaremos en día y medio ¿Vendrán con nosotros?

–Entiendo que no confíes en... –ya decía Itachi.

–No me entiendes Itachi, no lo digo, por eso. Esos dos tuvieron suerte, no los siguieron a ustedes, pero me refiero a que si pueden ausentarse por tanto tiempo.

–Yo digo que si regresan ahora los otros sospecharan, es mejor que regresen hasta que se enteren de lo que les pasó a esos dos. –aseguró Jiraiya.– Y esa cosa que se llevó el cuerpo del segundo no los vio ¿o si?

–¿Cosa? –preguntó Deidara.

–Se refiere a Zetsu, cree que no lo notamos, pero está muy equivocado. ¿Acaso no sabes que los cuerpos de los miembros akatsukis los van recolectando cuando mueren?

Dijo Orochimaru que jugaba con Kaminari. Itachi suspiró y asintió en dirección del rubio, a continuación dijo.

–Sasori está en una misión en Suna, al parecer eligieron Kazekage y él debe recolectar toda la información, Kisame debe de andar en algún lugar cercano ya que terminamos una misión mucho más rápido de lo normal, pues Deidara también estuvo asignado a este equipo -por el momento-, así que tenemos tiempo. Sin embargo creo que Pain sabe todo y solo quiere que erremos un poco.

–Orochimaru y yo hemos hablado de lo que vimos hace unas horas y creemos que... ustedes deben morir.

Los dos de capa negra se miraron como buscando si lo que habían escuchado era cierto. El sannin pelinegro negó y continuó:

–Déjenos terminar. Si Pain sabe de su traición los buscara y los cazara, a ustedes y a los que les rodean, cuando mueran se llevaran sus cuerpos, pero ¿si no hay cuerpos que se lleven? Fingir un ataque fulminante de fuego o una explosión que no deje ni cenizas para que no haya cuerpos que recuperar. Claro eso sería hasta que su fachada ya no pueda sostenerse.

–Es una buena solución. –aseguró Deidara que lo de la explosión le pareció maravilloso.

–Pues muchas malas noticias Itachi, y también para ti Jiraiya... –continuó Orochimaru.

–Si lo sé.

–No interrumpas Jiraiya, en fin que antes de que todo sucediera estuvimos al tanto de la lucha entre nuestros dos alumnos y no puedo decir que haya diferencia en su fuerza, de hecho no niego que Naruto es muy fuerte, pero lo que le dio la ventaja a Sasuke fue sus resistencia física.

Itachi escuchaba atentamente, pues el desempeño de sus hermanos era muy importante.

–La cuestión es que este viejo no cuida la alimentación de su alumno y el aprender nuevas técnicas es bueno, pero no lo único. Ambos decidimos que no podemos estar separados si nuestro hijo está en peligro y también que esos chicos deben aprender de ambos y Uchiha si tienes a dos sannin a tu disposición por que no darle ese beneficio a tus dos hermanos.

–Si se quieren, estén juntos o separados eso no cambiara. –aportó Jiraiya.

Deidara observó a Itachi, dejando que la decisión la tomara solo, a pesar de que creía que la convivencia de los menores sería beneficiosa para formar el carácter de ambos ni muy confiados ni muy amargados. El moreno lo pensó un momento.

–Es lo mejor, yo se los diré. Y Jiraiya espero que no alimentes a Kaminari solo con ramen.

El aludido se rascó la nuca y Orochimaru negó vehementemente. La cena fue servida y los dos jóvenes llevaron la suya y la Naruto y Sasuke a su tienda. En el camino el rubio aprovechó para contarle lo ocurrido en las tumbas. El Uchiha mayor se preparó mentalmente para una larga charla. La cena trascurrió tranquila. Más tarde se desvestían para disponerse a dormir cuando el Uchiha mayor los llamó:

–Naruto Sasuke, debemos hablar. –Los menores se miraron nerviosos, por lo que les diría su hermano– Hable con sus maestros y decidimos que seguir entrenando juntos es lo mejor, para ustedes y por el bien de la familia de ellos. –No lo darían a notar, pero los dos imberbes estaban felices– Lo que me lleva a otra cuestión. Han sido solo cinco meses separados y ya estamos viendo diferencias importantes en su forma de ser. Sasuke la vida de un shinobi es dura, de eso no hay duda, pero si cerramos nuestro corazón a la tristeza y a la compasión la haremos insufrible, disfruta de las cosas buenas, llora y lamenta las malas, acepta todas y cada uno de tus emociones, que aquí y entre gente amada para nosotros... –Sasuke y Naruto abrieron la boca impresionados por la confesión de su aniki y Deidara se ruborizó y quiso desaparecer, sin embargo Itachi debía mostrarle a Sasuke que a pesar de ser un espía y de que su vida dependía de un hilo los buenos y malos momentos los vivía como venían. Le estaba pidiendo a su hermano que fuera más abierto con lo que sentía, por lo que si no era un ejemplo de eso, se consideraría un hipócrita.– Te confieso que nuestro clan usa sus emociones como su fuerza. –Sasuke dudo un momento y luego se lanzó al regazo de su aniki y ahí comenzó a llorar, por todo lo que había sucedido: Kabuto, los otros y las serpientes, eran rostros conocidos que ya no vería de nuevo. Naruto se limpió una lágrima y sorbió su nariz. Itachi extendió su brazo libre y lo llamó.– Ven acá y danos esa sonrisa que siempre será nuestra luz. –El rubio menor se acercó y abrazó a Sasuke hundiendo su rostro en su cabello.

Deidara se encogió de hombros esa era una familia algo melodramática, tal vez debería estar aburrido por la escena, más sonrió y se acercó a besar ligeramente los labios de Itachi, después de todo no todos los días le presentaban a la familia de su pareja de ese modo.

Con horas de antelación la comitiva llegó un día después a su nuevo refugio y se instalaron.

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Sasori emprendió el regreso aún fastidiado y sin poder creer que el consejo de ancianos hubiese escogido a un crio como Kazekage. Ya vería como hacerles ver su error.

*El gran sapo sabio y el sabio de la serpiente blanca.

**Serpiente gigante.

Muchísimas gracias por seguir esta historia a pesar de que me tardo en actualizar, mil disculpas.

Moon-9215, harunablakrose, Grey -Que bueno que andes por estos lares. Y pues si los nenes vendrán y el primero me temo que será muy consentido, y por los de Itachi es un genio seguro se le ocurre algo para convencer a Deidara. Gracias por leer y comentar-, Princezz Inuyoukai, Zanzamaru, kaoryciel94, Dakota Boticcelli, Ally-Nessi Cullen, chizuruchan1999, Saya Uchiha -Perdió todo el ingenio con esa pregunta jajajaja Gaara es todo un caso. Itachi debe convencer al rubio. Gracias por comentar y leer.-, alessa -Si ese Sasuke es muy abusado y Pain debe de buscar un remplazo o buscar otro método para tener bebés de Yahiko a ver si se le alegra el carácter jejeje Gracias por leer y comentar- y a YURIKO CHUN-LI.