La mañana no fue diferente a la del día anterior, los pajarillos apenas se veían en el cielo, el viento se llevaba cada una de las hojas de los árboles, las nubes del cielo cubrían como una espesa cortina los rayos del sol, la temperatura descendió mucho, obligando a los habitantes a abrigarse…

Inesperada mente, copos de nieve se precipitaron al suelo cubriendo cada centímetro de la superficie del suelo, no dejando ningún rastro de otro color que no fuera blanco puro, los árboles, las flores, las casa, los autos, todo estaba cubierto de blanco…

-Serena… despierta… debemos irnos… los chicos no tardarán en llegar

-Hum… Está bien… pero… Darien… hace demasiado frío… mejor duermo otro rato…

-Serena…-dijo Darien muy divertido- despierta… ya es hora debemos irnos

- Está bien… pero en tu conciencia quedará que no me dejaste descansar –dijo Serena bromeando mientras salía de la cama

-¡Abrígate bien! –dijo Darien desde el baño- hace frío afuera…

Serena salió a la ventana para observar un poco el paisaje frío que reinaba, al levantar la cortina observó maravillada como la nieve caía desde el cielo cubriendo todo a su paso, volviéndolo todo blanco, el viento había calmado, por lo que cada copo era libre de caer donde quisiera sin necesidad de preocuparse por el destino del viento, al notar esto, Serena cerró la cortina de inmediato.

-Está nevando… -suspiró

-¿Que te ocurre? –preguntó Darien –hace unos momentos te encontrabas feliz, ¿Qué hay en la nieve que te disguste? ¿Pensé que la nieve te gustaba?

-Me gusta, pero… -ella suspiró de nuevo- mira –dijo levantando la cortina y señalando la nieve –cada copo de nieve es libre de caer, no hay viento, incluso ellos conocen mejor su destino que yo, los copos de nieve saben a donde vana llegar y yo… yo no sé que es lo que va a pasar conmigo…

-¿Tienes envidia de unos copos de nieve?

-Creo que sí… ¿en que momento nuestro destino se volvió ilegible? Siempre pensé que si sabía cual era mi destino, tendría la oportunidad de retrasar su llegada… pero ahora me veo obligada a hacer cosas que aún no deseo… -la voz de Serena era triste

-Serena, nuestro destino ha cambiado, sí, pero no todo es malo… no pienses así, lo más importantes es que no importa cuánto cambie algo, el destino siempre mantiene su esencia ¿o no es así?

-¿A que te refieres con la esencia del destino?

-¿Estamos juntos cierto?

-Sí

-Lo ves…

-Entiendo…

-Será mejor prepararnos, lo chicos llegarán pronto… Serena… no te atormentes más, estoy aquí contigo, y nunca te voy a dejar, no lo olvides…

-Lo sé…

Se vistieron y se prepararon para recibir a los demás que no deberían tardar en llegar. Darien bajó las escaleras y esperó en la sala, Serena permaneció en la habitación, sumergida en sus pensamientos, no entendía como, la angustia había logrado apoderarse de ella, normalmente no le habría prestado atención a sentimientos así, pero ahora era diferente, sentía que algo iba mal, de donde provenían esas emociones que casi nunca sentía, normalmente era segura de sí misma, confiaba en ella y en los suyos, pero ahora… no podía atenerse a nada, no había ninguna muestra de que todo fuera a salir del todo bien, el corazón de Serena se aceleraba con cada pensamiento, ¿Por qué estaba tan nerviosa? Ni siquiera cuando fue el día de la boda los nervios eran teles, ¿eran nervios? O ¿era algún otro sentimiento que nunca había experimentado? En las anteriores batallas, ella siempre albergaba cierta esperanza, un rayo de luz entre las tinieblas que le indicaba que todo saldría bien, claro no sin antes hacer algunos sacrificios, pero siempre conseguía que todo saliera beneficioso para los que ella amaba, pero ahora, ese rayo de luz de esperanza había desaparecido sin rastro alguno, como si de pronto todas las tinieblas lo hubieran cubierto, como si alguien o algo se hubiera interpuesto entre ella y esa pequeña claridad, entonces entendió ese sentimiento, miedo, ella había sentido miedo antes, claro, pero nunca como ahora, ese miedo era tan fuerte casi sofocante, miedo, era miedo, terror, sus manos se enfriaron al pensar en ese sentimiento, sintió como su temperatura corporal descendió, la sangre en sus venas fluía de forma lenta aunque su corazón se aceleró, dentro de su pecho sintió cada uno de los movimientos del corazón, como golpeaba violentamente dentro de su caja torácica, sus músculos estaban tensos, sus manos estaban en fuertes puños, estaba tan ensimismada que no se dio cuenta que estaba justo al medio de la habitación, el sonido de freno de un auto, seguido de tres más, la hicieron volver en sí, tomó conciencia de donde estaba, un poco mejor por saber de que se trataba ese sentimiento que la aquejaba, terminó de arreglarse y bajó las escaleras…

Nueve pares de ojos se posaron en Serena mientras bajaba las escaleras…

-Buenos días chicos –saludó ella sin mucho entusiasmo

-Buenos días Serena –saludaron todos

-Serena… -dijo Amy con un poco de prudencia- puedes decirnos por que razón vamos a ir a Erusión

-Debemos encontrar algo… -dijo Serena en voz baja y la mirada al suelo

-Y… ¿eso es importante? –preguntó Lita

-Sí, al menos para mí

Todos la miraron, algo en su mirada los hacía preguntarse que le sucedía, que escondía, ella no era así, normalmente era llena de vida, alegre, siempre sonreía, ahora su mirad era sombría, su rostro reflejaba angustia, todos pensaron que quizás se debía a la misma situación, que pronto pasaría…

-¡Bien entonces partamos a buscar! Lo que sea que estemos buscando –dijo Mina con mucho entusiasmo lo cual contagió a los demás…

Salieron de la casa, y se dirigieron al bello y gran jardín trasero, todos estaban allí, incluso Darien, Serena salió lentamente, aún con la mirada en el suelo, de pronto y sin previo aviso, ella les dijo

-¡chicos! He de decirles algo… -la mirada de Serena se tornó diferente, con un poco de culpabilidad, eso asombró a todos, pero ninguno dijo nada…-no he sido completamente sincera con ustedes…

-Que ocurre…-preguntó Rei

-Solo que…últimamente, yo…yo, no tengo la misma confianza que siempre, mis temores me han invadido, cosa que nunca me había pasado antes, siempre había tenido una pequeña esperanza de que todo saldría bien, pero ahora, esa esperanza se ha desvanecido por completo, tengo miedo de a donde nos lleve el destino, tengo un mal presentimiento, es por eso que quiero encontrar el libro del Destino… pienso que puede estar en el Palacio del Sol…

-Serena, ¿es eso lo que te preocupa? –Preguntó Darien- Sabes que todo estará bien, no tienes porque sentirte así, nosotros estamos contigo –dijo mientras la abrasaba tiernamente

-Pero aún así… -dijo Misaki – creo que ella tiene razón, después de ver lo que nos mostró el libro que está en la luna, creo que sería bueno tener ambos libros, como una ayuda

-Así es, no podemos dejar todo en manos del destino y la fortuna, nosotros también debemos saber que es lo que nos espera, no podemos andar a ciegas, en especial en estos momentos –agregó Sam

-Pero… ¿será tan fácil encontrar un libro? No tengo idea de cómo sea al Palacio del Sol, pero seguramente es muy grande, comparable al Palacio de la Luna, hay muchos lugares en donde buscar, probablemente nos tomará mucho tiempo encontrarlo… -dijo Mina

-Sí, pero es mejor que quedarnos aquí a esperar… -dijo Josh

-Bien en ese caso, será mejor irnos ya… -concluyó Anthony

Todos sabían que hacer, cerraron los ojos, y en un rápido momento, sintieron un ambiente distinto al que se encontraban, las chicas se sorprendieron mucho al ver el lugar, y hermoso palacio blanco y dorado, con bellos jardines llenos de rosas, una gran fuente blanca llamaba la atención al centro el agua que de ella brotaba era clara, pura…

Más sorprendente fue ver que su uniforme había cambiado, ahora usaban una chaqueta corta hasta la cintura, cruzada muy al estilo militar, cada una de ellas tenía su color representativo, azul celeste para Mercury, rojo para Mars, verde musgo para Jupiter y un naranja suave para Venus, la falda era paletoneada corta y de color blanco para todas, el calzado, botas de tacón hasta la rodilla, una blusa blanca con un pañuelo en el cuello y finalmente una pequeña capa a media espalda sobre el brazo derecho…

-Oigan chicas… nuestros uniformes cambiaron –dijo Venus muy entusiasmada

-Si… es verdad… están hermosos, ¿princesa podemos usar estos para la batalla?

-Como quieran… -respondió Serenity con cierta indiferencia lo cual hizo que no se diera cuenta de que todos la observaban

-Vaya… que lindo… traje –dijo Venus, los chicos permanecían indiferentes a los comentarios de las chicas

- Así debe ser… -respondió Serenity- el traje de la luna es más femenino porque obviamente la luna la gobierna una mujer, pero al estar en los dominios de una varón el traje de guerrero debe ser más al estilo militar… es por eso que tanto su vestimenta como la mía han cambiado…

-Pero tu traje es precioso…

-Si, no niego que no me guste…

La vestimenta de Serenity era parecida, una blusa blanca con un pañuelo en el cuello, falda corta, botas blancas, y una chaqueta corta al frente y cruzada, pero por detrás llegaba hasta los tobillos, toda de blanco, solo adornada con finas líneas plateadas en los puños de las mangas y en la solapa… definitivamente muy elegante para tener un estilo militar…

-Vamos chicas por favor… -dijo Eitaro –no es el momento de hacer ese tipo de comentarios

- Él tiene razón –dijo Gabriel –será mejor buscar de una vez por todas ese libro, mientras más pronto lo encontremos más pronto podremos irnos a la luna –dijo Gabriel

Así pues, ellos se dirigieron en parejas hacia las distintas partes del palacio en busca del libro…

En el jardín permanecieron Endymion y Serenity, en un silencio un poco incómodo, ambos miraban hacia otro lado, evitaban verse a los ojos.

-Serenity… dime, la verdadera razón por la que te sientes insegura –dijo Endymion con angustia en su voz, aún no se atrevía a mirarla

-Yo… no lo sé… no sé que ha pasado conmigo, de repente he comenzado a dudar de mí misma, me siento insegura, desprotegida y débil…

-Serenity, por favor –dijo él mientras la abrazaba- como piensas esas cosas, sabes que eres la mujer más increíble que conozco, eres hermosa, fuerte, inteligente, el sueño de cualquiera, y para mi fortuna me has escogido a mi como tu compañero ¿Cómo podría dejar que algo malo te pasara a ti?

-Lo sé, perdóname es que no se que es lo que me pasa… mejor vamos a buscar el libro a la biblioteca…

-Está bien, pero prométeme que intentarás recuperar tu ánimo…

-Está bien, te lo prometo –dijo con una sonrisa

Mientras tanto, los demás recorrían el palacio, Venus, Gabriel, Eitaro y Mars, estaban frente a una puerta grande en uno de los pasillos del palacio…

-Mars, no creo que sea buena idea entrar… se ve… un poco tétrico, no crees –dijo Venus mientras se abrasaba del brazo de Gabriel

-Por favor Venus, no seas tan cobarde, además ¿Cómo vamos a encontrar el susodicho libro si no revisamos las habitaciones del palacio? –respondió Mars

-En eso tiene razón –dijo Gabriel – vamos, te aseguro que en el palacio no hay nada malo, aunque nadie haya estado aquí en muchos años, este es un lugar sagrado al igual que el Palacio de la Luna –dijo Gabriel

-¡Oye de que lado estás! –dijo Venus molesta

-¡Ya basta de tonterías! –dijo Eitaro exasperado –será mejor que entremos no hay nada de malo aquí –dijo y abrió la puerta

Para sorpresa de todos, lo que había en la habitación eran armas, de todo tipo, unos cuantos cuadros antiguos con imágenes del pequeño príncipe y su hermano, algunos escritos, nada importante…

-¡Vaya mira esas espadas! ¡son preciosas! –exclamó Venus

-Así que aquí es en donde estaban… -dijo Eitaro –ya extrañaba mi espada

-¿tu espada? –preguntó Mars

-Sí mira esta es la mía –respondió mientras le mostraba una espada delgada, con empuñadura dorada y adornada con un rubí

-Oh ya veo, así que cada Guardián tiene su espada, verde para Angelo del Viento, azul para Dominic del Agua, rojo para Eitaro, y naranja para Gabriel… -dijo Venus mientras observaba las espadas

-¿Oigan y las espadas plateadas? Son más son ocho en total…

-Son las suyas –respondió Gabriel –no lo ven, cada una es igual a la nuestra, solo que tienen las piedras correspondientes a su guardián

-Pero ¿porqué están aquí? Además creí que La princesa ya nos había dado nuestras armas correspondientes –cuestionó Mars

-Así es… pero cada guerrero debe tener por lo menos un arma, y su poder especial claro… pero con nosotros es distinto, al ser dos reinos que se encuentran en alianza, poseemos dos, uno que nos provee el reino de la luna y uno que nos provee el reino dorado –dijo Gabriel

-Ya veo…-dijo Venus- ¿y estas otras dos? –señaló dos espadas que se encontraban apartadas, una completamente dorada y la otra totalmente plateada, ambas con un pequeño adorno en forma de jaula redonda en la punta de la empuñadura

-Son las espadas de los príncipes, en la parte de la empuñadura se coloca la gema perteneciente a cada príncipe, la princesa Serenity colocaría el Cristal de Plata y el príncipe Endymion el cristal dorado

-Ya veo… son preciosas –dijo Rei

-Si bueno, será mejor que las llevemos todas y se las entreguemos a sus dueños, no me gusta pensar así, pero creo que las necesitaremos –dijo Eitaro

En otra parte, Mercury, Ángelo, Júpiter y Dominic caminaban por un lugar lejos del palacio, seguían un camino que los conducía a una especie de templo

-Quienes son los intrusos que se atreven a entrar en el Palacio del Sol –dijo una voz que provenía del interior del templo

-Somos los guardianes de los cielos y las guerreras de la luna –dijo Ángelo

-A pasado mucho tiempo desde la última vez, guerreras del la luna

-¿Quién eres? –preguntó Mercury –¿acaso te conocemos?

-Así es soy yo –en ese momento un joven de piel clara, ojos grises y cabello blanco salió de entre la sombra del templo – soy, Helios

-¿Helios? ¿En verdad eres tú? –dijo con incredulidad Jupiter

Helios se acercó a ellos y los saludó a cada uno de ellos

-¿Qué a pasado, porque están aquí? –preguntó Helios

-Hemos venido en busca de algo, quizás tu sepas en donde está… -dijo Dominic

-¿En busca de algo?

-Sí buscamos el Libro del Destino, bueno creo que así se llama… -dijo Mercury

- Ha ya veo… pero, temo decirles que… en eso no los podré ayudar…

-¿Por qué? ¿Acaso no vives tú en este lugar?

-así es, pero yo solo cuido del templo, el Palacio del Sol está fuera de mi vigilancia, además, Los Libros, fueron escondidos una en el Palacio de la Luna y otro aquí, pero nadie sabe donde, sería un golpe de suerte encontrar alguno de ellos, se dice que solo son encontrados cuando realmente son necesarios

En esos momentos los demás los alcanzaron lograron escuchas lo que Helios les decía a los otros cuatro que habían llegado antes, Helios reconoció a Gabriel pero no le pudo saludar ya que él habló en ese momento

-Bueno, pues ahora son necesarios, la Princesa Serenity encontró el que estaba en el Palacio de la Luna, es por eso que necesitamos encontrar el segundo libro, necesitamos de su ayuda –dijo Gabriel- ¿estás enterado de que el destino ha cambiado drásticamente?

-Sí príncipe, tengo indicios de que el presente que ahora vivimos no es el que deberíamos vivir, desgraciadamente pequeños detalles en nuestros actos fueron cambiando el tiempo…

-Así es… Helios… otra pregunta, ¿has notado algún cambio en el templo o en el Palacio…? -preguntó Gabriel

-Sí, hace pocos días la habitación central del palacio emitió un destello, la insignia del Sol quedó totalmente restaurada en todos los lugares en los que se encuentra su brillo ha vuelto a la vida cosa que no pasa desde hace muchos años

-Si lo imaginé…

-¿Porqué pregunta eso Príncipe Gabriel?

-El legado ha sido traspasado, en su viaje a Grecia Endymion se encontró con Apolo, mmm bueno nuestro padre, allí le fue transferido el título de dios del Sol, al igual que a Serenity, lo único que deben hacer es hacerlo oficial para que puedan obtener los poderes que con el título vienen

-Ya veo, pero porque ninguno de ellos se declara con su título… -Gabriel sonrió

-Ninguno de ellos dos lo desea, pensamos que eso sería cambiar definitivamente sus vidas, los entiendo en eso, yo mismo me negué a tener ese cargo, no tengo porque exigirle a mi hermano algo a lo que yo me negué

-Pero, si ellos aceptan lo que son, entonces les será más fácil derrotar a sus enemigos… no habría necesidad de buscar los libros ni nada de eso

-Supongo que lo dejarán como último recurso, el aceptar su título no sólo cambiaría sus vidas, sino que afectaría drásticamente el destino y el tiempo de la tierra tal vez del universo entero, debemos preveer eso, ya bastante ha cambiado nuestro futuro como para alejarnos aún más de él…

-Si, supongo que tiene razón Príncipe Gabriel

-Oigan, un momento… -dijo Venus interrumpiendo la conversación – ¿como es que ustedes se conocen? ¿Helios desde cuando estás aquí? ¿Cómo es que él te reconoce como príncipe Gabriel?

-Hay Venus, tú y tus preguntas de más, es obvio el porqué Helios sabe que él es un Príncipe… -dijo Mars

-Tranquila Venus, lo que pasa es que Helios es el guardián del Templo, debe estar al tanto de cada situación, es por eso que él sabe perfectamente quienes somos… ¿Verdad Helios?

-Así es Príncipe Gabriel… por cierto ¿En donde están la Princesa Serenity y el Príncipe Endymion?

-Supongo que aún están en el palacio, en donde nosotros también deberíamos estar, ¿chicas acaso Angelo y Dominic no les dijeron que no deben venir a éste lugar? –preguntó Gabriel

-No, no sabíamos –dijo Mercury

-Lo siento –se disculpó Angelo- pero pensamos que quizás Helios nos podría dar algún indicio de donde encontrar el libro…

-Pues tanto él como cualquier otro habitante de este lugar desconocen el escondite del libro, así que será mejor que vayamos de regreso al Palacio… -dijo Eitaro

-Por cierto chicos ¿y esas espadas? –preguntó Jupiter

-¡Oh ya veo que las han encontrado! –dijo Dominic muy entusiasmado mientras tomaba su espada

-Estas otras son suyas chicas- dijo Mars- las otras cuatro son de las sailors que están en la luna, y la plateada es de La Princesa

-Será mejor irnos ya… Helios, estaré en contacto contigo, mantén preparado al ejército de oro, en cualquier momento te doy indicaciones para que sea enviado a la Luna y así se unifique de una vez por todas –dijo Gabriel –por el momento puedes volver a tus actividades, y Helios… cuídate mucho

- Sí príncipe, como ordene, y ustedes también tengan mucho cuidado…

Todos volvieron al Palacio, buscaron a Serenity y Endymion y los encontraron en la biblioteca del palacio con todos los libros rodeándolos

-Serenity, ya llevamos mucho tiempo buscando, hemos revisado cada libro de aquí, definitivamente en la biblioteca no está… -dijo Endymion

-Si, tienes razón, espero que los demás hayan tenido más suerte que nosotros, quiero leer ese libro, Endymion, aún tengo un mal presentimiento…

-Tranquila, si algo hemos aprendido en nuestras batallas, es que al final nuestros esfuerzos por hacer el bien, y mantener la paz, siempre son recompensados…

-Lo sé, pero no puedo evitar tener ese sentimiento… tengo miedo… miedo de lo que vaya a suceder…

-Tranquila, ya verás que todo estará bien, el destino está en nuestras manos, nosotros elegimos que camino seguir…

-Perdón la interrupción pero, debemos informarles… -dijo Gabriel- Endymion, Serenity, éstas son sus espadas –dijo mientras se las entregaba- encontramos la sala de armas y revisamos las demás habitaciones del palacio y no encontramos nada

-¿Quién encontró la sala de armas? –preguntó Endymion

-Nosotros la encontramos –dijo Venus- es muy grande, y las espadas se veían tan hermosas que de inmediato se las fuimos a entregar a los demás… -dijo muy entusiasmada

-¿Entraron en la sala de armas y salieron de inmediato? ¿No la revisaron completamente? –preguntó Serenity

-Eh, creo… -dijo Venus avergonzada ante la mirada de los demás- creo que no…

-Entonces es posible que se encuentre allí, claro, quien va a buscar un libro en el lugar en donde solo hay armas… -dijo Endymion

Todos se dirigieron entonces a la sala de armas, y buscaron en cada rincón de la habitación, entre los mapas, cartas, entre cada documento…

-Serenity… -dijo Endymion después de un buen rato- mira este es muy parecido al que tú encontraste

-Sí, haber lee, ¿que dice?

Endymion lo hojeo un poco, pudo ver historias escritas, poemas, su historia misma… lo que Apolo le había contado estaba allí, su historia con Serenity, todo estaba allí.

-Mira, aquí falta una hoja, debe ser la que estaba dentro del otro libro… la que contenía uno de los poemas… -dijo Endymion

--Sí así es… -dijo Serenity- por favor… puedes… puedes buscar el último escrito del libro…

-Endymion buscó el último escrito… un poema, nuevamente… decía

El lazo de sangre no es tan fuerte

La batalla entre hermanos es sangrienta

El lazo de sangre no es suficiente

El odio es mayor que la hermandad

El odio vale más que el amor de hermanos

El odio lleva a una batalla

¿Quién ganará?

Una vida, la vida de un líder

Una vida, se perderá

Un hermano mata a un hermano

El destino cambia

Cada quien elige su destino

El destino se puede cambiar a voluntad

El peligro, ronda de nuevo

El amor es más fuerte que nada

Al final, el lazo de sangre se romperá

La hermandad no sirvió de nada

La hermandad fue la causante del odio

Al final, solo al final, uno quedará.

Estas palabras dejaron helada a Serenity, todos los demás compartían su sentir, la angustia se vio reflejada en cada uno de los rostros presentes, y luego, un largo y prolongado silencio invadió el lugar, nadie dijo nada, nadie se atrevió siquiera a moverse, Serenity se levantó de donde estaba sentada y se dirigió al jardín, al lugar a donde habían llegado, los demás la siguieron en silencio, nadie emitió sonido alguno… llegaron a la fuente, sólo entonces Endymion se atrevió a hablar

-No te preocupes… -dijo mientras tomaba de la mano a Serenity- no debes tomar literalmente lo que dice, recuérdalo…

-Pero ahí claramente dice que alguien va a morir, sol quedará uno de los hermanos… al final, hemos de matar a aquel que lleva nuestra sangre y busca nuestra muerte… -dijo con tristeza Serenity

-Si, pero no tenemos otra opción, no podemos dejarles el destino del universo a ellos, sabes lo que harán, Serenity, debes ser fuerte, y enfrentarte a ella, tal y como lo has hecho con todos lo enemigos

-¿Y si es uno de nosotros quien caiga?

-¿y si es uno de ellos? No importa lo que pase, nosotros venceremos, no tienes porqué preocuparte… -ahora será mejor volver a la luna, debemos preparar a todos, definitivamente la batalla está cerca

En la luna…

-Serenity… volvieron pronto, ¿encontraste lo que buscabas? –preguntó Luna

-Hola luna –dijo Serenity con voz baja- sí, lo encontramos

-Bienvenida Princesa –dijeron las scouts que permanecían en la luna, acababan de llegar en ese momento- Príncipe; chicos, chicas hay mucho que hacer, debemos entrenar, no solo ustedes sino también con sus escuadrones… -dijo Uranus

-Si –respondieron las chicas

-Vayan ustedes… -dijo Gabriel- nosotros iremos luego, no queremos dejar solo a los Príncipes…

Mientras las chicas se dirigían al sitio de entrenamiento en donde se encontraban sus escuadrones, Serenity, Endymion y los chicos entraron al palacio, fueron recibidos por la mayoría de príncipes de los demás planetas que ya se habían hecho presentes una vez mas, definitivamente esa era señal de que la batalla final estaba cerca, los demás también lo presentían

-Hola Kakyuu, Alexis, Camilo, Almira, Darika –dijo Serenity- veo que todos los 52 príncipes se han reunido aquí nuevamente, al parecer todos sienten lo mismo ¿verdad? El momento ha llegado

-Así es Serenity –dijo Alexis- esperemos que todo vaya a favor de nosotros, pero ¿aún no sabemos quién es nuestro enemigo? Solamente fuimos informados de que uno de los planetas de fuego fue atacado y que tu fuiste personalmente a resolver el problema

-Sí, bueno… nuestros enemigos, como ya sabrán es Baltasar, el hermano de Endymion –dijo Serenity nerviosa, mientras apretaba la mano de Endymion, él la miró para brindarle apoyo- y… mi… hermanastra Leila…

-Así que sí era cierto el rumor de que La Princesa de la Luna tenía una hermanastra –dijo Camilo

-¿Ustedes lo sabían? –preguntó Endymion

-Bueno, nadie tenía la certeza, pero es algo que nuestros padres comentaban de vez en cuando –dijo Almira –ninguno de nosotros podíamos asegurarlo, por lo visto ustedes tampoco lo sabían

-No, ninguno sabía –dijo Serenity

-Y bien que es lo que haremos –cuestionó Darika

- Por el momento, prepararnos para la batalla, preparen a sus soldados, su ejército debe estar listo para la batalla, cada uno de sus ejércitos, estará bajo su mando, pero ustedes recibirán órdenes de los Guardianes del Cielo, los caballeros aquí presentes –dijo Serenity con voz seria mientras señalaba a los chicos- ¿alguien tiene algún problema con las medidas que he tomado? -Retó Serena

-Ninguno de nosotros tiene problemas con las decisiones que tomes Serenity –dijo Alexis- hemos comprobado por medio de tus acciones que tú eres la indicada para dirigirnos, yo que fui el primero en cuestionar tu capacidad ahora reconozco que tienes las habilidades suficientes…

-Gracias Alexis –dijo Serena- y muchas gracias a todos por estar aquí presentes, ahora, será mejor que descanse, pero manténganse alertas, en cualquier momento nos pueden atacar

Pasaron algunos días, los príncipes convivían entre ellos al igual que los guerreros y guardianes.

Una noche… Serenity se encontraba en el balcón pensando… de pronto…

-Hola princesa… ¿puedo acompañarla? –preguntó una voz masculina

-Seiya… hace tiempo que no te veía, ¿como estás?

-Bien, princesa…

-Por favor, sabes que tú puedes llamarme por mi nombre…

-No, princesa –dijo él con una sonrisa- es una falta de respeto que un guardián se dirija a una princesa de alto rango así, es algo que no puedo hacer

-Como quieras… -dijo ella con un rastro de tristeza en su voz

-¿Te pasa algo? ¿se supone que deberías estar feliz?

-No, estoy muy angustiada, es todo, no me pasa nada más, Seiya… yo… creo que te debo una disculpa…

-¿Disculparte? ¿Por qué?

-Por no corresponder a tus sentimientos, y sólo utilizarte para desahogarme sin darte nada a cambio…

-No te preocupes por eso… además, en todo este tiempo que no te he visto, me he dado cuenta, de que nadie elige a quien amar, si, lo admito, mi corazón me traicionó y me hizo querer a alguien que ya amaba a otra persona, pero ese sufrimiento me ha servido para encontrar a la persona a quien de verdad debo amar, creo que el que te debe la disculpa soy yo, por enamorarme de ti y hacerte pasar por cada una de las situaciones, ahora me doy cuenta de que era yo quien estaba equivocado, solo espero que esa persona aún me quiera, y que yo pueda corresponder a sus sentimientos como ella se lo merece… por fin he entendido que tu corazón siempre ha sido de él, de tu príncipe.. y el mío le ha pertenecido a otra persona, a quien siempre ha velado por mí sin que yo me diera cuenta…

-¿En verdad te has dado cuenta de eso? No sabes cuán feliz me hace escuchar esas palabras de ti, cuantas veces he deseado que encuentres a la persona que pueda hacerte feliz como tú te mereces…

-Lo sé, he sido un siego por no ver antes, ella siempre ha estado cuidando de mí, -él ríe- es gracioso, como encuentras el amor en quien menos te lo imaginas

-Lo sé, el amor es impredecible, y es cierto es gracioso, al principio en la tierra Darien y yo no nos llevábamos bien, pero luego descubrimos que él era Endymion y yo Serenity que el la antigüedad habíamos estado enamorados, así fue como nuestro amor resurgió de nuevo…

-Espero que… puedas ser muy feliz, Princesa, que tu Príncipe te haga tan feliz como te lo mereces, nadie en este universo merece más la felicidad que tú

-Y yo espero que tú también puedas ser feliz con… Kakyuu ¿cierto?

Seiya sonrió, y en ese momento se retiró… nuevamente Serenity se quedó sola en el balcón…

Una estrella fugaz cruzó el cielo… ella observó, pero algo la alarmó, de esa estrella se desprendió un fragmento, se dirigía directamente hacia ella… solo fue capaz de gritar

-¡Endymion…! –gritó desesperada, él estaba cerca así que no tardó en llegar

-¿Qué demonios es eso? –preguntó el alarmado

-No lo sé, pero se dirige hacia acá

El fragmento aterrizó justo frente a ellos, de la pequeña roca salió humo negro, inmediata mente un demonio apareció

-¿Qué quieres aquí? –preguntó Endymion

-Calma príncipe, solo soy la sombra de un demonio que ha sido enviado a entregar una invitación

-Que rayo quieres… -dijo Serenity

-Mi ama La Princesa Leila y el Príncipe Baltasar, los espera a todos dentro de tres días, la batalla se llevará a cabo en el Planeta Centro de la Vía Láctea, el mejor lugar para disputar el destino del universo, esperamos que vengan preparados para la diversión… -dijo y se desvaneció

Los demás príncipes que habían llegado luego del estruendo que hizo el meteorito al aterrizar habían escuchado todo, todos empezaron prepararse inmediatamente, la hora había llegado, estaban a tan solo tres días de la batalla…

-Princesa… -dijeron las chicas

-Prepárense y preparen a su escuadrones, en tres días el destino del universo será decidido…

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que les haya gustado, espero sus comentarios y opiniones... nos vemos en el siguiente capitulo!!!!