-¡Hola! Bueno, hoy termino con los Drabbles, espero que les hayan gustado, me encantaría continuarlos, pero el trabajo me está consumiendo mucho…Aun así, gracias a quienes agregaron este trabajo a favoritos y dejaron sus reviews que hacen que esta psicópata sádica tenga más días de vida…[^w^] mas aparte, les deseo suerte y etc etc…(lo sé, no soy muy buena demostrando mis sentimientos, cuando no soy cursi claro…) Jeje…Ojalá y este Drabble les guste, más que nada la canción, fue difícil escoger la ultima, pero creo que esta es la indicada, me refiero a "la quiero a morir" de un grupo español que me gusta mucho y he escuchado gracias a mi hermana Jarabe de Palo [ ] Bien, espero que les agrade y sin más, disfruten la lectura.
Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo, así mismo, las canciones son de quienes las interpretan/componen.
Canción: "La quiero a morir" de Jarabe de Palo feat. Alejandro Sanz
Cateogría: Romance (más que nada)
Palabras: 363
LA QUIERO A MORIR
Ichigo Kurosaki, quien hasta apenas ayer pensaba que había sido un holgazán y desnaturalizado mocoso durante mucho tiempo, era ahora el guardián de los sueños de su único amor, su querida enana, ella…Rukia Kuchiki.
Siempre había sido una chica muy difícil, pero eso no quitaba el hecho de que fuese la más importante en su vida. Todo lo que parecía estar destruido e incluso imposible de reponer, ella lo arreglaba como si nada. Cada que estaba a su lado, el dolor se hacía transparente, las horas se detenían, borrándose por completo; incluso podía sentir como si de su espalda brotaran alas y volara por los lejanos cielos para llevarlo al paraíso mismo, todo con su sonrisa, aquella que siempre lo ponía como idiota y que tanto añoraba ver en ella.
Aunque dijera que sus dibujos eran los más atroces del mundo, peor que los de un niño de cinco años, esos bocetos le enternecían al punto de querer abrazarla, apoderándose de él…Estaba atrapado en una especie de lazo, más suave que la seda, pero fuerte como el acero, pero no apretaba, aun así, no quería soltarlo…Cuando la miraba a los ojos podía ver toda su vida resulta en un dos por tres, esos cristales violáceos, más bellos que el cielo, más bellos que el mar le hacían verse reflejado en ella. Incomparable. No podía hacer nada más que pelearle, hablarle, sonreírle como un tarado, pero bastaba con ello para que demostrara lo mucho que la amaba, con cada beso, con cada abrazo, cada caricia y cada noche cuando ella era solo suya…Y él todo suyo, sin más que aceptar
Rukia conocía a Ichigo mejor que nadie, conocía cada herida, cada ser, cada guerra de la vida y del amor…Cada rincón del corazón del pelinaranja, todo él pertenecía a su Shinigami y viceversa. Él que a sus 15 años había sido un tonto holgazán, desde el día en que se conocieron, se convirtió en su ángel guardián, jurando protegerla, pues ella había cambiado su mundo y de un instante podía volver a crear cualquier cosa, incluso a él mismo. Si, por eso Ichigo quería tanto a su enana hasta morir, la amaba a morir.
